Letras
Salvajes Número 5 2004
MARÍA GABRIELA PICCINI
Poemario
Hondas nuestras
bocas invaden
el blanco y negro de las horas.
Relámpagos de
formas
se enredan a mis limites,
bañan la espesura de tu luna a medias
y siembran
y fluyen
y saltan
en estos ojos negros.
Cuatro manos
indefinidas
resuelven alcanzar el bosque de estrellas
donde la lluvia desviste a la
eternidad
en un gemido irreprochable.
***
...para creer,
para acabar,
para la paz,
como yo,
como el agua,
pasa,
como si nada...
“Fuga,” Gabriel Celaya
Llegar al
principio,
al verde vasto,
con mansedumbre,
cansancios
y deshoradas
gotas
de anatomía dividida.
Para interrogar
desde la tierra
a la inmensidad,
pálido horizonte.
Para buscar
la inicial del verbo
y dar forma
al aliento inagotable,
al sólido
que absuelve la mesura.
Para aguardar
que la luz
gane esta partida
y en la memoria natural
de la intemperie
ser
un ala del lucero.
***
...la vida es ausencia amordazada,
y el silencio,
una boca cosida que simula olvido.
Olga Orozco
Solo un gesto de
luna
pronuncia el verbo
que conjuga la noche.
Anido en cada
estrella
o me ovillo de pena
en el silencio.
Y si me desvela
el viento
cuando madruga
se entrama
y te nombra
crece la ausencia
en la huella
y un quebranto
de aguaceros
me lleva al alba.
***
El hombre es siempre un hombre
interrogante.
Abierto en el asombro y en la duda,
si admira o si se espanta, lo
suspenso
acaba convirtiéndolo en pregunta.
Gabriel Celaya
Pregunto al rocío
al llanto del mar
al vacío
y al circulo.
Pregunto en cada
orilla
de este cielo inconcluso
y a la noche no prevista
que llevo en cada mano.
Pregunto por el
hambre
por el sueño que no sueño
y por el fondo de esta piedra
que se quiebra
se atraganta
rueda mal cortada
y sigue siendo
Tengo una pregunta
entre los párpados
en la boca de mi piel
de mi conciencia.
Y una respuesta se
disfraza
me ronda
no se para
se perfuma
se acicala
cubre su ironía
con velos de roca
sonríe
y silente se promete
la asesina.
MGP
Cumplo el rito de
vivir las horas caminante
y paseo inventando que nada tuyo
giró por mis sentidos,
que no existe este calor agudo
trepándome el cuerpo hasta el aliento.
Y mientras camino,
por largas distancias de silencio,
te pienso.
Miro alrededor y
solo sé nombrarte.
Te veo en cada
luz,
todo lo existente tiene tu sustancia
cuando me encuentro encerrada en el
recuerdo.
A través del
tiempo me entiendo sola en tu mirada.
Restablezco largas
conversaciones,
adheridas a mí piel
como aquellas horas pasando sin ser
vistas
y vuelvo a nombrarte en cada luna
en cada espiral de mi pelo
buscando tu cuerpo.
Todo te dibuja
trazándome camino.
Recuerdo los
viajes, enciendo un cigarrillo
y vuelvo a respirarte.
Continuo caminando hasta refugiarme en
mis errores.
Agotada enfrento
los rincones imposibles,
me pierdo entre culpas que poco a
poco me digieren
y recuerdo que fue en algún
camino anterior donde olvidé la risa.
Sacudo la cabeza
intimándola a desviar la memoria
pero siempre me alcanza tu espalda
acariciándome las manos
y no consigo andar las calles sin
cruzar bellos momentos.
Insistente, busco
en el pasado o en el porvenir
algo desbastador para olvidarte
pero todo se enjuaga con el tiempo.
Y aunque no tengo
más que seguir siendo yo
mi único camino,
me pronuncio y te celebro.
***
Me reclino
detrás de la gota gris
de su mirada
para ensanchar el instante
hasta que de alguna página
de enero
brote esencia
de memoria.
Abro
luego
los espacios
que se ofrecen
libres de su sombra
y acompaño
un espiral de mi cabello
con destiempo
entre las manos.
Me abandono
al oficio del cielo
Intento
albergar estrellas
sin calcular
ni especular
con cantidades
tamaño o proporciones.
Con permiso del
reloj
distingo
ser de estar
y me desvisto de tiempo.
Estoy
en los versos
que me estrofan.
Soy
su silencio
enhebrado con palabras.
María Gabriela Piccini. Nace en Buenos Aires, Argentina en 1962. Poeta y narradora. Ha sido publicada en varias páginas de Internet. Dos pensamientos le acompañan en el camino: "La vida de cada individuo sólo tiene sentido si está al servicio del embellecimiento y la nobleza de todo lo existente. La vida es sagrada, esto significa que es el esfuerzo el supremo valor, del que dependen todos los demás” (Albert Einstein). “ No puede ser feliz entre los infelices” (Sor Teresa de Calcuta). Añade la poeta: “Como filosofía de vida trato de agradecer al pasado, de respetar el presente y de ser responsable por el futuro.”