Letras
Salvajes Número 5 2004
Federico irizarry
Lo siento.
Ni yo soy Abraham
ni éste es mi hijo.
Tenga la
gentileza, señor,
de preguntar
en casa del vecino
Todo brota
como si un nacimiento
de animales
dejara
brazos extendidos
hasta la parte
más oscura
de los espejos.
El olor de las
fotocopiadoras
siempre engendra
algún vestido
de paredes internas
en el amanecer.
Ya que la
celda
no es más
que
obligada
pantomima;
y el aire
en los pulmones
no más
que lámina de metal,
cualquier esfuerzo
es vano
por poner
los puntos sobre las íes:
soy monosílabo divino,
monólogo animal.
ZOOM
Poetísimos:
yo, federico;
poeta menor;
ignorante de mi genoma;
lavavajilla de dioses.
Nacido, no
apaleado
bajo el signo de ningún eclipse;
rojo como el bronquio de un pescado.
Rr con rr;
adúltero fallido;
adulto follando;
fallecido y adusto:
hiena en mí mismo
y oficiante de cobaya.
De nada, poetísimos, reniego:
ni del rebudio entre los carismáticos,
ni del mirar a los recién nacidos
con la cara de la mónada de Munch,
ni de hacer el amor bajo el
influjo
de los helicópteros de Stockhausen.
Insecticida y
maderable,
miro sonriente a la cámara,
digo oink,
y respiro un poema por la nariz.
Mañana juro correrme a latigazos
frente a dos piedras del tamaño de un
televisor.
CAMP
Ven, levanta sin miedo esta manta.
Mira, este grumo de grasa y humores podridos
alguna
vez fue importante para un hombre
y
también se llamaba patria y delirios.
Gottfried Benn
Hagamos una revolución para divertirnos.
D.H.
Lawrence
En el oscuro bar de izquierda
-ya sin fuego
nutrido en la mirada,-
tu agitado rostro reluce
desde el póster de una pared.
¡Es la huelga del
34 y gritas!
Pero
descontextualizado
en este bareto
no haces más que abrir la boca
para cantar canciones
de Jim Morrison o de Lou Reed;
en todo caso
para pedir heroicamente un trago.
En las mesas
hay jóvenes bellamente alborotados;
bajo luces de discoteca
todos discuten sobre ti.
Enérgica
Generación Medalla,
yuppies y barbies nacionalistas
que te reclaman,
divo de la nación,
como indiscutido salvapatrias,
cual peluche patriótico,
como su mascota revolucionaria.
En las mesas
hay jóvenes en aire acondicionado;
bajo luces de discoteca
todos discuten sobre ti,
Albizu Camp,
Albizu Pop,
Albizu Kitsch.
TOP 10
Figuraciones en el
mes de marzo,
Primavera con una
esquina rota,
En las cimas de la
desesperación,
La insoportable
levedad del ser,
Espantapájaros,
La balada de la masturbadora solitaria,
Ulises a Telémaco,
Trilce,
El aleph,
Leo en la
nebulosa.
Mientras agonizas
(mirada de Cármides)
El amoroso festín de una forma de morir amando.
Lawrence Durrell
También el dios te
abandona a ti, Cavafis;
y en su escapada con el cortejo,
entre acordes, traslada su pompa a
los ruidos
de una marcha enemiga.
Abril del 33. El
día de tu nacimiento.
Tienes setenta
años y estás mudo.
Atrás quedaron ya
los cirios:
la terrible epifanía de la
belleza,
los vinos fuertes, la bravura del
placer,
los cafés, las tabernas,
los bajos burdeles de
Constantinopla.
La memoria del
cuerpo.
Mas tú, que no te engañas
ni con súplicas ni quejas de
cobarde;
que sabes bien que no es sueño ni
error de oído,
no te atas.
Te abandonas todo
para enfrentar la instrumentación
y los cantos de sirena.
Te abandonas todo
para decir también adiós a tu
Alejandría.
Warhol
¿Por qué tanto colorín,
aburrido joker;
tanto perifollo?
Si al repetir la
multiplicación de flores
transformas en hule
aquella gota
de sangre de pato.
Si al mostrar del
arte su dentadura de neón
devuelves al foro
tu cara desechable,
un zapato sicodélico
de encendida luz
para latas de conserva.
¿Por qué tanto colorín,
figurín Warhol;
tanta bagatela?
Hay que saber
separar
la pájara de los granos ¿sabes?
Uno
no puede ir
haciendo del loco John Doe
por la calle
así porque sí.
(Solanas tiene
balas.)
NAFTA
la estrella del alcohol nos
alumbre
Gonzalo Rojas
La vida ha sido
reducida a punzadas en la cabeza de un ebrio.
La vida es un
atasco de miserias.
La vida es un aire
rancio que se paraliza entre las paredes destartaladas
de una pensión.
La vida es todo
eso, el acné, las arañas y el endurecimiento de un bulto
pedregoso en la
yugular.
Eh!, Bukowski,
¿qué hacer, en consecuencia, con toda
esta mierda?
Ya sé: golpéala,
entonces.
Golpéala
como si dieras la paliza a un cerdo
o apretaras la cadena en el
cuello del motociclista,
pégale duro y rómpele la nariz;
como si descargaras toda tu rabia
contra el cuerpo de aquella puta
del becario de la Guggenheim,
o a cintazos te abrieras camino
en el pasillo atestado de una librería.
Ya sé: pégale duro y rómpele la nariz.
Federico
Irizarry Natal.
Nace en Ponce, Puerto Rico. Se ha dedicado,en términos generales, a estudiar literatura.
Actualmente cursa clases de doctorado en la Universidad de Chile. Forma parte
de la Junta Directiva de la Revista El Sótano 00931 y ha publicado en
algunas antologías y revistas, así como en páginas de internet.
Tiene inéditos dos poemarios: Canto sin lengua y Kitsch.