Letras
Salvajes Número 5 2004
Álvaro FIERRO
CARTA DE
AMOR A LA VENUS
DE WILLENDORF
Aunque estás hecha de caliza y eres gorda,
aunque no quiso tu escultor ponerle rasgos
a la hermosura de tu rostro
ni te dio pies
no fuera a ser que te escaparas
para comprarte unos zapatos
en las rebajas de hace veinticinco mil años,
aunque tus pechos grandes
hayan perdido la altivez
que yo imagino que tuvieron
cuando un recolector, junto al Danubio,
dijo sobre tu piel que te quería
hoy tiene la amplitud de tus caderas
cierta coquetería antigua
que ha regresado de los siglos
esta mañana de noviembre
para que no se olvide
que la caliza puede también enamorarse.
****
Ese momento cuando todo es tuyo.
Abres los ojos
y entiendees que la claridad
es un mensaaje escrito en el espacio.
Te preguntas
por qué estáá quieta ahí delante
mientras en ella existen tantas cosas,
por qué no ttiene prisa,
como si su puureza
no fuera a ser jamás pasto del tiempo.
NEWTONIANA
Me mirann.
Lo que yyo necesito es respirar
y no tantas
preguntas.
Les habllo
y cuando ya no
las espero suenan
mis palabras y
sobra ese sonido
de sirena de buque que naufraga.
Vejez dee pronto
y no saber
valerse. Incontinencia.
Si no dooliera tanto
sería interesante
esta postura
como de entrega al
suelo,
como de siesta
plácida en verano
pero ya es hora
de irme levantando
y apagarme.
Adiós, ffresno. Que te corten.
****
Hay en la luz de hoy como un combate
de guerreroos antiguos
que con espaadas de odio se mutilan
y se provoocan valles y entrelazan
las sombras de su sangre
con el amaneecer.
Algunos caen y nunca se levantan,
otros preguntaan en silencio
cuánto dolor aúún reserva el aire.
Portan hermosas armaduras
que no les ssirven para nada
pues en su luucha sólo vence
aquél que no ees del mundo.
Hacia la transparencia,
hacia
el furioso sexo
de los números.
Puerta de la memoria,
por fin un rostro
para
tu soledad
únicamente de tinieblas.
Profunda noche,
inercia
de la muerte.
Apenas ecuación ya tus coronas.
Fundé un templo con el arroyo de mis
besos
y al consultar los vaticinios observé
que el viento almacenaba bajo los
[arbotantes
paralelogramos traídos de muy lejos.
Antes de que el sonido de las aguas te
revele mi nombre,
declamaré desnudo este poema para que el sol
queme en el aire los
[números del
alba.
¿Acaso me visteis soñar cuando la
perspicacia de la luz me sorprendió en
[los istmos
del frío?
A tu sonrisa se le ha caído el tiempo
y en la pericia de tus ademanes se
[advierte la
paciencia de los relojes detenidos.
Sobre las rocas del silencio (¡ah la respuesta alegre de los alces ante lo
[que mi boca
pregunta!)
encuentro minerales de colores ambiguos,
jácenas desesperadas,
pájaros que han decidido caminar por el calor
inútil que exhalan
[lentamente
mis presentimientos.
No es bueno que tantos ojos
comprendan.
Cómo desseo
tus manos
apremiantes y vivaces
y, al fin, mi
silenciosa destrucción
y cómo abrasa el
aire que se riza
en cada grieta de
mis brazos.
Si algunna vez soñé que me mataran
debe ser esta,
danzarina,
y cuanto más
me abrazas más me
acabas.
Quién ibba a decir
que un átomo de
luz, casi una idea
me hiciese tanta
muerte.
Acabo dee olvidar
el zumbido del
aire entre las ramas
de mi frondoso
padre
y lo
pacientemente que regábamos
el vientre de la
atmósfera de verde.
Mis hermmanas las hojas,
mis pequeñas
penínsulas de bronce,
no tienen a mi
cuerpo,
ni las raíces, ni
las alas
de las titubeantes
mariposas,
ni los niños
jugando al escondite tienen ya
el templo de la
sombra que es el roble.
(Interprretan Rudolf
Serkin y Mstislav Rostropovich)
A
mi padre
Enciendoo el tocadiscos
y sólo se me
ocurren epitafios:
Aquí yacen las
nubes.
Ni siquiiera epitafios mientras Brahms
me puebla las
mejillas, dialogan
El tiempo y su
oleaje. Tus deudos no te olvidan.
las cuerdas nítidas
del piano,
las más roncas del
cello, su caudal ascendente
1er. aniversario de la
dulzura. Falleció en Madrid de accidente de
[tráfico.
su nebulosa
rotación entorno a un himno más arriba,
más despacio, al
fondo de un cerebro compartido que se abre y nos respira
Sociedad de amigos
del futuro. La conducción del cadáver tendrá
[lugar hoy viernes.
y el tiempo se
hace sólido y se agrieta
y en su perfil
dormido nos recoge y hace siglos que estamos escuchando el universo,
[sus cóncavas arrugas memoria adentro o esa brizna más aguda
de
[permanente música y silencio
La familia de los
bosques desea agradecer todas las muestras
[de condolencia recibidas
Y entoncces se detienen los bosques
que tenemos en el
pecho y arde un grito.
Álvaro
Fierro. Nace en Madrid en 1965. En 1993 obtiene el Premio
“Rafael Morales” de poesía por su libro Con esa misma espalda (colección
Melibea del Ayuntamiento Talavera de Reina). Su poemario Tan Callado (Editorial
Rialp) obtiene el Accésit Adonais
en 1999. Es miembro de la Asociación
Prometeo de Poesía y de la Tertulia Poética del Buen Retiro. Fierro es co-fundador de la revista literaria electrónica Aqueloo: www.aqueloo.org. Tiene a su haber varios
libros inéditos, entre los cuales se encuentran: Los otros mundos e Insubordinación
de la hermosura.