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La Tecnología desempeña un papel critico en la competitividad de la empresa y es
uno de los factores intangibles que plantea más dificultad en su gestión. El
nuevo escenario se identifica con la aceleración del cambio tecnológico y el
acortamiento del ciclo de vida de los productos, de ahí la importancia
estratégica de realizar una eficaz gestión de la tecnología en la empresa.
A partir de la mitad de la década
de los ochenta el factor tecnológico ha pasado a constituir un vector
estratégico que permite que la empresa mejore su posición competitiva, pues su
ausencia produce una grave insuficiencia para generar innovaciones en productos
y procesos. Es necesario gestionar estos recursos tecnológicos con la misma
eficiencia que los demás para que la empresa adquiera una mayor capacidad de
adaptación y la posibilidad de anticipar, e incluso provocar rupturas que le
permitan renovar sus ventajas competitivas en el momento oportuno (Hidalgo
2000).
La Tecnología puede definirse como
el medio para transformar ideas en procesos o servicios, que permita además
mejorar o desarrollar procesos. Sin embargo, y aunque su raíz etimológica la
reduce a la ciencia de las artes industriales, no consiste únicamente en
métodos, maquinas, procedimientos, instrumental, métodos de programación,
materiales y equipos que pueden comprarse e intercambiarse, sino que es también
un estado de espíritu, la expresión de un talento creador y la capacidad de
sistematizar los conocimientos para su aprovechamiento por el conjunto de la
sociedad.
El pensamiento moderno ha llegado
a establecer que la tecnología no debe considerarse como un medio de producción
externo que puede adquirirse en cualquier momento, sino como un input que puede
perfeccionarse o generarse a través del propio proceso transformador. Además, la
perfecta comprensión de la tecnología hace necesario que llegue a dominarse el
proceso de innovación tecnológica, que hace referencia al conjunto de decisiones
relativa a la tecnología – creación, adquisición, perfeccionamiento, asimilación
y comercialización –, lo que incluye la estrategia tecnológica y la
transferencia de tecnología.
El incremento que se produce en la década de los ochenta en el número de
publicaciones sobre la importancia estratégica de la gestión de la tecnología y
de la innovación tecnológica no es fruto del azar, sino que constituye la
respuesta a una serie de cambios radicales que se generaron en el entorno
empresarial a lo largo de la década anterior.
La gestión eficiente de la innovación es muy compleja y sus resultados
difícilmente diagnosticables, porque la fase de gestación y concepción de un
nuevo producto se alarga de manera imprevisible y viene sembrada de trabas
técnicas, algunas difíciles de superar. Además durante estos periodos, las
empresas deben soportar elevados costes, no cubiertos por ingresos, lo cual
afecta negativamente su desempeño financiero.
La Estrategia no necesita de
precisiones que enfaticen su relación con la ventaja competitiva y el carácter
de las variables medioambientales que condicionan un proceso de planificación.
La Estrategia fundamenta su existencia en el Conflicto y éste se desarrolla al
exterior de la organización, luego la Estrategia es un sistema de gobierno que
actúa de “afuera hacia adentro” y en ello considera perfectamente toda variable
del entorno y toda posibilidad de generar ventajas que le permitan dirimir el
Conflicto a favor de los intereses propios. De la misma forma que resulta ocioso
explicar que el agua se relaciona con oxígeno e hidrógeno porque en los hechos
“es” esas dos cosas, de igual manera es ocioso enfatizar que la Estrategia busca
alcanzar ventajas competitivas o consideraciones de variables del entorno
organizacional. Ella “es” ambas cosas en un sentido ontológico.
La adquisición de tecnología
implica importantes desembolsos al crear un vinculo de dependencia muy fuerte
con las entidades que han cedido su tecnología, si ha esto se añade el hecho de
que los ciclos de vida de los productos son cada vez más cortos, las empresas
dispondrán de poco tiempo para recuperar el dinero invertido en el proyecto de
innovación aunque la comercialización del nuevo producto se realice a gran
escala para un mercado global. Por ello se hace imprescindible en la empresa de
una nueva cultura inequívocamente innovadora para sobrevivir en un entorno
tecnológico.
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