LECCION DIECISEIS:
El caso Instrumental. / Verbos con una vocal sin acento + -ta. / El Imperativo. / La fórmula nai:
Si
aceptamos la información proporcionada en la Carta Plotz como la definitiva
versión de Tolkien del sistema Quenya de los casos, resulta que ya hemos visto
todos los casos excepto dos. Uno de ellos es bastante oscuro; Tolkien no
proporcionó demasiada información acerca de él, ni siquiera nos dijo su nombre.
La terminación implicada en este caso es –s,
plural –is. La Carta Plotz sugiere
que este “caso misterioso” es simplemente una alternativa y más corta versión
del locativo: la palabra que ejemplifica este caso se halla entre paréntesis
bajo la forma locativa de la misma palabra. En vez de coassë “en una casa”,
plural coassen “en las casas”, podríamos usar las formas más cortas: coas,
plural: coais. Sin embargo, y dado que no podemos tener seguridad
completa acerca de la función de este caso, no construiré ejercicios que lo
contengan. Por otro lado, la función del último caso Quenya que vamos a ver en
este curso, será relativamente fácil de comprender. Vamos con ello:
EL CASO INSTRUMENTAL:
La
regla que define como debe construirse el caso instrumental (pedagógicamente
hablando!) es muy simple: basta con añadir –en
a la forma dativa! Partiendo de la base de que la terminación del dativo es –n, correspondiendo –in al plural y –nt al dual,
tendremos que el instrumental tiene las siguientes terminaciones: -nen, plural: -inen, dual: -nten. Antes
de ver la función de este caso, completaremos algunos detalles relativos a las
formas instrumentales.
La
terminación básica del instrumental –nen
se puede añadir directamente a los nombres terminados en –n y –r , sin riesgo de
crear grupos imposibles, así tendremos a elennen como la forma instrumental de elen “estrella”, o a Anarnen
como el instrumental de Anar “Sol” (estas formas
instrumentales irían acentuadas en la segunda sílaba desde el final, ya que el
grupo de consonantes –nn- o –rn-, va siguiendo a la vocal de esta
sílaba). Los nombres terminados en –s
con raíz terminada en –r (la antigua –z) forman su instrumental con –rn-, p.e.: olornen como la
forma instrumental de olos, olor- “sueño”. Los
nombres acabados en –n con raíces en –m tienen sus formas instrumentales
acabadas en –mnen, p.e.: talamnen
como el instrumental de talan, talam- “piso, planta”.
Pero en esto no podemos estar seguros completamente. Dado que el grupo –ln- se convierte en Quenya en –ld-, pudiera ser que el instrumental de
estel
“confianza, esperanza” fuera (?)estelden en vez del viejo estelnen.
Además, en el caso de los nombres terminados en –t, nos encontramos una dificultad más: ¿Cuál es la forma
instrumental de un nombre como nat “cosa”? Como quiera que **natnen
no es una forma posible en Quenya, ¿podría convertirse en (?)nanten
mediante la metátesis –tn->-nt-?,
o bien ¿debería usarse una vocal conectora (posiblemente –e-) para producir una forma como natenen? En el caso de
los nombres con formas especiales de raíz en grupos de consonantes, una vocal
conectora debe insertarse ante la terminación –nen; la forma instrumental de nís (niss-) “mujer”, podría
ser algo parecido a nissenen.
Ante
la terminación del caso se pueden conservar ciertas vocales largas, como cuando
ambar
“predestinación, condena” forma su instrumental como ambartanen (el
ejemplo destacado se verá ampliamente más adelante). La raíz de ambar
puede ser ambart(a)-:
presumiblemente la palabra terminaba en –rta
según el Elfico Primitivo, excepto cuando iba protegida por terminaciones
gramaticales, en cuyo caso, la vocal final (última) y la –t, se perdían.
Si
se añade la terminación plural –inen
a un nombre terminado en una de las tres vocales a, o, u, la inicial i- de
la terminación se funde con la última vocal del nombre formando un diptongo.
Constituyendo de esta forma una nueva “segunda” sílaba desde el final que, por
supuesto, llevará el acento. Así, en WJ:391 tenemos ómainen como el plural
instrumental de óma “voz”, la forma ómainen se acentua en el diptongo –ai-. Los nombres que acaban en –ë pueden actuar de forma similar, así
que lassë
“hoja” tuvo una vez su plural instrumental como lasseinen, acentuado en el
diptongo –ei-; más tarde en Quenya,
el antiguo –ei- se convirtió en una –í- larga, apuntando la Carta Plotz a lassínen
como forma más habitual. Por supuesto, esta –í-
larga atrae al acento, como cualquier otra vocal que aparezca en la segunda
sílaba desde el final de una palabra. Es posible que los nombres terminados en –i, como tári “reina”, mostraran
la –í- en sus formas plurales
instrumentales: tári+inen manifestado como tárínen, fundiendo dos –i- cortas en una –í- larga. Esta forma plural tárínen acentuada en la –í- de la segunda sílaba desde el final,
se contrapone al singular tárinen acentuado en tár-. Los nombres terminados en –ë con las formas radicales en –i tienen un tratamiento similar. La
forma singular instrumental del nombre lírë, líri- “canción” está
contrastada en Namárië como lírinen (líri+nen); quizá la forma
plural sea lírínen (lírí+nen).
Por
última vez en este curso voy a aburriros con la cuestión de las formas duales:
algunos duales instrumentales tienen la terminación –nten como se indica en la Carta Plotz, ya que el elemento dual es
obviamente la –t-, insertada entre la
terminación instrumental más simple que es –nen.
Así pues, ¿es peculiar la terminación –nten
para los nombres con las formas del nominativo dual terminadas en –t? ¿deberían los nombres con las formas
nominativas duales acabadas en –u
añadir simplemente la terminación –nen
tras la citada –u? Tiendo a creer que
es realmente así; la forma instrumental de Aldu “Dos Árboles”, ¿sería entonces Aldunen
en vez de (?)Aldunten? ¿quizá (?)Aldanten?
Como
sugiere el nombre, la función del caso instrumental es identificar al
“instrumento” (en un sentido muy amplio) mediante el cual se ejecuta una
acción. El mejor ejemplo disponible, será probablemente la frase i
carir quettar ómainen “aquellos quienes hacen palabras con
las voces” (WJ:391). Esta descripción de los Elfos, conlleva la forma
plural instrumental de óma “voz”, e identifica a sus voces
como el “instrumento” mediante el cual ellos fabrican palabras. A falta del
caso instrumental, otros idiomas usan la preposición “con”, como en la
traducción de Tolkien de ómainen “con las voces”. No
obstante, deberíamos entender que las terminaciones instrumentales del Quenya
corresponden a la preposición “con” solo en aquellos lugares en los que esa
preposición significaría “usando” o “por medio de” (i carir quettar ómainen,
también se podría traducir como: “aquellos quienes hacen palabras usando
las voces”).
Es
bastante improbable que las terminaciones que se usan para el caso instrumental
puedan usarse como “con” en el sentido de “junto con” (y permitidme por favor,
detenerme en este punto por un momento para llamar la atención acerca de
algunos escritores, que aplican el caso instrumental Quenya de cualquier
manera!). Una oración como “los ví con un Elfo”, dificilmente puede
traducirse como **cennenyet Eldanen, debido a que pierde todo su
sentido, puesto que implicaría que el Elfo es el “instrumento” por medio del
cual “los ví”! Por otro lado, en una oración como “los ví con mis prismáticos”,
sería más correcto emplear la preposición “con” para el caso instrumental (por
desgracia, no puedo reconstruir la redacción Quenya de esa oración, ya que
Tolkien no parece hacer mención alguna a como se diría “prismáticos” en Quenya:
quizá la gran visión lejana de los Elfos no precisara de determinados
artificios!).
Las
terminaciones del instrumental pueden también traducirse mediante otras
preposiciones aparte de “con”. Las dos formas instrumentales que aparecen en
Namárië fueron traducidas por Tolkien como frases afectadas por la preposición
“en”; ya queda claro en el contexto que el instrumental realmente no invade el
área que, de otra manera, ocupa o cubre el caso locativo. La primera forma
instrumental aparece al final de la primera línea de la canción: Ai!
Laurië lantar lassi súrinen “Ah! Como el oro caen las hojas en
el viento”. De la traducción de Tolkien se desprende que aquí “el viento” (súrë, súri-)
es pensado como el “instrumento” mediante el cual las hojas caen: “en el
viento”, implica “por medio del viento”, o simplemente “por causa del viento”.
Este ejemplo muestra que el caso instrumental Quenya indica simplemente “la
razón por la que algo pasa” (la terminación instrumental marca el nombre,
denotando “que” hace lo “que pasa”). El segundo ejemplo del caso instrumental
en Namárië es similar, y afecta al nombre lírë, líri- “canción”:
señalado a partir de la versión en prosa, en RGEO la referencia se hace a Vardo...tellumar,
yassen tintilar i eleni ómaryo lírinen “las cúpulas de Varda, en
las cuales se reflejan las estrellas por la canción de su voz” (ómaryo
lírinen= “su/de ella voz canción-por”). Así pues, la canción de
la voz de Varda, es la “que hace que brillen las estrellas”, y la palabra que
define “canción” está convenientemente marcada con la terminación instrumental –nen.
Otra
terminación instrumental traducida como “en” por Tolkien, se encuentra en La
Canción de Fíriel, una de cuyas líneas dice que los Valar dieron a todo el
mundo los regalos de Ilúvatar lestanen= “en
medida”. Aquí el nombre instrumental nos dice algo acerca de cómo se cumple la
acción.
El
Poema Markirya incluye la forma plural instrumental (terminando en –inen) de la palabra ráma
“ala”, los marineros de un barco se refieren poéticamente a “sus alas”: el
barco se describe como wilwarin wilwa...rámainen élvië,
que significa algo así como: “revoloteando como una mariposa...con sus
alas radiantes” (o: “...con sus radiantes alas”, “...por medio de
alas radiantes”). Podemos imaginarnos un ejemplo menos poético, usando la misma
forma instrumental plural: aiwi vilir rámainen: “pájaros
volando con (usando) alas”. Hablando de un solo pájaro, podríamos
usar un dual instrumental: aiwë vilë rámanten: “un
pájaro volando con (un par de) alas”.
Un
ejemplo (en estos momentos el único
ejemplo) de una forma instrumental que aparece en el Silm, es
particularmente interesante. Casi al final del capítulo 21: De Túrin Turambar,
Níniel se refiere a su hermano como a Turambar turun ambartanen “dominador
del Destino, por el Destino dominado”. En UT:138, se indica que la lectura más
apropiada sería: Turambar turún’ ambartanen.
Esta oración es peculiar por varios motivos. La palabra “destino”
(=predestinar), es aquí ambar, con raíz ambart(a)-, como en el nombre Turambar
“maestro/dominador/dueño del destino”, y la forma instrumental ambartanen
“por el destino”. Otras fuentes apuntan a umbar como a la palabra Quenya que
significa “predestinación, destino” (se menciona en el apéndice E de LotR como
el nombre de una letra Tengwa). Ambar aparece en todos los sitios
con el significado de “mundo”, como en la Declaración de Elendil en LotR (donde
se hace referencia al Ambar·metta o “Fin del Mundo”), pero
ambar
como “destino” solo coincide parcialmente con este nombre, ya que la forma de
la raíz ambart(a)-
es diferente. La palabra Quenya apropiada para “destino” es umbar,
pero la forma ambar aparece en el Quenya del Exilio debido a la influencia de
la correspondiente palabra en Sindarin: ammarth o amarth. Debemos confiar: quizá
Tolkien explique sus discrepancias en alguna nota aún no publicada.
Otro
hecho peculiar en el Lamento de Níniel, es la palabra turun (más exactamente turún’),
traducida como “dominado”. La traducción indicaría que se trata de un
participio pasado, cuya forma completa turúna habría perdido la –a debido a que la siguiente palabra (ambartanen)
comienza con la misma vocal. Esta forma turún[a] “dominado” está
relacionada con el verbo tur- “gobernar, controlar” (al igual
que carna
“hecho”, es el participio pasado de car- “hacer”), y menos probablemente
con túrina
(al igual que rácina “roto” como participio pasado comprobado de rac-
“romper”). La forma turún[a] es bastante confusa. Podría
pertenecer a alguna fase peculiar de la evolución del Quenya, un experimento
abandonado más tarde. Ya que aquí nos dejamos guiar por el material publicado
póstumamente, no podemos tener la completa seguridad de que todas las formas
lingüísticas representen las decisiones definitivas del Profesor.
Confiaremos
en que futuras publicaciones nos aclaren la extraña forma turún[a], pero si la
aceptamos como un participio pasivo, podemos elaborar una importante regla
gramatical a partir del lamento de Níniel: siguiendo a un participio pasivo, el
agente que llevó a cabo la condición descrita, puede presentarse como un nombre
en el caso instrumental. En nuestro ejemplo, Túrin Turambar era “dominado” y
como Níniel quiso añadir información acerca de que era lo que dominó a su
hermano, ella utilizó la forma instrumental ambartanen = “por el
destino”. Un ejemplo menos oscuro afecta a técina “escrito”, el participio
pasivo del verbo tec- “escribir”: podríamos construir una frase como: i
parma técina i Eldanen “el libro escrito por el Elfo”.
Siguiendo a un participio la forma instrumental podría seguramente asumir su
función básica de denotar un “instrumento”, y así, tendríamos una frase como: técina
quessenen “escrito con una pluma” (quessë = “pluma”).
La
terminación instrumental puede añadirse al pronombre relativo ya-, para expresar “por el cual”, “con
el cual”; singular: i cirya yanen
lenden amba i sírë “el barco con el que/cual atravesé el rio”, plural: i
ciryar yainen...
“los barcos con los
que/cuales...”, dual: i ciryat yanten... “el par/la pareja de barcos con los que/cuales...”.
Aunque
nuestros ejemplos involucran a otros casos, no hay razón para dudar de que las
terminaciones instrumentales pueden combinarse también con las terminaciones
pronominales posesivas, produciendo formas como mányanen “con mi mano”,
“usando mi mano” (má+nya+nen “mano-mi-con”).
Combinado
con un gerundio (terminación –ië), el
caso instrumental podría expresar la idea de “por hacerlo una y otra vez”,
p.e.: tiriénen “vigilando, mirando” en una oración como “lo encontré
mirando/vigilando”. Cuando se añade la terminación instrumental a los nombres
terminados en –ië, la vocal que está
delante de la terminación probablemente se alargue, así recibirá el acento (una
forma de énfasis/acentuación bastante difícil!): tendremos pues tiriénen,
en vez de (?)tirienen, que debería ir acentuado en la segunda –i-. No hay ejemplos fiables del caso
instrumental, salvo el del propio Tolkien: tyaliéva como forma posesiva
de tyalië
“jugar”. El instrumental dificilmente puede ser tyaliénen. Algunos
alargamientos vocálicos (aparentemente para producir formas molestas de
acentuación), se observan también en otras partes de la gramática tal y como
descubriremos en la siguiente emocionante sección.
LOS VERBOS CON UNA VOCAL SIN ACENTO + -ta:
Hemos visto
anteriormente la distribución de las categorías de los verbos Quenya. Hay
algunos subgrupos menores de verbos que tienen formas peculiares, aunque
nuestro conocimiento sobre ellos es muy limitado (la eterna letanía de la
lingüística de Tolkien): apenas tenemos ejemplos. Más de lo mismo: unas pocas
observaciones acerca de algunas de estas subcategorías, de cómo se forman.
Ahora trataremos una de ellas.
En
algunos de mis ejemplos y ejercicios, he combinado el verbo car-
“hacer” con un adjetivo, p.e.: en el ejercicio C de la lección anterior: hiritaryas
carnë lierya alya “su encuentro hace a su gente rica”.
Debo apuntar que no tenemos ningún ejemplo de Tolkien en que se combine un
adjetivo con car-, y puede que estemos imponiendo al Quenya una forma de
otro idioma. Sin embargo, esto no tiene porque ser un desastre: si alguna vez
somos capaces de crear una forma útil de Quenya, podríamos llegar a sonrojarnos
al pensar en el uso que actualmente le estamos dando (y si los Eldar volvieran
de Valinor para protestar por la forma en que maltratamos su idioma, tampoco
deberíamos extrañarnos). Dicho esto, podemos observar como el vocabulario
Quenya contempla lo que se define como “verbos
causativos derivados de adjetivos”; quizá deberíamos emplear un Quenya
completamente “idiomático” para usar esas formaciones.
En
una palabra: estos verbos expresan la idea de “hacer” un objeto que tiene
ciertas propiedades descritas por un adjetivo. La terminación –ta debería ya sernos familiar por aparecer
en los verbos Quenya (p.e.: pusta- “parar”). Es a menudo, tan
solo una terminación verbal sin implicaciones particulares, pero
ocasionalmente, puede tener un significado causativo; comparemos el verbo
primario tul- “venir” con el verbo derivado tulta- “convocar, citar”
(=la “causa” para venir). A los adjetivos se les añaden terminaciones que se
usan también para derivar verbos causativos. Tenemos solo un manojo de
ejemplos, pero el adjetivo airë “santo” se corresponde
aparentemente con el verbo airita- “venerar” (=”hacer santo”).
(La final –ë de airë “santo”,
aparece como –i en airita,
porque la –ë de airë desciende de la –i del idioma primitivo, y se cambia a –ë cuando es final. En el aoristo hay
una variación similar: silë “brilla”, que con un
sujeto plural sería: silir “brillan”, porque si se
añade una terminación a la vocal final, esta no puede ser larga).
Solo
existe una forma del verbo airita- comprobada como pasado.
Apareció como airitánë en un manuscrito no publicado de Tolkien almacenado en Bodleian: con arreglo a una nota al pie
en VT, número 32 de Noviembre de 1993, página 7, la página del manuscrito en
cuestión “data de 1966 y da mucha
información sobre los verbos Quenya. Será publicado en un próximo número de
Vinyar Tengwar”. Ocho años y nueve Vinyar Tengwar después, seguimos por
desgracia, esperando ver ese documento tan interesante, pero al menos, en VT#32
se citó el pasado airitánë. Obviamente incluye la conocidísima terminación –në del pasado, pero debemos reparar en
el hecho de que la vocal final de –ta
se encuentra en este caso alargada, llevando además añadida la terminación del
pasado.
De
esta forma, la sílaba larga –tá-
atrae al énfasis. **Airitanë sin el alargamiento, hubiera dado una forma muy
extraña de énfasis (con el acento en –rit-),
y quizá sea por eso por lo que existe el alargamiento citado. Esto puede
implicar que si alguna terminación se añadiera tras –në, el énfasis después de todo, no recaería en –rit-, y el alargamiento de –ta- no debería hacerse: quizá “nosotros
veneramos” sea airitanelmë, en vez de (?)airitánelmë, ya que el énfasis debe
aquí recaer en –ne- y –ta- no recibe énfasis alguno. Hay quien
piensa que el Quenya no puede llevar una vocal larga en una sílaba sin acento
alguno, a menos que esta sílaba sea también la primera de la palabra.
En
cualquiera de los casos, podemos inferir esta regla: por lo que se refiere a la
forma del pasado del verbo (esto es: un verbo con una vocal sin acento delante
de la terminación verbal –ta), no
lleva ningún tipo de terminación que pueda trasladar el énfasis, la terminación
–ta se alargará a –tá- cuando se coloque tras ella la
terminación –në del pasado. Así pues,
airitánë
será el pasado de airita-. Por supuesto, no todas las terminaciones pueden llevar
a –në como sufijo, pues tiene el
poder de trasladar el énfasis, y en ese caso, el alargamiento de –tá- debe mantenerse con el fin de
prever que el acento no vaya a cualquier sitio: airitáner “venerado” (con
un sujeto plural), airitánes “el/ella veneró”, airitánen “veneré”.
Posiblemente, sería airitanenyë sin el alargamiento de –tá-, si usáramos la forma más larga de la terminación de “yo”, con
lo que el énfasis se traslada a –ne-,
y –ta- se convierte en una sílaba sin
acento.
En
las Etym, Tolkien citó al menos un verbo más que parece tener relación con este
grupo o pertenecer a él. La entrada NIK-W-
proporciona el verbo ninquitá- “blanquear”, “poner/hacer
blanco”, derivado del adjetivo ninquë “blanco” (raíz ninqui-;
la forma primitiva se da como ninkwi). Al escribir ninquitá-,
Tolkien obviamente sugiere que la vocal final se alarga con frecuencia, y
podemos asegurar que el pasado es ninquitánë.
NOTA: En la entrada NIK-W-,
también cita Tolkien el verbo ninquita- “brillar blanco/plata/plateado”,
que probablemente suscite otra interrogante: ¿será el pasado (?)ninquintë
con infijo nasal? (permitidme esta especulación!). En el aoristo, los dos
verbos podrían coincidir como ninquita; el contexto determina que
esto debería interpretarse como “blanquea” o “platea”.
Diremos algo
más acerca de esta clase de verbos: como se forma el participio pasivo (o
pasado). La evidencia es, sin embargo, difusa.
En
“Las Casas de Curación”, capítulo 8 del Libro Cinco en El Retorno del Rey de
LotR, Tolkien pone a Aragorn diciendo: “en
la alta lengua de los viejos, yo soy Elessar la Piedra Elfica, y Envinyatar el
Renovador”. El título Quenya Envinyatar “Renovador” es
interesante. Tal y como se ve por la final –r,
esta terminación podría añadirse a los verbos Quenya (derivados de A-) con
mucho más significado que la terminación de agente de nuestro idioma –ado/-ador, así es como Envinyatar
“Renovador” apunta al verbo subyacente envinyata- “renovar”. El
prefijo en- significa “re-“, y vinya
es el adjetivo Quenya que significa “nuevo”, así aparentemente estamos viendo
otro verbo derivado de un adjetivo por medio de la terminación –ta.
Más
interesante aún puede resultar ver como el participio pasado de este verbo envinyata-
“renovar”, está contrastado en MR:405, en la frase Arda Envinyanta. Esto lo
tradujo Tolkien como “Arda Curada/Sanada” (la referencia se hace a un mundo
futuro sanado de las consecuencias de la maldad de Morgoth). Comparándolo con
el título de Aragorn, Envinyatar “Renovador”, podemos decir que Arda
Envinyanta, significa literalmente: “Arda Renovada”. Debemos prestar
atención a la formación del participio pasivo: mediante un infijo nasal
insertado ante la t de la terminación
–ta del verbo envinyata-. La forma
resultante envinyanta, difiere de los participios pasivos de los
verbos “normales” terminados en –ta,
que tienen sus participios terminados en –taina
(comparar hastaina “estropeado” en el mismo texto que nos da el ejemplo Arda
Envinyanta “Arda Sanada”: Arda Hastaina “Arda Enferma”, era el
mundo tal y como estaba en ese momento, enfermo por causa de Morgoth. Ver
MR:405,408, nota 14. Es importante advertir que estos tipos divergentes de
participios, aparecen en la misma fuente, permitiéndonos saber con certeza que
las diferentes formaciones pertenecen a la misma versión de Quenya: en efecto,
podría existir la tentación de disolver algunas de las diferentes formaciones
por ser estas representativas tan solo de una cierta etapa en la evolución de
la lengua de Tolkien (ideas que él mismo despreció después).
Si
el participio pasivo de envinyata- “renovar” es envinyanta,
podría ser que el participio pasivo de airita- “venerar” se forme mediante
el infijo nasal airinta “venerado” (en vez de (?)airitaina, aunque quizá
esta forma fuera aceptable). Y si el pasado de airita- es airitánë
con alargamiento de –ta- a –tá-, probablemente deberíamos admitir
que envinyata-
“renovar” se convierte en envinyatánë en el pasado.
Similarmente, si ninquitá- es el verbo “blanquear”, con el pasado en ninquitánë,
el participio “blanqueado” sería ninquinta (las formas envinyanta, airinta,
ninquinta concordarían por
supuesto en número con los adjetivos terminados en –a, cambiando esta vocal final por –ë en el plural).
Ya
hemos mencionado más o menos todos los muchos verbos conocidos que pueden ser
asignados provisionalmente a esta subclase. No existe evidencia directa que nos
diga como se comportarían en otras formas que no sean el pasado y el participio
pasivo (como para el participio activo terminado en –la, estamos casi seguros de que para la terminación –ta, habrá el mismo alargamiento que se
ha observado ante la terminación –në
del pasado: así airitála “venerando”, envinyatála “renovando”. Una vez
más, la “motivación” para el alargamiento de la vocal de la terminación –ta, sería el evitar las formas
eufónicas del énfasis).
Por
supuesto, es difícil saber hasta que punto somos libres para derivar nuevos
verbos Quenya por nosotros mismos, añadiendo –ta a los adjetivos (recordando que los adjetivos terminados en –ë cambian la vocal por –i- ante las terminaciones, como en airita-
“venerar” de airë “veneración”). Volviendo a la frase con la que
empezábamos: hiritaryas carnë lierya alya “su encuentro ha hecho rico a su
pueblo”, ¿se podría quizá expresar mejor como: hiritaryas alyatánë lierya?
Sabemos que el adjetivo alya se usa como base del verbo alyate-
“hacer rico/enriquecer”, con el pasado: alyatánë (y participio pasivo alyanta).
En esta, como en otras materias, los que quieren escribir Quenya se dan de bruces
con una difícil elección: ¿debemos intentar trabajar el idioma solo con las
palabras que Tolkien nos dio, introduciendo términos no comprobados o largos
circunloquios donde sea necesario rodear las lagunas existentes en los
vocabularios?, o bien ¿debemos tener la libertad de poder derivar nuevas formas
y palabras a partir de los elementos tolkinianos, aplicando los principios
dados por el Profesor, hasta donde nos sean comprensibles, algo que algunos
perciben como la disolución del sistema lingüístico de Tolkien mediante
elementos falsificados (y sin embargo construidos inteligentemente)?. Yo creo
que debemos sentirnos autorizados para desarrollar algunas creaciones
post-Tolkien en Quenya, haciéndolo un idioma útil, pero por desgracia, no hay
respuestas fáciles para todo esto...
EL IMPERATIVO:
El imperativo
es una forma del verbo que se usa para expresar órdenes o requerimientos. En
algunos idiomas como el inglés, el imperativo suele ir precedido de la
expresión “por favor” para hacerlo más amable, pero debe entenderse que una
forma imperativa no tiene que tomarse necesariamente como una orden brusca. En
la traducción que hizo Tolkien del Padrenuestro al Quenya, figuran varios
imperativos y un tipo de oración como “líbranos del mal”, es por supuesto solo
eso: una oración imperativa aunque sin ánimo de ordenar nada a Dios.
Según
Tolkien, el élfico primitivo tenía una partícula imperativa que se podía usar
en conjunción con una raíz verbal para indicar que cosa iba a ser tomada como
un imperativo. La partícula en cuestión tenía la forma â, y era “originalmente
independiente y de colocación variable” (WJ:365). A veces se colocaba tras
la raíz, y en algunos casos, se parecía a la terminación –a del Quenya. En WJ:364, se menciona una “exclamación imperativa”:
heca!
que significa “sal de aquí!” o “quédate a un lado!”, y en la página siguiente
se sugiere que esta exclamación viene de la forma primitiva hek(e)
â. Hay otra exclamación primitiva:
el
–â “he aquí!, mira!”, que se supone que es lo primero que dijeron los
Elfos cuando despertaron en Cuivénen y vieron las estrellas (WJ:360). En Quenya
esta palabra pasó a ser ela!. Era una “exclamación imperativa dirigiendo la mirada hacia algo visible en ese
momento” (WJ:362).
Si
vamos a guiarnos por los ejemplos como heca y ela, deberemos aceptar
que, al menos en el caso de los verbos primarios, los imperativos se forman
añadiendo la terminación –a a la raíz
verbal. Por ejemplo: tir- “mirar, vigilar”, tendría su
imperativo en tira! “mira!, vigila!”, representando al primitivo tir-â
o tir(i)â. La forma correspondiente en
Sindarin es tiro! (advierto que el imperativo tira! “vigila!” tiene una
forma diferente a la del presente continuo tíra “está vigilando”, ya que esta
última forma tiene la raíz vocálica alargada). Esta podría ser una forma de
construir imperativos Quenya, pero es posible también que exclamaciones como heca
y ela
sean tomadas como formas “fosilizadas” descendientes de las primeras etapas del
Elfico.
En
cuanto a la típica forma “moderna” de construir imperativos, hay evidencias que
demuestran que un descendiente de la partícula original â, fue tratado como una palabra independiente: se colocó delante de
la raíz verbal en vez de ir al final como un sufijo. Hay un ejemplo en el mismo
LotR, en la Alabanza de Cormallen: la multitud que saluda a Frodo y Sam con las
palabras a laita te...Cormacolindor, a laita tárienna! “¡Benditos
sean...Los Portadores del Anillo, sean benditos (o alabados) por largo tiempo!”
(traducido en Cartas:308). Vemos como la raíz verbal laita- “alabar, bendecir”
figura aquí precedida por la partícula imperativa –a-, con el fin de formar la frase imperativa a laita! “bendecid!,
alabad!”. La partícula –a- aparece
también en su forma larga –á-,
formada directamente de la primitiva –â-,
como en la exclamación á vala Manwë! “puede Manwë
ordenarlo!” (WJ:404). En este caso, el verbo vala- “regular, gobernar,
ordenar” (el origen del nombre Valar, usado luego para referirse o definir tan
solo a los poderes divinos), se combina con la partícula imperativa –á-: el significado literal de á
vala Manwë! es claramente algo como: “haz la regla Manwë!”, si hacemos
el esfuerzo de traducir –á- como una
palabra independiente. Incidentalmente, este ejemplo demuestra que el sujeto
del imperativo (el único que puede llevar a cabo o ejecutar la “orden” o
“requerimiento”), puede explícitamente mencionarse tras la propia frase
imperativa.
¿Hay
alguna razón por la que la partícula imperativa aparezca en su forma corta –a- en a laita, y en su forma
larga (-á-) en á vala? Se ha sugerido en
ocasiones, que –á- se acorta a –a- en el momento en que aparece delante
de una sílaba larga (como lai-, por
causa del diptongo –ai-), pero no lo
sabemos con seguridad. Quizá –á-
frente a –a- tan solo sea un ejemplo
de variación fortuita: probablemente siendo no acentuada, la partícula podría
muy bien tender a acortarse si el narrador no la enuncia con cuidado (la
estática multitud de Cormallen, alabando a los hobbits que habían salvado al
mundo, lo pronunció mal!) Yo personalmente, prefiero la forma larga –á-, para evitar confusiones con la –a- como partícula de dirección (como en
el saludo de Treebeard (Bárbol) a Celeborn y Galadriel: a vanimar = “los
nobles” -Cartas:308). Por ejemplo: ya que el verbo “ir” es lelya-, el imperativo
“ve!” sería á lelya!.
La
partícula imperativa –á- también se
puede combinar con la negación vá para formar áva, empleado en órdenes
negativas: áva carë! “no lo hagas!” (WJ:371). Este ejemplo
nos da una idea de cómo se comportan los verbos primarios en las frases
imperativas: aparecen con la terminación –ë,
tal y como lo hacen cuando se usan como infinitivos (y las formas aoristas sin
terminación). Así pues, a partir del verbo primario tir- “vigilar”,
posiblemente podamos formar una orden como á tirë! “vigila!” (negativo: áva
tirë! “no vigiles!”).
LA FORMULA NAI:
Si
no queremos emitir una orden (ni siquiera cortesmente), sino simplemente
expresar un deseo de que algo llegue a hacerse o llegue a pasar, el Quenya
tiene una fórmula especial de “deseo”.
Casi
al final de Namárië encontramos estas líneas: nai hiruvalyë Valimar! nai elyë
hiruva!. En LotR, esto está traducido como: “quizá tu encuentres
Valimar! quizá tu lo encuentres!”. La palabra nai se traduce en este
caso como “quizá/puede ser/a lo mejor”, etc. Tolkien indicó que esta palabra
Quenya no solo implica que algo “es posible”. Hizo notar que nai
“expresa tanto un deseo como una
esperanza, y estaría incluso más cerca de ‘puede algo ser de cierta manera’,
que de ‘quizá/puede ser/a lo mejor’” (RGEO:68). Debemos pues preguntarnos
porque usó en primer lugar la engañosa traducción “quizá”; posiblemente haya
algunos “desarrollos conceptuales” involucrados (Tolkien cambió su forma de
pensar acerca del significado preciso del texto Quenya que ya se había
publicado!) De cualquier forma, su decisión final sobre el significado de la
frase nai hiruvalyë Valimar! no se interpretó como “sea lo
que tu encuentres Valimar!” o “puede que tu encuentres Valimar!”. Nai
elyë hiruva, significará “sea lo que quiera que tu encuentres”
(la palabra elyë “cualquiera que tu” (más o menos), aparece aquí como un
pronombre enfático independiente que se corresponde con la terminación –lyë “tu, vosotros”, mientras que
Valimar permanece como una alternativa a Valinor: Galadriel cantando Namárië,
expresa así el deseo de que Frodo “encuentre” eventualmente o “llegue” al Reino
Bendito y, como recordaremos, ambos viajaron al final a través del mar).
Tenemos
una muestra más de la fórmula nai.
Aparece en El Juramento de Cirion, cuando este expresa su deseo de que los
Valar respetaran dicho Juramento: Nai tiruvantes “sea lo que
ellos guardarán [vigilarán]”. Tolkien hizo notar que esto es el equivalente de
“ellos pueden guardarlo” (UT:305,317).
En
relación con el significado básico de la palabra nai en sí misma, Tolkien aseguró que es literalmente “sea (lo)
que”: derivación al Quenya de la antigua nâ-i
(RGEO:68). La parte nâ-, parece ser
el elemento que significa “se/sea”, sin duda estrechamente relacionado con la
cópula Quenya –ná- “es”, que en sí
misma es la forma del verbo “ser”: la –i
final, debe considerarse como el elemento correspondiente a “que” de “ser (lo) que”,
y ciertamente, esta –i parece estar
relacionada con el artículo Quenya i
“el/la/lo”. En castellano tenemos una forma que define exactamente el
significado de la palabra nai, que es: ojalá!
Cualquiera
que sea el origen exacto o el significado básico de nai, es una palabra útil
que aparentemente se puede colocar al principio de una oración que lleve un
verbo en futuro, convirtiendo un simple futuro en una expresión de deseo hacia
algo que debe ocurrir en ese futuro:
◊
Elda
tuluva coalmanna “Un Elfo vendrá a nuestra casa”>Nai
Elda tuluva coalmanna! “ojalá que un Elfo venga/vendrá a nuestra casa!”
= “(yo) deseo que un Elfo venga/vendrá a nuestra casa”, o: “puede que un Elfo
venga/vendrá a nuestra casa”
◊
Hiruvan
i malta “encontraré el oro”>Nai hiruvan i malta! “ojalá
encuentre/encontraré el oro!” = “deseo encontrar/que encuentre/encontraré el
oro”
◊
Caruvantes
“ellos lo harán”>nai caruvantes! “ojalá (ellos) lo hagan/harán!” = “deseo que
(ellos) lo hagan/harán”.
En
La Comunidad del Anillo de Peter Jackson, podemos oir a Saruman pronunciando un
ejemplo de fórmula nai en la escena
en la que se halla en lo más alto de Orthanc leyendo invocaciones con la
intención de hacer caer una avalancha sobre la Comunidad. Grita: nai
yarvaxëa rasselya taltuva notto-carinnar! “deseo que tu cuerno manchado
de sangre caiga sobre las cabezas de mis enemigos!” (el actor hace una pausa en
taltuva
“derrumbará”; Christopher Lee interpretando a Saruman no debió entender que
estaba pronunciando una sola frase y no dos!).
En
nuestros ejemplos, nai se combina con el futuro, pero como solo tenemos tres
ejemplos es muy difícil establecer una regla del uso de nai en conjunción con
otros tiempos (podríamos decir que tenemos solo dos ejemplos: El Juramento de
Cirion y Namárië, puesto que los dos ejemplos que hay al final de Namárië son
muy similares). Quizá nai también pueda describir la
confianza del narrador en que un deseo se cumpla al fin, o se haya cumplido en
el pasado (cuando el narrador aún no sabe si su deseo se ha hecho o no
realidad). Si es así, tendríamos las construcciones: nai tíras “ojalá el/ella
esté vigilando!” = “espero que el/ella esté vigilando” (con el tiempo presente
o continuo de tir- “vigilar”), nai hirnentes “ojalá lo hayan
encontrado!” = “espero que lo hayan encontrado” (con el tiempo pasado de hir-
“encontrar”), nai utúlies “ojalá el/ella haya venido” = “espero que el/ella
haya venido” (con el tiempo perfecto de tul- “venir”). Sin embargo, en los
ejercicios de esta lección, nai solo se combina con el futuro
(como sucede en los ejemplos contrastados).
Sumario de la Lección
Dieciseis:
El
caso instrumental tiene su terminación básica en –nen, plural: -inen,
dual: -nten (al menos en el caso de
los nombres con sus formas duales nominativas acabadas en –t; los nombres con las formas duales nominativas acabadas en –u, simplemente tienen que añadir la
terminación –nen a esa vocal). La
terminación instrumental se añade a los nombres para denotar el “instrumento”
mediante el cual se realiza o ejecuta una acción determinada, como cuando los
Elfos fueron descritos como “los que hacian palabras ómainen = “con las
voces” (de óma “voz”). La terminación instrumental puede corresponderse
con preposiciones como “con” o “por medio de”, donde estas palabras signifiquen
“uso” o “medio”. A veces la terminación instrumental puede marcar a un nombre
simplemente indicando “que es lo que provoca que algo pase”, como cuando la primera
línea de Namárië dice: “hojas caen súrinen = en el viento, por
causa del viento”. Siguiendo a un participio pasivo, un nombre en caso
instrumental puede indicar “quien o que provoca” la situación descrita, como
cuando Túrin es descrito como turún’ ambartanen “dominado por
el destino”. –Los verbos que llevan una vocal inacentuada (átona)+la
terminación –ta, tienen sus formas
del pasado terminadas en –tánë
(observar la á larga) y los
participios pasivos acabados en –nta.
Los ejemplos fiables incuyen: airitánë como pasado de airita-
“venerar”, y envinyanta como participio pasivo de envinyata- “renovar,
sanar”. Estos verbos son formaciones causativas derivadas de los adjetivos,
mediante la terminación –ta, como
cuando airë(airi-) “veneración” se convierte en la base del verbo causativo
airita-
“venerar”. –El imperativo Quenya va marcado por la partícula –á- (variante –a-, negativo áva), que se coloca delante de la
raíz verbal: a laita! = “alabad!”, á vala! “rige!/gobierna!”. En este
contexto gramatical, la raíz de los verbos primarios toma la terminación –ë como en la orden negativa áva
carë “no lo hagas!”. Unas pocas (¿viejas, fosilizadas?) formas del
imperativo se ven sustituyendo a la partícula independiente –á- o –a- del imperativo, con la correspondiente terminación –a (ela “he aquí!”, heca “márchate!”). –La
palabra nai que significa básicamente “ojalá!”, puede colocarse al
principio de la oración para expresar un deseo: nai tiruvantes “ojalá
ellos lo guardarán!/lo guarden!”, o: “pueden ellos guardarlo” (tiruvantes
“ellos lo guardarán/lo vigilarán”). En nuestros ejemplos fiables, nai va
colocado delante de las oraciones que incluyen un verbo en tiempo futuro; la
posible combinación de nai con otros tiempos está aún por
comprobar.
VOCABULARIO:
Nelya:
“tercero” (el nombre original del Tercer Clan de los Elfos era
Nelyar, literalmente: “Terceros, los Terceros”, aunque la rama Eldarin de este
clan se llamó más tarde Lindar o Teleri [WJ:380,382]).
Á: (partícula imperativa): (variante a, aunque aquí usaremos á).
Áva:
“¡no!” (la partícula imperativa combinada con una negación.
Tiene también la forma comprobada avá, la única palabra Quenya de dos
sílabas conocida que se acentua en la última sílaba [WJ:371]; aquí usaremos áva).
Rac-:
“romper”
Envinyata-:
“renovar, sanar”
Airita-:
“venerar”
Harna-:
“herir” (el participio pasivo es también harna, definido como
“herido” en la entrada SKAR- en Etym.
La formación adjetival o participial harna “herido” es la primera
derivación de la raíz original; harna- puede usarse también como
raíz verbal “herir”. Por supuesto, si esta palabra fuera de un verbo derivado
de A- regular, el participio pasivo debería ser (?)harnaina, ya que la
terminación –ina es tan solo una variante
más larga de la terminación –na, la
cual está presente desde el principio, y añadir un sufijo dos veces a la misma
palabra es completamente innecesario y antiestético!).
Namba:
“martillo”
Ehtë:
“lanza”
Yána:
“sitio santo”, “santuario”
Nilmë:
“amistad”
Rómen: “el Este” (la inicial
Ró- se halla relacionada
estrechamente con la or- del verbo orta-
“levantar, amanecer”, ya que el Sol se levanta/aparece/amanece por el Este).
EJERCICIOS:
1.-
Traducir al español:
2: Traducir al Quenya (usando de forma consistente la
partícula independiente imperativa en vez de la terminación –a, la cual posiblemente sea una forma
fosilizada):
LECCION
DIECISIETE:
Los demostrativos: sina, tan(y)a, enta, yana. / Conjugación de la última palabra
declinable. / Nombres con raíz u-. /
Los ordinales terminados en –ëa:
LOS DEMOSTRATIVOS QUENYA:
Los “demostrativos” son palabras del tipo de “este/a”,
“ese/a”, con sus correspondientes plurales “estos/as”, “esos/as”. Tiene un
significado algo más complicado que el del artículo (aunque en los idiomas del
mundo, muchos de los artículos determinados descienden de viejos demostrativos
que quedaron en desuso). Los demostrativos pueden usarse junto con los nombres,
produciendo frases como: “esta casa”, o “ese hombre”.
En el Quenya estilo LotR hay tan solo un demostrativo
comprobado: El Juramento de Cirion comienza con las palabras vanda
sina, traducidas como: “este Juramento”. El orden de las palabras en
Quenya, sería “juramento este”; sina es la palabra que significa
“este”: la raíz si- concreta la
posición presente en el tiempo o el espacio (palabras como sí “ahora”, o sinomë
“en este sitio, aquí”, esta última de la Declaración de Elendil en LotR).
Una palabra que define “ese/esa”, aparece como tanya
en el antiguo “Qenya” publicado en MC:215, en el texto: tanya wende “esa
doncella”. El orden de las palabras en esa frase, es como el nuestro, con el
demostrativo ante el nombre (lo opuesto al orden que hemos visto en el
Juramento de Cirion). Puede que el orden sea de libre elección, con lo que vanda
sina podría ser también sina vanda. Sea como fuere, no
tenemos la seguridad de que la palabra tanya sea válida en el Quenya estilo
LotR. Las Etym, citan a ta como el demostrativo élfico con
el significado de “ese”, y actualmente, la palabra Quenya que significa “ese”
es tana.
Dado que esta palabra parece la contrapartida perfecta de sina “este”, nosotros
usaremos tana en vez de tanya “ese” (aunque es posible que
la forma “Qenya” tanya haya sobrevivido a lo largo de las últimas etapas de la
concepción de Tolkien). Sabiendo que vanda sina significa “este juramento”,
debemos aceptar que “ese juramento” sea vanda tana. Puede que, convirtiendo
la frase “Qenya” tanya wende “esa doncella” al Quenya estilo LotR, nos diera
como resultado vendë tana (o wendë tana, con la vieja forma de la
palabra “doncella”). Debemos pues, implementar el orden de las palabras
observado en el Juramento de Cirion con el demostrativo, siguiendo en vez de
precediendo al nombre con el que conecta: en la entrada TA- en las Etym, Tolkien describió a tana como a una palabra
anáfora, significando esto que se refiere de nuevo a algo ya mencionado.
Sin embargo, sina “esto” y tan(y)a “eso” no son los únicos demostrativos Quenya que se conocen.
Aunque en la actualidad no se observan en ningún texto Quenya, en las notas de Tolkien
se hace mención a otros demostrativos. Otra palabra que significa “ese”, es enta,
citada en la entrada EN- de las Etym
y descrita como un adjetivo que significa “ese de allá”. La raíz EN- por sí misma, se dice que “es un elemento o prefijo que significa ‘más
allá, ese de allá’”. Dejando al demostrativo ir tras el nombre con el que
conecta, podríamos construir una frase como coa enta: “esa casa” en
el sentido de “esa casa de allá, la casa de más allá”.
Pudiera ser también que Tolkien hubiera querido distinguir
entre tres grados de cercanía o lejanía, como los tienen algunos idiomas de
nuestro propio mundo. Generalmente solo se hacen dos distinciones, dos grados:
“este/a/o” y “ese/a/o”: para simplificar todo esto de forma aún más radical,
diremos que “este” se refiere a algo cercano al narrador, mientras que “ese” se
refiere a algo que está más alejado del narrador. En algunos idiomas sin
embargo, la posición del que escucha también es tenida en cuenta. Hay dos
palabras para definir “ese”: una referida a algo alejado del narrador pero
cercano al que escucha (“esa cosa que está cerca de ti”), y otra palabra que se
refiere a algo que no está cerca de ninguno de los dos, ni del narrador ni del
que escucha (“esa cosa que (ambos) vemos allí/allá”) ¿Podría ser que en el
Quenya la palabra tana “eso” se refiriera a algo cercano a la persona que
escucha, mientras que enta hiciera referencia a algo que
es lejano para ambos? Hay actualmente pocas (o ninguna) evidencias que delaten
un intento por volver a dar crédito a ciertas teorías, pero al menos tenemos la
seguridad de que la palabra enta tiene claras connotaciones de
“más allá”, de algo separado del narrador por una distancia física. La palabra
Sindarin que significa “allá”, es ennas (SD:128,129), y se sabe que representa
a una forma más vieja de locativo que correspondería a la palabra Quenya entassë
“en (un lugar/sitio) más allá” (puede que tana sea simplemente una palabra más
general para definir “ese”, meramente enfocada a la identidad especial de
alguien o algo: “ese uso” como oposición a cualquier otro).
Se menciona otra palabra que significa “ese” en la
entrada YA- de las Etym que es yana:
tras la glosa de “ese”, Tolkien añade una especificación entre paréntesis: “(el primero)(el antecesor)”. Puede que aran yana
signifique “ese rey” con la implicación de estar hablando sobre un
primer/antecesor rey, ahora muerto o al menos que ya no gobierna. Hay
contrastes interesantes entre yana y enta como palabras con el
mismo significado: “ese”; en las Etym Tolkien hizo notar que la raíz YA- significa “allí, más allá” o “desde
hace tiempo”. Añadió que EN-, la raíz
que produce enta, significa “del tiempo que apunta al futuro”. Así pues,
“ese día” se podría traducir como aurë enta si nos referimos a un día
futuro que aún no ha llegado, mientras que aurë yana sería “ese día” con
referencia a algún día en el pasado (una frase “neutral” sin implicaciones
especiales, podría ser aurë tana).
Para los demostrativos plurales “estos” y “esos”, no
tenemos formas contrastadas en Quenya. Ya hemos visto las palabras sina
“esto” y tana, yana “eso” con aspecto de adjetivos
por sus formas (la terminación –na
como adjetival o participal), y enta “más allá” que Tolkien
identificó explícitamente como un adjetivo (Etym, entrada EN-). Así pues, probablemente podamos declinar todas estas palabras
como adjetivos, pudiendo derivar sus plurales simplemente cambiando sus finales
en –a por –ë:
Vanda
sina “este juramento” / vandar sinë “estos juramentos”
Nís
tana “esa mujer” / nissi
tanë “esas mujeres”
Coa enta
“esa casa [de allí], aquella casa” / coar entë “esas casas [de allí],
aquellas casas”
Aurë
yana “ese día [del pasado]” / auri
yanë “esos días”
Como en el caso de los adjetivos normales terminados en –a, las formas plurales acabadas en –ë representarían formas arcaicas
terminadas en –ai (vandar
sinai, etc...). Algunas evidencias indirectas, confirman que los
demostrativos llevarían la terminación plural en –i en el Viejo Elfico: en LotR, en la inscripción de la Puerta de
Moria, aparece la frase Sindarin: i thiw hin, traducida como “estas
runas”. Tolkien hubiera representado esto como algo parecido a in
teñwâi sinâi, en una etapa más antigua, mientras que en Quenya,
el viejo plural demostrativo sinâi “estas”, se hubiera convertido
en sinai
y luego en sinë.
No está claro si los demostrativos que hemos visto pueden
funcionar por sí mismos independientemente, o solo en conjunción con los
nombres. ¿Podemos usar sina “este” en una oración como
“esta es una buena casa”? (y si necesitamos un plural “estas”, ¿deberemos
declinar sina como un nombre, de forma que el plural fuera sinar
y no sinë?).
En PM:401, tenemos la oración sin quentë Quendingoldo.
Tolkien no la tradujo. ¿Debemos entender “esto dijo Quendingoldo”, o: “así
habló Quendingoldo”? La última interpretación tiene a sin como el adverbio
“así”, pero si sin significara “este” sería lo que llamaríamos un pronombre
demostrativo, correspondiente a sina, siendo este un adjetivo que
tan solo aparece en conjunción con un nombre. Según esta interpretación, sería sin
en vez de sina lo que deberíamos usar en frases como: “esta es una buena
casa”, o: “he visto esto” (y, ¿debería entonces ser sini la palabra
independiente que deberíamos usar con el significado de “estos”?) Al igual que
con los otros demostrativos, tenemos ta como una forma “independiente” de
“ese”, correspondiendo al adjetivo tana (ver Etym, entrada TA-). De las otras formas independientes
poco o nada se sabe, por lo que en los ejercicios nos vamos a concentrar en los
adjetivos demostrativos sina, tana, enta, yana, usados
en conjunción con los nombres.
CONJUGACION DE LA ULTIMA PALABRA DECLINABLE:
Ahora que ya hemos visto todos los casos Quenya, debemos
apuntar a algunas terminaciones de caso que no van añadidas a los nombres a los
cuales pertenecen en lógica. Donde ese nombre forma parte de una frase más
larga (como cuando el nombre va seguido por un adjetivo atributivo que lo
describe), la terminación del caso debe añadirse a la última palabra de la
frase. El Juramento de Cirion nos proporciona el ejemplo clásico: incluye una
referencia a Elendil Voronda “Elendil el Fiel”; voronda viene a ser el
adjetivo Quenya que significa “inquebrantable, constante, fiel”. Tolkien escribió:
“los adjetivos usados como ‘título’ o
usados frecuentemente como ‘atributo’ de un nombre, se colocan detrás del
nombre” (UT:317; como ya hemos apuntado antes, el Quenya aquí difiere de
otros idiomas en no tener que insertar un artículo determinado entre el nombre
y el adjetivo, así pues no sería necesario escribir Elendil i Voronda).
En el Juramento de Cirion la frase “nombre-y-título” Elendil
Voronda, aparece en genitivo: el Juramento incluye las palabras Elendil
Vorondo voronwë “Elendil, la Fidelidad del Fiel”, o (como se
tradujo en UT:305): “la fidelidad de Elendil el Fiel”. Observemos que la
terminación –o del genitivo, la cual
he subrayado, se añade al adjetivo voronda (reemplazando normalmente a
la terminación –a), en vez de hacerlo
al nombre Elendil. De alguna manera, el adjetivo que sigue al nombre es
tratado como una extensión del propio nombre, y de esa manera, la terminación
se añade al final de la frase. Tolkien comentó sobre la construcción Elendil
vorondo: “como es usual en
Quenya, en el caso de dos nombres declinables en oposición, tan solo se declina
el último” (UT:317). Voronda “fiel”, está aquí en
oposición a Elendil como nombre adicional o título, y solo el último nombre
debe declinarse (conjugado para el caso).
Este principio funcionaría con todos los casos
gramaticales. El alativo de Elendil
cuando el nombre aparece solo, es Elendilenna “a Elendil” (PM:401), ya
que “a Elendil el Fiel”, sería: Elendil Vorondanna; la última
palabra de la frase lleva la terminación del caso.
Donde se afecta a un nombre propio seguido por un epíteto
(como en este caso sería voronda), el
sistema de adición de cualquier terminación de caso a la última palabra de una
frase, puede ser más o menos universal. Los nombres comunes (los propios no),
pueden ser calificados por adjetivos siguiendo en vez de precediendo al nombre.
P.e.: una frase como mallë téra “carretera recta” = “una
carretera recta” (LR:47). Si añadimos la terminación del locativo para expresar
“en una carretera recta”, ¿a cuál de las palabras deberíamos añadir la
terminación del caso? ¿deberíamos aplicar otra vez la regla de “la última
palabra declinable” (mallë térassë), o añadimos la
terminación del locativo al nombre (mallessë téra)?
Parece que se permiten ambas construcciones. El Poema
Markirya proporciona una serie de ejemplos de nombres/frases donde el propio
nombre va seguido por un adjetivo (en la mayoría de los casos, un participio).
Tres ejemplos consecutivos implican al nombre isilmë “luz de luna”,
combinado con varios participios (ilcala “brillante”, pícala
“pálida”, lantala “apagada”), y los tres se hallan declinados en el caso
locativo, llevando añadida la terminación del locativo en la última palabra de
la frase:
Isilmë
ilcalassë
= “en brillante luz
de luna”
Isilmë
pícalassë = “en pálida luz de luna”
Isilmë
lantalassë = “en apagada luz de luna”
(La más poética traducción de Tolkien en MC:215, es: “en
la luna brillante, en la luna pálida, en la luna apagada).
Otra frase, complicando de nuevo al participio: ilcala
“brillante/brillando”, combinado aquí con el caso alativo, haciéndolo
particularmente interesante:
Axor ilcalannar = “sobre relucientes huesos”
Ver que aquí el nombre axo “hueso” es plural. El
plural alativo “sobre huesos” sería por supuesto axonnar. Pero en este
caso, la terminación alativa plural –nnar
debe añadirse a la última palabra de la frase, el nombre axo lleva tan solo la
terminación plural simple (-r).
Normalmente, axor se hubiera tomado como un nominativo plural, pero la –r tan solo señala a una palabra como
forma plural en la manera más simple imaginable: la marca del caso sigue más
tarde en la frase. Las palabras con sus nominativos plurales acabados en –i, podrían llevar la marca del plural
en su lugar, p.e.: vendi lindalaiva “de cantantes doncellas” (los ejemplos caseros
conciernen al caso posesivo, pero el principio debería ser el mismo para todos
los casos: dativo=vendi lindalain, alativo=vendi lindalannar, etc.).
Consideramos que los nombres duales también podrían figurar en su forma más
simple (nominativo) al principio de la frase: el nombre asumiría la terminación
dual –u o –t, y el caso dual completo, iría más tarde en la frase. Por
construir un ejemplo “Tolkiniano”: Aldu caltalanta “sobre [el]
brillante par de árboles”.
Sin embargo, no sería una regla excesivamente difícil y
precipitada el añadir una terminación de caso a la última palabra de la frase
completa, en vez de añadírsela al propio nombre. Markirya, contiene ejemplos de
frases en las que un adjetivo atributivo sigue al nombre que describe, y así,
la terminación del caso se puede añadir al nombre y no al adjetivo. El primer
ejemplo se refiere a una forma de plural instrumental (terminación –inen), mientras que el segundo ejemplo
atañe al caso locativo (terminación –ssë
añadida al nombre que es declinado por algún tipo de “oscuro” partitivo plural
señalado por la terminación –li):
Rámainen elvië “sobre [con] radiantes alas”
Ondolissë mornë “sobre oscuras rocas”
Por supuesto, los adjetivos elvëa “radiante” y morna
“oscuro” son aquí plurales (elvië, mornë) para concordar
conlos nombres plurales a los que describen. Pudiera ser que en ambas
oraciones, la terminación del caso no fuera añadida al adjetivo ya que la
declinación plural adjetival y el caso de la declinación, podrían chocar en
cierto modo (en la frase axor ilcalannar “sobre relucientes
huesos”, no hay choque aunque “huesos” sea plural, puesto que los participios
acabados en –la, parecen no concordar
en número). Está menos claro como una terminación como –inen puede añadirse a una forma como elvië en cualquier caso:
(?)elviëinen
parece una forma algo complicada de pronunciar, demasiado difícil, propensa a
convertirse en cualquier otra forma extraña como **elvínen. A lo mejor es que
Tolkien prefirió añadir la terminación del caso al nombre ráma, con lo que este
nombre no sería la última palabra de la frase.
El sistema de declinación de “la última palabra
declinable”, parece ser un fenómeno común en este idioma. Tan solo el último elemento
de una lista parece llevar la terminación del caso que, debería aplicarse a
todos los nombres o elementos de esa lista. Namna Finwë Míriello, se
traduce como “la Ley de Finwë y Míriel” (MR:258). No solo se ha omitido la
conjunción ar “y”, que separaría a los dos nombres, sino que además la –o de terminación del genitivo “de”, se
ha añadido al último nombre (Míriel, Míriell-). La
construcción completa hubiera sido Namna Finwëo ar Míriello, pero
parece estar permitido desmenuzar la frase con el fin de convertir “la Ley/el
Estatuto” en un conciso título.
Aunque no tenemos ejemplos, los demostrativos citados
anteriormente serían buenos candidatos para poder llevar las terminaciones de
los casos si el orden de las palabras que se observa en vanda sina “juramento
este”, fuera el normal. P.e.: si añadimos la terminación instrumental para
expresar “por medio de/mediante este juramento”, quizá fuera mejor decir vanda
sinamen. Sin embargo, vandanen sina puede que también se
permita, y en el plural (con el nominativo vandar sinë “estos juramentos”),
añadiendo la terminación del caso al nombre que fuera más seguro: “por medio
de/mediante estos juramentos”, sería vandainen sinë y no (?)vandar
sinëinen/sinínen, o
cualquier otra cosa.
LOS NOMBRES CON RAIZ –U:
Aparentemente, en la última parte del “Eldarin Común” una
de las etapas de la simulada evolución de los lenguajes élficos, suceden dos cambios paralelos, que afectan a lo que
anteriormente habían sido las finales cortas –i y –u: se convirtieron
en –e y –o, respectivamente. Sin embargo, como este cambio solo se produce
cuando estas vocales son finales, han permanecido como –i- y –u- en cualquier
otra situación en la que vayan seguidas por otra terminación o cualquier otro
elemento. Ya anteriormente hemos aludido en el presente curso a este fenómeno;
en particular recordaremos las diferencias observadas en el aoristo de los
verbos primarios: silë “brilla”, plural: silir “brillan”
(ya que la –i original no cambia al
ir seguida por la terminación –r del
plural). Una variación similar se observa en nombres y adjetivos: también se ha
mencionado ya el nombre lómë “noche”, con raíz lómi-
(SD:415) por descender del antiguo dômi- (ver la entrada DOMO- en Etym). Aceptamos que la forma locativa
“por la noche/de noche”, es lómissë. El adjetivo carnë
“rojo”, desciende del primitivo karani (ver Etym, entrada KARÁN-), y de esa manera, su raíz será carni-,
p.e.: en un compuesto como Carnistir “Cara Roja”
(PM:353).
La forma de estas “raíces i-“, tiene por supuesto su paralelismo en las “raíces u-“, palabras que terminan en –o cuando esta vocal es absolutamente
final, pero que preservan la –u
original cuando hay algún elemento siguiéndola. Algunas palabras parecen ser
nombres predominantes (incluso excluyentes). Un ejemplo de un nombre con “raíz u-”
es ango
“serpiente”: su raíz angu- se observa claramente en el
compuesto angulócë (glosado simplemente como “dragón”, al ser una
combinación de la palabra que significa “serpiente” con la palabra cuyo
significado es “dragón”: lócë; ver la entrada LOK- en Etym). En Etym, Tolkien derivó ango
“serpiente” del viejo angu (o angwa, que debió
convertirse en angw y luego en angu), así la final –o de esta palabra representa a una
vieja –u. En el momento en que el
nombre ango recibe terminaciones de caso o pronombre, debe aceptarse
la forma angu-, p.e.: dativo: angun “para una serpiente”,
ablativo: angullo “de una serpiente”, o con una terminación pronominal,
p.e.: angulya “tu serpiente”. El genitivo sería anguo “de una serpiente”
(como ya se demostró, los nombres “normales” terminados en –o, simplemente “funden” la vocal final).
Donde los nombres con raíz u- terminan en –go o –co, asumen una forma peculiar en el
nominativo plural. Normalmente, los nombres terminados en –o tienen su nominativo plural terminado en –or, sin embargo, donde –go
y –co representan a los más viejos –gu y –ku, parece que al añadir la terminación primitiva plural –î, hace covertirse a la –u en –w, por lo que los plurales llegan a terminar en –gwî o –kwî. Probablemente la –w-
se fundía con la –g- o la –k- que la precedían: las combinaciones –gw-, -kw-, son evidentemente, tomadas
como sonidos unitarios, versiones labializadas de –g- y –k- (esto es: g o k
pronunciadas con los labios redondeados; ver otra vez la Lección Uno). En
Quenya, estos sonidos labializados persistieron, aunque por conveniencia,
convirtiéndose la –kw- en –qu-. Lo que queda entre líneas cuando
decimos que ango “serpiente” tiene la raíz angu-, es que el plural
no será ni **angor ni **angur, sino angwi!. Las Etym
confirman esto; la forma plural angwi se menciona explícitamente en
la entrada ANGWA-/ANGU-.
Un ejemplo de un plural terminado en –qui se proporciona con la palabra urco “trasgo, espectro”,
que tiene su plural como urqui (=urcwi). Observando
esta palabra, Tolkien advirtió que “como
muestran las formas plurales, urco debe derivarse de urku o uruku en el lenguaje primitivo” (WJ:390). Así pues, urco es definitivamente
un nombre de raíz u-, cuyo final
representa a la más antigua –u,
pudiendo aún encontrarnos con la forma urcu en algunos compuestos y ante la
mayoría de las terminaciones de declinaciones.
NOTA: La palabra urco “trasgo, espectro”, viene del
Sindarin orch “orco”. En WJ:390, Tolkien advierte que en la tradición
del Reino Bendito, la palabra urco “por supuesto no se mencionaba, excepto en los cuentos de los Días
Antiguos de la Marcha [de los Eldar de Cuivénen], y así, resulta vago su significado, referido a algo que asustaba a
los Elfos, alguna forma dudosa de sombra o criatura horrorosa...podría
efectivamente traducirse como ‘espectro, trasgo’”. Más tarde cuando los
Noldor regresaron a la Tierra Media, la palabra urco plural urqui
se usó en un principio para referirse a los Orcos, ya que la forma parecida
(aunque no una equivalencia exacta) de este término Quenya con el del Sindarin orch,
fue claramente reconocida. En el Quenya del Exilio, apareció una forma también
influenciada por el Sindarin: orco, cuyo plural sería orcor
u orqui.
El plural orcor aparece más a menudo (MR:74), pero si se prefiere orqui
estaremos otorgando a orco “orco” todas las funciones de
un “raíz u- en todos los aspectos.
P.e.: si se quiere acuñar un término como “lenguaje Orco”, debería ser orculambë
en vez de orcolambë. En las Etym, se hace una lejana referencia a
la fuente reproducida en WJ:390, en la que Tolkien da la palabra orco
plural orqui (glosada como “duende”!): raíz ÓROK-. En las Etym, no existe evidencia alguna de que esta palabra
le fuera prestada al Quenya desde otro idioma; orco se refiere a la
forma primitiva órku. Las ideas precisas de Tolkien sobre la historia de la
palabra Quenya orco, estaban evidentemente sujetas a cambios, aunque parece
persistir la idea de que los nombres terminados en –co que derivan de las formas primitivas terminadas en –ku, forman sus plurales acabados en –qui y no en –cor. De acuerdo con nuestra política de evitar referencias
específicas a los nombres y términos propios de la mitología de Tolkien, en los
ejercicios no nos referiremos a los orcos, sino que usaremos la palabra urco
en su sentido de “espectro, trasgo” (aparecerá en los ejercicios añadidos en la
Lección Dieciocho).
Intentaremos examinar las palabras en cuestión (excepto
las del material “Qenya” más antiguo). Ango “serpiente”, plural: angwi,
parece ser nuestro único ejemplo seguro de una terminación plural –gwi. En Etym, había también lango
“garganta”, plural: langwi (ver la entrada LANK-).
La forma langwi está, por alguna razón, marcada con un asterisco (*), lo
que vendría a indicar que esta forma no está contrastada y, posiblemente, tenga
otro significado. De cualquier forma, Tolkien decidió cambiar la palabra que
define “garganta” por la de lanco. Es perfectamente posible que
esta sea también una “raíz u-”, por lo que se plural sería lanqui y no lancor,
aunque no tenemos información fidedigna al respecto.
Un ejemplo seguro de “raíz u-” es la palabra ranco
“brazo” (ranku en su forma primitiva). Como cabría esperar, su plural
debe ser ranqui (ver la entrada RAK-
en Etym). Una palabra que significa “brazo” podría aparecer en forma dual para
definir “un par natural de brazos”. Podemos afirmar que la forma dual de ranco
es rancu
(con la terminación dual –u, muy poco
relacionada con el final original –u
que luego se convirtió en –o), o rancut
(p.e.: el nombre de raíz u- ranco, rancu-
con la terminación dual –t). Como
podemos deducir del ejemplo contrastado peu “par de labios”, los nombres que
denotan “partes pares del cuerpo” pueden llevar la terminación dual
“fosilizada” –u, ya que era esta
terminación la que originalmente denotaba un “par natural o lógico”.
Una vez se ha añadido una terminación pronominal, podemos
al menos tener la seguridad de que el sufijo –t indicará una forma dual. En efecto, sin esta terminación no
habría diferencia entre ranculya “tu brazo” y ranculyat
“tu (par de) brazos”, cosa que no sucede cuando aparece simplemente ranco:
ante las terminaciones, ranco se puede también convertir en rancu-.
Otro nombre con “raíz u-”
es rusco
“zorro”; según la fuente, Tolkien también mencionó ruscu- con el plural rusqui
(VT41:10).
No todos los nombres con “raíz u-” terminan en –co o –go, por supuesto. Un ejemplo es la
palabra curo “estratagema, ardid” (VT41:10). Tolkien citó la forma de
la raíz curu-, la cual también aparece en el nombre Quenya de Saruman: Curumo
(UT:401). Este nombre parece combinar el elemento curu- con la terminación
del masculino –mo “que figura a menudo en nombres y títulos...”
(WJ:400). Nos preguntamos ¿cuál será el plural de curo, curu-?
¿Podría ser curwi en paralelo con angwi como el plural de ango,
angu- “serpiente”?
De cualquier forma las terminaciones especiales del
nominativo plural en –wi (-ui cuando es parte de –qui-), podrían reflejarse en el
genitivo plural y en el dativo plural: si el nominativo plural de rusco
“zorro” es rusqui (=ruscwi), los correspondientes dativo
y genitivo dificilmente podrían ser algo como rusquin (=ruscwin)
y rusquion
(=ruscwion)
respectivamente. Podríamos pensar más bien que serían rusquiva (=ruscwiva)
como posesivo plural, y rusquinen (=ruscwinen) como plural
instrumental. Hay una forma que puede oponerse a estas dos últimas
concepciones: el adjetivo relativo ruscuitë “astuto”, mencionado en la
misma fuente en la que se menciona a rusco, ruscu-, plural rusqui
(VT41:10). En la palabra ruscuitë, que incluye la terminación
adjetival –itë, puede deducirse por
su forma que llevará las terminaciones –iva
e –inen para el plural posesivo y el
plural instrumental. Entonces, si tenemos ruscuitë, ¿podríamos considerar
(como formas fonológicamente análogas) a ruscuiva y ruscuinen en vez de a rusquiva
y rusquinen?.
La verdad es que no lo sé. No construiré ejercicio alguno que implique a las
formas plurales del posesivo y el instrumental.
En los otros casos en los que las terminaciones del
plural no llevan la vocal –i, todo lo
que debemos recordar es cambiar la –u
final de los nombres de raíz u-
terminados en –u, por la final –o, ante cualquier otra terminación
importante. Usando nuestro conocido ejemplo ango, angu-, tendríamos el
alativo plural en angunnar “a serpientes” (y no **angwinna, ni **angwinnar,
ni cualquier otra cosa, siendo el singular angunna “a una serpiente”).
Igualmente, el ablativo plural será angullon o angullor “de serpientes”
(del singular angullo “de una serpiente”). Como las formas duales
correspondientes, veríamos a: angunta, angulto, angutsë “a/de/en un par de
serpientes”. Las terminaciones pronominales podrían añadirse a la raíz angu-,
y también muchas otras terminaciones para definir número y caso podrían
añadirse tras la terminación pronominal, tal y como se describe en lecciones
anteriores: angulya “tu serpiente”, plural: angulyar (difícilmente
podría ser **angwilyar!) “tus serpientes”, dual: angulyat “tu par de
serpientes”, dativo: angulyan “para tu serpiente”, dativo
plural: angulyain (dificilmente sería **angwilyain!) “para tus
serpientes”, etc...etc...
NOTA: No obstante, los plurales nominativos terminados en –wi (-gwi,
-qui) deberían ser vistos como las fformas más notables de los nombres de
raíz u-. Al menos en una ocasión,
esta formación plural se extiende aparentemente a otro nombre por analogía: con
arreglo a las Etym, entrada TÉLEK-,
el nombre telco “pierna” tiene como plural a telqui, pero a este
plural se le llama “analógico”. Presumiblemente la idea de Tolkien era la de
que telco
no es un verdadero nombre de raíz u-
(no viene del élfico primitivo teleku o telku, sino que desciende
de algo como telekô, telkô). Su plural debería haber
sido telcor,
y la forma telqui probablemente lo sea tan solo como consecuencia de una
mera influencia de parejas como ranco, ranqui o urco, urqui.
Sin embargo, telco parece ser excepcional a este respecto. No creo a pesar de
todo, que debamos sustituir a Naucor como plural de Nauco
“Enano”, por **Nauqui.
ORDINALES:
Ya hemos presentado tres números ordinales: minya
“primero”, (t)atya “segundo” y nelya “tercero”. Los tres incluyen
la terminación de adjetivo –ya (que
figura también en la misma palabra “Quenya” “Elfico”). Sin embargo, ocurre que
la terminación de la mayoría de los ordinales es –ëa, la cual sustituye a la vocal final del correspondiente número
cardinal. Así pues, tendremos las siguientes correspondencias entre cardinales
y ordinales:
Canta
“cuatro” çè cantëa
“cuarto”
Lempë “cinco” çè lempëa
“quinto”
Enquë “seis” çè enquëa
“sexto”
Otso “siete” çè otsëa
“séptimo”
Tolto “ocho” çè toltëa
“octavo”
Nertë “nueve” çè nertëa
“noveno”
Esta tabla se basa en una cuenta de los numerales de
Eldarin escrita por Tolkien en los últimos ’60, publicada en VT42:24-27 (ver
también las notas editoriales en páginas 30-31). Tolkien indicó que “quinto”
había sido antiguamente lemenya o lepenya (con la misma
terminación que minya, etc...), pero esta forma “irregular” fue sustituida más
tarde por lempëa, por analogía con el cardinal simple lempë
“cinco”. Tolkien presenta diversos puntos de vista acerca de cuando tuvo lugar
ese cambio (puede que ya en los tiempos anteriores al Exilio), pero lo que al
menos queda claro, es que en los días de Frodo, era lempëa la palabra que se
empleaba cuando se quería decir “quinto”.
A pesar de todo, “segundo” y “tercero” podrían llevar la
terminación –ëa en vez de –ya. El ordinal (t)atya “segundo”, era
antiguamente attëa, una formación bastante regular si la comparamos con su
correspondiente cardinal atta “dos”. De forma similar,
podríamos sustituir nelya por neldëa como “tercero”, y
reflejaríamos más claramente al cardinal neldë “tres” (pero en este caso, no
tenemos constancia de que neldëa haya sustituido alguna vez a nelya).
En VT42:25 también se cita una palabra para definir
“décimo”: quainëa, pero esto presupondría la existencia de otra palabra
para definir “diez” además de la forma cainen ya mencionada en las Etym.
Una raíz KAY- llevó el peso del
número diez en la imaginación de Tolkien, al menos durante 30 años, pero tengo
mis dudas, ya que existe una forma divergente en uno de los últimos manuscritos
(y este no es el sitio adecuado para decidir que formas deben aceptarse como
válidas u ortodoxas). El ordinal que corresponde al cardinal cainen
podría ser uno de estos dos: cainenya o cainëa (pero difícilmente
lo será (?)cainenëa).
En las tres próximas lecciones trabajaremos a nuestra
manera con los ordinales contrastados, comenzando por la palabra cantëa
“cuarto”.
Sumario de la Lección
Diecisiete:
Los demostrativos Quenya incluyen sina “este/a”, tana
“ese/a” (una fuente más antigua tiene también tanya), enta
“ese (más allá), aquel” (aparentemente con cierto énfasis acerca de la posición
en el espacio, aunque también puede referirse a algo que reside en el futuro) y
yana
“ese/aquel (anterior)” (de tiempo, usado con algo que reside en el pasado, lo
opuesto a enta). Puede decirse que las formas plurales correspondientes
(las palabras que definirían “estos/as” y “esos/as”), terminan en –ë y no en –a, ya que estos demostrativos tienen también funciones de
adjetivos. Los demostrativos van, o pueden ir, colocados tras el nombre con el
que conectan; el Juramento de Cirion lleva vanda sina “este juramento” (no
podemos saber si el orden sina vanda sería igualmente válido,
por consiguiente, en los ejercicios he usado el mismo orden de las palabras que
figura en el mismo texto). –Cuando en una frase existen varias palabras
declinables, como por ejemplo, cuando un nombre va seguido por un adjetivo
atributivo (o participio) que lo describe, se puede añadir una terminación de
caso a la última palabra de la frase. El propio nombre, si no es singular,
recibirá solo la terminación del número (las terminaciones plurales asociadas
normalmente con el nominativo, como –i
o –r): la terminación de caso que
sigue después en la frase, determinará el caso que debe tener la frase
completa. –Los nombres con raíz u-
terminan originalmente en –u, que se
convertirá en –o cuando la palabra
aparezca sin terminaciones; donde no sea final, mantendrá sin embargo la –u. Así pues, una palabra como ango
“serpiente” aparecerá como angu- en un compuesto, como por
ejemplo angulócë “serpiente-dragón”, y sin duda, también ante las
terminaciones de pronombre o de caso, p.e.: angulya “tu serpiente”, o
el alativo angunna “a una serpiente”. El plural nominativo de los nombres
con raíz u- se forma con la
terminación –i (en vez de –r), y por lo menos en los casos en los
que el nombre termina en –go o –co, la vocal final que representa a la
antigua –u, se convierte en –w ante
la terminación del plural. Por consiguiente, el nominativo plural de ango,
angu- es angwi, y el plural de ranco, rancu- es ranqui
(=rancwi).
Estos plurales especiales se reflejan en otros casos cuyas terminaciones
plurales afectan a la vocal –i-, como
el genitivo plural (angwion, ranquion) y el dativo plural (angwin, ranquin).
–Los números ordinales del “cuarto” al “noveno” se forman sustituyendo la vocal
final del correspondiente número cardinal por la terminación –ëa, p.e.: cantëa “cuarto”, de canta
“cuatro”. Aunque los ordinales (t)atya “segundo” y nelya
“tercero” pueden sustituirse por attëa y nelyëa (de los cardinales
atta
“dos” y neldë “tres”).
VOCABULARIO:
Como complemento a estas nuevas palabras que vamos
aprendiendo, diré que el nombre ranco “brazo” (presentado en la
Lección Tres), tiene la raíz u-: rancu-:
Cantëa: “cuarto”
Tana
(demostrativo): “ese/a/o”
Enta
(demostrativo): “aquel/lla/llo” (de tiempo,
referido a alguna entidad futura)
Yana
(demostrativo): “ese/a/o” “ese último” (de
tiempo, referido a alguna entidad pasada)
Sina (demostrativo):
“este/a/o”
Ango (angu-):
“serpiente”
Sangwa: “veneno”
Lómë (lómi-):
“noche”
Polda (adjetivo):
“fuerte, poderoso” (en el sentido fisico;
probablemente relativo al verbo pol- “poder”)
Halla (adjetivo):
“alto”
Forya (adjetivo):
“derecha”
Formen: “(el)
Norte” (de Formenos, la Fortaleza
del Norte, construida por Fëanor en el Reino Bendito; el elemento final –os es una forma reducida de osto
“fortaleza, ciudad”).
NOTA: Con esto termina la cita a los cuatro puntos cardinales:
Númen, Hyarmen, Rómen, Formen “Oeste, Sur, Este, Norte” (este es el orden propio de la
Tierra Media). Así como Hyarmen “Sur” es relativo al
adjetivo hyarya “izquierda”, Formen “Norte” lo es al adjetivo forya
“derecha”. Esto se debe a que la referencia de estos puntos se toma a partir de
una supuesta persona mirando hacia el Oeste (hacia Valinor).
EJERCICIOS:
1: Traducir al español:
2: Traducir al Quenya:
LECCION
DIECIOCHO:
Pronombres independientes. / Verbos
impersonales. / Verbos de raíz u-. /
Los diferentes usos de lá:
PRONOMBRES INDEPENDIENTES:
(inevitablemente
ligados al desarrollo de cierta oscura 2ª persona)
Ya hemos visto todos los pronombres.
Sin embargo, el Quenya tiene también pronombres que aparecen como palabras
independientes. Algunos de ellos son enfáticos; el pronombre aparece como una
palabra separada con el fin de poner un énfasis especial. Estos pronombres
enfáticos se tratarán en la siguiente lección. En esta, nos vamos a concentrar
en los elementos pronominales independientes más simples.
Ya hemos citado algunas oraciones Quenya que incluyen el
pronombre dativo nin “para mí”. La terminación –n del dativo, se añade en este caso a ni “yo”, que se encuentra
contrastado en la “oración Ártica” mencionada en “Las Cartas de Navidad del
Padre” (aunque este trabajo de Tolkien se publicó póstumamente y nada tiene que
ver con el mito de Arda, es claramente una forma Quenya). La parte importante
de esta oración es: ni véla tye “te veo”. El verbo “ver” es vel- y no cen-
(en este caso) (¿será “ver” en el sentido de “encontrar”?), pero es más
señalable el hecho de que para definir al sujeto “yo”, se haya usado el
pronombre independiente ni en lugar de la terminación –n o –nyë.
No parece haber una razón obvia para esta desviación del sistema normal.
Podríamos deducir que, dado que la audiencia natural de Las Cartas de Navidad
del Padre eran los niños más pequeños, pudo ser un intento de “simplificar” el
lenguaje a fin de hacerlo más fácil de comprender. Debido a que la última parte
de la “oración Ártica” emplea una construcción gramatical bastante compleja que
además, no tiene contrapartida en nuestro idioma, ni traducción posible alguna,
difícilmente podemos hablar no obstante, de “simplificación” del lenguaje. Para
definir “yo” como sujeto, se acostumbra a emplear la terminación –n(yë) añadida al verbo, pero la palabra
independiente ni es también una forma válida. Destacamos que en uno de los
borradores del propio Tolkien de la Declaración de Elendil, la palabra final maruvan
“yo permaneceré/moraré”, aparece como nimaruva, usando a ni- “yo” como prefijo: SD:56 (sin
embargo, puede que la idea del sujeto como prefijo fuera abandonada más tarde;
no existe ninguna evidencia post-LotR en la que estos prefijos se hayan
publicado. Si yo hubiera usado el pronombre independiente ni en vez de la
terminación –n, lo hubiera escrito
separado: ni maruva).
Además de ni, existe un manojo de otros
pronombres independientes comprobados. Uno de ellos es ta, que significa “ello”
o “eso” (ver Etym, entrada TA-; el
demostrativo tana “eso”, está relacionado con esta forma). Una fuente
relativamente antigua, sugiere que puede llevar terminaciones de caso. La
columna Koivienéni, publicada en VT#27 no es enteramente Quenya estilo LotR,
pero la frase corta Orome tanna lende (traducida como: “Orome vino allá”), puede
mantenerse como una forma válida por lo que conocemos de las últimas fuentes en
lo que se refiere a la evolución del “Qenya” hacia el Quenya. La palabra tanna
“allá”, parece ser ta “eso, ello” con una terminación alativa regular añadida: -nna. Así pues, “a ese [sitio]” =
“allá”.
En Namárië aparece un pronombre independiente en la frase
imbë
met “entre nosotros”. Este es un pronombre dual que se refiere a
Galadriel y Varda, recibiendo correctamente met la terminación –t del dual (también aplicable a los
nombres), para indicar que son dos las personas involucradas o atañidas.
Dejando la forma en me tan solo se hubiera cubierto la opción “nosotros ambos”
(forma del sujeto) y “nuestro de ambos” (forma del objeto). En nuestro ejemplo,
es un “nosotros/nuestro” exclusivo, que corresponde a la terminación –nmë estrechamente relacionada como se
ve con facilidad. La parte a la que se dirige no está incluida (Galadriel está
cantándole a Frodo sobre sí misma y sobre Varda). Me está también
contrastado en su forma dativa con la terminación –n del dativo añadida: men “para nosotros, a nosotros”.
La terminación –lyë
“tu” corresponde al pronombre independiente le, el cual estaba
presente ya en las primeras formas del élfico (WJ:363). En Sindarin se ha
perdido, pero precisamente esa circunstancia es la que nos permite asegurar que
sobrevivió en Quenya: en sus notas sobre el himno Sindarin “A Elbereth
Gilthoniel”, Tolkien explicó que la 2ª persona “reverencial” del pronombre le,
aparecía en este texto de los Elfos Grises que fue “prestado” al Quenya
(RGEO:73).
En Cormallen, las multitudes aclaman a Frodo y a Sam con
las palabras a laita te, laita te traducidas en Cartas:308 como
“bendecidlos, bendecidlos”. Así pues, tenemos a te como objeto pronombre
independiente “a ellos” (gracias a la Alabanza de Cormallen disponemos también
de la terminación –t (que ya vimos)
en laituvalmet
“les alabaremos a ellos”. Presumiblemente el pronombre te
y la terminación –t están
relacionados). Aunque seguramente te pueda usarse también como forma
del sujeto (ellos), no está por desgracia confirmado este extremo.
Posiblemente te estará relacionado con ta
“eso, ello” que hemos visto antes: puede ser perfectamente que ta
recibiera antiguamente la terminación –i
del plural y la forma resultante fuera el plural de “ese” (así pues, el
significado sería algo como “esos [algunos]”, o efectivamente “de ellos”. Según
esta teoría la forma te es simplemente la forma sin
énfasis de tai –de los adjetivos terminados en –a que llevan sus plurales terminados en –ë, simplificado de la forma antigua –ai-). Una comprobación directa de la forma tai se refleja en VT42:34,
donde el contexto permite la interpretación literal “aquellos” (ver más
adelante). La forma dativa “para ellos, a ellos” sería tien. Esto podría
perfectamente representar al viejo taien, formado por tai
“aquellos”+la vocal conectora –e-+la
terminación –n del dativo. En esta
posición el diptongo –ai- se reduce a
–e-, y como taien es consecuentemente
un “morfema” de te’en = tëen, y esta es una forma inestable,
se convertiría en tien por el mismo mecanismo por el que (laureai>)
laurëe se convierte en laurië (la forma plural del adjetivo
laurëa
“dorado/a”). Aceptamos que el alativo “a (hacia) ellos” es tienna, mientras que el
ablativo “de ellos” es tiello. Estas formas coincidirían
con las correspondientes del nombre tië “camino”, pero en el contexto deberíamos
ser capaces de darle el significado correcto.
Otro objeto pronombre consolidado es tye traducido como “tu”.
Ya distinguimos la frase ni véla tye “te veo” de la “oración
Ártica”. Otras comprobaciones vienen de una fuente que es definitivamente más Quenya, o por lo menos, “Qenya”: en
LR:61, Herendil se dirige a su padre Elendil con las palabras: atarinya
tye-mélanë “mi padre, te amo”, a lo que responde Elendil:
a
yonya inyë tye méla “y yo también hijo mío, te amo”. Aquí
hay algo extraño (-në se usa en lugar
de –nyë o –n como terminación pronominal “yo” en la primera oración), ya que
está claro que tye es el objeto pronombre “tu, a ti”, y esto probablemente sea
una forma válida también para el Quenya estilo LotR.
Llegados a este punto, deberíamos advertir que el Quenya
tiene (al menos) dos juegos de pronombres de segunda persona. El objeto
pronombre tye no es compatible con la terminación –l(yë) o el correspondiente pronombre independiente le,
aunque todos ellos puedan traducirse como “tu”. Distinguiremos entre las
“formas L” que representaran a la terminación –l(yë) y al pronombre independiente le, y las “formas T”
representadas por el objeto pronombre tye y también por el verbo terminado
en –t ejemplificado en WJ:364 (hay más cosas sobre este último en la
siguiente lección; no confundirlo con –t
“de ellos/a ellos” como en laituvalmet “los
bendeciremos/alabaremos”). Todos estos pronombres y terminaciones dan la idea
de “tu, ti”, pero Tolkien parece haber cambiado de idea e intentado hacer
consistente la diferencia básica entre las formas T y las formas L. En la
Lección Ocho, citamos un pasaje que estaba traducido originalmente en los
apéndices de LotR, pero que no estaba incluido en el episodio allí presentado:
Tolkien estableció que: “...todas estas
lenguas...no tenian originalmente diferencias entre el singular y el plural de
los pronombres de segunda persona; pero tenían diferencias muy marcadas entre
la forma ‘familiar’ y la forma
‘cortés’” (PM:42-43).
Bajo este esquema las formas L representarían la forma
“cortés” de “tu” (usted), mientras que las formas T señalarían una forma
“familiar, íntima” de “tu”, usada para dirigirse a amigos cercanos y miembros
de la familia. Esta teoría estaría de acuerdo con esta evidencia: en Namárië,
Galadriel usa con toda naturalidad la forma L cuando cortésmente se dirige a
unos relativamente extranjeros como eran Frodo y Sam, en Sindarin con un le
“prestado” al Quenya y usado como un “usted” reverencial y singular (como en el
himno A Elbereth Gilthoniel, donde Varda es la parte mencionada). Por otro
lado, Herendil habría usado evidentemente una forma T (tye), cuando se dirigió a
su propio padre. Cuando Tolkien tradujo tye en el último ejemplo como “tu/a
ti” en vez de “usted”, lo hizo seguramente con la intención de darle un tinte
más íntimo, menos solemne (aunque equivocadamente, podría haber usado también
“tu, a ti” para representar una forma “cortés” (usted); efectivamente así es
como tradujo a ambos en Namárië y en A Elbereth Gilthoniel).
Lo que no encaja demasiado bien con esta reconstrucción,
es el hecho de que en WJ:364 Tolkien parece implicar que las formas L
representan un plural “vosotros”, mientras que las formas T se mantienen para
el singular “tu”, contrastando bruscamente con lo que antes se estableció, a
los efectos de que el élfico no hacía distinciones entre el “tu” singular y el
“vosotros” plural. Más aún: las formas L se usaban en un incuestionable sentido
singular en Namárië, ya que Tolkien las tradujo empleando el pronombre
distintivo singular inglés “thou” (usted). Creo que la única forma de zanjar
este asunto, será incorporar todo el material y aceptar que las formas T
denotan propiamente al singular “tu”, mientras que las formas L denotan al
plural “vosotros”, aunque esta última forma se use también para el cortés
“usted” (como en Namárië). Para terminar con esta polémica, no deberíamos usar
la forma de objeto tye como “tu, a ti” si estamos usando las formas L como la
terminación –lyë o el pronombre le:
navegamos entre dos formas diferentes de “tu”, y las formas T, son difícilmente
intercambiables con las formas L.
Basándose en el objeto pronombre tye “tu” (no el sujeto
“usted”), algunos escritores se han aventurado a extrapolar un objeto de
Primera Persona nye “yo” (a partir de ni “yo”). Aparentemente, la forma nye
aparece en los papeles de Tolkien, por lo que adoptaremos este nye
como “yo”. Sin embargo, advertiremos que no se le debe añadir ninguna
terminación de caso, es decir: hace funciones de sujeto (sin más). Las
terminaciones de caso no se añaden al objeto nye “mi, yo”: el dativo
“a mí”, no es **nyen. Como sabemos, la forma es nin (ni-n = “yo-por/para”).
“Para ti”, no será **tyen, puesto que se añadirá la terminación del caso al
objeto. Por desgracia, no está claro que forma de sujeto corresponde a tye
“ti” en realidad, así que deberemos olvidar nuestro largo sufrimiento ante una
nueva serie de Segundas Personas Oscuras: la extrapolación mecánica basada en
las formas comprobadas ni/nye podría llevarnos a
(?)ti
como la forma sujeto de “usted”. Sin embargo, la historia es ciertamente
bastante más complicada de lo que parece. La terminación pronominal Sindarin de
“tu”, es –g o –ch, teniendo en cuenta que estas terminaciones aparecen como –k-, -kk- en el Elfico Antiguo. En
Quenya, una final –k se convertiría
en –t, (p.e.: filic- como la raíz de un
nombre que significa “pajarito”, reflejando fielmente la raíz PHILIK-; pero cuando este nombre aparece
sin terminaciones, su forma Quenya se convierte en filit). Ya que la
terminación –t ya mencionada, viene
de una –k, aceptaremos que el objeto
pronombre tye representa a la antigua kye (inicial ky- convertida en ty- en Quenya, p.e.: la entrada KYEL-
en Etym, de cuya raíz Tolkien derivó el verbo tyel- “terminar, acabar,
cesar”). Así pues, será kye la forma con la que empezaremos
a extrapolar la correspondiente forma del sujeto. Su forma Quenya sería ci(ki)
o quizá ce(ke): en los pronombres, la vocal –i- parece ser inherente a la primera persona (ni “yo”), mientras que la
–e- es más frecuente (le
“tu”, me “nosotros”, etc.). Así pues, el dativo “para ti, para usted”
puede ser algo como (?)cen, y de igual manera en otros
casos, p.e.: ablativo cello “de ti”. Si esto es correcto,
lo que hemos dicho de las formas T debe hacerse extensivo a las “formas C/T”,
ya que la –k- original se preservará
en algunas formas Quenya, aunque lo hará como –c-. Nos hemos adentrado en el reino de la Extrapolación
Especulativa. En los ejercicios, solo aparecen las formas comprobadas de objeto
tye.
Para resumir: tenemos ni “yo” (forma de objeto nye
“mí”), le “tu” (plural o singular cortés; la forma de objeto es
también le), tye forma objeto “tu, a ti” (íntimo;
si la forma del sujeto puede o no llevar las terminaciones de caso, es algo de
lo que no estamos seguros por desgracia. Quizá (?)ce o (?)ci),
me
“nosotros” (exclusivo; probablemente pueda usarse también como la froma objeto
de “nuestro, nos”), te forma objeto “de/a ellos” (la forma sujeto “ellos” no es
segura, pero quizá sea idéntica; en cualquier caso, podría ser que este
pronombre aparezca como tai cuando se acentua, y por lo
menos ante las terminaciones de caso, se asume la forma tie-). Esto no deja
completa ni mucho menos la tabla de pronombres; espero contribuir a rellenar
algo más las lagunas que aún quedan en un apéndice de este mismo curso.
Por lo que respecta a las funciones de estos pronombres,
los ejemplos citados nos darán pistas vitales. Estas palabras (excepto las
distintas formas del objeto), pueden llevar terminaciones de caso; el dativo nin
“para mí, a mí”, está perfectamente comprobado. El alativo será ninna
“a (hacia) mí”, el ablativo nillo “de mí”, locativo nissë
“en mí”, y quizá el instrumental “por mí, mediante mí” sea ninen. Advertimos que los
pronombres reciben generalmente las terminaciones de caso en singular, aún
cuando el pronombre tenga significado plural; así que me “nosotros” tiene el
dativo singular acabado en –n y no en
–in plural, aunque la palabra me
sea plural en sí misma (“nosotros” refiriéndose a más de una persona). La
terminación –t del dual puede
añadirse sin embargo a los pronombres independientes, como se indica mediante
el ejemplo met “[los dos de] nosotros/nuestros” en Namárië. Algunas
terminaciones de caso, podrían presumiblemente ser también duales: dativo ment,
alativo menta, ablativo melto, instrumental menten
(otra forma posible del dual podría ser (?)let = “vosotros dos”).
Otra función de los pronombres independientes sería
aparecer siguiendo a las preposiciones, como en el ejemplo imbë met “entre nosotros
[dos]” en Namárië. En inglés, las preposiciones van seguidas por la forma del
objeto (caso acusativo), por ejemplo “como mí” en vez de “como yo”. Si
aplicamos esto al Quenya, el equivalente sería ve nye, pero no estamos
seguros; quizá hoy en día los Eldar dijeran ve ni = “como yo”. El
ejemplo comprobado imbë met “entre nosotros [dos]”, no es de mucha ayuda en este
caso, ya que me (con o sin terminación dual –t) parece cubrir ambas posibilidades: la forma “nosotros” del
sujeto y la del objeto “nuestro”. Al menos no podremos equivocarnos como podría
ocurrirnos con me y le (y te(?)), ya que estos pronombres no
parecen tener formas distintas para el sujeto y el objeto.
La función de las formas del objeto (las palabras
comprobadas nye “mí”, tye “tu/ti”, te “de/a ellos”+las
probables y no diferentes formas me “a/de nosotros” y le
“tu” que ya hemos visto), figurarían obviamente como el objeto de la oración.
Después de todo, los objetos pronominales no siempre se pueden expresar como
una de las dos formas comprobadas de terminaciones: -t “de/a ellos” o –s
“ello” (aunque la lista completa de las terminaciones de objeto es seguramente
más larga). Estas terminaciones de objeto pueden añadirse para ampliar los
infinitivos terminados en –ta (caritas
“hacerlo”), o a los verbos que tienen también una terminación de sujeto (utúvienyes
“yo lo he encontrado”), pero este entorno gramatical no siempre está
presente. El objeto pronombre independiente, puede por ejemplo usarse en frases
imperativas, como en el ejemplo comprobado a laita te “bendecidles”,
ya citado. Presumiblemente, algunos pronombres pueden usarse siguiendo a
gerundios declinados en dativo (p.e.: utúlien cenien tye “he venido
[para] verte”). También podemos usar objetos pronombre independientes,
donde el verbo no tenga terminación de sujeto pronominal a la cual poder
añadirle una terminación de objeto pronominal (ya que el sujeto se expresa con
una palabra separada o independiente). Así que, mientras “les alabaremos”, se
puede empaquetar en una sola palabra como laituvalmet, una oración como “la
gente les alabará” quizá pudiera ser i lië laituva te, con una palabra
independiente que defina “les/a ellos” (no podemos saber si (?)i lië
laituvat con la terminación –t
añadida al verbo aunque no haya terminación de sujeto, sería una oración
correcta; usar una palabra independiente para definir “les/a ellos”, es más
seguro a la vez que más claro).
El orden correcto de las palabras es tabién una incógnita.
Parece que la preferencia del Quenya, pasa por colocar los pronombres
independientes delante del verbo. A veces, Tolkien prefijó el objeto pronombre
al verbo mediante un guión, como en el ejemplo tye-mélanë “te
quiero/amo”, citado más atrás (compraremos el francés “je t’aime” que
literalmente, significa “yo a ti quiero”, con el objeto precediendo al
verbo y no siguiéndolo, aunque el francés, al igual que el Quenya, lleva
normalmente el objeto siguiendo al verbo). Así pues, oraciones como: “he venido
a verte” o “la gente les alabará”, ¿podrían ser: utúlien
tye cenien, y: lië te-laituva,
respectivamente? A veces Tolkien colocó los pronombres dativos delante del
verbo, como en la pregunta que aparece a la mitad de Namárië: sí
man i yulma nin enquantuva? “ahora, ¿quién rellenará la copa para
mí?” (advertir como el orden Quenya de las palabras es diferente). Tenemos
un último ejemplo que concierne al verbo lumna- “pesar en el ánimo”, donde un
pronombre dativo no está solo prefijado al verbo, sino que la terminación –n del dativo está “asimilada” a la
inicial l- del mismo verbo: mel-lumna,
traducido como “no es pesaroso” (LR:47), de “es penoso para nosotros”; esta
debe ser la forma del dativo men “para/a nosotros”+el aoristo lumna
“pesar en el ánimo”. La forma subyacente y no contrastada men-lumna habría sido
aparentemente alterada, ya que men estaba completamente “pegado” a
la siguiente palabra, llegando a ser percibido como parte de ella (surgiendo de
repente un grupo –nl- que la fonética
Quenya no permite, así que se sustituyó por l-l).
Aparte de las complicaciones extras que puedan ir surgiendo, los ejemplos
indican que los pronombres independientes también pueden seguir al verbo. En
VT41:13, tenemos la oración órenya quéta nin = “mi
corazón está diciéndome” (variante: órenya quetë nin, página 11).
Presumiblemente órenya nin quéta (o incluso ...nin-quéta), hubiera
sido igualmente posible, pero no es necesario emplear otro orden de palabras o
prefijar los pronombres objeto dativos directamente al verbo.
Las “formas de sujeto” vistas antes, pueden por supuesto
aparecer como sujeto de una oración como ni “yo”, en: ni véla tye “yo
te veo”. Sin embargo, en estas situaciones el Quenya emplea con más frecuencia
terminaciones pronominales (como vélan o vélanyë en este caso
asumiendo que el verbo (?)vel- “ver” es válido en el Quenya
estilo LotR!). Para ayudar a los poetas a mantener la métrica, podría ser útil
el ser capaz de elegir entre los pronombres independientes y las terminaciones
pronominales. Sin embargo, las “formas del sujeto” vistas antes, podrían
encontrarse con cierta frecuencia, no como sujetos gramaticales sino con
terminaciones de caso añadidas! Aún así, es posible que pronombres como ni
o le
actúen frecuentemente como sujetos de las oraciones cuando la cópula
“es/son/soy” se sobreentiende: ni
aran “yo [soy] rey”, le halla “tu [eres] alto”, etc...
VERBOS IMPERSONALES:
Habiendo investigado las formas independientes del dativo
como nin
“a/para mí”, podemos entender completamente los pocos ejemplos contrastados que
conciernen a los llamados verbos impersonales.
En UT:396 Tolkien cita el verbo óla- “soñar” mediante una
breve nota en la que dice que dicho verbo es impersonal. Este significado es
muy oscuro, tanto más cuanto no tenemos ni un solo ejemplo que nos pueda
orientar sobre ello.
Las oraciones en cuestión conciernen al verbo primario or-
“urgir, impeler, empujar, apremiar” (en algunos sitios se da como el verbo
derivado de A- ora-). El aoristo regular orë “urge, impele, empuja, apremia”
aparece en la oración orë nin caritas traducido como “me
gustaría hacerlo así”, o: “me gusta moverlo así”. Literalmente significa “[lo]
impele para mí hacerlo”. Advierto que esta oración no tiene sujeto (aunque en
nuestro intento de traducción literal, tendríamos un “muñeco” supuesto sujeto
que sería “lo” a fin de convertir la oración en algo “pasable”, aunque
“lo/ello” no sería aquí el verdadero significado!). El Quenya indica, por su
propia construcción gramatical, que “urgir” percibido por el narrador, impacta
en él desde fuera, al hablar. Sentirse movido a hacer algo, no es un acto
deliberado llevado a cabo por el sujeto; este sentimiento afecta más bien a la
persona concernida, y en Quenya esta persona se denota apropiadamente mediante
el caso dativo. En nuestros ejemplos, se halla involucrado un pronombre dativo,
pero debemos aceptar que podría igualmente ser un nombre regular: orë i
Eldan lelya = “[ello/lo] impele para el Elfo a ir” = “el
Elfo se siente impulsado a ir”. El verbo es la primera palabra de la oración;
normalmente el sujeto vendría primero, pero es que aquí, simplemente no hay
sujeto.
En lo que se refiere al verbo impersonal óla-
“soñar”, debemos aceptar que la idea subyacente es la misma: soñar no es un acto
hecho por el sujeto de forma deliberada, sino que es algo que simplemente te
pasa; tus sueños vienen a ti sin que tus deseos cuenten para nada y, sin
embargo, el “soñador” es la persona más afectada por sus propios sueños: así
pues, el dativo para el soñador! Tolkien no nos dio ejemplos de óla-,
pero “la doncella sueña con los Elfos” podría traducirse quizá como óla i
venden Eldaron (advierto que vendë “doncella” aparece en este
caso en dativo, indicando que “la doncella” se percibe como el receptor de los
sueños y no como su origen; el uso del dativo para denotar al receptor con el
verbo “dar”).
Algunas construcciones
incluso en conexión con el verbo “soñar”, no son inauditas en los idiomas de nuestro propio “mundo
real”. Como escribió David Kiltz en la Lista Elfica (25 de Abril de 2001):
“...el
dativo tiene muchas más funciones que las simples de un objeto indirecto.
Puede...denotar al “experimentador subjetivo” como en el alemán “mir ist kalt” (tengo frío), donde usaríamos un nominativo
para el sujeto lógico en inglés, pero no en otros muchos idiomas...”
“Mir ist kalt”, significa “a mí [lo/ello] es frío”; la
forma dativa alemana “mir” se corresponde con el nin Quenya. Dado que
“frío” en Quenya es ringa, es muy posible que “mir ist kalt” pueda traducirse
directamente al Quenya como nin ná ringa (o quizá ná
ringa nin “[lo/ello] está/es frío para mí”).
No conocemos muchos verbos Quenya que inviten a estas
construcciones. En la entrada MBAW-
en las Etym, Tolkien menciona que el verbo Noldorin bui- “obligar”, es
impersonal (el Noldorin es el predecesor conceptual del Sindarin, ejemplificado
en LotR). El verbo Quenya correspondiente al Noldorin bui-, se cita como mauya-.
Si este puede funcionar como verbo impersonal (aunque probablemente pueda también
aparecer con un sujeto explícito), podemos tener una pista acerca de cómo se
expresaría “yo debo” o “yo necesito” en Quenya. Quizá “debo ir” sería (o podría
ser) mauya
nin lelya = “[lo/ello] obliga para mí a ir” = “[lo/ello] me obliga a
ir”.
Puede que en algunos casos no sea necesario complementar
un verbo impersonal con un nombre o pronombre dativo. Observando una forma de
verbo Noldorin correspondiente al Quenya ulya- “derramar, verter, escanciar”,
llamado oeil- o eil-, Tolkien hizo notar que se usaba
como “está lloviendo” (Etym, entrada ULU-).
Una vez más tenemos la necesidad de rellenar con un supuesto sujeto “ello/lo”,
ya que aquí obviamente no existe un sujeto real que “haga llover”. Quizá pueda
usarse el Quenya ulya- en la forma continua ulyëa como “[lo/ello] está
lloviendo”: el verbo solo, sería una oración completa por sí mismo.
VERBOS CON RAIZ U-:
Este es un oscuro subgrupo de verbos; ya hemos visto los
nombre con raíz u- en la lección
anterior, y ahora nos toca explorar los verbos con raíz u-. Nuestros datos están muy limitados, y este análisis va a estar
necesariamente lleno de especulaciones.
Las raíces verbales terminadas en –u, no son ni mucho menos extrañas en el “Qenya” más antiguo de
Tolkien, en el que existieron durante décadas, aunque parece ser que él acortó
su número. De las aproximadamente 1.200 palabras Quenya que se mencionan en las
Etym, hay tan solo un único verbo con raíz u-:
palu-
“abrir ampliamente, expandir, extender” (aunque este verbo tiene la forma
alternativa palya- con la terminación –ya
que es mucho más común: ver la entrada PAL-).
Alrededor de 1960, en su ensayo Q&E Tolkien mencionó el verbo nicu-
“estar frío, enfriar” haciendo referencia al tiempo metereológico (WJ:417).
Algunos años después, usó algunos verbos con raíz u- en la postrera versión del Poema Markirya: fifíru- “desaparecer
lentamente” (elaborado a partir del verbo simple fir- “morir,
desaparecer”), hlapu- “volar” o “deslizarse en el viento”, nurru-
“murmurar” (MC:223).
¿Cómo se declinan estos verbos? El Markirya impreso en
MC:222 indica que el participio activo de hlapu- es hlápula, dando a entender
que el participio activo se forma añadiendo la terminación normal –la y alargando la vocal principal si es
posible (hlapu- convertido en hlápu-). El participio de nurru-
“murmurar”, está contrastado como nurrula; aquí la vocal no se puede
alargar debido al grupo de consonantes que sigue (**núrrula es una palabra
imposible en Quenya). La formación del participio activo es una de las pocas
cosas de las que podemos estar completamente seguros en lo que se refiere al
estudio de este tipo de verbos (y también lo único que figurará en la
traducción al Quenya de los ejercicios).
El participio pasivo es problemático. La terminación
normal –na o su variedad más larga –ina, debería poder aplicarse de alguna
manera. Hay quienes argumentan que puede existir un ejemplo comprobado del
participio pasivo de un verbo con raíz u-.
Tenemos referencias antiguas de la misteriosa forma turún’ (acortado
obviamente de turúna) en el Lamento de Nienor: a Túrin Turambar turún’
ambartanen “[Oh! Túrin] dominador del destino, por el destino dominado”
(UT:138). Un verbo primario tur- “controlar, gobernar, dominar”
aparece en el material de Tolkien, aunque pudiera esperarse que su participio
pasivo fuera turna (como carna “hecho”, que es el participio
pasivo de car- “hacer”). ¿Sería la extraña forma turúna “dominado” el
participio pasado de una variante de raíz u-
del verbo turu- “dominar”? Sin embargo, no está muy claro el porque
añadiendo la terminación –na a turu-
se produce turúna con una vocal larga, mientras que otras evidencias
indirectas apuntan en otra dirección. Como ya se ha dicho, la terminación –(i)na que se emplea para derivar participios
pasivos, se encuentra también en otras partes de la gramática, y tenemos al
menos un ejemplo que demuestra lo que pasa cuando se añade a un nombre con raíz
u-: el adjetivo culuina “naranja” se
deriva de la raíz KUL-, KULU- “oro”. Aquí se produce un diptongo
–ui- cuando la –u final de la raíz se combina con la terminación –ina. Aplicando este principio a los
verbos con raíz u-, podemos deducir
que el participio pasivo de palu- “expandir”, debería ser (?)paulina
“expandido”. La analogía con los verbos de raíz a- apuntaría en la misma dirección (hastaina
“entristecido”, como participio comprobado de hasta- “entristecer”),
aunque la escasez de ejemplos, no nos permite completa seguridad.
El infinitivo es también problemático. Debería ser una
raíz sin adiciones. En la lección anterior quedó establecido que los nombres
con raíz u- terminan originalmente en
una –u corta. Esta vocal original se
mantiene inalterable con cualquier terminación que la siga, pero en Quenya se
convirtió en –o cuando es el verdadero
final. Aplicando el mismo principio a los verbos con raíz u-, el infinitivo de palu- “expandir” podría concebirse
como (?)palo. Por supuesto, podríamos ver palu- ante las
terminaciones, p.e.: en esta clase de verbos también caben las formas
extendidas terminadas en –ta: así
pues, (?)paluta, o bien con una terminación de objeto: (?)palutas
“expandirlo”.
El aoristo es algo menos oscuro. Como recordaremos los
verbos primarios asumen la terminación –i,
preservada de todas las demás terminaciones, pero convirtiéndose en –ë cuando es final (silë “brilla”, plural: silir
“brillan”). Así el cambio fonético que produce una terminación original en –i convertida en –ë, está íntimamente relacionado con el cambio que provoca una final
en –u convertida en –o, con lo que podríamos decir que palu-
“expandir”, debería tener su aoristo como (?)palo “expande” (idéntico
al infinitivo), conservado como (?)palu- ante cualquier terminación
(p.e.: palur “expanden” con sujeto plural, palun o palunyë
“yo expando”, palus “él/ella/ello expande”, etc...). Sin embargo, una parte
de la evidencia difiere de este escenario: tras mencionar el verbo de raíz u- nicu- “enfriar”, Tolkien citó
también la forma ninquë traducida como “ello está frío, ello enfría” (WJ:417).
¿Es este verbo niquë lo que debe entenderse como el aoristo de nicu-?
¿Podemos deducir que esto se produce solo en el caso de los verbos primarios,
añadiendo la terminación –i también a
la raíz u-, y que de todo ello
resulta un desarrollo nicu>nicwi? Tras cambiar la
terminación –i por –ë, efectivamente se produciría la forma
(nicwe=)
niquë.
Si esto es así, el aoristo de palu- sería (?)palwë o (?)palwi-
con las terminaciones. Podemos pensar no obstante, que el aoristo de los verbos
con raíz u- llevará la terminación –i, ya que no la llevan los de raíz a-. Esto no debería animarnos demasiado
en nuestra teoría de que la terminación –i
se aplica a los verbos primarios, simplemente como relleno ante la falta de
otra terminación (para los verbos con raíz u-
hay obviamente otra terminación: la misma –u!)
Era efectivamente la forma ninquë en la que yo pensaba cuando
aseguré en la Lección Seis: “este punto
de vista simplificado, no es
completamente problemático, ya que funciona la mayoría de las veces...”. Bien,
pues ya hemos llegado al punto en el que ha dejado de funcionar.
Partiendo de la posibilidad de que el aoristo de palu-
sea efectivamente (?)palwë o (?)palwi- con terminaciones,
en una relación paralela con (nicwe=) niquë como el aoristo de nicu-,
tan solo deberemos ya de preocuparnos de saber como funcionan los verbos como hlapu-
o nurru-
en el supuesto de que llevaran ya la terminación –i en el idioma primitivo. Dificilmente podrían convertirse en **nurrwë
o **hlapwë,
pues estas son palabras absolutamente imposibles en Quenya. ¿Quizá el diptongo
original –ui- se mantiene en todas
las posiciones, y quedara algo como (?)nurrui y (?)hlapui, sin cambiar la –i por la –ë, aún cuando la vocal fuera el final absoluto de la palabra? Me
cuesta mucho trabajo reconocer que hemos entrado de lleno en El Reino de la
Absoluta y Completa Especulación.
El presente también es especulativo, pero Tolkien nos dio
una pista excelente. Seguro que recordamos que el presente (p.e.: síla
“está brillando”) representa un tipo de “continuada” acción verbal, derivada
mediante el alargamiento de la raíz vocálica (si es posible) y añadiéndole la
terminación –a. En la última versión
del poema Markirya Tolkien sustituyó uno de los participios por lo que parecía
ser una forma continua: como es evidente por las notas de Christopher Tolkien
en MC:222, su padre alteró nurrula “murmurando”, convirtiéndolo
en nurrua.
Aquí, el continuo funciona efectivamente como participio (que significa
“mascullando”), y la revisión actual parece no tener sentido, ya que Tolkien
dijo que la terminación –a debía
añadirse al verbo de raíz u-. En otro
contexto, nurrua haría las funciones de presente (“está murmurando”). En
este caso, la raíz vocálica no se alargará pues la sigue un grupo de
cosnonantes, pero el presente de un verbo como palu- “expandir” sería pálua
“está expandiendo” de cualquier forma.
En el pasado tenemos un tiempo pasado razonablemente
regular en su terminación: -në. Al
menos así era en el antiguo “Qenya”. El QL de 1915 cita allunë como el pasado del
verbo allu- “lavar” (QL:30). En los ejercicios utilizo este sistema
(pero solo en la sección de traducción del Quenya; no tentaré a nadie para que
haga construcciones con formas verbales inciertas!).
El tiempo perfecto también es oscuro. El aumento (la raíz
vocálica-prefijo) se prefijaría en la forma habitual, mientars que la vocal (si
es posible) debe alargarse en su posición normal. Así pues, las formas
perfectas de palu-, nurru-, comenzarán como ápal-,
unurr-.
Lo siguiente hay que adivinarlo: ¿cómo se puede asociar la terminación –ië con el perfecto, añadida a un verbo
de raíz u-? ¿podría la inicial –i- de la terminación, unirse a la –u final de la raíz verbal para formar
un diptongo –ui-, creando algo como
(?)unurruië
“ha murmurado”? El perfecto “ha expandido” no podría ser **apáluië, porque el
nuevo diptongo –ui- atraería el
acento y dejaría a la sílaba anterior completamente inacentuada. En ese caso,
la –á- larga dificilmente
sobreviviría por lo que lo normal es que haya una regla fonética que prohiba
una vocal larga en una sílaba sin acento, a menos que esta sea también la
primera sílaba de la palabra, cosa que no ocurre en este caso. ¿Sería entonces
(?)apaulië
con una vocal corta? Hemos argumentado antes que la terminación –ië que se usa en el tiempo perfecto,
parece desplazar a la final –a cuando
se añade a un verbo de raíz a-, por
lo que es muy posible que también desplace a la final –u de un verbo con raíz u-.
De nurru-, palu-,
tendríamos entonces las formas de perfecto unurrië “ha murmurado” y apálië
“ha expandido” (es probable que –ië
como terminación de gerundio o infinitivo pudiera desplazar del mismo modo a la
terminación –u, por lo que tendríamos
(?)nurrië
“mascullando”. Pero “mascullando” como un mero nombre verbal, casi podría ser nurrulë,
aunque los ejemplos comprobados de la terminación abstracta –lë, conciernen a las formas con raíz a-).
En el futuro podríamos ver la terminación habitual –uva. Sin embargo, solo podemos
especular (nuevamente) con que la inicial –u-
de la terminación pueda fundirse con la final –u de la raíz, por lo que el futuro de palu- sería paluva
o, de otra manera, combinando las dos –u-‘s
en una –ú- larga, siendo palúva
en este último caso.
LOS DIFERENTES USOS DE lá:
En la Lección Nueve presentamos el verbo negativo um-
“no hacer, no ser” (pasado: umë, con arreglo a Etym, futuro úva
con arreglo a la Canción de Fíriel). En todos los ejemplos y ejercicios hemos
usado este verbo+infinitivo para cualquier oración que debiera ser negativa.
Sin embargo, usar el verbo negativo no es la única opción disponible. Al igual
que en nuestro idioma, el Quenya tiene también una palabra independiente que
define “no”; esta palabra es lá (la, cuando no está
acentuada). Esta palabra puede usarse también como “no”.
El verbo negativo um- y la negación independiente lá,
coexisten claramente en el idioma, ya que ambos estaban en Etym (entrada UGU-/UMU-, frente a LA-). Hay algunas reglas específicas y algo complicadas para el uso
de uno u otro. Si se usa el verbo negativo um-, este asumirá aparentemente las
terminaciones importantes de tiempo, caso y pronombre, mientras que el verbo
que realmente niega, aparecerá en infinitivo: úmen lelya “yo no fui”
(primera persona del pasado)+(infinitivo). Si se usa la negación lá,
el verbo que niega llevará él mismo las terminaciones necesarias, como si no
fuera negativo: lenden “fui”, sería en negativo: lá lenden “no fui”
(nuestros escasos ejemplos sugieren que el orden de las palabras preferido se
efectua colocando a lá ante el verbo que tiene que negar, aunque por lo que
sabemos, lenden lá también sería aceptable. No podemos usar un orden de
palabras alternativo donde se suscite la ambigüedad. Ver más adelante).
Obviamente esta es una forma mucho más sencilla de
convertir a una oración en negativa, que la de usar el verbo negativo+el
infinitivo; se empieza simplemente con una frase no negativa (afirmativa) y
luego se desliza una palabra extra. He presentado la palabra lá
en este curso lo más tarde que he podido, en parte porque no quería mimar a mis
estudiantes con esta forma fácil de construir una oración negativa, antes de
que tuvieran ocasión de familiarizarse con el verbo negativo. En muchos casos,
usar el verbo negativo parece un método más elegante de fabricar oraciones
negativas y, a veces, la palabra lá (“no”) quizá debiera emplearse en
situaciones en las que una forma similar pudiera realizar una función diferente
(ver más adelante). En algunos contextos, puede resultar mejor usar lá
que un verbo negativo. En particular, resulta extraño construir una forma
presente o continua con el verbo um-. La forma sería úma,
pero “el Elfo no está mirando al Enano”, ¿debería traducirse i
Elda úma tirë i Nauco? Todo es posible, pero yo personalmente,
preferiría comenzar con la oración afirmativa: i Elda tíra i Nauco, para
después fabricar la negación deslizando lá en el tiempo perfecto,
especialmente pensando que es algo incierto que el perfecto de um-
sea (?)úmië sin aumento, ya que la raíz comienza con una vocal, ¿o
quizá (?)umúmië con la inicial silábica completa y repetida? En
cualquier caso, “no he venido” se expresaría mejor como lá utúlien. Aunque (um)
úmien
tulë sería inteligible, parece una construcción algo complicada.
A veces, traduciendo del Quenya, deberemos tener cuidado
con la conexión entre lá y el verdadero verbo. Observemos
que la oración alasaila ná lá carë tai mo navë mára, se traduce como: “es poco
aconsejable no hacer lo que uno cree que es bueno” (VT42:34, siendo aquí mo
un pronombre indefinido “alguien/alguno”, una alternativa a quen.
La forma tai es más oscura. Anteriormente se definió como la forma
plural de ta “ese/esa, lo”, así pues: “aquellos”. Si es así, la oración
literalmente significa: “es poco aconsejable [lo] no es [hacer] aquello
[aquellas cosas] que uno cree que son buenas”. Advertir que el elemento ala-
“in-” aquí prefija a saila “aconsejable”; es por
supuesto, relativo a la negación lá). Para quien esté acostumbrado a
un orden de palabras diferente, podría surgir la tentación de interpretar las
palabras ná y lá, como una frase conectora “no es”
y mal traducida como: “**no es desaconsejable hacer lo que uno juzga que está
bien**”. Sin embargo, si uno tiene en mente que lá conecta con el verbo
siguiente, en este caso el infinitivo carë “hacer”, tendremos un
conflicto: las frases se dividen correctamente como en el caso de alasaila
ná “desaconsejable [ello] es”+lá carë “no hacer”...
Como muestra este ejemplo, lá puede usarse también
con infinitivos negativos, y otro ejemplo de VT42:34 indica que no existe
diferencia si el infinitivo se amplia con la terminación –ta para recibir un objeto sufijo: lá caritas, navin,
alasaila ná, literalmente: “no hacerlo, considero,
desaconsejable es”. El mismo Tolkien ofreció la traducción “no hacerlo esto
sería (creo) desaconsejable”. En un ejemplo diferente, Tolkien empleó lá
para negar un infinitivo ampliado con –ta,
que no tenía objeto pronominal añadido: lá carita i hamil mára alasaila ná
“no hacerlo que tu juzgas bueno, sería [es] desaconsejable” (VT42:33).
Aquí el infinitivo ampliado carita, toma el significado de un
gerundio y la oración relativa completa i hamil mára “eso [cual] tu juzgas
bueno”, es su objeto. Parece ser entonces, que a menudo, lá puede usarse también
para negar al gerundio más regular terminado en –ië. No tenemos ejemplos, pero quizá lá carië i hamil mára...
también fuera posible.
En cuanto a la variación no acentuada de la negación lá,
nuestra única comprobación fiable aparece en la oración la navin caritalyas mára
“no juzgo tus buenos actos” (VT42:33; esta es una forma de expresar “no censuro
lo que haces”). Aquí el acento principal recae en la primera sílaba del verbo navin
“juzgo”, la negación la no lleva acento. Sin embargo podría
pensarse que una palabra importante como la negación (cambiando totalmente el
significado de la oración!) debería llevar el acento en condiciones normales y,
en los ejercicios, he usado de forma consistente la acentuada lá.
La forma corta tiene sin embargo otra misión: está
llamada a coincidir con su “hermana” lá, en frases en las que se debe
hacer algún tipo de comparación (aunque el material que aparece en Tyalië
Tyellelliéva #16, parece indicar que este segundo lá puede figurar también
como la forma la más corta). Con arreglo al artículo de Bill Welden: la
Negación en el Quenya (VT42:32-34), Tolkien indicó ciertos problemas de
desacuerdo, y por algún tiempo, abandonó la negación lá. Sin embargo, en los
últimos años de su vida, la reintrodujo, por lo que deberemos convivir con la
doble función de esta palabra.
En según que contextos es muy difícil distinguir entre
las dos...
Según cierto manuscrito no publicado de Tolkien, citado
por Welden en su artículo, la “fórmula A (ná) calima lá B, puede usarse como: “A es más brillante que B”
(advierto que la cópula ná “es”, puede obviarse como
sobreentendida). Si queremos una oración completa sin incógnitas, deberemos
rellenar A y B para producir Anar ná calima lá Isil “[el] Sol es
más brillante que [la] Luna”. Sin embargo, la traducción difiere del Quenya
actual a este respecto: calima es el adjetivo simple
“brillante”, y no el comparativo “más brillante” (no estamos seguros de que sea
correcto), y lá no significa realmente “que”. Hemos dicho que lá
es propiamente una preposición: “más allá”, así que la frase Quenya significará
“el Sol brilla más allá que la Luna”.
Ciertamente podemos imaginar oraciones lá
con los dos significados: i mindon lá
ná halla lá i oron “la torre no es más alta que la
montaña” (literalmente: “...alta más allá de la montaña”). Aquí el verbo
negativo es preferible sin duda, aunque solo por razones de estilo: i
mindon umë halla lá i oron. Sería posible burlar las ambigüedades.
Estamos diciendo que en frases comparativas en vez de lá “más allá”, podríamos
usar la preposición epë “antes” (erróneamente glosada como “después” en el artículo
de Welden). Al margen de este error, hay evidencias que sugieren que epë
o una forma similar, podría significar “después” en algún punto del escenario
siempre en evolución de la lingüística de Tolkien (aparentemente era una
variedad de apa, presentado en la Lección Quince). Debido a las inciertas
relaciones de epë, dejaremos que descanse en paz, y usaremos lá
a pesar de su ambigüedad.
Sumario de la Lección
Dieciocho:
Como anexo a las terminaciones pronominales vistas con
anterioridad en este curso, el Quenya dispone también de varios pronombres
independientes (ver la sección Vocabulario). Un pronombre como me
“nosotros” o “a/de nosotros/nuestro”, puede llevar terminaciones de caso (p.e.:
dativo men “para nosotros, a nosotros”), o donde dos personas están
involucradas, las terminaciones duales (p.e.: met “[los dos de]
nosotros”. –Algunos verbos Quenya son impersonales, no requieren sujeto, pero
donde alguien se haya afectado por la acción verbal, ese alguien puede
mencionarse como dativo: ora nin = “[ello]
impele/empuja para mí” = “me siento movido/empujado [a hacer algo]”.
–Los verbos Quenya de raíz u- como hlapu-
“volar [en el viento]”, forman un grupo de verbos particularmente oscuro. Lo
único que conocemos con certeza acerca de ellos, es que el participio activo se
forma mediante la terminación normal –la,
combinada con el alargamiento de la vocal principal del verbo (a menos que deba
permanecer corta como consecuencia de que la siga un grupo de consonantes; así
que, el participio de nurru- “mascullar” será simplemente nurrula,
aunque el participio de hlapu- es hlápula). El
material antiguo sugiere que el pasado de los verbos con raíz u- se forma añadiendo la terminación –në del pasado, aunque no tenemos
ejemplos de formas más compatibles con el Quenya estilo LotR. –La palabra lá
tiene varios usos. Puede usarse como una negación “no” (aparentemente colocada
delante de la palabra (generalmente el verbo) que deberá ser negativo). Lá
es también la preposición “más allá”, y así se usa en frases comparativas
(VT42:32, citando la fórmula “A ná calima lá B” = “A es más
brillante que B”, literalmente: “A brilla más allá de B”). Advertir que el adjetivo
calima
“brillante” aparece en su forma más simple, sin la terminación correspondiente
del comparativo.
VOCABULARIO:
Para completar todos los
números ordinales comprobados, presentamos dos a la vez en esta y en las dos
últimas lecciones.
Lempëa: “quinto”
Enquëa: “sexto”
Urco (urcu-):
“espectro”
Lá: 1)(negación):
“no”; 2)(preposición): “más allá” (también usada en comparaciones)
Ni (pronombre
independiente): “yo” (forma objeto: nye “mi”)
Le (pronombre independiente):
“tu” (plural o singular cortés; probablemente inalterable cuando se usa como
objeto)
Tye (objeto
pronombre independiente): “tu, usted” (singular íntimo)
Me (pronombre
independiente): “nosotros” (exclusivo, de la terminación –mmë; probablemente inalterable cuando se usa como el objeto
“nuestro”)
Ta (pronombre
independiente): “ello, eso” (probablemente inalterable cuando se usa como
objeto; el alativo tanna se usa como “allá”. Este pronombre puede tener como
plural a (?)tai “aquellos”, del que te “a/de ellos” podría ser una forma
no acentuada. Alternativamente, tai puede ser una forma arcaica que
involucraría a te en todas sus posiciones; aquí solo usaremos la forma
comprobada te. Este pronombre plural, asume la forma tie- ante las
terminaciones de caso, al menos ante la terminación –n del dativo)
Palu-: “expandir”
Or-: (también ora-):
“urgir, impeler, apremiar, empujar” (verbo impersonal usado con una forma
dativa para expresar “[alguien] se siente movido [a hacer algo]”)
Óla-: “soñar”
(verbo impersonal; el soñador se presenta mediante un dativo).
EJERCICIOS:
Advierto que, tanto en estos ejercicios como en las
soluciones, usamos "tu" como el equivalente a los pronombres de forma
L del Quenya (plural o singular "cortés" = "vosotros,
usted"), mientras que "ti, contigo" se usa como equivalente al
objeto singular íntimo tye. -Para las negaciones, usaremos
la terminnación independiente lá en vez de usar el verbo negativo.
-No usaremos sujetos pronombres, tan sollo las terminaciones pronominales vistas
anteriormente.
1: Traducir al español:
2: Traducir al Quenya:
LECCION
DIECINUEVE:
Pronombres en frases imperativas. / Pronombres
enfáticos. / Palabras interrogativas: man, mana, manen. /
Postposiciones:
PRONOMBRES EN FRASES
IMPERATIVAS:
Las
frases imperativas pueden llevar elementos pronominales. Estos pronombres
pueden hacer referencia al sujeto de la frase imperativa (la parte que es
requerida u obligada a hacer algo), o al objeto directo o indirecto de la
acción requerida.
Se pueden introducir
pronombres-sujeto opcionales con el fin de aclarar lo que el narrador quiere
que hagan una o varias personas. Partiendo de la exclamación imperativa heca! “vete!” “quédate fuera!”,
Tolkien advirtió que esta palabra puede aparecer con cierta frecuencia en una
forma ampliada “con afijos pronominales reducidos de la 2ª persona”
(WJ:364). Si es una sola persona la receptora del imperativo, podrá llevar el
sufijo –t (relacionado sin duda, con el objeto pronombre singular tye “te/ti”). Mientras el
imperativo heca! puede dirigirse a una o varias personas, la forma ampliada hecat! está explícitamente indicada
para el singular. Puede traducirse como “márchate!” (¿Sería esta la áspera
despedida con la que Fëanor obsequió a Melkor cuando este último se fue a
Formenos, que se tradujo como “vete de mi puerta!” y que aparece casi al
final del capítulo 7 del Silm?) Más adelante, Tolkien llamó la atención sobre
el hecho de que en el plural, el imperativo simple heca! también puede llevar la
terminación –l: hecal!, en una orden con varios destinatarios: “idos [todos de] vosotros!”.
Estos ejemplos demuestran que cuando escribió esto, Tolkien había hecho
distinciones entre las “formas T” y las “formas L” de la 2ª persona, como en un
principio se había hecho la distinción entre el singular y el plural
“tu/vosotros”. Por supuesto, estas materias quedan algo confusas por el hecho
de que las “formas L” al igual que la terminación –l o –lyë,
hacen también funciones del singular cortés “usted” (traducido en Namárië). No
podemos asegurar si la terminación –l podría usarse en una frase
imperativa para denotar una orden “cortés” con un solo destinatario.
Hecat! en singular y hecal! en plural, son nuestros únicos
ejemplos fiables de este uso de las terminaciones –t y –l. El
imperativo heca! quizá no sea un imperativo típico. Como se resumió en la Lección
Dieciséis, en vez de la terminación –a podría emplearse una partícula
independiente imperativa –á (o –a), combinada con una raíz verbal
siguiéndola. Los ejemplos comprobados son: á vala! “gobierna!, rige!” y a laita! “alaba!, adora!”. Si las
terminaciones –t y –l se deslizan en la frase, deberán añadirse a
la raíz verbal, p.e.: a laitat! “adora!, alaba!” (a una persona), a laital! “adorad!, alabad!” (a varias
personas).
Laita- “alabar, adorar” es por
supuesto, un verbo con raíz A-. Los verbos primarios como car- “hacer”, aparecen con la
terminación –ë en muchas órdenes, como se desprende del imperativo
negativo áva carë! “no hagas lo!”
(WJ:371). Probablemente esta terminación en –ë venga de la antigua –i,
y ante las terminaciones veríamos –i- solo como el aoristo de estos
verbos. Así que, lo más seguro es: áva carit! “no hagas [lo]!” (a una
persona), y plural: áva caril! “no hagáis [lo]!” (a
varias personas). También con una orden afirmativa como á tulë! “ven!”, de la que podríamos
sacar á tulit! si una persona es requerida
para que venga, mientras que con á tulil! nos referiríamos a más de una:
“venid!”.
Una frase imperativa puede
también incluir elementos pronominales referentes al objeto directo o indirecto
de la acción requerida. En la lección anterior, nos hemos referido a varios
pronombres independientes: nye “mí”, me “nuestro”, le “vuestro”, tye “tuyo”, ta “ello” y te “de ellos”, pudiendo todos ellos aparecer como palabras independientes;
nuestro único testimonio de “de ellos” (te), conlleva una frase
imperativa allá adonde aparezca esa palabra: a laita te, laita te! “alabadles, alabadles!”
(de La Alabanza de Cormallen). Sin embargo, la traducción de Tolkien del
Padrenuestro, indica que los objeto pronombres también pueden aparecer
sufijados por la partícula imperativa –á. Este principio o teoría, se
puede ilustrar con un ejemplo casero: consideremos una frase imperativa simple
como á tirë! “mira!”; si queremos decir “mírales!”, deslizando te en el objeto pronombre, sería
posible colocarlo tras el verbo (como en el ejemplo a laita te!), así que: á tirë te. Sin embargo, también sería
válido dejar al objeto pronombre ante el verbo, en cuyo caso pegaríamos la
partícula imperativa –á al mismísimo objeto pronombre, con lo que
“mírales!”, sería átë tirë!.
NOTA: Debido a que aquí te es la sílaba final de una
palabra con varias sílabas, y ajustándonos a las reglas que hemos adoptado, la
final –e debe figurar con diéresis: -ë. La misma regla debería
aplicarse a la final –e de los objetos pronombre acabados en –nye,
-me, -le, -tye, si van directamente sufijados a una á-, p.e.: ámë
tirë!
“míranos!”. Por supuesto, esto no es más que una complicación
ortográfica añadida, que nada tiene que ver con la estructura de la lengua: en muchos
textos el propio Tolkien no usa las diéresis para nada...
También los pronombres dativos
(como nin “a/para mí”, men “a/para nosotros”, tien “a/para ellos”) pueden llevar directamente como prefijo a la partícula á-;
al menos el Padrenuestro en Quenya de Tolkien, contiene un ejemplo de men como sufijo. Una frase del
tipo de “canta para nosotros!”, podría traducirse como: ámen linda!
¿Qué ocurre si una frase
imperativa contiene dos pronombres, denotando ambos al objeto directo y al
indirecto? No tenemos ejemplos de Tolkien que puedan guiarnos, pero la
partícula imperativa difícilmente va a llevar más de un sufijo pronominal, y el
ejemplo a laita te indica que un pronombre no tiene necesariamente que
ir como sufijo de la partícula. Así, creo que sería absolutamente correcto
dejar a uno de los pronombres determinando al objeto directo o indirecto,
permaneciendo como una palabra independiente, y poniendo al otro pronombre como
sufijo de la partícula á-. “Hazlo para mí!”, sería: ánin carë
ta!, o: áta carë nin!, según nuestra preferencia
(quizá pudiera también ser: ánin caritas!, usando una ampliación de la raíz verbal carita- y poniendo –s como
sufijo para determinar a “lo”).
La traducción de Tolkien de “no
nos dejes caer en la tentación”, en su Padrenuestro en Quenya, revela que la
forma negativa de la partícula imperativa (“no!”), puede llevar afijos
pronominales. En Q&E de 1960, Tolkien usó áva como imperativo negativo combinando
la partícula á- con la negación vá (-va). En su antiguo
Padrenuestro, usó en la traducción una ligera diferencia para definir “no!”
(incorporando la negación lá en vez de vá), pero no hay razón para dudar de que los pronombres que denotan al
objeto directo o al indirecto puedan añadirse también a la forma áva. Así pues, mientras que “míranos!”
puede traducirse como ámë tirë!, la orden negativa “no nos
mires!” será seguramente ávamë tirë!
PRONOMBRES
ENFÁTICOS:
En
la lección anterior hemos visto cierto número de pronombres independientes
(mencionados también en la sección anterior). Existen además otros ciertos
pronombres que aparecen del mismo modo en palabras separadas, aunque están
estrechamente relacionados con las correspondientes terminaciones pronominales.
Estas palabras hacen funciones de pronombres enfáticos.
Consideremos las últimas líneas
de Namárië: nai hiruvalyë Valimar! nai elyë hiruva! En LotR, Tolkien nos dio la
traducción: “quizá tu encontrarás Valimar! quizá tu lo encuentres!”. Por
supuesto, hiruvalyë significa “tu lo encontrarás!” (“tu” viene
expresado por medio de la terminación pronominal –lyë), pero más tarde
esto mismo se repite como: nai elyë hiruva! “puede que tu lo
encontrarás!”. Notemos como en esta ocasión, la terminación –lyë se
sustituye por la palabra independiente elyë, la cual obviamente está muy
relacionada. Elyë simplemente significa “tu”, pero con un énfasis especial en este
pronombre. Usando una forma independiente, como “italianizando” el pronombre:
“puede/quizá [nadie más que] tu lo encontrarás!”, Tolkien hizo la traducción al
inglés añadiendo la palabra “even” ante el pronombre “tu”, para dar mucho más
énfasis a ese pronombre, ya que aparentemente, la palabra más corta con el
significado “tu” (le) no era lo suficientemente enfática. En nuestro idioma esto no es
necesario...
Otro pronombre enfático
independiente es inyë “yo” (o tan enfático como sería decir “yo mismo”, “yo y nadie más”). En
LR:61 Herendil dice a su padre Elendil que lo ama, y Elendil le responde en
Quenya: a yonya inyë tye-méla “y yo también hijo mio,
te amo” (la inicial a- traducida como “y”, sería una variante de la
palabra más común ar, aunque a- puede también ser una partícula de dirección). En este
caso, el pronombre inyë, traducido como “yo también” por Tolkien, dá un énfasis especial a la
propia identidad de Elendil: “te amo [tanto como tu a mí]”. Inyë es más enfático que la forma
más corta ni, de la misma manera que elyë lo es más que le.
La forma inyë está obviamente relacionada
con la terminación pronominal -nyë y Namárië demuestra claramente que elyë corresponde a la terminación –lyë
(hay versiones en borrador de Namárië que llevan en su lugar el pronombre ellë y la terminación –llë.
Pudiera parecer que tienen distinto significado: quizá el plural “vosotros” en
vez del singular “tu”, pero creo que al final Tolkien simplemente se limitó a
revisar la forma del pronombre sin alterar su sentido). De estos ejemplos se
desprende con toda claridad que los pronombres enfáticos pueden derivar de las correspondientes
terminaciones pronominales, añadiendo a la terminación alguna vocal. Pero, ¿qué
vocal? Tenemos la e- en elyë “vosotros” y la i- en inyë “yo”. Esta palabra enfática con el significado de “yo” pudiera llevar
excepcionalmente la i- como vocal inicial. Deberemos recordar que la
terminación para expresar “mí” –nya, parece inclinarse por la –i-
como vocal conectora donde sea necesario (como en atarinya “mi padre”, LR:61). La íntima
asociación de esta forma pronominal de Primera Persona con la vocal –i-,
parece reflejar la raíz vocálica de la raíz más básica NI- “yo”, que se
encuentra en Etym. Podemos intentar concluir que los demás pronombres
enfáticos, muestran la vocal inicial e- como en elyë. Esto sustentaría la versión
Quenya del Padrenuestro de Tolkien, en la que usó emmë como el pronombre enfático
correspondiente a la terminación pronominal –mmë, definiendo “nosotros”
exclusivo. Aparece en su traducción, en la línea que dice: “...y perdónanos
nuestros pecados como nosotros perdonamos a los que pecan contra
nosotros...”. Aquí el pronombre es enfático con el fin de atraer sobre sí una
atención especial (acentuando el paralelismo: “nosotros” queremos que Dios nos
perdone de la misma manera que “nosotros” lo hacemos con los demás). Parece
normal que en nuestro idioma, ese pronombre también conserve ese énfasis,
aunque simplemente se hace notar el énfasis, sin que esto afecte a su forma
escrita (a menos que se usen caracteres itálicos!) El sistema Quenya del uso de
los diferentes pronombres enfáticos es, indudablemente, mucho más elegante...
Mientras inyë, elyë (originado a partir de ellë) y emmë, son todos los pronombres
enfáticos que han venido publicándose una y otra vez, nosotros podemos con toda
confianza, extrapolar algunas formas más. El pronombre enfático que define al
“nosotros” exclusivo: emmë, se correspondería obviamente con la variante inclusiva elmë (de la misma manera que la
terminación exclusiva –mmë “nosotros”, se corresponde con la inclusiva –lmë).
Posiblemente la terminación –ntë “ellos” correspondería a la palabra
independiente entë.
Hay otras formas menos seguras.
La terminación para el inclusivo dual no está muy clara, pero si fuera –lwë,
tendríamos a elwë como el pronombre enfático independiente. La forma elyë puede funcionar como un “tu”
singular, lo que resulta evidente por la traducción de Tolkien “puede que tu”
de Namárië en LotR. Como ya hemos sugerido, las “formas L” de la Segunda
Persona también pueden indicar un singular cortés “tu”, o bien un plural
“vosotros”; quizá elyë tenga el último de esos significados. Las “formas T” de la Segunda
Persona, ejemplificadas por el objeto pronombre tye y la terminación –t que
puede usarse en el imperativo, parecen denotar un “íntimo” y usual singular
“tu”, pero no es cierto que esta sea la forma enfática. Depende de cómo
reconstruyamos la forma más larga de la terminación –t. Si es –tyë,
el pronombre enfático será más bien etyë. Pero tenemos también razones para pensar que Tolkien representó una
vieja –k por medio de –t, en cuyo caso, la variedad más larga de
la terminación podría ser –ccë- y así, el pronombre enfático sería eccë.
Las cosas se ponen peor en la
Tercera Persona. Está claro que los pronombres enfáticos se derivan de las
formas largas de las terminaciones pronominales. La palabra inyë “yo”, corresponde a la
terminación larga del sujeto –nyë, y no a su forma más corta (y más
común) –n; de igual forma, elyë “tu”, corresponde a la terminación larga –lyë,
aunque esta terminación puede aparecer también en su forma más corta –l.
Hay algunos pronombres enfáticos cortos y difíciles **in, **el, que van con terminaciones
cortas. Nuestro problema es que en la Tercera Persona, la terminación corta –s
es la única forma comprobada en el material de Tolkien, que es efectivamente,
compatible con LotR. Antes desarrollamos la teoría de que –s corresponde
a la terminación más larga –ryë (las antiguas –syë, -zyë);
debería estar relacionada con la terminación –rya “su/de él/de ella”, de
la misma manera que –lyë “tu” lo está con la terminación –lya
“vuestro”. Si existiera la terminación –ryë, correspondería a un
pronombre enfático (?)eryë (puede) “él/ella”. Pero cuando se comienza con estas extrapolaciones, se
corre el riesgo de perder el contacto con las verdaderas intenciones de
Tolkien, a las que obviamente, deberemos ceñirnos.
Sabemos algunas cosas más
acerca de los pronombres enfáticos. Pueden llevar terminaciones de caso; en la
traducción de Tolkien del Padrenuestro, el pronombre enfático emmë “nosotros” aparece una vez con
la terminación –n del dativo: emmen (esto también confirma que los
pronombres toman las terminaciones más simples de caso, es decir: las únicas
que se utilizan con nombres singulares –aún cuando el pronombre sea plural por
su significado-: “nosotros” se debe referir a varias personas, pero la
terminación más simple del dativo: -n, es la que se usa en lugar de la
forma plural terminada en –in). Como ya se apuntó en la lección
anterior, la forma del dativo de la 1ª persona nin “a mí, para mí”, está
particularmente bien comprobada, pero si queremos decir “para mí mismo”, “para
mí [y nadie más]”, será mejor comenzar por la forma enfática inyë y derivarla a la forma dativa inyen.
Ya hemos citado las últimas líneas
de Namárië donde se repite parte de una oración con especial énfasis en el
pronombre: nai hiruvalyë Valimar! nai elyë hiruva! De este ejemplo se desprende
que si una terminación pronominal se sustituye por un pronombre independiente,
la terminación se suprime del verbo (no: nai elyë hiruvalyë, con un pronombre
independiente y la correspondiente terminación ya añadida al verbo). En una
versión en borrador de ese poema, cuando el pronombre elyë era ellë, Tolkien usó precisamente ese
sistema: nai ellë hiruvallë. Aparentemente, él decidió que
esta versión era algo densa, con lo que la mayoría de los escritores creo que
estamos de acuerdo.
El verbo siguiendo a un
pronombre enfático probablemente pueda llevar al menos la terminación –r
del plural, si el pronombre es plural. Si queremos transformar (digamos) hiruvammë “encontraremos” en dos
palabras, para poner especial énfasis en el pronombre “nosotros”, adivino que
la frase resultante sería emmë hiruvar, y no **emmë
hiruva. Si
el pronombre elyë denota por un igual al singular cortés “usted” y al plural “vosotros”,
el verbo que le sigue debe revelar el sentido en el que se usa. En nai elyë
hiruva!, el
pronombre debe ser singular “tu”, ya que no lleva –r añadida al verbo.
Quizá nai elyë hiruvar también fuera una oración
posible, pero debería quedarnos claro que aquí, el plural “vosotros” es
deliberado. Si esto es así, Frodo tendría la completa seguridad de que
Galadriel dedicó el poema Namárië solo a él (“tu”), y no a toda la Comunidad
(“vosotros”), aunque el pronombre elyë goza de cierta ambigüedad a este respecto.
Como se apuntó más atrás, los
pronombres enfáticos pueden llevar terminaciones de caso; al igual que los
pronombres independientes cortos estudiados en la lección anterior. No tenemos
muy claro sin embargo, como deben añadirse las terminaciones del genitivo y el
posesivo a estos pronombres. Obviamente, algunos tipos de palabras como “mío” o
“suyo”, deberían tener una correspondencia en el idioma. La terminación –lya
se puede usar para expresar “tu/su”, como en parmalya “tu libro”, pero, ¿cómo
debemos decir “el libro es tuyo”? Los ejemplos que hay publicados no nos dan
pista alguna.
Durante mucho tiempo ha
existido la teoría de que no solo las terminaciones del sujeto podían sufijarse
al verbo, sino que también las terminaciones del posesivo podían añadirse a los
nombres (como –nya “mí”, o –lya “tu”), teniendo sus formas
enfáticas correspondientes. Esto no se ha confirmado nunca explícitamente. Sin
embargo, y teniendo en cuenta el hecho de que la terminación –lyë “tu,
usted” corresponde a la forma independiente elyë “tuyo, vuestro” (enfática), es
ciertamente posible admitir que la terminación –lya “tuyo, suyo” pudiera
corresponder a la forma independiente elya “suyo, vuestro”. Esta palabra
podría usarse entonces en una oración como i parma ná elya “el libro es tuyo”. También
podría usarse para dar un énfasis especial, por lo que mientras parmalya significaría simplemente “tu
libro”, elya parma significaría “tu [y de nadie más] libro”.
Si esta teoría se sostiene,
otros pronombres enfáticos posesivos podrían ser erya “su/de él/de ella”, elma “nuestro” [inclusivo] y emma “nuestro” [exclusivo],
correspondiendo por supuesto, a las terminaciones –rya, -lma, -mma. La
palabra comprobada elya “suyo/de usted, tuyo”, podría ser el plural “vuestro/vuestros” o el
singular cortés/formal “suyo/de usted”; el singular íntimo o familiar “tuyo”,
sería algo como lecca o étya. Si la terminación para el dual inclusivo “nuestro” es –lva, tendríamos elwa como el correspondiente
pronombre enfático. Un “si”, siempre más grande, relacionado con la palabra
enfática “de ellos”, debería poder extrapolarse en dos pasos:
Asumiendo que la terminación –ntë
“ellos” corresponde a la no comprobada –nta “de ellos”, podemos también
aceptar que esta terminación corresponderá al pronombre posesivo enfático enta. Ya que la forma independiente
del pronombre posesivo “mío”, corresponde a la terminación –nya,
tendremos a inya como desarrollo final (al corresponder la terminación –nyë del
sujeto con la forma independiente inyë).
Estas extrapolaciones no son
demasiado problemáticas. Algunas de estas formas aparecen en los escritos
publicados de Tolkien, aunque con significados algo distintos. P.e.: inya, se menciona en las Etym, pero
no existe una palabra enfática que defina “mío”, en el sentido de referirse a
una “hembra” por medio de alguna derivación diferente (ver la entrada INI-).
Erya, que hemos sugerido como palabra enfática para definir “de él” o “de
ella” (correspondiente a la terminación –rya), coincidirá en su forma
con el adjetivo erya “solo” (Etym, entrada ERE-). Ya deberíamos haber notado que enta es una palabra enfática que
define “de ellos”, y que podría clarificarse con el demostrativo “aquél/llo,
más allá” (Etym, entrada EN-). Puesto que los demostrativos parecen
seguir al nombre con el que conectan (UT:305: vanda sina “este juicio”), quizá
pudiéramos distinguir coa enta “la casa más allá” de enta coa “la casa de ellos”. En
cuanto a nuestras formas inya y erya, extrapoladas a partir de adjetivos dados por el mismo Tolkien con
significados diferentes, ¿qué os puedo decir? No dudo de que habrá quien tenga
ciertas reticencias acerca del sistema de extrapolación de los pronombres
enfáticos posesivos que se corresponden con los sujetos pronombres. Creo que
estas extrapolaciones nos dan algo muy cercano a las formas correctas que aún
están por conocerse. Dado el estado fluido del lenguaje Quenya en general, y de
sus pronombres en particular, cambiados continuamente por Tolkien a través de
las diferentes etapas, es bastante plausible la coincidencia de formas en
palabras con significados diferentes. Sin embargo, he enfocado los ejercicios a
los sujeto-pronombres que son más fiables, como inyë y elyë
PALABRAS
INTERROGATIVAS:
En nuestro idioma muchas
palabras interrogativas comienzan con la partícula “qu” o “cu”, como p.e.:
“¿quë?” “¿quién?” “¿cuál?” “¿cuándo?”, etc... El el Elfico de Tolkien, una
partícula inicial ma- tiene connotaciones similares; se refirió al “...elemento
interrogativo Eldarin ma, man...” (PM:357). Este “elemento” parece
haber sido “prestado” de las lenguas semíticas, p.e.: del hebreo “ma” =
“¿qué?”.
No disponemos de una lista
completa de las palabras interrogativas élficas, pero algunas de ellas aparecen
en el material publicado. La más fiable es la que define “¿quién?”: man, que aparece en una pregunta
hacia la mitad de Namárië: ¿si man i yulma nin enquantuva? “ahora ¿quién me
rellenará la copa?”. Man=”¿quién?”, aparece repetidamente en el Poema Markirya, p.e.: en la
pregunta ¿man tiruva fána cirya [?]? “¿quién verá un barco blanco?”
(en una de las cinco ocasiones en las que aparece esta palabra en el transcurso
del Markirya impreso en MC:221-222, tenemos men, lo cual debe ser un error en
la lectura y posterior transcripción del manuscrito original de Tolkien; parece
que no existen variaciones gramaticales que pudieran explicar una forma
diferente). Puede que man lleve terminaciones de caso, por lo que parece desprenderse de la forma
genitiva mano “¿de quién?, ¿de quienes?”.
Si man es “¿quién?” (referido a
personas), ¿cuál será la palabra que defina “¿qué?” (referido a cosas)?. En
LR:58 Tolkien aparentemente usa también man con ese significado “¿qué?”: ¿man-ië? se traduce como “¿qué es
ello?”. Esto no se ajusta al Quenya estilo LotR; la terminación –ië “es”
se abandonó más tarde. En la Canción de Fíriel se usa también man con el sentido de “¿qué?”: ¿man...antáva
nin Ilúvatar?
“¿qué me dará el Padre [Ilúvatar/Dios]?”. Si Tolkien en algún momento dio a man ambos significados (“¿qué?” y
“¿quién?”), o si simplemente cambió de idea y estableció un significado preciso
para man, es algo que no podemos determinar aún. Volviendo a una fuente
post-LotR, nos encontramos la pregunta ¿mana i·coimas Eldaron?, que se traduce como “¿qué es
el coimas [“pan de la vida” = lembas en Sindarin] de los Eldar?”
(PM:395; una lectura diferente aparece en PM:403). ¿Cómo debemos interpretar la
palabra mana, que aparece como “¿qué es?” en esta traducción?. Podría tomarse como la
construcción: ma “¿qué?” (recogida directamente del hebreo)+la cópula ná “es” sufijada directamente y
acortada a –na. Sin embargo, la forma ma se conoce por tener al menos
dos significados diferentes en Quenya (ver la lección siguiente), por lo que me
inclino a dudar de que Tolkien quisiera que significara también “¿qué?”. Así
pues, mana será simplemente una palabra que significa “que/cual”, y no existe una
explícita cópula “es” en la oración citada. Puede que mana “que” lleve terminaciones de
caso. El material publicado no proporciona palabra alguna que sea “¿porqué?”,
pero mediante nuestra desmedida intuición podremos rellenar estas lagunas,
añadiendo la terminación –n del dativo a mana. La forma resultante manan, significaría literalmente
“¿qué por?”.
Mediante esta forma, mana se parece a los demostrativos sina “esto”, tana “eso” y yana “eso (más allá)”. Dado que vanda sina significa “este juicio”
(UT:305,317), ¿podría ¿vanda mana? significar “¿qué juicio?” o
“¿cuál juicio?”?. ¿Mana vanda? podría ser “¿qué [es] un
juicio?” dado el ejemplo de Tolkien ¿mana i·coimas..? “¿qué [es] el pan de la
vida..?”.
El mismo documento que
proporciona este ejemplo, incluye también una palabra denotando a “¿cómo?”,
apareciendo como parte de una pregunta: manen lambë
Quendion ahyanë [?] = “¿Cómo cambió la lengua de los Elfos?” (PM:395). Esta palabra manen “¿cómo?” parece curiosamente
incluir la terminación instrumental –nen añadida al elemento
interrogativo ma- (PM:347). Manen podría significar literalmente “¿qué por?” (podría ser una contracción
de mananen, por lo que sabemos). Parece muy posible que otras
terminaciones de caso además de las del instrumental, se puedan añadir a ma-.
Quizá consigamos el locativo ¿massë? “¿a dónde?”, rellenando de esa manera varias de las
lagunas existentes en el vocabulario actual. Sin embargo, los ejercicios solo
llevarán las formas comprobadas ¿man? “¿quién?”, ¿mana? “¿qué?” y ¿manen? “¿cómo?”.
POSTPOSICIONES:
Hemos presentado varias preposiciones,
como nu “bajo”, or “sobre” o ve “como”. Las preposiciones se llaman así porque se “posicionan”
por lo general “ante”(pre) la(s) palabra(s) con la(s) que conecta(n). En Quenya
al igual que en nuestro idioma, decimos nu alda “bajo un árbol”, y no **alda nu “un árbol bajo” (por supuesto,
en poesía podemos encontrar el orden de las palabras algo alterado, como cuando
en la versión poética de Namárië hallamos: Vardo tellumar nu luini “las cúpulas de Varda bajo
azul” = “bajo las azules cúpulas de Varda”. Aquí nos centraremos en el orden
“normal” de las palabras y no en el poético).
Existen también las postposiciones,
similares en su función a las preposiciones, pero colocadas “tras”(post) la
palabra o palabaras con la(s) que conecta(n). En nuestro idioma, no se dá este
fenómeno gramatical pero sería algo parecido a la palabra inglesa “ago”, p.e.:
“three years ago” = “tres años atrás, hace tres años”. Como vemos, en nuestro
idioma se sustituye la postposición por un adverbio; en otros casos por una
preposición, etc. En las Etym se menciona curiosamente una palabra con un
significado análogo a la inglesa “ago”: yá. No se halla ejemplificada de
ninguna manera, y como quiera que la traducción a la manera inglesa es todo lo
que tenemos, habrá que verla desde ese punto de vista a fin de intentar
comprender su función. Así pues, aceptaremos que yá es una postposición Quenya,
con lo que “three years ago” sería neldë loar yá = “tres años atrás” = “hace
tres años” = “tres años antes”.
En una etapa más antigua, el
élfico tenía (parece ser) muchas postposiciones. Tolkien estableció que en las
etapas más viejas los elementos prepositivos se añadían normalmente (suponemos
que quiere decir que se colocaban como sufijos) a las raíces de los nombres (WJ:368).
Destinó claramente a muchas de las terminaciones de caso, a representar
originalmente a elementos independientes que se habían fundido con el nombre al
que seguían. P.e.: la terminación –nna del alativo está obviamente
relacionada con la preposición na o anna, que significa “a, hacia”. El Quenya ya tenía algunas postposiciones que
no se desarrollaron en las terminaciones de caso, sino que aparecieron
directamente como palabras independientes. Mientras que la palabra yá citada antes, está comprobada como
una palabra aislada mencionada en Etym, la palabra pella “más allá” aparece en textos
Quenya actuales, y parece ser una postposición. Namárië tiene Andúnë pella “más allá del Oeste” y,
según parece, no es este un ejemplo de la alteración poética del orden de las
palabras, puesto que Tolkien no alteró esta frase en su versión en prosa de la
Canción (la palabra Andúnë “Oeste” es una alternativa a la común Númen. Andúnë puede definirse como “ocaso” o
“atardecer”). Pella se usa como postposición también en el Poema Markirya, donde conecta con
un nombre declinado en el ablativo plural: Elenillor pella, traducido como: “de más allá
de las estrellas” (literalmente “de las estrellas de más allá”).
Es imposible asegurar si pella podría usarse como
preposición. Otra palabra para “más allá” es lá, que se usa también como
comparativo y que, por lo que parece, es una preposición (quizá la sílaba final
de pella tenga alguna relación con lá). A pesar de todo, usaré pella solo como postposición, empleando el orden de las palabras que se
observa en Namárië y en Markirya.
Sumario de la Lección
Diecinueve:
Las frases imperativas pueden
incluir pronombres de varias formas. Si una orden tiene un solo destinatario,
la terminación –t (que básicamente significa “tu”) se debe añadir al
verbo de la frase imperativa; si son varias las personas requeridas para hacer
algo, deberemos emplear la terminación –l (que significa básicamente
“vosotros”). Los pronombres que denotan al objeto directo o indirecto del
imperativo, pueden llevar ellos mismos pegada la partícula imperativa –á-.
–Las terminaciones (largas) del sujeto pronominal que se añaden a los verbos,
pueden usarse también para derivar pronombres enfáticos independientes
añadiéndoles la partícula –e-. P.e.: las terminaciones del sujeto: -lyë
“tu” y –mmë “nosotros”, corresponden a los pronombres enfáticos
independientes elyë “tu” y emmë “nosotros”. La palabra enfática que define “yo”, se corresponde con la
terminación –nyë, con la inicial i- en vez de la e-: inyë. –Las palabras interrogativas
Quenya, muestran aparentemente la inicial ma-; los ejemplos comprobados
son: man “¿quién?”, mana “¿qué?” y manen “¿cómo?”. –Las postposiciones tienen funciones similares a las de las
preposiciones, pero siguiendo en vez de precediendo a la(s) palabra(s) con
la(s) que conecta(n). La palabra pella “más allá”, parece funcionar como una postposición; Namárië tiene Andúnë
pella (y
no (?)pella Andúnë) que significa “más allá del
Oeste”. La palabra yá se glosa como la inglesa “ago” (Etym, entrada YA-), por lo que
puede funcionar como una postposición.
VOCABULARIO:
Otsëa: “séptimo”
Toltëa: “octavo” (en cierto documento, Tolkien
cambió esta forma por la de toldëa: VT42:25,31. Aparentemente consideró cambiar “8” de tolto a toldo. Aceptaremos toldo “8” y toldëa “octavo” como variantes
válidas, pero en los ejercicios prefiero toltëa –que procede de tolto, la forma de “8” tal y como se
encuentra en Etym-)
Inyë: “yo” (pronombre enfático)
Elyë: “tu” (pronombre enfático)
Emmë: “nosotros” exclusivo
(pronombre enfático)
Elmë: “nosotros” inclusivo
(pronombre enfático)
(esta forma no está directamente comprobada, pero ya que es la lógica
contrapartida de emmë, esta extrapolación de la terminación –lmë parece utilizable en
los ejercicios).
Man: “¿quién?”
Mana: “¿qué?” (con arreglo a una
interpretación de la oración en la que aparece)
Manen: “¿cómo?”
Pella: “más allá” (postposición)
Yá: “ago” (inglés) = (?)”tras”
(postposición)
Írë: “¿cuándo?”
NOTA: Sobre la palabra írë “¿cuándo?”: esta no es (casi
seguro) una palabra interrogativa. Una oración como “¿cuándo vendrás?”
difícilmente podría traducirse como **írë tuluvalyë?. No existe una palabra Quenya
que signifique “¿cuándo?” publicada como una genuina palabra interrogativa,
aunque sería posible trabajar sobre esto usando por ejemplo un circunloquio
como lú mana(ssë)? = “(a) qué hora?”. La palabra írë se usa como “cuando”, en el
sentido de que introduce o proporciona información acerca del momento
preciso en el que ocurre algo; está comprobada en la Canción de Fíriel. Las
frases importantes no son muy del estilo LotR, pero el uso de írë puede denotar lo mismo: yéva tyel
ar i-narquelion, írë ilqua yéva nótina = “habrá un final y la
Desaparición, cuando todo sea contado”; man...antáva nin Ilúvatar...írë
Anarinya queluva? = “¿qué me darás Padre...cuando mi Sol se apague?”. Hasta el
momento no tenemos confirmación de estas palabras y, ya que esto es muy
habitual, adoptaremos írë “cuando” en nuestro intento de hacer un “Quenya Unificado”. Muchos
escritores post-Tolkien, lo han usado ya. Se ha sugerido que la í-
inicial de írë está relacionada con el artículo determinado i “el/ella/ello”, mientras que
la –rë final podría igualarse con la palabra ré “[24 horas] día” (la palabra aurë se refiere tan solo al período
de luz del día). Si así fuera, írë significaría básicamente “el día” y, por supuesto: “que me darás
Padre...el día que mi Sol se apague”, sería el sentido real de la frase
en cuestión. Sin embargo, parece que la palabra írë “cuando” existe hace mucho más tiempo que ré “día”; esta última emergió al
parecer cuando Tolkien escribió los apéndices de LotR. Yo no dudaría en
utilizar írë “cuando” en general (sin limitar su aplicación solo a “el día en
que.../cuando...”).
EJERCICIOS:
Como ya se ha descrito, a veces
Tolkien añadía palabras extras al traducir pronombres enfáticos, p.e.: elyë “solo tu” (dando
cualidad enfática a las palabras). Sin embargo, en las soluciones de los
ejercicios que siguen, en la parte “Traducir al Quenya” hemos adoptado el
sistema más simple de “italianización” para el énfasis de los pronombres (p.e.:
elyë = “tu”; así que usaremos esta traducción en vez de la “forma L” de los
pronombres, al ser esta muy ambigua en cuanto al número).
1: Traducir al español:
2: Traducir al Quenya:
LECCION
VEINTE:
El “oscuro” verbo “ser”. / Ma como posible partícula interrogativa. / Sa introduciendo a las oraciones nominales:
Ya estamos
casi terminando con los considerados “razonablemente fiables hechos del Quenya”
(aunque he intentado dejar las cosas claras, muchos de estos “hechos fiables”
deben ser considerados como simples deducciones o conjeturas). Esta última
lección nos introduce ya de lleno en la dimensión desconocida de las
oscuridades lingüísticas.
EL VERBO SER:
(incluyendo algunas observaciones sobre la forma ëa):
Las diferentes formas del verbo
“ser” siempre son un problema. La versión de Namárië que se incluye en LotR
incluye la cópula ná “es”. Un borrador de la misma versión, combina la cópula con un sujeto
plural, dando como resultado la forma nar “son”. En Julio de 2001 por
fin apareció en VT42:34 el tiempo futuro nauva “será”. Ya hemos citado antes
y practicado todas estas formas.
Se han perdido algunas formas
de tiempo, como por ejemplo el infinitivo. Empezaremos por él: ¿cómo se dice
“ser” en Quenya? No tenemos más pistas que el hecho de que el infinitivo de los
verbos con raíz A- es idéntico a la propia raíz verbal, sin sufijos. En Etym, NÂ-
se da como “la raíz de [el] verbo “ser” en Q[uenya]”. Así,
podemos deducir que ná puede hacer la función de infinitivo: “Quiero ser un Elfo” = (¿)merin ná
Elda.
Pero por supuesto, Tolkien nos habrá preparado algo completamente diferente.
¿Pueden ná, nauva y otras formas, combinarse con
las terminaciones pronominales normales? Durante décadas esto no ha estado
claro en absoluto, pero en Enero de 2002 se publicó en VT43:27 el ejemplo
Tolkieniano nalyë “tu eres”. Este ejemplo incorpora claramente la conocida terminación –lyë
“tu”, que parece decirnos que la cópula asume la forma más corta na-
cuando se le añade alguna terminación. La forma nar “son” (usada con sujetos
plurales), en vez de (?)nár, apunta en la misma dirección.
Sin embargo, la parte publicada
puede que no sea lo bastante consistente. En un poema “Qenya” muy antiguo
(podría incluso ser el primero) llamado Narqelion, escrito en 1915 o 1916,
Tolkien usó la forma náre. Debido a que no existe una traducción muy clara de este poema por parte
de Tolkien, no podemos asegurar lo que significa con exactitud. Christopher
Gilson, analizando el poema completo a la luz
del casi contemporáneo QL, concluyó que náre podría significar “ello/lo es”
(VT40:31). Una 3ª persona marcada con la terminación –re (o mejor –rë)
quizá estuviera presente en las últimas formas de Quenya creadas por Tolkien,
aunque en las etapas postreras podría haber significado “ella” en vez de “ello”
(ver la Lección Quince).
No obstante, lo más indicado
parece ser realizar la extrapolación a partir del ejemplo nalyë posterior a LotR. Así,
tendríamos el siguiente patrón:
Nan o nanyë = “yo soy”
Nat = “tu [íntimo/coloquial
singular] eres”, quizá también con la forma más larga (naccë o natyë ???)
Nal o nalyë = “tu/usted
[cortés/formal]eres/es”
Nas = “el/ella/ello es”, sin duda
con la forma más larga (?)naryë, tendríamos formas específicas de género: naro “el es”, narë “ella es”
Nammë = “nosotros [exclusivo]
somos”, nalmë = “nosotros [inclusivo] somos” y quizá algo como nalwë “nosotros [inclusivo dual]
somos”
Nantë = “ellos son”
En la versión original de esta
lección, publicada antes de la aparición del ejemplo nalyë, sugerí un sistema similar
aunque no idéntico. Usé la forma corta na- allá donde debía seguirla un
grupo de consonantes, como las terminaciones –mmë, -lmë, -lwë, -ntë.
Acepté que las terminaciones con una consonante+y (-nyë y –lyë,
además de las dos terminaciones extrapoladas (?)-tyë y (?)-ryë)
no tenían el poder de acortar la vocal precedente. Comparemos la –á- de má “mano” que permanece larga
ante la terminación pronominal posesiva dual –rya “su/de ella” en
Namárië: maryát “sus/de ella manos”. Este sistema produciría nályë en vez de la forma nalyë ya citada como “tu eres”. No
creo que esto sea absolutamente imposible; la cópula ná puede aparecer en la forma
corta na, siempre y cuando esté sola (VT43:26), por lo que probablemente, las dos
variantes nályë y nalyë puedan coexistir en Quenya. Aunque cuando se deben añadir terminaciones,
en todo momento he empleado en los ejercicios la forma corta na.
El futuro nauva “será” debería poder llevar
todas las terminaciones pronominales sin sufrir modificaciones: nauvan o nauvanyë “seré”, nauvalmë “seremos”, etc...
Puede que el verbo ná emplee dos terminaciones
pronominales diferentes: una para el sujeto y otra para el predicado, p.e.: nanyes “yo
soy él” (comparar la forma creada por Tolkien: utúvienyes “yo
he encontrado lo”, denotando la segunda
terminación al objeto).
En lugar de añadir
terminaciones pronominales a la cópula na-, podemos simplemente usar un
pronombre independiente y suprimir la cópula: se sobreentiende. Cuando Tolkien
traduce “bendita eres tú” en la versión en Quenya de la Salve, escribe
simplemente: aistana elyë, es decir: aistana “bendita”, inmediatamente
seguida por el pronombre elyë “tu”. En el texto Quenya, no figura la cópula “eres”. Así pues, entiendo
que se pueden construir oraciones en las que se omita la cópula (como inyë Elda “yo [soy] un Elfo”, o elyë vanya “tu [eres] maravilloso”), que
será sobreentendida mediante el contexto de la propia oración. Los pronombres
más cortos y menos enfáticos también trabajan así: ni Elda, le vanya, etc...
Con esto, aún no podemos
despedirnos del verbo “ser”, ya que surgen otros problemas con el pasado “era”.
No tenemos comprobaciones fiables sobre este tiempo. Añadiendo la marca normal
del tiempo pasado a la raíz NÂ-, produciríamos algo como (?)nánë, pero esta complicada forma
parece bastante improbable. Con toda seguridad, Tolkien pensó en una forma
irregular. La forma né “era”, forma parte de un rumor generalizado acerca de los papeles de
Tolkien aún no publicados. El más cercano de estos rumores, lo tenemos en un
análisis que Christopher Gilson hizo del mencionado poema Narqelion en VT
número 40, páginas 12-13, donde lo encontramos intentando descifrar lo que él
mismo define como una “especialmente enigmática” frase de ese poema. En
esa frase, está incorporada la forma né, y Gilson (página 13)
argumenta:
“...el pretérito [=tiempo pasado] del verbo “ser”
no se da en el Q[uenya] L[exicon], pero esta forma aparece en la mayoría de los
verbos y, frecuentemente, se identifica con facilidad. El pretérito “Qenya”
tiene gran variedad de formas, pero uno de los tipos familiares se ve en kanda- “proclamar”, pretérito kandane... Es posible que,
actualmente, formas como kanda-ne se conviertan en construcciones con la raíz verbal
más una forma del verbo “ser”, p.e.: algo que signifique “proclamado”, derivado
sintácticamente como las frases “era procalamado” o “proclamó”, con una forma
original sin tiempo determinado, como la raíz kanda- “proclamar”, combinada con el
pasado, expresado por la terminación –ne “era”... El presente del verbo
“ser” se da en QL como ná “es”..., y si el pretérito es né o ne, existiría cierto paralelismo
con los otros verbos en los que la diferencia entre el presente y el pretérito,
estriba tan solo en el cambio de –a por –e, como en panta- “abrir”, pretérito pante, o sanga- “empaquetar”, pretérito sange...”
Dado que Gilson tiene acceso a
prácticamente todos los papeles de Tolkien, debe saber perfectamente bien si la
forma né “era” aparece en ellos o no. Debemos pues, suponer que Gilson piensa que
decir en voz alta si la forma né significa “era”, sería considerado como una violación de los derechos de
autor y, por consiguiente, pretenderá que deduzcamos por nosotros mismos que
esta palabra figura en el material en cuestión. Recordando que seguramente el
propio Tolkien debió haber desarrollado varias formas del verbo “ser” a lo
largo de la ingente cantidad de manuscritos que ha dejado, y combinando el
artículo de Gilson con los parámetros más recientes establecidos por su grupo,
a los efectos de evitar escribir algo de lo que no estuvieran seguros, podemos
deducir que né = “era” es una palabra aceptable al cien por cien.
Sin embargo, y aunque algunas
palabras existieran en las formas más antiguas del “Qenya”, pudiera ser que se
hubieran abandonado como formas compatibles en LotR, en el lenguaje que emergió
décadas después. Puede verse sin embargo, que la terminación –në del
pasado no se abandonó y, si la teoría de Gilson estableciendo una conexión
entre esta terminación y el verbo “era”, refleja las ideas más actuales de
Tolkien, la palabra né “era” podría haber sobrevivido en el Quenya estilo LotR. En cualquier
caso, los escritores difícilmente podemos trabajar sin una forma “era” y,
actualmente, no tenemos una mejor alternativa que né. Algunos la han usado, y
basándose en la pareja ná “es”/nar “son”, han extrapolado la forma ner “eran” para usarla en
conjunción con un sujeto plural o múltiple.
Ya que el ejemplo nalyë demuestra que el presente de
la cópula puede llevar terminaciones pronominales, debemos aceptar que esto es
igualmente válido para el pasado “era”. Podría aprecer como ne- ante las
diferentes terminaciones: nenyë “yo era”, nelyë “tu eras”, nes “él/ella/ello era”, nentë “ellos eran”, etc... Pero, en vez de combinarse con las terminaciones
pronominales, pudiera ser que la cópula fuera simplemente omitible también en
el pasado, usando en su lugar un pronombre independiente en vez de una
terminación: elyë vanya = pasado “tu [eras] maravilloso”, o presente: “tu
[eres] maravilloso”, con arreglo al contexto (sin embargo, sospecho que en el
futuro nauva “será”, la cópula va a ser difícilmente omitida de la misma forma).
Hay cinco tiempos Quenya
comprobados: presente (o continuo), aoristo, pasado, futuro y perfecto. El
verbo “ser” no ofrece diferencias entre el presente y el aoristo (ná cubre los dos tiempos); el
pasado “era” puede ser né como se ha apuntado antes, y el futuro está comprobado como nauva “será”. Tan solo nos queda el
perfecto “ha sido”. Por regla general, el perfecto se forma con un prefijo en
forma de vocal idéntica a la de la raíz, añadido a la propia raíz, alargando la
vocal radical y añadiéndole a todo ello la terminación –ië, p.e.: utúlië “ha venido” de la raíz TUL-
“venir”. No obstante, es muy difícil aplicar este patrón a la raíz NÂ-.
Una forma como (?)anáië sería muy inestable; el grupo –ái- constituye en sí mismo un
diptongo. La forma (?)anaië no me parece una forma demasiado aceptable, y solo la recomendaría a
escritores realmente desesperados. Actualmente, nos es sencillamente imposible
asegurar como los Eldar dirían algo tan sencillo como “ha sido” (seguramente
una palabra muy frecuente, ya que los Elfos de Tolkien “estaban
continuamente rememorando el pasado”; VT41:12!).
El imperativo de ná, también es una mera
conjetura. Está claro como decimos “¡sé!”, como en la frase “¡sé bueno!”,
usando la forma ána, combinando ná(-na) con
un prefijo que es una variante de la partícula imperativa á-. Mediante
esta forma, este imperativo ána “¡sé!” tendría la misma relación con ná, que la que tiene la palabra
de Tolkien áva “¡no lo hagas!” con la negación simple vá “no”. Así, ána mantiene una extrapolación y,
si pudiéramos preguntar a Tolkien cual era su idea al respecto en este momento,
me hubiera sorprendido que esta fuera su respuesta. Así pues, por favor,
pensemos en ána como en una forma que pudiera encontrarse dentro del sistema general de Tolkien, pero que no es
(por lo que yo sé) una palabra puramente Tolkieniana.
Como complemento a las “formas
N” del verbo “ser” (ná/nar, né, nauva), existen unas cuantas formas absolutamente diferentes a las
mencionadas. La Canción de Fíriel lleva ye como “es” y yéva como “será”. Además de
aparecer como palabras independientes, pueden también convertirse en las
terminaciones –ië y –iéva, comprobadas en algunas formas como márië “es bueno” y hostainiéva “será contado” (de mára “bueno”, y hostaina “contado”). No obstante, como
se apuntó en la Lección Cuatro, Tolkien parece haber dejado algunas formas. La
terminación –ië tiene otros significados (terminación de gerundio como
en enyalië “rellamando”, terminación abstracta como en verië “audacia”, terminación
femenina como en Valië “diosa Vala”), que Tolkien decidió que no debían ser cargados también
con el significado de “es”. Algunos han usado la terminación –ië como
“es”, pero me permitiría recomendarles que dejen que esas formas descansen en
paz en la Canción de Fíriel.
Otro verbo que deberíamos tomar
en consideración (y que no es en absoluto una palabra abandonada por Tolkien,
ya que se encuentra en los escritos fechados con posterioridad a la publicación
de LotR, siendo este motivo suficiente para acreditar su coexistencia con ná “es”, aunque pudiera expresar
algún tipo de significado diferente), es el verbo ëa- (o con una E mayúscula:
Ëa-).
Los lectores de Silm,
recordarán esta palabra como parte del mito creado por Tolkien: Dios,
Eru/Ilúvatar, concede una existencia objetiva a la Música de los Ainur con esta
frase: “...sé lo que desean vuestras mentes, que lo que habéis visto sea
real...no solo como vosotros sóis, sino también como son los otros. Así pues,
yo digo: ¡¡Eä!!¡¡Deja ser a las cosas!! (Ainulindalë)...”. Tolkien explicó que Eä como nombre del Universo no
era originalmente un nombre, sino un verbo: “los Elfos llamaban al Mundo, al
Universo, Ëa (lo que es)” (nota al pie en Cartas:284).”...este
Mundo o Universo [el Creador] lo llama Eä, una palabra élfica que significa “lo
es”, o “déjalo ser/que sea...” (MR:330).
Así pues, ëa puede ser tanto el presente (o
aoristo) “[lo/ello] es”, como el imperativo “¡déjalo ser!” (en el último
sentido sería paralelo a algunas de las palabras imperativas terminadas en –a,
como ¡heca! “¡vete!” o ¡ela! “¡mira!”). ¿Cómo difiere en significado ëa “es” de ná?. Se ha sugerido que uno de
estos verbos significa “es”, referido meramente a un caso particular, mientras
que el otro se refiere a un estado permanente o habitual.
En una oración como “el hombre
está bebido”, la palabra “está” simplemente indicaría que el hombre está bebido
“en ese momento”, mientras que la otra implicaría que es un alcohólico
habitual. Un sistema parecido tiene el español (un idioma que Tolkien adoraba).
Dada la extrema escasez de
material, nada se puede regular en este apartado, pero yo apostaría por otra
teoría. Reparemos en el hecho de que Tolkien tradujo ëa no solo como “es”, sino que
también usó la traducción “existe” (VT39:7). Esto sugiere que ëa tiene un significado mucho más
absoulto que ná. El verbo ëa estaría relacionado al nombre engwë “cosa”, una cosa percibida
como “algo que existe”. Puede que ná sea una mera cópula usada en frases describiendo el “estado” de algo,
introduciendo a un nombre (sambë sina ná caimasan “esta habitación es un
dormitorio”), a un adjetivo (sambë sina ná pitya “esta habitación es pequeña”),
o incluso a una frase prepositiva (sambë sina ná ve i sambë yassë hirnenyet “esta habitación es como la
habitación donde los encontré”). Por otro lado, ëa se refiere a la existencia o
presencia sólida e independiente de algún sujeto y, quizá pueda usarse sin más
adiciones que el propio sujeto (p.e.: Eru ëa = “Dios existe”). Tolkien nos
informa de que la palabra ëala (que es por su forma obviamente el participio activo de ëa-), se usaba también como un nombre
“ente”, denotando al espíritu cuyo estado natural es la existencia sin cuerpo
físico. Los balrogs por ejemplo, eran ëalar (MR:165). Básicamente, la
palabra se refiere solo a los que “existen”. Al principio de una oración, el
verbo ëa- se puede usar en el mismo sentido que el español “hay (haber)”, con el
fin de aseverar la existencia o presencia de algo: eä malta i orontissen “[hay] oro en las montañas”, ëa nér i
sambessë
“[hay] un hombre en la habitación”, ëar neldë nissi i coassë “[hay] tres mujeres en la
casa”.
Sin embargo, yo he omitido
todas estas oraciones. Uno de los pocos ejemplos dados por Tolkien con la
palabra ëa, aparece en una oración que forma parte del Juramento de Cirion. Eä se convierte en el verbo de
una oración relativa: i Eru i or ilyë mahalmar ëa tennoio “el Único [Dios] quien está
siempre por encima de todos los tronos”. Aunque el significado literal podría
muy bien ser el de “Eru existe en una posición sublime”, esto no cuestionaría la
interpretación anterior. En su traducción del Padrenuestro, Tolkien dice:
“[nuestro Padre] que está en el cielo...”, de la frase: ...i ëa han
ëa..., la
cual aparentemente no es una traducción directa de la redacción tradicional.
También se le ha dado este significado: “[nuestro Padre] que está más allá de
Eä”, es decir: “más allá del universo creado”, aunque la segunda ëa no
está en mayúsculas (como un nombre) en el texto de Tolkien. La primera ëa
es, en realidad, el verbo “es”.
Debemos reparar en que es ëa en vez de ná, el verbo que se usa para
describir la posición de algo (la posición viene especificada bien por una
frase que incluye una preposición como or ilyë
mahalmar “por
encima de todos los tronos” o han ëa “más allá de Eä [?]” en
las oraciones citadas, o bien por un nombre en el caso locativo). Quizá
consiguiéramos oraciones como i sambë yassë ëa i harma ëa or i sambë yassë ëa i nér sí “la habitación donde está el
tesoro está encima de la habitación donde el hombre está ahora”, referido no
tanto al mero estado como a la existencia, presencia, posición. Este es el
mejor presente gramatical que nos ofrecen los escasos ejemplos.
¿Cómo se declina ëa-? Por sí mismo vendría a ser la
forma presente o aorista; el imperativo (usado por Eru en Ainulindalë) es
idéntico. Quizá ëa- funcione también como infinitivo. El futuro sería algo como euva. El perfecto “ha existido”,
parece imposible de reconstruir con un mínimo de garantías. Por lo que respecta
al pasado, es incierto hasta tal punto que cuando publiqué el primer curso de
Quenya tenía dos formas: ëanë y engë. La última ya está confirmada en VT43:36, apareciendo en la traducción
frustrada de Tolkien del Gloria al Padre: alcar i ataren ar i yondon ar i
airefëan tambë engë i... “Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo,
como [ello] era [en] el...” (la siguiente palabra sería “principio”,
pero nunca llegó tan lejos).
Engë como pasado de ëa puede parecer una forma
sorprendente, pero se justifica históricamente: Tolkien pareció usar ëa para representar al primitivo eñâ, representando a la –ñ-
como –ng- con el sonido del “king” inglés. Este sonido en Quenya se ha
perdido entre vocales. No obstante, el pasado se forma mediante infijo nasal, y
ante la –ñ- el infijo se manifiesta con otra –ñ-. Así pues,
tenemos eññ-, y esta doble –ññ- se convirtió más tarde en la –ng-
del Quenya (como la del inglés “finger”, pero con un sonido algo distinto): el
pasado de ëa se convirtió en engë. Solo se conoce un verbo de esta clase: tëa- “indicar”, con el pasado tengë (ver VT39:6-7). Fue este
ejemplo el que sugirió que el pasado de ëa- era engë, antes de que VT43:36 diera
una confirmación explícita de ello.
Probablemente el verbo ëa- pueda llevar terminaciones
pronominales como cualquier otro verbo, p.e.: ëan “existo”, ëalmë “existimos”, enges “existe”, etc...
Ma: ¿UNA PARTÍCULA
INTERROGATIVA?:
En la lección anterior hemos
visto las palabras man “¿quién?”, mana “¿qué?” y manen “¿cómo?”. Pueden usarse para construir ciertos tipos de preguntas, pero
el tipo de pregunta más común, no se encuentra ejemplificado en el material
conocido: ¿cómo debemos construir el tipo de pregunta que requiere como
respuesta un simple ‘si’ o ‘no’?”
Aseveraciones como “esto es
así” o “él ha venido”, se pueden revertir en preguntas como “¿es esto así?”,
“¿ha venido él?”, en las que el verbo va delante. Sin embargo, en los idiomas
contemporáneos, este procedimiento solo sirve con ciertos verbos. Una
aseveración como “él escribió el libro” se convierte en una pregunta en inglés,
añadiendo una forma del verbo “to do” al principio de la oración (en español
esto no ocurre), usando a continuación el infinitivo del verbo en cuestión: “¿did
he write the book?” (1).
Obviamente, la forma más simple
de convertir una aseveración (una declaración de estado) en una pregunta, sería
simplemente deslizar algún tipo de partícula indicadora: “esta no es una
aseveración de que esto sea así, sino una pregunta sobre el motivo de que esto
sea así”. Muchos idiomas de nuestro mundo, emplean esas partículas (p.e.: el
polaco), y esta es una forma simple y elegante de construir preguntas con
respuestas si/no, que parecen otorgar un atractivo especial también a los
constructores del idioma. El Esperanto tiene la partícula interrogativa chu
(cxu), basada según parece en la palabra polaca y, la oración: “él
escribió el libro” (li skribis la libron), se convertirá en la pregunta:
“¿escribió él el libro?”, añadiendo simplemente la partícula chu al
principio: ¿chu li skribis la libron?”.
Pero, ¿qué ocurre en Quenya?
Aún si nos ceñimos a este ejemplo, ¿cómo podemos convertir el estado declarado tences i
parma
“él/ella escribió el libro” en una pregunta? ¿tiene el Quenya alguna partícula
interrogativa que podamos usar para ello?
En PM:357 acotado en la lección
anterior, Tolkien se refiere a ma o man como al “elemento interrogativo Eldain” (PM:357). Man es la palabra Quenya que
significa “¿quién?”, pero, ¿puede ma como el elemento interrogativo más corto posible, funcionar como
partícula interrogativa? Algunos piensan que sí. Puede notarse que el verbo
Quenya que significa “preguntar” es maquet- (pasado: maquentë, PM:403). Ya que maquet- significa claramente ma+decir, se podría sospechar que, de
una manera u otra, las preguntas Quenya conciernen al elemento ma.
He tenido conocimiento de que
hay un manuscrito de Tolkien donde se hace referencia a ma como partícula interrogativa.
Si Tolkien partió de la base de una partícula como la czy polaca o la chu
del Esperanto, tendríamos una declaración de estado dentro de una pregunta
sí/no, simplemente deslizando un ma, preferiblemente al principio de la oración (no hay ejemplos):
Tences i
parma =
“(el/ella) escribió el libro” > ma tences i parma? “(él/ella) escribió el libro?”
Nís enta ná
Elda =
“esa mujer es un Elfo” > ma nís enta ná Elda? “es esa mujer un Elfo?”
Eä malta i
orontessë “[hay]
oro en la montaña” > ma ëa malta i orontessë? “[hay] oro en la montaña?”
I nér
caruva coa “el
hombre está construyendo una casa” > ma i nér caruva coa? “está el hombre construyendo
una casa?”
Es posible que ma pudiera también usarse en las
llamadas preguntas dependientes, con la fuerza del “si...” condicional español:
umin ista ma utúlies “no sé si el/ella ha
venido”. Esto no es más que una especulación y debemos resaltar que ya hemos
visto la partícula interrogativa ma en alguna oración Quenya escrita por Tolkien. El manuscrito en el que se
hace referencia a ma como partícula interrogativa, es aparentemente muy antiguo, por lo que
esta partícula podría pertenecer a alguna variante del “Qenya” en lugar de
hacerlo a las formas más compatibles del Quenya de LotR.
Aún aceptando que el sistema
usado al construir los ejercicios anteriores se identifica con las intenciones
de alguna de las etapas del trabajo de Tolkien, él pudo perfectamente haber
decidido algo diferente. Ciertos fragmentos del material Quenya post-LotR
incluyen una palabra ma con significado algo diferente: funciona como pronombre indefinido
“algo/una cosa” (VT42:34). Si esto implica que ma se ha abandonado como
partícula interrogativa, es algo que no podemos asegurar (PM:357 confirma al
menos que ma como “elemento” interrogativo, sobrevivió en el período de LotR). Si
resulta que ambos ma pueden coexistir en la misma versión del Quenya, es algo que habrá que
probar, a menos que Tolkien lo dejara claro en alguno de sus manuscritos (y
aquí contengo la respiración). Presumiblemente, el sistema desarrollado más
atrás es el mejor que podemos usar, cuando queremos construir preguntas con
respuesta si/no en Quenya.
Sa INTRODUCIENDO A LAS
ORACIONES NOMINALES:
Hemos presentado varias
palabras que se pueden traducir como “eso”: el pronombre ta y los demostrativos enta y tana(tanya).
Sin embargo, hay otro tipo de
“eso” –muy común en algunos textos sustanciales-. Estamos hablando de “eso”
como partícula introductora de las llamadas “oraciones nominales”.
Como sabemos, los nombres
pueden tener varias funciones en una oración. Aparecen a menudo como sujeto u
objeto del verbo, como cuando el nombre Elda “Elfo” funciona como el objeto del
verbo ista- “conocer” en la oración istan Elda “conozco a un Elfo”. No obstante, a veces es útil
tratar a una oración completa como un nombre, tomando esta las funciones del
nombre en la oración. Consideremos una oración simple como “tu estás aquí”. Si
queremos tratar a esta oración como un nombre y deslizarla dentro de otra
oración más larga que funcione como objeto, daremos a las palabras “tu estás aquí”
el estatus de nombre colocando la palabra “que” delante de ellas: “que tu estás
aquí”. Ahora, esta frase completa, una oración llamada nominal, puede funcionar
como objeto de un verbo: “sé que estás aquí”/”yo sé que tu estás aquí”.
Podría usarse como sujeto de una oración, como en “que tu estés aquí es
bueno” (pero en el último caso, al menos en inglés, se prefiere deslizar un
falso sujeto como “lo/ello” al principio de la oración y colocar al verdadero
sujeto al final: “es bueno que tu estés aquí”).
¿Cuál es entonces el
equivalente Quenya de “eso/que” como partícula capaz de formar las oraciones
nominales?
Nuestro único ejemplo de esta
importante partícula viene de una fuente bastante oscura. Hace unos cuantos
años, una persona que se llamaba a sí mismo Michael Dawson, envió un correo a
la Lista de Correo de Internet de Tolkien. Aseguraba ser citado en dos
ocasiones en una vieja carta de Tolkien que no podía estar fechada mucho antes
de 1968. Era un saludo de Tolkien que incluía las palabras merin sa
haryalyë alassë –lo
que significa supuesta y literalmente: “deseo que tengas felicidad” (la inicial
merin aparece como meriu en la carta de Dawson; en algunas ocasiones es difícil distinguir entre
la –n- y la –u- que Tolkien escribía a mano. Merin sería una forma sin sentido, y
la traducción proporcionada así lo demuestra). Como vemos, la palabra sa se usa aquí como una partícula
que convierte a la oración haryalyë alassë “tu tengas felicidad” en una
oración nominal, por lo que puede funcionar como objeto del verbo merin “quiero/deseo”.
Hay en todo esto algunos puntos
cuestionables. Por un lado, nadie está convencido de que la “oración Merin” como ha dado en llamarse, sea
del todo genuina. He hecho varios inútiles esfuerzos por contactar con el tal
Dawson y es algo preocupante que su correo tenga fecha del 1 de Abril. Por otro
lado, Carl F.Hostetter (quien ha visto de cerca todos los documentos
lingüísticos manuscritos de Tolkien), comentó brevemente esta oración en
VT41:18 y aparentemente la reconoció como genuina, aunque últimamente
especificó que no aparecía en ninguno de los manuscritos que él conocía. La
palabra sa no es del todo imposible; básicamente significaría “lo/ello”
(relacionado con la terminación –s), por lo que merin sa
haryalyë alassë,
originalmente significaría “lo deseo [que] tu tengas felicidad”. Pero por
supuesto, y dando a la palabra sa como genuinamente Q(u)enya, es imposible decir a que etapa pertenece.
Asumiendo que la “oración merin” haya sido realmente escrita por Tolkien, diría que probablemente, es
bastante antigua, ya que su vocablo corresponde también a las Etym (de mitad de
los ’30 –advertir el uso del verbo harya- “tener, poseer” que también aparece solamente en Etym). Dada la
naturaleza siempre cambiante de la concepción de Tolkien, sa como partícula capaz de formar
oraciones nominales, podría haber sido abandonada en la época en que Tolkien
publicó LotR. Es difícil que podamos trabajar sin esta importante palabra y,
presuntamente sa va a ser nuestra única alternativa para realizar esas funciones.
Aceptando pues que sa tenga ese significado, nuestro
ejemplo anterior “sé que tu estás aquí”, podría traducirse al Quenya
como: istan sa ëalyë sinomë (de ista- “saber, conocer”, sinomë “en este sitio, aquí”, y antes
hemos teorizado que ëa en vez de ná sería la palabra a usar como “es” cuando se discute cierta posición).
“Que tu estés aquí es bueno”, podría traducirse como: ná mára sa
ëalyë sinomë (si
el verbo ná- “es” está delante). En este u otro contexto, el Quenya difícilmente
necesitaría un sujeto falso como el “lo/ello”, y así no veríamos en la oración
a nás ni nada parecido.
En (un algo arcaico) inglés,
una “oración that” puede describir una intención; aquí hay un ejemplo de
Tolkien: “los títulos que [el Vala Oromë] tenía, eran muchos y gloriosos;
pero los ocultó para que los Quendi no se asustaran...” (WJ:401; el
idioma moderno deslizaría un “así” ante “que”, permaneciendo igual el
significado). Sería interesante saber si una “oración sa” Quenya puede usarse de esa
manera. Si no es así, realmente no sabemos como expresar este significado en
Quenya.
Sumario de la Lección
Veinte:
El verbo “ser” está poco
probado en Quenya. Ná significa “es”; se ha insinuado que né es “era”; nauva está probado como el futuro
“será”. El ejemplo probado nalyë “tu eres”, parece indicar que las terminaciones pronominales normales
pueden añadirse a las formas del verbo “ser”; ná asume la forma na más corta ante las
terminaciones (también nar “son”). Si realmente né es “era”, la analogía sugiere que aparecerá como ne- cuando se añadan las
terminaciones. En lugar de usar formas de “ser” con una terminación pronominal
añadida, podría usarse un pronombre independiente y dejar la cópula (una
expresión como aistana elyë “bendita [eres] tu” en la
traducción de Tolkien de la Salve). Otro verbo traducido también como “es”, es ëa (pasado engë), que significa más
propiamente “existe”: se usaría como “es” en contextos de la presencia,
existencia o posición de algo (en el último caso ëa puede conectar con una frase
preposicional, como en el ejemplo probado i or ilyë mahalmar ëa “[Dios] quien está por
encima de todos los tronos”). –Con arreglo a ciertas evidencias, el Quenya (o
al menos alguna variedad del “Qenya”), posee la partícula interrogativa ma. Seguramente se puede añadir
(¿al principio?) de estados declarados convertidos en preguntas de respuesta
sí/no. –Según una (algo dudosa) fuente, la forma sa puede usarse como “que”, como
partícula introductora de oraciones nominales (como en “yo sé que tu
estás aquí”, “él dijo que esto es verdad”, etc...
VOCABULARIO:
Nertëa: “noveno”
Quainëa: “décimo” (con arreglo a un texto
relativo a los manuscritos Eldarin publicado en VT42. Este presupone otra
palabra para “diez” además de cainen que aparece en Etym –quizá quainë, no probada por sí misma. Puede
que cainen correspondiera al ordinal “décimo”, algo como cainenya y, quizá los escritores usaran
también cainen/cainenya o quainë/quainëa, pero para completar nuestra lista de los ordinales
Quenya del 1º al 10º, usaremos la forma probada quainëa)
Ma: posible partícula
interrogativa.
Sa: “que” introduciendo a oraciones
nominales (con
arreglo a una fuente de cuestionable veracidad)
Nóme: “sitio”
Sinomë: “en este sitio”, “aquí” (combinando si- como en sina “este” con –nomë, una forma acortada de nómë “sitio”, así pues: sinomë = “[en] este sitio”)
Tenna: preposición: “hasta”, “tanto
como”
Ëa: verbo “es” = “existe” (pasado: ëanë o engë, futuro (quizá): euva)
Mal: conjunción: “pero”
Né: se ha sugerido como el pasado
de ná “es”, o sea: “era”
Ista-: “saber, conocer” (advirtamos el pasado irregular
sintë en vez de **istanë; quizá el perfecto “ha sabido”, sea isintië)
Lerta-: “poder” en el sentido de “tener
permiso para...”
NOTA 1: El Quenya tiene varios verbos
que se corresponden con “poder”. Como se explica en un manuscrito de Tolkien
publicado en VT41, son al menos tres los
verbos que se emplean para expresar la idea de “ser capaz de...”. El verbo pol- que ya hemos visto tiene su significado
primario en el hecho de ser “físicamente capaz” de hacer algo (el adjetivo polda “[físicamente] fuerte”, está
aparentemente relacionado con este verbo). El verbo lerta- significa “tener permiso,
tener permitido” hacer algo, “ser libre” para hacer algo al no existir
prohibición alguna –aunque en algunos contextos puede intercambiarse con pol-. El verbo ista- “saber/conocer” (pasado sintë) puede combinarse con un
infinitivo para expresar “poder” en el sentido de “saber como...”, referido a
una habilidad intelectual. Así pues, istas tecë significaría “él puede
escribir [porque conoce las letras del alfabeto]”. Polis tecë sería “él puede escribir” en
el sentido de que “es físicamente capaz de escribir [porque sus manos no están
paralizadas, o atadas, o cualquier otra cosa]”. Lertas tecë será “él puede escribir”, en
el sentido de que “tiene permiso/permitido escribir”.
NOTA 2: Más atrás he dado mal como la conjunción Quenya
“pero”. Muchas palabras con el significado de “pero” aparecen en el material de
Tolkien, y realmente son tantas que nos plantean serias dudas acerca de cual de
ellas pertenece de verdad a una sencilla forma de Quenya. Las Etym, entrada NDAN-
ofrecen ná o nán como palabras Quenya con el significado “pero”. En la Canción de Fíriel
se usa la forma corta nan (LR:72), una palabra post-Tolkien que han usado muchos escritores. Sin
embargo, ná significa también “es”, y nán o nan podrían significar “yo soy”. Otras palabras con ese significado se han
usado en tentativas de traducciones al Quenya del Padrenuestro: anat, onë, ono (VT43:8-9); incluso en una
fuente más moderna figura nó (VT41:13). Sin embargo nó también puede significar “antes” y, las formas anat, onë y ono fueron desbancadas por las
palabras que usó Tolkien con ese significado en su versión final del
Padrenuestro: mal. De todas las palabras usadas con el significado de “pero” que se han
publicado, mal me parece la menos ambigua, y será esta la que usaremos aquí.
EJERCICIOS:
1: Traducir al español:
2: Traducir al Quenya (usando
por conveniencia las “formas L” en lugar de las “formas T” para traducir “tu”):
(1): En español, el procedimiento
descrito en los ejemplos “esto es así”, “¿es esto así?”, y “él ha venido”, “¿ha
venido él?”, funciona en todos los casos (N del T).
Curambar
Ranatani (Mar Vanwa Tyaliéva)