Mini Cuentito
El médico se desplazaba por el pasillo, y aquel muchacho dudó, lo pensó y
finalmente se decidió… Extendió su delgada mano y le dijo:
- Doctor, doctor, ¿puede darme algo para el mal olor?
El médico siguió caminando con indiferencia, como si no lo hubiese
advertido.
- Vaaah, son todos iguales. ¡Ya me tienen podrido! ¡Exclamó mientras cerraba
la lápida.
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