LECCION
SEIS:
Tiempo Pasado:
En la lección anterior hemos visto el tiempo presente, el
cual describe la acción que se desarrolla en el mismo momento en que se habla.
Sin embargo, el Quenya tiene diferentes tiempos que cubren el pasado, el
presente y el futuro: el pasado sirve para recuperar eventos pasados.
En Quenya la mayoría de los pasados se forman añadiendo
una terminación a la raíz verbal. Por lo que sabemos todos los tiempos pasados
de los verbos terminan en -ë (aunque
muchas terminaciones, como las plurales que acaban en -r que se usa en el caso de un sujeto plural por supuesto, pueden
añadirse después de esta vocal). En muchos casos, esta vocal -ë es parte de la terminación -në, que parece ser la terminación más
normal del pasado en Quenya.
Como hemos visto en la lección anterior, la mayoría de
los verbos Quenya son de raíz A-, lo que significa que terminan en -a. Los pasados de estos verbos se
forman generalmente con la simple adición del final -në, p.e.: las Etym mencionan el verbo orta- “levantar” (ver la
entrada ORO-), y en Namárië en LotR, su pasado parece ser ortanë (la traducción más simple de ortanë
es por supuesto “levantó”; la interpretación libre en LotR, emplea la traducción
“ha levantado”, pero en la traducción interlineal en RGEO:67, Tolkien lee:
“levantado” (lo que es una mera palabra alternativa a “levantó”)). Otros
ejemplos de las notas de Tolkien:
Ora-
“urgir”, pasado: oranë “urgió” (VT41:13,18)
Hehta- “excluir”, pasado: hehtanë
“excluyó” (WJ:365)
Ulya-
“derramar”, pasado: ulyawë “derramado” (Etym, entrada ULU-)
Sinta-
“desteñir”, pasado: sintanë “desteñido” (Etym, entrada THIN-)
Podríamos añadir al verbo ahyanë “cambió”, del que
solo consta el tiempo pasado, como parte de la pregunta: manen lambë Quendion ahyanë?
“Quién cambió la lengua de los Elfos?” (PM:395). El verbo “cambiar” podría ser ahya-.
Observando el verbo ava- (que aparentemente significa
“rehusar, prohibir”), Tolkien hizo notar que su pasado avanë “...reveló
que no tenía en su origen una fuente o raíz verbal básica...”. La
última es más o menos parecida a un
verbo primario. El llamó a avanë
“una forma débil” del tiempo pasado (WJ:370). Probablemente sirva para
todos los tiempos pasados que veremos (lo que Tolkien pudiera denominar como un
tiempo pasado “fuerte”, no está del todo claro. Quizá usaría ese término para
los pasados formados por infijos nasales -ver más adelante).
Debemos considerar también los “básicos” o “primarios”
verbos sin terminación, verbos que a diferencia de los de raíz A-, no llevan
una vocal final: verbos como sil- “brillar”, tir- “mirar, vigilar”, mat-
“comer”.
Parece que el final -në
se puede usar también para formar el pasado de algunos verbos primarios.
Tolkien citó tirnë como el pasado de tir- “vigilar” (Etym, entrada TIR-), y también tamnë como el pasado de tam-
“dar golpecitos” (Etym, entrada TAM-).
En estos casos, la adición de -në a
la raíz verbal en cuestión, no produce grupos de consonantes imposibles: tanto rn como mn, están permitidos en la fonética Quenya. Por esta razón, el
final -në también puede añadirse (probablemente) a las raices verbales
terminadas en -n, ya que la nn está asimismo aceptada en Quenya.
P.e.: el pasado del verbo cen- “ver” puede ser cennë
“vió”, aunque no existan ejemplos contrastados del pasado de verbos con esa
forma.
Pero en el momento en que la raíz de un verbo básico
termine en cualquier otra consonante que no sea -m, -n, -r, el solo hecho de añadir la terminación -në, producirá un grupo consonántico no
permitido en Quenya. Los pasados de verbos como mat- “comer”, top-
“cubrir” o tac- “abrochar”, no pueden ser **matnë, **topnë, **tacnë,
ya que los grupos tn, pn, cn, no
existen en el idioma. Entonces ¿qué vamos a hacer ahora?
La forma difícil de describir lo que pasa, es decir que
la n del final -në debe cambiarse por un infijo
nasal que colaremos ante la última consonante de la raíz verbal. ¿Qué es un
infijo? Ya hemos hablado de los
sufijos, elementos que se añaden al final de una palabra (como el que
forma el plural (-r), que añadido por ejemplo al nombre Elda, nos dá el plural Eldar),
y también hemos hablado de los prefijos, elementos añadidos al principio de una
palabra (como el prefijo superlativo an-,
que se añade al adjetivo calima “brillante” para construir la
forma superlativa ancalima “la más brillante”). Si queremos añadir algo a una palabra, hay unas cuantas
posiciones donde lo podemos hacer; si no son prefijos ni sufijos, la única
opción que nos queda es el “infijo”, esto es: incrustado dentro de la palabra.
P.e.: el verbo mat- “comer” tiene el pasado mantë “comió” (VT39:7), ó
sea: una n infija incluida ante la
consonante final de la raíz verball (la t
convertida en nt). Similarmente, el
verbo hat- “romper en pedazos” cuyo pasado es hantë (Etym, entrada SKAT-).
Ante la consonante p,
el infijo toma la forma m en vez de n, así el pasado de top- “cubrir” es tompë
(Etym, entrada TOP-). Ante la c, el infijo aparece como n (o a veces ñ, ver más adelante), así el pasado de tac- “abrochar” es tancë
(Etym, entrada TAK-). Las diferentes
formas del infijo (n, m, ñ,
dependiendo del entorno), son todas nasales,
sonidos pronunciados haciendo salir el aire por la nariz y no por la
boca. El infijo nasal es el término correcto para definir este proceso
fonológico.
Como ya dije, la dificultad estriba en explicar que pasa.
Por hacerlo más simple: si se añade a un verbo primario la terminación del
pasado -në, resultaría uno de los
grupos imposibles: tn, cn, pn, y la n intercambiaría su posición con la
consonante que va ante ella. Tn y cn se convertirían en nt y nc;
con objeto de hacer una pronunciación más fácil, np cambia también a mp
(similarmente nc podría cambiar a ñc, usando la ñ con sonido ng como hizo
Tolkien a veces -pero de acuerdo con las reglas estbleciidas aquí, ñc se representará como nc). Así:
Mat-
“comer”, pasado **matnë çè mantë “comió”
Top-
“cubrir”, pasado **topnë, **tonpë çè tompë “cubrió”
Tac- “abrochar”,
pasado **tacnë çè tancë “abrochó”
Esta, es por lo menos la forma más fácil para enseñar
como funciona. No podemos asegurar que Tolkien lo imaginara realmente así: una
forma como matnë, aparece en una etapa antigua, pero últimamente
convertida en mantë, intercambiando las consonantes. El término lingüístico
que define la trasposición de dos sonidos, es “metátesis”, y existen otros ejemplos de esto en la evolución
imaginaria de los idiomas de Tolkien (ver por ejemplo en Etym la entrada KEL-). Sin embargo, hay algunas pistas
que sugieren que Tolkien imaginó que estos tiempos pasados reflejaban el
genuino infijo nasal que ya aparecía en el Elfico Primitivo, y que no eran una
mera y posterior trasposición de consonantes. Después de todo, en cierta ocasión
observó que “...el infijo nasal tiene una
importancia relevante en el Avalonio...”
(SD:433; el Avalonio es otro de los nombres del Quenya). Esto es tan solo una
cuestión académica...
Los verbos primarios cuya consonante final es -l, merecen atención especial. El verbo vil-
“volar” parece tener como pasado a villë (Etym, entrada WIL-). Esta ll representa probablemente alguna combinación de l y n.
Quizá villë represente a la vieja wilnë con la terminación
normal del pasado (en cuyo caso la v
se convertiría en la vieja w: raíz WIL-), convirtiendo en el Quenya al
grupo ln en ll. No obstante, otros ejemplos sugieren que el viejo ln podría producir el ld
Quenya. Podría ser que villë representara al viejo winlë,
esto es: una variante del infijo nasal del verbo wil- (aunque en Quenya, nl se convierte en ll, p.e.: el nombre nellë, parece que procede del viejo nen-le:
Etym, entrada NEN-). Cualquiera que
fuera el desarrollo que Tolkien imaginara, los verbos primarios que llevan la l como consonante final, forman su
tiempo pasado añadiendo -lë.
NOTA: En Telerin, la
lengua hermana del Quenya en el Reino Bendito, un verbo formado a partir de la
raíz DEL- “ir”, tiene como pasado a delle
(WJ:364). Como puntualizó Ales Bican, esta forma desciende probablemente del
viejo denle (con infijo nasal). Si descendiera de delne,
podría haber permanecido inalterable en Telerin, puesto que en ese idioma el
grupo ln está permitido (como la
palabra Telerin elni “estrellas”, WJ:362). Esta observación sostiene el punto
de vista de que los tiempos pasados con infijo nasal ya existían en el Elfico
Primitivo.
El sistema expuesto, es el que consideramos como la
manera “regular” para formar el tiempo pasado del verbo en Quenya. Como quiera
que el verbo será conforme a este sistema, no me extenderé en el tiempo pasado
cuando lo mencione por primera vez. Todos los ejercicios que hay más adelante,
están construidos conforme a este sistema, de forma que esta vez nuestro
trabajo será interiorizar las reglas descritas. En lecciones siguientes,
veremos algunas formas irregulares, pero aún así, debemos examinar aquí ciertas
formas “alternativas” del tiempo pasado combinadas con las más normales que
pueden ayudarnos a asimilar el sistema normal. Así que del material que sigue,
asimilaremos todo lo que podamos para hacer los ejercicios cuando tengamos
suficiente.
El pasado de los verbos primarios con -r como consonante final, está bastante
comprobado: los ejemplos son car- “hacer”, pasado carnë
(Etym, entrada KAR-), tir-
“vigilar”, pasado tirnë (Etym, entrada TIR-)
y tur-
“gobernar”, pasado turnë (Etym, entrada TUR-).
Como ya se ha dicho antes, los verbos con esta forma, construyen su pasado
añadiendo el sufijo -në. Pero hay algunos
que son algo diferentes: el pasado del verbo rer- “sembrar” no es **rernë
como podría parecer, sino rendë (ver Etym, entrada RED-). La razón de esto, es el hecho de
que la raíz original de la palabra es RED-
y no **RER-. El verbo rer-
figuraba como red- en las primeras etapas, y por eso, el pasado es rendë:
formado simplemente por red- con infijo nasal + el final -ë (igual que el verbo regular quet-
“decir”, cuyo pasado es quentë). Lo que lo complica todo un
poco, es que en Quenya la d original
solo sobrevive como parte de los grupos ld,
nd, rd; en todas las otras posiciones se cambia, y siguiendo a una vocal se
convierte en r. Así red-
pasa a ser rer-, mientras el pasado rendë resulta ileso ante los cambios
fonológicos. Desde esta perspectiva, el verbo se define como “no irregular”;
tan solo es diferente porque tiene una historia especial, y esto nos lleva a
algunas “irregularidades” más en Quenya: como observó su hijo, las creaciones
lingüísticas de Tolkien “...no se
imaginan como pura estructura, sin un
antes o un después, sino como un desarrollo en el tiempo...”
(LR:342). A Tolkien, indudablemente le gustaba dejar constancia de su
imaginario crecimiento durante largos períodos.
No sabemos cuantos verbos terminados en -r tienen su pasado terminado en -ndë, debido a su especial historia.
Probablemente en las Etym estén incluidos los verbos hyar- “surcar” y ser-
“descansar” (aunque vistas las relevantes entradas en Etym, estos vienen de SYAD- y SED- y Tolkien no mencionó los pasados hyandë y sendë).
En una fuente post-LotR, tenemos el verbo nyr- “apretar, empujar, forzar”; de
nuevo nos encontramos con un pasado sin publicar, pero ya que la raíz se da
como NID-, el pasado debería ser nindë
en vez de nirnë (VT41:17). Hay más ejemplos comprobados señalados en el
material del primer “Qenya”, pero esos escritos no gozan de demasiada autoridad
en el Quenya estilo LotR, p.e.: el QL de 1915 parece incluir el verbo nyar-
“explicar, decir, relatar” en esta categoría (pasado nyandë, QL:68). Pero en
el material más moderno, Tolkien derivó este verbo de la raíz NAR- (entrada NAR², en Etym) en vez de NAD-, con lo que su pasado sería
seguramente regular (nyarnë).
Algunos verbos primarios forman su pasado evitando los
sonidos nasales. El verbo recibe la terminación -ë, la vocal que figura en todas las formas del tiempo pasado, pero
en vez de añadir un sonido nasal (infijo o como parte del final -në), se alarga la vocal del verbo,
p.e.: el pasado del verbo lav- “lamer”, sería lávë
(comprobado en Namárië como parte del verbo undulávë “cubierto”). Del
mismo modo, el pasado del verbo negativo um- “no hacer, no ser”, se da como úmë
(Etym, entrada UGU-/UMU-; volveremos
a este verbo tan peculiar en la Lección Nueve).
Esta forma del
tiempo pasado es bastante común en el primer QL y también retocada en
fuentes (pre LotR) relativamente más tardías. La Canción de Fíriel de 1936, concuerda con el Lexicon de 1915 en
que el pasado del verbo car- “hacer”, es cárë
(QL:45, LR:72; la ortografía usada en estas fuentes es káre). No obstante, de
acuerdo con Etym, entrada KAR-, el
pasado es carnë y esta es la forma que usaremos aquí: Etym son al menos
en parte, ligeramente más nuevas que La canción de Fíriel. Siguiendo el modelo
de cárë,
algunas fuentes pre-LotR dan túlë como pasado del verbo tul-
“venir” (LR:47, SD:246), y villë como pasado de vil-,
en Etym se sugiere que el pasado “vino” podría más bien ser tullë
(representando a los anteriores tulne o tunle).
Pudiera parecer que Tolkien decidió limitar el uso de la
formación del pasado representado por túlë y cárë, aunque nunca lo
abandonó del todo, como demuestra la forma undulávë en Namárië de LotR. Se
podría esperar que el pasado de lav- “lamer” fuera **lambë
en vez de lávë. La forma de pasado lambë se podría construir con el
infijo nasal de la raíz original de la palabra LAB- (también contemplada en Etym): En Quenya la b acostumbra a convertirse en v siguiendo a una vocal, pero la b persiste sin cambios en el grupo mb. El QL presenta a ambë
como pasado del verbo av- “partir, marchar” (QL:33); este
podría ser un ejemplo de este fenómeno. Sin embargo **lambë como pasado de lav-
podría confundirse con el nombre lambë “lengua, idioma”; quizá por
este motivo, Tolkien se decidiera por la forma irregular lávë. ¿O deberíamos generalizar
a partir de lav- y permitir que todos los verbos primarios Quenya
terminados en -v formen sus pasados
con la forma de lávë?
Afortunadamente, estos verbos no son muy numerosos. Hay
otro verbo lav- diferente que significa “permitir, conceder” (raíz DAB-, ver Etym), posiblemente un verbo tuv-
“encontrar” (raíz verbal procedente de una forma más larga), más tyav-
“probar” (ver la entrada KYAB- en
Etym).
¿El pasado “probó” debería ser tyambë o tyavë?
La última forma es la que aparece en QL., página 49, aunque la forma usada en
QL está comparada bastante libremente con el Quenya moderno, no tenemos la
seguridad de que esta información sea válida en las úlltimas etapas de la
concepción de Tolkien (tyávë está contrastado en una fuente
post-LotR como el nombre “sabor”, por lo que no está muy claro que forma debe
usarse para decir “probó”. En el Lexicon de 1915, Tolkien tenía nombres y
tiempos verbales idénticos y coexistiendo; ver QL:49, entrada KUMU-).
Hay algunos casos curiosos de verbos derivados algo más
largos “dejando caer sus finales” y aplicando el estilo lávë- en los pasados
derivados directamente de la raíz inacabada. Un ejemplo antiguo es el verbo serta-
“atar”, pasado sérë (QL:83) en vez de **sertanë como podría esperarse.
Estas construcciones están lejos de ser las del Lexicon de 1915, pero la idea
no estaba completamente obsoleta en el Quenya moderno: las Etym de la mitad de
los ’30, recuerdan que el verbo onta- “crear” tiene dos pasados
posibles: además de la forma regular ontanë, tenemos también la forma
irregular ónë (Etym, entrada ONO-).
Los verbos de raíz A más simples, los que añaden la
terminación corta -a a la raíz (y no
una terminación más larga como: -ta, -ya),
pueden perder también esa terminación en la fomación de algún pasado. Más atrás
hemos señalado que la forma tyávë en QL, es una forma pasada
comprobada del verbo tyar- “probar”, pero en el Lexicon
de 1915, el verbo “probar” es de raíz A: tyava-: no es el verbo primario tyav-
como ocurría en las fuentes más modernas
(QL:49, frente a Etym entrada KYAB-).
Con arreglo al último sistema, podríamos esperar que uno de raíz A como tyava-
tuviera el pasado tyavanë, pero la validez de ambas formas en el Quenya estilo
LotR, es muy cuestionable. Es más común hacer los pasados de los de raíz A más
simples, de forma más “regular” si pretendes ignorar la terminación -a!
Como ya se ha señalado, oranë es un ejemplo de un
pasado regular de un verbo de raíz A simple (ora- “urgir, apremiar”),
pero después de escribir oranë Tolkien añadió ornë
como un parentético alternativo (VT41:13). Por supuesto oranë podría ser
perfectamente una forma regular si fuera el tiempo pasado del verbo primario **or-
(p.e.: tur- “gobernar”, pasado turnë). En efecto, ora-
se comporta como un verbo primario en tiempo pasado, descartando su terminación
e incluyéndolo en otra clase. El material más antiguo tiene ejemplos del mismo
fenómeno: En el QL las formas del pasado de los verbos papa- “vibrar” y pata-
“dar golpecitos”, se dan como pampë y pantë (página 72), y no **papanë,
**patanë como cabría esperar teniendo en cuenta el sistema “regular”.
El infijo nasal pasado, tiene una forma perfectamente regular, si asumimos que
en el pasado, los verbos de raíz A papa- y pata-, están
disfrazados de verbos primarios (**pap-,
**pat-). Así pues, no podemos saber con certeza cual es el tiempo
pasado del verbo mapa- “agarrar”, que debería ser mapanë o mampë;
los dos se encuentran escritos en diferentes sitios. Ya que Tolkien parece
indicar que tanto oranë como onë podrían ser los pasados del
verbo ora-, quizá los dos estén permitidos.
NOTA: En QL:59, Tolkien definió el pasado de mapa-
como nampë
(literal!) En el contexto de 1915, habría dos raíces diferentes: MAPA- y NAPA-, que compartían el pasado nampë. ¿Debemos asumir
que esto sigue siendo válido décadas después? El varbo mapa- figura en Etym,
pero si Tolkien imaginó que su pasado sería el irregular nampë, tiendo a pensar
que podía haber sido citado explícitamente también en Etym. Es más: en Etym, no
hay rastro de la raíz alternativa NAPA-;
solo encontramos MAP- (LR:371), que
se corresponde con MAPA- de QL. Por
otra parte, la forma nampë está comprobada, pero si te
gustan más las formas dudosas mapanë o mampë, eres libre de
usarlas.
El verbo lala- “sonreir” es otro ejemplo de uno
de los más simples verbos de raíz A. Su pasado puede ser lalanë, pero también
podría ser que fuera como el de un verbo primario. De ser así, deberemos tener
en cuenta el hecho de que lala- es un derivado del viejo g-lada-
(PM:359); este es uno de los casos en los que una d siguiendo a una vocal se convierte en l en vez de en r
(influenciado por la l inicial de la
palabra).
Si lala- tiene un pasado “corto” no
será seguramente lallë, sino landë (derivado del infijo nasal del
original g-lada-). Por otro lado, el parecido pero a la vez distinto
verbo lala- “negar”, se encuentra en Etym (LR:367) sin llevar una d, así que su pasado será lallë
(a menos que sea lalanë, y creo que me inclinaré por esta forma).
Etym proporciona algunos ejemplos de los más complejos
verbos de raíz A que también pierden su terminación y se transforman
efectivamente a sí mismos en verbos primarios en el tiempo pasado. El verbo farya-
“bastar” parece tener su pasado en farnë (Etym, entrada PHAR-); aquí desaparece todo el final -ya en el pasado, que se forma como si
fuera el de un verbo primario **fer-. Basándonos en algunos
ejemplos regulares como el que ya hemos visto (ulya- “verter”, pasado ulyanë),
podríamos suponer que el pasado de ferya- fuera **feryanë. Pues bien, nuestro
ejemplo “regular” ulya- tiene también un pasado alternativo que es ullë
(Etym, entrada ULU-), y este es un
ejemplo particularmente interesante, para el que Tolkien dio algunos
significados diferentes. Hay un desarrollo más completo sobre esto en la Lección
Diez; de momento será suficiente con saber que la mayor parte de los verbos
terminados en -ya, pueden conservar
ese final cuando se les añade el sufijo pasado -në (pero ullë como pasado de ulya-
formado directamente de ul- en vez de hacerlo desde la forma
completa del verbo, confirmaría el hecho de que los verbos primarios acabados
en -l tienen sus pasados terminados
en -lë. Exceptuando a ullë,
solo tenemos el ejemplo de vil- “volar”, pasado villë,
lo que es una añadida aunque indirecta confirmación de que esta forma es
bastante correcta!)
Por último vamos a ocuparnos de una extraña forma de
pasado que afecta a los verbos terminados en -ta. Quizá no sea irregular, pero Tolkien describió esta forma de
pasado, como “regular...para los verbos
de esta clase terminados en -ta”
(WJ:366). Sin embargo, esta formación no está ni mucho menos clara. Ya se
ejemplificó en el material más antiguo: el Lexicon de 1915 contiene el verbo lahta-
(QL:50; el verbo no está descrito claramente), cuyo pasado no es **lahtanë
como podríamos suponer: en su lugar encontramos lahantë. En otras
palabras: el verbo lahta- se reconvierte a lahat- (la vocal derivada se repite
entre la segunda y la tercera consonante, rompiendo el grupo de consonantes,
mientras que desaparece el final -a),
y el pasado lahantë resulta que se forma a partir de lahat-, lo que significa
que se ha añadido el infijo nasal -ë,
resultando todo ello un proceso bastante familiar en la formación de los verbos
primarios.
Un ejemplo muy posterior se encuentra en Etym, donde al
verbo orta- “levantar” se le asigna el pasado orontë (Etym, entrada ORO-), aunque orontë no es una forma
claramente Quenya: en Etym no está muy claro a que idioma pertenece cada cosa.
Pero en algunos bocetos antiguos de Tolkien sobre Namárië, el pasado de orta- aparecía como orontë
y no se convertía en la versión final irregular ortanë. Entonces, ¿qué
hacemos?
Nuestra única pista real, es lo que Tolkien escribió en
WJ:366, donde declaraba sorpresivamente que la forma oantë (el pasado de auta-
“marchar, salir”), es una forma bastante regular “...para los tipos de verbos acabados en -ta...”. Con arreglo al sistema “regular” hemos intentado redactar oantë
en vez de **autanë que, inevitablemente nos parece muy irregular. Tolkien
derivó el verbo auta- de la raíz AWA-
(WJ:365), cuya forma en el idioma primitivo significa probablemente awatâ
(mi reconstrucción). Como sabemos, el Quenya deriva del Elfico Primitivo, donde
desaparece la segunda de dos vocales cortas idénticas, en sílabas
concomitantes; así pues, awatâ podría haberse acortado a aw’tâ
= autâ
y esto nos devuelve directamente al auta- del Quenya ancestral. Pero
parece que el viejo pasado de un verbo como awatâ, con una vocal
precediendo al final -tâ, se formaba
con infijo nasal: Tolkien dio explícitamente el pasado del verbo primitivo como
awantê
(WJ:366); la forma usada es áwa-n-tê, los guiones antes y
después de la n, aparentemente sirven
para enfatizar el hecho de que es un infijo (el acento en la á inicial, tan solo indica el énfasis,
no que la vocal sea larga).
En el caso de una palabra como awantê, la regla de que
la segunda de dos vocales idénticas se pierde, no se puede aplicar (**aw’ntê),
porque esto no puede ocurrir inmediatamente delante de un grupo de consonantes,
y el infijo nasal produce aquí un grupo nt.
La forma final de awantê en Quenya, renombrada a oantë, se halla de alguna
manera oscurecida porque el grupo awa
se convierte después en oa en Quenya
(aunque este cambio no afecta a la formación del pasado). Ahora podemos explicar
porque un verbo como orta- tiene como pasado a orontë:
en Etym, la raíz original figura como ORO-
(LR:379), con lo que probablemente Tolkien quiso decir que el verbo orta-
descendía del viejo orotâ- tras la pérdida normal de la segunda vocal. Pero el
pasado de este orotâ-, era la forma infijo-nasal orontê (ambas son
reconstrucciones mías), y esto produjo el vocablo Quenya orontë, la segunda vocal
permanece en este caso, porque le sigue el grupo consonántico nt (nadie quiere pronunciar **orntë!,
¿verdad?)
Cuando Tolkien cambió de parecer y alteró el pasado de orta-,
pasándolo de orontë a ortanë (una forma “regular” de
acuerdo con el sistema que hemos presentado), parecía sugerir que ya había
decidido que las formas primitivas fueran ortâ- con el pasado orta-nê:
no habría ninguna vocal delante del final -tâ
después de todo, y en cualquier caso, el pasado no estaba formado por un infijo
nasal, pues la terminación independiente era -nê (-në en Quenya). No
es este el único ejemplo en el que Tolkien cambió de parecer acerca de que
verbos pertenecían a esta exclusiva clase. Etym contiene también el verbo atalta-
“colapsar, caer” (entrada TALÁT-); no
se menciona el pasado, pero en un texto tenemos atalantë (LR:56,
traducido como “venido abajo”). Esto parece presumir que las formas primitivas
eran atalatâ-,
pasado atalantê (mis reconstrucciones citan WJ:319 formando ATALAT como una forma derivativa de la
raíz TALAT-). Ya en los últimos
textos de Tolkien, el pasado de atalta- era ataltanë (LR:47 y
SD:247), formado simplemente añadiendo la terminación normal -në. Probablemente Tolkien tenía en la
cabeza formas primitivas como ataltâ-, pasado atalta-nê (según mis
reconstrucciones).
Si las aparentes revisiones orontë>ortanë y atalantë>ataltanë
no reflejan cambios en sus ideas sobre las formas del Elfico Primitivo, pudiera
ser porque imaginó un desarrollo, en el lugar en que los Eldar recolocaron las
formas más complejas del tiempo pasado, con formas más simples y analógicas.
P.e.: orontë como pasado de orta- podría sustituirse por ortanë
debido a la analogía existente con algunas formas de pasado poco claras, como hehta-,
pasado hehtanë (WJ:366). En Etym, la forma orontë está marcada con
un símbolo que indica que es “poética o
arcaica” (LR:347); ¿quiere esto dar a entender que habitualmente debe
sustituirse por la forma no arcaica ortanë? Considerando especialmente como Tolkien
imaginaba últimamente la historia de la lengua Quenya (usada como lengua
ceremonial en la Tierra Media, pero sin ser la lengua materna de mucha gente),
podríamos decir con relativa seguridad que su gramática se simplificó, sus
formaciones más complejas fueron suprimidas y reemplazadas por otras más
simples y analógicas. De hecho, es oantë en vez de **autanë (como pasado de auta-
“dejar”), el único verbo en el que pienso que debemos usar esta especial
formación de tiempo pasado, a menos que aceptemos sin reservas algunos de los
materiales más antiguos del Quenya (yo lo hago por completo).
Con esto concluimos nuestra salvación de unas cuantas extrañas
e irregulares formas del tiempo pasado; como ya dije, los ejercicios que vienen
a continuación tienen sin embargo la función de reflejar el sistema regular.
Recordemos que al igual que en el presente, la forma del
pasado lleva también el final en -r
si tiene un sujeto plural (o varios sujetos). P.e.: el pasado más simple del
verbo lanta- “caer” es lantanë, pero con un sujeto plural
sería lantaner (SD:246). Naturalmente, la diéresis sobre la -ë final, desaparece ya que la vocal no
tiene un final largo cuando se le añade la terminación -r del plural.
Sumario de la Lección
Seis:
Mientras se suceden las formaciones irregulares, parece
que el pasado de los verbos en Quenya, se forma típicamente de acuerdo con
estas reglas: los verbos de raíz A, llevan el final -në. Los verbos primarios o de final indefinido, pueden llevar
también ese final si sus últimas consonantes son -r o -m , probablemente
también -n (aunque no hay ejemplos).
Si a un verbo primario terminado en -l
se le añade el final -në, se
convertirá en -lë (dando como
resultado una ll, p.e.: villë
como pasado de vil- “volar”).
Los verbos primarios terminan en una de estas
consonantes: p, t, c y tienen sus
pasados construidos con la adición del final -ë combinado con un infijo nasal insertado ante la última
consonante de la raíz verbal; el infijo se manifiesta como una m ante una p (así tompë será el pasado de top- “cubrir”), otras veces como una
n (mantë sería el pasado de mat-
“comer”).
VOCABULARIO:
Lempë = cinco
Elen = estrella
Harma = tesoro
(nombre)
Sil- = brillar
(verbo)(con luz blanca o plateada, como el brillo de una estrella o de la Luna)
Hir- =
encontrar (verbo)
Cap- = saltar
(verbo)
Tec- = escribir
(verbo)
Quet- = hablar,
decir (verbo)
Mel- = amar (verbo)(como
amigo, no existe una palabra Quenya para definir el amor erótico entre sexos,
al menos no se ha publicado)
Cen- = ver
(verbo)(relativo a cenda- “leer”, palabra derivada de otra forma más antigua de la
misma raíz y significado, básicamente “mirar de cerca”)
Orta- = levantar
(verbo)(también se usa para “elevar, alzar”)
Harya- = poseer,
tener (verbo)(relativo al nombre harma “tesoro”, referido básicamente
a “posesión”)
EJERCICIOS:
1: Traducir al español (y practicar el vocabulario al
mismo tiempo; la mayoría de las palabras usadas en los ejercicios de la A a la
H, se han visto ya en lecciones anteriores:
A. I nér cendanë i parma
B. I Naucor manter
C. I aran tultanë i tári
D. Nís lindanë
E. I vendi tirner i Elda
F. I lempë roccor caitaner nu i alta tasar
G. I eleni siller
H. I Nauco cennë rocco
2: Traducir al Quenya:
I. Un Enano encontró el tesoro
J. El Elfo habló
K. El caballo saltó
L. El rey amaba a los Elfos
M. Un hombre escribió cinco libros
N. La reina se levantó
O. Los reyes poseían grandes tesoros
P. El rey y la reina convocaron a cuatro Elfos y cinco Enanos
LECCION
SIETE:
Tiempo Futuro y Aoristo:
EL TIEMPO FUTURO:
En esta lección presentaremos dos nuevos tiempos del
verbo: el futuro y el aoristo. Nos llevará algún tiempo el intentar definir la
función del último, pero la del futuro no será muy difícil de comprender: este
tiempo se usa para referirse a acciones futuras.
En inglés no existen tiempos futuros distintos, a
diferencia de otros idiomas (...)(1).
Los idiomas como Quenya y Sindarin, poseen verdaderos tiempos futuros en sus
verbos. P.e.: el futuro de hir- “encontrar” aparece en Namárië,
en la oración nai elye hiruva “puede que tu encontrarás (lo)” (posiblemente
tu lo encontrarás). El ejemplo hiruva “encontrarás” incluye lo que
parece ser un normal (posiblemente universal) futuro Quenya, marcado: la
terminación -uva. Esta forma se
confirma en el Poema Markirya que incluye los ejemplos: cenuva “tendré en
cuenta”, tiruva “vigilaré” y hlaruva “oiré” (de los verbos: cen-
“ver, percibir”, tir- “vigilar”, hlar- “oir”). En LR:63, Tolkien
traduce el verbo queluva como “caerá”, por lo que un ejemplo del presente o “no pasado”, se adaptaría también al
futuro. El contexto indica claramente que la acción verbal en cuestión
pertenece al futuro: Man tárë antáva nin Ilúvatar, Ilúvatar,
enyárë tar i tyel írë Anarinya queluva? “¿Qué me darás Ilúvatar, oh
Ilúvatar, en el día después del final, cuando caiga mi Sol?” (literalmente:
“caerá”).
Los ejemplos posteriores tan solo recogen el futuro de
los verbos primarios o sin terminación. Parece que el final -uva se usa también en el caso de los
(más numerosos) verbos de raíz A, los que sin embargo, pierden su -a final ante la terminación del futuro
que se debe añadir (ver una excepción en la nota que hay más adelante). En una
fuente post-LotR, el futuro del verbo linda- “cantar”, aparece como linduva
(comprobado con un final secundario; ver el artículo de Taum Santoski en Octubre de 1985, publicado en el boletín “Más allá de Bree”). También tenemos el
futuro del verbo de raíz A ora- “urgir, empujar” que
aparentemente, es oruva en otra fuente post-LotR (VT41:13,18; Tolkien escribió oruv.
pero el editor puntualizó que: “el punto
podría ser una inadvertida a
incompleta”: ninguna palabra Quenya termina en -v).
NOTA: El final -a no
desaparece ante la terminación -uva,
cuando se usa esa -a es también la
única vocal de la raíz verbal. Así, la forma futura de las cópulas derivadas de
la raíz NÂ- “ser” (ná
= es), no será **nuva, sino nauva: Esta palabra que significa
“será”, está comprobada en VT42:34.
Puede que Tolkien en algún momento imaginara algún
sistema más complicado referente a los verbos de raíz A. Antes hemos destacado
una línea del texto pre-LotR llamado La Canción de Fíriel, que incluye antáva
como futuro de anta- “dar” (LR:63-72). Aquí Tolkien parece usar un sistema
mediante el cual los verbos de raíz A, forman su futuro alargando la final -a, a una -á y añadiendo el final -va
(¿una variante más corta de -uva?) No
obstante, a la luz de los últimos ejemplos linduva y oruva (en vez de **lindáva
y **oráva),
podemos concluir que Tolkien decidió hacer de -uva la, más o menos forma universal de futuro: este final solo
produce la desparición del final -a
de los de esa raíz A. Mis mejores intuiciones me dicen que en el Quenya estilo
LotR, el futuro de anta- debería ser antuva en vez de antáva,
por lo que Tolkien habría simplificado el sistema.
Hay sin embargo una posible complicación también en el
Quenya estilo LotR, en lo que se refiere a los verbos primarios. En Namárië de
LotR, aparece la forma futura enquantuva “rellenará, volverá a
llenar”. Quitando el prefijo en-
“re”, tenemos quantuva “llenará”. Esta palabra acostumbra a usarse como
futuro del verbo quanta- “llenar”, relativo al adjetivo quanta “lleno”. En el
vocabulario del primer Quenya de Tolkien, figura este verbo (QL:78: qanta-).
Sin embargo, como media década después de la publicación de LotR, en el ensayo
Quendi y Eldar, Tolkien citó el verbo Quenya “llenar” como quat- (WJ:392). Este
puede parecer un verbo primario cuyo pasado sea posiblemente quantë
(también se dá el pasado qantë en QL:78, pero existe un
motivo evidente para permitir la forma corta de la completa qantanë;
el pasado regular del verbo quanta-, sería también quantanë
en el Quenya actual). Si Tolkien ha decidido que el verbo Quenya para “llenar”
sea quat-
y su futuro quantuva como en Namárië, ¿debemos concluir que los verbos que
forman sus pasados con infijo nasal + final -ë,
formarán sus futuros con infijo nasal + final -uva? P.e.: ¿deben los futuros de mat- “comer”, top-
“cubrir” y tac- “abrochar”, ser: mantuva “comerá”, tompuva
“cubrirá”, tancuva “abrochará”? (comparar con el infijo nasal en las
formas del pasado: mantë, tompë, tancë). ¿O simplemente deberíamos añadir el final
-uva a la raíz verbal, sin más
manipulaciones, dando como resultado: mantuva, topuva, tacuva? Los
principios generales sugieren esto último, pero subsiste el curioso ejemplo de quantuva
junto a quat-. Si existe el infijo nasal en el futuro, deberíamos
aceptar que el verbo “llenar” podría ser cualquiera de los dos: quanta- o quat-, con sus diferentes
futuros: quantuva y quatuva.
He usado formas de futuro con infijo nasal en algunas de
mis propias composiciones (y hay quienes ponen una gran confianza en mi experta opinión en la medida de lo
posible). Pero bien pudiera ser que
Tolkien al mencionar la forma quat- en WJ:392, tan solo estuviera
intentando que la raíz subyacente KWATA- se manifestara de alguna manera
en el Quenya. El vocablo exacto en la fuente, hace una referencia a “la raíz verbal *KWATA, Quenya quat- “llenar”. Si quat- solamente es la
forma de la raíz antigua KWATA- que
aparece en Quenya, el verbo actual “llenar” podría ser también quanta-,
futuro quantuva (comparar por ejemplo la entrada PAT- de las Etym, la cual produce el verbo Quenya panta-
“abrir”). También hay un adjetivo panta “abierto” en un perfecto paralelismo
con quanta
“lleno”, cercano al verbo quanta- “llenar”; quizá el verbo
derive del adjetivo en ambos casos.
Alternativamente, quat- realmente es el verbo “llenar”
y no solamente una forma de raíz subyacente, aunque el futuro quantuva
ya presupone un quanta- derivado de A más largo. Quizá Tolkien habría planeado
olvidar que ya había publicado una forma de raíz A del verbo quanta-
“llenar” y por eso no lo liberó de su final más largo para dejarlo reducido al
verbo primario quat- (ver en PM:367-371 un ejemplo del trabajo de Tolkien con
algunas elaboradas explicaciones cuando lo desechó porque descubrió que entraba
en conflicto con lo que ya había publicado en LotR, una fatal nota al pie en
los apéndices, en la que se obligaba a renunciar a sus nuevas ideas!).
Así pues, el material disponible no nos permite sacar
conclusiones fiables a este respecto. Los escritores pueden aplicar con los
verbos, el mismo criterio en cuanto al infijo nasal para formar los futuros,
que el que se aplica con los pasados (argumentando que lo de esta pareja: quat-/quantuva,
es el trabajo del idioma), o bien pueden elegir el dar una explicación de
cuales son las diferencias entre quat- y la forma del futuro de un
verbo primario al que se le añade tan solo la terminación -uva (como en hir-/hiruva). Como quiera que los
usuarios del Quenya probablemente podrán permitirse el lujo de vivir con esa
duda, hasta que lleguen futuras publicaciones que aporten algo más, nos
permitiremos ahorrarnos la explicación verdadera.
Se debe aceptar que el futuro, como los otros tiempos,
llevará el final -r donde haya un
sujeto plural (p.e.: elen siluva “una estrella brillará”;
cuyo plural sería eleni siluvar “”las estrellas brillarán”.
EL AORISTO:
Hasta ahora hemos visto los tres tiempos correspondientes
a la trinidad básica: pasado,
presente y futuro. Pero, el verbo Quenya tiene además otros tiempos. Uno de
ellos es el Aoristo. El uso de este
término con referencia a la gramática Quenya fue largamente discutido por
algunos, pero finalmente un texto de Tolkien aparecido en Julio de 2000
demuestra que realmente inventó un tiempo Quenya llamado Aoristo (VT41:17).
Es tan difícil entender la función que tiene el Aoristo,
como para alguien sin entrenamiento lingüístico entender que el presente, el
pasado y el futuro son cuatro tiempos (algunos lingüistas dirían que el aoristo
no es estrictamente un tiempo, de acuerdo con ciertas definiciones del término;
sin embargo Tolkien usó las frases “tiempo
aoristo” en VT41:17. No discutiremos eso aquí. Esa es una cuestión
meramente académica). Entonces, ¿qué es realmente un aoristo?
Comenzaremos por la palabra en sí misma: viene del griego
y significa literalmente algo como ilimitado
o indeterminado. La palabra se acuñó
originalmente para describir cierta forma del verbo griego. En griego, esta
forma contrasta con el tiempo pasado o imperfecto;
el último se usa para definir una acción pasada que está siendo hecha a lo
largo de un período de tiempo (no es exactamente una acción momentánea). Por
otro lado, el aoristo no tiene implicaciones que observen la duración de la acción. Tan solo denota
una acción pasada, un período, sin demasiadas distinciones. Cuando se compara
con el imperfecto, el aoristo griego puede usarse para una acción momentánea o
con un final muy fijado, muy claro (no una acción continua). Otro uso del
aoristo griego no se asocia especialmente con el pasado: el aoristo puede
usarse para expresar “verdades generales”
que no tienen un límite específico de tiempo, como: “la oveja come hierba”.
Pero ese es el aoristo griego; el Quenya no se usa
exactamente de la misma forma. Seguramente el hecho de que las funciones de
ambos coincidan parcialmente, fue lo que decidió a Tolkien a emplear este
término tomado de la gramática griega. Intentaremos determinar la función del aoristo Quenya
antes de abordar como se forma. Por ahora, tenéis mi palabra de que los verbos
citados en los ejemplos son aoristos.
El aoristo Quenya como el griego, puede usarse para
expresar “verdades generales”.
Nuestro mejor ejemplo es una oración que aparece en WJ:391, donde los Elfos son
descritos como i carir quettar ómainen “los que hacen palabras con las voces”.
El verbo aoristo carir- “hacer” denota aquí un hábito general de los Elfos, que
cubre el pasado, el presente y el futuro, ya que los Elfos hacen palabras con
las voces a lo largo de toda su historia de forma habitual. La frase polin
quetë “puedo hablar” (VT41:6) incluye otro verbo aoristo, y otra vez
una “verdad general” se nos presenta,
aunque en este caso, es solo relativa al
que habla: el significado es por supuesto: “yo puedo (siempre) hablar”,
presentando una capacidad general, no solo temporal que se pudiera aplicar solo
al presente (como si el que habla fuera mudo ayer y pudiera volver a hablar
mañana). Así tenemos que una función importante del aoristo Quenya, es que se
usa o puede usarse, para definir acciones verbales que trascienden el “aquí y el ahora” (describiendo una
situación general e intemporal). En Namárië de LotR, Galadriel describe el
estado deprimente de la Tierra Media usando un verbo aoristo: sindanóriello
caita mornië “fuera del país gris, cae la oscuridad” (no se presenta caitëa
“está cayendo”, como si fuera un fenómeno estrictamente presente, próximo a
desaparecer). Las primeras palabras de Namárië también incluyen un aoristo:
laurië lantar lassi “como el oro caen las hojas”, pero no es solo una
descripción del “aquí y ahora” de las hojas cayendo (lo que sería lantëar,
en presente): las líneas siguientes indican que Galadriel describe la situación
general en la Tierra Media, el efecto otoñal recurrente da la sensación de que ella ha estado viéndolas caer yéni
únótimë “durante años incontables”. Así pues, nuestro ejemplo “la oveja
come hierba” es probablemente el mejor homenaje que podemos hacer al uso de un
verbo aoristo: mámar matir salquë (singular “oveja” = máma, “hierba” = salquë).
Como se demuestra en el ejemplo polin quetë “puedo hablar”, el
aoristo se puede usar para describir las capacidades o hábitos de un solo
individuo: i máma matë salquë “la oveja come hierba”.
Sin embargo parece que el aoristo Quenya no solo se usa
para describir “verdades intemporales”.
En algunos casos el mismo Tolkien dudaba en la elección entre el aoristo y el
presente, describiendo este último típicamente una acción aquí/ahora
continuada. Esta duda por parte de Tolkien, da a entender hasta que punto estos
tiempos son intercambiables. Tenemos un aoristo en la frase órenya
quetë nin “mi corazón me dice” (VT41:11), la cual tiene aparentemente
alguna similitud con los vocablos alternativos órenya quéta nin
(VT41:13), usando un tiempo presente en lugar de un aoristo. En el saludo
famoso: elen síla lúmenn’ omentielvo “una estrella brilla [está
brillando] en la hora de nuestro encuentro”, Tolkien decidió finalmente usar
una forma presente (pero en bocetos anteriores usó el aoristo silë:
RS:324). Este saludo, tiene relevancia solo para “nuestro encuentro”, obviamente
no puede describir una “verdad general” trascendiendo al tiempo. Aparentemente
está permitido usar una forma aorista en algunos contextos (aunque Tolkien
decidiera que era mejor usar el presente).
Vemos como el aoristo Quenya se asocia generalmente con
el presente y no con el pasado, como en el griego. Como escribió Jerry Caveney sobre Tolkien en la Lista
Elfica (3 de Agosto de 2000):
"El
tipismo de su creatividad y la diversión en la creación de los idiomas, reside
en que tomó la idea del aoristo y dijo: 'si un idioma utiliza el aoristo para contrastar acciones del presente general
(ilimitado), con acciones del presente continuo, en vez de usarlo para
contrastar acciones del pasado general con el presente continuo (como en el
griego clásico), el resultado es el presente
aoristo de Tolkien'. De esta manera,
creó un idioma que podía distinguir acciones del presente continuo general, que
es algo que el griego clásico no podría hacer y que algunos idiomas modernos
como el inglés o el francés solo podrían hacer con palabras extras (yo ando, yo
estoy andando, etc.). Sospecho que Tolkien se divertía con la elegancia de esta
básica distinción gramatical, la cual no creo que tengan muchos de los idiomas
"vivos"..."
Por otra parte, Carl F.Hostetter cree que el aoristo
Quenya se usa para describir una acción puntual,
habitual o sin duración concreta
(VT41:15). Esto debe ser correcto en la mayoría de los casos, describiendo la
función típica del aoristo. Algunos ejemplos sugieren que sería mejor decir que
mientras que el tiempo presente identifica explícitamente una acción
continuada, el aoristo Quenya se limita a no determinar la duración del acto en
cuestión. No es necesario contrastarlo con el presente continuo; un aoristo como tal, no indica que una acción
verbal deba ser no continuada o sin duración establecida. A menudo, como dice
Caveney, es una forma general y la propuesta completa del tiempo presente
simplemente no entra en la cuestión de si la acción denotada es continuada,
habitual o momentánea. Como observó Luká
Novák en la Lista Elfica (1 de Agosto de 2000): "parece que el aoristo, que es 'aoristos' (griego: "ilimitado"),
puede expresar casi cualquier cosa..."
En la exclamación auta i lómë! "la noche está
pasando!" (Silm. capítulo 20), la forma auta podría ser un
aoristo (contrastando con el presente que será casi con toda seguridad autëa).
Tolkien usó la traducción "está pasando" en vez de "pasa".
Así pues, parece que el aoristo puede usarse también en una acción continua;
aunque esto no esté dicho con concreción, gramaticalmente hablando. Si esto es
así, sería difícil precisar en que casos concretos sería un error reemplazar el
presente por un aoristo. Usaremos el aoristo simplemente como una manera
neutral de definir acciones presentes, aunque algunas de estas acciones sean
continuas, habituales o una mera expresión de verdades generales (así: mámar matir salquë "la oveja
come hierba", se podría entender como "la oveja está comiendo
hierba", aunque este significado sea probablemente mejor (pero fuertemente
obligatorio), para usarlo con el presente mátar). En la elección entre el
aoristo y el presente la única regla difícil y rápida que debemos tener en
cuenta, parece ser que el presente no debe usarse con referencia a las acciones
sin duración definida: el presente Quenya también se usa en algunos tipos de
acciones continuas (en realidad hay quien se refiere al tiempo presente en
lugar de hablar de la forma continua). Más allá de esta única restricción,
parece que podemos escoger libremente entre el aoristo y el presente.
Sin embargo, por regla general parece que el aoristo
Quenya se corresponde con el presente simple (al menos en inglés, el cual se
distingue por llevar o no una -s
final, dependiendo del contexto gramatical). Tolkien tradujo aoristos Quenya
como p.e.: topë "cubre" (LR:394), macë "tala"
(VT39:11), tirin "veo" (LR:394). El presente Quenya por otra
parte, tiene su mejor traducción usando la construcción inglesa "is...ing": tópa
"está cubriendo", máca "está talando", tíran
"estoy vigilando" (el durativo
español). El final -n en los ejemplos
tirin/tíran,
al igual que en la forma polin "yo puedo" citada
más atrás, significa "yo": este sufijo se estudiará en la siguiente
lección.
En la Lección Cinco, vimos que el presente quéta
denota "está diciendo" en vez de "dice"; inversamente el
aoristo quetë significa "dice" en vez de "está
diciendo". Si el aoristo Quenya se usa de alguna manera como el presente
inglés simple, podrá usarse para describir acciones que se perciben con una
duración menor de la habitual. P.e.: un aoristo como capë "salta",
puede describir una acción que es momentánea (el salta) o
habitual/característica (las ranas saltan).
Parece que hay también algunos ejemplos de Tolkien del
uso del presente continuo Quenya en lugar del aoristo, donde el inglés traduce
el verbo en cuestión como una simple forma presente y no como una construcción is...ing. Consideremos la siguiente
línea de Namárië: hísië
untúpa Calaciryo míri "el misterio cubre las joyas de Calacirya".
El presente untúpa describe una acción continua, más literalmente
"está cubriendo", pero aquí Tolkien escribió "cubre".
Presumiblemente, no se escribió usando un aoristo. Después de todo, que el
misterio cubre las joyas de Calacirya, se percibe claramente como un estado
general de las cosas, no solamente como un fenómeno metereológico continuo que
pudiera desaparecer en cualquier momento! (el aoristo sería seguramente untupë
-¿quizá esta forma, acentuada en la priimera y no en la penúltima sílaba, se
ajustaría mejor a la métrica del poema de Tolkien?- De cualquier forma, el
último elemento de este verbo untup- parece ser una variedad de top-
que aparece en las Etym; ambos verbos significan "cubrir").
Otro ejemplo de un tiempo presente donde podría esperarse
ver un aoristo, se puede encontrar en El
Juramento de Cirion (UT:305,317), en la oración: i hárar mahalmassen mi Númen
"aquellos que se sientan en los tronos del Oeste". Esto se refiere a
los Valar, y su entronación en el
Oeste se debe considerar como una "verdad
general", tanto como lo es una verdad general el hecho de que los
Elfos hacen (aoristo: carir) palabras con sus voces.
Tolkien usó lo que parece ser un presente en vez de un aoristo: hára,
plural hárar, aparentemente en alusión al verbo primario har-
"sentarse". El aoristo plural, sería harir. Debemos notar que
Tolkien tradujo hárar como "sentado" en la traducción de UT:305, y
empleó la traducción más literal "están sentados" en su desarrollo
lingüístico en UT:317. Esto parece demostrar que en Quenya, se puede usar
indistintamente el presente y el aoristo para describir un estado general de
las cosas. Después de todo, la gran cantidad de tiempo que ha pasado desde que
los Valar fueron entronizados lo convierte
en una "moda continua".
También en la frase yonya inyë tye-méla "yo también, hijo mío, te amo"
(LR:61), Tolkien usa un presente en vez del aoristo: literalmente inyë
tye-méla, significaría "te estoy amando", pero la referencia
debe ser un estado emocional más permanente.
Si lo hubiese escrito otro que no fuera Tolkien, dificilmente yo lo hubiera
advertido si el escritor en cuestión hubiera usado un aoristo (melë)
en vez de méla (sigo creyendo que en este caso, era más adecuado el uso
del aoristo, aunque...si Tolkien lo escribió así..!) Este ejemplo confirma que
el presente también se puede usar para describir verdades generales o situaciones más o menos permanentes, aunque
este sea más típicamente el territorio del aoristo.
Puedo imaginar pefectamente que tras este desarrollo, el
estudiante esté ansioso por saber si hay algún punto concreto en el que se
puedan distinguir el aoristo del presente, sin que sus funciones se sobrepongan
unas a otras (la única regla concreta es que si algún tipo de acción presente
no puede ser continua en modo alguno, o no tiene una duración concreta,
deberemos usar el aoristo). En cualquiera de los otros contextos posibles,
sirven aparentemente ambos, y el uso del aoristo puede no ser necesario,
implicando que la acción tiene menos duración de lo esperado, p.e.: se podría
describir también una verdad general o profundizar en una acción continua (como
en auta
"está pasando"). El contexto debe tomarse en consideración.
Solo puedo decir que yo no hice este idioma (fué otro
chico...) Quizá en futuras publicaciones se arroje más luz sobre estas sutiles
distinciones que Tolkien tenía en la cabeza. En los ejercicios que he preparado
para este curso, he usado aoristos consistentes y compatibles con el presente
simple inglés, del mismo modo que he usado el presente Quenya para la
construcción inglesa is...ing. Creo
que los escritores que trasladen este uso del inglés al Quenya, encontrarán
acertada esta fórmula (o al menos, yo no he localizado errores palpables!) para
la mayoría de los casos.
Esta es la función del aoristo, difícil pero precisa.
Ahora nos centraremos en como se forma el aoristo Quenya.
Parece ser que en el Elfico Primitivo, las reglas acerca
de como se construía el aoristo, eran bastante simples: en el caso de un verbo
derivado o de raíz A-, el tiempo aoristo era simplemente idéntico a la propia
raíz verbal (independientemente del hecho de que el aoristo pudiera por
supuesto, recibir algunas terminaciones secundarias (como la -r del plural), cuando fuera necesario).
El presente no tenía una terminación determinada para el tiempo. Observando a
los verbos de raíz A-, resulta que este sistema persiste en el Quenya. El
aoristo de un verbo como lanta- "caer", es
simplemente lanta "cae" (aparece en Namárië, aunque con la terminación
-r del plural, concordando con su
sujeto "hojas": laurië lantar lassi "doradas
caen (las) hojas".
En el caso del primario o verbo sin raíz A-, como mat-
"comer", originariamente (en el Elfico Primitivo) formaba su aoristo
con el final -i: "come" sería
mati.
En modo alguno se puede asegurar que el final -i pertenezca estrictamente al aoristo. Si fuera así, podríamos
verlo también en la formación de los tiempos aoristos de los verbos derivados o
de raíz A-. Quizá la regla para la formación del aoristo en el Elfico Primitivo
podría ser algo como esto: "El
aoristo es normalmente idéntico a la raíz verbal, pero en el caso del verbo
primario o sin derivación verbal, llevará el final -i como recurso ante la ausencia de cualquier otra terminación".
(Debería añadir que este simplificado punto de vista no está exento de
problemas, pero funcionaría en la mayoría de los casos). Este sistema persiste
especialmente en el Quenya, donde el desarrollo fonético derivado del Elfico
Primitivo, ha añadido una complicación menor: donde había un final -i en el Elfico Primitivo, se cambia
ahora por -ë. (p.e.: el nombre Quenya
rincë
"sacudida rápida" que desciende del primitivo rinki: ver la entrada RIK(H)- en Etym. La -i Quenya del final, acostumbra a ser la versión acortada de la
antigua -î larga). Así la vieja forma
mati
"come" se ha convertido en Quenya en matë. Pero aunque este
cambio solo ocurre donde hay una -i
final, aún podemos ver mati- si el aoristo no lleva ninguna
terminación, aparte de la -r si el
sujeto es plural. Así, Nauco matë "un Enano
come", con el sujeto plural, sería: Naucor matir "los enanos
comen". El final -i enmascarado,
resulta que no era un final real después de todo y, por consiguiente, no cambia
a -ë.
NOTA 1:
Hay algunos ejemplos de lo que parecen ser formas
aoristas donde la terminación -ë
persiste en la forma -e-, incluso si
el aoristo recibe una terminación. P.e.: ¿cuál debería ser el aoristo plural
del verbo ettul- "aparecer"? = Figura como ettuler (en vez de la
forma esperada ettulir) en SD:290. Quizá Tolkien imaginó en algún momento que
la primitiva terminación -i se
convertiría en -e en todas las
ocasiones, incluso cuando no fuera final (como ettulir se cambia a ettuler
en analogía con la forma sin final ettulë). Esto parece haber sido solo
una fase "pasajera" en la evolución del Quenya de Tolkien: en nuestra
mejor fuente, el ensayo Quendi y Eldar de 1960, el aoristo plural de car-
"hacer", figura como carir y no **carer (WJ:391). Tolkien
había restablecido el sistema que empleó un cuarto de siglo antes, en Etym (la
forma ettuler se traduce (aparentemente) como "están a
mano" en SD:290; una traducción más literal, sería "están
apareciendo". Esto confirmaría que el aoristo también podría usarse para
definir acciones continuas; este tiempo es simplemente intrascendente para la
duración de la acción, mientras que el presente o continuo, identifica
explícitamente una acción continuada. En nuestros ejercicios, usaremos el
aoristo en su forma más típica (para denotar acciones que son momentáneas o
habituales, pero sin tiempo determinado).
NOTA 2:
En el caso de los verbos primarios, el aoristo y el
presente no solo se diferencian en la terminación. En el presente, la raíz
vocálica está alargada (máta "está comiendo"), mientras
que en el aoristo permanece corta (matë "come"). Hay también
algunas formas extrañas que parecen aoristos por su terminación, pero siguen
llevando una vocal larga en la raíz, p.e.: tápë "para, bloquea,
tapona" (Etym, entrada TAP-),
donde hubiéramos esperado ver tapë, con una vocal corta (estoy a
punto de creer que el acento sobre la a,
no es más que una mancha de tinta del manuscrito de Tolkien...) Podemos
observar también que algunos verbos derivados (raíz A-), incluyen una vocal intrínsecamente larga, p.e.: cúna-
"doblar", súya- "respirar" o móta- "trabajar
duro, esforzarse". Para usar el último verbo como ejemplo, diré que su
aoristo sería seguramente móta, aunque pudiera parecer el
presente de un inexistente verbo primario **mot- (debemos aceptar que el
presente de móta, será mótëa).
Sumario de la Lección
Siete:
En Quenya, el futuro se forma con la terminación –uva. Cuando se añade a un verbo de raíz
A-, la –a de la raíz se pierde ante
la terminación, p.e.: el futuro del verbo linda- “cantar” es linduva
(no **lindauva).
El Quenya tiene también un tiempo llamado aoristo,
que se diferencia del presente en que este último describe explícitamente una
acción continuada. El aoristo no dice nada sobre la duración de la acción y
mientras se usa un aoristo, no se presupone si la acción que se describe va a
terminar, o va a continuar; parece ser que el uso de este tiempo es, sobre
todo, para describir acciones sin duración determinada o establecida,
puntuales, habituales, características o cualquier otro tipo de acción que no
conlleve una definición temporal. Un ejemplo de aoristo es quetë “habla”, como
opuesto al presente quéta “está hablando”. Puede ser que el aoristo Quenya se
corresponda con la construcción inglesa “is...ing”
“está hablando” (la durativa
española). En el caso de los verbos de raíz A-, el aoristo es idéntico a la
raíz verbal (con independencia de las terminaciones secundarias que el aoristo
pudiera recibir). En el caso de los verbos primarios, el aoristo se forma con
el final –i, el cual sin embargo, se
cambiará a –ë, si no hay una
terminación secundaria siguiéndole (p.e.: -r
para el plural). Así pues, el aoristo de mat- “comer”, será matë
“come” si no hay más terminaciones que añadir a la palabra, pues de lo
contrario, sería mati- + la terminación (p.e.: matir “comen”, en el caso
de un sujeto plural).
VOCABULARIO:
Enquë : “seis”.
Ilya :
(nombre/adjetivo): “todo, cada” (“cada” ante un nombre singular. P.e.: ilya
Elda (cada
Elfo), pero ilya por si mismo, significa “todo”). Vemos como con un nombre
plural, esta palabra significa también “todo” y se declina en el plural como un
adjetivo normal, así tenemos la forma ilyë en vez de la más vieja ilyai
(ilyë
tier “todos los caminos” en Namárië,
e ilyë
mahalmar “todos los tronos” en El
Juramento de Cirion).
Rimba:
(adjetivo): “numeroso”, usado aquí como “muchos” (seguramente derivado de rimbë
cuando se usa en conjunción con nombres plurales, si se declina como otro
adjetivo –así, p.e.: rimbë rávi “muchos leones”).
Atan : “Hombre”
(no macho que sería nér,
sino Hombre Mortal como opuesto al Elfo Inmortal, o al Enano. Dentro del mito
de Tolkien, esta palabra se usa especialmente para definir a los amigos de los
Elfos de Beleriand y a sus descendientes, los llamados Eldain o Dúnedain en
Sindarin. Fuera del contexto del mito, esta palabra solo se usa para definir a
los Humanos como opuestos a los Elfos, y así la usaremos aquí. Las palabras de
Ilúvatar en el Silm, capítulo I: “contempla
la Tierra, que será el lugar para los Quendi y los Atani (Elfos y Hombres)!”.
Ohtar :
“guerrero”.
Rá (ráv-):
“león”
Ambar : “el
Mundo” (el mundo Quenya probablemente no requiera el artículo i; está en mayúsculas y es tratado como
un nombre propio).
Hrávë : “carne”
Macil: “espada”
Fir- : (verbo):
“morir, expirar” (el adjetivo firin “muerto”)
Tur- : (verbo):
“gobernar, controlar, dominar”
Or :
(preposición): “sobre, encima”.
EJERCICIOS:
1:Traducir al español:
A. Rimbë
Naucor haryar harmar
B. Anar
ortuva ar i aiwi linduvar
C. Enquë
neri tiruvar i ando
D. Ilya
Atan firuva
E. Ilyë
Atani firir
F. Saila
nér cenda rimbë parmar
G. Ilya
elen silë or Ambar
H. I
Elda mapa i Nauco
2: Traducir al Quenya:
(1): Hay aquí
algunas explicaciones acerca de la formación del tiempo futuro en inglés que,
por ser irrelevantes en esta versión en español, no voy a incluir en la
traducción. (N. Del T.)
LECCION
OCHO:
Tiempo Perfecto. / Terminaciones pronominales:
-n(yë), -l(yë), -s:
EL TIEMPO PERFECTO:
Seguramente Tolkien imaginó un verbo Quenya con más
tiempos de los que hasta ahora han sido publicados, pero tan solo uno de estos
tiempos conocidos nos queda por revisar aquí. Este último tiempo conocido del
verbo Quenya es el perfecto (aún hay
varias formas verbales que tendremos que revisar más tarde, como el infinitivo,
el gerundio y el imperativo, pero estas formas no cuentan como tiempos).
Lingüísticamente hablando, el inglés no tiene tiempo
perfecto, igual que no tiene tiempo futuro (1). El tiempo perfecto (el pretérito
compuesto español), describe una acción que en sí misma es pasada, pero
usando el tiempo perfecto se enfatiza el hecho de que esa acción pasada, es aún
relevante e influye de alguna manera en el momento presente: “Pedro se ha ido (y aún está
ido!/marchado/salido)”, “los invitados
han comido” ( y aún están felizmente saciados en el momento en que estamos
hablando), etc.
El Quenya dispone de un verdadero tiempo perfecto (una
forma unitaria del verbo que expresa este significado, sin circunloquios ni
palabras extras. La mayoría de los ejemplos del perfecto, se hallan en LotR.
Dos de ellos se encuentran en el capítulo El
Senescal/Mayordomo y el Rey, en el volumen 3. El primer ejemplo es de la Declaración de Elendil, repetida por
Aragorn en su coronación. Es: Et Eärello Endorenna utúlien “salí
del Gran Mar y (literal) estoy venido a la Tierra Media” (o: “he venido”).
Considerando el final –n con el
significado de “yo”, tendremos que el presente puro (“ha(s) venido”), sería utúlië
(que, con arreglo a las reglas establecidas anteriormente deberá llevar
la e con diéresis, cuando esta sea
final). Otro ejemplo en el mismo capítulo: Aragorn encuentra el retoño del
Arbol Blanco y exclama Yé! Utúvienyes! “Lo he encontrado!”
(la palabra yé no está traducida. Es
una exclamación/interjección del tipo de “Oh!”, “Ah!”, etc.). Utúvienyes
podría desmenuzarse en utúvie-nye-s “he encontrado yo lo”
(literal). Utúvie sería el perfecto del verbo tuv- “encontrar” (este
verbo no está comprobado en modo alguno, a menos que sea el mismo que el verbo tuvu-
“recibir”, encontrado en un material muy antiguo (1917); ver GL:71. Suponiendo
que tuv-
tuviera un significado diferente que el de hir-, no podríamos saberlo. En los
ejercicios de este curso, uso siempre hir- como “encontrar”).
Un ejemplo de un tiempo perfecto del Quenya post-LotR, se
encuentra en VT39:9; Tolkien menciona una forma irícië “ha retorcido”
(evidentemente el perfecto del verbo primario ric- “retorcer”), y no
otro tipo, comprobado en Etym bajo la raíz primitiva RIK(H)- = “sacudida, movimiento brusco/repentino”). Como ya se ha
establecido más atrás, la forma untúvië “ha encontrado”, parece que
concierne al verbo tuv- “encontrar”, y al verbo utúlië “ha venido”, y es
el perfecto del verbo tul- “venir”, que está reflejado en
Etym (entrada TUL-). De estos
ejemplos resulta claro que el perfecto se forma con la terminación –ië, pero la raíz del verbo se mantiene
también de otras maneras. En el caso de los verbos primarios por lo menos, la
raíz de la vocal se alarga: utúvië, utúlië, irícië.
El estudiante atento recordará que se producía un “alargamiento” similar en el presente
(tendríamos túva “está buscando”, túla “está viniendo”, ríca
“está retorciendo”, pero la formación del perfecto difiere de la del presente
no solo en el hecho de que este último lleva la terminación –ië en vez de –a. El perfecto es el único tiempo Quenya de todos los conocidos,
que solo lleva un tipo de prefijo. Este prefijo varia en la forma, pero es
siempre igual que la vocal raíz (solo que corta). Así los verbos tul-
“venir”, y tuv- “encontrar”, se convierten en el perfecto en utúlië
y utúvië
(he subrayado el prefijo), porque su vocal raíz es u. Por otro lado, el verbo ric- “retorcer” con la vocal raíz i, se convierte en el perfecto en irícië.
Algunos ejemplos más (construidos por mí, a los que he subrayado el prefijo y
la vocal raíz):
Vocal
derivada A- : mat- “comer” çè amátië
“ha comido”
Vocal
derivada E- : cen- “ver”
çè ecénië
“ha visto”
Vocal
derivada I-: tir- “vigilar” çè itírië
“ha vigilado”
Vocal
derivada O-: not- “considerar” çè onótië
“ha considerado”
Vocal
derivada U-: tur- “gobernar”
çè utúrië
“ha gobernado”
Al prefijo que hemos visto en el tiempo perfecto se le
llama el “aumento”(?). Asimismo el
proceso de “copiado” o “repetición” de una parte de una palabra (como el
prefijo de la raíz de las vocales visto aquí), se define con el término
lingüístico de “reduplicación”. Así
se hace posible el uso de muchas palabras de adorno, lo que provoca que el
tiempo perfecto Quenya pueda incluir una raíz vocálica reduplicada, que es
prefijada como un “aumento”.
Hasta ahora solo hemos usado ejemplos de verbos
primarios. La evidencia es extremadamente escasa en lo que se refiere a los
verbos de raíz A-. Los principios generales sugieren que perderían la
terminación –a ante una terminación
añadida –ië. P.e.: el perfecto de lala-
“reir” o de mapa- “coger”, sería: alálië “ha reido” y amápië
“ha cogido”. (Cuando en otros tiempos un verbo lleva una raíz vocálica larga,
en el perfecto permanece igual cuando debería alargarse de cualquier modo. El
aumento debería ser probablemente una vocal corta; así que un verbo como móta-
“trabajar duro”, debería tener como perfecto a omótië “ha trabajado
duro”.
Sin embargo, muchos verbos de raíz A- llevan un grupo de
consonantes siguiendo a la raíz vocálica, p.e.: rn siguiendo a la primera A en el verbo harna- “herir”. Aunque el
Quenya no tiene excesivo cariño por las vocales largas colocadas inmediatamente
delante de grupos de consonantes, debemos asumir que la longitud de las raíces
vocálicas simplemente no aparece en los verbos con esta forma. Por otro lado,
el tiempo perfecto debería formarse con arreglo a las reglas normales:
reduplicando la raíz vocálica como un aumento(?) y sustituyendo la –a final por la terminación –ië (“ha herido”, sería aharnië,
y no **ahárnië).
Tenemos algunos ejemplos de perfectos comprobados “sin aumento”(?) que se han
saltado la longitud de la raíz vocálica donde existe un grupo de consonantes
siguiéndola (ver más adelante).
Los numerosos verbos de raíz A- que terminan en –ya, pueden suponer algo especial.
Tenemos un verbo como hanya- “entender”. Con arreglo a las
reglas normales largamente referidas, el perfecto “ha entendido” debería ser **ahanyië
(o incluso **ahányië con una vocal alargada ya que no está del todo claro
si ny cuenta aquí como un grupo de
consonantes o como una sola consonante –n
palatalizada como la ñ española).
Sin embargo, dicha forma es imposible porque la combinación yi no existe en Quenya.
Quizá nos sirva de guía este nuevo ejemplo: En Namárië, tenemos el tiempo perfecto avánië
“ha pasado” (aparece en plural: yéni avánier ve lintë yuldar
lisse-miruvóreva = “los años han
pasado como veloces sorbos de dulce aguamiel”, recordemos que el perfecto,
como los otros tiempos, lleva el final –r
cuando tiene un sujeto plural). En el ensayo Q&E de 1960, Tolkien presentó avánië
(o vánië
sin el aumento), como el tiempo perfecto del verbo muy irregular auta-
(WJ:366). Pero, un cuarto de siglo antes, en Etym, había citado el verbo vanya-
“ir, partir, desaparecer” (ver la entrada WAN-).
Es muy posible que cuando escribió Namárië en los años ’40, pensara aún en (a)vánië
como el tiempo perfecto de este verbo vanya-, aunque más tarde diera otra
explicación (¿esperaba evitar quizá la posible confusión con el adjetivo vanya
“correcto”, aunque no sean ambas palabras difíciles de diferenciar?) Si es así,
Tolkien nos enseñó como hay que tratar a los verbos terminados en –ya: en el tiempo perfecto, la
terminación –ya entera, desaparece
cuando se le añade –ië, y lo que
queda del verbo, recibe el tratamiento correspondiente a un verbo primario. El
tiempo perfecto mostraría sin embargo el aumento y la longitud de la raíz
vocálica, reultando algo así:
Hanya-
“entender”, perfecto: ahánië “ha entendido”
Hilya-
“seguir”, perfecto: ihílië “ha seguido”
Telya-
“acabar”, perfecto: etélië “ha terminado/acabado”
Tulya-
“emplomar”, perfecto: utúlië “ha emplomado”
Por supuesto, desde las formas del perfecto no podemos
determinar con precisión cual es la raíz del verbo original. P.e.: ihílië
podría ser también el perfecto del supuesto verbo primario **hil-, o una corta
derivación de A-, como **hila-. No hay muchos verbos
conocidos en este caso, pero utúlië podría ser no solo el
perfecto de tulya- “emplomar”, sino también el de un verbo primario
diferente como tul- “venir”. Dependerá aparentemente del contexto en donde se
encuentre: el perfecto utúlië se formará de tulya-
(y significará “ha emplomado”), o bien de tul- (y significará “ha venido”).
Ocurre lo mismo con el perfecto ahárië: esta forma significaría “ha
poseído” si proviniera de harya-, pero sería “se ha sentado,
ha sido sentado”, si fuera el perfecto de har- (aparentemente un verbo
primario que significa “sentarse”; solo el presente plural de este verbo (hárar
= “están sentados”) está comprobado en UT:305,317.
VERBOS QUE LLEVAN DIPTONGOS:
En algunos casos puede haber cierta dificultad a la hora
de determinar cual es la raíz vocálica. En un verbo que contenga un diptongo en
–i o en –u, será probablemente la primera vocal del diptongo, la que hace
las funciones de “aumento” en el tiempo perfecto. P.e.: el perfecto de verbos
como taita-
“prolongar”, o roita- “perseguir”, serán: ataitië, oroitië, y el perfecto de hauta-
“cesar” será ahautië (la vocal derivada es dificilmente alargable cuando es
parte de un diptongo, de lo contrario podrían ser: **atáitië, **oróitië, **aháutië).
Las raíces originales de estos verbos vienen en Etym como TAY-, ROY-, KHAW- respectivamente; así pues, las vocales raíces de
estos verbos serán: A-, O-, A-, también
respectivamente. Las finales –i o –u
de los diptongos Quenya que hemos visto,
provienen de las consonantes -y, -w,
por lo que no cuentan como vocales raíz.
LOS PERFECTOS SIN AUMENTO:
El material contiene algunos ejemplos de verbos en t¡empo
perfecto que están construidos siguiendo las reglas al dedillo, excepto por que
no tienen prefijo aumentativo. MR:250 (reproduciendo una fuente post-LotR),
menciona la forma fírië “ha expirado, ha muerto”, y en un posterior “ha muerto”
ha desaparecido el aumento, aunque no hay razón para pensar que la forma
completa ifírië sea incorrecta (la última traducción que se ha dado de fírië
en MR:350, es: “ella había expirado”, y aunque no se localiza ningún elemento
con el significado de “ella”, se sobreentiende). El verbo avánier “ha pasado” que
aparece en Namárië, se convirtió en vánier (sin aumento), en la primera
edición de LotR; Tolkien puso el aumento en la segunda edición (1966). Antes de
esto, en el ensayo Q&E de 1960, explicó que la variedad sin aumento no era
más que una forma poética (WJ:366). Añadiendo una sílaba, como hizo Tolkien
cuando presentó la forma completa avánier en el poema de 1966, no se
rellena demasiado bien la métrica (pero
evidentemente decidió que debía darle prioridad al cuidado gramatical).
En los otros tiempos perfectos aparecidos en LotR (utúlien,
utúvienyes), el aumento estaba también presente en la primera edición
de 1954-55. A pesar de todo, parece que la idea del aumento en el tiempo
perfecto de los verbos, apareció relativamente tarde en la concepción creativa
y evolutiva del Quenya de Tolkien. En fuentes más antiguas el aumento no
aparece. P.e.: la frase “los Elfos han
venido”, aparece como: i·Eldar tulier en el “Qenya” más
antiguo de Tolkien (LT1:114,270). El tiempo perfecto de tul- aparece aquí con la
misma terminación –ië que en el
Quenya estilo LotR, y el aumento con la misma longitud que la raíz vocálica,
cuando aún no se había introducido en el idioma. Revisando esta oración de
LotR, por medio de las últimas revisiones de Tolkien, se produciría Eldar
utúlier (con un aumento en el perfecto y sin artículo delante de Eldar,
cuando nos referimos a la raza completa de los Elfos).
Mucho más tarde, pero antes de LotR, encontramos lantië
(con el sujeto plural lantier) como una forma del verbo lanta-
“caer” (LR:56). Estas formas parecen tiempos perfectos sin aumentar, mostrando
las características propias de la terminación –ië en este tiempo. Realmente Tolkien tradujo estas formas como
“cayó” (lantië nu huinë “cayó bajo las sombras”, ëari lantier “los mares
cayeron”), como si representaran algún tipo de tiempo pasado (y no el perfecto
“ha/han caido”). No obstante, más tarde advirtió que “las formas del pasado y del perfecto van acercándose progresivamente en
el Quenya” (WJ:366). Si esto significa que el Quenya puede a veces usar un
tiempo perfecto donde debería haber un pasado, quedaría explicado el porque de
“cayó” en lugar de “ha/han caido” como posible traducción de lantië/lantier.
En SD:310, donde Tolkien Jr. desarrolla una explicación de la última
versión del texto en cuestión, recuerda como su padre cambió lantier
a lantaner
(sustituyendo aparentemente un verdadero tiempo pasado por un tiempo perfecto “usado como pasado”).
Si lantier o lantië puede considerarse
una forma de tiempo perfecto, esto confirmaría que la raíz vocálica no podría
alargarse ante un grupo de consonantes (**lántië). Sobre ésa misma época
Tolkien habría introducido algunos alargamientos de la raíz vocálica en el
perfecto; La Canción de Fíriel lleva a cáriër "hecho, ellos lo
hicieron", ya que lleva el final -r.
Esta forma del verbo car- "hacer", parece ser
otro perfecto "usado como pasado"
a juzgar por la traducción. Aunque la raíz vocálica va alargada en cárier,
aceptaremos que permanece corta en lantier por puras razones fonéticas:
no se permiten vocales largas ante un grupo de consonantes. Puede que la
ausencia del aumento en las fuentes más antiguas, sea debida simplemente al
hecho de que Tolkien aún no lo hubiera inventado; aplicando el Quenya estilo
LotR, yo recomendaría alantië como tiempo perfecto de lanta-
y acárië
como perfecto de car-.
A pesar de todo, el ejemplo antes citado: fírië
"ha expirado, ha muerto" de una fuente posterior a LotR (MR:250),
parecería indicar que aunque el Quenya estilo LotR permite suprimir el aumento,
formando el perfecto simplemente con la construcción terminación -ië + alargamiento de la raíz vocálica/i>, si no hay un
grupo de consonantes siguiéndolo. Posiblemente los perfectos sin aumento sean
los más comunes en lo que se refiere al lenguaje informal o coloquial, y en
poesía se pueda suprimir el aumento si la sílaba extra que este produce
perjudicara la métrica. (Teníamos vánier
en vez de avánier en Namárië, aunque
Tolkien cambió de forma de pensar en 1966, e introdujo la forma completa). Sin
embargo, en los ejercicios que he preparado para este curso, todos los tiempos
perfectos llevan el aumento.
LOS VERBOS QUE EMPIEZAN EN VOCAL:
Los verbos
que empiezan con una vocal plantean un problema. Cuando un verbo tiene un
prefijo que empieza en vocal, el aumento puede introducirse entre el prefijo y
la mayoría de las raíces verbales básicas. P.e.: el verbo enyal- "recordar" es, literalmente: en-yal-, donde yal-
(que no en-) es la raíz verbal básica, incorporando a la raíz vocálica; la
mayoría de nosotros pensaríamos que el perfecto debe ser enayálië. Pero, algunos verbos comienzan en vocal y en cambio no
tienen ningún elemento como prefijo, p.e.: anta-
"dar". En este caso, la primera vocal es también la raíz vocálica y,
al mismo tiempo, no hay ninguna consonante ante ella. Un verbo también podría
llevar un prefijo que fuera idéntico a la raíz vocálica, p.e.: onot- "sumar" (formado por not- "contar" y el prefijo o- "juntos", aquí onot- es, literalmente, "contar
juntos"). Otra raíz verbal con la raíz vocálica ya prefijada como una
especie de intensificación, es atalta-
"colapsar, caer" (contra el verbo talta- que tiene un significado algo menos áspero: "inclinar,
deslizar"). En todos estos casos es difícil prefijar la raíz vocálica como
un aumento en el tiempo perfecto. No podemos usar a'antië como "ha dado", o'onótië como "ha sumado", a'ataltië como "ha colapsado". Entonces ¿qué vamos a
usar?
Popularmente
se ha asumido en estos casos que la primera sílaba entera, se reduplica como un
aumento: así pues, el tiempo perfecto de anta-
"dar", sería anantië (antantië?) y ya está. Con la
publicación del número 41 de VT, en Julio de 2000, esta teoría quedó "casi"
confirmada. Sin embargo, en una fuente de las más modernas, Tolkien usó orórië como el perfecto del verbo ora- "urgir, apremiar"
(VT41:13,18; esta forma no está explícitamente identificada como el tiempo
perfecto, así que aún podría complicarse algo más). Advierto que la primera
sílaba entera (or-) se reduplica en el perfecto: reduplicar la consonante que
sigue a la raíz vocálica con otra raíz vocálica igual, nos da una forma tan
complicada como **o'órië, que
deberemos evitar a toda costa; en orórië,
la consonante (r) reduplicada, permite conservar el aumento y dejar a la vocal
inicial de la raíz verbal confortablemente
alejada. Muy bien: ahora el único problema es que Tolkien, después de
anotar la forma orórië...la borró!
Puede que esto signifique que debemos volver a la forma antigua, o puede que
Tolkien la eliminara no porque quisiera invalidarla, sino simplemente porque no
le gustaba hablar sobre el perfecto del verbo ora-. Lo cierto y real, es que nadie lo sabe.
Por
consiguiente no está nada claro como debemos añadir el aumento a la mayoría de
los verbos que empiezan en vocal, así que, simplemente evitaré el tiempo
perfecto de algunos verbos en los ejercicios que he hecho. Aunque el no
aumentar los perfectos está permitido, la solución más fácil será simplemente
omitir el aumento en el caso de algunos verbos: anta- "dar" çè antië
"ha dado", onot-
"sumar" çè onótië
"ha sumado" (aunque este también es el perfecto de not- "contar"), y eso es
todo. Después de rechazar la forma orórië,
Tolkien escribió orië. ¿Era esto una
sustitución del perfecto sin aumento? Yo hubiera imaginado órië con una raíz vocálica alargada; orië parece más una forma algo diferente del verbo (quizá un
gerundio, a los que veremos en otras lecciones). Esta palabra traerá más noticias...siempre
igual.
Antes de
dejar el tiempo perfecto, debo comentar una extraña forma que aparece en Silm,
capítulo 20. Tenemos la exclamación utúlie'n
aurë, traducida como "el día ha llegado". Utúlie (Utúlië), es
claramente el perfecto de tul-
"venir", como confirma la propia traducción. Sin embargo, la 'n
añadida es algo misterioso. ¿Qué significa esa consonante extra? La forma utúlie'n es una reminiscencia de utúlien "estoy viniendo/he
venido/he llegado" de la Declaración de Elendil en LotR, pero aquí la -n
es una terminación pronominal "yo" (ver la lección siguiente). No hay
muchos presentes con la terminación de utúlie'n.
El apóstrofe insertado ante la última n, probablemente indica una pronunciación
diferente; la consonante final de utúlie'n
quizá deba interpretarse como el sonido de otra sílaba diferente. Puede ser que
esta n se haya añadido simplemente para evitar la eufonía, impidiendo que haya
tres vocales consecutivas (puesto que la palabra siguiente también empieza en
vocal, contando el diptongo au de aurë
como dos vocales, tendríamos cuatro vocales seguidas). Si un perfecto aparece
sin una terminación secundaria añadida -ië, y la siguiente palabra empieza en
vocal, ¿deberíamos introducir siempre una 'n para evitar demasiadas vocales en
hiato? He usado este sistema en al menos una composición propia, pero esta
conclusión es demasiado tentadora: en los ejercicios que siguen al final de la
lección, no he usado esta 'n extra, ya que no conozco realmente su función.
Algunos creen que representa una reencarnación alternativa del artículo (que
normalmente es i). Después de todo Tolkien empleó la traducción "el día ha
llegado", así que: utúlie'n aurë
= (?)utúlië en aurë, o: (?)utúlië in aurë "ha llegado el
día(?)(?)(?)" (para ver un uso posible
en Quenya de in como artículo, consultar PM:395). Esperemos que próximas
publicaciones arrojen algo más de luz sobre todo esto. Haré notar que
Christopher Gilson, que tiene acceso al material aún no publicado de Tolkien,
aboga por la interpretación de 'n como artículo.
PRONOMBRES:
Es la hora de presentar uno de los dispositivos
más rentables de cualquier idioma: los pronombres (si sabes perfectamente bien lo que es un pronombre, y
conoces también las tres diferentes personas en las que se dividen los pronombres
personales, por favor, sigue avanzando hasta que encuentres la palabra Quenya
en rojo. No te haré perder el tiempo con esto!)
La palabra
"pronombre" significa "por/en vez de un nombre". Los
pronombres son palabras (o terminaciones) que pueden sustituir a un nombre,
haciendo referencia a ese nombre que ya ha sido mencionado. Así no hay que
repetir el mismo nombre todo el tiempo.
Los
pronombres constituyen un tipo de vocablo corto, ahorrando un lenguaje más
largo y tedioso. Gracias a los pronombres podemos mantener una conversación sin
tener que repetir continuamente los nombres de los reunidos cada vez que nos
dirijamos a ellos; el pronombre "tu" sustituye a todo eso. En vez de
decir: "el grupo al que me refiero", o: "la gente que está
presente en la reunión", tenemos a nuestra disposición la rápida y corta
palabra "ellos". Imagina como podrías referirte a ti mismo, si no
existiera el pronombre "yo". Frases como "esta persona", o
"la persona que está hablando ahora", resultarían realmente
engorrosas, tanto más para referirte a ti mismo.
Hay varios
tipos de pronombres (además de los interrogativos como "¿quién?"),
pero los más frecuentes son los pronombres personales, en los que hemos
enfocado esta introducción. Habitualmente se hallan divididos en tres personas
diferentes (lo que no quiere decir que se refieran solo a entes con sentido o
racionales; "persona" en este contexto es solo un término para
establecer una clase de pronombre). Esta tradición "tripartita"
provoca la tabla siguiente:
*Primera
pesona: (referido a uno
mismo o al grupo de uno mismo):
Singular: yo,
como objeto: a mí, posesivo: mío
Plural: nosotros, como objeto: a nosotros, posesivo: nuestro
*Segunda
persona: (dirigido a otra persona u otro grupo):
Singular: tú,
como objeto: a ti, posesivo: tuyo
Plural: vosotros, como objeto: a vosotros, posesivo: vuestro
*Tercera
persona: (referido a otra
persona o grupo):
Singular: él, ella, ello (dependiendo del género
y/o naturaleza del ser al que nos
queremos referir), como objeto: a
él / ella / ello (el último tiene la misma forma que el sujeto), posesivo: suyo (de él, de ella, de ello).
Plural: ellos,
como objeto: a ellos, posesivo: de ellos
El concepto
de estas tres personas es casi universal para todos los idiomas del mundo,
aunque hay idiomas que, arbitrariamente, incluyen ciertas distinciones en sus
tablas de pronombres. El sistema no es simétrico. Los pronombres mantienen las
diferencias entre el plural y el singular, pero en algunos idiomas como el
inglés, esta diferencia desaparece repentinamente en la 2ª persona. El
finlandés (de importancia relevante en este trabajo por ser una de las máximas
inspiraciones de Tolkien), solo tiene una palabra (hän) que cubre las
posibilidades “el” y “ella”: Felizmente, los finlandeses siguen adelante sin
hacer este tipo de distinciones. En el otro lado, están idiomas como el hebreo:
pensando seguramente en que la distinción entre lo masculino y lo femenino era
muy importante, no se conformaron con tener palabras diferentes para “el” y
“ella”, sino que además las tienen separadas también para la 2ª persona “tú”
(atta cuando se le habla a un hombre, y att cuando se dirigen a una mujer);
este principio se aplica también al plural “ellos” “ellas”: hem (un grupo de
hombres), mientras que la referencia a un grupo de mujeres es henna; para
entendernos: un grupo mixto siempre tenderá hacia la referencia masculina hem,
y no puedo dejar de maravillarme cuando pienso en un grupo de 100.000 mujeres y
1 hombre, al que sin duda se dirigirán como a hem “ellos”, en lugar de hacerlo
como a henna “ellas”.
Y en Quenya,
¿qué distinciones pronominales les dio Tolkien a los Elfos?
Existen
ciertas dificultades para decir algo definitivo acerca del sistema pronominal
del Quenya. Aún hoy, con enormes cantidades de material todavía por publicar,
lo que sí se puede decir es que la seguridad acerca de los pronombres Quenya es
inestable (probablemente más que otros aspectos de sus construcciones
lingüísticas). Las tablas de pronombres parecen haber sufrido infinitas
revisiones, y hay quien incluso asegura que Tolkien nunca llegó a ajustarlos al
detalle (yo personalmente, pienso que si lo hizo, el problema es que lo hizo
demasiado a menudo!)
Sabemos que
el sistema pronominal del Quenya tal y como lo diseñó Tolkien en sus últimos
años, tiene algunas diferencias que no aparecen en otros idiomas que nos son
más familiares, como por ejemplo el inglés. Por una parte, solo el Quenya tiene
una forma dual del nombre añadida a las formas singular y plural, así pues,
habrá al menos algún pronombre dual. En la 1ª persona no tenemos solo el
singular “yo” y el plural “nosotros”, sino que hay además otro distinto
pronombre llamado dual que viene a significar “tu y yo”, o “los dos de
nosotros”. Otra sutil distinción aparece en las palabras con significado
“nosotros”: en Quenya hay diferentes palabras o terminaciones que significan
“nosotros”, dependiendo de si la parte a la que nos dirigimos está incluida en
“nosotros” o no. Por otro lado, parece que el Quenya no siempre mantiene la
distinción entre “el, ella y ello”, sino que todas estas formas se hallan
cubiertas por un mismo pronombre.
Siguiendo
la manera de proceder de este curso, veremos varias partes de la tabla de
pronombres y sus oscuras conexiones, reparando también en las diferencias
pronominales especiales del Quenya. No obstante, vamos a presentar ya algunos
de estos pronombres.
Debemos
entender otra cosa más: en Quenya, los pronombres aparecen generalmente como
terminaciones y no como palabras independientes (donde aparece un pronombre
Quenya como una palabra separada, esta
es enfática, produciendo el mismo efecto
que cuando se quiere distinguir una palabra con otro tipo de escritura:
“Tú lo hiciste”. Volveremos más tarde a los pronombres independientes). En las
últimas líneas de Namárië, tenemos la palabra hiruvalyë, traducida como “tu lo encontrarás”. Si habéis trabajado
cumpliendo el programa de ejercicios del curso, recordaréis la forma hiruva como futuro de hir- “encontrar”. Este hiruva “encontrará(s)”, aparece aquí
con la terminación pronominal –lyë añadida, denotando el sujeto del verbo. Esta
terminación –lyë pertenece a la 2ª persona
y significa “tu, vosotros”. Así pues, hiruvalyë = “tú lo encontrarás”. El sufijo –lyë puede añadirse al
verbo para indicar que su sujeto es “tú”.
Una vez
mencionado este pronombre, nos adentramos ya sin remedio en ese Instante de
Oscuridad Absoluta que es una situación en la que nos veremos sumergidos a la
hora de hablar de los pronombres Quenya. No está muy claro si la terminación
–lyë sirve para el singular y el plural de la 2ª persona o no; en Namárië es
singular, como queda demostrado por la traducción (2). En uno de los borradores de los apéndices de LotR, Tolkien
escribió que los idiomas élficos no hacían distinciones entre el pronombre de
2ª persona singular o plural: “...todos estos idiomas no hacían originalmente
distinción alguna entre el singular o el plural de los pronombres de segunda
persona; pero tenían una marcada diferencia entre la forma familiar (coloquial)
y la cortés (formal)...” (PM:42-43). La terminación –lyë usada por Galadriel al
dirigirse a un “extraño” como era Frodo, podría interpretarse como un formal o
cortés “usted”. En Namárië se usa entonces “thou” (3) como singular, para dirigirse a una sola persona, de acuerdo con
PM:42-43, que indica que también podría servir para el plural “vosotros” (de
esta manera, suponiendo que todos los miembros de la Hermandad entendieran el
Quenya, no hubieran podido saber con seguridad si Galadriel se dirigía a todos
ellos o solo a Frodo).
Sin
embargo, en el ensayo Q&E escrito hacia la mitad de la década posterior a
la publicación de LotR, Tolkien reveló la existencia de terminaciones
pronominales que hacen una distinción entre el singular y el plural de 2ª
persona (WJ:364). Aquí los citamos como “los afijos pronominales de 2ª
persona”, que incluyen la –t en el singular y la –l en el plural. Esta –l
podría ser perfectamente una forma reducida de –lyë, que pasaría entonces a ser
el plural “vosotros”. A pesar de esto, Tolkien indudablemente usó esta forma
para el singular en Namárië, ya que lo tradujo como “tú” en el texto de LotR.
Esta terminación más corta en –l, es también una parte contrastada del verbo hamil- “tu juzgas” (VT42:33), y
puede tomarse también como un singular “tu”, aunque el contexto no es
concluyente en este sentido. Podría
haber ocurrido que en la segunda mitad de los ’50, Tolkien hubiera
reconsiderado el sistema pronominal. Todo lo establecido en el borrador del
texto de los apéndices de LotR, no hacía distinciones entre el singular y el
plural de la 2ª persona, a los efectos del élfico, y tampoco lo hacía en la
publicación de LotR. Por consiguiente, él no puso los límites... (en cualquier
momento en que debamos manejar el material de Tolkien que se publicó después de
su muerte, nos encontraremos con la total incertidumbre acerca de lo ortodoxa
que pueda ser la información disponible. El autor cambiaba a menudo de opinión,
especialmente en lo concerniente a su trabajo sobre los idiomas).
Tolkien
aparentemente descubrió que el Quenya posee distintos pronombres para el
singular y el plural de 2ª persona después de todo. Quizá la nueva idea (1960),
surgió de algo así: -lyë y su variante más corta –l, serían el plural
propiamente dicho “vosotros”, pero esta forma también se usa como un singular
formal o cortés “usted”, por lo que la traducción “thou” en Namárië, sería
“usted”. La idea de dirigirse a una sola persona como si fueran varias, podría
interpretarse como una muestra de respeto, enfatizando la importancia del
interlocutor. Esta forma tiene paralelismos en nuestro propio mundo (un antiguo
Primer Ministro Británico usó este sistema en una ocasión, cambiando de la 2ª
persona a la 1ª, refiriéndose a “sí misma” como a “nosotros”!, aunque tiendo
siempre a incluir al lector en ese “nosotros”, por lo que te concedo un poco de
inmerecida confianza para conseguir el gradual desenmarañamiento de la
gramática Quenya que hemos acometido aquí...). Con referencia al tema de “thou”
frente a “you”, Matthew Skala escribió en la Lista Elfing (4 de Enero de
2001):(4)
“’Thou’ es la
segunda persona del singular “tú”, y ‘you’ es la segunda persona del plural
‘vosotros’, con la regla añadida de que en el contexto formal está permitido
usar el plural aún cuando nos refiramos a un individuo singular. Es parecido al
francés ‘tu’ (singular/informal) y ‘vous’ (plural/formal). En inglés se ha
generalizado el uso de ‘you’ para ambos: singular y plural, usando una fórmula
menos cortés, pero esto es una innovación relativamente moderna; hace unos 100
o 200 años, los angloparlantes utilizaban habitualmente ‘thou’ en contextos
informales o familiares. La situación actual es que, debido a este histórico
cambio, la mayoría de nosotros aún podemos encontrar ‘thou’ en contextos
históricos y formales, como en la Biblia...y de esta manera, si lo usamos,
estaremos sonando como especialmente formales y corteses. La carga de
formalidad/cortesía ha quedado ya antigua y obsoleta...”
Puede ser
entonces que la terminación Quenya –lyë o –l, corresponda al uso original del
inglés “you”, antes del histórico cambio que describe Skala, pero a causa de
este cambio, -l(yë) usado como singular cortés, podría interpretarse como
“thou” en la traducción de Tolkien en LotR.
Para
resumir: el final –l(yë) puede usarse como el singular “you” (tu), y
probablemente en una forma cortés/formal más que en una familiar o íntima. Es
posible que –l(yë) cubra también el plural “vosotros”, e incluso podría tener
su propio significado, aunque aquí las cosas se pondrían aún más oscuras.
Tolkien seguramente cambió de opinión en un sentido y otro, acerca de los
detalles. En los ejercicios que siguen, he usado simplemente la palabra neutra
“you” (5), como equivalente a
–l(yë). Así será imposible equivocarse...
Parece que
nos hemos atascado en la 2ª persona; volvamos a la 1ª: en la 1ª persona del
singular, las cosas afortunadamente son claras como el cristal (o al menos
“casi” como el cristal). El pronombre “yo” está representado la mayoría de las
veces por –n (los lingüistas han hecho hincapie en que en los idiomas del
mundo, el término que significa “yo, mi, me”, lleva a menudo un marcado sonido
nasal como el de la N o la M. De cualquier forma, subyacen en este fenómeno
ciertos hechos sutiles de la psicología humana; a Tolkien parecía gustarle esta
asociación y la trabajo en muchos de sus idiomas. En Sindarin, “yo” = im).
Veamos como se añade la terminación –n a los verbos utúlië (perfecto de tul-
“venir”) y maruva (futuro de mar- “morar”), en La Declaración de
Elendil:
Et Eärello Endorenna utúlien = “salí
del Gran Mar a la Tierra Media yo he venido”
Sinomë maruvan = “en este sitio yo moraré”
No obstante
la terminación –n “yo”, aparece también como una variante más larga –nyë (como
hemos dicho antes, el final –lyë “tu, vosotros” tiene a –l como su versión
corta; la variación –nyë enfrentada a –n tienen cierto paralelismo con la
anterior). Esta variante más larga se ve en una palabra que ya hemos citado en
esta lección, la forma utúvienyes
“lo he encontrado!” (una exclamación de Aragorn al encontrar el retoño del
Arbol Blanco) La palabra utúvië,
aparentemente el perfecto del verbo tuv-
“encontrar”, aparece aquí con “dos” terminaciones pronominales. La primera de
ellas es –nyë “yo”, que denota el sujeto del verbo: utúvië + nyë “he encontrado + yo” = “lo he encontrado”. Sin
embargo, siguiendo a –nyë tenemos otra terminación pronominal, el sufijo –s de la
3ª persona del singular, que significa “lo, ello”. Así pues, tenemos
concentrada en una sola palabra una oración completa compuesta de verbo, sujeto
y objeto: utúvienyes “yo lo he
encontrado”.
NOTA 1:
Recuerdo
que, conforme a lo aquí establecido, el final –ë pierde su diéresis en el
momento en que se añade una terminación: utúvië
+ nyë = utúvienyë, y no **utúviënyë;
si además añadimos una –s a utúvienyë,
produciremos utúvienyes y no **utúvienyës. Esto es tan solo
un tema ortográfico.
NOTA 2:
Podemos extraer
esta regla gramatical: si un verbo lleva “dos” terminaciones pronominales, una
denota al sujeto del verbo y la segunda al objeto, la terminación del sujeto se
coloca primero y la del objeto a continuación. En el material publicado, hay
dos o tres ejemplos más de esto, además de utúvienyes.
Es obvio el
porque es preferible la forma larga –nye-. Aunque utúvien sería una forma cómoda para decir “yo lo he
encontrado”, la terminación del objeto –s “lo”, no podría añadirse a la
terminación corta –n ya que **utúviens
es una forma imposible en Quenya. Así, podemos formular otra regla: la forma
larga –nye (-nye-) NO se acorta a
–n, debe usarse como “yo” si le sigue otra forma pronominal (similarmente
usaremos la terminación larga –lyë (-lye-) como “you” (tu, vosotros), y no la
forma más corta –l, si se le añade una segunda terminación pronominal: “has
encontrado / habéis encontrado”, podría ser utúviel o utúvielyë,
pero “lo has / habéis encontrado”, debe ser utúvielyes en vez de **utúviels,
que sería imposible).
La
terminación larga –nyë “yo” puede no obstante aparecer, aunque no haya un
objeto pronombre siguiéndola (al igual que la forma larga –lyë “tu/vosotros” de
hiruvalyë “lo encontrarás” en Namárië). La forma linduvanyë “cantaré” aparece en el frontispicio de la edición
francesa bilingüe de Las Aventuras de
Tom Bombadil de 1975 (ISBN 2-264-00913-6). Dicho frontispicio reproduce una
página manuscrita de Tolkien que incluye algunas notas lingüísticas breves
(Taum Santoski analiza estas notas en el boletin Más Allá de Bree, de Octubre
de 1985, leyendo esa forma como linduvanya
–aunque según lo apuntado por Carl F.Hostetter, Tolkien probablemente pensó
en linduvanye. Tolkien tenía una
bonita caligrafía, pero sus manuscritos eran un desafío para los
transcriptores!) Mientras no le siga una segunda terminación pronominal, es
completamente opcional el uso de la terminación larga –nyë o el de la corta –n,
significando “yo”. Tenemos la terminación larga en linduvanyë “cantaré”, pero en la Declaración de Elendil, se usa la
corta en maruvan “cumpliré”. Estos
ejemplos podrían mezclarse para producir linduvan,
maruvanyë, con, exactamente el mismo significado.
Sin embargo
parece que la terminación corta –n es mucho más común que el sufijo más largo
–nyë. Ya hemos encontrado esta –n añadida a varios verbos como: polin-“puedo”, tirin-“miro”, en la lección anterior. A menudo Tolkien cita verbos
primarios como estos, relacionándolos tal y como aparecen en la 1ª persona del
aoristo (con la terminación –i intacta, debido a que va seguida por otra
terminación y, por lo tanto, no es final sin posibilidad de ese modo, de
convertirse en –ë). Tirin- es un
ejemplo encontrado en Etym, entrada TIR-, pero abundan los ejemplos con esta
forma: carin “hago, construyo” (entrada
KAR-), lirin “canto” (GLIR-), cantó (LIR¹), nutin “ato” (NUT-), nyarin “digo” (NAR²), rerin “siembro” (RED-), serin “descanso” (SED-), sucin “bebo” (SUK-), tamin “tapo” (TAM-), tucin “dibujo” (TUK-), tulin “vengo” (TUL-), turin “manejo” (TUR-), tyavin “pruebo” (KYAP-), vilin “vuelo” (WIL-), umin “no hago” (UGU-/UMU-). La forma polin “puedo” (VT41:6) es uno de los
varios ejemplos de las fuentes post-LotR.
Seguramente
no nos equivocaremos si usamos la terminación larga –nyë (p.e.: polinyë), aunque –n sea la terminación
más común empleada en todo lo publicado. Pero, especialmente en poesía, es
usual el poder elegir entre una terminación pronominal corta o larga, en
función a las necesidades de la métrica de los poemas.
Advierto
también de que la terminación –nyë al igual que –lyë (tu/vosotros), provoca que
el acento recaiga en la sílaba precedente a la terminación, puesto que en este
caso, ny y ly contarán como un grupo de consonantes según las reglas del
énfasis recogidas en la Lección Uno. Si hiruvanyë
“encontraré” (con el acento en la a) no suena bien en tu poema, también puedes
usar la forma corta hiruvan y
entonces, el acento “aterrizará” en la i de la primera sílaba (una vez más
tenemos el mismo sistema para la 2ª persona: es muy posible que Tolkien en
Namárië escribiera hiruvalyë en vez
de la forma corta hiruval,
simplemente porque la primera es más práctica y tiene mejor métrica).
Por lo que
respecta a la –s con el significado de “lo/ello”, diremos que aparece como
objeto pronombre en utúvienyes “lo he
encontrado”, aunque podría servir también como sujeto. P.e.: si polin es “puedo”, deberemos aceptar que
“ello/lo puede”, debería ser polis.
No obstante, la terminación –s nos lleva a la 3ª persona, con su propia dósis
de oscuridades, las cuales intentaremos salvar algo más tarde (Lección Quince).
En los ejercicios que hay más adelante, se emplea la –s de la misma manera que
en el ejemplo utúvienyes: añadida a
otra terminación pronominal para denotar el objeto del verbo (así como la
primera terminación añadida al verbo, denota al sujeto).
Sumario de
la Lección Ocho:
El tiempo
perfecto Quenya, se forma añadiendo la terminación –ië a la raíz verbal (si el
final de la raíz es una vocal, se omitirá esta ante la terminación –ië; los
verbos terminados en –ya, parece que pierden toda la terminación). A menos que
vaya seguida por un grupo de consonantes, la raíz vocálica se alarga.
Normalmente, se reduplica en forma de un aumento prefijado al verbo (ric- “doblar, retorcer” çè irícië “ha doblado, ha retorcido”,
hanya- “entender” çè ahánië “ha entendido”). Sin
embargo, también aparecen publicados algunos tiempos perfectos sin aumento (fírië en vez de ifírië “ha expirado”), así que está permitida la omisión del
aumento, consiguiendo igualmente una forma perfecta válida (la mayoría de los
pronombres Quenya aparecen como terminaciones en vez de hacerlo mediante
palabras separadas). Entre estas terminaciones pronominales, tenemos: -n o –nyë
“yo”, -l o –lyë “tu/vosotros”, y –s “lo/ello”. Se pueden añadir dos terminaciones
pronominales al mismo verbo, la primera de las cuales denotará al sujeto del
verbo, y la segunda a su objeto.
VOCABULARIO:
Otso: “siete”
Seldo: “chico, muchacho” (Tolkien no proporcionó una glosa
explícita, pero la palabra se cita en un contexto en el que se estaban
barajando palabras Quenya para definir niños, y seldo parece ser una forma masculina. Ver la entrada SEL-D- en
Etym)
Mól: “esclavizado, esclavo”
An: “para, por” (o incluso “porque”, dando paso a una
oración que da una “razón”, como: “yo confío en él porque me ha ayudado
con frecuencia...”
Tul-: (verbo): “venir”
Lanta-: (verbo): “caer”
Nurta-: (verbo): “esconder” (el Nurtalë
Valinóreva o “Encubrimiento de Valinor”, relatado en Silm)
Lerya-: (verbo): “liberar, dejar marchar,
dejar libre”
Metya-: (verbo): “acabar, terminar, poner fin
a...”
Roita-: (verbo): “perseguir”
Laita-: (verbo): “bendecir, alabar”
Imbë: (preposición): “entre”
EJERCICIOS:
1.Traducir
al español (y practicar el vocabulario; excepto el numeral otso y las terminaciones pronominales, los ejercicios de la A a la
H solo emplean palabras que se supone que habrás memorizado en las lecciones
anteriores):
A: I nér ihírië i harma
B: I rávi amátier i hrávë
C: I aran utultië i tári
D: I nissi ecendier i parma
E: I úmëa tári amápië i otso Naucor
F: Etécielyë otso parmar
G: Equétien
H: Ecénielyes
2. Traducir al Quenya:
I: El
hombre ha venido
J: Los
siete Enanos han comido
K: Los
chicos han visto un león entre los árboles
L: Los seis
Elfos han perseguido a los siete Enanos
M: El Enano
ha escondido un tesoro
N: He
alabado al rey, porque el rey ha liberado a todos los esclavos
O: Te has
caido y lo he visto
P: He
puesto fin a eso (lo he acabado)
NOTAS:
(1): Al igual que en la lección
anterior, he omitido aquí también ciertos párrafos referentes tan solo a la
gramática inglesa (N del T).
(2): En la traducción, Tolkien cita el
pronombre inglés “thou” que significa “tu” (en singular), a diferencia de lo
que courre con la forma normal “you” que sirve igual para el singular (tu) que
para el plural (vosotros). Así nos dio a entender que su traducción era
singular, usando una forma antigua (pero inconfundible), como “thou” (N del T).
(3): Como ya hemos dicho, “thou” = “you”
= “tá” (la forma inglesa que aparece
en la traducción de Tolkien y a la que nos hemos referido en la nota anterior (N del T)
(4): El párrafo que sigue, concierne tan
solo a la gramática y traducción inglesas. Lo incluyo simplemente como
comentario aclaratorio definitivo de las notas anteriores (N del T)
(5): Recordamos que “you” en inglés es
singular y plural (tu/vosotros). En esta traducción adaptaremos los ejercicios
a la forma que más convenga (sin desvirtuarlos) a nuestro propio idioma, según
el contexto de la frase (N del T).
LECCION NUEVE:
El
Infinitivo. / El verbo negativo. / Participios Activos:
EL INFINITIVO:
Todas las
formas del verbo que hemos visto hasta ahora, todos los tiempos son, por llamarlos
de alguna manera formas finitas del verbo. La definición de un “verbo finito”
es: un verbo que tiene también la capacidad de hacer funciones de predicado de
una oración, la parte de la oración que nos dice lo que el sujeto hace (o lo
que es –en la Lección Cuatro dijimos que una frase construida con
cópula+nombre/adjetivo cuenta también como predicado, p.e.: “el oro es
maravilloso”, aunque aquí trataremos con verbos más normales). En una
oración como: i Elda máta massa “el
Elfo está comiendo pan”, los lingüistas pueden etiquetar todas las partes de la
oración, como: i Elda (el Elfo) es
el sujeto, y massa (pan) es el
objeto, entonces al verbo máta (está
comiendo) no le quedará más remedio que ser el predicado de la oración. Y
precisamente porque la forma máta,
presente de mat- “comer” es aquí
capaz de funcionar como predicado, podemos decir que máta es una forma finita del verbo.
El
infinitivo es otra historia. Es, como sugiere su nombre, in-finito. No está
influenciado por el tiempo como los otros casos verbales. No lleva la
terminación –r a menos que el sujeto de la oración sea plural. Además, un
infinitivo por sí mismo, no tiene capacidad para funcionar como predicado de
una oración. Un infinitivo no puede asociarse directamente con un sujeto. Entonces,
¿cuál es su función?
Los
infinitivos que conocemos tienen varios usos, pero quizá el uso más importante
es el de permitir a varios verbos combinarse en una misma oración. En una frase
como “los enanos querían comer”, el verbo “querían” tiene una forma finita,
apareciendo en un tiempo específico (pasado en este caso). Pero el verbo
“comer” aparece como infinitivo, complementando al verbo finito para formar una
frase verbal más larga: “querían comer”. En español, los infinitivos se
caracterizan por terminar en ar, er o ir (las tres conjugaciones posibles en
nuestro idioma). En Quenya no parece haber una marca o terminación
independiente para el infinitivo, así que no tendremos que preocuparnos de
donde deberemos incluirla u omitirla. Los ejemplos fiables de infinitivo Quenya
no abundan precisamente, pero está la oración polin quetë “puedo hablar” (VT41:6). En ella, el verbo polin “puedo” es una forma finita, el
aoristo del verbo primario pol-
aparece con la terminación pronominal –n “yo” añadida, pero la palabra quetë debe analizarse como un
infinitivo. Por supuesto, quetë es
similar en su forma al aoristo “habla”, pero como se indica por la traducción
“hablar” en el contexto en cuestión, aquí la forma quetë es infinitiva. Podemos pues decir, que los verbos primarios
como quet- tienen los infinitivos
terminados en –ë (la indudable representación de la –i del Elfico Primitivo).
La terminación se puede analizar como una especie de recurso para sustituir o
suplir la ausencia de otra terminación, o quetë
puede verse como la representación de una “raíz-yo” primitiva indeclinable. No
importa como imaginemos la última derivación y el significado del final -ë, probablemente sepamos suficiente como
para empezar a usar la forma infinitiva de los verbos primarios. Aquí hay
algunos ejemplos (caseros), combinando infinitivos con varias formas finitas
(tiempos), de los verbos mer-
“desear, querer” y pol- “poder, ser
capaz”. Los verbos finitos en rojo y los
infinitivos en azul:
i Elda polë cenë i Nauco “el Elfo puede ver al Enano” (advierto que los verbos pol- “querer” y cen- “ver”, llevan la terminación –ë, pero el primero es un aoristo
y el último un infinitivo: el contexto decidirá si la forma cenë debe considerarse como el aoristo
“ve”, o el infinitivo “ver”).
i Naucor merner matë “los Enanos querían comer” (el verbo finito merner “querían”, influenciado por el pasado y el plural + el
infinitivo matë “comer”)
i seldo pollë hlarë ilya quetta
“el chico podía
oir cada palabra”
polilyë carë ilqua
“tu puedes
hacerlo todo”
i nissi meruvar tulë “las
mujeres querrán venir”
¿Y qué pasa
con los verbos de raíz A-? En Etym, Tolkien glosó los verbos derivados de A,
como si fueran infinitivos, p.e.: anta-
“presentar, dar”, varya- “proteger”
o yelta- “aborrecer” (entradas ANA¹-,
BAR-, DYEL-). Esta no es por sí misma una evidencia concluyente de que una
forma como anta, pueda usarse como
infinitivo “dar” en un texto Quenya, ya que en la tradición de los lingüistas
del Oeste, un infinitivo es la forma que se usa para nombrar, relacionar o
glosar un verbo en los vocabularios. Este sistema, a veces nos lleva a través
de ciertas glosas que son estrictamente falsas: un vocabulario Hebreo-Inglés da
la traducción de nathan como dar, cuando en realidad significa él dá, la cual
es la forma más básica y simple de este verbo, la forma lógica en que debe
ponerse en un diccionario. No obstante, una forma como anta- es simplemente, un verbo de raíz A sin declinar, y Tolkien se
refirió a él en ciertas circunstancias gramaticales “cuando se usa la raíz
desnuda del verbo...como infinitivo” (MC:223). El sistema general también
parece sugerir que los de raíz A sin añadidos, pueden hacer funciones de
infinitivo (advertimos que los infinitivos tanto de los verbos primarios como
de los de raíz A, parecen ser similares en su forma a los aoristos sin
terminación). Así que, supongo que podemos ver oraciones como las siguientes (y
dejadme que subraye los infinitivos con el fin de preservar al texto de
demasiados colorines):
i vendi merner linda “las doncellas querían cantar”
i norsa polë orta i alta ondo “el gigante podía levantar la gran
roca”
merin cenda i parma “quiero leer el libro”
En algunos
casos, en inglés se prefiere una forma –ing (gerundio), a la del infinitivo
regular, por ejemplo tras los verbos “empezar” y “parar”. Creo que es fácil de
adivinar que el Quenya usa el infinitivo normal en todos los casos:
i nissi pustaner linda “las mujeres pararon de cantar”
Algunos
infinitivos se pueden yuxtaponer para obtener ar “y”:
i neri merir cenda ar tecë rimbë parmar “los hombres querían leer y escribir
muchos libros”
Todo lo
considerado hasta ahora, no es todo lo que tenemos que decir sobre los
infinitivos Quenya. Se conocen algunos detalles más y los iremos suministrando
a lo largo del curso, pero hay más puntos oscuros. En algunas notas de 1969,
Tolkien se refería a “el (aoristo) general infinitivo, formado por la adición
de –i” (VT41:17), pero como solo se han publicado breves notas sobre este
material, no tenemos muy claro cual es su significado: ¿Hay un aoristo
infinitivo específico? Se ha suscitado una discusión por la distinción hecha
entre varias formas como máta “está
comiendo” (presente continuo) y matë
“come” (aoristo). ¿Se extienden en Quenya estas distinciones al infinitivo, pudiéndose
diferenciar entre “comer” (infinitivo aoristo) y “estar comiendo” (infinitivo
continuo)? Más aún: ¿a qué se refiere Tolkien con lo de “añadir –i”? Obviamente
a un infinitivo que se formaría añadiendo –i a la raíz verbal (al menos a la de
los verbos primarios). Este final, ¿es tan solo un sufijo del Quenya
contemporáneo, o representa a una forma del Elfico Primitivo? Como ya hemos
mencionado, el infinitivo quetë
“decir” podría representar a la forma primitiva kweti, que procede de la raíz kwet-
con la adición de –i. Pero si esta terminación –i es un sufijo Quenya
contemporáneo, habría un infinitivo alternativo queti “decir”. Como se usa, y saber si es intercambiable con la
forma quetë que está ya aceptada,
son cosas que aún no hemos averiguado. En el ensayo Q&E, Tolkien mencionó
unas cuantas formas verbales que parecen ejemplos del infinitivo terminado en
–i, como: auciri y hóciri, que significan las dos “cortar”
(en dos sentidos diferentes; ver WJ:365-366). Pero en el mismo ensayo, un poco
más adelante, señaló las mismas formas con un guión agregado (auciri-, hóciri-), como si estas fueran raíces verbales en vez de formas
infinitivas independientes (WJ:368). Así que no podemos estar seguros de nada,
y deberemos esperar a la publicación de más material.
Como ya se
apuntó, el infinitivo se usa tradicionalmente para nombrar o relacionar verbos,
o para darles significado en un comentario general. A partir de aquí,
definiremos los verbos de varias maneras, p.e.: comentando una raíz verbal como
tul- “venir” y lanta- “caer”. Debemos entender que la mera raíz de un verbo
primario como tul-, no puede hacer
función de infinitivo (tul) en un
texto Quenya (debería ser tulë). Es
simplemente la costumbre y la conveniencia de dar el significado del verbo a su
glosa señalada en el infinitivo. En los vocabularios proporcionados de la
Lección Cinco a la Ocho, he escrito “verbo” delante de cada nuevo verbo, que es
claramente parte de una nueva palabra a la que pertenece. Esto es a veces
necesario: si yo definiera a lanta- simplemente
como “caer”, alguien podría reparar en el guión final que sugiere que es una
raíz verbal, y concluir que “caer” es un nombre (“otoño”, o algo parecido!) He
decidido poner el infinitivo, y usaré esa forma cuando comente los verbos (como
en este caso “caer”).
Nota 1: En inglés, los infinitivos van
precedidos de “to”, y se usan para describir una intención: “vine a verte” (I
came to see you). En muchos contextos, parece que el Quenya no usa esta
forma largamente discutida (en español tampoco se usa), sino una construcción
bastante diferente (el gerundio en dativo, que veremos en una de las siguientes
lecciones).
EL VERBO NEGATIVO:
Este puede
ser un buen sitio para presentar un verbo Quenya muy peculiar. Antes hemos
hablado de la cópula ná “es”, que se
refiere a un tiempo del verbo “ser” (no me preguntes porque ná es el presente o aoristo; y los
otros tiempos de este verbo son desgraciadamente aún más oscuros: el verbo
“ser” es notoriamente irregular en la gran mayoría de los idiomas del mundo, y
Tolkien podría perfectamente haber inventado también algunas bonitas
irregularidades para el Quenya).
De
cualquier modo, el Quenya tiene también un verbo unitario que significa “no
ser”; se puede expresar este significado combinando alguna forma de ná, con la palabra separada que
equivale a “no” (ya que el Quenya dispone de tipos de negación). Este verbo
aparece en Etym, entrada UGU- / UMU-, donde figura como umin “yo no soy/estoy” (otro ejemplo del hábito de Tolkien de citar
verbos primarios en la 1ª persona del aoristo). El pasado también consta,
aunque algo irregular: es úmë, y no **umnë como sería lo correcto con
arreglo al “regular” más simple. Úmë como
pasado del verbo primario um-
parecería pertenecer a la misma forma que lávë,
derivado de lav- “lamer” (unduláve “lamido” = “cubierto” en
Namárië de LotR). Deberemos tener cuidado de no confundir el pasado úmë “no era” con umë aoristo sin terminación “no es”.
Podríamos
esperar que el futuro de este verbo fuera umuva,
y aunque esta no es una forma contrastada, podría ser aceptable, pero en la
Canción de Fíriel aparece la forma más corta úva. La frase en cuestión, es úva...farëa
“no será suficiente” (farëa =
adjetivo “bastante, suficiente”). Posiblemente este úva sea el futuro de otro verbo: junto a umin “no soy” de la raíz UMU-. Tolkien también puso uin con el mismo significado
(aparentemente derivado de la raíz UGU-). Quizá úva sea estrictamente el futuro de este último. Podría representar
una forma primitiva parecida a uguba,
ya que uin es derivado de ugin (o ugi-ni en una época más antigua). La g entre vocales se perdió en
el Quenya, así que las dos u’s de uguba
convergen en una ú larga en úva, así
como la u y la i de ugin
convergieron en el diptongo ui (como en uin),
cuando la desaparición de la g llevó a las dos vocales a entrar en contacto
directo. Cualquiera que sea el desarrollo que imaginó Tolkien, usaremos úva como el futuro de um- “no ser”, evitando el no
contrastado (aunque posible) umuva.
Aquí vemos
como ná, esta cópula negativa, puede
usarse para conectar un sujeto con un nombre o un adjetivo:
i Nauco umë aran
“el Enano no es un rey”
i nissi umir tiucë
“las mujeres no son gordas”
i rocco úmë morë
“el caballo no era negro”
i neri úmer sailë
“los hombres no eran sabios”
Elda úva úmëa “un Elfo no será malvado”
nissi úvar ohtari
“las mujeres no serán guerreras”
O, usando
terminaciones pronominales en vez de un sujeto independiente:
umin Elda
“no soy un Elfo”
úmen saila
“yo no era sabio”
úvalyë ohtar
“tú no serás un guerrero”
Pero, antes
he dicho que este era un buen sitio para presentar el verbo negativo: esto debe
ser porque se combina también con infinitivos. Tenemos varios ejemplos, pero en
la entrada UGU-/UMU- en Etym, Tolkien indicó que umin no siempre significa “yo no soy”. Puede significar también “yo
no hago”. Combinando algún verbo con un infinitivo, seguramente se podrá anular
a los verbos en cuestión. Aquí hay algunos ejemplos caseros que implican a
varios tiempos del verbo negativo:
umin turë macil
“no empuño una espada”
máma umë matë hrávë “una oveja no come carne”
i Nauco úmë tulë “el Enano no venía”
i neri úmer hirë i harma “los hombres no encontraron el tesoro”
i nís úva linda
“la mujer no cantará”
i neri úvar cenë i Elda “los hombres no verán al Elfo”
Debemos
aceptar que, siguiendo al verbo negativo, también en otros contextos, se pueden
combinar a veces varios infinitivos, como merë
y cenë en esta frase (el verbo
finito en rojo, los dos infinitivos en azul y rosa
respectivamente):
i Elda umë merë cenë i Nauco “el Elfo no quería ver al
Enano”
Otra vez,
con los infinitivos merë y cenda:
i Nauco úva merë cenda i
parma “el Enano no querrá leer el libro”
Seguramente
el presente continuo del verbo negativo (que debería ser úma), podrá usarse para negar la existencia de una acción
continuada:
i Nauco úma linda “el Enano no está cantando” (ahora)
Contrastar
con el aoristo: i Nauco umë linda
“el Enano no canta”. Este último, tendría a menudo (no necesariamente)
una explicación más completa, como: “el Enano no es un cantante”. De cualquier
forma, soportaremos el aoristo en los próximos ejercicios.
PARTICIPIOS ACTIVOS:
Las variadas partes de la gramática, como los
nombres, adjetivos y verbos, conservan distintas categorías la mayor parte del
tiempo. Sin embargo, algunas palabras pierden las propiedades de ciertas partes
de la gramática. Los participios, son palabras con una función básicamente
adjetival, derivadas directamente de los verbos y, en el caso de los activos,
son incluso capaces de llevar un objeto.
Los
participios se dividen en dos categorías: presentes y pasados. Estos términos
son de alguna manera engañosos, ya que la diferencia más importante entre
ellos, nada tiene que ver con los tiempos. Son mejores los términos
alternativos activos y pasivos, y así los denominaremos.
Guardaremos
el pasado o pasivo para la siguiente lección y nos centraremos ahora en el presente
o activo. Esta forma se reconoce en inglés por su terminación –ing, y en
español, por la terminación –ndo. P.e.: el verbo “follow”/”seguir”, tiene como
participio activo (en español gerundio), a “following”/”siguiendo”. Este
adjetivo verbal describe el estado de algo o de alguien que lleva a cabo la
acción del verbo correspondiente: “el día que sigue”, se describe como: “el día
siguiente”.
Si el verbo
puede llevar un objeto, ese será su participio correspondiente. Una persona que
quiera a los Elfos puede ser descrita como una persona “amante de los Elfos”.
En inglés,
la forma que deriva de añadir la terminación –ing a los verbos, es bastante
ambigua. También puede hacer funciones de nombre. El participio activo de un
verbo como “kill”, es “killing”, como se deduciría claramente de la frase
adjetival “a killing experience” (una experiencia asesina), pero en la frase
“the killing must stop” (el crimen debe acabar), queda igualmente claro que
hace funciones de nombre. En esta última frase, “killing” en un nombre verbal,
un nombre abstracto que denota la acción del crimen. Aquí solo nos interesan
los adjetivos verbales = participios. En Quenya, no coinciden los dos en la
forma.
En Quenya
el final correspondiente al inglés –ing (usado como participio/gerundio
español), es –la. Hay algunos ejemplos de participios activos en el poema
Markirya. P.e.: Tolkien en su anotación indicó que ilkala(...es el) participio de ilka
“brillar en blanco” (MC:223). El participio ilcala (tal y como esta aquí), significa “brillando”, y así se usa
en el poema, en una frase traducida como “en la Luna brillando...” (MC:215).
Parece que
en un participio activo Quenya, la raíz vocálica se alarga si ello es posible.
En ilcala, la i no se puede alargar
porque hay un grupo de consonantes siguiéndola. Sin embargo, Tolkien en MC:223,
también mencionó el verbo hlapu-
“volar, desplazarse en el viento” (una de las extrañas raíces de U, una oscura
categoría de los verbos). Su participio aparece como hlápula en la página anterior a la citada: winga hlápula, traducido como “espuma voladora” (MC:214). Entonces,
debemos asumir que el participio de un verbo como lala- “reir” es lálala(!)
“riendo”: la raíz vocálica se alarga. Si la raíz verbal incluye una vocal que
ya es larga, simplemente permanecerá larga en el participio: los participios de
píca- “disminuir” y rúma- “trasladar”, aparecen como pícala y rúmala en el poema Markirya.
En el caso
de las raíces verbales más largas, donde la raíz vocálica aparece dos veces,
como en falasta-
“espumar”(la raíz es evidentemente PHALAS-), parece que es la segunda aparición
de la raíz vocálica la que se alarga si es posible. En este caso, no puede
alargarse ya que va seguida por un grupo de consonantes; el participio
“espumando” está contrastado (en Markirya) como falastala. La primera aparición de la raíz vocálica pdría alargarse
tanto como lo requiriera la fonética (**fálastala),
pero esta vocal, evidentemente, no cuenta para el alargamiento (presumiblemente
no se alarga en el presente: falastëa
“está espumando”; ¿encuentras difícil fálastëa?,
pues es mucho más difícil **falástëa).
Los verbos
primarios tienen un problema: añadiendo la terminación –la a sus raíces,
resultaría en algunos casos un grupo de consonantes imposible en Quenya. P.e.:
el participio del verbo tir- “mirar”
no puede ser **tirla, ni tampoco **tírla; son palabras absolutamente
imposibles en Quenya. Se ha aceptado que en muchos casos, se podría construir
la raíz continua (similar a un presente) mediante el alargamiento de la raíz
vocálica y añadiendo la terminación –a. P.e.: tíra “está mirando”, y obtener el participio añadiendo la raíz
participal –la a esta forma: tírala
“mirando”. Markirya tiene hácala
como participio (“bostezando”); desafortunadamente el verbo “bostezar” en
cuestión, no está comprobado, pero si es el verbo primario hac- la forma de participio comprobada confirmaría esta teoría. Por
supuesto, el verbo correspondiente a este participio hácala podría también ser uno de raíz A-, como haca- o háca- (hlápula “soplando”, de hlapu-, y pícala “disminuyendo” de píca-).
Con la
publicación de Los Pueblos de la Tierra Media en 1996, surgió una forma que
pudiera parecer el participio de un verbo primario: PM:363, referida a la raíz
“it (como en) itila ‘centelleando’, e íta
‘un destello’, ita- verbo
‘brillar’”. Pero, ¿es realmente itila
el participio del verbo primario it-?
Tolkien se refiere a it- como a una raíz (PM:346), y no como a un verbo Quenya.
El verbo en cuestión, se cita como ita-,
un verbo corto de raíz A- que significa “brillar”. Su participio, sería ítala y no itila. Si este último fuera un participio, sería muy peculiar: no
presenta alargamiento de la raíz vocálica (no es **ítila), y lleva insertada la vocal de conexión –i- ante la
terminación –la. Ya que el aoristo del verbo it-, sería iti
(convirtiéndose en itë solo ante la
ausencia de otras terminaciones), podríamos plantearnos si itila es un participio aoristo. Esto significaría que el Quenya es
capaz de hacer distinciones entre el aoristo presente y el participio, lo que
daría dos formas diferentes de “haciendo” (habitual o momentáneamente), y
“haciendo” (continuamente); quizá sería algo como carila y cárala,
respectivamente (del verbo car-
“hacer”). Pero esto es tan solo una especulación, y no puedo recomendar este
sistema; deberemos aguardar a la publicación de más material. Podría ser que itila fuera simplemente una vieja forma
adjetival, más que algún tipo de adjetivo en Quenya. El final –la aparece
también en los adjetivos, p.e.: saila
“sabio”; indudablemente –la es, en su origen, simplemente una terminación
adjetival que viene a parecerse al sufijo usado para formar los adjetivos
verbales = participios.
Aún así los
participios Quenya, se establecen a sí mismos como formaciones bastante
distintas de los adjetivos, de los que difieren en su comportamiento: a
diferencia de los adjetivos, los participios activos no parecen concordar en
número, p.e.: en Markirya está rámar
sisílala, traducido como “alas brillantes” (la segunda palabra es el
participio/gerundio del verbo sisíla-,
una variedad más larga del verbo sil-
“brillo blanco”). Como recordaremos, los adjetivos normales terminados en –a,
tienen su forma plural acabada en –ë (que representa a la terminación arcaica
–ai). Entonces, si sisílala tuviera
que concordar en número con el nombre al que describe, debería ser **rámar sisílalë. Quizá Tolkien no
quiso que los participios terminados en –la concordaran en número, puesto que
la forma plural de la terminación del participio debería terminar en ese caso
en –lë, y este final podría confundirse con la prominente terminación abstracta
–lë que se añade a la raíz verbal que deriva de los nombres verbales, p.e.: lindalë “cantando”, de linda- “cantar” (como en Ainulindalë
“canción de Ainu”, traducido como “Música de los Ainur”). Ambos: lindala y lindalë se traducen como “cantando”, aunque la última sea un nombre
(un cantando/cantante), a pesar de estar en forma adjetival.
En inglés
se usa el participio activo para expresar una acción continuada, combinando el
participio con una cópula como “es” o “era”, p.e.: “el chico está riendo”. En
lo referente a la acción presente, el Quenya podría expresar este mismo
significado usando un presente continuo genuino: i seldo lálëa. Nadie podrá decir que la forma inglesa, que sería i seldo ná lálala sea válida en Quenya;
suponemos que, aunque inteligible, el Eldar Tolkien pensaría que no es un “buen
Quenya”.
Mientras no
tengamos pruebas de un participio activo llevando un objeto, asumiremos que es
solo posible, p.e.: Nauco tírala Elda
“un Enano mirando a un Elfo”.
Sumario de
la Lección Nueve:
El
infinitivo es una forma del verbo que no está influenciada por tiempo alguno, y
por consiguiente, no hace funciones de predicado de una oración (como lo haría un
verbo “finito”); un infinitivo puede combinarse con otros verbos para formar
frases verbales más largas. Aunque los detalles no son demasiado claros, parece
que un infinitivo Quenya es idéntico a la raíz verbal, excepto el de los verbos
primarios, que llevarán la terminación –ë, p.e.: quet- “hablar” en la oración polin
quetë “puedo hablar”. Este infinitivo parece poder usarse cuando los verbos
finito e infinito se combinan (como en el ejemplo señalado, donde el infinitivo
quetë se combina con una forma
finita del verbo pol- “poder”). – El
verbo negativo um- (pasado úmë, futuro úva), puede funcionar como cópula negativa (“no ser”) y como verbo
combinado con el infinitivo de otros verbos para expresar el “no hacer
algo...”, p.e.: umin quetë “no
hablo). – El participio activo (un adjetivo verbal describiendo el estado de
una acción denotada por el verbo correspondiente), se obtiene mediante la
adición del final –la a la raíz verbal correspondiente. La raíz vocálica, se
alarga si no hay un grupo de consonantes siguiéndola. No está muy claro como se
añade el final –la a las raíces de los verbos primarios, pero una posible
solución podría ser que la terminación sea un sufijo de la forma continua (con
el alargue de la raíz vocálica terminando en –a, p.e.: tíra de tir- “mirar”),
con lo que el participio sería tírala
“mirando”.
VOCABULARIO:
Tolto: “ocho”
Pol- : “ser capaz” (físicamente), traducido generalmente como
“poder” (donde se refiere a una capacidad física y no a “poder” en el sentido
de “saber como...”, que se referiría a una capacidad intelectual, ni tampoco a
“poder” en el sentido de “temer autorización/permiso para...” referido a estar
libre de prohibiciones. Para estos otros significados, el Quenya utiliza otros
verbos).
Um- : (verbo negativo): “no hacer” o “no ser/estar”, pasado úmë, futuro úva.
Mer- : “desear, querer”
Hlar-: “oir” (traducido del Sindarin lhaw, como en Amon Lhaw “la Colina del Oyente” mencionada en LotR).
Verya-: “desafiar” (de la misma raíz que el nombre Sindarin
Beren, que significa “valiente, desafiante”).
Lelya-: “ir, proceder, viajar”, pasado lendë, perfecto (e)lendië (hay más acerca de este verbo
irregular en la próxima lección).
Pusta-: “parar”
Ruhta-: “aterrorizar, atemorizar” (últimamente relacionado con
Urco u Orco, las palabras Quenya que significan “trasgo” “Orco”).
Coa: “casa” (solo el edificio, no en el sentido de
“familia”).
Mir: (preposición): “dentro, en”
Ter: (preposición): “a través de...” (está también la
variedad terë, pero en los ejercicios
hemos usado ter).
EJERCICIOS:
1: Traducir al español:
A.
Sílala Isil ortëa or Ambar
B.
I cápala Nauco lantanë ter i talan
C.
Polin hlarë lindala vendë
D.
Minë nér túrala minë macil úva ruhta i tolto taurë ohtari
E.
Mól mápala taura nér umë saila
F.
I tolto rávi caitala un i aldar ortaner, an i
rávi merner matë i neri
G.
Rá umë polë pusta matë hrávë
H.
I ruhtala ohtar pustanë tirë i lië, an i ohtar
úmë saila
2: Traducir al Quenya:
I.
El Hombre que persigue al
Enano es un guerrero.
J.
El rey quería ir.
K.
La doncella no osaba mirar a
la reina.
L.
Las mujeres sonrientes
fueron a la casa.
M.
Los ocho Enanos viajeros
pueden encontrar muchos tesoros.
N.
No alabaste al Elfo, no
alabas al Hombre (Atan), y no
alabarás al Enano.
O.
Quiero viajar por el mundo y
liberar todos los pueblos.
P.
Un hombre valiente atravesó
la puerta y entró en la montaña.
LECCION DIEZ:
Adverbios. / Las terminaciones pronominales
–ntë y –t. / Infinitivos con objetos-pronombre. / El pasado de los verbos
intransitivos terminados en –-ya. / Participios pasivos:
ADVERBIOS:
Los adverbios son una parte de la gramática que se
usan para suministrar información extra en una oración. Una oración típica
proporciona información acerca de “quien hace que cosa (a quien)”, utilizando
un sujeto, un predicado y si es necesario un objeto. Pero puede pasar que
también queramos información acerca del cuando, el donde o la manera en que
ocurre la acción verbal. Aquí es donde los adverbios entran en escena.
En muchos casos, los adverbios son a los verbos lo
que los adjetivos son a los nombres. De la misma manera que un adjetivo
describe a un nombre, un adverbio describe la naturaleza de la acción verbal de
la oración. En una oración como: “se marcharon sigilosamente”, la última
palabra es un adverbio que describe como o de que manera se fueron. Si decimos:
“ella está cantando ahora”, la palabra “ahora” es un adverbio que define cuando
se desarrolla la acción verbal. Y si decimos: “ellos lo hicieron aquí”, la
palabra “aquí” es un adverbio que nos dice donde tuvo lugar la acción del
verbo.
Algunos adverbios se llaman “básicos” porque no
son derivados de otra parte de la gramática. Consideremos el adverbio de tiempo
“ahora” y a sí, su equivalente en
Quenya; estos no pueden analizarse mucho más. Pero algunos otros no son básicos
de la misma manera. Son claramente derivados de adjetivos, como uno de los
ejemplos que hemos usado: “sigilosamente”, está obviamente basado en el
adjetivo “sigiloso”. El sufijo español –mente, es el Gran Formador de Adverbios
y puede añadirse a prácticamente todos los adjetivos para convertirlos en
adverbios (produciéndose parejas como “profundo/profundamente”,
“final/finalmente”, “grande/grandemente”, “alto/altamente”,
“ligero/ligeramente”, y así, hasta una cantidad incontable...pero evitando el
“bueno/buenamente”, ya que el sitio de “buenamente” está “dignamente” ocupado
por el adverbio básico “bien”!). De esta manera, tenemos tan solo un manojo de
palabras que Tolkien identificó como adverbios reales, pero muchos adjetivos;
sería muy bonito poder confeccionar los adverbios en Quenya de la misma manera
que lo hacemos en nuestro idioma: añadiéndole al adjetivo el sufijo –mente. Así
podríamos derivar y formar nuestros propios adverbios Quenya.
Tenemos una terminación Quenya: aparece en LotR
como parte de la Alabanza de Cormallen (volumen 3, libro 6, capítulo IV: “El
Campo de Cormallen”). Como parte de la alabanza recibida por Los Portadores del
Anillo, tenemos dos palabras: andavë
laituvalmet, traducido como: “largas alabanzas a ellos”, en Cartas:308.
Aquí está el adverbio andavë “largo”
(que aquí tiene el sentido de “por mucho tiempo”). Sabemos que el adjetivo
Quenya que significa “largo” es anda
(en Sindarin and, como en And+duin = Anduin “El río largo”).
Parecería entonces, que este adjetivo se ha convertido en adverbio con la
adición de –vë (probablemente relacionado con la preposición Quenya ve “como”). En el caso de anda/andavë, la traducción que se hace,
es: “largo/a” en cualquier caso, pero normalmente, la terminación –vë
correspondería a nuestro socorrido sufijo –mente. Entonces, si como sabemos alta es “grande”, ¿podemos usar altavë para decir “grandemente”? Siendo
tulca “firme”, ¿será tulcavë “firmemente”? Sabiendo que saila significa “sabio” ¿aceptamos sailavë como “sabiamente”? Creo que son
posibles muchas formaciones de ese tipo, aunque la aplicación potencial de la
terminación –vë no debe ser literalmente ilimitada. El adjetivo Quenya que
significa “bueno” es mára, y uno se
pregunta si usando máravë como
“bien” podría sonar tan extraño como sonaría “buenamente”! (aparece un adverbio
básico (vandë) con el significado de
“bien” en el vocabulario del Quenya más antiguo de Tolkien (QL:99); la cuestión
es saber si esta era una palabra aún válida en el Quenya estilo LotR unos
cuantos años después...nadie lo puede asegurar...)
Como con anda
“largo”, ocurre con la mayoría de los adjetivos Quenya terminados en –a. Los
menos frecuentes terminados en –ë, descienden en prácticamente la totalidad de
los casos de las formas terminadas en –i del Elfico Primitivo, cuya vocal se
preservaría ante una terminación o en los compuestos: comparemos morë “oscuro, negro” con el
compuesto Moriquendi “Elfos
Oscuros”. Aceptaremos que la cualidad original de la vocal podría preferirse
ante la terminación adverbial –vë (así, si intentamos derivar el adverbio
“oscuramente” a partir de morë,
seguramente nos encontraremos con morivë
en vez de morevë. Unos cuantos de
los adjetivos terminados en –ë, tienen correspondencia con algunos adverbios:
los que definen los tonos de los colores. Tenemos: mussë/mussivë “suave/suavemente”, nindë/nindivë “delgado/delgadamente” y ringë/ringivë “frío/friamente” (aunque en una fuente posterior, la
palabra que significa “frío” figuraba como ringa,
en vez de ringë y entonces, el
adverbio sería ringavë).
Aún no está suficientemente claro como se debe
añadir la terminación –vë a algunos adjetivos que terminan en –n. El adjetivo melin “querido” (no confundir con el
sonido similar de la 1ª persona del aoristo “yo amo”), tendría como adjetivo
correspondiente melinvë
“cariñosamente”, ya que aunque nv no figura en palabras unitarias, si es una
combinación posible en Quenya (el título de Aragorn: Envinyatar “Renovador(?)”, donde En- = “Re-“). De otra parte, la terminación –vë es relativa a la
preposición ve “como”, y ambas
descienden probablemente de la forma del Elfico Primitivo “be”. Podemos pues deducir que el original melin-be podría haberse convertido en el Quenya melimbë. Por otra parte (si es que nos
quedan partes por las que postular), los adjetivos terminados en –in parecen
ser versiones cortas de la forma más larga –ina, por lo que se puede deducir
que la a se conserva ante una terminación. Así pues, “cariñosamente” sería melinavë (tendría que decir,
olvidándome de melin, y centrándome
en melda o moina, que hay dos adjetivos más que significan también “querido”,
y que son: meldavë y moinavë!).
Al menos en inglés, un adverbio no describe
necesariamente una acción verbal. Puede usarse también para modificar el
significado de un adjetivo (o de cualquier otro adverbio). Este es un tipo de
“metadescripción”, una palabra descriptiva que describe a otra. ¿De cuantas
maneras se pueden usar los adverbios en Quenya (especialmente los que acaban en
–vë)? Nadie lo sabe. P.e.: sabiendo que valaina
es “divino” en Quenya, ¿podríamos usar libremente valainavë vanya para decir “divinamente maravilloso”? Tolkien nos
suministró la palabra aqua como el
adverbio “completamente” (WJ:392) –este es un adverbio básico, no derivado de
un adjetivo, al contrario que los terminados en –mente, como sería el derivado
del adjetivo “completo”). Parece muy probable que aqua pueda modificar a un adjetivo, p.e.: aqua morë “completamente oscuro”. Si no es así, Tolkien debería
habérnoslo dicho...!
Podemos ver como en algunas fuentes más antiguas
Tolkien usa adverbios terminados en –o en vez de en –vë. La única prueba de
este último es la ya apuntada andavë,
derivada del adjetivo anda “largo”.
No obstante, existe una oración del antiguo
“Qenya” traducida como “los Elfos durmieron un largo sueño en Kovienéni (más
tarde Cuiviénen)”; ver VT número 27. En esta oración el adverbio “largo”
aparece como nando y no como andavë. Otros ejemplos de adverbios
acabados en –o, son ento “próximo,
cercano, junto, siguiente”, y rato
“luego, pronto” (de una oración Artica señalada en Cartas de Navidad del Padre
–obviamente una forma de “Qenya”, aunque aparezca en un contexto que nada tiene
que ver con la seria producción literaria de Tolkien). También podemos incluir
el adverbio voro “siempre,
continuamente”, que proviene de una relativamente moderna fuente como es Etym
(entrada BOR-), aunque en el caso de esta palabra, la final en –o es
simplemente una raíz vocálica reduplicada y sufijada.
El ejemplo ando
“largo” (no confundir con el nombre de “puerta”), que se deriva del adjetivo anda, podría indicar que el final –o
puede usarse para derivar adverbios a partir de los adjetivos. ¿Podemos pensar
que tulco “firmemente” que viene de tulca “firme”, es una alternativa a tulcavë? O por el contrario, ¿debemos
pensar que en la época de LotR, Tolkien decidió abandonar –o como terminación
adverbial? Si fuera así, nos presentó a –vë como un sustituto y no como una
alternativa (cambiando ando por andavë).
No podemos estar completamente seguros de que –o
sea una terminación válida de adverbio en el estilo Quenya de LotR. Pero cuando
derivemos adverbios a partir de los adjetivos, os recomiendo que uséis la
terminación “segura” (o la “más segura”) –vë. En los ejercicios, no he usado la
terminación –o sino solo –vë. Por otro lado, en esa época no he hallado
adverbios como ento, rato, voro,
manipulados para cambiarlos a (?)entavë,
etc...
¿Concuerdan en número los adverbios como lo hacen
los adjetivos? Se ha sugerido que andavë
es un adverbio plural, concordando con un verbo plural (andavë laituvalmet “largas nuestras alabanzas a
ellos” –advertimos que el sujeto plural está representado por la terminación
añadida al verbo). Si es así, -vë podría ser la forma plural de la terminación
singular adverbial –va, la cual no está en absoluto comprobada. Con arreglo a
este sistema, tendríamos algunas variaciones como: i nér lendë andava “el hombre viajó lejos” (adverbio singular
correspondiente a un verbo singular), frente a: i neri lender andavë “los hombres viajaron lejos” (adverbio plural
que va con un verbo plural). Pero esto es hipotético al cien por cien. Como
quiera que en esa época no existen unas reglas concretas, tiendo a creer que no
hay variaciones. Más probablemente, la terminación adverbial –vë debe ser una
forma invariable, relativa a la preposición ve “como”, tal y como se ha sugerido antes.
Para terminar, debo mencionar que algunos
adverbios Quenya derivan de otras partes de la gramática además de hacerlo de
los adjetivos. En Namárië tenemos oialë
como el adverbio que significa “para siempre, siempre (o ‘eternamente’”, como
la traducción interlineal que hay en RGEO:67). Pero en Etym, entrada OY-, se
indica que oialë es propiamente o en
su origen, un nombre que significa “era/edad eterna”. Aparentemente, en Namárië
se usa como adverbio.
Las frases que llevan preposiciones suelen
comenzar con una función adverbial, y a veces, a partir de ellas, se pueden
desarrollar adverbios unitarios: en El Juramento de Cirion, está tennoio como otra palabra Quenya que
significa “eterno, para siempre”, pero en UT:317, Tolkien explica que esta
forma solo es una contracción de dos palabras distintas y originales: la
preposición tenna “tan lejos como,
lejano” + oio (un período sin
final).
Finalmente, tenemos lo que he llamado “adverbios
básicos”, que no derivan de ninguna otra parte de la gramática. Aqua “completamente” y sí “ahora”, que ya he mencionado, son
solo dos ejemplos; también podemos incluir palabras como amba “hacia arriba”, háya
“a lo lejos” (también puede leerse esta última haya, como la forma de la Tercera Edad), oi “siempre”, y otros...
LAS TERMINACIONES PRONOMINALES –NTË Y
–T:
En la Lección Ocho, vimos tres terminaciones
pronominales: -n (o –nyë) “yo”, -l (o –lyë) “tú” y –s “ello”, pero obviamente,
hay más pronombres y vamos a intentar identificar las terminaciones de la
Tercera Persona Plural: “ellos” como sujeto y como objeto.
El Juramento de Cirion, en UT:305 incluye la
palabra tiruvantes, traducida en
UT:317 como “ellos lo guardarán”. El verbo tir-
“mirar, guardar, vigilar”, la terminación del futuro –uva y la terminación pronominal –s “ellos”, deberían sernos familiares a estas alturas. Tenemos –nte- como el elemento traducido como “ellos”.
En UT:317, se confirma explícitamente que –ntë
es: “...la inflexión de la tercera persona plural donde no exista un sujeto
previamente mencionado...”. Como la mayoría de las breves notas lingüísticas de
Tolkien, esta requiere cierta exégesis. Aceptaremos que la intención del autor
es esta: si una oración tiene un sujeto plural que ha sido mencionado
previamente, colocado delante del verbo, este verbo solo podrá llevar la
terminación –r del plural normal, p.e.: i
neri matir apsa “los hombres comen carne”. Pero, si no hay un sujeto
mencionado con anterioridad, la terminación –r se sustituirá por –ntë, con el
significado de “ellos”: Matintë
apsa “ellos comen carne”. Aparentemente, esta terminación podría
usarse si el sujeto se identifica más tarde en la oración; quizá una oración
como matintë apsa i neri “ellos
comen carne(,)los hombres(lo hacen)”. El Juramento de Cirion también identifica
al sujeto más tarde en la oración (nai
tiruvantes i hárar mahalmassen mi Númen = “sea que ellos lo
guardarán, los que se sientan en los tronos del Oeste”).
El Juramento de Cirion que aparece en el material
post-LotR, así como la información suministrada en UT:305,317 estaba
ciertamente proyectado para ser compatible con LotR. Sin embargo, una
terminación pronominal muy diferente para distinguir entre “ellos”, aparece en
el material más antiguo de Tolkien. En LT1:14, encontramos la forma “Qenya” tulielto “ellos han venido”, incluyendo
la terminación –lto “ellos”. Esta terminación fue más tarde la habitual, cuando
Tolkien escribió La Canción de Fíriel, en la que se incluyen las formas cárielto “ellos hicieron” y antalto “ellos dieron” (LR:72). Si esto
es o no válido en el estilo Quenya de LotR, es otro cantar. La terminación –lto
parece algo extraña comparada con el resto de terminaciones pronominales
conocidas. De las terminaciones pronominales comprobadas en LotR o durante el
período post-LotR, todas las terminaciones de sujeto que constituyen una sílaba
separada, terminan en la vocal –ë (seis terminaciones en total, si incluimos la
que hemos visto antes –ntë). Un sufijo –lto terminado en –o, no parece
demasiado apropiado (algunas otras podrían ser –lto a –ltë en el Quenya estilo
LotR, aunque no hay evidencias de ninguna de estas terminaciones). Me decanto
por pensar que a Tolkien esta terminación le disgustaba y, la reemplazó por
–ntë.
La opinión generalizada es que –lto es válida
igualmente. Se podría interpretar la nota de Tolkien diciendo que –ntë usada
“donde no hay sujeto previamente mencionado” en un sentido absoluto: no sería
suficiente con que el sujeto ‘no haya sido mencionado previamente’ en la ‘misma
oración’, como dijimos antes. Por supuesto, cuando se usa la palabra “ellos” en
otro idioma, se refiere usualmente a algún grupo mencionado con anterioridad en
el texto o la conversación. De acuerdo con la estricta interpretación de la
nota de Tolkien sobre –ntë, esta terminación pronominal no puede usarse como
“ellos” cuando se refiere a algún grupo citado con anterioridad, aunque se
encuentre en una oración diferente. La terminación –ntë apuntaría más allá,
hacia algún grupo que deberá identificarse más tarde en el texto o la oración
(como es el caso del Juramento de Cirion). “Ellos”, refiriéndose a algún otro
grupo (ya mencionado en otra oración) requeriría una terminación algo
diferente, quizá –lto, comprobada en las fuentes más antiguas.
No puedo asegurar que esta no sea una posible
interpretación de las palabras de Tolkien sobre los ejemplos disponibles. Sin
embargo, tengo ciertas reservas acerca del uso de la terminación –lto en el
Quenya estilo LotR. En los ejercicios que he hecho para este curso, he ignorado
–lto, asumiendo que –ntë debe usarse como terminación pronominal con el
significado de “ellos” en un sentido general. Cuando Tolkien habla de –ntë
usada solo para un sujeto que no ha sido previamente mencionado, tengo claro
que quiere decir “no mencionado previamente en la misma oración” (porque si un
sujeto plural hubiera ya aparecido, el verbo recibiría tan solo la final –r del
plural normal). Así pues, podemos (presumiblemente) conseguir formas como las
que siguen a continuación, con la terminación –ntë añadida a los variados
tiempos de pusta- “parar”:
◊ Aoristo: pustantë “ellos paran”
◊ Presente:
pustëantë “ellos están parando”
◊ Pasado:
pustanentë “ellos pararon”
◊ Futuro:
pustuvantë “ellos pararan”
◊ Perfecto:
upustientë “ellos han parado”
Como se indicó en el ejemplo comprobado tiruvantes = “ellos lo guardarán”, se puede añadir una segunda
terminación pronominal (-nte-),
denotando al objeto de la oración. Esto nos lleva a otra pregunta: Si –ntë es
el sujeto “ellos”, ¿cuál es el objeto correspondiente a “de/a ellos”?
Estudiando antes los adverbios, hemos ya reparado
en la oración andavë laituvalmet
“largas alabanzas a ellos” de LotR. Sabiendo que laituvalmet significa “les alabaremos a ellos”, podemos aislar
fácilmente la final –t como el
elemento que se traduce como “a/de ellos” (el estudiante astuto será capaz de
separar la terminación pronominal que significa “nosotros”, pero vamos a
dejarlo para más adelante: el Quenya tiene varias terminaciones para definir
“nosotros”, con diferentes formas de significado).
Como es habitual, las cosas no están absolutamente
claras. Los que estaban siendo alabados en el pasaje citado en cuestión, eran
Frodo y Sam, dos personas. Habrá que asumir que esta terminación –t es una
forma dual de “a/de ellos”, lo que sugiere que laituvalmet podría traducirse como “alabaremos a ambos
(de los dos)”. Todo esto añade valor a la teoría bien sustentada por el hecho
de que hay también una terminación dual en –t (como en ciryat “dos barcos”; ver otra vez la Lección Tres). Nada se puede
dar como regla definitiva en este momento, pero la terminación –t “a/de ellos”,
estaría equiparada a –ntë “ellos”. No creo que –t sea exclusivamente dual, pero
en cualquier caso, esta es una de las terminaciones que puede traducirse como
“a/de ellos”. Así pues, las formas siguientes serán las que tienen más
posibilidades:
Tirnenyet = “Yo los ví a ellos”
Melilyet = “Tu amas a ellos”
Hiruvanyet = “Yo encontraré a ellos”
Y además:
Pustanentet = “Ellos pararon
a ellos”
Porbablemente este último ejemplo se refiere a dos
grupos diferentes. “Ellos se pararon a sí mismos”, se expresaría seguramente de
otra manera (por desgracia, no sabemos exactamente como...).
INFINITIVOS CON OBJETOS-PRONOMBRE:
Ya hemos identificado dos terminaciones
pronominales que se usan como objeto de la oración: -s "ello" y -t
"ellos". Como es evidente por los ejemplos comprobados (tiruvantes "ellos lo
guardarán"), laituvalmet
"alabaremos a ellos"), estas terminaciones-objeto se pueden
añadir al verbo finito siguiendo a otra terminación pronominal que denota al
sujeto. Pero, ¿qué hay de una frase verbal más larga afectando a un infinitivo?
Vamos a comenzar con una oración como i mól veryanë cenë i aran ar i tári
"el esclavo osó mirar al rey y a la reina". Aquí tenemos el verbo
finito veryanë "osó" + un infinitivo (cenë) "mirar". Ahora queremos deshacernos de la frase
completa "el rey y la reina", sustituyéndola por el objeto-pronombre
"a/de ellos", así que: "el esclavo osó mirar a
ellos/mirarles" (ver como, deliberadamente, he construido un ejemplo que
será compatible con la teoría de la terminación -t "a/de ellos"
siendo solo dual, aunque no creo que este sea el caso...los riesgos
innecesarios son solo eso: innecesarios!).
Bien, ¿dónde ponemos la terminación -t? Es
bastante obvio que deberá añadirse al infinitivo cenë "ver, mirar". Entonces, ¿será cenet?, o más bien, y ya que el infinitivo cenë parece representar a la keni
del Elfico Primitivo con el final antiguo -i que cambia a -ë cuando es final,
se podría pensar que cenit es una
opción mejor. Así "el esclavo osó mirar a ellos" = i
mól veryanë cenit,
¿estará bien?
¡¡¡Mal!!! En VT número 41 de Julio de 2000, se
reveló que el infinitivo de los verbos primarios se froma con la terminación
-ita si se ha añadido alguna terminacióón pronominal (el sufijo es solo -ta-,
que se añade a un infinitivo como cenë
= ceni- y produce cenita-). En algunas de sus notas más
modernas (1969), Tolkien se refiere a "el (aoristo) general infinitivo,
formado por la adición de -i (no como algo capaz de un sufijo más permanente;
sino como unos afijos pronominales que eran la raíz del tiempo aoristo); el
infinitivo particular con -ita, difiere en su uso del precedente principal
capaz de recibir objetos afijos pronominales" (VT41:17). Continuando con
el ya examinado ejemplo caritas
"haciéndolo" (o quizá solo "hacerlo"): un infinitivo del
verbo car- "hacer" con la
terminación de objeto -s "lo", añadida.
Como se estableció en la lección anterior, no está
claro en que medida la referencia a un infinitivo construido con la adición de
-i, implica que exista un infinitivo enn Quenya que muestre la terminación -i.
Tolkien solo se refiere a la terminación original del infinitivo, p.e.: la
forma kweti como la forma
subyacente del Elfico Primitivo y que se corresponde con la forma Quenya quetë "hablar"
(comprobada en la oración polin quetë
"puedo habar"). De cualquier forma, este infinitivo "no era
capaz de soportar sufijos largos", aparentemente para evitar las posibles
confusiones con "la raíz del tiempo
aoristo". El infinitivo de car-
"hacer" sería carë (cari), pero si intentamos añadir una
terminación como -s "lo", directamente con objeto de expresar
"hacerlo", la forma resultante **caris
parecería ser el aoristo "lo hace". La forma caritas no es ambigua.
En el caso de "ellos hacen" frente a
"hace a ellos", habría una distinción aunque sin -ta-, ya que la
terminación del sujeto "ellos" (-ntë) difiere de la terminación del
objeto "a/de ellos" (-t). A pesar de eso, Tolkien aparentemente
decidió eliminar cualquier posible confusión entre las formas aoristas con
terminación de sujeto y los infinitivos con terminación de objeto: los
infinitivos insertan -ta- entre el verdadero infinitivo y el sufijo pronominal.
Así, el infinitivo "ver, mirar" se expande de cenë a cenita- cuando
recibe cualquier terminación de objeto: "el esclavo osó mirar a ellos",
será: i mól veryanë cenitat, la -ta-
extra colocada entre el infinitivo y la terminación del objeto.
Sin embargo, no está claro que los verbos de raíz
A- funcionen de la misma manera. VT número 41, publicó solo una breve nota de
las de Tolkien de 1969 (por lo que parece, el editor necesitaba espacio para
cosas más importantes, como un profundo artículo acerca de la óptima traducción
al búlgaro del Poema del Anillo). La nota, reproducida más atrás, parece
referirse solamente a los infinitivos de los verbos primarios (los que tienen terminaciones
aoristas en -ë o con finales en -i). Algunos escritores piensan que los verbos
de raíz A- funcionando como infinitivos, añadirían la termianción -ta ante
cualquier sufijada terminación pronominal de objeto. Así, con verbos como metya- "acabar, terminar, poner
fin a...", y mapa-
"agarrar", podría ocurrir algo como esto:
Merintë
metyatas "ellos quieren acabarlo"
I
ohtari úvar mapatat "los guerreros no agarrarán a ellos"
Quizá estas oraciones estén bien y quizá no.
Actualmente no hay nada concreto al respecto. Hay dudas de que la terminación
-ta se añadiera a la raíz de un verbo tterminado así mismo en -ta, como orta- "levantar". ¿Debería
"puedo levantarlo"
ser: polin ortatas?
Generalmente, el Quenya no es demasiado cariñoso con dos sílabas adyacentes y
con sonido similar, como las dos -ta de las que estamos hablando.
Afortunadamente, podemos despejar esta incógnita: simplemente, deberemos evitar
el añadir terminaciones de objeto pronominal a los infinitivos de los verbos de
raíz A-, a menos que sepamos que es un objeto pronombre independiente, p.e.: te "a/de ellos", en vez de la
terminación -t, con lo que para decir "tu querías cogerlos",
tendríamos mernelyë mapa te, en vez de la incierta
construcción (?)mernelyë mapatat.
Veremos los pronombres independientes en una próxima lección. En los ejercicios
de ésta, los infinitivos terminados en -ita + el sufijo-objeto concerniendo
solo a los verbos primarios.
Es interesante observar que Tolkien tradujo caritas como "haciéndolo" (VT41:17).
Esto podría sugerir que algunos infinitivos pueden usarse también como el
sujeto de una oración, p.e.: cenitas
farya nin "viendo que es suficiente para mí" (farya- (verbo): "ser suficiente,
bastar"; nin "a/para
mí").
EL PASADO DE LOS VERBOS INTRANSITIVOS
TERMINADOS EN -YA:
En la Lección Seis establecimos algunas reglas
para la formación del tiempo pasado "regular", pero también tocamos
algunas formas "irregulares" (esto es, la formación de los pasados
que no casan fácilmente en la mayoría de los patrones comunes). Algunos de
estos tiempos, pueden formar subgrupos que son suficientemente
"regulares" de acuerdo con sus propias y especiales reglas.
Permitidme primero presentar un par de términos
que facilitarán el subsiguiente desarrollo: transitivo e intransitivo. En
términos lingüísticos, se dice que un verbo es transitivo si puede tener un
objeto. La mayoría de los verbos pueden tenerlo, pero no todos. Un verbo como
"caer" no es transitivo (=intransitivo). El sujeto en sí mismo puede
"caer", pero el sujeto no puede "caer a nada/nadie más"; no
hay objeto. Un verbo intransitivo típico describe una acción que tan solo el
mismo sujeto realiza, y no una acción que es, o puede ser, hecha "a
alguien" o "a algo" (digo "típico", porque en Quenya
hay verbos que no pueden llevar sujeto, los llamados verbos impersonales, que
veremos en la Lección Dieciocho).
Algunos verbos forman parejas, donde uno es
transitivo y el otro intransitivo. El sujeto puede incorporar un objeto
(transitivamente), pero el sujeto por sí mismo puede también originarlo
(intransitivamente), sin involucrar a ningún objeto. Ejemplos de estos pares,
son el transitivo "derribar" o el intransitivo "yacer"
frente al intransitivo "acostarse". Pero, en muchos casos, en la
mayoría de los idiomas, se usa el mismo verbo para ambas formas: transitiva e
intransitiva, p.e.: "hundir, sumergir".
Un sujeto puede "hundir" un objeto,
p.e.: "el torpedo hundió al barco" (verbo transitivo con sujeto y
objeto), y el sujeto puede también "hundirse a sí mismo", p.e.:
"el barco se hundió" (verbo intransitivo solo con sujeto); obviamente
"hundió" se usa aquí con dos significados bastante diferentes. Esta
ambigüedad se da también en el Quenya, p.e.: orta- cubre ambas posibilidades: "levantar" y
"subir", y será el contexto el que determine el significado que ha de
tener (por ser más concretos: comprobemos si la siguiente oración contiene o no
un objeto: i aran orta = "el
rey sube", o: i aran orta ranco
= "el rey levanta un brazo").
Vamos a tomar en consideración algunos verbos
Quenya irregulares. El verbo farya-
"bastar, ser suficiente" tiene su pasado en farnë, irregular en el sentido de que la terminación -ya de la raíz
verbal, desaparece ante la terminación -në del pasado: podríamos haber
construido **faryanë, pero las Etym
contienen unos cuantos verbos más que nos dan ejemplos del mismo fenómeno: vanya- "salir, ir, partir,
desaparecer", tiene su pasado como vannë
(probablemente Tolkien a última hora sustituyó el verbo vanya- por auta- de
similar significado). A estos ejemplos de Etym (ver las entradas PHAR-, WAN-)
podemos añadir un verbo que, seguramente, ya habremos memorizado como parte de
la lección anterior: lelya-
"ir, proceder, viajar" de WJ:363. Su pasado no es **lelyanë, sino lendë, una forma bastante irregular (aunque no tan irregular como
por ejemplo la del inglés "to go", frente a su pasado
"went"!) La súbita aparición del grupo -nd- no es un misterio;
procede de un infijo nasal de la raíz original LED- (esta raíz figura en las
Etym, aunque con arreglo a otra fuente más moderna, LED deriva del primitivo
DEL. Lelya- parece descender de la
forma primitiva ledyâ- (ledjâ-), aunque en Quenya "la -dj-
se convierte en -ly-" (WJ:363). El pasado lendë podría venir de lendê
que no es tan diferente del verbo ledyâ-
como las otras formas que vinieron
después). Aquí el verdadero misterio es otro: ¿Porqué los verbos farya-, vanya y lelya- pierden la terminación -ya en el pasado?
Se puede observar que por sus significados, los
tres verbos citados son claramente intransitivos: "bastar",
"desaparecer", "ir". Podría ser solo una coincidencia por
supuesto, pero Etym nos suministra otro ejemplo muy interesante: en la entrada
ULU-, hay un verbo ulya-
"verter". Tolkien indicó que este verbo tenía un tiempo pasado
"doble". Si el verbo se usa como transitivo: "el sirviente
vertió agua en la copa", el pasado "vertió" será ulyanë (esta sería una forma
completamente regular). Sin embargo, si el verbo se usa en sentido
intransitivo, el pasado de ulya-
será ullë (representando
probablemente al más antiguo unlë,
formado por un infijo nasal ul- sin la terminación -ya, p.e.: villë pasado de vil- "volar", aunque en el último caso no aparece la
terminación -ya en ninguna forma del verbo). Así pues, si queremos traducir
"el río se vertió en un desfiladero", usaremos la forma ullë y no ulyanë.
Parece que por fin podemos discernir un patrón más
o menos fiable: los verbos intransitivos terminados en -ya pierden este final
en el pasado; el pasado se forma a partir de la raíz sin terminación, como en
el caso de los verbos primarios. O, de otra manera: en el pasado, los verbos
intransitivos que acaban en -ya pierden esta terminación disfrazándose de
verbos primarios. En los raros casos en los que un verbo pueda ser transitivo e
intransitivo, se conservará la terminación -ya cuando se use en sentido
transitivo (como ulyanë), pero se
suprimirá cuando se use en sentido intransitivo (ullë).
¿Porqué ha de ser este punto tan complicado? En
los otros tiempos aparte del pasado, el verbo ulya- "verter" aparecería en la misma forma sin importar
si es transitivo o intransitivo (el aoristo: ulya "vierte", el presente: ulyëa "está vertiendo", el futuro: ulyuva "verterá", etc.) Pero nunca fue la intención de
Tolkien la de fabricar otro Esperanto, una lengua 100% regular y lógica. Dentro
de sus mitos, se suponía que el Quenya era una lengua de uso ordinario,
desarrollada a lo largo de miles de años. Así que incluyó en ella
deliberadamente todo aquello que debe encontrarse en un idioma natural: ciertos
hechos que no tienen necesariamente demasiado sentido.
La mayoría de los verbos que acaban en -ya, son
transitivos y, casi seguro que conservarán sus terminaciones en el pasado,
añadiendo ante él, el sufijo -në (como en ulyanë).
Aquí tenemos algunos de los verbos intransitivos que acaban en -ya, aunque
Tolkien no mencionó sus pasados en ningún caso: hwinya- "girar", pasado: hwinnë(?); mirilya-
"brillar", pasado: mirillë(?);
ulya-, pasado: ullë; ranya-
"perderse", pasado: rannë(?);
súya- "respirar", pasado: súnë(?), tiuya- "engordar", pasado: tiunë(?). El verbo yerya-
puede ser transitivo "llevar puesto", e intransitivo
"envejecer". Quizá el pasado sea yeryanë
en el primer caso, y yernë en el
segundo, ¿pueden coexistir de la misma manera el transitivo ulyanë y el intransitivo ullë, como pasados con el significado
de "vertió"?
Debo añadir que todo esto es algo hipotético, ya
que Tolkien no hizo mención a los pasados de muchos verbos intransitivos
acabados en -ya. Perod debemos al menos tener conocimiento de los pasados
"irregulares" comprobados, incluyendo el pasado doble de tulya- "verter", y
especialmente lendë "fue"
como la sorpresiva forma del pasado de lelya-
"ir, viajar".
NOTA: El tiempo perfecto de este
verbo aparece como lendië en algunos
textos. SD:56, indica que en un borrador, Tolkien usó lendien en vez de utúlien
"he venido", en la Declaración de Elendil "salí del Gran Mar y
hacia la Tierra Media he venido". Lendien
significaría, literalmente: "he ido/fui/viajé" o algo similar. Esta
forma perfecta no está aumentada, quizá simplemente porque Tolkien aún no había
inventado el aumento con el que habitualmente se prefija el tiempo perfecto. Yo
lo sustituyo usando elendië como
perfecto de lelya-. He usado este
perfecto en (la solución de) uno de los ejercicios que siguen.
PARTICIPIOS PASIVOS:
Ahora volveremos a los participios. La
contrapartida lógica de los participios activos que hemos visto en la lección
anterior, debe ser obviamente los pasivos. Se les llama habitualmente participios
"pasados" (ya que los activos se refieren con frecuencia a los
presentes). Sin embargo, el término "participio pasivo" es muy
apropiado. Este participio es una forma adjetival derivada de la raíz de un
verbo, y describe el estado en que queda algo o alguien tras someterse a la
correspondiente acción del verbo. P.e.: si escondemos "algo", estará
"escondido". Así pues, "escondido" será el participio
pasivo del verbo "esconder". La palabra "escondido" puede
usarse como adjetivo predicativo ("el tesoro está escondido"), y
atributivo ("tesoro escondido"). El participio pasivo
"escondido" contrasta con el participio activo
"escondiendo": el último describe el estado del sujeto, la parte
activa, mientras que el pasivo describe el estado del objeto, pasivamente
expuesto a la acción del verbo.
En el caso de los verbos intransitivos, en los que
no existe un objeto afectado, este participio describe el estado del mismo
sujeto "después" de desarrollada la acción verbal en cuestión: si te
"caes", después estarás "caido"; si te "vas",
después de irte estarás "ido". Aquí, el término habitual
"participio pasado" si tiene verdadero sentido; los participios como
"caido" o "ido", describen la condición del sujeto tras una
acción pasada. Vale la pena que los comparemos con los participios presentes
(activos) "cayendo" y "yendo", que describen la condición
del sujeto mientras se desarrolla o está presente la acción del verbo. Pero
cuanto más tratamos con los verbos transitivos (y la mayoría lo son), más convencido
estoy de que es mejor llamarlos participios activos y participios pasivos.
La inmensa mayoría de los participios Quenya
parece que se forman con la terminación -na, o su variante -ina. Algunos
participios comprobados de raíz A-, incluyen la terminación más larga, la -a
final de la raíz vocálica y la i del sufijo -ina, convergiendo en un diptongo
-ai- (que llevará el acento/énfasis commo cualquier diptongo en la segunda
sílaba desde el final). Un ejemplo lo da la frase: Arda Hastaina "Arda Ensombrecida", un término élfico para
definir al mundo contaminado por la maldición de Morgoth (MR:254). Este hastaina "ensombrecido,
triste", podría ser el participio pasado del verbo hasta- "ensombrecer, entristecer", ya que no hay ningún
otro contrastado. Sin embargo, el verbo hosta-
"recoger", está en Etym (entrada KHOTH-) y en el poema Markirya
(MC:222-223). Su participio pasivo aparece en La Canción de Fíriel como hostaina (comprobado en la forma hostainiéva "será recogido";
el sufijo -iéva "será" es dificilmente válido en el Quenya estilo
LotR, pero el participio subyacente si lo es). Debemos concluir que los verbos
de raíz A- terminados en -ta tienen casi siempre sus participios terminados en
-taina. Ya que anta- significa
"dar", el participio "dado" deberá ser antaina. Ya que orta-
significa "levantar" ("subir" en modo intransitivo),
"levantado" será ortaina
("subido" también).
¿Puede la terminación –ina añadirse a casi todos
los verbos de raíz A-? A partir de un verbo como mapa- “asir, agarrar”, creo que podría derivarse mapaina como su participio “asido,
agarrado” (indirectamente apoyado por lo siguiente: la terminación –ina también
se usa para derivar adjetivos, como en valaina
“divino” –obviamente una formación adjetival basada en Vala, que es un nombre análogo en su forma a un verbo simple de
raíz A- como mapa-. Efectivamente se
da a entender que el nombre Vala deriva
originalmente de un verbo simple de raíz A-: vala- “ordenar, tener poder”: WJ:403-4. Si hubiera permanecido solo
el verbo, valaina podría significar
“ordenado”).
El comportamiento de los verbos de raíz A-
acabados en –ya, es ligeramente más oscuro. En las Etym, Tolkien dio la raíz
PER- (dividir por la mitad, partir; del Sindarin: perian- “mediano, Hobbit”). Mencionó una palabra Quenya: perya-, que evidentemente es un verbo
preservando su raíz. Inmediatamente después de perya-, dio una palabra indefinida: perina. ¿Es este el participio pasado “dividido”? Creo que el
significado de esta palabra es casi seguro, pero quizá deberíamos verlo como
una formación adjetival independiente derivada directamente de la raíz, y no
como el participio pasivo del verbo perya-
(podríamos pensar que es périna –con
una –é- larga-, si fuera un participio pasivo; ver más adelante donde se ve el
patrón racina).
En otro sitio, también en Etym en la entrada
GYER-, tenemos el verbo yerya-
“ajar, hacer viejo, envejecer”. La misma entrada menciona también la palabra yerna “ajado”. Por lo que concierne al
inglés, yerna podría ser el
participio pasado del verbo yerya-.
¿Podemos entonces concluir que los verbos terminados en –ya forman sus
participios pasivos sustituyendo esta terminación por –na? Yo creo que yerna no es el participio de yerya-, sino una formación adjetival
independiente. Para asegurar esto, me baso en los siguientes hechos: 1):
Tolkien diseñó yerna basándose en
una forma completa del Elfico Primitivo: gyernâ,
por eso no puede derivarse de un verbo más moderno; 2): Tolkien dio a conocer
la forma yerna antes de mencionar el
verbo yerya-, evitando así que se
pudiera pensar que la primera es derivada de la segunda; 3): yerna se glosa como algo “ajado,
viejo”, y la primera de estas glosas sugiere que yerna se consideró un adjetivo independiente y no un participio.
Ocurre lo mismo con perina, visto
antes. Esto podría servir para una pareja como halya y halda “velado,
escondido” (entrada SKAL¹-):
La última forma la relacionó Tolkien con la forma del Elfico Primitivo skalnâ (la inicial sk- se convierte en
h-, y –ln- se convierte en –ld- en Quenya). Pudiera ser que en el Elfico
Primitivo skalnâ no contase como el
participio pasivo de la raíz verbal SKAL- “cubrir, esconder”, pues halda, su descendiente Quenya, se ha
desarrollado dentro de un adjetivo independiente (una de las glosas de Tolkien
para esta palabra “sombreado”, también es un adjetivo). Así que, halda no es necesariamente el
participio pasivo del verbo halya-
derivado de la misma raíz, aunque tenga el mismo significado que el participio.
Entonces, ¿qué tratamiento vamos a dar a los verbos
terminados en –ya? Creo que una pista muy interesante se ofrece en MR:326
(MR:315), donde Christopher Tolkien nos dice que en un texto post-LotR, su
padre usó mirruyainar o mirroyainar “los Encarnados” (plural).
Estos podrían parecer participios pasivos declinados como nombres: “los/unos
Encarnados”. Si quitamos la terminación –r del plural, nos quedaremos con mirruyaina / mirroyaina como el posible
participio “encarnado”, y si despegamos la presumible terminación de
participio, el verbo “encarnar” podría ser mirruya-
o mirroya-. Más tarde Tolkien
cambió la palabra por mirroanwi, sin
ninguna partícula –ya, pero las formas rechazadas pueden repetirse en la medida
en que el participio pasivo de un verbo terminado en –ya pudiera necesitarlas.
Algunos verbos podrían tener participios terminados en –yaina, de la misma
manera que los verbos acabados en –ta tienen participios terminados en –taina.
Dando por hecho que lanya- es el
verbo “tejer”, “tejido” deberá ser lanyaina.
Los participios pasivos regulares de los verbos perya- “compartir”, yerya-
“ajar”, halya- “velar”, serían de
forma similar: peryaina, yeryaina,
halyaina (acercándose mucho a los significados de los adjetivos: perina, yerna, halda, aunque al último
no se le puede considerar declinado en la forma que presenta –ver más adelante harna y harnaina).
Concluiremos que casi todos los verbos de raíz A-
forman sus participios pasivos añadiendo la terminación –ina. La única
excepción en el corpus publicado es la forma envinyanta “cicatrizado”,o más literalmente: “renovado” (MR:405). Podría parecer el participio pasivo
del verbo envinyata- “renovar” (no
comprobado como verbo, sino más bien por el título de Aragorn: Envinyatar “el Renovador”). Este
participio está formado por un infijo nasal insertado ante la terminación –ta.
No podemos saber si la formación más “regular” envinyataina, no comprobada, sería una forma válida.
No obstante, la terminación –inano solo se usa en
el caso de los verbos de raíz A-; los verbos primarios con c o t como
consonante final, también forman sus participios pasivos con esa terminación.
El poema Markirya incluye la forma rácina
“roto” (man tiruva rácina cirya(?) =
“¿quién verá (vigilará) un barco roto?”: MR:222). Tolkien identificó
explícitamente rácina como el
participio pasado (pasivo) del verbo rac-
“romper” (MC:223). El verbo “contar, recontar”, es not-, y en La Canción de Fíriel tenemos nótina como el participio pasivo “contado”. Parece entonces que los
verbos primarios terminados en consonantes sordas como c y t, forman sus participios
pasivos alargando la raíz vocálica y añadiendo la terminación larga –ina. No
creo que haya ningún ejemplo comprobado del participio de ningún verbo primario
terminando en –p (otra sorda), pero podría existir alguna posibilidad con la
misma forma: el verbo top- “cubrir”,
podría tener como participio pasivo a tópina
“cubierto” (el verbo top- figura en
Etym; el poema Namárië de LotR, parece sugerir que Tolkien lo cambió por tup-. Si fuera así, el participio sería
túpina). Quizá los verbos primarios
terminados en –v formen sus participios pasivos con arreglo a esta forma, p.e.:
lávina “permitido, consentido”, del
verbo lav- “permitir, consentir” (no
confundir con el sonido similar del verbo que significa “lamer”). Tenemos, de
cualquier forma, pocos ejemplos...
Los ejemplos comprobados de otros verbos primarios
tampoco abundan precisamente, pero la mayoría de ellos prefieren seguramente la
terminación corta –na a la más larga –ina. MR:408 (MR:405), indica que Tolkien
usó vincarna como “cicatrizado”; el
significado más literal, es claramente “renovado” o en un sentido literario
absoluto “hecho de nuevo”: vin- es
la raíz del adjetivo Quenya vinya
“nuevo” y carna “hecho”, solo puede
ser el participio pasivo del verbo car-
“hacer”. Así, los verbos primarios terminados en –r, tienen la terminación de
sus participios pasivos en –rna (y como aquí, el grupo de consonantes es
relevante, la raíz vocálica precedente no puede obviamente alargarse como en rácina que hemos visto antes). Dado que
mer- es el verbo Quenya que
significa “querer”, el “Wanted” de los posters del Salvaje Oeste Quenya, sería Merna evidentemente. Quizá mérina, cárina (siguiendo el ejemplo de rácina), fueran también posibles alternativas de participios
pasivos de mer- y car-, y quizá no. Creo que lo mejor va
a ser dejarnos guiar por el ejemplo comprobado de carna.
Para los verbos primarios acabados en –m y –n,
solo tenemos lo que podríamos llamar “ejemplos indirectos” de sus participios
pasivos, lo que probablemente no sea suficiente. El verbo nam- “juzgar” (namin =
“yo juzgo”, VT41:13), parece tener su participio pasivo en namna. Esta forma está comprobada como un nombre con el significado
de “estatuto, decreto” (como en: Namna
Finwë Míriello = “el Estatuto/Decreto de Finwë y Míriel”, MR:258). Aparentemente,
el participio namna que, básicamente
significa “juzgado”, se usa también como nombre: “veredicto, decisión
judicial”, y por consiguiente “estatuto, decreto”. Para los verbos primarios
terminados en –n vamos a revisar algunos nombres como anna “regalo” y onna
“criatura”, frente a los verbos anta-
“dar” y onta- “crear” (ver las
entradas ANA¹- y ONO-, en Etym). Estos por supuesto, no son verbos primarios (y
en Quenya, sus participios deberían ser antaina,
ontaina), ya que los nombres anna,
onna, pueden descender de las formaciones primitivas del participio basadas
en la raíz desnuda de la palabra que se añadía delante de –ta, para producir
los verbos tal y como aparecen en Quenya. Así anna podría provenir del participio primitivo “dado”, solo más tarde
usado como nombre “algo que se ha dado” = “regalo”. Asimismo onna podría representar un participio
pasivo original “creado”, usado más tarde como el nombre “un creado” =
“criatura”. A pesar de todo, me inclino a pensar que la terminación –na puede añadirse a las
raíces de los verbos primarios Quenya terminados en –n. P.e.: siendo cen- el verbo “ver”, cenna debería ser el participio pasivo
“visto”. Pero cénina también podría
ser una forma alternativa permitida (quizá pudiéramos usar también námina como “juzgado”, por lo que yo
sé).
¿Qué pasa con los verbos primarios terminados en
–l como mel- “amar”? No recurriremos
al patrón de rácina una vez más,
usando mélina como “amado”; la
terminación –na debería añadirse directamente a la raíz verbal. Pero ya que **melna no es una palabra posible en
Quenya, convertiremos la –ln- en –ld-, como en el ejemplo citado anteriormente
(la palabra Quenya halda
descendiente de skalnâ del Elfico
Primitivo) Las Etym contienen la palabra melda
traducida como “amado, querido”. Estas glosas son adjetivos, ya que por sus
significados se hallan muy cercanos al participio “amado”. ¿Tenemos otra vez un
participio original que se ha
desarrollado dentro de un adjetivo independiente?¿Debería el participio de mel- diferir en su forma, precisamente
para distinguirse de este adjetivo? Si es así, deberíamos otra vez reparar en mélina. O, ¿es melda la que realiza ambas funciones: adjetivo “querido” y
participio “amado”? Podemos preguntarnos donde está el punto exacto de
diferencia entre ambos para intentar distinguirlos, ya que sus significados son
virtualmente idénticos.
Debemos considerar otro ejemplo: el verbo Quenya
“llevar, transportar, portar” parece ser col-,
aunque aún no ha sido contrastado independientemente: solo varias derivaciones
se han encontrado. Una de ellas aparece en MR:385: colla = “puesto” (se usa también como nombre “vestido, ropa”,
considerado como “algo que se lleva puesto”) ¿Es este un ejemplo de participio
pasado de un verbo primario con final –l? ¿Podemos usar mella como “amado”? Creo que colla
es un derivado adjetival (quizá represente al primitivo konlâ con el infijo nasal de la raíz KOL- (no está en Etym)). Por
su derivación original, podría ser paralelo a un adjetivo Quenya como panta “abierto” (al cual se refirió
Tolkien como procedente de pantâ del
Elfico Primitivo, derivado de la raíz PAT- que figura en Etym). Me temo que no
disponemos de los conocimientos necesarios como para alcanzar a comprender los
participios pasivos de los verbos primarios terminados en –l, aunque creo que
lo más seguro sería emplear el final –da (que representa al antiguo –na), o la
terminación más larga –ina, combinada con el alargamiento de la raíz vocálica.
¿Deben los participios pasivos concordar en número
como lo hacen los adjetivos normales? En otras palabras: ¿debe la final –a
convertirse en –ë (la vieja –ai), si el participio describe un nombre plural?
Por lo que se vé, lo publicado no proporciona ejemplos que nos puedan guiar.
Podría parecer que los participios pasivos (acabando en –la) no concuerdan en
número. Sin embargo, me inclino a pensar que se comportan como los adjetivos
normales en esa situación. Hemos visto en muchos casos que es difícil poder
determinar que forma debe considerarse un participio pasivo o un adjetivo, ya
que los adjetivos pueden derivarse con el mismo significado (desarrollemos un
poco: un adjetivo como “desnudo”, podría haber sido un participio pasivo por su
forma; sin embargo, no existe el verbo correspondiente **desnudar, así que no
podemos formar una pareja **desnudar / **desnudado, como amar / amado). Ya que
los adjetivos valaina “divino” y yerna “viejo” concuerdan en número, es
difícil imaginar que los participios como hastaina
“estropeado” o carna “hecho” no
muestren alguna concordancia. Yo cambiaría la final –a por –ë, allí donde el
participio describa a un nombre plural (o a varios nombres singulares).
En otros idiomas, los participios pasivos/pasados
se usan como parte de las circunlocuciones que simulan la función de un tiempo
perfecto real: “el Enano ha visto al Elfo”, “la mujer está (ha) caida (caido)”.
Pero el Quenya en este caso usaría simplemente el tiempo perfecto real: i Nauco ecénië i Elda, i nís alantië. Quizá también pudiera
usarse ná lantaina para decir “está
caido/a”, pero escribir “el Enano ha visto al Elfo”, como: **i Nauco harya cenna i Elda (copiando las palabras directamente de
la construcción inglesa), resulta simplemente algo sin sentido.
Una nota final: En algunos casos, las formas
acabadas en –na que originalmente son participativas o adjetivales, se han
convertido a sí mismas en verbos de raíz A-. La palabra primitiva skarnâ, que figura en la entrada SKAR-
de Etym, quizá fuera originalmente un participio pasivo “dividido, llorado” (ya
que la raíz SKAR- en sí misma significa “llorar, dividir”). En Quenya, skarnâ se convirtió en harna “herido”, probablemente con más
carácter de adjetivo que de participio. Lo divertido es que harna- también viene a usarse como el
verbo “herir” y si este verbo tiene su propio participio pasivo harnaina, habremos completado el
círculo! La verdad es que tanto harna
como harnaina se pueden traducir
como “herido”, pero sin embargo, harna
decribiría simplemente el estado de estar herido, mientras que harnaina implica claramente que los
heridos eran los afectados (?)
Sumario de la Lección
Diez:
Los adverbios son palabras que se usan para
porporcionar una información extra sobre el “como”, el “cuando” o el “donde” se
describe la acción verbal en la oración. Un adverbio puede usarse también para
modificar el significado de un adjetivo, o incluso de otro adverbio. –La
terminación pronominal en Quenya para “ellos”, es –ntë (probablemente Tolkien
suprimió la terminación –lto que aparecía en el material más antiguo); la
terminación del objeto que se corresponde con “a/de ellos” parece ser –t
(aunque algunos piensan que es la del dual “los dos de ellos”). Los verbos primarios, cuyos infinitivos acaban en
–ë, p.e.: quetë- “hablar, decir”,
convierten esta terminación en –ita, si se les añade una terminación pronominal
denotando al objeto (p.e.: quetitas
“decirlo”), con el final –s “ello/lo”. – Los ejemplos disponibles parecen
sugerir que los verbos intransitivos acabados en –ya, pierden esa terminación
en el pasado, el cual se forma directamente de la raíz verbal (como si el verbo
fuera primario). P.e.: el pasado de farya-
“bastar, ser suficiente”, es farnë y
no **faryanë. Los participios
pasivos son derivativos adjetivales que describen el estado provocado a algo o
alguien como consecuencia de la acción verbal: lo que tu escondes (verbo), se
convierte en algo “escondido” (participio pasivo). Los verbos de raíz A-,
forman sus participios pasivos terminados en –ina, p.e.: hastaina “estropeado” de hasta-
“estropear”. Esta termianción se usa también en el caso de los verbos primarios
que terminan en –t y –c , probablemente también en –p, e incluso hasta quizá
los que terminan en –v; en esta clase de verbos, la terminación se combina con
el alargamiento de la raíz vocálica, p.e.: rácina
“roto” de rac- “romper”. Se puede
aplicar el mismo patrón a “todos” los verbos primarios, pero los verbos que
acaban en –r terminan simplemente en –na, sin alargamiento de la raíz vocálica
(carna “hecho”, derivado de car- “hacer”). Los verbos primarios que
terminan en –m, y probablemente también los que terminan en –n, tomarían de
forma parecida la terminación simple –na, p.e.: namna “juzgado” de nam-
“juzgar”, cenna “visto” de cen- “ver”. No está claro como
deberemos tratar a los verbos primarios terminados en –l; si usamos la terminación
simple –na, esta debería convertirse en –da, por razones fonéticas, p.e.: melna>melda “amado”, como el
participio pasivo de mel- “amar”; melda está comprobado como el adjetivo
que significa “amado, querido”. Los participios pasados concuerdan seguramente
en número de la misma manera que los adjetivos, cambiando –a por –ë, si
describen a un nombre plural o a varios nombres singulares.
VOCABULARIO:
Nertë: "nueve"
Núra: "profundo"
Anwa: "real, actual, verdadero"
Nulda: "secreto"
Telda: "final" (adjetivo derivado de la misma raíz
que el nombre de Teleri, el Tercer
Clan de los Eldar, así llamados porque fueron también los últimos o postreros
durante la marcha de Cuiviénen,
lejos, más allá de los Vanyar y los Noldor, quiénes estaban más deseosos por
alcanzar El Reino Bendito)
Linta: "veloz"
Hosta-: "reunir, convocar"
Nórë: "tierra" (asociada a un pueblo en particular,
WJ:413)
Lambë: "lengua, idioma" (no la lengua de la boca)
Car-: "hacer"
Farya-: "ser suficiente, bastar" (pasado: farnë y no **farnayë, quizá...¿por qué el verbo es intransitivo?)
Ve: (preposición): "como"
EJERCICIOS:
1: Traducir
al español:
A.
melinyet
núravë
B.
lindantë
vanyavë, ve Eldar
C.
ilyë
nertë andor nar tirnë
D.
merintë
hiritas lintavë
E.
haryalyë
atta parmar, ar teldavë ecendielyet
F.
anwavë
ecénien Elda
G.
i
nurtaina harma úva hirma
H.
úmentë
merë caritas, an cenitas farnë
2: Traducir
al Quenya:
I.
Habían viajado (ido) secretamente a
través de la tierra
J.
Los Elfos reunidos querían verlo
K.
Un idioma escrito no es como un
idioma hablado
L.
Cinco barcos no eran suficientes;
nueve bastantes
M.
Realmente pararé de hacerlo
N.
Rápidamente cogieron a los nueve
Enanos feroces
O.
Al final los verás como yo los he
visto
P. No
quieren oirlo
Curambar
Ranatani (Mar Vanwa Tyaliéva)