El Rincón de los Relatos

Vida de Don Quijote y Sancho.

Miguel de Unamuno. 5.- Vida de Don Quijote y Sancho. Capítulo XXVI) Donde se prosiguen las finezas que de enamorado hizo Don Quijote en Sierra Morena. [...] Lo bello es lo supérfluo, lo que tiene su fin en sí, la flor de la vida; y esas zapatetas en el aire son bellísimas, porque no tienen otro fin que el de darlas. Aunque sí, otro fin tuvieron, fin de propia educación. Oidme una parábola. Llegaron a segar un campo dos segadores; el uno, ansioso de segar mucho, empezó a cortar sin cuidarse de afilar la guadaña y al poco rato, mellada y embotado el filo, derribaba la hierba mas sin cortarla. El otro, deseoso de segar bien, se pasó casi toda la mañana en afilar su instrumento. Y al caer la tarde, ni éste ni aquél habían ganado su jornal. Así, hay quien sólo se cuida de obrar sin afilar ni pulir su voluntad y su arrojo; y quien se pasa la vida en afile y pulimento, y, en prepararse a vivir, les llega la muerte. Hay, pues, que segar y pulir la guadaña, obrar y prepararse para la obra. Sin vida interior, no la hay exterior. Y esas zapatetas sin más ni más en el aire... ______________________________________________________________________________
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