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Las
organizaciones de hoy en día se enfrentan más que nunca al reto de asimilar
fuertes y continuos cambios, no sólo del entorno, sino también sociales, medios
tecnológicos, nuevas regularizaciones y legislaciones, recursos de capital... Es
necesario, pues, tomar decisiones dentro del ámbito empresarial para poder
adaptarse a este cambiante y complejo mundo. Este proceso recibe la denominación
de gestión estratégica, que podemos definirla como el arte y la ciencia de poner
en práctica y desarrollar todos los potenciales de una empresa, que le aseguren
una supervivencia a largo plazo y a ser posible beneficiosa.
Cualquier
empresa que desee tener éxito y busque beneficios, debe someterse a un sistema
formal de gestión estratégica. La empresa debe comprometerse con él, no sólo
para obtener los niveles más altos de rentabilidad sino para no estar abocada a
un fracaso seguro.
La gestión estratégica ha ocupado el lugar del
planeamiento estratégico. Los gerentes, públicos o privados, deben estar
capacitados para enfrentar los temporales evitando riesgos y aprovechando
oportunidades. Es un proceso que
permite a las organizaciones ser proactivas en la proyección del futuro, en sus
tres etapas: formulación, ejecución y evolución logrando a través de ello los
objetivos de la organización.
Los Criterios para Evaluar la
Gestión estratégica.
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La Eficacia con la que se llevan
a cabo Estrategia
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La Credibilidad de la
Administración
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La Calidad de las Estrategias
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La Competencia para generar
nuevos productos y/o servicios
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La gente
La gestión estratégica puede
ser dividida en tres fases:
• Definición de objetivos
estratégicos:
– Definir la filosofía y
misión de la empresa o unidad de negocio.
– Establecer objetivos a
corto y largo plazo para lograr la misión de la empresa, que define las
actividades de negocios presentes y futuras de una organización.
• Planificación estratégica:
– Formular diversas
estrategias posibles y elegir la que será más adecuada para conseguir los
objetivos establecidos en la misión de la empresa.
– Desarrollar una
estructura organizativa para conseguir la estrategia.
• Implementación estratégica:
– Asegurar las actividades
necesarias para lograr que la estrategia se cumpla con efectividad.
– Controlar la eficacia de
la estrategia para conseguir los objetivos de la organización.
Por tanto, una gestión
estratégica requiere planificación, un proceso continuo de toma de decisiones,
decidiendo por adelantado qué hacer, cómo hacerlo, cuándo hacerlo y quién lo va
a hacer.
Esta toma de
decisiones estratégicas es función y responsabilidad de directivos de todos los
niveles de la organización, pero la responsabilidad final corresponde a la alta
dirección. Es esta quien establecerá la visión, la misión y la filosofía de la
empresa.
• La visión
de la empresa es el resultado de un proceso de búsqueda, un impulso intuitivo
que resulta de la experiencia y la acumulación de la información.
• La misión
es la que define la razón de ser de la empresa, que condicionará sus
actividades presentes y futuras, proporciona unidad, sentido de dirección y
guía en la toma de decisiones estratégicas. Nos va a proporcionar una visión
clara a la hora de definir en qué mercado estamos, quiénes son nuestros
clientes y con quién estamos compitiendo. Sin una misión clara es imposible
practicar la dirección estratégica.
• La
filosofía de la empresa define el sistema de valores y creencias de una
organización. Está compuesta por una serie de principios, que se basan en
saber quiénes somos y en qué creemos, es decir, en sus ideas y valores; y
cuáles son sus preceptos, así como conocer nuestros compromisos y nuestras
responsabilidades con nuestro público, tanto interno como externo. Así pues,
la filosofía de la empresa es la que establece el marco de relaciones entre la
empresa y sus accionistas, empleados, clientes, proveedores, gobierno,
sociedad en general...
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