La nueva cara del mundo

Ignacio Ramonet, especialista en geopolítica y estrategia internacional, doctor en semiología y en historia de la cultura en la Escuela de Altos Estudios de Ciencia Sociales de París, director en París del mensual Le Monde Diplomatique, profesor de teoría de la comunicación audiovisual en la universidad Denis - Diderot de París.

Nació en Redondela, Pontevedra (galicia), en 1943. És doctor en Semiología e Historia de la cultura y catedrático de Teoría de la comunicación. Especialista en geopolítica y estrategia internacional y experto-consultante de la ONU. Actualmente imparte clases en la Sorbona de París.

Ha sido premiado en numerosas ocasiones por su labor periodística. Es autor de varios libros, la mayoría traducidos a diversas lenguas, entre los que destacan: La Golosina visual, (1985 y 2000), Cómo nos venden la moto, (con Noam Chomsky; 1995), Il Pensiero Unico (con Fabio Giovannini y Giovanna Ricoveri; 1996), Nouveaux pouvoirs, nouveaux maîtres du monde (1996), Un Mundo sin rumbo (1997), Rebeldes, dioses y excluidos (con Mariano Aguirre; 1998), La tiranía de la comunicación (1999), Propagandas silenciosas (2002) o Guerras del Siglo XXI (2002). En la actualidad dirige el Monde diplomatique y Manière de voir

 

« Les guerres du XXIe siècle »

Ignacio Ramonet

Extrait

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Después de los atentados del 11 de septiembre 2001, después de la guerra contra la red Al-Qaida y el régimen de los talibanes en Afghanistan, ¿cuales son las principales características geopolíticas del planeta en estos inicios del siglo XXI? ?

 

Los Estados-Unidos dominan el mundo como ningún otro imperio lo ha hecho jamás. Poseen una aplastante supremacia en los cinco pilares tradicionales del poder : politica, économia, militar, tecnologia y cultura. « Los Etados-Unidos son, de alguna manera, el primer Estado protomundial - aventura un analista americano. Tienen capacidad suficiente para emular una versión moderna del Imperio universal, un imperio espontáneo cuyos miembros se someten a su autoridad voluntariamente (1). »

 

Por primera vez en la historia de la humanidad, el mundo está dominado por una hyperpotencia. Que acaba de exhibir, en Afghanistan, su imperial hegemonia de tres maneras : arrasando bajo sus bombas en pocas semanas al régimen taliban y las redes armadas de Al-Qaida que lo sostenian ; montando una impresionante coalición diplomática de apoyo a sus acciones de represalia (apoyos destacados de Rusia y de China) mientras se reducia a la mínima expresión cualquier referencia a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ; alistando por fin, como simples fuerzas suplentes, las otrora orgullosas fuerzas inglesas y manteniendo a distancia los aliados precipitados considerados molestos como Francia, Alemania, Italia o Japon.

 

En esta nueva era no obstante, semejante alarde de potencia militar y diplomática es engañoso. A pesar de su inmensa superioridad, los Estados Unidos no podrían, evidentemente, plantearse ocupar y conquistar militarmente Afganistan (como ya intentaron hacerlo Inglaterra en el siglo XIX y la Unión Soviética en el XX), bien que no presentase para ellos ninguna dificultad técnica (2). ¿ Porqué ? Porque la supremacia militar no se mide ya, como en el siglo XIX y durante la primera mitad del XX, por las conquistas territoriales. Estas se tornan, a largo plazo, politicamente imposibles de gestionar, costosas económicamente y desastrosas en lo mediático. Destacándose los medias como un actor estratégico de primer orden (3).



La dinámica de la mundialización

 

Otro fenómeno central : todos los estados son arrastrados por la dinámica de la mundialización. Se trata de alguna manera de una segunda revolución capitalista. La mundialización económica alcanza hasta el más recóndito lugar del planeta, ignorando tanto la independencia de los pueblos como la diversidad de los regímenes políticos.

 

La Tierra vive de este modo una nueva era de conquista, como cuando las colonizaciones. Pero si los actores principales de la anterior expansión conquistadora eran los Estados, en ésta ocasión son las empresas y amalgamas diversos, grupos industriales y financieros privados los que pretenden dominar el mundo. Nunca con anterioridad los amos de la Tierra han sido tan numerosos ni tan potentes. Estos grupos provienen mayoritariamente de la triada Estados-Unidos_Europa_Japon. La mitad de los cuales tienen su origen y sede en los Estados Unidos.

 

Esta concentración de capital y de poder se ha expandido de manera inaudita durante los ultimos veinte años, con el aprovechamiento de las revoluciones de las tecnologias de la información. Un nuevo salto hacia delante está previsto en estos inicios del milenio, con las nuevas técnicas genéticas de manipulación de la vida. La privatización del genóma humano y las patentes generalizadas de todo lo vivo abren nuevas perspectivas de expansión al capitalismo. Una gran oleada de privatizaciones de todo lo relacionado con la vida y la naturaleza se está preparando, favoreciendo la aparición del poder probablemente más absolutista de todos los que la historia nos ha permitido conocer hasta ahora.

 

La mundialización no persigue tanto la conquista de los paises, como el control de los mercados. Las preocupaciones de éste poder moderno no indican, en efecto, su interés por la conquista de territorios como en las épocas de las grandes invasions o en los periodos coloniales, sino el interés exclusivo por la posesión de las riquezas existentes.

 

Esta conquista se caracteriza por destrucciones impresionantes. Zonas industriales son brutalmente derruidas por completo, en todas las regiones. Con el impacto y el sufrimiento social resultante : paro masivo, sub-empleo, precariedad, exclusión. 18 millones de parados en la Unión Europa, 1.000 millones de parados y sub-empleados en el mundo... sobre-explotación de los hombres, las mujeres y -más escandaloso todavía- de los niños : 300 millones de estos se encuentran sometidos a condiciones de gran violencia, de inadmisible brutalidad.

 

La mundialización, es también el pillage planetario. Los grandes grupos saquean el entorno con procedimientos exagerados ; sacan provecho de las riquezas de la naturaleza que son el bien común de la humanidad ; y lo hacen sin escrúpulos y sin freno. Esto va acompañado de una criminalidad finaciera vinculada a los centros de negocio y a los grandes bancos que reciclan sumas por encima de los 1.000 millones de euro al año, es decir más que el producto nacional bruto (PNB) de un tercio de la humanidad.

 

Pillage planetario

 

La mercantilización generalizada provoca un insoportable incremento de las desigualdades. Mientras que la producción planetaria de los productos alimentarios básicos representa más del 110% de las necesidades mundiales, 30 millones de personas siguen muriendo de hambre cada año, y más de 800 millones se encuentran infra-alimentados.

 

En 1960, el 20 % de los más ricos de la población mundial alcanzaban unos ingresos treinta veces mayor que el de los 20% más pobres. Ya entonces era un escándalo. Pero, en vez de mejorar, ha ido empeorando. En la actualidad, los ingresos de los ricos en relación a los de los pobres, ya no es de treinta, sino de ochenta y dos veces mayor ! De los 6.000 millones de habitantes del planeta, apenas 500 millones viven confortablemente, mientras 5.500 millones siguen en la penuria. Este mundo va del revés.

 

Las estructuras estatales, al igual que las estructuras sociales tradicionales, son eliminadas de manera injustificada. En cualquier lugar, en los paises del Sur o del Este, el Estado se derrumba. Las autoridades huyen o son expulsadas de los territorios periféricos que se convierten entonces en zones sin derechos. En cualquier sitio, en Pakistan, en Algeria, en Somalia, en el Congo, en Colombia, en Filipinas o en Sri-Lanka, instituciones caóticas, ingobernables aparecen, lejos de toda legalidad, favoreciendo un estado de barbarie. La fuerza se impone al derecho y los grupos especializados en el pillage estan en disposición de imponer sus leyes de extorsión sobre las poblaciones.

 

Nuevos tipos de peligro hacen su aparición : hyperterrorismo, fanatismos religiosos o étnicos, proliferación de lo nuclear, crimen organizado, redes mafiosas, especulación financiera, corrupción a gran escala, extensión de las pan-epidemias (sida, virus del ébola, enfermedad deCreutzfeldt-Jakob, etc.), contaminaciones de gran intensidad, efectos dientes de sierra, desertificación, etc.

 

Cuando aparentemente triunfa la democracia y la libertad en un planeta que ha eliminado los peores regímenes autoritarios, las censuras y las manipulaciones reaparecen masiva y sorprendentemente tras aspectos insospechados. Nuevos y atractivos « opios de masas » parecen proponer « el mejor de los mundos posibles », desconcertando a los ciudadanos y pretendiendo alejarles de la acción civica y reivindicativa. En la nueva era de la alienación, en la era de internet, de laWorld Culture, de la « cultura global » y de la comunicación planetaria, las tecnologias de la información tienen más que nunca un cometido decisivo para amordazar los pensamientos, las ideas.

 

El estallido del mundo

 

Todas estas transformaciones estructurales y conceptuales, en obras desde hace una década han generado un auténtico estallido del mundo. Los conceptos geopolíticos -como Estado, poder, soberania, democracia, fronteras- ya no tienen el mismo significado. Hasta tal punto es ello cierto que si observamos el funcionamiento real de la vida internacional, podemos comprobar que todos sus actores han cambiado.

 

A escala planetaria, los tres principales protagonistas (eran, bajo el Antiguo Régimen : la nobleza, la iglesia y el pueblo) son actualmente : 1) las asociaciones de Estados - Alena (Etados-Unidos, Canada, México), Unión europea, Mercosur, Asean, etc. ; 2) las empresas globales y los grandes grupos mediáticos o financieros ; 3) las organizaciones no-goobernementales (ONG) de estructura mundial (Greenpeace, Amnesty International, Attac, Humans Rights Watch, World Wild Life, etc.).

 

Estos tres nuevos grandes grupos de actores proyectan su influencia planetaria en un escenario cada vez menos definido por la Organización de Naciones Unidas y más controlado, signo de los tiempos, por la Organización mundial del comercio (OMC), nuevo arbitro del panorama global.

 

El voto democrático tiene cada vez menos influencia en el funcionamiento interno de estos tres nuevos grupos de protagonistas. Esta gran mutación del mundo, que vacia de significado lo que considerábamos como democracia, se ha entronado sin que nos dieramos cuenta y sin que los responsables políticos sean conscientes de lo que está sucediendo.

 

Actuar contra la mundialización liberal

 

Todos estos cambios, rápidos y brutales desestabilizan, en efecto, a los dirigentes políticos. En su mayoría se sienten desbordados por una mundialización que está modificando las reglas de juego y les deja parcialmente fuera de juego. Porque los verdaderos dueños del mundo no son aquellos que ostentan el espejismo del poder político.

 

Por este motivo los ciudadanos multiplican las acciones y las movilizaciones contra los nuevos poderes, como estamos viendo desde diciembre de 1999 coincidiendo con la cumbre de la OMC en Seattle, posteriormente en Praga, en Davos, en Niza, en Quebec y en Génova. Los participantes están convencidos que en el fondo, el objetivo de la mundialización liberal, persigue la destrucción de lo colectivo, la apropiación por el mercado y los sectores privados de los ámbitos públicos y sociales. Y estan decididos a oponerse para impedirlo.

 

Otra constatación : la supremacia geopolítica y el ejercicio de la hyperpotencia, en la era del neoliberalismo, no aseguran, en modo alguno a todos los ciudadanos unos mínimos de desarrollo humano satisfactorio. Por ejemplo, entre los habitantes de un pais tan rico como los Estados-Unidos, hay 32 millones de personas cuya esperanza de vida es inferior a 60 años, 40 millones sin asistencia médica, 45 millones viviendo bajo el umbral de la pobreza y 52 millones de analfabetos... Del mismo modo, en la Unión europea, en el momento de la puesta en circulación del euro hay 50 millones de pobres y 18 millones de desempleados.

 

A escala mundial la pobreza es la regla imperante y el bien estar la excepción. Las desigualdades se han convertido en una de las características estructurales de nuestro tiempo. Y por lo demás empeoran alejando cada vez más las riquezas de los pobres. Las doscientas veinte y cinco fortunas más grandes del mundo representan un total de más de 1.000 millones de euros, o sea, el equivalente a la renta anual del 47% de las personas más pobres de la población mundial ( 2.500 millones de personas !). Hemos contribuido a que haya personas que son más ricas que los Estados : el patrimonio de las quince fortunas más ricas del planeta sobrepasa el producto interior bruto (PIB (4) ) total del conjunto de paises de Africa subsahariana…

 

Dominantes y dominados

 

Desde principios del siglo XX, el número de Estados en el mundo no ha cesado de aumentar, pasando de una cuarentena a cerca de dos cientos en la actualidad. Pero en el plano geopolítico, el mundo sigue dominado por el pequeño grupo de Estados (Reino-Unido, Francia, Alemania, Japón, Estados-Unidos, Rusia) que ya lo dirigia a finales del siglo XIX… Entre la decena de paises nacidos del desmantelamiento de los grandes imperios coloniales británico, francés, español, neerlandés, portugués o belga, a penas tres (Corea del Sur, Singapur y Taiwan) han alcanzado niveles de progreso que les permiten ser considerados paises desarrollados. Los demás permanecen anclados en un sub-desarrollo crónico y en una pobreza endémica.

 

Y les resultará imposible salir ya que las materias primas (incluidos los hidrocarburos) sobre las que reposan básicamente sus economias, experimentan una caida imparable de sus precios en el mercado internacional, consecuencia de que muchos de los productos básicos (metales, fibras, alimentos) son cada vez menos utilizados por los grandes paises desarrollados o han sido sustituidos por productos de síntesis. En Japón, en relación a 1973, cada centro de producción industrial ha reducido el uso de materias primas en aproximadamente 40 % !

 

La nueva fuente de riqueza de las naciones, en este siglo XXI, provendrá de la materia gris, el saber, la investigación, la capacidad de innovar y no ya de la producción de materias primas. Podemos incluso asegurar, a éste respecto, que los tres factores tradicionales de la potencia -extensión del territorio, importancia demográfica, riqueza de materias primas- ya no son referentes envidiables e incluso en muchos casos se han convertido paradojicamente, en pesados obstáculos para la era post-industrial.

 

Los Estados muy extensos, muy poblados y muy ricos en materias primas -Rusia, India, China, Brasil, Nigeria, Indonesia, Pakistan, México- se encuentran entre los más pobres del planeta. La excepción de los Estados-Unidos confirma la regla.

 

Sin embargo, en la hora de la mundialización finaciera, los micro-Estados con pequeños territorios, sin grandes cantidades de habitantes y sin ninguna materia prima - Mónaco, Liechtenstein, Islas Caiman, Singapur- poseen rentas por habitante entre las más altas del mundo…

 

Caos generalizado

 

El área del caos generalizado no cesa de extenderse, englobando y absorviendo cada vez a más Estados con la economía definitivamente estancada y a más paises con violencia endémica. Desde 1989, al final de la guerra fria, han habido más de sesenta conflictos armados con centenares de miles de muertos y más de 17 millones de refugiados ! En muchos lugares de la Tierra, la vida cotidiana, se ha convertido secillamente en un infierno. Hasta el punto que cada vez más personas, en particular las más jóvenes, buscan huir del caos y la violencia que les rodea y desean emigrar a toda costa hacia las regiones desarrolladas y pacificadas.

 

Incluso hemos visto habitantes de ciertos paises renegar de la lucha de sus mayores por la independencia y reclamar el retorno de la potencia colonialista (en las Comores), o la absorción pura y simple por parte de la metrópolis dominante (en Puerto-Rico)… El tercer-mundo en cuanto entidad política a dejado de existir.

 

Todo esto atestigua de la crisis del Estado-nación y de la política en el momento que la segunda revolución capitalista, la mundialización de la economía y las mutaciones tecnológicas, transforman el entorno geopolítico. En estos momentos se estan multiplicando también, como consecuencia de las fusiones y las concertaciones, el número de compañias gigantescas cuyo peso es, a veces, más grande que el de los Estados. La cifra de negocio de General Motors sobrepasa el PIB de Austria. Cada una de las cien empresas globales vende más que lo que exporta cada uno de los ciento veinte paises más pobres. Estas empresas gigantescas y globales controlan el 70% del comercio mundial…

 

Sus dirigentes, y los de los grandes grupos financieros y mediáticos, ostentan la realidad del poder y mediante el sesgo de sus potentes lobbies, presionan con todas sus fuerzas sobre las decisiones políticas de los gobiernos legítimos y de los representantes electos. De este modo atenazan en provecho propio a la democracia.

 

Contra-poderes necesarios

 

Más necesarios que nunca, los contra-poderes tradicionales (partidos, sindicatos, prensa libre) parecen poco operativos. Y los ciudadanos se preguntan que iniciativas audaces serán capaces de restablecer, para el siglo XXI el contrato social frente al contrato privado.

 

(1) International Herald Tribune, 7 janvier 2002.

 

(2) Podemos preveer que los Estados-Unidos mantendran sus fuerzas en Afganistan durante mucho tiempo. George W. Bush ha asegurado, a finales de diciembre 2001, que las tropas americanas comprometidas en las operaciones contra la red Al-Qaida y su jefe Oussama Ben Laden se quedarían por un " período bastante grande " y que no serían retiradas hasta que el comandante de las operaciones, el general Tom Franks, le hubiera asegurado que la misión se habia terminado. « No sé cuando nos iremos, ha dicho M. Bush, pero no será antes que la misión haya terminado » (Le Monde, 30 diciembre 2001).

 

(3) La antigua secretaria de Estado del presidente Clinton, Madeleine Albright, llegó a afirmar que « la cadena CNN es el decimosexto miembro del Consejo de Seguridad de las Naciones unidas ».

 

(4) Valor de la producción global (bienes y servicios) de un pays.

 

“LA TIRANÍA DE LA COMUNICACIÓN”

IGNACIO RAMONET

Ignacio Ramonet, como bien indica el título de “La tiranía de la comunicación”, nos habla en su libro, a través de diez capítulos, de cómo en nuestro mundo actual, aparentemente gobernado por la democracia y la libertad de prensa, existe de una forma mucho más sutil que en épocas anteriores, pero no por ello menos potente, un enorme control de los medios de comunicación sobre nosotros. Es un nuevo tipo de censura, de dictadura, de alienación del individuo, más invisible y a la vez muchos más peligrosa, que se apoya en un mundo donde el término “globalización” es ya el pan nuestro de cada día.

Comunicación contra información

La introducción de los multimedia ha supuesto para Ramonet una auténtica revolución en los campos informativo, comunicacional y económico. El autor habla de la formación de un mercado donde las empresas de informática y comunicación se están fusionando, siendo Internet el más claro exponente de esta nueva red de comunicación mundial. Pero esto conlleva una seria amenaza para los ciudadanos, debido a que existe la posibilidad de ser manipulados mentalmente por los media (término que Ramonet emplea para hablar de los “medios de comunicación de masas”) de forma mucho más sutil y, por lo tanto, en definitiva mucho más peligrosa.

El autor habla también de cómo las empresas de entretenimiento tratan ahora la información como una mercancía, lo que daña su función democrática, que debería ser precisamente la fundamental, y pone como ejemplos de este nuevo marco informativo los casos de la muerte de Lady Di y el escándalo de Bill Clinton y Mónica Lewinsky. Las consecuencias son que la prensa escrita se ha ido convirtiendo progresivamente en “periodismo de revelación” (cuya función es desvelar escándalos, corrupciones y puntos oscuros en la vida profesional o privada de ciertos personajes), senda seguida por un medio como la televisión, pero salvando las diferencias que estos dos medios tienen inevitablemente.

Entramos en una nueva era de información virtual donde son los media los que influyen sobre la información, originándose fenómenos como el mimetismo mediático (cuando un medio da importancia a un tema y los demás medios le siguen, formándose algo parecido a una bola de nieve). La información se convierte además en un mero espectáculo, donde lo que importa es buscar la emoción de la audiencia (hiper-emoción), con lo que esta información pasa a ser aceptada inmediatamente como verdadera.

Todo esto ha provocado un cambio de los principios básicos del periodismo. La información se basa ahora en la ideología del directo y en la importancia de las imágenes, tanto que algo existe si se tienen imágenes sobre ello, y no existe si no podemos mostrarlo de esta manera. La información pierde por tanto en descripción, contextualización, explicación. Esto afecta seriamente a la prensa escrita, que no puede competir con la instantaneidad del directo, algo que sólo pueden ofrecer la radio y la televisión. También se da el fenómeno de que una noticia se convierte en verdadera solamente con el hecho de que sea repetida en los media, ya no es necesario que la información sea contrastada y comprobada su veracidad en fuentes fiables y objetivas.

En definitiva, en el nuevo sistema informativo no es difícil confundir la información y la comunicación. La sociedad en sí es un Estado de información, no son sólo los profesionales de los media. Pero informarse realmente (y para Ramonet esto no consigue simplemente viendo imágenes en televisión) constituye una actividad intelectual que requiere esfuerzo e interés por parte del individuo. La prensa escrita se ha visto arrastrada por la influencia de la televisión y ha perdido por tanto la función principal, que es la de informar correctamente. Por eso corresponde al lector exigir un nuevo y más acertado modelo de recibir la información, y correspondería a los profesionales de los media ofrecérselo.

Prensa, poderes y democracia

La prensa y el poder es un tema de debate que ha existido, existe y existirá siempre. A los tres poderes que Montesquieu diferenciaba se les añadió en su momento un cuarto, la prensa, cuya función debería ser la de juzgar el funcionamiento de los otros tres. Pero actualmente el primer poder es el económico, el segundo el mediático y el tercero el político. Por lo tanto, los media han ido aumentando su influencia. A pesar de todo, un sondeo reciente ha desvelado la desconfianza de los ciudadanos hacia la televisión y la prensa, mientras que la radio conserva un tanto su credibilidad.

En su momento la prensa escrita tenía capacidad para revelar las disfunciones de la política, y el más claro ejemplo lo encontramos en el llamado “caso Watergate”, donde dos periodistas menores consiguieron hacer caer al hombre más poderoso del planeta: el presidente de EE.UU. Richard Nixon. Pero la situación se ha ido transformando con la revolución tecnológica, económica y retórica. El nuevo concepto de información plantea la verdad ligada a la emoción: todo lo que emociona es verdad, existiendo una confusión entre ambos términos. Esta circunstancia ha estado liderada por la influencia de la televisión, y el resto de los medios se encuentran inevitablemente un paso por detrás. Como resultado, la actualidad la marca la televisión, que nos ofrece imágenes de las que no tenemos constancia de que sean verdaderas, pero que buscan provocarnos un determinado sentimiento. El problema es cuando surge la idea de que un acontecimiento siempre se puede mostrar a través de unas imágenes. La información televisada funciona según unos principios que dificultan la ejecución de la igualdad entre información, libertad y democracia.

Para Ramonet existe un nuevo tipo de censura, mucho menos visible, que funciona apoyada en la enorme abundancia de información que se nos ofrece, y que realmente lo que consigue es que no podamos percibir aquello que falta. Pero estos grandes flujos de información son mucho más difíciles de controlar, a diferencia de cuando la información era mucho más escasas y estaba siempre bajo el férreo control del poder.

Ser periodista hoy

Para Ramonet, el sistema informacional puede funcionar sin periodistas, ahora que la calidad de su trabajo ha descendido. Vivimos en plena revolución tecnológica y económica que ha formado una cultura de masas y una comunicación que se dirige hacia ellas. Por eso el concepto de información ha cambiado y está ligada a su superabundancia, rapidez e inmediatez y su concepto de mercancía desligada a los principios éticos. Todos los media intentan poner en contacto al ciudadano con el acontecimiento. Como consecuencia aparece la idea de autoinformación, en la cual el receptor es el testimonio del hecho y lo que ve es lo que comprende, lo cual conduce a la irracionalidad. Otro concepto que se ha transformado es el de la actualidad. Los acontecimientos ricos en capital visual y en imágenes serán actuales simplemente por la imposición de la televisión. Ramonet habla también de un nueva sistema tecnológico que se expresa en bytes (propios de las matemáticas) conformado por la convergencia del texto escrito, el sonido de la radio y la imagen de la televisión. Esta revolución digital ha provocado que ahora sean las máquinas las que realicen las funciones intelectuales de los hombres.

El autor incide en que, en la actualidad, la abundancia de información ofrece menos libertad. Lo que nos interesa de la información es su utilidad, qué es lo creíble y fiable y qué información se nos oculta y por qué. Estamos en un sistema que da más importancia a los valores de la instantaneidad y la masificación que los criterios tradicionales de verdad. El modelo de la información que se va imponiendo es aquél que se basa en imágenes y sonidos. Poco a poco se van universalizando la estructura narrativa y el estilo retórico de los telediarios. Vivimos en una crisis de inteligibilidad porque hay paradigmas que han cambiado: si te comunicas eres feliz y el mercado solo integra elementos rentables.

La mayor preocupación de los periodistas en la actualidad es la desaparición de la ética. La confusión entre comunicación, relaciones públicas e información hace que el periodista exprese una comunicación publicitaria que beneficia a una institución. Según Ramonet, los media deben realizar un autoanálisis si quieren recuperar cierta credibilidad.

La televisión necrófila

Ramonet demuestra por medio de varios ejemplos más o menos recientes cómo un determinado montaje de unas imágenes puede construir un acontecimiento que no ha ocurrido nunca, pero que el telespectador siente e interpreta como real debido a la carga emocional y dramática de las imágenes. La competencia entre los medios de comunicación acrecienta que éstos busquen el sensacionalismo para atraer a la audiencia, siendo lo menos importante la verificación de la información. El poder político conoce esta manipulación y sus efectos y solo los controla en conflictos armados. La revolución de Rumania, por ejemplo, de la que se ofrecieron imágenes completamente manipuladas e informaciones que poco o nada tenían que ver con la realidad, es un ejemplo lógico de esta situación. El hecho de que las informaciones no fuesen veraces careció de importancia ante la necesidad que existía de condenar al comunismo. El hecho confirmó además la importancia de la televisión en un mundo en el que la importancia de la realidad ha quedado desplazada por la puesta en escena.

Ideología del telediario

Los telediarios, como un espacio de televisión que goza de grandes audiencias, son un objeto muy codiciado por el mundo de la política y la publicidad, debido a la gran capacidad que tienen para vender productos e ideas, algo que se apoya en la enorme influencia que los presentadores tienen sobre la opinión pública.

Ramonet recuerda la historia de los telediarios, que nacieron en EE.UU. en 1941, con una emisión regular. A partir del 47, aparecieron ya programas informativos diariamente. El género tuvo su origen cuando la FCC concedió licencias a las emisoras de televisión comercial con la condición de que emitiesen programas informativos regularmente. Las emisoras se dieron cuenta que con el telediario sacarían muchos beneficios y conquistarían a la audiencia de prensa. Su formato ha ido evolucionando: primero era un diario hablado, luego se introdujeron imágenes y por último se han introducido reportajes.

El autor recuerda también la invención del vídeo. El primer magnetoscopio nació en 1957, lanzado por la casa Ampex. El vídeo tuvo muchas repercusiones sobre el telediario, al permitir la emisión en directo. El resultado fue el aumento de la audiencia y la credibilidad de las imágenes. Como consecuencia, en los años 60 y 70, el telediario se convirtió en el rey de la programación, pues a partir de entonces ésta tuvo que amoldarse en torno a este género. Este éxito residía en las técnicas periodísticas específicas. Pero el telediario tiene una serie de limitaciones, como es que tienen que tener una duración máxima de 30 minutos para captar la atención del espectador y debe forzarle a verlo completo. Para cumplir estos dos requisitos, el teleperiodista debe ser breve pero interesante, sencillo (para que toda la audiencia lo entienda) y didáctico. Todo esto hace que el tratamiento que se dedica a los acontecimientos sea demasiado superficial. Las informaciones seleccionadas son simplificadas a frases-claves que insisten en un hecho dominante. El telediario, en definitiva, ofrece la noticia como un espectáculo. La fragmentación de las informaciones, además, provoca que el espectador se distraiga y se entretenga. Como consecuencia, aparecen dos tipos de telediarios: los que ofrecen las noticias muy fragmentadas, como estereotipos, sin explicaciones, y los que tienen secciones que tratan temas con profundidad pero de forma visual.

Pero las imágenes no pueden representar la complejidad de un acontecimiento ni representar hechos serios. Por lo tanto, éstos se basan en lo visual tratando temas superfluos. Como solución han fabricado imágenes de esos hechos serios y llaman a los videoaficionados a que participen. Ramonet menciona además la importancia de las agencias de imágenes, siendo internacionalmente cuatro las que se disputan actualmente el mercado: Visnews (Inglaterra), WTN (Inglaterra-EE.UU.), CBS (EE.UU.) y CNN (EE.UU.). Estas agencias graban imágenes en todo el planeta y luego las televisiones las compran y realizan el montaje. Esas imágenes son universales, apolíticas, énfasis en lo exterior y repetición de los temas.

En definitiva, el telediario tiene la misma estructura que los films de Hollywood en los años 30: el fin es provocar emociones mediante un impacto dramático cada 10 minutos, una secuencia tranquila, con una anécdota divertida. El presentador es la estrella, humaniza y da coherencia a la información. Mucha audiencia decide ver un telediario por su presentador, que es la clave de la credibilidad.

Ramonet habla de tres fases por las que pasa la información audiovisual, cada una con un tipo de retórica de la credibilidad: Primero, en España, el NO-DO, cuya credibilidad la daba una voz anónima en off que comentaba las imágenes. Segundo, el telediario hollywoodiense, cuya credibilidad es el rostro amistoso del presentador. Tercero, los informativos continuos de la CNN, que se basan en la conexión en directo con el acontecimiento.

Ramonet menciona cómo los países del sur no pueden producir sus propias imágenes por su incapacidad tecnológica. En el telediario, el Sur solo existe como escenario de guerras, conflictos, matanzas, o como mero espectáculo publicitario.

El autor profetiza la desaparición paulatina del género del telediario, debido a que la televisión se concentra en aquello que le interesa a la audiencia: la propia televisión. Lo primordial en un telediario son los criterios del espectáculo y de la puesta en escena (rompen con la realidad y la verdad). Todas las imágenes se deben amoldar a estos principios para la emisión en directo y la verdad. El telediario sigue un guión para todo acontecimiento y le da un enfoque verídico. La narración empieza con un reportero que nos dice lo que ha ocurrido y lo contextualiza. Se ofrecen unas imágenes del lugar del hecho. Luego se incluye un testimonio sobre el terreno que explica aspectos del acontecimiento. Por último, el testimonio de una autoridad superior engloba el hecho en un tema general. Las imágenes son dramáticas pero explicadas con una lógica. Ramonet concluye afirmando que cuando un acontecimiento es esperado, programado, la puesta en escena se impone al discurso televisual y al desarrollo del hecho: la puesta en escena modifica el orden de las cosas.

 

Mitos y desvaríos de los media

Las consecuencias de la función de los medios de comunicación de masas en la Guerra Fría fueron varios.. Por un lado, la frustración de los telespectadores por la insatisfacción de las imágenes de la guerra. La estructura de estas se basaba en la lucha del bien contra el mal como un espectáculo. Se describía en directo y en tiempo real los hechos políticos de forma que el periodista no podía perfeccionar esa información.

Los telespectadores identificaron tres objetos en esta época: la máscara antigás (cuya forma se identifica con el anonimato de los ciudadanos, el recuerdo del pasado y la manipulación de los media), un avión norteamericano (cuya forma condiciona su función) y el Patriot (un misil antimisil cuya función se antepone a su tosca forma). Para Ramonet, el individuo ha ido perdiendo su dimensión cultural. Los Estados prohibieron a los periodistas que tuvieran contacto con la guerra, por lo tanto fueron testigos sin imágenes. Esto provocó una decepción por parte de los telespectadores que esperaban imágenes con violencia, sangre...

 

La batalla norte-sur en la información

En los años 80 se admitió que los grupos emisores dominantes del Norte habían conquistado el derecho a emitir. Por lo tanto, se rechazaba la idea de que las personas del Sur eran manipuladas por los medios de comunicación del Norte. En los años 90, lo que ya nadie podía negar era que la posición cultural de EE.UU. era superior a la europea. Existe por tanto un claro imperialismo, pues la mayoría de la información (si no toda) proviene de EE.UU., convirtiéndose en el productor de imágenes. Se puede concluir que las información de este productor se inclina hacia sus intereses.

En los 90, la tecnología para la difusión del público está en manos de Japón, Europa es uno de los principales grupos de comunicación, aportando un gran capital, y EE.UU. domina los contenidos y programas. El poder en el campo de la información y comunicación lo constituye esta triada. En la época del neoliberalismo, la información se sitúa en el mercado y se vende a un precio variable según su calidad. Las agencias de imágenes venden esas imágenes a las cadenas de televisión. Una imagen informativa tiene buena calidad si contiene sangre, violencia, muerte y en directo. La triada domina el 90% de la producción de bienes y servicios de información. En el futuro el mercado lo dominarán multinacionales. Las telecomunicaciones interactivas son además actualmente el núcleo de la economía mundial. Se ha conseguido la conexión interactiva entre el teléfono, el ordenador y la televisión. Como consecuencia, las empresas de esa triple conexión se fusionan y al hombre le permite expandir sus 5 sentidos. Pero EE.UU. ha conseguido dominar la televisión de alta definición y por lo tanto domina el mundo de las telecomunicaciones. El mundo audiovisual está sometido a las normas del GATT. EE.UU. se ha convertido en la gran industria cinematográfica que exporta sus films y programas de televisión a su mercado europeo. Europa está difundiendo referencias culturales norteamericanas. Se ha ido tomando la medida de que los films y programas europeos se emitan cuando hay una mayor audiencia.

Las consecuencias de la revolución informática y de comunicación son las megafusiones entre las empresas, las cuales buscan su propio beneficio y el Estado se deteriora. Por otro lado, la libertad de expresión actualmente se denomina libertad e expresión comercial. Con las autopistas de la información la sociedad tendrá libertad para ver lo que quieran y su juicio será el éxito o fracaso del producto en el mercado. El fin que persigue Internet es el intercambio mundial de información. Este objetivo actualmente es una utopía, ya que hay una tendencia a la privatización de las estructuras del ciberespacio. Como resultado los países desarrollados podrán disfrutarlo, pero no así el resto de países. Los dueños de este complejo son superiores al poder político y sus objetivos primarios son el poder económico y el mediático. Si la sociedad mundial se rebela ante las multinacionales, las nuevas tecnologías perfeccionarán la democracia.

Conflictos bélicos y manipulación de las mentes

Ramonet habla de cómo es posible la utilización de los medios de comunicación para originar un conflicto bélico o proporcionar un sentimiento favorable o contradictorio al público. La prensa en un principio utilizó la fotografía para presentar escenas fijas de las guerras. Con la guerra de Cuba y Filipinas, la prensa se movilizó para convencer a la sociedad de que EE.UU. debía intervenir para ayudar a Cuba frente a los españoles. En todos los conflictos bélicos anteriores a la Primera Guerra Mundial, los medios de comunicación tenían total libertad para reproducirla. Con la Gran Guerra, los gobiernos empiezan a controlar los medios de comunicación, los cuales crean un entusiasmo para combatir y crean su victoria próxima. La censura, durante la Primera Guerra Mundial, consistía en la prohibición de dejar entrar al frente a los periodistas. La información venía de unos grupos de oficiales autorizados. Posteriormente, en los años 20, se produjo el nacimiento de la radio, que fue utilizada como un medio de propaganda y desinformación. Lo mismo ocurrió con el cine. Estos dos medios pueden convencer a la opinión pública para que apoye el combate y explica al combatiente por qué lucha. Esta guerras mediáticas han ganado importancia. Una vez aparecida la televisión, este nuevo medio, junto con la radio y la prensa, trabajó para evitar que el comunismo se extendiera a través de la guerra de Corea de 1950-1953. En la guerra de Vietnam se produce una ruptura. Los medios de información en EE.UU. pueden ya ser testigos de la guerra. Estos se negaron a silenciar muchas cosas durante el conflicto, como los abusos del ejército norteamericano, las ejecuciones... Los medios de comunicación denunciaron el comportamiento de sus soldados. La opinión pública no apoyó la guerra y se produjo una desmotivación que supuso un factor importante en la derrota de EE.UU.. Lo ocurrido en Vietnam hizo que el gobierno británico utilizara un modelo de censura distinto en la guerra de las Malvinas. Este modelo se basó en dar una imagen negativa del enemigo, que Inglaterra apareciese como víctima y demostrar así que la guerra era peligrosa para los periodistas, que no podían estar en el frente. EE.UU. utilizó el modelo anterior cuando invadió Granada, pero la jugada salió mal. La televisión denunció al gobierno por no cumplir la norma de libertad de prensa y no dejar que los reporteros grabasen lo que quisieran. En Panamá, en 1989, se utilizó el modelo de las Malvinas, pero las primeras horas de ataque estadounidense no tuvieron importancia precisamente porque en ese mismo momento caía el régimen de Ceaucescu en Rumania. Los medios de comunicación dedicaron su cobertura a Rumania y en la invasión de Panamá no hubo testigos. Por lo tanto se dio el enfoque que el gobierno quiso, sin ser discutido. En la guerra del Golfo, todos los Estados utilizaron el modelo de las Malvinas. Lo que se pretende es dar una versión única y designar al traidor como disidente.

La era de la sospecha

Los ciudadanos sienten que los media no son fiables, son incompetentes y tienen fallos. En los años 60 y 70 se consideraba a la televisión un instrumento de poder que podía controlar las elecciones en beneficio de un partido. La televisión es el núcleo de los media debido a su rapidez. Impone la importancia de lo visual ante el resto de los elementos, siendo lo primero lo controlado ya que tiene mayor impacto.

ramonet recuerda de nuevo que, para él, la censura se basa actualmente en la retención y saturación de la información. La búsqueda de la información ha provocado la reconstrucción de hechos o falsificaciones y también la obtención de una autorización para conseguir unas determinadas imágenes. La información difundida por televisión se convierte en hecho central del planeta, gracias a la nueva tecnología. Llama la atención de todo el mundo y de los media, dejando escapar otros asuntos que son importantes pero pasan desapercibidos, beneficiando a algunos Estados. En la información televisada están de moda las múltiples conexiones. Este modelo obliga a los corresponsales a permanecer cerca de las antenas y no buscar información. Lo importante es comunicar y no informar. La fascinación por el directo ha creado un modelo de telediario y lo importante es cómo cuenta el presentador la información. Este modelo está cambiándose por otro, en el que priman más las imágenes que los comentarios. Como consecuencia el trabajo del periodista se valora menos y tiende a ser testigo. El ciudadano ve que no participa en las conexiones. En los años 70 y 80 se identificaba al periodista como el héroe de la verdad y la democracia. Actualmente, los ciudadanos desconfían de él, a pesar de que se dan cuenta que la TV es un espectáculo y que informarse es conseguir la democracia.

Nuevos imperios mediáticos

Ramonet recuerda que el universo de los media está compuesto por fusiones entre empresas de distintas nacionalidades, que están manos de sólo unos hombres, y cita como ejemplo a Rupert Murdoch. Para el autor, estamos en una sociedad de información global que se desarrolla según la expansión de las tecnologías de la información y de la comunicación. Este desarrollo se aprovecha de los progresos digitales y la interconexión entre la informática, la telefonía y la televisión. Estas empresas quieren extenderse hacia estos componentes. En 1993, en Europa hubo 895 fusiones de sociedades de comunicación. Hay mucha competencia y el fin es absorber a las empresas que tienen un buen puesto en el mercado para adquirir sus conocimientos. Por eso lo importante es el flujo de datos y aquellos ordenadores y telecomunicaciones que lo transportan. Lo que pretenden las empresas de comunicación es ser el interlocutor único del ciudadano.

Las comunicaciones deben circular por todo el planeta sin ningún obstáculo. EE.UU. se encarga de tumbar todos los obstáculos que no permiten la libre circulación de la información. Además abre nuevos horizontes para que navegue ésta. La comunicación es un servicio y se rige por las leyes de mercado. Las telecomunicaciones van aumentando y también su terreno de circulación, con la privatización de las empresas de telecomunicaciones.

En este de mundo de la comunicación hay mucha competitividad y por eso hay una variedad de productos en el mercado. La ambición de las industrias de la información es dominar: contenidos, producción, difusión y conexión con los abonados. Para conseguir lo anterior se fusionan y utilizan la comunicación como mercancía. La información se ha convertido en algo abundante, barata pero contaminada. Por eso los ciudadanos cada vez están más decepcionados con los media, ya que no son fiables ni creíbles. Los media tienden hacia el sensacionalismo, el espectáculo con circunstancias ridículas. Ramonet cita el caso de un periodista alemán que está en la cárcel por falsificar documentales y reportajes sensacionalistas que compraban las cadenas de televisión. Los publicitarios influyen mucho en este asunto: si hay un acontecimiento con unas imágenes sensacionalistas la audiencia aumentará y por lo tanto beneficiará a sus anuncios. Está en duda si la información que nos ofrecen los grupos de comunicación preservan sus intereses ya que la comunicación se rige en un mundo comercial.

 

 

 

 

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