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La Teleformación
Las Nuevas Tecnologías al servicio de
la formación continua de los profesionales
El auge de las Nuevas Tecnologías de la Información (NTI) y, en
especial, de la red Internet, ha propiciado la aparición de nuevas
posibilidades en los campos del comercio, el trabajo, la enseñanza y las
relaciones sociales. El comercio electrónico, las redes corporativas y el teletrabajo, son
sólo una muestra de las aplicaciones, surgidas en los últimos años, que
están experimentando un rápido crecimiento sin haber alcanzado aún su
apogeo. Si se consultan las revistas y la prensa escrita, incluso sin ser
especializada, no es difícil encontrar artículos y noticias referidas a
nuevos servicios o experiencias en estos campos. Uno de los ámbitos en los que más expectativas se están creando es en
el de la formación. Las NTI permiten sobrepasar muchas de las limitaciones
de hace unos años, al facilitar el uso de las redes la utilización,
distribución y acceso remoto a materiales en formato digital, y, además,
hacer posible eliminar las barreras de espacio y tiempo. En concreto, el crecimiento en la utilización de Internet, ha supuesto
un nuevo impulso a la educación a distancia, ya que, aunque los materiales
de estudio habían evolucionado mucho en los últimos años, la interrelación
entre alumnos y profesores estaba limitada al empleo del teléfono, el fax
y las tutorías presenciales. El desarrollo de vídeos y, especialmente, de materiales multimedia en
formato CD-ROM, mejoraron en gran medida el valor de la documentación
empleada anteriormente, ya que permitieron incluir imagen en movimiento y
sonido. Además, aumentaron su interactividad al permitir al alumno adaptar
los contenidos a su propio proceso de aprendizaje. No obstante, ha sido la popularización del correo electrónico, la que
ha conseguido mejorar las relaciones profesor - alumno y alumno - resto
del grupo en las actividades de formación. Ya no es necesario limitarse a un horario para poder realizar consultas
al profesor, ni siquiera hay que depender de un fax, herramienta que si
bien está plenamente incorporada a las empresas, raramente se encuentra en
los hogares. A cualquier hora del día, los alumnos pueden plantear dudas o enviar
actividades sabiendo que el tutor podrá leerlas cuando se descargue sus
mensajes de correo electrónico. Este servicio de Internet, unido a otros como páginas "web", foros de
discusión y charlas en directo, han propiciado el desarrollo de la
teleformación. Las características fundamentales que definen la teleformación
son: Dentro de estas dos notas definitorias se reúnen una gran variedad de
experiencias, ya que la teleformación abre un abanico de modalidades
formativas: Los medios telemáticos facilitan la ruptura de esquemas fijos
espacio-temporales y posibilitan al alumno la distribución de su esfuerzo
de acuerdo con su modo de vida y su contexto. De esta forma, el lugar y el
tiempo de acceso no son relevantes cuando hablamos de teleformación. El lugar de realización de la formación puede pasar a ser el centro de
trabajo, ya no es necesario el alquiler de salas en un hotel o en una
institución de formación, así como desaparecen los desplazamientos con el
consiguiente lucro cesante traducido en pérdida de horas de trabajo. En cuanto al tiempo, la asincronía domina en las experiencias de
teleformación, aunque también hay experiencias en las que el tiempo de
aprendizaje está determinado por la herramienta que se utiliza (es el caso
de las charlas en la red y la videoconferencia). A estas características hay que añadir el potencial de interactividad
que aportan las redes, pues permiten el intercambio de información entre
alumnos y profesores, de forma rápida y ajustada a las situaciones de
aprendizaje. La teleformación es útil en diferentes ámbitos, normalmente destinados
a personas adultas: Por la variedad de campos que abarca y las posibilidades que permite la
distancia y la flexibilidad de tiempos, la teleformación permite aumentar
el número de posibles destinatarios de cursos. Así, entre los colectivos a
los que sirve especialmente la Teleformación ( y ciñéndonos estrictamente
a su aplicación a los Recursos Humanos y la formación continua de los
profesionales) están: ü Los trabajadores que, con escasez de tiempo disponible debido a su
jornada laboral, desean contar con una cualificación más elevada, ya sea
por necesidades del reciclaje en su función dentro de la empresa, o bien
para conseguir habilidades o formación en campos ajenos a su labor
cotidiana. ü Los directivos y titulados que precisan de especialización a medida
de las propias empresas, para facilitar la introducción de procedimientos,
técnicas o conocimientos más productivos en la formación continua de los
trabajadores. La teleformación facilita la formación continua (necesidad de la
sociedad actual provocada por la rápida evolución de los conocimientos y
de las tecnologías), rompe las barreras de acceso a la educación (barreras
geográficas, por incompatibilidad con el horario de trabajo, por escasez
de tiempo,...) y favorece la participación de todos los implicados en la
formación, dando a todos los alumnos la oportunidad de expresarse y
favoreciendo una atención individualizada por parte de los profesores. Considerando el punto de vista de las empresas, la teleformación
presenta las siguientes ventajas específicas: Hay que ser conscientes de las dificultades que el alumno puede
encontrar y que han sido la causa del elevado número de abandonos en la
enseñanza a distancia tradicional: La teleformación puede ayudar a paliar estos inconvenientes. Para ello
necesita ser muy cuidadosa en el diseño pedagógico del producto,
intentando: Por tanto, se hace necesaria una renovación de los métodos y contenidos
para que la teleformación no se convierta en un simple cambio de soportes
tecnológicos, sino que aproveche las nuevas posibilidades tecnológicas
para utilizar procedimientos pedagógicos que consigan los mismos o mejores
efectos que la educación presencial. A la gran variedad de
soportes, redes y contenidos desde un punto de vista tecnológico, se añade
la diversidad de contenidos educativos, así como los diferentes colectivos
y sus disponibilidades de tiempo, lo que hace que el número de variantes
teóricas que puedan darse sea muy elevado. Sin embargo, desde un punto de vista pedagógico, podríamos considerar
dos grandes modalidades: la autoformación tutorizada y la clase virtual
online. Esta modalidad da gran libertad al alumno en el ritmo de avance del
curso, pero le exige una gran autodisciplina, por ello existe en este
tipo de enseñanza a distancia un gran índice de abandonos. Pueden establecerse dos grandes modalidades: la síncrona cuando la
interactividad de los alumnos y el profesor se producen simultáneamente,
y la asíncrona cuando no es así. La clase virtual síncrona precisa de necesidades tecnológicas cuyo
coste no justifica los resultados obtenidos, aunque su desarrollo va a
ir creciendo (TV digital, Red de Banda Ancha, etc.). Pierde la gran
ventaja de la libertad en el momento de trabajar. La clase virtual asíncrona recrea una verdadera clase apoyada en
documentación impresa normal o en material multimedia con interactividad
vía correo electrónico y ocasionalmente telefónica. En enseñanza presencial, el contexto que la acompaña refuerza el
interés del alumno por la actividad formativa, pero también la
teleformación puede generar contextos atractivos para el aprendizaje, a
través de los cuales el alumno puede evitar la sensación de soledad y
aislamiento asociadas a la no coincidencia espacio-temporal y participar
en “comunidades de aprendizaje remoto”. Todas las aplicaciones de Internet pueden integrarse en un único
entorno de trabajo pero, de acuerdo a su dimensión, podemos distinguir
entre: Centro Virtual de Formación del Directivo
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