Recreos poéticos

 

2005

2006

 

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MAYO

 

 

POESÍA DEL MEDITERRÁNEO

FRANCIA – ITALIA:

FRANCIA: Arthur Rimbaud

ITALIA: Gaetano Longo, Antonio Ricardo , Elio Pecora y Alberto Cappi

     

 

          ARTHUR RIMBAUD                          

                               OPHÉLIE
                                      I

Sur l'onde calme et noire oú dorment les étoiles
La blanche Ophélia flotte comme un grand lys,
Flotte très lentement, couchée en ses longs voiles...
 -On entend dans les bois lointains des hallalis.

Voici plus de mille ans que la triste Ophélie
Passe, fantôme blanc, sur le long fleuve noir;
Voici plus de mille ans que sa douce folie
Murmure sa romance á la brise du soir.

Le vent baise ses seins et déploie en corolle
Ses grands voiles bercés mollement par les eaux;
Les saules frissonnants pleurent sur son épaule,
Sur son grand front réveur s'inclinent les roseaux.

Les nénuphars froissés soupirent autour d'elle;
Elle éveille parfois, dans un aune qui dort,
Quelque nid, d´où s'échappe un petit frisson d'aile:
-Un chant mystérieux tombe des astres d'or.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                              OFELIA

                                     I

Sobre la onda negra y calma donde duermen las estrellas

flota la blanca Ofelia como una gran azucena,

muy lentamente, acostada en sus amplios velos...

En los bosques lejanos resuenan alalíes.

 

Hace más de mil años que la triste Ofelia,

blanco fantasma, pasa sobre el largo río negro;

hace más de mil años que su apacible locura

murmura romanzas a la brisa de la tarde.

 

El viento besa sus senos y esparce en corolas

sus grandes velos suavemente mecidos por las aguas;

los sauces conmovidos lloran en sus hombros,

sobre su ancha frente soñadora se inclinan las cañas.

 

Los nenúfares mustios suspiran a su alrededor.

Ella despierta a veces, en un aliso que duerme,

algún nido del que se escapa un ligero aleteo:

Un canto misterioso cae desde los astros dorados.

 

                              II
Ô pâle Ophélia! belle comme la neige!
Oui, tu mourus, enfant, par un fleuve emporté!
-C'est que les vents tombant des grands monts de Norwège
T'avaient parlé tout bas de l‘âpre liberté;

C'est qu'un souffle, tordant ta grande chevelure,
Á ton esprit rêveur portait d'étranges bruits;
Que ton cœur écoutait le chant de la Nature
Dans les plaintes de l'arbre et les soupirs des nuits;

C'est que la voix des mers folles, immense râle,
Brisait ton sein d'enfant, trop humain et trop doux;
C'est qu'un matin d'avril un beau cavalier pâle,
Un pauvre fou, s'assit muet á tes genoux!

Ciel! Amour! Liberté! Quel rêve, ó pauvre Folle!
Tu te fondais á lui comme une neige au feu:
Tes grandes visions étranglaient ta parole
-Et 1'Infini terrible effara ton oeil bleu!
                                         

                       III


-Et le Poète dit qu'aux rayons des étoiles
Tu viens chercher, la nuit, les fleurs que tu cueillis,
Et qu'il a vu sur 1'eau, couchée en ses longs voiles,
La blanche Ophélia flotter, comme un grand lys.

 

 

 

                       II
¡Oh pálida Ofelia! ¡Hermosa como la nieve!
¡Moriste, sí, aún niña, arrebatada por un río!
Porque los vientos llegados de los montes de Noruega
te habían hablado muy quedo de la áspera libertad;

un soplo de aire, mesando tus largos cabellos,
dejaba en tu espíritu soñador extraños sonidos;
y tu corazón escuchaba el canto de la Naturaleza
en los gemidos de los árboles y los suspiros de las noches;

la voz de los mares enloquecidos, con inmenso estertor,
quebraba tu pecho infantil, demasiado dulce y humano;
porque una mañana de abril, un hermoso y pálido
                                                                          caballero,
un pobre loco, se arrodilló mudo a tus pies.

¡Cielo! ¡Amor! ¡Libertad! ¡Tristes sueños, pobre loca!
Tú te fundías en él como la nieve en el fuego:
¡tus grandes visiones ahogaron tu voz,
y el terrible Infinito extravió tu mirada!
 

                                            III
Y dice el Poeta que por los rayos de las estrellas
 bajas a buscar las flores que recogiste,
y que ha visto sobre el agua, acostada en sus amplios velos,
a la blanca Ofelia flotando como una gran azucena.

 


                   
 SENSACIÓN

En las tardes azules de verano iré por los senderos,
picoteado por el trigo, a pisar la hierba menuda:
soñador, sentiré su frescura en mis pies.
Dejaré que el viento bañe mi cabeza desnuda.

Ya no hablaré mi pensaré nada,
pero el amor infinito ascenderá en mi alma,
e iré lejos, muy lejos, igual que un bohemio,
por la Naturaleza, feliz como junto a una mujer.


                                  

 

  
                                  SENSATION

Par les soirs bleus d'été, j'irai dans les sentiers,
Picoté par les blés, fouler l'herbe menue:
Rêveur, j'en sentirai la fraîcheur à mes pieds.
Je laisserai le vent baigner ma tête nue.

Je ne parlerai pas, je ne penserai rien:
Mais l'amour infini me montera dans l'âme,
Et j'irai loin, bien loin, comme un bohémien,
Par la Nature, -heureux comme avec une femme
.

 

BONNE PENSÉE DU MATIN

À quatre heures du matin, l'été,
Le sommeil d'amour dure encore.
 Sous les bosquets l'aube évapore
          L'odeur du soir feté.

Mais là-bas dans l'immense chantier
 Vers le soleil des Hespérides
En bras de chemise, les charpentiers
           Déjà s'agitent.

Dans leur désert de mousse, tranquilles,
 Ils préparent les lambris précieux
Où la richesse de la ville
        Rira sous de faux cieux.

Ah! pour ces Ouvriers charmants
Sujets d'un roi de Babylone,
Vénus! laisse un peu les Amants
         Dont l'âme est en couronne.

Ô Reine des Bergers!
Porte aux travailleurs l'eau-de-vie,
Pour que leurs forces soient en paix
En attendant le bain dans la mer, à midi.

 

 

 

 

    

   BUEN PENSAMIENTO AL AMANECER

A las cuatro de la mañana, en verano,
el ensueño de amor aún perdura.
Bajo los bosques el alba evapora
           el olor a fiesta de la noche.

Pero allá en el inmenso taller
vuelto hacia el sol de las Hespérides,
ya se aprestan, en mangas de camisa,
                 los carpinteros.

Tranquilos, en su desierto de musgo,
preparan los valiosos artesonados
bajo cuyos falsos cielos
        reirán los ricos de la ciudad.

¡Ah!, por estos Obreros fascinantes,
súbditos de un rey de Babilonia,
olvídate, Venus de los Amantes
       y de su alma revestida de coronas.

        ¡Oh Reina de los Pastores!
Lleva a los trabajadores el aguardiente
que pacificará sus fuerzas, mientras
aguardan el baño en el mar, al mediodía.

 

 

 

 

              GAETANO LONGO

 

 

EL CALENDARIO AZTECA

 

Fragmentos de cosmos

llenan las calles.

Los árboles se ríen

intoxicados por el smog.

Misterios, ángeles y fuegos artificiales

se turnan

día tras día,

para regalar dolores y esperanzas.

Árboles llenos de murciélagos

oficinas llenas de dinosaurios.

Roncos de ordenadores y antenas parabólicas

miramos los signos del circo.

Aprendemos a sangrar

con el cielo negro

y nos consumimos como una colilla de cigarro

que desde la ceniza

lanza su último resuello

 

 

 

 

 

       ANTONIO RICCARDI

 

           10

 

En la caja de papel de seda y tela

he escuchado a los dos grillos de oro

 

y ahora en el jardín del hotel frente al mar

pienso en otro mar y en tu corazón de hoja austral

-quién sabe si al sol la vida se te escapa aún

como en Milán que te devora-

 

en el jardín frente al mar no siento fatiga

pienso en cada hoja que veo y quisiera guardar

-quién sabe si ahora estás sola, Alicia hoja del corazón

como antes en el sueño te he visto precipitarte-

 

he sentido todos los besos del mundo

en una estrella sobre tu boca

 

 

11   

 

A veces por un instante de improviso

-en el fondo de mi vileza-

resplandece desde tu cuerpo la vida deseada

 

después te vuelves sin peso y te pierdo que subes

entre las hojas de verano de una magnolia

Y subes a las primeras estrellas en la oscuridad.

 

Ya sé que será San Jorge

quien te besará aún en la jungla austral,

la nuestra...¿tendrá bocas de león

 

o flores de Madagascar

para vencer a los dragones en Milán?

Sálvame, sálvame de esta ciudad.

 

 

              

 

         ELIO PECCORA

 

          12

 

Son lo que hacen.

Un ramito de albahaca en un tiesto de barro,

hay que plantarlo, regarlo.

El mundo no es una idea si nuestro cuerpo

tiene hambre y enferma, si respiramos

 el aire que apestamos.

¿Quién cree aún en el alma errante

por un reino etéreo? Como si ella,

el alma, no la llevara cada cual

en sus propias carnes, en la mente

que duda y decide,

en los pies que se detienen o avanzan.

La semilla brota, trepa,

se abre, madura, se pudre.

pero corrió durante mucho tiempo

tras su deseo,

no ha vuelto a encontrarse. Tal vez tenga

que volver allá de donde había salido.

También Él quería

una historia distinta.

con el resultado de encontrar ante sí

otros muros que derribar y,

detrás de aquellos muros,

luchar contra los mismos monstruos.

 

 

 

       

              ALBERTO CAPPI

 

 

13      PRIMER CANTO DE LA NIEVE

 

cuando vino la nieve

la nieve trajo blancas glicinas

y dulces tórtolas de harina

cuando vino la escarcha

alma cándida luz de luna

cuando escarchó el día en torno

y el oro se hizo solo sol

cuando la noche se anudó

y nudo y nido fueron uno

cuando el violín tocó las notas

de la tierra parda y del mar

cuando ritmando y poetizando

hemos vuelto a amar

 

 

14   SEGUNDO CANTO DEL VIENTO

donde vino el viento
el viento sembró sibilantes sierpes
en las sendas del sueño y del ensueño
donde vino el hombre y dijo
llámase aurora a la primera
hora del tiempo
bendita sea la mañana
donde niño cogí
el sentido a las cosas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ABRIL

 

 

POESÍA DEL MEDITERRÁNEO

MARRUECOS:

Aïcha Bassry, Hassan El Ouazzani, Mohamed Bennis

Rachid Moumni, Yassin Adnam y Abdelkrim Tabbal

 

AÏCHA BASSRY

 

 

         1

 

Mañanas abandonadas

Te echo de menos

cuando los pájaros picotean una vieja llaga

…y me entristezco.

Te echo de menos

entre el murmullo de las hojas de otoño

y la suave lluvia.

Te echo de menos

cuando una bandada de mariposas aburridas

huye de mis manos.

Te echo de menos

cuando se despreocupa de mí

la cigüeña del minarete de enfrente

pelando una naranja a su pareja.

Te echo de menos

cuando se juntan las mañanas

abandonadas en mi lecho.

 

Te echo de menos
cuando las lágrimas se congelan en mis párpados.
Te necesito, brisa cálida, para que hagas llover.
Te echo de menos
cuando la noche cree en las calumnias de la noche
y abandona mi terraza.
Cuando el corazón se convierte en buzón de cartas que nunca llegan.
Te echo de menos
cuando se disuelve el silencio
y, en su soledad, la habitación se pudre.
Te echo de menos…
Cuando la pérdida se convierte
en la eterna canción
de una vida diminuta.

 

 

HASSAN EL OUZZANI

 (Marruecos, 1970)

 

                2

 

Sobre el balcón de la vida

      fuérase sola
entonces al frente la nave de la muerte.
Jamás me incorporaré a Jalil Hawi ya que
sobre mi mesa
está la copa que nunca beberé; la tertulia de amigos
la rodea; discusiones de las tantas de la noche;
historias del amor sublime; detrás de mí la nada;
delante tengo las mañanas; sobre mis hombros el viento.

      No ataré mis días a los pasos de Vanghog
ya que necesito una hora para nadar en el Sena, un día
para subir al Monte del Xeij, un año para asomarme
a las alturas Beirut, dos años para cruzar la torre china

      necesito
toda la vida, absolutamente toda la vida,
para que las cosas necesiten mi mano

      La noche con su lobreguez, el sol con su ferocidad, las olas
con su desconcierto, la tierra con su amplitud, las nubes con su negrura,
el desierto con su nomadismo, el río con su extrañeza-

      Vida Debe,
entonces, ser más compasiva conmigo
y debe su agua invadirme
un poco.

      La vida.
La vida. Así la voy a atar a mis pasos,
exactamente como la muerte abraza mi infancia.

3

 

     VENGANZA

  

 Bueno,
herméticamente cerraré mi corazón,
para asfixiarlas con el humo del tabaco
y con las copas del sufrimiento. Detendré
el palpitar de mi corazón
así no tendrán
casa ni patria.

    Arrancaré
mi corazón para arrancar
de mi pecho toda esta pena.

 

 

         MOHAMMED BENNIS

                     (Marruecos, 1948)

 

             4

 

                                   CEGUERA

 

     Esta tinta me eleva tan alto como mi aliento
me eleva triunfante
hasta
el espacio en que mi mirada solícita
Se eleva
hasta brotar dentro de mí
la fiebre inconsciente
Cerrojos echados
días de alheña
y moradas en noches de baile
que llevan
a noches de baile
La palmera entonces cerca de unos pasos
que han olvidado a su señor
y su voluntad
bajo el silencio de pronto
un chirrido
el círculo de lacre se derrite
y de la mancha despiertan
mariposas
y pájaros que en su huida
me conducen
a la ceguera.

 

 

 

 

 

 

         5

 

            DESEO

         Si ahora yo tuviera lo que no tengo
una lengua
que retirase el velo del aire
un paso
cuyo golpe resonara inveterado
y a mí regresara
soportando
la base del cielo
un ámbito
donde sereno aguardar el estallido
del pulso
entre
el derrumbar de cúpulas
y el exordio que heredan los poetas
Si ahora
yo tuviera
lo que no tengo
alcanzaría al fin un trono
mío
de polvo de la noche construido

 

 

             RACHID MOUMNI

 

6

Su llamada
era la nostalgia de la tierra por el agua.
Su llamada ha despertado los muertos
ha despertado la piedra ahogada -delante de mí-
en su blanco sueño.
Ella decía:
Allí, habrá rostros invisibles
Tantos como estrellas, esperándote.
Procura no perder tu senda hacia mí
Mi signo es que soy la idea más pálida
en el centro del laberinto azulado.
Evita...evita apoderarte de mí.

 

   

              YASSIN ADNAN

 

 

        7

 

Pero los años diligentes pasaron
como trenes furiosos,
mientras dejaba mis abrigos
y mis primeros sueños
respirar en el armario de la vida.

      Y heme aquí tras todos estos vientos heridos:
veo una urdimbre de ceros en derredor
de la talla del momento,
en la indiferencia de los libros de historia.

      No vine aquí por azar.
Atravesé mares y océanos,
intenté tedios atardeceres
y mañanas de bendición.
Viví el amor franco
paseos improvisados,
y el sueño en las estaciones de tren.
Gozoso,
hice intercambios secretos
en las calles traseras de la vida.
En el descuido de los guardianes de las estaciones del año,
hice alejarse las estrellas de mi primer cielo.

                                             

No llegué aquí por azar.
Atravesé mares y desiertos,
vi cadáveres colgados de cordajes
en ciudades abandonadas.

      Fui al Norte de Irak
a casa de kurdos izidienses,
habían puesto las fotos del demonio
en los muros de sus templos de piedra,
y recitaban su sagrada biografía
a sus descendientes desvestidos.

    

                                            

 

 

 

 

 

 

 

Residí en casa de argelinos repletos de ruidos de la vida,
escondían en sus blusas placeres y cigarrillos,
antes de salir a la calle, rostros ocultos y dignos de un toque de queda.
Fui hacia el mar del Norte,
a casa de las esposas de pescadores
ellas, ofreciendo pescado
que no eran mas que semblanzas de guerra.
Atravesé la vasta campiña de mi edad jadeante
de camino hacia el año 2000.

 

Y ahora,
tras todas estas zanjas
que los días cavaron en mí,
nada sucedió,
nada ocurrió.

    

       Mi vida, la que yo remolqué
como una camella flaca
sobre el declive del alma,
sirgada siempre tras de mí,
indiferente de vientos finales.

       Y henos aquí como siempre estuvimos:
sin alas que nos impulsen,
nuestros ojos siempre dentro de sus órbitas,
y nosotros, atestados de tartamudez,
soñando fantasmas.

       Entre tantos fantasmas, en el momento del sueño,
el rostro de la institutriz con su velo blanco bordado, lanza destellos.

      Y tras ella, se elevan las voces de videntes.

                            El Cristo aparecerá,
                      y la camella de Dios,
                      y las sirenas.
                      y los sentidos de levantan, se elevan,
                      hacia donde el aire sagrado,
                      pisotea la atmósfera.

 

 

                            ABDELKRIM TABBAL

 

              8

 

                    PATERA DE LA MUERTE  

  

Cerca de mí saltan

 sombras o voces,

se convulsionan

y se rinden,

deliran : ¡ Eh, tú,

el que está en el acantilado!

Tiéndenos una mano,

una invisible cuerda

o al menos un talismán.

¡Eh, tú,

el que dibuja en el agua!

Tráenos una silla de montar un hipogrifo,

un viento

o al menos una alfombra.

¡Eh, tú, Nombre mío!

Pronto, quizá flotemos

descuartizados, espuma

o restos de árabes extinguidos.

 

  

                                         

 

 

 

 

 

 

Quizá nos hundamos

en una profundidad, en una cárcel

o en unas manos con garras.

¡Eh, tú,apoyo mío!

Si no nos escuchas ...

¡Eh, tú, quien y hacia quien nos escapamos!

¡Eh, tú, el único al que vemos!

Tráenos una mortaja,

una elegía

o al menos un suspiro.

 

¡Eh, tú,

Patria mía!

Tu hijo Tarik

no conquistó ni tierra

ni mar.

Abre tu corazón

y háblate a ti mismo del amor.

 

                                    

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MARZO

 

 

 POESÍA DEL MEDITERRÁNEO

GRECIA:

Kavafis, Yorgos Seferis, Manis Ritsos

Odisseas Elytis, Nikiforos Vetakos y Takis Varvitsiokis

 

KAVAFIS

 

LA CIUDAD

 

       1

Dijiste:” Iré a otra tierra, iré a otro mar.

Debe existir una ciudad mejor que ésta.

Todo esfuerzo mío es aquí una condena,

y mi corazón-como un muerto- está sepultado.

¿Hasta cuándo mi espíritu permanecerá en este marasmo?

Donde vuelvo mis ojos, donde miro

veo las negras ruinas de mi vida, aquí

donde tantos años pasé y arruiné y perdí”

No hallarás sitios nuevos, no hallarás otros mares.

La ciudad te seguirá. Darás vuelta por las mismas

calles. Envejecerás en los mismos barrios,

Y en estas mismas casas encanecerás.

Siempre llegarás a esta ciudad. Para otra parte

    -no lo esperes-

No hay barco para ti, no hay camino.

Al arruinar tu vida aquí, en este pequeño rincón,

en toda la tierra la arruinaste.

 

 

           ÍTACA
  

  2 

                  
Cuando emprendas el regreso a Ítaca,
ruega que el camino sea largo,
lleno de aventuras, de conocimiento.
A los Lestrígones y los Cíclopes,
al irritado Poseidón, no les temas;
no hallarás tales cosas en tu camino
si tu pensamiento es elevado, si una sublime
emoción embarga tu espíritu y tu cuerpo.

A los Lestrigones y los Cíclopes,
al feroz Poseidón, no los encontrarás
si no los llevas en tu alma,
si tu alma no los pone ante ti.
                                  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ruega que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas estivales
en que lleno de placer y alegría
entres a puertos vistos por primera vez:
detente en los mercados vistos por primera vez;
detente en los mercados fenicios
y adquiere hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano,
y toda clase de perfumes voluptuosos que puedas;
visita muchas ciudades egipcias
para aprender más y más de los sabios.
                                  

Ten siempre en tu mente a Ítaca.
Tu meta es llegar allí.
Pero no apresures de ninguna manera el viaje.
Mejor que dure muchos años,
y viejo ya ancles en la isla,
rico con cuanto ganaste en el camino,
sin esperar que Ítaca te dé riquezas.
Ítaca te dio el hermoso viaje.
Sin ella no hubieras salido al camino.
Pero ya no tiene nada para darte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Tan sabio como has llegado a ser, con tanta experiencia,
ya habrás comprendido qué significan las Ítacas.

                                            

 

 

YORGOS SEFERIS

 

 

                     3
El sueño te envolvió, como un árbol, con hojas verdes,
respirabas, como un árbol, en la serena luz,
en el pozo transparente miré tu rostro:
párpados cerrados y las cejas rasgando el agua.
Mis dedos en la suave hierba, encontraron tus dedos
y sentí un instante tu latido
y sentí en otra parte el dolor de tu corazón.
Bajo el plátano, cerca del agua, entre laureles
el sueño te transportaba y te fragmentaba
a mi alrededor, ceca de mí, sin que pudiera tocarte
toda entera,
unida  a tu silencio;
mirando tu sombra crecer y decrecer,
perderse en las otras sombras, en otro
mundo que te dejaba y te retenía.
                                           

La vida que nos dieron para vivir, la vivimos.
Llora por aquellos que esperan con tanta paciencia
perdidos entre los oscuros laureles bajo los hondos
   plátanos
y por los que hablan solitarios con las cisternas y los
   pozos
y se ahogan en los círculos de la voz.
Llora por el compañero que compartió nuestras
   privaciones y el sudor
y se hundió en el sol como un cuervo más allá de los
   mármoles,
sin esperanza de gozar nuestra recompensa.
Danos, además del sueño, la serenidad.

                                           

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

4

Lamento haber dejado pasar un ancho río entre mis
   dedos
sin beber ni una gota.
Ahora me hundo en la piedra.
Un pequeño pino en la roja tierra,
no tengo otra compañía.
Lo que amé desapareció junto con las casas
que eran nuevas el verano pasado
y que se desplomaron con el viento del otoño.

 

 

 

YANIS RITSOS

 

                   5

UNA GOTA DE SUEÑO

Lejana la voz del vendedor de billetes. El árbol
   inclinado.
Un jarro enterrado en la arena.
Arde el poniente. Reflejos violáceos en la playa.
Algunas casas en la colina, guindos amontonados,
   silencio y crepúsculo.
Tienes un pañuelo de verano en tu bolsillo
tienes una tristeza abandonada en el umbral
como la deshilachada zapatilla de primavera que quedó olvidada en la roca
cuando la última pareja recoge apresuradamente tres
   metros de mar
y se pierde cabizbaja al abrigo del viento.

 

Qué rápido anochece en tus ojos.
Tu bolso huele ya a humedad,
tus manos entraron en los guantes como los árboles en
   las nubes.
Allí donde termina la tormenta comienza tu mirada
allí donde termina el cielo comienza tu canto y todo tu
   rostro.
Hay una estrella amarilla en tu silencio
como una pequeña margarita en la cómoda de un
   enfermo
hay un puñado de calor en cada hoja amarilla que
   vuelve atrás las páginas del tiempo

                                          

 

 

 

 

 

ODISSEAS ELYTIS

 

                    6

EL MONOGRAMA

Es temprano todavía en este mundo, me oyes
No se han domesticado los monstruos, me oyes
Mi sangre derramada y el afilado, me oyes,
Cuchillo
Como un cordero que corre por el cielo
Y quiebra las ramas de los astros, me oyes
Soy yo, me oyes
Te amo, me oyes
Te tengo y te llevo y te visto
Con el blanco vestido nupcial de Ofelia, Me oyes
Dónde me dejas, dónde vas y quién, me oyes
Te toma la mano sobre los cataclismos

 

Las enormes lianas y la lava de los volcanes
Llegará un día, me oyes
En que habrán de sepultarnos y miles de años después,
   me oyes
Nos convertirán en resplandeciente roca petrificada, me       
   oyes
para que brille sobre ella la crueldad, me oyes
De los hombres
Y nos arroje en mil pedazos, me oyes
A las aguas uno por uno, me oyes
Cuento mis amargos guijarros, me oyes
Y el tiempo es una gran Iglesia, me oyes
Donde a veces las imágenes, me oyes
De los Santos
Lloran lágrimas verdaderas, me oyes
Las campañas abren en el cielo, me oyes
[...]
¿Quién habla en el agua y quién llora-oyes?
¿Quién busca al otro, quién llama-oyes?
Soy yo que llamo y yo que lloro, me oyes
Te amo, te amo, me oyes.
                                           

 

 

 

 

NIKIFOROS VRETAKOS


                    7
Como montaña te visito, como sol, como estrella,
como bosque, como mar; como pájaro, como lluvia,
como fuente, como arco iris; como mundo.
Todo existe en mí, pasa por una puerta,
cabe en la silla donde me siento
-callado como la luz nocturna-
junto a tu cama.
                            Sólo
San Jorge no ha venido-  lo dejé
recogiendo lirios del campo cerca del Taigeto.
           Él vendrá solo.

 

 

 

 

 

 

 

8

         MIS VERSOS SE PARECEN

Mis versos se perecen al dorado contacto del sol sobre la
   nieve
se parecen a la bondadosa mirada de los caballos
se parecen al peso del alba sobre las margaritas
se parecen al peso de la esperanza sobre el corazón
se parecen a la apacible lluvia sobre las abnegadas ovejas.

 

 

 

 

TAKIS VARVITSIOTIS

 

                       9


En las hojas marchitas
Se balancea la estación

El jardín está lleno de manos cortadas

Cerradme el corazón
Cerradme los ojos

Estoy harto de recoger muertos

Ay
Sólo las amapolas
Vuelven a encontrar
Su sangre en la hierba

Los hombres ya no conocen la música

Los árboles han desaparecido

Sólo quedó el cielo

 

 

  

 

 

 

     10

¿Quién escondió en  nuestras venas
sonidos de palomas?

En  los muros crecieron alas

Esta noche el tiempo ha enmudecido
Y todas nuestras palabras se hacen trizas
En el cristal del vacío

Los postigos crujen abiertos de par en par
El viento relumbra
Trae hasta aquí el perfume de la hierba

En la proa del barco se izó
Como un blasón
Nuestro destino

 

 

 

 

                                                    

 

FEBRERO

 

 

POESÍA DEL MEDITERRÁNEO

TURQUÍA: Ümit Yasar Oguzcan

Un mundo para dos

 

 

  1

Había una calle de Dufy ¿sabes?
En aquella calle morada te vi por primera vez
Era el catorce de julio
Fue bajo un sol abrasador
Llevabas un vestido verde
Llevabas zapatos negros
tenías unos ojos
Tenías unos labios
Y estabas tú
Pero yo no estaba en aquella calle
En la isla de Tahití
Pensaba en ti con Gauguin
Bebía a tragos tus manos en las copas de absenta
¿Cómo me ha venido a la mente la calle de Duy?

 

 

2

Ahora oscurece en un azul profundo
El cielo es azul el mar es azul
Las montañas moradas los árboles verdes son azules
Sistema corrupto te llamo desde las noches azules
Ni arias de ópera
Ni la quinta sinfonía de Beethoven
Están tocando una marcha de soledad a lo lejos
La luz del día se quedó atrás mira
Hemos olvidado nuestros ojos en la puesta del sol
ven ya
Empecemos la vida de nuevo
Ven ya
En estos azules  nadie puede vernos

 

 

3

Vamos a quitar las claves del sol
Delante de los do y de los mi
Dejemos que este mundo gire como pueda
Morir es más fácil que nada
Y vivir no es posible sin ti
Alejandro no pudo dominar el mundo
¿Lo haremos nosotros?
Platón no pudo resolver el misterio de la vida
¿Lo haremos nosotros?
Todas las camas son para uno
Dices vete
¿A dónde puedo ir?
Dentro de poco anochecerá
Gruesas espadas partirán mi corazón
Caerá sobre mí mi soledad como un olor fétido
Pensaré en ti en medio de las estepas cansado solitario
No cruzarán los jinetes a galope mi corazón
En uno de mis ojos la triste brillantez de las espuelas de

  plata
En el otro las huellas borradas de las herraduras
Lloraré con frecuencia

 

 

4

¿De dónde viene este zumbido enloquecedor?
¿Quién ha roto estos espejos?
Recogedlos veamos nuestros rostros
Ya no somos feos
Ante nosotros se ha abierto una puerta a la inmortalidad
Somos hermosos
Las mañanas están llenas de nosotros
Pedías la luz aquí está:
Se iluminó la tierra hasta los pozos ciegos
Pedías color mira ahí está:
Azules en grandes cantidades
Rojos suficientes para llenar un mercado
Noches blancas de leche
El día anaranjado en medio de soles amarillos
Y las flores violetas en el jardín de la felicidad perdida

 

5

Si me lo pides daría vida a esta oscuridad
Si me lo pides rasgaría el cielo como un pañuelo
De los mares de los lagos de los ríos
Crearía para ti colores nunca vistos
Más allá del tiempo
Fundaría para ti un mundo nuevo
sin hombres sin Dios sin tristeza
Te gustaría
Con el frescor de los vientos de la montaña
Vivirías lejos de este miserable mundo nuestro

 

 

 

6

Si te creó Dios ¿a mí quién?
¿Quién me ha dado esta pena?
He bebido el veneno de las serpientes de cascabel
Y el vómito de las ballenas
he estado en imposibilidades con olor a azufre
Pero yo era bello en la edad antigua
Si me hubieras visto te asombrarías
Era tan luminoso
Era tan bueno
Mi corazón estaba lleno de azul de cobalto
Y con los blancos de zinc
Me habrías amado
Con el verdor de las cáscaras de los mejillones

 

 

7

Extiéndete sobre los vientos mistrales
Los nimbos vienen huye
Nuestros sueños se han interrumpido estamos desnudos
Han empezado las tormentas de arena
al otro lado de la muralla china
Hemos olvidado nuestra sombra en una ciudad de Asia
Se han quedado nuestros sueños en los desiertos de
    Taklamakán
Vamos vete
hemos desaparecido donde fuimos dos
Vamos vete
Si quedamos uno volveremos a ser

 

 

8

Suenan quinientos cuernos a la vez
Mil tambores retumban en mi cabeza a un mismo
tiempo
Truenos
Martillazos ruidos de máquinas
Inmensos aludes que caen de las montañas
Piedras
rocas
Oh mar que embistes contra mí
Oh destino de cristales rotos
Basta
Basta ya
Estoy a punto de enloquecer
He llegado más allá del verde y aquí me he detenido
Estoy en el último peldaño de la escalera
Si doy un paso más
Nadie puede detenerme
Si doy un paso más estoy en la oscuridad

 

 

9

Todas las penas que me has dado tienen un lugar en mi corazón
En cualquier libro que he abierto te he leído durante años
En cualquier espejo que he mirado te he visto
Si dices “ven” no puedo acudir
Si dices “vete” no me puedo ir
Si dices “muere” mi sangre no se derrama
Por fin he comprendido amarte es algo sublime
He comprendido amarte es como acercarse a Dios

 

 

10

¡
Cómo hemos sido engañados tanto tiempo!
¡Cómo hemos podido creer en la belleza de la vida!
¡Qué nos importa el sol naciente!
¡Qué nos importa el trigo que crece el agua que corre!
Estamos tristes y extremadamente cansados
Nos habéis enseñado la amistad
Nos habéis enseñado a amar así de locamente
Si hemos amado nuestros pecados son para Dios
Si no hemos sido amados que sientan vergüenza los
    humanos de nuestra tristeza
¿Qué hemos buscado y qué hemos encontrado en vuestro
    mundo? Decidnos
Nos habéis privado incluso de un amor
Nos hemos besado en sueños y nos habéis reprobado
Habéis soltado sobre nosotros cangrejos negros
Y ahora tenéis obsesión de vivir
Dejadnos en paz
Con el cielo y con el mar
Con las piedras y con la arena
Con el Dios que habéis creado de la nada
Quesea vuestro vuestro mundo

 

 

 

 

 

 

 

 

ENERO

 

 

 POESÍA DEL MEDITERRÁNEO

ISRAEL:

Yehudah Ammijai, T. Carmí, Natan Zach,

Daliz Ravikovitch, Yair Hurvitz y Meir Wieseltier

YEHUDAH AMMIJAI
 

  1                 

 

  BOLETÍN METEOROLÓGICO

Estará nublado . Lloverá.
Seremos y moriremos. Estarás despierto.
Habrá brisas dormidas. Te veré
con emoción primera y dura.
Tú me verás, como la lluvia que cae
en tu rostro levantado hacia mí. Hará frío,
habrá subidas y bajadas. Y ¿a quién
 hablaremos si no existiremos ya? Habrá
buenas condiciones para los amantes en la colina primitiva.
De los cuatro puntos cardinales de mi vida vendrá el viento.
Estará oscuro.
Habrá olas.
No habrá término medio.
Habrá una nube. Habrá un arco iris en tu cuerpo.
No existiremos mañana. Hará frío
en los valles. Habrá niebla. Nos dispersaremos,
                                                             nos dispersaremos

 

 

 

 

 

 

 2

Mi padre estuvo cuatro años en la guerras de ellos
no odió a sus enemigos ni los amó.
Pero yo sé que ya allí
me hizo día a día con las tranquilidades

tan escasas que recogió
entre bombas y humo,
y que puso en su mochila gastada
con los restos ya duros del pastel de su madre.

En sus ojos recogió muertos sin nombre,
muchos muertos recogió para mí,
para que los conociese en sus miradas y los amase

y no muriera como ellos en el terror...
Llenó sus ojos de ellos pero se equivocó:
a todas mis guerras yo salgo.

 


             T. CARMI
    3     

 

PARLAMENTO DE LA VIUDA

Piensan que soy dos:
él y yo.
Que en vida suya me encomendó su muerte
y me autorizó
para hablar de su nombre.
La verdad es que tengo las manos vacías.
Me he vuelto mensajera de mentira,
Pregón, voz, eco,
un reflejo arrancado del espejo,
sombra que se prolonga hasta en la noche oscura.
Ellos hablan conmigo
pero escuchan su voz;
buscan más allá de mis ojos
su mirada.
Me he hecho parábola.
Me interpretan como un acertijo,
Me descifran
como un manuscrito usado y roto.
Me han construido una casa de cristal
de aumento. En pleno día,
sus ojos traspasan mi carne.
Por la noche, la luz de la luna
refresca mis heridas,
trae remedio a mi cuerpo que disminuye,
solo.

 

 



4
             AL GRANADO

Vete, vete de aquí.
Vete a otros ojos.
Ya escribí de ti ayer.

Dije verde
a tus ramas que se inclinan al viento
y rojo rojo rojo
a las gotas de tu fruta.
Grité luz a tu raíz
húmeda y oscura y obstinada.

Ahora no existes.
Ahora me escondes el día
y la luna que aún no ha salido.

Ven,
(escíbí de ti anteayer
y de tu joven recuerdo
que me quema la mano como una ortiga)
Ven a ver el extraño granado:
su sangre está en mi alma, en mi cabeza, en mis manos,
¡y aún sigue plantado en su sitio!

 

5
              ELLA DUERME

Ella duerme, pero su mano está despierta,
más que la palma del cirujano,
al viento y al pulso y al dolor,
al murmullo del secreto lamento.

Ella duerme, pero su oído está alerta
al choque del metal frío, al movimiento
del párpado pesado. Siempre aguarda
al silencio súbito y la confusión.

Ella duerme pero su ojo está en ti,
en la irrupción de la primavera y en el deshoje,
en el próximo muerto y en el alma de todos los vivientes.
Paz a su sueño. Ella duerme.

Pero su mano fiel corta
hasta que el sol se ponga en toda carne.

 

 

 

 
        NATAN  ZACH

 

  6


A VECES EN LAS  HORAS TARDÍAS

A veces en las horas  tardías de la noche
me siento a tocar. Qué necesita el hombre.
Qué  poco necesita para subsistir
también aquí, para no hablar de mundos mejores,
que le esperan quizá en un futuro oculto. Es verdad
qué poco. Mis manos expertas
se deslizan sobre el teclado y toco. Oh,
si supiera tocar. Pero también así es posible. No tengo
                                                        [la envidia de Saúl.
Qué poco necesita el hombre para que la paz nocturna
baje sobre él esta noche. Perece casi estás redimido, que es
                                                                           [posible
vivir también aquí, en esta primavera, sin todo el cortejo
                                                          [de la creación: Dios,
el árbol, la manzana, Eva, la serpiente.

 

 

 

 

 

 

 DALIA RAVIKOVITCH
  

7

 

 ABISMO LLAMA A ABISMO

Pasé en Jerusalén días de rosas
qué es Jerusalén sino un barrio tras otro.
Fui a ella de niña y al cabo de los años
como una criatura extraña.
Estuve sola
en una casa ajena
los ojos levanté hacia las montañas
buscando ayuda.

Las nubes se daban la mano ante mis ojos
abajo alborotaban los oscuros cipreses.
De los confines de occidente de pronto
se abalanzó un asombroso pedazo de sol.

Mi añoranza me inundó como el mar
serrándome el cerebro como un grillo.
Zumbando en mí como enjambre de abejas
en mi gran borrachera.

 

 

 

 


      YAIR HURVITZ

 

     8
No he perdido aquí nada y sin embargo
el crepúsculo en el mes de iyyar es una hora de calma.
Estoy sentado en el jardín de un café
y un pájaro
brinca buscando migas en la mesa de al lado.
Lo perdido está perdido sin remedio
con todo, un instante, me parece que en sus movimientos
oigo mi nombre, Yair, Yair.
En esta hora crepuscular, él no pensaba en mí
y sin embargo, cuando se elevó y desapareció
dejó en el ojo, entre el ala y el azul de cielo,
una línea de aire pálido tan sólo.
Algo dice en mí:
¡oh, pájaro de piedra,
bendito sea un instante de calma.

 

 

    9

Escucha el corazón roto en esta hora del crepúsculo,
como si solamente fueran pasos, y de pronto, como una     
                                                                             pausa,
figúrate una molestia tan silenciosa que te impida
oír los ecos. Entonces, muy cerca, escucharás
los pasos medidos que perdiste. En qué pensarás,
no es la pregunta. Un terror sordo, como dormido
se hundirá en los extremos de la cortina invisible. Una luna,
anaranjada, onírica, dejará libre un sitio en el espacio oscuro,
y será recogida, como un jirón de nube, en el pozo de agua
                                                                                 fresca.
No escucharás la lluvia, sino un golpe sin ruido,
y cuando desvíes tu atención, ella se negará a la despedida.

 

 

 

 

 

 


   MEIR WIESELTIER
    

          10      

     

   CLIMA II

Cae la lluvia una mañana de junio en Tel- Aviv.
Ante mis ojos cae imperceptiblemente.
Sobre los árboles oscuros y las casas cerradas en la calle
                                                                                  Raines.
Una lluvia consoladora, como un sueño de niños en la cama.

Las caras están mojadas de bendición y los labios murmuran,
la luz graduada va a apoyarse sobre los extremos de las casas.
Y mil años parecen ayer, y el día de ayer
se absorbe en los cubos de cemento desteñido.

La floración de un amor es como un sarpullido en el
                                                                             antebrazo,
y la miel de higos en la lengua que punza el paladar-
toda la carne habla como un teléfono
y lluvia figurada entra a chorros en el cuerpo.

 

 

 

 

 

 

 

NOVIEMBRE

 

 

 POESÍA DEL MEDITERRÁNEO

SIRIA: Maram Al-Masri

Cereza roja sobre losas blancas

 

 

1

 

Las mujeres como yo

 no saben hablar;

la palabra se les clava en la garganta

como una espina,

y prefieren tragársela.

Las mujeres como yo

sólo saben llorar,

su remiso llanto

de repente

mana

como

una vena cortada.

Las mujeres como yo

reciben las bofetadas,

sin atreverse a devolverlas.

Tiemblan

de cólera

Contenida.

Leonas enjauladas,

 las mujeres como yo

 sueñan...

con la libertad...

 

 

2


Dame
el amor
de cada día,
no añadas a mi afligido corazón
ni el peso de un átomo.
Cógeme
y no me fustigues ni con una rosa.
Aparta tu mirada
de mis errores,
y envía a tus mensajeros
antes de rozar mi tierra

 

 

 

3

 

Sólo le rodea

lo de siempre.

Los muebles de su casa

y sus camisas,

los amigos con sus mujeres,

sus ideas y preocupaciones.

 

Soñaba

sentado en la silla de siempre

con sueños de grandes hombres

caminaba

sobre frágiles nubes

con calzado barato

que dejó en los dedos de sus pies

dolorosas magulladuras.

Baila ante ciegos,

que aplauden

con entusiasmo.

Crea la belleza

con pasión.

En su pequeña cama

la dibuja,

y sabe

que lo único grandioso

en su vida

es el dolor de espalda.

 

 

 

 

4

 

No sirvieron de nada

ni los vestidos

nuevos que compré,

ni las miradas

cálidas

que le lanzaba.

No valieron las palabras de amor,

ni los consejos de Ovidio.

ni el cabello negro y largo

ni la suavidad de mi piel brillante.

No sirvió mi pasión

ni mi dulzura

ni mi sonrisa ni mis lágrimas

para enternecer

al cruel

amor.

 

 

 

5

 

La exhibes

como el sol a los ojos de un preso.

Lo extiendes

como una alfombra de violetas

bajo las botas de los militares.

La entregas,

generosa, como los senos de una madre,

la desmenuzas como un trozo de pan

para los hambrientos pájaros...

 

De qué sirve

desnudar así el alma

ante

quien no ve.

 

 

 

6

 

Maté a mi padre

aquella noche

o aquel día

ya no lo sé,

huyendo con una sola maleta

que llené de sueños sin memoria,

y una fotografía

mía con él

de cuando era pequeña

y me llevaba en brazos.

Enterré a mi padre

en una hermosa caracola

en un océano,

pero me encontró

escondida bajo la cama

temblando de miedo

y de soledad.

 

 

 

7

 

¿De dónde viene este polvo?

¿De dónde viene?

Pasas la palma de la mano para quitarlo

pero siempre vuelve

como los rostros

como las voces.

Crees que reposa en la superficie

pero descubres que llena las profundidades.

 

De dónde vienen estos recuerdos

de dónde vienen...

 

 

8

 

 

Te delata

           tu olor

mientras

estás detrás de la pared

ordenando al silencio que se calle

simulando tu ausencia.

Entonces

te entrego en un abrazo

mi alma extraviada

como un niño en un laberinto.

 

 

9

 

 

El tiránico sultán

del sueño

te roba de mí.

 

Sola junto a ti,

cuento las estrellas

que cuelgan de tus pestañas

y tomo

el pulso de mi tiempo moribundo

de mi boca, las palabras sobrantes,

y de entre mis dedos, un deseo

que no se resigna.

 

 

10

Ella sola,
sin haberla invitado,
ha venido a visitarme.
Revolotea a mi alrededor
la echo,
pero entonces,
como una mosca negra,
como una negra y  repugnante mosca
vuela por aquí y zumba por allá, y se queda en los posos de mi corazón.
La melancolía es
una torpe vaca,
que rumia
la hierba fresca y el árido pasto
de mi felicidad.

 

 

 

 

 

OCTUBRE

 

 

POESÍA DEL MEDITERRANEO

JARCHAS: POESÍA MOZÁRABE

 

 

  Moaxaja árabe

 

Si se compadeciera,

si a mi afán accediera,

si mi fin no quisiera,

besarlo me dejara

y de él no me quejara.

Culto de amor profeso;

no de traición soy reo;

mi honor puro mantengo:

quien esta ley abraza

prendado está de Fáray.

Mi humillación me gusta,

mis ansias, mi tortura.

Deja, pues, tus censuras.

Soy de una gente rara,

que de su mal se jacta.

Que el fuero intacto siga fuero: conjunto de leyes

a todo amante obliga, civiles

y, si alguien dice, diga:

los reproches aparta,

pero al fuero no falta.

Una niña que pena

cual yo, mi mal consuela

si a su madre se queja:

¡Ke tuelle me ma 'alma! (¡Que me quita mi alma!

¡Ke kitá me ma 'alma! ¡Que me arrebata mi alma!)

 

1
tanto amare tanto amare
habîb tanto amare
enfermeron olios nidios
e dolen tan male

¡Tanto amar, tanto amar,
amigo, tanto amar!
¡Enfermaron unos ojos brillantes
y duelen tan mal!

 

2

ben yâ sahhârâ
alba quee stá kon bi-al-fogore
k(u)and bene bide amore

Ven, oh hechicero:
un alba que está (o: tiene) con fogor
cuando viene pide amor.

 

3

mi fena ÿes li-mahtï in luhtu
kon males me berey
non me lesa moberë aw limtu
mama gar ke farey


Mi pena es a causa de un hombre violento: si salgo
con males me veré
no me deja mover o soy recriminada.
Madre, dime, qué haré.

 

 

 

4

ya mama tanto lebo
de al-wa'di de al-bugag
da'i hagra man qati'
fa-al-qat'u fî samag


¡Oh madre, tanto soporto
de promesa (y) de subterfugios!
Deja (permite) el romper de quien embarazado calla,
pues la separación es algo malo.

 

 

5

 

ya mam(m)a si no lesa al-ginna
allora mor(r)ey
traïde hamrî min al-hâgib
'asà sanarey


Oh madre, si no cesa la locura (de amor),
enseguida moriré.
Traed mi vino de (casa de) el hagib,
acaso sanaré.

 

 

6

 

yâ mamma mio al-habîbi
bay-sê e no me tornade
gar ke fareyo ÿâ mamma
in no mio 'ina' lesade


¡Oh madre, mi amigo
se va y no vuelve!
Dime qué haré, madre,
si mi pena no afloja.

 

7

mio sîdî ïbrâhîm
yâ tú uemme dolge
fente mib
de nohte
in non si non keris
irey-me tib
gari-me a ob
legar-te

 

Mi señor Ibrahim,
oh tu hombre dulce
vente a mí
de noche.
Si no, si no quieres,
ireme a ti,
dime a dónde
encontrarte.

 

 

 

 

8

 

si si ben yâ sîdî
k(u)ando benis vos y
la bokella hamrâ
sibarey ka-al-warsi


Sí, sí, ven, oh señor mío,
cuando (si) venís aquí,
la boquita roja
alimentaré (de besos) como la paloma rojiza.

 

 

 

 

9

um(m)î qi qâl li-ahûb
'aql al-nisâ qaq(q)â
non sabet mio qawlî
hubbî li-man yabqâ

 

 

Madre mía, quien dijo al amigo,
'la constancia de las mujeres (es) caca,
no sabe (que) mi máxima
(es que) mi amor es para quien persiste
.

 

 

 

 

 

10

 

al-sa'amu mio hâli
borqe hâlî qad bâri
ke farey yâ ümmi
fâniqî bad lebare


La muerte es mi estado,
porque mi estado (es) desesperado.
¿Qué haré, oh madre mía?
El que me mima va a marcharse.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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