La dictadura de la sodomía



La intolerancia laica, desde la Ilustración, se ha revelado más intolerante que la religiosa. Ahí están los casi cien millones de cadáveres sobre la mesa comunista, las víctimas del nazismo, las del capitalismo salvaje, las de la Revolución Francesa, etc.

La depuración ideológica de los ilustrados no es menos agresiva. Ahora, un día sí y otro también nos agreden con la homosexualidad. El mensaje es: usted es imbécil si no aplaude la práctica homosexual. -Oiga, que yo no he dicho nada... -Por eso: usted es imbécil, porque no ha dicho nada y tiene que cantar las alabanzas de la homosexualidad. -Oiga, si yo no he maltratado a ningún homosexual. -Por eso. Por eso usted es imbécil, porque no los maltrata pero tampoco los bientrata. -Oiga, es que yo bientrato a mis amigos... -Más a mi favor. Usted es imbécil porque no tiene amigos homosexuales. -Pero mire, que sí, que tengo algún compañero de facultad homosexual buen amigo mío. -Verá. Usted es imbécil porque lo digo yo.

Esta es la lógica de la depuración ideológica de la posmodernidad relativista. Hemos pasado de la dictadura del proletariado a la dictadura de la sodomía: de paraíso en paraíso.

Antonio Barnés Vázquez.

Filólogo y periodista.






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