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Después de la Reingeniería, la Calidad Total, el
Outsourcing, el Downsizing, el Benchmarking, el Empowerment, el Régimen de
Competencias y otras técnicas administrativas, surge ahora una nueva
fórmula para “solucionar” los problemas de las empresas. Se llama el
Balance Estratégico de la Empresa, Cuadro de Mando Integral o Balanced
Scorecard (BSC). Esta nueva técnica
está produciendo mucha controversia y sinsabores en las empresas chilenas.
Se define, en términos simples, como una herramienta que permite la
traducción de la visión de futuro de la organización en objetivos
estratégicos correlacionados entre sí. Sus creadores son
dos profesores de la Harvard Business School en Estados Unidos: Robert
Kaplan y David Norton, padres del concepto del Balanced Scorecard, o
también conocido como Paneles de Indicadores Balanceados, cuya importancia
está ligada a la gestión estratégica integrada y efectiva. Por lo menos
así lo dicen ellos en sus escritos. En síntesis el concepto del BSC debe ser entendido como
un sistema de control que mide la perfomance o el rendimiento de cada
persona en la organización. Busca determinar los logros mensurables y
concretos de cada uno, lo que indudablemente es crítico en una
organización que no tenga entrenado adecuadamente a su cuadro de personal.
Es muy fácil aplicar esta técnica en culturas organizacionales
anglosajonas, pero puede resultar dañino en nuestras organizaciones, con
estructuras aún muy frágiles y donde conceptos como “rentas variables”,
“medición de resultados” o “perfomance individual” suenan como algo
amenazante para nuestra cultura dependiente. Al igual que muchas
de las nuevas tecnologías administrativas que ya se conocen, el BSC no es
la panacea que soluciona todo. Para su aplicación y razonable
administración y real apoyo a la gestión requiere, como requisito
indispensable, que exista un previo desarrollo de otras acciones en la
organización. La empresa debe
contar con un buen sistema de comunicación, verdaderos equipos y no grupos
de trabajo, una coordinación de acciones, liderazgo real y no simple
gerenciamiento, entre otros factores. De no ser así, el BSC puede ser
funesto para una organización, produciendo efectos negativos entre los
funcionarios. En la
implementación de un sistema de BSC es necesario tener en consideración,
al menos, los siguientes aspectos:
El Balanced
Scorecard es una herramienta de gestión de desempeño en las organizaciones
y tiene éxito cuando se consigue utilizarlo para crear valor en las
organizaciones. Lamentablemente, en
nuestro país esta técnica está siendo aplicada en algunas empresas sin el
debido cuidado de los factores ya señalados, produciendo serios problemas
entre sus integrantes, que van desde el rechazo hasta el sabotaje
inconsciente a este tipo de iniciativas, las que mal aplicadas pueden
hacer del Balance Scorecard una moda más, de esas que pasan
rápidamente. Cuidado, una mala
aplicación del BSC puede transformar a los colaboradores de su empresa, de
hijos de la prosperidad en huérfanos de la inseguridad. Fernando Vigorena Pérez es empresario, especialista en temas empresariales y de desarrollo de carrera. Conferencista y docente universitario, autor de diversas investigaciones académicas sobre temas empresariales. Columnista de diversas publicaciones especializadas.
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