Vida en Reflexión


El Mar, el cielo, la tierra, el aire, las estrellas y  el sol son  testigos silenciosos de mis actos en palabras y obras.

Que tantos secretos tendrán las estrellas que han estado en nuestros cielos desde millones y millones de años viendo y escuchando los acontecimientos terrestres. Acaso no te ha pasado que al mirar una estrella te identificas con ella? Por algo te llama la atención quizás por lo brillante o por lo grande; dicen que las cosas que nos generan curiosidad o admiración es por alguna razón de ser  porque nada de lo que existe  está por estar.

Me atrevería decir que, cuando nada nos causa curiosidad cuando nuestras acciones están encausadas mecánicamente en el día a día es porque estamos dormidos en una conciencia cuyos movimientos tanto mentales como físicos se procesan como un robot,  es necesario evitar este comportamiento porque lleva a la muerte del alma solo se viviría por las apariencias por los externos sin sentido. A estas personas les llamo zombis (muertos ambulantes), que viven sin darse cuenta de las cosas que pasan a su alrededor están tan adormilados en sus  mundos externos que les da pereza   vivir realmente en una conciencia despierta ilimitada  que dentro de sus mundos externos existe un mundo interno importante.

Por  miles de calles deambulan estos zombis de la sociedad, en todos los ámbitos sociales y todas las edades. Cuando un zombi deja de ser un muerto ambulante? Cuando comienza abrir los ojos del alma del corazón y en su conciencia vea, escuche y sienta que la vida es todo una Universidad de pruebas que solo estamos aquí para servir, aprender, transformar nuestros defectos vivificar y exaltar nuestras virtudes, vocaciones para que cuando llegue el día de la partida  lleguemos al otro lado con las manos y lo digo en sentido metafórico llenas de anécdotas, experiencias superadas, le lleguemos a Dios con el corazón brillante de acciones bondadosas y de amor.

L. Parra

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