Letras Salvajes Número
5 2004
El SEIS
LA PSICOLOGA
No
hay nada mejor en esta vida
que una bella dama.
Cuando la conocí, ella me consideraba un
loco; hasta un “ser enfermizo”, depravado. Siempre me miraba con sus reservas,
y en ningún momento, profundizaba su vista sobre mis ojos de muerto. Me huía frecuentemente,
argumentando, cualquier razón o sin razón; decía: debo buscar los silencios escalofriantes del universo. Estoy buscando
el principio intrínseco de la vida. El poder del universo me aplasta y
aniquila, cual una hormiga ebria. Se me quedaba observando con mucha precaución
y hasta cierto miedo. Yo, para ella, era sólo un poeta demente, iracundo y
discípulo consumado de Dionisios. Suenan las campanas sus lamentos/Mientras los fieles enlutados se
encaminan cual robots, hacia su creador/Los reverendos del metal esperan sus
ovejas mecánicas, para aceitar sus cerebros/Alabado sea el Hierro/Bendita la
maquina/Aleluya al aceite automotriz/Levantemos la batería al Señor del
concreto/.
Ella, era la perfección de mujer. De
piernas largas y bien torneadas. Ojos como cavernas obscuras y silenciosas. Sus
caderas eran el movimiento mismo. Tenía un lunar pequeño en la mejilla
izquierda, que la hacía verse más encamable. Estudiaba
creo... Psicología, en la Universidad del Estado. Era introvertida, y un poco
“altanera”, bueno... eso decían sus condiscípulos. Los ecos de Freud, taladran las
consciencias/Mientras los hombres como autómatas se dirigen al pabellón de la
locura/Sueñan los seres en símbolos dispersos y complicados, mientras el
subconsciente se carcajea/Los dolores antiguos aparecen entre las nubes del
pensamiento, y encadenan a los “sujetos urbanos”, y estos, con algunos “venenos
espirituales”, alejan de sí, la cascada del sufrimiento.
Nunca el “destino” nos unió, ni las
probabilidades nos acercaron jamás. Fue un día lluvioso, cuando me dije: voy
por esa mujer de pelo ensortijado. Llegué en cuasi
estado de ebriedad, más una píldora de esas que nos hacen olvidar que
existimos, me dirigí a ella, la belleza. Me gusta tu lunar obsceno, creo que le
dije. No me contestó, sólo se me quedo mirando. No me palpitaba el corazón,
porque, creo que no tengo; sólo se escuchaba el sonido de una maquina recién
prendida. Yo no era la perfección
estándar del hombre guapo; más bien mi atractivo era mi mirada de “locura, de
demencia”. Eres muy especial, y bellísimo, exclamó en tono sereno la dama. Mis ojos eran antorchas en la madrugada/Mis manos ramas de algún
árbol, donde corre la savia, como una maldición/Y mi rostro era el terror
mismo/Afuera, allá donde se termina lo posible, una luz azul, me envolvía con
su tristísima belleza/Era el hombre más perfecto...
Te amo, me dijo. Yo no contesté nada.
Sólo nos encaminamos por las calles torcidas de la ciudad, buscando un lugar
privado, donde tocarnos el cuerpo, donde fundirnos en uno, donde pertenecernos,
donde ser la unidad, donde... copular todo el día. Queríamos alejar el
sentimiento de “angustia universal”, “aniquilar la soledad”, “dejar de temblar
ante las vicisitudes del vivir”.
¿Crees qué el sexo nos
espante los demonios?
No lo sé.
¿Me quieres?
No lo sé.
La vida, y todo lo que ésta implica se
carcajeaba.
El Seis. Dice el escritor
mexicano: “El seis (el Padrote de la Muerte) nació
en la Perra Tapatía. Se inicia a escribir desde su primera Cópula, contaba con
14 años de maldad, la amante fue una hermosa dama llamada: “La prostituta cósmica.” Sus estudios los ha realizado en la
Universidad, como en las piernas calientes de la ciudad. Ha fundado un gran
número de trípticos, dípticos, plaquettes, y revistas
literarias, de las cuales sólo se mencionan: Tonsol,
Pensamiento y Tequila. También ha participado en las más diversas
publicaciones, pero la que más le agrada es la revista V. L. 2,000, de la cual
fue cofundador. Ha participado en lecturas en diversos foros; incluyendo la
Casa de la Cultura, así como en silenciosos panteones y gloriosos bares. Actualmente
distribuye su tiempo en escribir poesía y prosa, y en iluminarse en los Templos
de Dionisos, y en arduas peregrinaciones mentales de opium.
La mayoría de su Obra está recopilada en Ediciones Capaverde,
y en cientos de cuartillas olvidadas en las ínfimas cantinas. Ha publicado su
Obra Literaria a lo largo de algunos estados de este país esquizofrénico, hasta
llegar también a otros tantos países. Aunque esta cuestión en particular, tiene
al autor sin ninguna importancia. Ya que él manifiesta: YO SOY EL ARTE. Para finalizar diremos que el escritor tiene
una inclinación psicopatológica por las infantes
hermosas de 15 años de pasión. Le gusta que también tiemblen y giman cuando
escuchen su desgarrada voz.