Español                                                                                                                                                                                                  Juan Vicente Rodríguez 7d

                                                                                       

 

El Ocio como camino a la locura

 

Desde que un niño tiene memoria o uso de razón (ojo que cuando niño uno es pura razón, la locura viene después, que coincidencia, no ?), se le muestra el ocio como un demonio. El hecho de no hacer nada, de vaguear, holgazanear y demás sinónimos es siempre mal visto por los padres y por lo general estigmatizado por los niños. Esto se debe casi siempre al hecho de que a medida de que la criaturita crece se va dando cuenta que no hacer nada de ves en cuando es bueno. Descubre los domingos postrado en cama y en general esos momentos en que uno no hace otra cosa que sentarse y contemplar las cosas, sin ningún fin y noción de nada. Es por esto que los padres muestran el ocio de una forma tan parcial, saben que inevitablemente nos enteraremos de la otra cara de la moneda así que no se molestan en enseñárnosla porque el mejor maestro para estos casos es la experiencia (y eso si, tiempo para aprender a holgazanear es lo que hay en la vida). Sin embargo, aun en la adolescencia y en la edad adulta se mira el ocio y la dejadez con cierto prejuicio. Aunque todos lo experimentan de vez en cuando, esta claro que su exceso es siempre perjudicial. De aquí es donde me agarro para plantear mi tesis, el ocio es el camino mas corto a la locura.

 

La inactividad puede llegar a convertirse en el estado natural de las personas. Esta claro que una inactividad muy prolongada no solo atrofia la parte física sino también afecta tanto la emocional como la mental. Aparece la depresión, la frustración, el despego y la apatía como primeros síntomas de una persona que no hace nada durante mucho tiempo. A estos sentimientos los siguen síntomas mucho mas serios como son la neurosis, la irascibilidad, la depresión profunda y cosas así para luego convertirse en enfermedades diagnosticadas. Claro esta que no es así en  todos los casos, pero un ocioso excesivo es mucho mas susceptible a enloquecer que una persona ocupada y activa.

 

Y porque pasa esto ?  Simplemente porque la mente es juguetona, y como un niño chiquito cuando no se le tiene horario de juego o de dormir, se vuelve un rollo total. Acostarse a interiorizar en los pensamiento es muchas veces bueno, o sino pregúntenle a Descartes y otros sabios de donde sacaron sus ideas (descartando opiniones de que muchos de ellos estaban locos), pero todo en exceso es malo. Comenzar a maquinar ideas es un proceso complejo, muchas de estas ideas nos llevan a otras y estas a otras y a fin de cuentas resulta que nos perdemos un  laberinto de ideas inconclusas, de este laberinto es muy difícil salir sino se tiene nada que hacer, pues el problema reside en que los muros que dicho laberinto están hechos precisamente de las ideas que nos formulamos por no tener nada que hacer y el camino a la salida cuesta mucha fuerza de voluntad.  Siguiendo con lo de la ideas inconclusas, estas ideas muchas veces se vuelven pesimistas y masoquistas al cabo de un tiempo. Cuando el paciente comienza a verse a si mismo como alguien que no hace nada, y al revés de lo que debería hacer, no hace nada al respecto la frustración y el sentimiento de fracaso lo invaden. Ahí es donde empieza el lío, cada ves mas se adentran en sus auto-flagelaciones hasta llegar al punto de hacerse daño, unos se deprimen y se ven como cucarachas otros, también se deprimen pero porque se ven demasiado grandes para la demás gente. En fin las conclusiones a estas divagaciones por lo general son pesimistas. Muchas veces tan incontrolables que llevan a actos tan funestos como el suicidio, cosa que ya deja de ser normal para parecerse a locura, y, si no es el suicido, si puede llevar a trastornos serios de la mente. Esta comprobado científicamente que la gente que hace deporte es menos propensa a las enfermedades mentales, puesto que su cuerpo produce sustancias que benefician al cerebro (serotonina, adrenalina son sustancia producidas al secretarse, ellas relajan al cerebro y funcionan como droga) y también esta comprobado en un grado mas especifico,  que las personas con poca actividad física y ensimismamiento son mas propensos a padecer de esquizofrenia. Habría que preguntarle a gente como John Nash (“una mente brillante”), un celebre matemático premio Nóbel de economía que, perdido en sus teorías e introspecciones vio la necesidad de crear un mundo imaginario, cosa que por cierto le costo una temporada en el manicomio (se dice que Nash dejaba de comer y de hablar por días, sumido en sus cálculos trigonométricos). Es una lastima, mentes tan brillantes que por no tener nada que hacer sino adentrase en sus cabeza pueden perder la razón. Pero ustedes, lectores, dirán : “acaso no vale la pena si el resultado es tan grandioso como una teoría o una respuesta a algún enigma?” y yo les respondo que eso no tiene nada que ver. Aquí no hemos venido a cuestionar las prioridades o precios del conocimiento, yo he venido a establecer como alguien que no tiene un propósito, que al levantarse no tiene que ir al trabajo o al colegio; que pasa los días bien sea soñando dormido o despierto; que llega hasta el punto de poner en peligro su cuerpo pues no busca comida, en resumen vengo a establecer como un ocioso excesivo es un firme candidato a enlistar los libros del loquero.

 

Contemplación, introspección, ensimismamiento, divagación? Todas estas palabras parecen tener algo en común, puede que sean actos similares, pero mas allá de esto algunos las verán como palabras que describen acciones que los grandes genio practicaban (hago un paréntesis aquí para comentar un dato curioso: nótese que el comportamiento de los grandes genios y de los grandes estúpidos es bastante similar…) . Acaso Buda no las practicaba, o Jesús, Aristóteles, Santo Tomas de Aquino, Maquiavelo, Eistein o Shakespeare. Todos sin ninguna duda eran propensos a la soledad en sus horas dedicadas a encontrar respuestas y plantearse preguntas. Todos debieron pasar horas perdidos en el laberinto mental, Maquiavelo dedicaba cuatro horas diarias a recluirse en su biblioteca desentrañando los telares del poder y como manejarlo, se dice que Santo Tomas cargaba una piedra en una mano y pasaba todo el día leyendo y haciendo preguntas ( la piedra era para no dormirse mientras leía), Buda en su época con los faquires llego a un grado tal de desnutrición que se parecía  al  los negritos de etiopia (el por voluntad propia claro esta). Todos fueron genios, eso esta claro, pero que tan cuerdos estaban? Partamos del principio de que estar loco no descarta que se sea brillante y que independientemente de las opiniones, para poder encontrar una respuesta a algún enigma o para ir en contra de los predispuesto en busca de una solución o para criticar algo tan grande como una sociedad se necesita no estar del todo en sus cabales (o acaso demasiado?—casi todos los grandes pensadores fueron acusados de locos por sus contemporáneos y reivindicado en las épocas futuras). A Eistein siempre se le vio como una persona huraña, y ya de niño como el bien lo dice: “cuando me perdía en los rayos de luz” se le veía como un bicho raro (otro dato curioso, Eistein fue tomado como un niño bruto en la niñez, irónico no?), a Jesús muchos los tildaron de loco, incluso la Biblia solo describe las conversaciones del fundador del cristianismo con el diablo en sus  momentos de mayor soledad y reflexión (Jesús esquizofrénico ?). Buda al final se da cuenta que la sola contemplación al estilo faquir (casi ni comía, solo meditaban) no lleva a otra cosa que a la degradación (imagínense ustedes no comer en tres días haber como le queda el cuerpo) y renuncio a tal cosa para encontrar una armonía, mas por la moda griega: “mente sana, cuerpo sano”. Para terminar con este recuento de celebridades y sus tics debo decir que los locos por lo general tienen algo de razón  (igual que los borrachos) y que la locura es en realidad un concepto estandarizado por la voz de la sociedad, pero bueno, eso no lo hemos venido a discutir ahora, este de acuerdo o no con el significado de locura, si se que sea lo que sea, el no hacer nada es una gran causa de ella.

 

En Colombia se han visto casos como los arriba descritos. Andrés Caicedo, famoso escritor y promesa de las letras de nuestro país, se suicido en medio de la soledad, con su libro en mano pero quien sabe que en la cabeza. El autor de Viva la Música o del atravesado ya había mencionado su intención y la justificaba en el hecho (cosa que lamentablemente me tiene que alegrar pues apoya mi teoría) de que no valía la pena vivir después de cierta edad. Y porque carajos dirán ud? Fácil, no tenia propósito, para el escribir no era un trabajo, no quería tener hijos, quizás, recostado en su hamaca vio la meta tan borrosa, el camino tan pedregoso que prefirió morir antes de recorrerlo. Probablemente, y eso júzguenlo ustedes, si Caicedo hubiera querido ser el mas grande escritor colombiano, o el de difundir la literatura latinoamericana como un propósito, o el de llevar a cabo su proyecto de una revista de cine como un reto, probablemente, no hubiera hecho lo que hizo. Aquí tengo que detenerme un instante y preguntarme o preguntarles sin esperar respuesta pero si duda, que tan ligado esta el suicidio al extremo de la locura o al de la cordura? Eso cada uno respóndaselo.

 

Cuantas historias no hemos escuchado, visto o vivido de gente, ancianos, jóvenes, mayores que en medio de su haraganería o aburrición, como quieran llamarlo, se han perdido en el mundo de las drogas y el vicio, cuanta gente no vemos diariamente y la tildamos de “loquitos” o : “pobrecito esta llevado”, “esta trabado”. Estos caminantes permanentes de los semáforos, o algunos afortunados residentes de centro de rehabilitación ya se pueden denominar loco según lo promedio, y como llegaron ahí, para mi esta bastante claro.

 

Desempleados, aburridos, achantados consigo mismos, al verse tan miserables buscan la salida en algo que los haga grandes de nuevo, como cuando un reto los movía, como cuando un objetivo los impulsaba. Así recurrieron a cosas como la droga, algo que no hace otra cosa que liberarlos del martirio de pensar concientemente, porque sus divagaciones apocalíptica los agobian, se han vuelto tan pesadas que necesitan una ayuda para dejarlas desarrollarse libremente . Reitero en la duda. Que tal que estas personas hubieran tenido algo que hacer, que el desempleado se hubiera puesto la meta firme de conseguir empleo; el anciano el de hacer deporte o conseguir novia; el aburrido el de buscar un amigo; el del miserable en vencer su situación? Seguramente muchos tendrían sus engranes completos y bien puestos todavía en su cabecita, y no regados y perdidos en las ollas.

 

Retomando los tiempos antiguos, el ocio siempre a sido criticado y castigado. En la actualidad no de forma directa (a uno no lo meten a la cárcel por vago, pero si por ladrón, cuando el hambre vence al vago y se ve obligado a robar), pero antes si lo castigaban muy de frente. En España, durante el reinado de Carlos V a los vagos los enlistaban en el ejercito, en Grecia y Roma apedreaban al que no trabajase (ole, pues como así que un tipito se va a comer la cosecha del pueblo sin haber levantado un rastrillos-decían los griegos). Y aunque la locura siempre a existido (locura viene de lunático, este viene de luna, pues era en las noches cuando los loquitos se alborotaban, de pronto porque era el momento de amas soledad y cuando sus ideas los invadían mas) no siempre a sido tan evidente y aceptada como ahora, puede ser porque ahora hay mas holgazán que antes (ha oído de desempleo en Francia durante el medioevo, o de vagos en la civilización maya, jamás!).

 

Todo esto nos lo insinúa Feodor Dostovieski en su obra crimen y castigo de una manera sublime pero eficaz. El no nos dice que Raskolnicov esta loco, pero si deja entrever ciertas manías (cuenta los paso, fobia al mugre, neurosis, estrés, minuciosidad excesiva) propias de alguien con un tornillo medio suelto. Nuestro amigo en cuestión es un joven desempleado y sin estudios acabados, no muy diferente a los “semaforistas colombianos” que por tener tanto tiempo libre ha ido recayendo poco a poco en la neurosis. El hombre se fija hasta en el mas mínimo detalle, cuenta los pasos, es paranoico y muy apático con un millar de cosas cotidianas (los borrachos, las prostitutas, la suciedad, los viejos…)  , verán ustedes que es mas del lado de los visitantes al electroshock que al supermercado. El mismo lo dice en el primer capitulo, cuando comienza a describir todo, nos explica que su ansiedad por esto reside en sus divagaciones a causa de su tiempo libre. Por momentos parece mas loco que otros, por ejemplo cuando tienen algo concreto entre manos puede pasar perfectamente por criminal  (mato a la prestamista) o por amigo(cuando ayuda a Marmeleadov)  pero no por un loco, esto pasa porque sus pensamientos están centrados, o mas bien dirigidos algún punto clave, pero en cambio hay cuando simplemente se detiene a describir la telaraña en la esquina, y pasa de esa araña a criticar a los viejos y después a la sociedad y por ultimo se ve atrapado en su ego, se entristece pero se alegra, se pone terco, le da rabia, se enfurece y al final da indicios de enloquecerse. Además e Raskolnicov esta Marmeladov, un funcionario o seudo funcionario que también por momentos parece loco, cuando se emborracha aclara que su pesimismo se debe al hecho de que no hace nada.

 

Dostoviesky parece utilizar una especie de contrapuntos o contrastes, fíjense en el hecho de que es precisamente Marmeladov, con apariencia burocrática quien al final carece totalmente de ella, o como es escritor ruso nos muestra que el conflicto verdadero de la novela, su clímax, no es en realidad algo especifico y tangente sino es mas bien la batalla de Raskolnicov consigo mismo, la cordura vs la locura.  Feodor arma una batalla permanente entre el deschavetado Raskolnicov que no o se detiene ante lo físico, sino que siempre nos bombardea con sus pensamientos y el Raskolnicov mas normal, puede ser criminal y todo pero al fin y al cabo es normal, algo literariamente mas asimilable (es mas fácil encontrar un culpable y un héroe donde hay un crimen que ver un protagonista donde no hay una historia concreta)[1].

 

En conclusión me inclino a decir que decir quien esta loco y quien no, no me corresponde a mi, soy muy ignorante. Lo que si me corresponde es decir que según lo estipulado, una persona loca es alguien que se sale de los parámetros de lo normal. Muchos de esos locos son genios, como muchos de los que dicen ser estupidos también lo son, genios o no, son locos porque su norte se les a perdido. Y yendo ahí a la deriva, como un barco sin rumbo es el camino mas fácil para llegar a fritarse. Si uno mantiene su mente ocupada, por lo menos lo necesario, no da pie para que la mente le juegue una mala partida y lo venza, es como mantener entretenido al perro con un palo o un pedazo de carne, asi no lo muerde. La unica diferencia es el tamaño del mordisco.

 



[1] Es curioso que Dostviesky haya escrito esto en la cárcel. Porque ahí es donde uno tiene más tiempo libre, en la cárcel. Puede ser que crimen y castigo sea un producto de su locura? O de su lucidez?

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