Rellena los huecos con la palabra o palabras adecuadas; para ello escucha atentamente el poema recitado y fíjate en cómo sonaba el catellano medieval.
Cantar de Mio Cid
El teocentrismo medieval implica una visión estática del mundo y por lo tanto de la sociedad. Luchar contra el orden establecido es luchar contra Dios; cada uno nace en el estamento que le corresponde, es un designio divino. Excepcionalmente puede haber movilidad social, así ocurrirá con el Cid, que llegará a emparentar con la monarquía. En estos contados casos, se justificará como una restitución del orden divino alterado por la perversidad de los hombres, de los "mestureros".
Si escuchas atentamente la audición, te darás cuenta de que la pronunciación y las grafías del castellano medieval no eran iguales a las de hoy. Como ejemplo, fíjate que se distinguía entre "ç" sorda y "z" sonora, que se pronunciaban, más o menos, como "ts" y "ds"; la "x" sorda que se pronunciaba como la "ch" y la "g" o "j" sonoras que se pronunciaba como la "g o j" francesa.