LECCION ONCE:
El concepto de los casos. / El caso Genitivo:
CASOS:
Durante las
lecciones de la 1 a la 10, nos hemos ocupado de los adjetivos y los verbos. De
los nombres, hemos visto como se forman sus plurales y sus duales. Hay sin
embargo, mucho más que decir acerca de la declinación del nombre Quenya. La
segunda mitad de este curso, estará ocupada principalmente con el sistema de
elaboración de los casos del Quenya, los cuales conforman el hecho más característico
del idioma. Es en el tratamiento de los nombres, donde la estructura gramatical
del Quenya refleja más claramente las que fueron las dos principales fuentes de
inspiración de Tolkien: el finés y el latín.
¿Qué
son los casos, lingüísticamente hablando? Un nombre puede tener muchas
funciones en una oración. En la mayoría de los idiomas, se indica la función
del nombre tan solo por el orden que ocupa en la oración. En una frase como:
"el hombre ama a la mujer", es meramente el orden de las palabras lo
que nos dice que "el hombre" es el sujeto y "la mujer" es
el objeto. Esta regla que asimilaría fácilmente el subconsciente de cualquier
niño, tendría un enunciado parecido a este: "el nombre delante de un verbo predicado será su sujeto, mientras que el
nombre que va tras él será normalmente el objeto". En aquellos casos
en los que el orden de las palabras no es suficiente, este asunto se soluciona
mediante la colocación de preposiciones delante del nombre, como por ejemplo
"a", en una oración como:
"el Elfo dá un regalo (a el) Enano". Hay idiomas que no necesitan
poner "a" en una situación
así; en vez de eso, "Enano" podría aparecer en una forma declinada.
Como
es lógico, el Quenya también tiene preposiciones, y ya nos hemos encontrado con
algunas de ellas: un "bajo", or "sobre", imbë
"entre", ve "como", mir "dentro" (por su
forma, esta última está construida a partir de la preposición simple mi
"en"). Pero, una de las características del Quenya es que allá donde
otro idioma necesita una preposición delante de un nombre, o debe ajustar el
orden de las palabras para indicar cual es la función del nombre, el Quenya nos
dá una forma especial del propio nombre que indicaría su función. Estas
variadas y especializadas formas del nombre, se llaman casos. P.e.: nuestro ejemplo anterior: "el Elfo dá un regalo a el Enano", se traduciría al Quenya como: i
Elda anta anna i Naucon, donde la
terminación del caso -n añadida a Nauco "Enano", corresponde a
la preposición "a" (este
caso en particular, se llama dativo,
y lo desarrollaremos en la Lección Trece).
Ciertas
preposiciones pueden necesitar que la palabra (nombre o pronombre) que la siga,
figure también declinada en cada caso -a veces independientemente de la función
del caso en cuestión- . La preposición dominante será entonces la que
"coge" (o "gobierna") este o aquél caso. El mismo fenómeno
se encuentra en el inglés. Aunque en inglés el sistema del caso está muy lejos
de afectar a los nombres, algunos pronombres ingleses conservan una forma específica
que se usa cuando el pronombre es el objeto y no el sujeto de una oración. Por
eso: "Peter saw he" (Pedro vió él) está mal, y debe ser: "Peter
saw him" (Pedro le vió/vió a él), con el objeto en forma de pronombre
("he" (él) sería la forma del sujeto, y en cualquier caso más
apropiado para una oración como "he saw Peter" (él vió a Pedro)).
Pero mientras la función primaria de la forma "him" (a/de él) es la
de objeto de una oración, hay muchas preposiciones que insisten también en ir
seguidas por esta forma. P.e.: "from he" no suena bien; debe ser
"from him", aunque aquí "him" no sea el objeto de la
oración.
La
forma de los nombres Quenya que ya hemos visto (singular, plural y dual), son
ejemplos del caso nominativo. La
función gramatical más importante del nominativo es que esa es la forma que
tiene un nombre cuando funciona como sujeto de un verbo. En la Lección Cinco,
hemos visto brevemente otra forma del nombre –el caso acusativo, que es la forma que asume un nombre cuando es el objeto
de un verbo. En la mayoría de los idiomas modernos, no se aprecia diferencia
alguna entre el nominativo y el acusativo de los nombres (aunque persisten
algunas distinciones en partes de las tablas de pronombres de algunos idiomas
como el inglés: “he” frente al acusativo “him” que hemos visto en los ejemplos
anteriores).
Generalmente,
los nombres no cambian sus formas en función de si son el sujeto o el objeto de
una oración, y tampoco lo hacen los nombres en el Quenya de la Tercera Edad.
Tolkien imaginó una forma arcaica del Quenya (“Libro del Quenya”), que tenía un
caso acusativo diferente en su forma al nominativo. El nombre “barco”, que es cirya,
plural ciryar, se usaba como sujeto de la oración, mientras que ciryá
plural ciryai, aparecía como el objeto: nominativo frente a acusativo.
No obstante, este acusativo diferente desapareció del idioma que se hablaba en
la Tierra Media; las formas cirya plural ciryar, se usaban ya como
objeto y sujeto. Así pues, tampoco podemos decir que en la Tercera Edad el
nominativo y el acusativo fueran completamente idénticos, más bien diremos que
el nominativo hacía también las funciones de un acusativo distinto, lo que nos
lleva a concluir que no había acusativo. Todo se reduce exactamente a lo
mismo...
Por
lo que sabemos, el acusativo era el único caso en Quenya que se perdió entre
los Exiliados. Los casos que persisten además del nominativo, son: el genitivo, el posesivo, el dativo, el alativo, el ablativo, el locativo y
el instrumental (debo añadir que
aprender la forma y la función de cada caso, es más importante que aprender sus
nombres latinos). Hay también un caso misterioso que Tolkien expuso en la Carta
Plotz, pero sin dar su nombre ni explicar su uso, así que poco puedo decir
sobre él.
En
las Lecciones de la Once a la Dieciséis, trabajaremos a nuestra manera la lista
de los casos Quenya, explicando sus funciones y como se forman. Precisamente,
gracias a que tenemos la bendita
Carta Plotz, disponemos de una base sólida sobre la que fundamentar nuestros
propios descubrimientos en lo referente a la gramática Quenya (Tolkien tenía
que haber proporcionado también a Dick Plotz una lista de pronombres y
verbos!!)
EL GENITIVO:
Empezaremos
nuestra explicación de los casos del Quenya con unas cuantas formas de nombres
que tienen un equivalente directo en inglés. Donde el Quenya tiene nueve o diez
casos, el inglés solo tiene dos: el nominativo y el genitivo. El nominativo ya
se ha visto: en inglés al igual que en el Quenya del Exilio, un nombre aparece
en nominativo cuando es el sujeto o el objeto de un nombre. En ambas lenguas,
el nominativo singular podría considerarse la forma más simple del nombre. No
existe una terminación especial u otro elemento declinativo que indique que es
“una forma nominativa”; es más bien la ausencia de cualquier elemento de ese
tipo, lo que nos dice el caso que tiene el nombre.
Todos
los otros casos (en inglés “el” otro caso), presentan terminaciones especiales.
El único caso del nombre en el inglés moderno aparte del nominativo, es el
genitivo (por favor, pido vuestra máxima atención para la ortografía de la
palabra: estoy cansado de leer “genetivo” en ciertas listas de correo). En el
singular, se forma añadiendo la terminación ‘s
al nombre, p.e.: girl’s “de la
chica”. En el plural, esta terminación se completa con la –s del plural normal, pero esta teórica presencia se sustituye por
un apóstrofe (girls’ “de las
chicas”), en vez de **girls’s... A Gollum le hubiera encantado esta última
forma!)
La
función gramatical de este caso debería ser suficientemente familiar a quien
sea capaz de leer este texto (1); ya
en la Lección Dos vimos brevemente esta “particular forma”. Por mi propia
experiencia sé que el Diccionario
Avanzado Oxford para el Aprendiz del Inglés Actual, dice que el genitivo se
usa para indicar “origen” o “posesión”. En una combinación como the girl’s doll “la muñeca de la chica”,
el caso genitivo se usa para coordinar dos nombres, indicando que la primera es
la propietaria o posesora de la segunda (2)
(la palabra doll “muñeca”, con la que
conecta la forma genitiva en nuestro ejemplo, se dice a veces que es
“gobernada” por el genitivo. Diríamos que la forma genitiva en sí misma, es
“dependiente” de la otra palabra; estas son las palabras exactas que emplea
Tolkien en UT:317). El genitivo inglés no tiene necesariamente connotaciones de
“propiedad” en un sentido estricto, ya que también puede emplearse para
describir otros tipos de “pertenencias”, como serían las relaciones familiares,
p.e.: the girl’s mother “la
madre de la chica”. El genitivo en este caso sugiere “origen”, y así podemos
pensar en algunas frases como the architect’s
drawings “los dibujos del arquitecto”, “los dibujos hechos por el
arquitecto”, que no quiere decir que sean de su propiedad, sino que
originariamente los hizo él. El nombre genitivo puede denotar a un ser
irracional, p.e.: Britains finest artists
“los mejores artistas que vienen de/que viven en Gran Bretaña”. Este último
ejemplo, puede también definirse como “genitivo de localización”; “los mejores
artistas británicos”, son los mejores artistas localizados en Gran Bretaña.
La
forma genitiva de un nombre depende en gran parte de otro genitivo, el cual se
refiere a un tercer nombre, p.e.: the
queen’s sister’s house “la casa de la hermana de la reina”. En principio
podemos encadenar un número infinito de genitivos: the king’s father’s aunt’s brother’s dog’s... “el perro del hermano
de la tía del padre del rey...”, y aunque no debería suponer un gran shock para
nadie que pretenda cuidar el estilo y la legibilidad, estas fórmulas no van
demasiado lejos.
Al
igual que los adjetivos, los genitivos se pueden usar también atributivamente
como predicados. Todos los ejemplos mostrados, son ejemplos de genitivos
atributivos combinados directamente con un nombre del cual depende el genitivo.
Un genitivo funcionaría como predicado en una oración como the book is Peter’s “el libro es de Pedro”, pero para usar los
genitivos como predicados, el inglés acostumbra a usar este tipo de
circunloquios (“el libro pertenece a Pedro”).
Con
frecuencia no se usa un genitivo en inglés, sino que se emplea una frase que
concierne a una preposición, predominantemente “de”, p.e.: “los mejores
artistas de la Gran Bretaña”, en vez de “los mejores artistas británicos”. En
algunos contextos, las construcciones con “de”, son preferibles a los
genitivos, p.e.: the end of the road
“el final de la carretera”, en vez de the
road’s end.
¿Qué
pasa en Quenya? Las funciones de los genitivos ingleses, así como las
construcciones “de”, quedan cubiertas por dos casos del nombre en Quenya;
veremos el otro caso relevante en la próxima lección. Las funciones del caso
que se refieren al correspondiente genitivo Quenya son más limitadas que las
funciones del genitivo inglés. Pero ante todo, vamos a ver como se forma el
genitivo Quenya.
El
genitivo Quenya básico termina en –o.
Comenzaremos por los nombres que a estas alturas ya conocemos, pud¡endo derivar
genitivos como arano “del rey”, tário “de la reina”, vendëo
“de la doncella”. Si el nombre ya termina en –o, la terminación normal del genitivo será “invisible”. En UT:8,
tenemos ciryamo “del marinero”. Este es nuestro único ejemplo
comprobado de este nombre, pero no hay razón para dudar de que el nominativo de
“marinero” sea asimismo ciryamo (esta palabra, obviamente se
deriva de cirya “barco”, y la terminación del masculino personal –mo (WJ:400), está también contrastada
en otros sitios: así que: cirya-mo = “barco-persona”). Un
nombre como Ulmo podría ser el nominativo Ulmo y, al mismo tiempo,
el genitivo “de Ulmo”; será el contexto el que decida la forma que deberemos
usar (sin embargo, en el caso de los nombres terminados en –o, existe una forma especial de la raíz terminada en –u, como curo, curu- “estratagema
hábil”, cuya forma en genitivo sea probablemente curuo).
Los
nombres terminados en –a, pierden
esta vocal cuando se les añade la terminación del genitivo –o: ya que la fonética Quenya no permite la combinación ao, se simplifica a o. P.e.: en Namárië se
demuestra que el genitivo “de Varda” es Vardo y no **Vardao. Resulta
entonces, que unos cuantos nombres que son diferentes, coinciden en sus
genitivos, p.e.: anta “cara” y anto “boca”, tienen ambos a anto
como forma genitiva. El contexto deberá hacernos caer en la cuenta y determinar
a cual de los dos nombres se está refiriendo.
En
el plural, la terminación –o del
genitivo se amplia a –on (como
veremos más tarde, la –n del plural
aparece en la terminación de varios casos Quenya). Esta terminación –on se añade a la forma plural más
simple del nombre (nominativo), que termina en –r o en –i. Así pues, una
forma plural como aldar “árboles”, tendrá como genitivo plural a aldaron
“de los árboles”, mientras que eleni “estrellas”, tendrá como
genitivo plural a elenion “de las estrellas” (se aplican las reglas normales de
acentuación, por lo que mientras eleni se acentua en la primera
sílaba, en la forma elenion el énfasis recaerá sobre la sílaba –len-). Ambas se hallan contrastadas en LotR: Namárië lleva rámar aldaron “alas de los árboles”
(una forma poética de referirse a las hojas), y Frodo hablando en lenguas desconocidas en Cirith Ungol, refiriéndose a Eärendil
como a ancalima elenion “la más brillante de las estrellas”.
Un
ejemplo importante del genitivo plural es el mismo título del Silmarillion, formado por el nominativo
plural Silmarilli (“Silmarils”). Este título tiene mucho sentido si
consideramos que es propiamente solo la mitad de una frase genitiva más larga,
encontrada en el título de la página siguiente: el Ainulindalë y el Valaquenta:
Quenta
Silmarillion “La Historia de los Silmarils”. Como es evidente, un
genitivo Quenya es generalmente lo que mejor representa a una “construcción de”
inglesa y no a un genitivo inglés terminado en –‘s o –s’: Stars’ brightest, o the Silmarils’ History, no serían buenos ejemplos de inglés.
Para
el genitivo dual, Tolkien indicó que su terminación es –to, combinando la terminación dual –t con la del genitivo básico –o.
En la Carta Plotz, usó el ejemplo ciryato “de una pareja/un par de
barcos”. Aquí hay algo que no está claro y tampoco consta en Plotz: ¿debería
estar también la terminación –to en
el caso de los nombres cuyas formas duales terminan en –u en vez de en –t? O por
el contrario, ¿debería la u
simplemente sustituir a la t,
formando la terminación –uo para los
genitivos duales de los nombres? Concretamente: si el nominativo “(los) dos
Árboles” es Aldu, el genitivo “de (los) dos Árboles”, ¿debería ser Alduto
o Alduo?
Una forma como Alduto debería llevar una marca dual doble: ambas, la u y la t, como ocurre con algunos genitivos comprobados que incluyen dos
marcas plurales (elenion, aldaron). Así las
cosas, no estoy en situación de asegurar que los genitivos terminados en –u deban tener genitivos acabados en –uo, p.e.: i cala Alduo “la luz de
(los) Dos Árboles”. Pero hasta que permitan la publicación de más material, no
se pueden sacar conclusiones en esta materia, y yo me limitaré a evitar el
problema en los ejercicios.
Las
formas especiales de la raíz de algunos nombres, también son relevantes para la
formación de los genitivos. De rá (ráv-) “león”, tendríamos
el genitivo rávo “del leon”; de nís (niss-) “mujer” tenemos nisso
“de la mujer”. La forma plural sería rávion “de los leones”, nission
“de las mujeres”, y los nominativos plurales serían rávi, nissi.
No estoy muy seguro sobre las formas duales; quizá fueran ráveto, nisseto
(una –e- insertada ante la
terminación –to para evitar la
formación de un grupo de consonantes; ver las últimas lecciones donde se
observan ejemplos contrastados de una –e-
extra deslizada de esta manera).
Hasta
aquí la formación del genitivo; ahora volvamos a su función. En inglés, el
genitivo indica “a quién pertenece el qué”, como en the man’s house “la casa del hombre”. Esta es su función principal.
Sin embargo, el genitivo Quenya no solo se usa para describir la pertenencia de
algo. Tolkien hizo notar expresamente que este caso propiamente “no (se usaba) como un posesivo, o para
describir cualidades adjetivalmente” (WJ:368).
Para
entender su función sería útil tener presente su derivación final. Tolkien
explicó que “el origen de la mayoría de
las inflexiones del ‘genitivo’ usado
en el Quenya”, estaba en adverbios antiguos o elementos preposicionales que significaban
básicamente “de/desde”, o “de entre”. Con arreglo a WJ:368, tenía originalmente
la forma ho, o como un elemento añadido al nombre (-hô). Este último es el origen directo de la terminación en Quenya
del caso –o, plural –on, pero de acuerdo con las Etym, el
Quenya tiene también una preposición regular ho “de/desde”, y en WJ:368,
Tolkien menciona hó- “de/desde, fuera” como un prefijo verbal, p.e.: en hótuli-
“llegar, venir”, o literalmente: “venir desde/de”.
Ocasionalmente,
la terminación –o puede expresar
“de/desde”, el significado más básico del elemento primitivo ho.
En la prosa de Namárië, tenemos la
línea Varda...ortanë máryat Oiolossëo “Varda...levantó sus manos hacia Oiolossë” (es esencialmente lo mismo en la
versión de LotR, pero con un orden “poético” de las palabras, algo más
complicado). La traducción en LotR, es: “Varda...desde el Monte Siempre Blanco
ha levantado sus manos” (Oiolossë
“Siempre Blanco”, viene a ser el nombre de Taniquetil,
la gran Montaña del Reino Bendito, donde vivían Manwë y Varda).
Sin
embargo, Oiolossëo es el único ejemplo que tenemos del genitivo Quenya
usado con este tipo de significado (“de/desde” se expresa habitualmente en
Quenya mediante el caso ablativo, que se verá en una próxima lección).
Normalmente, la terminación –o debe
tener otros significados más abstractos. Sin embargo, una función importante
del genitivo Quenya, es claramente reflejar la idea de que “algo viene de/desde
algo/alguien más”:
El
genitivo Quenya se puede usar para describir el “origen”, la “fuente” o “el
primer posesor” de algo (lo que se llaman “genitivos derivativos”)(WJ:369).
Tolkien explicó que róma Oromëo “el Cuerno de Oromë”, se refiere al cuerno que
Oromë “llevaba”, no a un cuerno que Oromë aún tenga o que hubiera tenido en
algún tiempo (WJ:168). De la misma manera, lambë Eldaron no puede usarse como
“la Lengua de los Eldar”, sino que más bien sería “la Lengua traída por los
Eldar”; Tolkien añadió que palabras como estas serían solo válidas “en el caso
de que el idioma completo fuera adoptado por otro pueblo” (WJ:368-369). Aclarando
esto un poco más, diremos que la frase genitiva Vardo tellumar “las
Cúpulas de Varda” en Namárië, no
tiene que implicar necesariamente que las divinas cúpulas fueran de algún modo
propiedad de Varda, ya que ella no las hizo aunque se originaran con ella.
También
definió Tolkien “de/desde entre” como uno de los significados del elemento
primitivo ho, y este significado se distingue en los ejemplos Quenya del
genitivo partitivo, el genitivo indicando “que cosa o quien es parte de...” En
la frase Eärendil elenion ancalima “Eärendil, la más brillante de
las estrellas...” (Cartas:385), las palabras elenion ancalima,
implican “la más brillante “”de entre”” las estrellas”: Tras su mítica
transformación, Eärendil llevando el Silmaril es una de las estrellas, como se
indica en el capítulo “El Espejo de
Galadriel” en el volumen Uno de LotR: “Eärendil,
la Estrella de la Tarde, la más amada por los Elfos, brilló en lo alto...”.
Parece
que un genitivo partitivo puede también denotar “que algo es parte dentro de un
completo sentimiento psíquico”: en una frase traducida como “las manos de los
Poderosos”, en La Canción de Fíriel,
se usa el genitivo plural Valion “de los Poderosos” (de Valar,
como se indica en Etym, entrada BAL-;
Vali
es una alternativa válida a Valar como la forma plural de Vala).
Las manos de los Valar, en cualquier momento en que sean encarnados, serán
psíquicamente parte de los mismos Valar.
La
relación entre “un sitio” y algo “localizado en ese sitio”, se puede expresar
también mediante el caso genitivo (como en nuestro ejemplo Britain’s finest artists = “los mejores artistas de Gran Bretaña”).
Namárië tiene Calaciryo míri “las Joyas
de Calacirya” (Calacirya = “Hendidura de Luz”, que es un lugar en el Reino
Bendito; advierto que en el caso de Vardo “de Varda”, la terminación –o del genitivo se “traga” a la
terminación –a). Quizá se podría
analizar esto como un genitivo partitivo, si algo localizado en un lugar se
considera, de alguna manera, como parte de ese lugar. Una más abstracta, aunque
básicamente similar construcción, se encuentra en el Juramento de Cirion: elenna·nórëo alcar “la Gloria de la
Tierra de Elenna”. Si no percibimos que alcar “la Gloria”, se halla
localizada de algún modo en Elenna (=Númenor), debemos pensar
que “emana” de Elenna, así es como el genitivo denota “origen, fuente” (ver en
la siguiente lección todo lo concerniente al caso comparable alcar
Oromëo).
Las
relaciones familiares se denotan mediante el caso genitivo. En el saludo de Treebeard (Bárbol) a Celeborn y Galadriel, aparece la frase en genitivo vanimálion nostari “padres
de niños maravillosos” (Cartas:308), o más literalmente:
“iniciadores/engendradores de nobles” (SD:73). Vanimáli, significa
“nobles” (genitivo plural: vanimálion), y nostari “iniciadores”. De
este ejemplo se deduce que un nombre, denotando a algún tipo de agente, y otro
nombre denotando a quien ese agente le hace algo, pueden coordinarse formando
el significado del caso genitivo (los “nobles” eran “iniciados/engendrados” por
los “iniciadores/engendradores”). En cualquier caso, tenemos otros ejemplos de
relaciones familiares descritas mediante genitivos. En el índice de Silm,
entrada Hijos de Ilúvatar, aprendemos
que esta es una traducción de Híni Ilúvataro. Debido a que Ilúvatar “padre absoluto” es una
denominación de “Dios”, este ejemplo es, en cierto modo profundo, aunque el
genitivo podría también usarse en frases como “los hijos del rey”
(probablemente: i arano yondor). En la medida en que el genitivo describe la
relación de los padres con sus descendientes, podremos analizar las
construcciones con genitivos derivativos, en las que los padres figuran como el
origen físico de sus hijos. Pero en el ejemplo indis i·ciryamo “la
esposa del marinero” (UT:8), el genitivo describe incuestionablemente una
relación familiar y nada más, ya que el marinero no es en modo alguno la fuente
o el origen de su esposa.
Podríamos
quizá generalizar más, y decir que las relaciones entre la gente se describen
mediante el caso genitivo Quenya. En WJ:369, Tolkien indicó que el genitivo se
usaría en frases como Elwë, aran Sindaron “Elwë
(=Thingol), rey de los Sindar (=Elfos Grises)”. Aquí, la relación está entre el
regidor y los regidos. La misma construcción podría usarse con referencia al
área regida: “Rey de Lestanórë”, que sería: Aran Lestanórëo
(Lestanórë es el nombre Quenya de una tierra llamada Doriath en Sindarin). El caso genitivo se puede referir también a
“cosas regidas”: en un boletín de la Universidad de Archivos Marquette en
Septiembre de 1983, que acompañaba a la exposición Catálogo de una Exposición de los Manuscritos de JRR.Tolkien, Taum Santoski presentó la traducción de
Tolkien del título “Lord of the Rings”
(El Señor de los Anillos): Heru i Million, donde heru
“señor” + i “el” + lo que probablemente sea el genitivo plural del nombre
millë
“anillo”, y no existe otra traducción comprobada. En el mismo LotR, la palabra
Quenya que significa “anillo”, es corma; Frodo y Sam, son
definidos como cormacolindor “Los
Portadores del Anillo” (esta palabra aparece en La Alabanza de Cormallen). Así, “El Señor de los Anillos” podría
ser: Heru
i Cormaron, pero de cualquier forma, la frase Heru i Million, confirma
que el caso genitivo se puede usar para describir la relación entre un regidor
y lo regido (gente, área o cosa).
Uno
de los significados más abstractos del caso genitivo, es el correspondiente a
“de” = “sobre, acerca de...”, “concerniente a...”, como en Quenta Silmarillion “la
Historia de (=concerniente a...) los Silmarils”. Otro ejemplo es: quentalë
Noldoron “la Historia de los Noldor” (VT39:16). También puede ser que
el genitivo se pueda usar en este sentido con objeto de conectar con verbos
como nyar-
“decir, relatar”, o quet- “hablar”, p.e.: nyarmen i Eldo
“yo hablé sobre el Elfo”, o i Naucor quetir altë harmaron “los Enanos hablan de grandes tesoros”. Sin embargo, tenemos pocos ejemplos.
A
veces, el significado preciso de un genitivo es difícilmente definible. En el
famoso saludo: elen síla lúmenn’ omentielvo “una estrella brilla sobre
nosotros en la hora de nuestro encuentro”, el genitivo simplemente
coordina los nombres “encuentro” y “hora”, para indicar que el “encuentro”
tiene lugar en la “hora”. En la frase: Heren Istanion “La Orden de los
Hechiceros” (UT:388), nos podríamos preguntar si el genitivo Istanion
“de los Hechiceros” implica que la orden fue fundada por los hechiceros, si
pertenece a los hechiceros, si fue fabricada por los hechiceros, si la
organizan y la controlan (“está controlada por...”) los hechiceros, etc... Por
otro lado, varios de todos estos significados podrían verse involucrados al
mismo tiempo.
Consideremos
también este pasaje de LotR, en el capítulo Las
Casas de Curación, en el Tercer Volumen:
“...en
ese momento entró el herborista: ‘tu
señor pidió “hojas de Reyes” como las
llaman los rústicos” –dijo-, “o “athelas” en la Lengua Noble, de aquellos que saben algo de “Valinoreano...”
“Yo
lo conozco” –dijo Aragorn- “y no me
importa si les llamas asëa aranion u “hojas de Reyes”, siempre que tengas”
Así
pues, asëa aranion es la traducción Quenya (o Valinoreano) de “hojas de reyes”, la hierba llamada athelas
en Sindarin. La palabra asëa se refiere a algún tipo de
planta benéfica o de ayuda, pero concretamente, ¿qué significaba el genitivo
plural aranion “de reyes”, expresado aquí? Los reyes no eran los
propietarios o generadores de las “hojas de reyes”; simplemente se usaban como
remedios curativos. A menos que esto sea comparable a la construcción Calaciryo
míri, en el sentido de que la “hoja del rey” fuera “psíquicamente”
relacionada con los reyes, cuando se usaban para curar (“dar vida al
moribundo/está en la mano del rey!”), así debemos concluir que el genitivo
puede usarse también para indicar lo mal definidos que están los estados de
“pertenencia”, o como una mera asociación.
EL ORDEN DE LAS PALABRAS:
En
la versión en prosa de Namárië,
Tolkien colocó un genitivo delante del nombre del que dependía: Aldaron
lassi = (literalmente) “árboles alas”, ómaryo lírinen =
(literalmente) “en de su voz canción”, Calaciryo míri = (literalmente)
“de Calacirya Joyas”, según la traducción interlineal en RGEO:66-67
(deberíamos observar que aldaron lassi se cambió a lassi
aldaron en la versión en poesía de LotR). Más atrás, en la versión en
prosa, Tolkien también colocó la inscripción Altariello nainië “de
Altariel (=Galadriel) lamento””El Lamento de Galadriel”. En el Juramento de
Cirion se halla el mismo orden de palabras: Nórëo alcar “la
Gloria de la Tierra”, Elendil vorondo voronwë
“La Fé de Elendil el Fiel” (la terminación del
genitivo vá añadida a la última palabra en la frase Elendil voronda “Elendil
(el) Fiel”; como es usual, la terminación desplaza a la –a final). En LotR tenemos también elenion ancalima “de
las estrellas la más brillante” = “la más brillante de las estrellas”. Así,
en la prosa normal, ¿debe ir el genitivo siempre delante? Por lo que parece no
es así necesariamente. La mayoría de los genitivos Quenya comprobados, siguen
al nombre del que dependen, con el mismo orden de palabras que en la
construcción “de” inglesa. En la mayoría de los casos comprobados, no tenemos
razones para suponer que el orden de las palabras sea paticularmente poético: Quenta
Silmarillion “Historia de los Silmarils”, Heru i
Million “Señor de los Anillos”, lúmenn’ omentielvo
“en la hora de nuestro encuentro”, asëa aranion “asëa (planta
curativa) de reyes”, Híni Ilúvataro “Niños de
Ilúvatar” (índice de Silm), mannar Valion “en las manos de
los Poderes” (Canción de Fíriel), Heren Istarion “Orden de
los Hechiceros” (UT:388), Pelóri Valion “las Altas
Murallas del Vali (Valar)” (MR:18), aran Sindaron “Rey de los
Sindar” (WJ:369), Aran Lestanórëo “Rey de
Doriath”, i equessi Rúmilo “los dichos de Rúmil” (WJ:398), lambë
Eldaron o lambë Quendion “la Lengua de
los Elfos” (WJ:368/PM:395), Rithil-Anamo “Anillo del
Destino” (WJ:401). Donde Tolkien tradujo una construcción, usando el
genitivo inglés terminado en –‘s,
debió necesariamente, invertir el orden de las palabras Quenya: Indis
i·Ciryamo “la esposa del marinero” (UT:8).
Ahora,
mencionaremos algo potencialmente incomprensible: la gente se ve generalmente
seducida por las “construcciones of (de) del inglés”, pensando que la
terminación –o del genitivo deberá
aparecer en el mismo sitio en el que en inglés aparece “of”. Sin embargo,
terminan por añadir la terminación del genitivo a la palabra incorrecta, en un
intento inocente por copiar el orden de los elementos de la frase al estilo
inglés. Pedí a diez personas que me tradujeran “la Gloria de Aman” al
Quenya (frase genitiva), y fue divertido observar que varios de ellos pusieron i
alcaro Aman, lo que significa: “Aman de la Gloria””. La frase
que yo esperaba, la correcta, la que buscaba, era: Amano alcar, o bien: (i)alcar Amano.
En
cuanto al orden de las palabras que se emplea cuando una preposición se usa en conjunción
con una frase genitiva, la prosa de Namárië proporciona el ejemplo extraño Vardo
un luini tellumar. Tolkien lo tradujo como “bajo las cúpulas azules de
Varda”. Como vemos, el orden Quenya es literalmente: “de Varda bajo azules
cúpulas”, con la preposición siguiendo al nombre genitivo (un inesperado orden,
teniendo en cuenta que se supone que es prosa normal). También estaba en la
prosa Namárië: ve aldaron rámar “como las alas de los árboles” (o
literalmente): “como de árboles alas”. Aquí, el orden es el que se podía
esperar: preposición nominativa + genitivo + el nombre gobernante (no: **aldaron
ve rámar, ni nada parecido!) Estoy a punto de considerar que Vardo
un luini tellumar, es un error de lo que en realidad debería ser: (?)nu Vardo luini tellumar. Al menos,
siempre podremos usar el “estilo inglés” del orden de las palabras, que se ve
en ve
aldaron rámar. Quizá Vardo un luini tellumar sea un
ejemplo de la excesivamente esotérica sintáxis preferida de los Eldar, cuya forma
de pensar no era como la de los Hombres Mortales..., o quizá sea solo un
modelo. Deberemos esperar a la publicación de más material...
EL USO DEL ARTICULO:
Un
genitivo determina al nombre del que depende, al igual que lo hace el artículo:
indis
i·ciryamo, significa “la esposa del marinero”. No se puede interpretar
como “una esposa del marinero” en un sentido indefinido o indeterminado, de no
ser que el artículo definido/determinado i, desaparezca ante el nombre indis
“esposa”, igual que lambë Quendion “la Lengua de los Elfos” (PM:395, énfasis
añadido); no se puede interpretar como “una Lengua de los Elfos”, ya que lambë
es determinado por el genitivo Quendion. Debemos entender que
mientras el primer nombre de una “construcción de” que puede o no ser definido
y concordante, recibe el artículo apropiado (“el” o “a”), un nombre Quenya que
conecta con el genitivo que le sigue, ya está determinado, se use o no el
artículo i. El sistema viene a ser como el inglés, con una complicación
menos: mientras que el genitivo inglés siempre precede al nombre del que
depende, el genitivo Quenya viene siempre después del nombre. El orden de las
palabras nos hace pensar inevitablemente en la “construcción de” inglesa, pero
no son estrictamente comparables en lo que se refiere a la gramática (aunque
las frases en genitivo Quenya se traducen al inglés generalmente como
“construcciones de”).
Donde
el genitivo sigue al nombre del que depende, el uso del artículo determinado
ante ese nombre, es opcional. El nombre se define igualmente, por lo que
incluir el artículo resulta algo superfluo; ya hemos visto los ejemplos i
arani Eldaron “los reyes de los Eldar” (WJ:369), y i
equessi Rúmilo “los dichos de Rúmil” (WJ:398). Equessi
Rúmilo y arani Eldaron, sin los artículos, significarían exactamente lo
mismo. En conversación, la frase indis i ciryamo “la mujer del
marinero”, seguramente podría ampliarse a: i indis i ciryamo sin alterar
tampoco su significado.
No
existen ejemplos de un “genitivo precedente” seguido por un artículo. Pero si
podemos elegir libremente entre i equessi Rúmilo y equessi
Rúmilo, ¿podría aplicarse también este principio si el genitivo se
trasladara al principio de la frase? Rúmilo equessi, sería ciertamente
un orden correcto, pero ¿y Rúmilo i equessi? ¿sería también
posible, o sería un sonido tan misterioso como el del inglés? Yo de ti,
evitaría esta incierta y poco fiable construcción.
Unas
cuantas preposiciones gobiernan el genitivo. Se dice que ú “sin”, normalmente va
seguida por un genitivo; Tolkien menciona el ejemplo ú calo “sin luz”
(VT39:14). Este caso sería la forma genitiva del nombre cala “luz” (como en Calaquendi
“luz de los Elfos”, o en Calacirya “luz partida”).
Sumario de la Lección
Once:
El
nombre Quenya está afectado por cierto número de casos, que son formas
especiales que clarifican la función que tiene el nombre en la oración. Las
formas son desarrolladas por los ejemplos del caso nominativo, usado cuando un
nombre es el sujeto o el objeto de una oración (un caso diferente de “objeto”,
el acusativo, formado en las primeras épocas, cayó en desuso en el Quenya del
Exilio). El genitivo Quenya tiene la terminación en –o (desplazando a la final –a
cuando esta existe); la forma plural es –on
(añadido al nominativo plural), mientras que el genitivo dual lleva el final –to (pero los nombres cuyas formas
nominativas duales acaban en –u,
llevan el final del genitivo dual en –uo
y no en –uto). El nombre gobernado
por el genitivo puede ir delante o detrás de él; Rúmilo equessi, o (i)
equessi Rúmilo funcionarían igualmente. El genitivo Quenya indica con
propiedad la fuente o el origen (incluyendo los primeros propietarios), pero
cubre también la mayoría de las relaciones entre personas (como las relaciones
familiares), así como la relación entre un regidor y lo regido (gente o
territorio). “XoY”, o “Yxo” pueden implicar también “Y de X”, siendo Y una
parte física de X, o (si X es plural), “Y perteneciente a X”. Así, tenemos que
se dijo de Eärendil, que era elenion ancalima “la más
brillante de las estrellas” = “la más brillante de (entre) las estrellas”. La
relación entre un sitio y algo localizado en ese sitio, también se puede
expresar mediante un genitivo: Calaciryo míri “las joyas de
Calacirya”. Un genitivo puede expresar también “de” = “sobre”, “acerca de...”,
“concerniente a...”, como en Quenta Silmarillion “la
Historia de los Silmarils”. Además, la preposición ú “sin” está normalmente
en el caso genitivo.
VOCABULARIO:
Cainen: “diez”
Laman: (lamn-) “animal” (la raíz puede ser simplemente laman-, pero usaremos lamn-).
Yulma: “copa”
Limpë: “vino” (en la mitología de Tolkien limpë era una bebida
especial de los Elfos o de los Valar, per0o en Etym, entrada LIP-, Tolkien proporcionó también entre paréntesis
la glosa “vino”, y será esta la que usaremos).
Rassë: “cuerno” (especialmente el de un animal, aunque se
aplica también a las montañas; Etym, entrada RAS-).
Toron-: (torn-)
“hermano”
Menel: “el Firmamento”, “el Cielo”, “los cielos” (la palabra Quenya
es singular. Aparentemente, no se usa en sentido religioso, sino que se refiere
al cielo físico solamente. Meneltarma “el Pilar del Cielo”, el
nombre de la montaña central de Númenor. La palabra Menel va en mayúsculas y
se trata de un nombre propio, que no requiere del artículo).
Ulya-: “derramar”, “verter” (transitivo, pasado: ulyanë;
intransitivo: ullë).
Sírë: “río”
Cilya: “grieta, garganta” (también cirya como en Calacirya
“Paso de Luz” “luz Hendida”, este nombre aparece como Calacilya en algunos
textos, pero como cirya significa “barco”, nosotros usaremos cilya).
Anto: “boca” (representa posiblemente a la forma antigua amatô,
amto; también podría venir de la misma raíz que el verbo mat-
“comer”).
Ú (preposición): “sin” (seguida normalmente por un
genitivo).
EJERCICIOS:
1: Traducir al
español:
2: Traducir al Quenya:
NOTAS:
(1):
Obviamente se refiere a los lectores de habla inglesa (N. Del T.)
(2): Como se
vé en el ejemplo en inglés, el orden de las palabras es el inverso al español
(N. Del T.)
LECCION DOCE:
El caso Posesivo-Adjetival. / Nombres
Verbales o Abstractos y como interactuan con los casos Genitivo y Posesivo:
Esta
lección está dedicada principalmente al caso que, por su función, complementa
en muchas ocasiones al caso Genitivo. Pero antes de nada, dejadme decir que no
hay una respuesta fácil a la pregunta de cómo debemos llamar a este caso.
Tolkien lo descubre en la Carta Plotz pero no le da un nombre. El caso
terminado en –o u –on que hemos visto en la lección
anterior, se ha definido simplemente como “genitivo” en varias fuentes. Pero en
WJ:369, Tolkien se refiere a las formas terminadas en –o(n) como a “partitivo-derivativo
genitivo”, mientras que al caso que vamos a ver ahora, lo llama
“posesivo-adjetival (genitivo)”. En páginas anteriores he hecho hincapié en el
caso con la terminación –o(n) que “se usa partitivamente con propiedad, o describe la fuente o el origen no como un posesivo” (y se añade énfasis a esto último). El contexto indica
que el otro caso que viene a describir, es el que se usa como “posesivo”. Como
quiera que tan solo disponemos de una ligera idea de la designación de este
caso, adoptaremos la palabra “posesivo” como nombre para él (otro término
posible sería “caso adjetival”, que usan algunos).
EL POSESIVO:
Este
caso, por su función, es llamado por Tolkien “genitivo” (igual que el caso
terminado en –o(n)), al referirse a la gramática Quenya (se corresponde más bien
con el genitivo inglés terminado en –‘s).
A pesar de ello, en ciertos contextos se traduce este caso mejor, empleando una
“construcción de”.
El
caso posesivo se forma añadiendo la terminación –va, p.e.: Eldava será el posesivo de Elda.
En el caso de un nombre terminado en consonante, probablemente la terminación
tomará la forma –wa. Esto está basado
en un hecho concreto: el sufijo –va
es, en su origen, una mera terminación adjetival, que se encuentra también en
algunos adjetivos comunes, y en muchos casos ha sido visto terminado en –wa siguiendo a una consonante (p.e.: anwa
“real, actual, verdadero”, o helwa “azul pálido”. En Elfico
Primitivo, la terminación tenía la forma –wâ,
pero en Quenya la w se convierte en v intervocálica (entre vocales). Otro
adjetivo común que presenta esta terminación es tereva “fino, agudo”, del
cual Tolkien dijo que fue terêwâ en el Elfico Primitivo (ver
Etym, entrada TER-, TERES-). Debido a
que la mayoría de los nombres Quenya terminan en vocal, la w de wâ, se convierte por
regla general en intervocálica cuando se añade esta terminación, convirtiéndose
además en v (p.e.: Eldâ-wâ,
Eldawâ,
convertido en Eldava de la misma forma que terêwâ se convierte en tereva).
Pero si combinamos esta terminacióncon un nombre acabado en consonante, como atar
“padre” (que no ha cambiado desde el Elfico Primitivo), atar-wâ produciría el
vocablo Quenya atarwa, conservando la w
original porque aquí no es intervocálica.
La
Carta Plotz no tiene formas duales del caso psoesivo, aunque no puedo imaginar
porque no constan tales formas. A pesar de todo, no construiré ejercicios que
las contengan pues resultarían demasiado hipotéticos, aunque presumiblemente el
sufijo –va debería usarse tras una
forma dual terminada en –u, p.e.: Alduva
como posesivo de Aldu “Dos Árboles”. Las formas duales más frecuentes terminadas
en –t, podrían tener sus formas
posesivas terminadas en –twa, como el
dual ciryat
“una pareja de barcos” convertido en ciryatwa (acentuada en la segunda
sílaba desde el final, por causa del grupo de consonantes tw).
Al
igual que la falta de formas duales del posesivo en la Carta Plotz, tampoco
mencionó Tolkien ninguna forma plural (este hecho ha llevado a los
investigadores a concluir que este caso ¡¡¡no tiene plural!!!) Pero en otros
materiales, se indica la existencia de alguna de estas formas (sugiriendo que
tenemos libertad para extrapolar una forma dual tal y como se ha indicado
antes: la Carta Plotz no incluye necesariamente todo lo posible). En WJ:368,
Tolkien indica que el posesivo tiene la forma dual acabada en –iva, combinando la terminación simple –va con la marca –i del plural. En este caso, esta terminación se usa siempre y
cuando el sufijo posesivo se añada a palabaras que, normalmente tendrían su
terminación plural nominativa en –r,
como Eldar:
el plural posesivo no es **Eldarva ni **Eldarwa, o cualquier
otro, sino Eldaiva, comprobado en la frase lambë Eldaiva “lenguaje
de los Eldar” (WJ:369). La forma plural –iva
se dice que es una innovación en Quenya, y no una forma inherente a las de las
más viejas etapas del Elfico.
Cuando
la vocal inicial de la terminación –iva
se fusiona con la última vocal del nombre para producir un diptongo, como –ai- en Elda+iva = Eldaiva,
este diptongo por supuesto lleva el acento (eld-AI-va). La mayoría de
los nombres que terminan en –ë
debieron, en una etapa más antigua, comportarse de forma parecida originando un
diptongo –ei-; el posesivo plural de lassë
“hoja”, podría haber sido lasseiva en algún momento (en
sustitución del antiguo (?)lasseiwâ, si se hubiera usado
realmente alguna vez una forma así). Pero en Quenya, el diptongo –ei- se convierte en –í- larga, así que quizá la forma
correcta sería lassíva (con una í
larga atrayendo el acento). En la Carta Plotz, se observa este tipo de í larga en la forma plural de otro caso:
lassínen,
como plural instrumental que veremos en otra lección.
No
está muy claro que puede pasar cuando la terminación –iva se añade a un nombre que ya termina en –i, como tári
“reina”, o a un nombre con raíz en –i,
como lómë
(lómi-)
“noche” (SD:415). Posiblemente las dos i,
se fusionen formando una í larga, de
forma que “de las reinas/de reinas”, o “de las noches/de noches”, fueran algo
como (?)táríva,
(?)lómíva, donde las formas singulares “de una reina” y “de una noche”,
serían táriva y lómiva (la pronunciación será
diferente: estas formas singulares irán acentuadas en la primera sílaba, la
tercera desde el final, porque la primera vocal de la terminación –iva, queda convertida en una –í larga). Aunque también es posible que
una forma como táriva deba servir para singular y plural, así que deberemos
confíar en que el contexto nos permita distinguir entre “de una reina” y “de
reinas”.
Hay
algunas cosas más que decir acerca de la formación del caso posesivo (ver más
adelante “varias notas”), pero ahora
volveremos a su función.
Este
es el caso que se usa para describir una posesión simple, la típica función del
genitivo inglés. En la lección anterior, hemos descrito como el genitivo Quenya
se usa generalmente para indicar la fuente o el origen, y no simplemente la
propiedad. Si el genitivo describe la relación entre propietarios y
propiedades, deberemos tratar con la primera propiedad en vez de hacerlo con la
actual. Tolkien explicó cuidadosamente este contraste entre los casos genitivo
y posesivo, y nos permitimos citarle, recapitulando la función del genitivo en
el proceso:
“La ‘posesión’ se
indicaba mediante la terminación adjetival –va... Así, ‘El Cuerno de Oromë’,
era: róma Oroméva (si lo mantenía en su poder), pero [la
frase genitiva] róma Oromëo, significaba ‘un cuerno traído a Oromë’, p.e.: como un regalo, en unas
circunstancias en las que el receptor, mostrando el regalo con orgullo, podría
decir: ‘este es el cuerno de Oromë’.
Si él quisiera decir ‘este era el cuerno de Oromë’, debería decir Oroméva. Similarmente (la frase genitiva), lambë Eldaron no debe usarse con el significado de ‘la lengua de los Eldar’ (a menos que podamos concebir un caso en el
que el idioma completo fuera adoptado por otro pueblo), sino que lo
expresaríamos como: lambë Eldaiva” (WJ:368-369)
Así,
el caso posesivo puede expresar simple propiedad en el tiempo considerado
(pasado o presente, mientras que el origen o primera posesión debe indicarse
mediante el genitivo). Un ejemplo que figura en Silm, es Mindon Eldaliéva “Torre
de los Eldalië [gente Elfa]”, que significa solo una torre propiedad de los
Eldalië (realmente, también ellos la habían originado o creado, pero eran
también sus propietarios, por lo que un genitivo sería menos apropiado).
También tenemos frases como (i)coa
i Eldava “la casa del Elfo”, i parmar i vendíva “los libros de
las doncellas”, i mín i Naucoiva “las joyas de los Enanos”. En cuanto al orden
de las palabras, observaremos que el nombre que recibe la terminación del
posesivo, aparece como la última palabra de la frase posesiva en todos los
ejemplos comprobados: el nombre que gobierna (denotando la cosa poseída), viene
delante. Podría ser muy bien que se pudiera cambiar el orden de las palabras y
decir p.e.: (?)i Eldava coa, en el mismo orden que en inglés: “the Elf’s
house” (la casa del Elfo). Sin embargo, evitaré esta construcción hasta que
tenga comprobaciones en los papeles de Tolkien.
El
nombre gobernado por la forma posesiva, no lleva artículo en la mayoría de los
casos comprobados; ya está suficientemente determinado: róma Oroméva, no es un
indefinido “un cuerno de Oromë”, como si fuera la primera vez que se cita en la
historia, o como implicando que Oromë tuviera más cuernos (de acuerdo con
Tolkien, este significado se expresaría mediante el “compuesto libre”; las
palabras se yuxtaponen sin más, sin ser afectadas por ningún tipo de
terminación: Oromë róma = “un cuerno de Oromë”). Róma Oroméva es “el
cuerno de Oromë”, estando róma determinado por Oroméva.
Pero, en realidad, nos podríamos deslizar en un artículo explícito y decir: i
róma Oroméva, y eso sin cambiar el significado; como se demostró en la
lección anterior, ambas construcciones son igualmente válidas en una frase que
contenga un nombre genitivo. Un ejemplo comprobado que lleva el caso posesivo
es la frase i arani Eldaivë “los reyes de los Eldar” (WJ:369; en un
principio esto significaba “aquellos reyes en una reunión particular de los que
eran Elfos”, mientras que i arani Eldaron con un genitivo,
significa “aquellos de entre los Eldar que eran reyes”, o simplemente: “los
reyes que regían a los Eldar”). El artículo, probablemente podría omitirse sin
cambiar el significado: arani Eldaivë, podría significar
“los reyes de los Eldar”, la forma posesiva Eldaivë determinando a arani
de todos modos (para saber porque la terminación –iva aparece aquí como –ivë,
ver más adelante; esto probablemente contradiga algunas evidencias que hay en
LotR, en las que podemos leer Eldaiva).
El
caso posesivo, no siempre indica “posesión” en el más estricto sentido, sino
que también puede describir la relación de alguien con sus atributos o
propiedades “mas o menos” abstractos. En muchos contextos, se puede también
usar el genitivo. Tolkien dijo que “el
esplendor (gloria) de Oromë se podía
expresar de dos maneras: una, usando el caso posesivo-adjetival y diciendo: alcar Oroméva, referido al alcar de Oromë (esplendor, gloria), como a un atributo
“permanente”. La otra forma, sería usando el caso genitivo; las palabras alcar Oromëo enfatizan el hecho de que Oromë es la fuente o el origen de su propio
esplendor/gloria. Esto podría referirse a “su esplendor tal y como se vé en
ese momento”, emanando de él mismo, o en
algún punto determinado de la narración” (centrándonos en un momento
preciso más que en una etapa permanente)(WJ:369).
El Juramento de Cirion, usa el genitivo en la frase Elenna·nórëo alcar
“la gloria de la tierra de Elenna”. Si se hubiera usado el posesivo en
su lugar para producir (i)alcar
Elenna·nóreva, aparentemente el énfasis debería recaer en la “gloria”
de Elenna, como un atributo “permanente” de la citada tierra. En el tiempo de
la Tierra Media, el Juramento de Cirion fue hecho mucho tiempo después de que
Elenna (Númenor) fuera destruída y su “gloria” se probó más bien como poco
permanente, quizá por eso esto sería inapropiado.
En
nuestro ejemplo “hecho en casa”: alcar Elenna·nóreva, hemos añadido
la terminación del posesivo a un nombre que no denota a algo vivo. Esto es muy
impropio, aunque tengamos ejemplos comprobados como Taurë Huinéva
“Bosque de Penumbra”, y Nurtalë Valinóreva “La
Ocultación de Valinor”. No hay seres vivos implicados en estos ejemplos,
y el caso posesivo tiene obviamente otras formas para ese significado; no
existen “propietarios”, ya que las “cosas” o “sustancias”, no pueden poseer
nada. Como en el primer ejemplo de este caso que fue publicado en Namárië
(LotR). Aquí tenemos Yuldar...lisse-miruvóreva, que
significaría “tragos de (la) dulce aguamiel” (en la prosa Namárië, en RGEO:68;
las palabras se yuxtaponen directamente como yuldar lisse-miruvóreva;
en la versión poética en LotR, se introduce cierto número de palabras nuevas
entre los dos elementos de esta frase). Durante décadas este ha sido el único
ejemplo fiable del caso terminado en –va.
Aquí, esta terminación implica: “(hecho) de”: yuldar “tragos”, consta
de: lisse-miruvórë
“dulce aguamiel”. Siguiendo con este ejemplo, dos nombres como rië
“corona”, y telpë “plata”, pueden evidentemente combinarse para formar rië
telpeva “corona de plata”. Podemos observar que en este caso, el nombre
posesivo denota a un material (el nombre que gobierna no tiene necesariamente
que estar determinado por él). Por otro lado, yuldar lisse-miruvóreva,
podría significar también “**los tragos de dulce aguamiel”, pero Tolkien no lo
tradujo así. Teniendo solo este único ejemplo de Namárië para trabajar, los
investigadores pensaron pronto que este caso terminado en –va era lo que llamaron el caso “compositivo”, que denota en que
consiste (de que está compuesto) el “algo” en cuestión. Este uso, debería tener
su importancia, pero ahora sabemos que tan solo es una de las funciones
secundarias de este caso.
El
hecho es que la terminación –va es,
en origen, simplemente adjetival, así es como este caso puede asumir fácilmente
una función “descriptiva”. Considerando el caso genitivo terminado en –o, Tolkien hizo notar que NO se usaba
“adjetivalmente para describir cualidades” (WJ:368): esto es más que la función
del caso terminado en –va. El ejemplo
Taurë
Huinéva (Etym, entrada PHUY-),
significa “El Bosque de la Penumbra”; de los nombres taurë “bosque” y huinë
“sombras profundas, penumbras”. Se puede tratar a huinéva casi como a un
adjetivo regular y traducir Taurë Huinéva como “Bosque Sombrío”
o “Bosque de las Sombras”. La idea es que el “bosque” se caracteriza por lo
“sombrío”, así el caso terminado en –va,
puede describir y caracterizar a “que cosa” o a “quien”. Esta “característica”
puede ser también un abstracto o una acción: en materiales antiguos (LT1:14),
encontramos el ejemplo Mar Vanwa Tyaliéva “La Cabaña del
Juego Perdido”; mar o “cabaña” caracterizado por vanwa tyalië “juego
perdido” (se debe leer el Silmarillion
más antiguo manuscrito, reproducido en LT1 y LT2, para entender con absoluta
precisión a que se hace referencia con esto). Deberíamos sin embargo, hacer
notar que el caso genitivo también se puede usar en varios otros contextos; en
el último ensayo Q&E tenemos Rithil-Anamo “Anillo Sombrío”, o más
literalmente “Anillo Oscuro” (WJ:401; en el viejo Quenya, la palabra rithil
“Anillo, círculo”, se convertiría seguramente más tarde en risil en el Quenya del
Exilio). Rithil-Anamo, no se refiere al Anillo de Sauron, sino al Máhanaxar,
el círculo donde juzgaban los Valar.
La palabra anamo no se encuentra contrastada en modo alguno, aunque debe
ser el genitivo de ambos: de anama o anan (con la raíz anam-); aparentemente significa “sombra,
juicio, juzgado”; la actividad característica o continua que se realizaba en el
Círculo (Rithil). Quizá el caso posesivo podría usarse en su
lugar...((?)Rithil Anamáva, o (?)Rithil Ananwa), sin cambiar el
significado.
En algunas
instancias se podría dudar efectivamente de que caso debe usarse: el genitivo o
el posesivo; la propia elección de Tolkien, es a veces muy sorprendente. El
empleó el posesivo en la frase Noldo-quentasta Ingoldova “La Historia de los Noldor de Ingoldo” (VT39:16)(el Elfo Ingoldo es el autor de esta particular Noldo-quentasta, o “Historia de Noldo”)(a no ser que los derechos
de autor fueran un gran engaño en Valinor).
Ingoldo es solo el autor u
originario, y para significar esto, podríamos esperar el caso genitivo, ya que
frecuentemente describe origen o fuente. Aquí tenemos un cierto conflicto: ya
que el caso genitivo puede significar “sobre, concerniente a...” (como en Quenta Silmarillion), quizá Noldo-quentasta
Ingoldo con un genitivo, podría no entenderse
fácilmente, ya que significaría “la Historia de Noldo acerca
de Ingoldo”.
De
cualquier forma, en un ejemplo comprobado la elección de Tolkien del caso,
ciertamente nos remonta a una preocupante contradicción con lo que había
escrito antes, en el ensayo Q&E: tenemos acotada su explicación del porque
consideraba impropio el uso del genitivo en una frase como lambë Eldaron “la Lengua
de los Eldar” (esto implicaría “el lenguaje que viene de los Eldar, tomado más
tarde por otros”!) En su lugar, se debería usar el caso posesivo: lambë
Eldaiva. El mismo Tolkien ya había usado lambë Quendion “el
Lenguaje de los Elfos”, en una fuente muy posterior (PM:395), y Quendion
es, inequivocamente, un genitivo plural. El hecho es que aquí Tolkien usa otra
palabra para definir “Elfo” (Quendë
en lugar de Elda), y nos puede llevar
a alguna diferencia: de acuerdo con el sistema empleado en Q&E, podríamos
haber esperado encontrarnos lambë Quendíva, el caso posesivo que
se usa aquí para definir un propietario corriente. Quizá podamos resolver la
contradicción en términos “internos”, apelando al desarrollo lingüístico que
subyace en los mitos: Tolkien advirtió que había una creciente tendencia a
preferir al caso genitivo, la gente a veces lo usa en vez del posesivo
(WJ:369). Así, en el “último uso”, quizá fuera más natural decir lambë
Quendion que lambë Quendíva; la primera se
distingue fácilmente. Si se duda acerca del caso que debe usarse (genitivo o
posesivo), probablemente lo mejor sea escoger el primero.
VARIAS NOTAS:
Completando
algunos detalles:
NOTA 1: La vocal alargada en la sílaba precedente a la
terminación del caso: el observador ya habrá notado que a veces, la última vocal
de un nombre se alarga cuando se añade al nombre la terminación –va. P.e.: Eldalië+va, produce Eldaliéva,
con una é larga (la cual debe llevar
el acento, con arreglo a las normas generales). Oroméva y Tyaliéva
como formas posesivas de los nombres Oromë y Tyalië, son otros
ejemplos. Advirtamos que las palabras Eldalië, Oromë y Tyalië,
terminan todas en dos sílabas cortas (sin contener grupo de consonantes alguno,
ni diptongos, ni vocales largas). Si la terminación –va se añadiera tras ellas y no hubiera más cambios, la sílaba
extra proporcionada por esta terminación provocaría que el acento se trasladara
a la que entonces sería la tercera sílaba desde el final (las reglas de
acentuación están en la Lección Uno). Esto originaría pronunciaciones tan difíciles
como **orOMeva, **eldaLIeva,
**tyalLIeva. Así, donde
la terminación –va deba añadirse a un
nombre terminado en dos sílabas cortas, y que no tenga consonante final, la
vocal de la última de estas sílabas se alarga, aparentemente para asegurarse de
que llevará el acento: oroMÉva, eldaliÉva, tyaliÉva. Pero si el nombre
termina en consonante, no hay necesidad alguna de alargar la vocal, pues donde
nos encontremos con un nombre de esta forma, el sufijo de la terminación del
caso (que será probablemente –wa)
resultará un grupo de consonantes que hará trasladar el acento a la vocal
anterior al grupo de consonantes citado. P.e.: mientras un nombre como Menelmacar
(el nombre Quenya de Orión) se acentua en la tercera sílaba desde el final por
terminar en dos sílabas cortas, su forma posesiva Menelmacarwa se acentuará
en –arw-, porque aquí manda el grupo –rw-: este grupo provoca que ahora la
segunda sílaba desde el final sea larga, y deberá en cualquier caso llevar el
acento.
No
queda muy claro como debe aplicarse este sistema. La vocal final de un nombre
terminado en dos sílabas cortas, se alarga ante la terminación –va. ¿Sigue esto siendo válido en el
caso de una palabra formada solo por esas dos sílabas cortas? Muchas palabras
llevan el acento en la primera sílaba cuando son así, p.e.: lië
“gente”. El ejemplo Eldaliéva muestra el alargamiento de la é, pero aquí lië está en una palabra compuesta, y
Eldalië
sin la terminación del caso, está acentuado en la a. Puede que si lië estuviera solo, su forma
posesiva fuera lieva (acentuado en la primera sílaba), en vez de liéva
(acentuado en la é). No podemos
saberlo con seguridad. En el caso de una palabra como Vala, mi intuición me
dice que su forma posesiva es Valava, y no (?)Valáva. Pero no tengo
manera de estar seguro, y evitaré estos problemas en los ejercicios.
Huinéva (en lugar de **huineva) como forma posesiva de huinë
“sombra, oscuridad”, es sin embargo, un ejemplo misterioso. Por un momento
pensé que la final –ë se alargaba
también ante una terminación –va, pero
la Carta Plotz indica que la forma posesiva de lassë “hoja”, es lasseva
(no **lasséva).
Si se cuenta el –ui- de huinë
como dos sílabas (u+i) y no como un diptongo, este ejemplo se conformaría con
la regla descrita antes: hu-i-në tendría su vocal final alargada
al añadir –va, produciendo huinéva.
Aunque Tolkien estableció claramente que el –ui-
Quenya es un diptongo (por eso se pronuncia aquí como una sola sílaba y no como
dos cortas), esta explicación no es del todo satisfactoria. Se supone que –ui- es también un diptongo en Sindarin,
pero en cierto poema Sindarin, -ui-
aparece como dos sílabas donde la métrica de la poesía lo requiere. Quizá –ui- sea después de todo un diptongo, es
algo más largo y cuenta a veces como dos sílabas, aunque se oiga como una sola.
Al final de la línea, si se añade la terminación del caso –va a un nombre con –ui-
en su segunda sílaba desde el final, la vocal en la sílaba final se alarga ante
–va. Así las formas posesivas de
nombres como cuilë “vida” o tuima “brote, retoño”, deberán ser cuiléva, tuimáva.
La
terminación –o del genitivo no tiene
longitud similar cuando la terminación se añade a un nombre terminado en dos
sílabas cortas: la forma genitiva de Oromë está comprobada como Oromëo
y no como **Oroméo (contrastar con el posesivo Oroméva). La forma Oromëo
debería llevar el acento en –rom-.
Parece probable que no pase nada especial cuando se añada –o a una palabra como huinë (genitivo probablemente en huinëo,
o en la forma más complicada (?)huinéo). Sin embargo, algo debe
pasar cuando se añade la terminación –o
a un nombre terminado en dos vocales cortas en hiato, frecuentemente –ië, como en Valië “hembra Vala” (?)Valiëo
podría estar acentuado en la i, lo
cual sonaría complicado; lo mismo ocurre con la forma plural (?)Valieron.
Sospecho que en algunos de estos casos, la vocal de la sílaba que vá ante la
terminación del genitivo, se alargaría, con lo que atraería el acento: Valiéo, Valiéron.
Pero una vez más, no hay forma de estar seguro; debemos esperar más
publicaciones.
NOTA 2: Formas de raíces especiales de los nombres: Donde un
nombre tiene una forma especial de raíz, esta podría aparecer también cuando se
le añade la terminación –o del
genitivo. El genitivo de nís (niss-) “mujer”, o de tálan
(talam-)
“piso, planta”, sería nisso “de mujer” y talamo
“de piso, de planta”. Incluso la terminación –va o –wa del posesivo
puede producir a veces resultados más complejos. Añadiendo –wa a un nombre como talan, talam-, resultaría
probablemente talanwa y no **talamwa,
ya que en Quenya la –mw- se convierte
en –nw-. Añadiendo –wa como sufijo a filit (filic-)
“pájaro”, resultaría filicwa, aunque esto debería
escribirse filiqua, con arreglo a las convenciones normales. No estoy muy
seguro de cual debe ser la forma posesiva de nís (niss-) “mujer”. **Nisswa
no es una palabra posible en Quenya; quizá debiera ser algo como nisseva,
con una –e- “extra” colocada ante la
terminación, y rompiendo el grupo imposible de consonantes (y siguiendo a una
vocal, con lo que quedaría –va en vez
de –wa). La “forma-raíz” de algunos
nombres, es simplemente una contracción, p.e.: fern- como raíz de feren
“haya”. Seguramente el genitivo sería ferno y el posesivo
podría ser ferenwa sin contracción, ya que otros ejemplos indican que
algunas contracciones no aparecen ante un grupo de consonantes (**fernwa,
no es posible en Quenya). Por supuesto, aquí podemos deslizar una –e-, produciendo (?)ferneva, pero yo con
seguridad, apostaría por ferenwa.
NOTA 3: Una regla “Tolkiniana” que podemos permitirnos el lujo
de ignorar (!): En WJ:407, Tolkien establece que el caso derivado de la adición
de –va, nunca pierde sus
connotaciones adjetivales; dice que “era
y sigue siendo un adjetivo”. Como recordaremos de la Lección Cuatro, los
adjetivos terminados en –a, tienen
sus formas plurales terminadas en –ë
(del arcaico –ai). De acuerdo con lo
que dice Tolkien en WJ:407, un nombre posesivo (terminado en –va) que gobierna a una palabra plural,
podría concordar en número como cualquier otro adjetivo, cambiando la terminación
–va a –vë. Por este motivo, usó i arani Eldaivë “los reyes de los
Eldar” en WJ:369: Eldaiva “de los Eldar”, se convierte en Eldaivë (el arcaico Eldaivai),
para concordar en número con el nombre plural del que depende, y que no es otro
que arani
“reyes”.
Sin
embargo, este podría ser otro de esos casos en los que Tolkien revisó la
gramática Elfica sin avisar de que sus nuevas ideas contradecían a algo de lo
que ya se había publicado. En Namárië de LotR, tenemos yuldar...lisse-miruvóreva
“tragos de dulce aguamiel”, y Tolkien confirmó más tarde esta construcción en
RGEO. Como quiera que yuldar “tragos” es una palabra
plural, lisse-miruvóreva debería haber sido lisse-miruvórevë
con arreglo al sistema que el mismo Tolkien desarrolló más tarde en WJ:407.
Como ya he dicho, la explicación “externa” más probable, es simplemente que
Tolkien introdujo una nueva regla sin avisar, cuando ya había publicado algo
que resultaba contradictorio. En términos “internos”, podemos pensar que la
forma posesiva se percibía como un tipo de adjetivo derivado en el período más
antiguo y, a pesar de todo, concuerda en número como los adjetivos regulares.
Pero, durante las Edades que se sucedieron en la Tierra Media, las formas
derivaron hacia la terminación –va,
llegando a ser más estrictamente como el caso de un nombre, y hacia la Tercera
Edad, cuando Galadriel compuso su Lamento, se abandonó el estilo del adjetivo
concordando en número. Yo no lo uso en los ejercicios de este curso.
NOMBRES
ABSTRACTOS O VERBALES (Y COMO INTERACTUAN CON LOS CASOS GENITIVO Y POSESIVO):
Anteriormente
hemos definido los nombres como palabras que denotan cosas, mientras que los
verbos son palabras que denotan acciones (pero también hemos advertido de que
los lingüistas encuentran estas definiciones demasiado simplistas). Algunos
nombres denotan acciones y se llaman (apropiadamente) “nombres verbales”. Ya
que algunos nombres pueden interactuar con los casos genitivo y posesivo de
manera relevante, este es un buen momento y lugar para presentarlos.
Un
nombre verbal se deriva de la raíz de un verbo; en inglés la terminación
equivalente es –ing, la misma que se
usa para derivar los participios activos, pero estos son adjetivos, no nombres;
las formas tan solo coinciden con el inglés. “Cantando”, sería el nombre verbal
correspondiente al verbo “cantar”; en otras palabras: “cantando” es la acción
que estás realizando cuando “cantas”.
En
Quenya, la raíz de algunos verbos primarios es la fuente de las formaciones
abstractas que terminan en –më;
algunas de ellas parecen haber sido nombres verbales en sus orígenes. P.e.:
mientras el verbo “amar” es mel-, el nombre “amor” (o “amando”),
es melmë.
Algunas de ellas pueden también tener significados especializados. Carmë
“arte” (UT:439), aunque esta es básicamente un simple tipo de nombre verbal
derivado del verbo car- “hacer” (literalmente “haciendo”) (ver más adelante el
ejemplo oiencarmë).
Los
verbos primarios pueden también llevar la terminación –ië; el verbo tyal- “jugar, tocar”, corresponde a
la formación abstracta tyalië “jugar, tocar” / “jugando,
tocando” (como nombre; la Mar Vanwa Tyaliéva “Cabaña de los
Juegos Perdidos” mencionada antes). Añadida a un verbo de raíz A-, la
terminación –ië hace desaparecer la
final –a; naina- “lamentar”,
produciendo el nombre abstracto nainië “un lamento/lamentando”).
Otro
tipo frecuente de formación es alargar la raíz vocálica de un verbo primario y
añadirle la terminación –ië. El verbo
ser-
“descansar”, corresponde al nombre abstracto sérë “descanso, reposo,
paz”. A menudo, los nombres que se derivan así, tienen algún tipo de
significado concreto. Del verbo sir- “manar” tenemos sírë,
que se refiere básicamente al fluído, pero no se usa como “rio”. El nombre nútë
conecta con el verbo nut- “atar”, pero el nombre se ha
desarrollado más allá del completo abstracto que sería “atando”, y ha terminado
significando “nudo”. De lir- “cantar”, tenemos lírë
“canto”, en vez de “cantando”. La idea subyacente de un nombre verbal es
bastante discernible.
Las
raíces de algunos verbos de raíz A-, especialmente terminados en –ta, también pueden usarse como nombres
abstractos sin adiciones. Vanta- “caminar, pasear”, pero vanta
también se usa como un abstracto: “un paseo” (es decir: “paseando”, considerado
como un nombre). Asimismo, el verbo lanta- “caer” corresponde al nombre lanta
“una caida/cayendo”. Sin embargo, el nombre puede ser también lantë,
como en el nombre de la canción Noldolantë “La Caída de los Noldor”,
mencionada en el Silmarillion. En Quenya, los nombres abstractos muestran una
preferencia especial por la terminación en –ë,
sola o como parte de una terminación más larga.
Podemos
ver algunas terminaciones en –lë, las
cuales parecen ser uno de los más versátiles sufijos Quenya. En principio,
pudiera ser que se añadieran a los verbos de raíz A-, y la palabra resultante
sería básicamente un nombre verbal. El verbo laita- “bendecir,
alabar”, que aparece en LotR (en La
Alabanza de Cormallen) y el correspondiente nombre abstracto laitalë
“bendición, alabanza”, aparecen también en UT:166,436 (donde se hace referencia
a Erulaitalë
“Alabanza de Eru”, un festival de Númenor).
En
las lecciones anteriores hemos usado el verbo nurta-
"esconder", que solo está contrastado bajo la forma del nombre verbal
"ocultación" Nurtalë (ver más adelante la frase
concerniente a Nurtalë Valinóreva "La Ocultación de
Valinor").
Volvamos
a los casos genitivo y posesivo. Si se combina un nombre verbal (o una
formación abstracta que conecte claramente con un verbo), con un nombre en el
genitivo, sugiere que ese nombre será el sujeto del verbo correspondiente. Un
ejemplo comprobado es Altariello nainië "Lamento de
Galadriel" (RGEO:66; la forma Quenya del nombre de Galadriel, es Altariel
con la raíz Altariell-). El genitivo Altariello ("de
Galadriel") gobernando al nombre abstracto nainië
"lamento", indica que Galadriel es quien hace el lamento/quien se
lamenta: sujeto genitivo. Quizá la frase i equessi Rúmilo "los dichos de
Rúmil" (WJ:398), pueda analizarse de la misma manera: Rúmil es el sujeto que
originalmente dijo los "dichos". Un caso obvio nos lo proporciona la
frase Oiencarmë Eruo "la Perpetua Creación del Único (de Eru/de
Dios)"(MR:471). Eru es el único que efectua "la
Perpetua Creación" (oi-en-carmë = probablemente
"siempre rehaciendo"), y esto está indicado por la forma genitiva Eruo:
otra vez el sujeto genitivo.
Volvamos
a la Lección Dos donde apunté un error contenido en el título del Parma Eldalamberon; que debería ser Parma Eldalambion. Ahora debo hacer algo
parecido con el título de otra (¡Dios mío!) revista sobre la lingüística de
Tolkien: Tyalië Tyelelliéva. Esto
significa "El Juego de los Tyelellië" (los típicos Elfos minúsculos).
Como quiera que Tyelellië es el
sujeto del nombre abstracto "juego" (el único que practica el juego),
probablemente lo mejor hubiera sido usar el genitivo: quizá Tyalië Tyelelliéo.
Hasta
aquí el sujeto genitivo; ¿qué hay del objeto genitivo? Este tipo de genitivo,
se sustituye habitualmente por una "construcción de...": "el
Descubrimiento de América" = "el Descubrimiento del que América fue
objeto". Sujeto y objeto genitivos se pueden combinar en frases como
"el Descubrimiento de América de Colón" (Colón es el sujeto que hace
el Descubrimiento, mientras que América es el objeto de ese Descubrimiento).
Nuestro
único y solitario ejemplo comprobado del objeto genitivo Quenya, parece indicar
que para esta labor se emplea el caso terminado en -va. Este único ejemplo se encuentra en Silm, casi al final del
capítulo 11: Nurtalë Valinóreva "el Ocultamiento de Valinor" (Valinóreva
se forma de Valinórë, una vieja variante del nombre acortado Valinor).
El hecho es que los Valar ocultaron Valinor, de forma que Valinor es el
objeto del nurtalë u "ocultamiento". Si se usa el caso genitivo,
diciendo Nurtalë Valinórëo, podría implicar que este es un sujeto
genitivo (Valinor haciendo el ocultamiento en lugar de ser su objeto). Esto
podría tener poco sentido, ya que Valinor no es una persona que pueda esconder
nada. En conversación, oiencarmë Eruo no puede entenderse
como "una Perpetua Creación del Único", ya que de alguna manera el
sentido podría ser este, pero si Eru fuera el objeto gramatical que "es
producido/creado", veríamos oiencarmë Eruva en ese caso.
Probablemente, el caso -o pudiera
usarse como sujeto genitivo y el caso -va
como objeto genitivo en la misma frase; lo mejor sería que el genitivo fuera
delante precediendo al nombre verbal. Nurtalë Valinóreva, o "el
Ocultamiento de Valinor" podría entonces extenderse a Valaron nurtalë Valinóreva
"el Ocultamiento de Valinor hecho/llevado a cabo por los Valar". O,
usando un ejemplo de fabricación casera:
Eruo melmë Ataniva = Dios es amor de los Hombres
Y a
la inversa:
Atanion
melmë Eruva =
Los Hombres son el amor de Dios.
Sumario de la Lección
Doce:
El
caso posesivo (o adjetival) se forma añadiendo la terminación -va (probablemente -wa, tras los nombres terminados en una consonante), en el plural -iva. (No existe información explícita
acerca de las formas duales; presumiblemente la terminación -va pueda añadirse a los nombres con
formas duales terminadas en -u,
mientras que la terminación del caso podría aparecer como -wa cuando se añade a una forma dual terminada en -t). Si se añade la terminación -va a un nombre terminado en dos sílabas
cortas, y no hay consonante final, esta vocal final se alarga ante la
terminación del caso añadida, así que
llevará el acento: la forma posesiva de Oromë es Oroméva, y no **Oromeva.
Por alguna razón, ciertos alargamientos pueden aparecer también si el diptongo -ui- aparece en la segunda sílaba desde
el final del nombre; la forma posesiva de huinë "oscuridad", es huinéva.
Una frase posesiva como "X Yva"
(este único orden comprobado de las palabras podría significar "la Y de
X", o bien "Y de X", refiriéndose a una simple propiedad, p.e.: lambë
Eldaiva "la Lengua de los Elfos", o coa i Eldava "la
casa del Elfo". La forma "X Yva"
puede también referirse a un atributo permanente, p.e.: alcar Oroméva "la
Gloria de Oromë", o a una característica prevalente de un determinado
lugar, p.e.: Taurë Huinéva "El Bosque de Penumbras". Otro uso de
este caso, se expresa "X que consiste en Y", p.e.: yuldar
lisse-miruvóreva "tragos de dulce aguamiel". Los nombre
verbales o abstractos derivados de verbos, denotan una acción vista como una
"cosa" o proceso. Muchos nombres se pueden derivar de formas muy
diferentes; las terminaciones relevantes incluyen: -më, -lë, -ië, -ë.
Advirtamos
de forma especial la terminación -lë,
la cual (parece) puede en principio, añadirse a cualquier verbo de raíz A-,
como cuando el verbo linda- "cantar" produce lindalë
"cantando". Cuando depende de un nombre verbal o de un abstracto
asociado claramente con algún verbo, el caso genitivo adquiere el significado
de un sujeto genitivo (como en Altariello nainië "El
Lamento de Galadriel"), mientras en el caso posesivo se usa como objeto
genitivo (Nurtalë Valinóreva "la Ocultación de
Valinor").
VOCABULARIO:
Minquë: "once"
Varya-: "proteger"
Alya: "rico"
Seler
(sell-): "hermana"
Malta: "oro" (de
acuerdo con el apéndice E de LotR; las Etym, entrada SMAL-, da en su lugar malda, pero en fuentes post-LotR,
parece confirmarse indirectamente que malta fue la decisión final de
Tolkien, como cuando PM:366, cita la raíz Eldarin que produce palabras como malat
"oro").
Engwë: "cosa"
Muilë: "secreto" (incluyendo una de las terminaciones del abstracto
mencionadas antes, -lë; en este caso,
se añade directamente a la raíz MUY-, manifestada
aquí como MUI-. Esta palabra es en
Sindarin muil, como el nombre de un sitio que aparece en LotR: Emyn
Muil, que posiblemente significa algo como "Colinas del
Secreto", o "Colinas Escondidas").
Sérë: "paz" (en
origen una formación abstracta basada en el verbo ser-
"descansar", derivada de la misma raíz SED-, la cual produce también el nombre Estë [de Esdê/Ezdê],
la Valië
o "diosa" del descanso y el sueño).
Ramba: "pared, muro"
Ondo: "piedra" (como material, aunque ondo se usa también como
"una roca"; el equivalente Sindarin gon, gond, aparece en los
nombres Gondor y Gondolin, el último de los cuales es
adaptado de la forma Quenya Ondolindë).
Osto: "ciudad" (con arreglo a las últimas fuentes =
"fortaleza", aunque nosotros lo usaremos con el sentido de
"ciudad"; la palabra parece que se refiere primariamente a una ciudad
fortificada, así que la diferencia no es muy grande).
Mornië: "oscuridad" (morë "negro"; la palabra mornië
es una formación abstracta basada en otro adjetivo derivado de la misma raíz
primitiva MOR-, que origina morna
"oscuro").
EJERCICIOS:
Estos
ejercicios tratan del caso genitivo y del posesivo-adjetival. Estamos seguros
de que escogeremos el caso correcto en los ejercicios de la I a la P (aunque a
veces, funciona cualquiera de los dos).
1:
Traducir al español:
A.
i
limpë Eldaron (gente) i
limpë Eldaiva (ya que ambas frases pueden
tener la misma traducción, explica la diferencia).
B.
haryalyë
yulma maltava
C.
i
rocco i Eldava alantië mir i núra cilya
D.
neri
séreva úvar ohtari
E.
altë rambar ondova nurtaner i coar i cainen analyë
neriva i osto
F.
i coa i arano selerwa ná carnë
G.
minë i mólion amápië i macil i aranwa
H.
i vendëo toron hirnë ilyë i harmar i minquë Naucoiva
imbë i canta rassi i ninqui orontion
2:
Traducir al Quenya:
I.
Los
rios de vino se derramaban en la boca del Hombre
J.
La hermana
de los chicos recogió las cosas de los chicos y entró en la casa de la reina
K.
El
secreto de las mujeres protegió un gran tesoro de oro
L.
Los
once guerreros no podían proteger la paz de la ciudad, pues cayó una gran
oscuridad
M.
Ellos
irán a través de la tierra de grandes árboles y muchas piedras, porque quieren
ver la ciudad del guerrero poderoso
N.
Un
muro de secreto protegía el oro escondido de la ciudad, y no lo encontré
O.
La
Tierra de los Elfos es una tierra con cosas maravillosas; una tierra sin Elfos
es una tierra de oscuridad para los Hombres (Atani) de la tierra, si
no pueden oir la rica Lengua de los Elfos
P.
Las
hermanas de los reyes recogieron libros sobre los Elfos (fabrica un nombre abstracto que signifique
"recogida", intentando añadir la terminación -lë al verbo hosta- "recoger").
LECCION TRECE:
El Caso Dativo. /
El Gerundio. / Terminaciones pronominales en –lmë y –mmë. / Un
pronombre indefinido:
EL CASO
DATIVO:
Volvamos
a la Lección Cinco, donde presentamos el concepto de los objetos gramaticales,
el “objetivo” de la acción verbal desarrollada por el sujeto: i Elda máta
massa “el Elfo está comiendo pan”, i Nauco hirnë harma
“el Enano encontró un tesoro”.
A lo
largo de este curso, todos los objetos con los que hemos tratado hasta ahora,
han sido más exactamente “objetos directos”. Estos son objetos afectados
directamente por la acción verbal. En el Quenya arcaico, muchos objetos tenían
su propio caso gramatical: el acusativo (pero este caso no tenía demasiadas
diferencias con las formas del Quenya de la Tercera Edad). También existían los
objetos indirectos, a los cuales la gramática Quenya asigna formas especiales.
El caso que corresponde a los objetos indirectos, el Dativo, sobrevivió perfectamente
en el Quenya de la Tercera Edad. Aunque primero veremos como se construyen las
formas del Dativo, vamos antes a acercarnos a los objetos indirectos.
Un
objeto indirecto es, lógicamente, un objeto afectado indirectamente por la
acción verbal de la oración. De esta manera, el objeto indirecto es por regla
general, el beneficiario de la acción verbal (aunque también podría denotar una
parte afectada adversamente por esta acción). El “ejemplo-tipo” afecta al verbo
“dar”, el cual lógicamente, trae consigo tres partes: el sujeto, que hace la
“donación”, el objeto directo que es la cosa “donada/dada”, y el objeto
indirecto que es el “receptor” de lo/la “dado/donación”, y por consiguiente, el
“beneficiario” de la acción verbal:
El hombre(sujeto)
dio al chico(objeto indirecto) un libro(objeto
directo) (1)
En
la mayoría de los idiomas modernos (excepto quizá el alemán), no se hacen
distinciones del caso Dativo, así en el ejemplo anterior el nombre “chico” no
recibe elementos añadidos de inflexión o marcas explícitas que lo definan como
el objeto indirecto de la oración. El objeto indirecto, puede indicarse
simplemente por el orden de las palabras; el objeto indirecto se pone en la
oración delante del objeto directo (2). Pero, en los idiomas actuales se
usa a menudo una frase incluyendo la preposición “de” en vez del caso genitivo,
la ausencia de un caso Dativo diferente, se compensa mediante circunloquios
prepositivos: las dos preposiciones más empleadas para simular la función del
caso dativo, son “a” y “para”: “el hombre dio un libro al chico” (“al” =
“a el”), “lo hice por los niños”, “los hombres trabajan para la reina”.
En
Quenya, “el chico”, “los niños” y “la reina” de nuestros tres ejemplos, se
considerarían objetos indirectos (las partes afectadas indirectamente por la
acción verbal), y los nombres correspondientes se verían afectados por el caso
dativo. No hay necesidad de mantener un orden específico de palabras, o de usar
preposiciones como “a” o “por/para”. La cuestión se plantea a la mitad de
Namárië, donde aparece el pronombre ni “yo” en dativo
(relacionado con la terminación pronominal –n o –nyë de
significado similar):
Sí man i yulma nin
enquantuva? “Ahora, ¿quién rellenará la copa para mí?”
El
elemento traducido como “para” no es en Quenya una palabra separada; es
simplemente el final –n de nin, y esa –n es la
terminación del dativo Quenya. Así que nin
= “yo-para” o
más correctamente “para yo/mí”. En otro contexto se hubiera podido traducir
también como “a mí”, o (donde el objeto indirecto se identifica por su orden en
la oración), simplemente “mí”: el verbo “dar” es anta- y el
equivalente en Quenya de “tu me darás un libro”, sería probablemente
algo como antuvalyë nin parma. El pronombre dativo nin
se convierte en la última línea de la Canción de Fíriel, en parte de una
oración que Tolkien tradujo como “¿qué me dará el Padre?” (LR:72). Por
supuesto, también se podría traducir “...dará a mi?”
La
Carta Plotz confirma que la terminación –n para el dativo no es solo
aplicable a los pronombres; también puede añadirse a los nombres comunes (Plotz
se refiere a ciryan como a la forma dativa de cirya
“barco”, y apunta a lassen como a la forma dativa de lassë
“hoja”). Así podemos construir oraciones como carnelyes i Naucon “lo hiciste por/para
el Enano”, o i nér antuva i parma Eldan “el
hombre dará el libro a un Elfo”. En Quenya el orden de las palabras sería mucho
más libre (la principal ventaja de un idioma declinable!), la terminación del
caso indicando que el nombre en cuestión es el objeto indirecto, hace que sea
irrelevante el lugar que dicho nombre ocupe en la oración. Esto permite al que
habla manejar el objeto indirecto con el fin de expresar sutiles matices o
énfasis. P.e.: podemos centrarnos especialmente en el objeto indirecto: Eldan
i nér antuva i parma, significando algo como “es a un Elfo (no a
un Enano, etc..) a quien el hombre dará el libro”. En cuanto a si uno va antes
que el otro (objeto directo o indirecto), no existe mucho material aclaratorio;
mientras que i nér antuva i parma Eldan significa “el hombre dará
el libro a un Elfo”, i nér antuva Eldan i parma puede traducirse
como “el hombre dará a un Elfo el libro”.
En
el plural, las formas dativas terminan en –in. Los nombres con el
nominativo plural acabado en –i, simplemente añadirían la terminación –n
del dativo; la Carta Plotz apunta a lassin como la forma dativa
de lassi “hojas”. El dativo plural de una palabra como laman
(lamn-) “animal”, sería lamnin = “a animales”, o
“por/para animales”. La terminación –in se añade también a los nombres
con los nominativos plurales acabados en –r; la marca plural –r
no aparece en las formas del dativo. Por la primera línea de la Canción de
Fíriel (traducida como “el Padre hizo el Mundo para los Elfos”), sabemos
que el dativo plural de Elda es Eldain. Deberíamos
reparar en que la terminación –in se funde con la última vocal del
nombre, formando un diptongo, como –ai- en este caso concreto. La
Canción de Fíriel proporciona también el dativo plural de “Mortales”: Fírimoin
(nominativo plural: Fírimor, LR:245; más tarde Tolkien prefirió
la forma Fírimar como se publica en Silm, capítulo 12. El dativo
plural sería entonces Fírimain, por supuesto).
En
la lección anterior apunté que “no está muy claro que podría pasar cuando la
terminación –iva (posesivo-adjetival plural), se añade a un nombre que
ya termina en –i, como tári “reina”, o a un nombre con la
raíz en –i, como lómë (lómi-) “noche” (SD:415)”.
El mismo problema se dá en el caso de las formas plurales del dativo. El
adjetivo singular “a/por-para una reina”, sería tárin, pero
cuando se intenta derivar un dativo plural añadiendo –in a tári,
lo dejaremos probablemente otra vez en tárin (la terminación –i
o el nombre y la inicial i- del final, simplemente se funden). Es
concebible que las dos vocales se fundieran formando una í larga y
produciendo tárín “a/por-para las reinas”, aunque esta parece una
palabra extraña: en Quenya raramente hay una vocal larga en una sílaba final
átona o inacentuada (aunque existe la palabra palantír). Podría
muy bien ser que tárin tenga esa misma forma en plural y
singular, y si es así, deberemos conocer el número por el contexto en el que se
encuentre.
El
dativo dual termina en –nt según la Carta Plotz, la forma dual dativa de
cirya “barco”, es ciryant que significa “por/para
un par/una pareja de barcos”. Esta terminación –nt simplemente combina
la terminación –n del dativo con la del dual –t. Ya en la Lección
Uno, mencioné brevemente que esta –nt parece ser el único ejemplo de un
grupo final de consonantes permitido en el Quenya estilo LotR. Puede ser que
solo los nombres con formas de nominativo dual acabadas en –t, tuvieran
formas de dativo dual acabadas en –nt; en el caso de los nombres con
formas duales acabadas en –u, pudiera ser que llevaran la más simple
terminación del dativo: -n. Una vez más usamos Aldu “Dos
Árboles” como ejemplo, la forma dativa sería Aldunt en vez de Aldun
(o posiblemente Alduen; ver más adelante lo concerniente a Ar-Veruen).
Sin embargo, tenemos pocos ejemplos.
En
algunos casos, una oración puede incluir un objeto indirecto (un objeto dativo
en Quenya), aunque la oración no contenga un objeto directo. En el Quenya, la
equivalente a la preposición “para” en el ejemplo “los hombres trabajan para el
rey”, se representaría mediante la terminación de caso –n añadida a aran
(produciendo seguramente aranen, introduciendo una vocal –e-
auxiliar ante la terminación). Hay al menos un ejemplo fiable de una oración
conteniendo un objeto dativo sin objeto directo: Tolkien en su versión Quenya
del Padrenuestro, usó una forma dativa del pronombre “nosotros/nuestro”, en la
frase “...aquellos que pecan contra nosotros” (este es, de cualquier
forma, un ejemplo del caso dativo usado para identificar a una parte afectada
adversamente por la acción del verbo: el contexto decidirá en que forma del
dativo debe traducirse “contra nosotros” o “por/para nosotros”. Gramaticalmente
hablando, ambas interpretaciones son igualmente válidas, pero “aquellos que
pecan por nosotros” no tendría el mismo sentido en ese contexto en particular).
El verbo “pecar” puede no tener objeto directo, pero obviamente alguna parte
debe resultar afectada por el “pecado”, así que puede haber un objeto indirecto
(un objeto dativo en Quenya).
Las
formas del dativo pueden convertirse en oraciones sin sujeto, un fenómeno
gramatical virtualmente desaparecido (al menos en el inglés moderno). Muchas
oraciones pueden compararse a frases como “me parece que...”, donde el
sujeto formal no es ninguno (sería “lo” = “lo que me parece...”), solo
una ficción gramatical sin un contenido real: en nuestro idioma se puede omitir
“me parece que...” y el significado permanecerá intacto. Advierto por ejemplo
que en la oración orë nin caritas no hay sujeto, pero si hay un objeto
dativo: nin “a mí”, “por/para mí”. Or- u ora-
“empujar, apremiar, urgir”, es uno de los verbos impersonales Quenya que
invitan a muchas construcciones; volveremos a ellos más adelante.
Una aplicación más antigua de la terminación de
caso –n:
En
la larga evolución del Quenya de Tolkien, -n no fue siempre la
terminación del dativo. Desde la perspectiva del escenario de LotR, una de las pocas
cosas falsas del Quenya de las Etym (escrito a mitad de los ’30), es que –n
es la terminación del genitivo. P.e.: la entrada LEP-, lleva los nombres
de varios días de la semana de Valinor, incluyendo Ar Manwen =
“el día de Manwë”, o Ar Ulmon = “día de Ulmo” (del nombre ar(ë)
= “día”, aunque más tarde Tolkien cambió la palabra por aurë o ré,
como se indica en los apéndices de LotR).
Este
uso de la terminación –n se encuentra también en una frase escrita a
mediados de los ’40, reproducida en SD:303: Quenta Eldalien
“Historia de los Elfos [Eldalië = gente Elfa]”. En
versiones de borradores del poema que más tarde fue Namárië, Tolkien usó Vardan
como genitivo “de Varda” (ver por ejemplo la versión antigua reproducida en
TI:284-285). En uno de los últimos manuscritos, Tolkien aún escribió Vardan
aunque lo tachó y sustituyó por Vardo. Este pudo ser el momento
en el que cambió la terminación del genitivo de –n a –o. La
terminación del genitivo está cambiada a –o también en algunas fuentes
antiguas; un poema “Qenya” anterior a LotR, La Canción de Fíriel, ya usa –n
(plural –in) como terminación del dativo, como es evidente por los
ejemplos ya citados. Más tarde, -n volvió por un tiempo a ser la
terminación del genitivo, como se refleja en los borradores de Namárië. Parece
que Tolkien cambió de idea continuamente durante décadas, aunque la decisión
final (como se refleja en LotR y queda patente en la Carta Plotz), fue que –o
debía ser la terminación del genitivo, mientras que –n lo es del dativo.
Algunos
de los genitivos obsoletos de las Etym, son interesantes en sus formas. En la
entrada AY-, el nombre ailin “piscina, lago” se dice que
tiene su “g.sg.” (genitivo singular) en ailinen. Como
consecuencia de las últimas revisiones de Tolkien, la forma ailinen
debe entenderse más como un dativo singular en el Quenya estilo LotR, con el
significado de “por/para un lago”, en vez del genitivo “de un lago”. El ejemplo
ailinen es interesante en la medida en que nos muestra lo que
pasa si la terminación –n se añade a un nombre terminado en una
consonante como ailin. Como quiera que **ailinn no
es una palabra posible en Quenya, se inserta una –e- auxiliar ante la
terminación, produciendo ailinen. Aunque la terminación –n
tenía su significado redefinido, el principio de inserción de la vocal auxiliar
es válido en cualquier sitio donde sea requerido.
Si
el nombre tiene una forma especial en su raíz (la consonante final convertida
en otra consonante o grupo de consonantes, al añadir las terminaciones), se
producen muchos cambios ante la –e- extra: en la entrada LIN²- en
Etym, aprendemos que Laurelin (Laurelind-), el
nombre del “Arbol Dorado de Valinor”, tiene su “g.sg.” en Laurelinden.
En el Quenya estilo LotR, este sería el dativo singular, aunque esta forma
sigue siendo válida hoy día. Lo mismo ocurre con lissen como una
forma de lis (liss-) “miel”; ver la entrada LIS-.
Está claro que un nombre como nís (niss-) “mujer”,
debe tener el mismo tratamiento: dativo nissen.
Una
de las formas del genitivo de las Etym, puede arrojar algo de luz sobre lo que
debería ser el moderno dativo dual terminado en –u. Un día de la semana
de Valinor que aparece en las entradas VES- y LEP-, es Arveruen
o Ar-Veruen “el Día de las Esposas”, que se refiere a la pareja
Vala formada por Aulë y Yavanna. Aquí tenemos veruen
como genitivo de la forma dual veru “esposos, pareja casada”.
Deberíamos advertir que la vocal auxiliar –e- también se usa aquí (algo
sorprendente: se podría pensar que **verun sería una forma
aceptable). Si este genitivo veruen fuera una forma válida
después de que Tolkien redefiniera la terminación –n, entonces veruen
sería la forma dativa del Quenya estilo LotR, e indicaría que los nombres cuyas
formas duales nominativas terminan en –u, deberían tener sus formas
dativas terminadas en –uen. El dativo de Aldu “Dos
Árboles”, no sería entonces ni Aldunt ni Aldun,
sino Alduen. Pero es muy difícil asegurar que esto sea cierto, y
no haré ejercicios basados en algo tan sumamente hipotético.
EL GERUNDIO:
La
mayoría de las veces, los nombres y los verbos son partes distintas de la
gramática. Por supuesto existen los nombres verbales que hemos visto en la
lección anterior, pero hay nombres incuestionablemente genuinos (las
formaciones abstractas que denotan acciones verbales consideradas como
“cosas”). Pero los verbos tienen una forma, el gerundio, que está en el límite
de la dicotomía entre el nombre y el verbo. Se podría decir que un gerundio es
un verbo “disfrazado de nombre”.
En El Juramento de Cirion aparece la palabra enyalien
que significa literalmente “para recordar” (esto es: “con el objeto de
recordar”). El prefijo en- significa “re”, y el final –n es la
terminación que hemos visto antes, el dativo correspondiente a la preposición
“por/para”. Descomponiendo estos elementos extras, nos quedamos con –yalie-,
yalië. En sus notas sobre El Juramento de Cirion, tal y como se
reproducen en UT:317, Tolkien deja claro que “yalië es una
forma infinitiva (o gerundio) del verbo yal-”, que significa
“llamar, convocar”. Así podemos considerar a –ië como una terminación
gramatical usada para derivar formas “infinitivas o de gerundios”.
Antes
en este curso hemos visto otro tipo de infinitivo, el cual es simplemente la
raíz del verbo (con la adición de –ë en el caso de los verbos
primarios). Un ejemplo contrastado es la frase polin quetë
“puedo hablar” (VT41:6), donde quetë es la forma infinitiva del
verbo quet- “hablar”. Aunque Tolkien identificó claramente a –ië
como una terminación de infinitivo en UT:317, puede que polin quetë
fuera también posible (ver más adelante).En su tutorial “Basic Quenya” escrito
con anterioridad al ejemplo polin quetë del que ahora disponemos,
Nancy Martsch usó –ië como la terminación del infinitivo Quenya por
excelencia. Esto no tiene porque ser erróneo; Tolkien imaginó una terminación
del infinitivo del viejo Quenya en –ie. En las Etym, entrada NAR²-, el Viejo Noldorin tiene una
palabra trenarie “recontar”, que está explícitamente denominada
como una forma “inf.” (“Viejo Noldorin” podría ser el lenguaje al que Tolkien
se refirió más tarde como “Viejo Sindarin”, tras revisar sus mitos lingüísticos
a principios de los ’50). Sin embargo, creo que en muchos casos, las formas
derivadas del verbo con el sufijo –ië, son los mejores componentes de
los gerundios en Quenya.
En español, los geundios se derivan eliminando la –r
final del infinitivo, y añadiendo el sufijo –ndo/-iendo, p.e.:
“encontrar/encontrando”, dormir/durmiendo”. En otros idiomas como el inglés, la
forma “encontrando” también puede ser un nombre abstracto (sinónimo de
dscubrimiento en español), lo mismo que un participio adjetival (como en “el
hombre encontrando el tesoro”). Pero, ¿qué nos interesa ahora? Pues, que una
palabra como “encontrando” aparece en una oración como “finding the treasure
was wonderful” (“el descubrimiento del tesoro era asombroso”) (3). Aquí
“finding” (el descubrimiento), tiene de alguna manera, funciones de nombre, ya
que es sujeto de la oración. Pero puede decirse que en cierto sentido, “finding”
sigue siendo un verbo ya que no ha perdido una de las características más
importantes de un verbo: la posibilidad de llevar un objeto. En la frase
“encontrando el tesoro”, “el tesoro” es el objeto de “encontrando”. Si
“encontrando” fuera aquí un nombre abstracto, deberíamos usar una “construcción
de...” que nos llevara a la “cosa encontrada”
= “el encuentro (=”descubrimiento”) del tesoro”. Hemos visto el objeto
genitivo Quenya (como en Nurtalë Valinóreva “Ocultación de
Valinor”, en la lección anterior.
Si somos capaces de decir que en la oración “el hallazgo
del tesoro fue maravilloso”, la palabra “hallazgo” no es un nombre verbal,
deberemos concluir que es un gerundio. Un gerundio es una forma verbal con
función de nombre, con mucho del significado que pueda tener un nombre verbal
genuino. Asimismo, un gerundio puede tener un objeto, y eso también vale para
el gerundio Quenya: fijémonos en la forma del gerundio terminada en –ië
que usó Tolkien en El Juramento de
Cirion, definiéndola como “gobernante de un objeto directo” (UT:317).
NOTA: En Quenya como en inglés,
los gerundios no siempre pueden distinguirse con claridad de los nombres
abstractos. Así como en inglés se emplea la terminación –ing en los
gerundios y los nombres verbales, en Quenya la terminación –ië también
puede usarse para derivar abstractos, p.e.: tyalië “jugar, tocar”
(como nombre = “juego”) del verbo tyal- “jugar”. Realmente –ië
se usa como terminación de abstracto, como la –ness del inglés, p.e.: mornië
(dark-ness) “oscuridad”.
Como es habitual, hay una extrema carencia de ejemplos
comprobados. Debemos pensar que en Quenya como en inglés, los gerundios pueden
hacer funciones de sujeto de la oración, y quizá fuera algo así:
Hirië harma caruva nér alya = “encontrando un tesoro un hombre se hará rico”
Tirië i aiwi anta i vendin alta alassë=“mirando a los pájaros las doncellas sienten alegría”
En
estos ejemplos hemos equiparado los gerundios con objetos (harma
y aiwi), ya que un gerundio podría ciertamente hacer funciones de
sujeto sin más complicaciones, p.e.: Matië ná i analta alassë ilyë
tiucë Naucoron “comer es la alegría más grande de todos los Enanos
gordos”
Presumiblemente
el gerundio Quenya puede también usarse como objeto de una oración, siendo esta
función comparable a las construcciones inglesas: “I love fishing” (me encanta
pescar). El gerundio funcionando como objeto, puede convertirse en el
gobernante de su propio objeto: una oración como “I love watching the birds”, podría traducirse al Quenya como melin
tirië i aiwi (“mirando” es el objeto de la
frase “I love...”, y “the birds” se convierte en el objeto del gerundio
“watching”). Quizá esto último pudiera expresarse como “I love to watch the birds”
(me gusta mirar los
pájaros) = melin tirië i aiwi(?), usando un infinitivo en vez de
un gerundio. Los gerundios y los infinitivos también pueden intercambiarse en
muchos contextos, tanto en Quenya como en inglés.
Efectivamente
nuestra terminología podría ser más estricta que la usada por el propio
Tolkien, reservando el término “infinitivo” para formas como tirë
“mirar” e insistiendo en llamar (solo) gerundio a tirië
“mirando”: en UT:317, citado más atrás, Tolkien se refiere a las formas
terminadas en –ië como a “infinitivos” y “gerundios”. Como se mencionó
antes, en el “Viejo Noldorin” de las Etym, hay una forma terminada en –ie
que se identifica explícitamente como un infinitivo. El ejemplo polin quetë
“puedo hablar” del Quenya post-LotR, demuestra que –ië no puede
usarse como una terminación universal de infinitivo. ¿Sería válido polin
quetië, o sería más bien una forma aproximada a la inglesa y extraña “I
can speaking” (puedo estar hablando)?, y, ¿qué pasa con “I want to find a
treasure” (quiero encontrar un tesoro)? ¿Sería correcto merin hirië harma,
o sería mejor encontrar una palabra difícil en Eldar para definir “I want
finding a treasure” del inglés (quiero encontrando un tesoro)? Estaríamos más
seguros usando el infinitivo más simple hirë, en cada uno de los
contextos.
Cuando
una acción verbal es el objeto o el sujeto de una oración, se puede hacer
extensiva la elección entre infinitivos y gerundios a lo que ocurre en el
inglés: “To err is human, to forgive is divine” = “Erring is human, forgiving
is divine” (Errar es humano, perdonar es divino). Especialmente cuando una
acción verbal funciona como sujeto, sería más seguro usar el gerundio (la forma
acabada en –ië) en Quenya. Pero, hasta que no dispongamos de ejemplos,
es prácticamente imposible decir con entera certeza que lo que Tolkien planeó
fuera lo estrictamente acertado en los términos del Quenya.
Hay
sin embargo, un uso importante del gerundio que se halla contrastado
afortunadamente en nuestro corpus. En inglés, el infinitivo normal (con “to”)
se usa para indicar “propuesta”: “They have come to see the king” (han venido a
ver al rey). Si se puede traducir directamente al Quenya como (?)utúlientë
cenë i aran, no se le puede llamar “presente” (pero yo tiendo a dudar
de que esta sea una construcción válida). Advierto acerca de lo usado en el
Juramento de Cirion: Vanda sina termaruva Elenna·nórëo alcar enyalien.
La traducción de Tolkien en UT:305, nos da: “este Juramento permanecerá en la
memoria de la Gloria de la Tierra de la Estrella”, pero literalmente, sería
algo así: “este Juramento permanecerá en [el] recuerdo de la Gloria de la
Tierra de la Estrella”. Los comentarios de Tolkien sobre la forma enyalien
en UT:317 ya han sido citados en parte.
Yal-:
“recoger”, en infinitivo (o gerundio): en-yalië, aquí en dativo
“para la recogida”, pero gobernando a un objeto directo [alcar
“Gloria”], por lo que será: “recoger/conmemorar la Gloria”.
Aquí
tenemos un verbo que es en·yal- “recordar, conmemorar”. Si
añadimos la terminación –ië del gerundio, tendremos el gerundio enyalië
“recordando”. Como quiera que un gerundio se puede definir como un verbo
funcionando como un nombre, también puede llevar terminaciones de caso como un
nombre. Por eso Tolkien añadió la terminación –n del dativo “por/para”,
para producir enyalien “para recordar”. La palabra en cuestión puede
ahora funcionar como objeto indirecto de una oración, el “benefactor” de la
acción verbal: el juramento: termaruva “mantendré”, y esta acción
promueve el “recuerdo” (enyalië). El gerundio dativo enyalien
“para recordar” tiene en cambio a Elenna·nórëo alcar “[la] Gloria
de la Tierra de la Estrella”, como a su objeto.
Por
supuesto en nuestro idioma no decimos “este juramento mantendrá para recordar
la Gloria de la Tierra de la Estrella”, sino: “este juramento SE mantendrá PARA
[con objeto de] recordar la Gloria de la Tierra de la Estrella”. Este ejemplo
parece querer decirnos que los infinitivos que indican propuesta deberían
traducirse al Quenya como gerundios con una terminación de dativo añadida.
“Ellos han venido [con objeto de, para, a] ver al rey”, se traduciría como utúlientë
cenien i aran, literalmente: “ellos han venido para viendo al rey” (si seguimos a pies juntillas el orden de
las palabras que usó Tolkien en el Juramento de Cirion, con el gerundio al
final de la oración, tendremos: utúlientë i aran cenien = “¡han
venido el rey para ver!”, aunque he de decir que en Quenya, el orden de las
palabras es bastante flexible). La regla que hemos escogido se puede definir
así: si en nuestro idioma podemos añadir las palabras “en orden”
delante del infinitivo sin destruir el significado (no pensando en el estilo!),
este infinitivo indicará propuesta y deberá traducirse al Quenya como un
gerundio influenciado por el dativo.
Formación de gerundios de los verbos de raíz
A-:
Todos
los gerundios que se han ejemplificado, han sido formados a partir de verbos
primarios (sin terminación). ¿Qué pasa si se añade la terminación –ië a
un verbo de raíz A-? No disponemos de testimonios comprobados explícitos o
directos que nos guien, así que eludiré este problema hasta el final. A pesar
de todo, todas las evidencias indirectas apuntan a una conclusión: cuando se
añade el sufijo –ië, desaparece la final –a.
Las
Etym, entrada ORO- nos proporciona el verbo orta-
“levantar”, pero también se cita la forma ortie, aunque esta
pertenece al “Viejo Noldorin”(/Sindarin) y no al Quenya. Esta palabra ortie
es simplemente “levantar, alzar”, y debe ser una arcaica forma Elfica, que
posteriormente debió convertirse en un infinitivo Sindarin, aunque también
podría perfectamente corresponder al gerundio Quenya ortië
“levantando, alzando”, ya que el Viejo Noldorin” está relativamente cercano al
Quenya. Esto indicaría que cuando la terminación –ië se añade a un verbo
de raíz A-, la final –a se pierde en beneficio de la terminación
añadida. Tenemos una posible forma contrastada que confirmaría esta conclusión:
enumerando varias formas del verbo ora- “urgir, apremiar”,
Tolkien incluyó orië (VT41:13), y mientras no identifique
claramente esta u otra forma, orië debería tomarse como gerundio.
Observad también que nainië “lamentando” es un derivado del verbo
naina- “lamentar” (comparar RGEO:66 con las Etym, entrada NAY-):
Nainië puede ser un gerundio o un nombre verbal.
Como
ya hemos señalado, -ië también puede funcionar como una terminación
general abstracta, algo parecido a la terminación inglesa “-ness”. Donde –ië
se usa para formar nombres abstractos a partir de adjetivos, los adjetivos
acabados en –a pierden su vocal final ante el añadido –ië; mornië
“oscuridad” se forma aparentemente de morna “oscuro”. Otra pareja
comprobada de palabras de este tipo, son láta “abierto”, y látië
“apertura”. La terminación abstracta –ië está ciertamente muy cercana a la terminación del gerundio –ië;
básicamente es la misma terminación (como ya hemos visto, la diferencia entre
gerundios y nombres abstractos es frecuentemente bastante difusa). Si la
terminación –ië provoca la desparición de la –a cuando se añade a
adjetivos, parece razonable que esto mismo ocurra también cuando se añada a
verbos de raíz A-. Para empezar, de verbos como orta- “levantar,
alzar” y nurta- “esconder”, se derivarían gerundios como ortië,
nurtië y se construirían oraciones como ortië Pelóri nurtien
Valinor úmë mára noa “levantar [el] Pelóri para esconder a Valinor, no
fue una buena idea” (¡No lo era..!, ver en MR:401,405, los comentarios críticos
de Tolkien acerca de esta decisión de los Valar!)
En
el caso de los verbos terminados en –ya, p.e.: harya-
“poseer”, la terminación completa –ya, desaparecería probablemente ante
el sufijo –ië. De no ser así, el gerundio sería **haryië,
pero –yi- no es una combinación aceptable en Quenya. Los nombres
abstractos formados mediante la terminación –ië a partir de los
adjetivos terminados en –ya, parecen también perder esta última
terminación, p.e.: verië “audacia” de verya “audaz”
(ver las Etym, entrada BER-). Debemos asumir que verië
también podría ser el gerundio del verbo verya- “retar”. Así
pues, el gerundio de un verbo como harya- “poseer”, sería más
como harië (p.e.: un tópico como harië malta cíva carë nér
anwavë alya “poseer oro, no hace a un hombre verdaderamente rico”).
EL PRONOMBRE
“NOSOTROS”:
Hemos
practicado varias terminaciones pronominales: -n o –nyë “yo” (no
debemos confundir la forma corta con la terminación del dativo!), -lyë
“tú, vosotros”, -s “ello”, -ntë “ellos” y –t “de/a ellos”.
Es hora de conocer las terminaciones de la primera persona del plural, que
corresponden en nuestro idioma al pronombre “nosotros”.
Tenemos
en Quenya varias terminaciones para definir “nosotros”. Una de ellas aparece en
la Alabanza de Cormallen: Andavë laituvalmet “durante mucho
tiempo les alabaremos”. Aquí tenemos un verbo en tiempo futuro con la
terminación pronominal de “nosotros” (sujeto) y la de “ellos” (objeto): lait·uva·lme·t
“alabar·emos·nosotros·a
ellos”. La terminación “nosotros”, es –lmë (-lme).
Sin
embargo, en WJ:371, Tolkien explica la exclamación Quenya vá,
señalando rechazo o prohibición: con efectos de “¡no!” en el sentido de “no lo haré”
o “no quiero”. También indicó que vá podría recibir terminaciones
pronominales concretas, tales como –n(yë) “yo”, produciendo la
forma ván o ványë “no querré, no lo haré”. Pero
también habló de la forma vammë “no querremos, no lo haremos”.
Así nos encontramos de repente con que la terminación pronominal “nosotros”, no
es –lmë, sino –mmë.
NOTA: Advierto
del hecho de que la á larga de vá debe acortarse en la
forma vammë. Este es uno de los ejemplos que indican que el Quenya
no puede llevar una vocal larga ante un grupo de consonantes o una consonante
larga (una regla fonética repetidamente aludida en este curso). El hecho de que
la vocal permanezca larga en ványë, sugiere que –ny- se
percibe como una sola consonante (una n palatalizada como la ñ
española), y no como un grupo de n+y.
El
hecho es que existen dos terminaciones para “nosotros”: -mmë y –lmë,
lo cual se explica fácilmente una vez que descubrimos que en esta parte del
Quenya, la tabla de pronombres hace una distinción que no se encuentra en otros
idiomas. Tolkien se refirió a la terminación –mmë como a “la primera
[persona] del plural exclusivo” (WJ:371, énfasis añadido). La terminación –mmë,
denota un “exclusivo nosotros”, un “nosotros” que excluye a la/s persona/s
afectadas. La exclamación vammë “no queremos”, representa un
“rechazo”, como si se estuviera hablando a alguien “de otra parte” (dando a
entender que somos “nosotros” los que rehusamos obedecer). Esta “otra parte”,
no se incluye en “nosotros”, sino que queda fuera del grupo “nosotros”. El
“nosotros” exclusivo o excluyente, es lo apropiado en este caso.
Por
otro lado, la terminación –lmë parece denotar un “nosotros inclusivo”:
la parte afectada se incluye en “nosotros”. En el ejemplo andavë
laituvalmet “mucho tiempo nosotros alabaremos a ellos”, la gente que
rendía homenaje a Frodo y Sam se estaba dirigiendo a algún otro, no a los Portadores
del Anillo. Si en vez de eso, hubieran dicho “mucho tiempo nosotros
alabaremos a vosotros”, dirigiéndose directamente a Frodo y Sam, habrían usado
un “nosotros exclusivo” o “excluyente”: terminado en –mmë y no en –lmë.
Frodo y Sam no serían parte de ese “nosotros exclusivo”; estarían fuera del
grupo de los “afectados” (inversamente, un grupo de personas conspirando “entre
ellos mismos” acerca del rechazo hacia una orden, dirían valmë y
no vammë para dar a entender “¡no lo haremos!”).
En
los trabajos escritos, se emplea normalmente el “nosotros exclusivo” (-mmë),
a menos que el escritor tenga alguna razón para creer que el lector será parte
del “grupo nosotros” al que se refiere. En ese caso, deberá usar –lmë.
Antes
en la Lección Ocho, remarqué que el hecho de que el autor de este curso se
refiera a sí mismo en ocasiones como a “nosotros”, no quiere decir
(necesariamente) que tenga un ego de dimensiones descomunales. El autor tiende
a incluir al lector dentro de ese “nosotros”, como dando a entender que el
autor y los lectores de alguna manera, comparten esta odisea a través de los
diferentes aspectos de la gramática Quenya (puedes tomarlo como un gesto de
amistad, o como una particularmente astuta técnica de lavado de cerebro que usa
el autor para, de alguna manera, hacerte cómplice de las dudosas conclusiones a
las que a veces llega, intentando eludir su completa responsabilidad!) De
cualquier forma, en Quenya no debería haber malentendidos. Un “nosotros real”,
excluyendo a las personas afectadas, sería solo –mmë. Un autor usando la
palabra “nosotros” para referirse a sí mismo y sus lectores, afectados
directamente en su texto, usaría el “nosotro incluyente”: -lmë.
Hay
aún otra terminación de “nosotros”, llamada el “dual inclusivo”, lo cual se
definiría como “nosotros referido solo a dos personas” (el efecto sería: “tú y
yo”, o “nosotros dos”).(La terminación –lmë se referiría a un “nosotros
inclusivo”, afectando a tres o más personas). Por desgracia, la terminación que
denota el “nosotros inclusivo dual”, debe extrapolarse por medio de una
operación en dos pasos, y no sabemos mucho acerca de su forma (seguramente será
algo como –lwë o –lvë). Más adelante retomaremos este problema;
en los ejercicios de esta lección practicaremos tan solo con las terminaciones –lmë
y –mmë.
NOTA: Ha sido
mucha la confusión creada en torno a las terminaciones del Quenya que definen “nosotros”.
Una antigua interpretación en la Introducción al Elfico de Jim Allan en
los últimos ’70, decía que la terminación –lmë es exclusiva y no
inclusiva. La terminación extrapolada –lvë, fue pensada para ser el
“nosotros inclusivo” (e inclusivo debía
ser ciertamente, puesto que es una forma “inclusiva dual”, referida a
“nosotros” con el sentido de “solo dos personas”). La verdadera terminación
para el “nosotros exclusivo” –mmë, era desconocida hasta la publicación
de WJ en 1994 (donde figura el ejemplo vammë). Las erróneas
interpretaciones nos persiguen en algunos textos post-LotR escritos antes de
medidados de los ’90, y también en el Basic Quenya de Nancy Martsch.
UN PRONOMBRE
INDEFINIDO:
Palabras
como “uno” y “tú”, se usan a menudo en los idiomas “normales” con referencias
deliberadamente vagas o generales: “uno se ha ganado la vida”, o “tienes que
poder...”. Aquí “uno” no significa “el número uno” (en Quenya minë),
ni “tú” se refiere a una persona concreta afectada. Para estos significados el
Quenya tiene el pronombre quen (WJ:361)(esencialmente, una forma
átona (inacentuada) del nombre quén, que significa simplemente
“persona”). Aunque ultimamente referidas a los Quendë “Elfos”, estas
palabras no se refieren especialmente a ellos. Como es usual, tenemos escasez
de ejemplos comprobados, pero sabemos que quen se usaría para
definir “uno” o “alguno” en frases como quen milyanë leryalë “uno
alargó el descanso”, o quen hantë i yulma “alguien rompió la
copa”.
Presumiblemente,
quen puede llevar las terminaciones de los casos, p.e.: del
genitivo: queno “de uno”, o del dativo: quenen
“para uno”: Matië yávë ná mára quenen “comer fruta es bueno para
uno”. Existe un temprano texto Qenya en el que su significado parece
estar asociado a la terminación –o: Kildo kirya ninque,
traducido como “un barco blanco uno vió” (MC:220,221). Sin embargo,
transformar esto al Quenya estilo LotR quizá requiera algo más que simplemente
alterarlo a cildo cirya ninquë: mientras que las dos últimas
serían aceptables, la forma verbal kildo no parece cumplir las
normas del más moderno sistema de Tolkien, y el papel de la terminación –o
en la etapa de LotR, es dudoso. Si vamos a regirnos por el Quenya estilo LotR,
es mucho más seguro usar el pronombre indefinido quen que figura
en las fuentes post-LotR.
Sumario de la Lección Trece:
El
caso dativo Quenya identifica objetos indirectos, la parte indirectamente
afectada por una acción verbal (a menudo el beneficiario de esa acción, aunque
también puede verse afectado adversamente). En el singular, la terminación del
dativo es –n (cuando se le añade a un nombre terminado en consonante,
con una vocal auxiliar –e- insertada ante él). Los nombres con los
plurales nominativos acabados en –i, tienen dativos plurales acabados en
–in; esta terminación –in también se usa en el caso de los
nombres que tienen los nominativos plurales acabados en –r, y así, la
forma dativa correspondiente al nominativo Eldar, sería Eldain. La terminación
del dativo dual es –nt, por lo menos en el caso de los nombres que
tienen sus formas nominativas duales terminadas en t (los que las tienen
terminadas en –u, deben llevar sus formas dativas duales acabadas en –uen,
si nos podemos fiar del material más viejo, donde la terminación –n se
ha terminado asignando al genitivo en vez de al dativo). –Un gerundio es una
forma del verbo que puede funcionar casi como nombre, denotando la acción
verbal correspondiente, pero, al contrario de lo que ocurre con los nombres
regulares, los gerundios pueden incluso llevar un objeto. Los gerundios Quenya
se forman con la terminación –ië (es también una terminación abstracta
general); si este sufijo se añade a un verbo de raíz A-, evidentemente la –a
final desaparece. En el caso de los verbos terminados en –ya, esta
terminación completa debe omitirse ante el sufijo –ië. Los infinitivos
que expresan propuesta (p.e.: los infinitivos significando “[con objeto
de]hacer” algo), se traducen al Quenya como gerundios declinados en dativo,
p.e.: hirien “[con objeto de]encontrar”. –El Quenya tiene varias
terminaciones pronominales correspondientes al pronombre “nosotros”. Una de
ellas es –lmë que denota un “nosotros” que incluye a la parte
“afectada”, mientras que la terminación –mmë expresa un “nosotros”
exclusivo o excluyente, que se usa cuando el que habla se refiere a una parte
que está fuera del “grupo nosotros” al que pertenece el mismo. –El pronombre
indefinido “uno” o “alguno/alguien”, es quen. Puede llevar
terminaciones de caso, como p.e.: genitivo: queno “de uno”.
VOCABULARIO:
En
cada sección de vocabulario hemos puesto al principio un número nuevo. Los
números del 1 al 11 aparecen explícitamente mencionados en las Etym: minë,
atta, neldë, canta, lempë, enquë, otso, tolto, nertë, cainen y minquë.
La forma de contar élfica, con base 12 en vez de 10, podría requerir de una
palabra significando “doce” (el último de los números básicos). Sin embargo, en
Etym no se menciona la palabra Quenya que significa “doce”, y no hay nada comprobado
en ese sentido. Las Etym, tan solo citan la raíz primitiva de la palabra de
este número, que es RÁSAT-. “No tenemos otras formas...”, dijo
Christopher Tolkien . Sin embargo, los estudiantes de Elfico están de acuerdo
en que una palabra Quenya derivada de esa raíz podría tener la forma rasta
(la palabra completa en el Elfico Primitivo era rásatâ, el acento
indica aquí el énfasis más que la longitud). Algunos escritores han usado rasta
en sus propias composiciones, al menos es una palabra post-Tolkien. Para
completar nuestro surtido de números básicos, hemos incluido rasta
en el vocabulario (pero deberemos entender que esta palabra es tan solo una
posibilidad, que no se encuentra especificada en ninguno de los materiales
publicados).
(?)rasta:
“doce”
mahta-:
“luchar”
anta-: “dar”,
pasado irregular: ánë (este
pasado figura en una fuente muy antigua, en el QL, página 31. Es absolutamente
posible que en el último Quenya de Tolkien el pasado de anta-
fuera regular: antanë. Sin embargo, la forma verbal Sindarin ónen
“yo dí”, aparece en el apéndice A de LotR y correspondería al Quenya ánen
en vez de a (?)antanen. En las Etym, entrada ONO-, se
indica que el pasado del verbo onta- “conseguir, crear”, podrían
ser tanto ónë como ontanë; quizá el pasado de anta-
pueda ser tanto ánë como antanë. Aquí usaremos la
forma comprobada ánë).
Suc-: “beber”
Anna: “regalo”
Alassë: “alegria”
Hroa: “cuerpo” (relativo a una palabra presentada antes: hráve
“carne”; Tolkien explicó que descendía de las formas del Elfico Primitivo srawâ
y srâwê respectivamente; ver MR:350)
Noa: “idea”
Cala: “luz”
Mára: “bueno” (en el sentido de “provechoso, útil”. Hay también otras
palabras en Quenya que significan “bueno” en el sentido moral)
Quen: pronombre
indefinido: “uno”, “alguien/alguno”
Arwa: adjetivo: “posesión”, “en control/con el
control de..., controlando...”, “teniendo...” (seguido por el genitivo. Ver nota)
NOTA: sobre arwa
“poseyendo, controlando”: este adjetivo está en las Etym, entrada 3AR-,
aunque deriva de una raíz variante: GAR-. Puede usarse para formar
adjetivos compuestos; Tolkien mencionó el ejemplo aldarwa
“teniendo árboles” = “árbol·crecido” (alda+arwa = “árbol teniendo”).
Pero arwa “teniendo, poseyendo” se puede usar solo y, entonces,
iría seguido por una forma genitiva (como hemos dicho antes, la terminación
genitiva del Quenya era –n cuando Tolkien escribió las Etym, pero la
regla ya debía ser válida cuando cambió la terminación a –o). Así pues,
probablemente encontremos frases como nér arwa collo “un hombre
teniendo/poseyendo una capa” (colla = “capa”, genitivo: collo).
Quizá esto pueda traducirse simplemente como “un hombre con una capa”, y si
usamos arwa como “con”, significará que las palabras con el
significado de “con” y “sin” (arwa y ú
respectivamente), irán ambas seguidas de un genitivo! Ya se ha dicho que arwa
es un adjetivo y no una preposición, así que arwa seguramente
concuerde en número, convirtiéndose en arwë (arcaico: arwai)
cuando se apunte de nuevo a una palabra plural: Neri arwë collo
“hombres poseyendo una capa”, Naucor arwë harmaron
“Enanos poseyendo tesoros”, arani arwë ohtarion “reyes
teniendo el control de/controlando guerreros”
EJERCICIOS:
1: Traducir al
español:
2: Traducir al
Quenya:
NOTAS:
(1):
La oración correcta en español, sería: “el hombre dio un libro al muchacho” (N
del T)
(2):
Como consecuencia del orden inverso de la oración en español, el objeto directo
“un libro”, irá delante del objeto indirecto “el chico” (N del T)
(3):
La traducción correcta en español, sería: “...descubrir el tesoro fue
maravilloso/asombroso...” (N del T)
LECCIÓN CATORCE:
Los casos Alativo y
Ablativo. / Equë y Auta: dos verbos peculiares. / Terminaciones
pronominales posesivas: -nya, -lya, -lma, -nma:
LOS CASOS
ALATIVO Y ABLATIVO:
La terminación –n del caso dativo presentada en la
lección anterior, puede corresponder a veces a la preposición “a”, como cuando
se añade a los gerundios: enyalien = “recordar” (1) (UT:317).
Esta es una variante abstracta de “to”; como hemos visto, el dativo Quenya
puede traducirse también en frases que contengan la preposición “por/para”, o
simplemente corresponderse con el orden inglés de las palabras.
No obstante el Quenya posee una forma especial de caso,
implicando “a” en el sentido más básico de “hacia” o “contra”; el término latin
para estos casos es el alativo. La terminación Quenya en esta ocasión es –nna:
en la entrada Eldanna en el índice de UT, Christopher Tolkien identifica
esta terminación como “...un sufijo de
movimiento hacia...”. La palabra Eldanna en sí misma no es un
mal ejemplo; puede traducirse como “Distritos de los Elfos”, usado por los
Númenoranos como el nombre de la bahía de la costa oeste de Númenor, en la
parte del Reino Bendito donde moraban los Eldar (UT:164). En La Declaración de
Elendil, repetida por Aragorn en su coronación, la terminación –nna
lleva toda la fuerza de “a” con la implicación de “movimiento hacia...”: Et
Eärello Endorenna utúlien “salí del Gran Mar y vine a la
Tierra Media [Endor]”. También la oración sin quentë Quendingoldo Elendilenna
(PM:401), que aparentemente significa “así habló Quendingoldo a Elendil”
(o quizá “el tal Quendingoldo dijo a Elendil”; el significado de la
palabra sin, no está claro). Como formas alativas para cirya
“barco” y lassë “hoja”, la Carta Plotz apunta ciryanna “a un
barco” y lassenna “a una hoja” (por supuesto, aquí el énfasis recae
sobre la vocal de la segunda sílaba desde el final porque le sigue un grupo de
consonantes formado por la terminación –nna: ciryAnna, lassEnna).
Así pues, si queremos decir “iré al barco” en Quenya, no usaremos una palabra
separada para decir “a/al/a el”, sino que emplearemos la terminación –nna:
lelyuvan i ciryanna.
Aunque la terminación –nna pueda a veces
traducirse como “hacia”, p.e.: Elenna “hacia las estrellas”, como un
nombre de Númenor (ver más adelante), la palabra “hacia” no puede aplicarse
libremente a cualquier terminación de nombre en Quenya. Aunque si traducimos columbus
lendë Americanna como “Colón fue hacia América” se podría considerar una
traducción aceptable, dotando al idioma de un caso alativo actual.
NOTA:
Además de –nna hay también indicios de una terminación más vieja del
alativo en Quenya: en el Elfico Primitivo, estaba la forma –da, reducida
más tarde a –d (WJ:366). En Quenya, esta –d se convirtió en –z
y más tarde en –r; hemos encontrado la palabra mir “dentro”
(literalmente mi-r “en-a”, de mi “en”!). Como esta terminación
podría confundirse con la del plural –r (como en Eldar), tan solo ha
sobrevivido en un manojo de palabras que indican “movimiento a...” o “hacia...”
algún punto. Los ejemplos comprobados incluyen tar “allá”, oar
“fuera”, yar “a quien” y mir “dentro”. Actualmente “dentro” puede
ser también minna, con la moderna y más normal terminación alativa –nna.
Del mismo modo, “allá” puede ser tanto tanna como tar.
Si el Quenya
puede expresar “a, hacia” mediante una terminación de caso, podemos deducir que
habrá también una terminación capaz de definir “de, desde”. La hay...
Como apuntamos en la Lección Once, la terminación –o
del genitivo puede en ocasiones, tener su significado particular, como ocurre
con una palabra que hay en Namárië: oiolossëo = “de/desde
Oiolossë” (El Monte Siempre Blanco). Sin embargo, la idea “de/desde” se expresa
regularmente mediante el caso ablativo, el cual se identifica con la
terminación –llo. Con arreglo a Plotz, tenemos formas como lassello
“de una hoja” y ciryallo “de un barco” (otra vez el acento en la segunda
sílaba desde el final, por supuesto). Así, podemos construir oraciones como tulin
i ciryallo “vengo del barco”. De un ejemplo del propio Tolkien, tenemos la
frase métima hrestallo “desde la orilla perdida”, en el Poema
Markirya. Tanto al alativo como el ablativo se ejemplifican en la frase telmello talmanna “desde el tejado (telmë) a la base (talma”, esto es: “de
arriba abajo” (en la entrada TEL- de las
Etym tal y como se reproduce en LotR, esta expresión se cita como telmello telmanna,
pero esto es solamente un modelo, y evidentemente en la entrada TAL-, la
palabra que encontraremos con el significado de “base”, será talma y no telma).
Para la forma plural del ablativo parecen existir varias
opciones. Así como el sufijo –nna del alativo, se convierte en –nnar
en el plural, la terminación –llo del ablativo podría tener su
equivalente plural en –llor: en el poema Markirya, Tolkien usó elenillor
como el ablativo plural de elen “estrella”, su traducción sería “de las
estrellas”. Sin embargo, y según la Carta Plotz, el ablativo plural termina en –llon.
Esta terminación lleva la misma marca plural –n que el –on del
genitivo plural (la terminación básica del genitivo –o+la del plural –n,
WJ:407). Una de las tablas de terminaciones de casos más antiguas, lleva las
dos: -llor y –llon, como posibles terminaciones del ablativo
plural. Así, “vengo de los barcos” podría ser tulin i ciryallor, y
también tulin i ciryallon. Yo prefiero –llon, la variante de la
Carta Plotz, ya que esa es nuestra fuente más moderna en cuanto a los casos
Quenya, aunque –llor debe considerarse también una alternativa válida.
El dual Alativo/Ablativo:
Las formas duales del alativo y el ablativo, incluyen las
ya familiares terminaciones –t, las cuales sustituyen a una de las
consonantes de los sufijos –nna y –llo, produciendo –nta y
–lto. Así, al nominativo ciryat “dos barcos, una pareja/un par de
barcos”, le corresponde la forma alativa ciryanta “hacia una pareja de
barcos”, y la ablativa ciryalto “de/desde una pareja de barcos”. Estos
son ejemplos que Tolkien usó en Plotz, pero tampoco tenemos la completa certeza
de que las mismas terminaciones sirvan para un nombre cuyo nominativo dual
termine en –u en vez de hacerlo en –t. Usando Aldu,
nuestro más conocido y familiar ejemplo: “a los Dos Árboles”, ¿sería Aldunta,
o simplemente Aldunna? De la misma manera, “de/desde los Dos Árboles”,
sería Aldulto, o solo Aldullo? Tiendo a pensar que serían Aldunna
y Aldullo las mejores formas, aunque sin ejemplos comprobados, no puedo
estar seguro.
Tipos adicionales de significados de los casos Alativo y
Ablativo:
Aunque la
primera implicación de estos casos es la de “a/hacia” y “de/desde”, tienen
también otros tipos de significados:
La idea actual de un movimiento físico “hacia” o “desde”
algo, no siempre está presente. Advierto acerca del uso del ablativo en una
frase hallada en J.R.R.Tolkien, Artista e Ilustrador: Itarildë
Ondolindello “Itarildë de Ondolindë”, o como mejor se conoce, en la forma
Sindarin: “Idril de Gondolin”. Esta forma identifica a Idril como una persona
que vive en Gondolin; la forma Quenya no implica necesariamente que en estos
momentos, Idril haya dejado Gondolin. Posiblemente, el ablativo pueda usarse de
otras maneras que no conlleven o impliquen movimiento. Observando el verbo
Quenya ruc- “sentir miedo, temer, tener terror”, vemos que Tolkien
escribió que “está construido ‘a partir’ del objeto aterrado o
atemorizado” (WJ:415). No tenemos ni más información ni más ejemplos, pero
“de/desde” se expresa generalmente mediante el caso ablativo en Quenya.
Sabiendo que “monstruo” en Quenya es ulundo, quizá “temo al
monstruo/tengo miedo del monstruo”, se pueda traducir como rucin i ulundollo
(en la medida en que las palabras “de” y “desde” expresan significados
relacionados, se podría comparar con la traducción en nuestro idioma: “tengo
miedo del monstruo”).
En cuanto al alativo, no siempre significa “a/hacia”,
sino que puede también implicar “sobre”: los significados son relativos en la
medida en que un objeto que descansa “sobre” algo, también presiona “hacia” ese
algo, aunque esto no describa un movimiento precisamente. Este uso del alativo
se da generalmente en conexión con el verbo caita- “yacer”, como en una
oración de la prosa Namárië: mornië caita i falmalinnar “la
oscuridad cae sobre las espumosas olas” (falma “ola espumosa”, no
solo lleva aquí la terminación del alativo plural (-nnar), sino también
la marca del partitivo plural (-li), posiblemente está implicando en
este contexto “un gran número de olas”: en su traducción interlineal en
RGEO:67, Tolkien analizó falma-li-nnar como “olas espumosas-muchas-sobre”). Se encuentran más ejemplos de formas alativas
implicando “sobre” en el poema Markirya; tenemos atalantië mindoninnar
(o mindonnar) “sobre las torres caídas”, y axor ilcalannar
“sobre los huesos brillantes”.
Sin embargo, debemos ser conscientes de que aunque los
casos alativo y ablativo no siempre implican movimiento físico “de” o “hacia”
algo, sus significados básicos “a/hacia”, “de/desde” pueden también reforzarse.
El alativo puede a veces sugerir (además de movimiento “hacia”) movimiento
“hacia dentro de...”: los ejemplos comprobados son: ëari lantier cilyanna
“los mares cayeron hacia un abismo” (LR:56), y mannar Valion
“entre las manos de los Vali [Valar]” (La Canción de Fíriel). El
ablativo puede indicar movimiento “hacia fuera de...” algo, y no solamente
“desde” ese algo: la palabra sindanóriello que aparece en
Namárië, la tradujo Tolkien como “fuera de un país gris” (aunque en el
análisis interlineal de RGEO:67, lo partió: sindanórie-llo,
traduciéndolo como “desde un país gris”).
Estos usos adicionales de los casos alativo y ablativo,
pueden conducirnos a ciertas ambigüedades: ¿Debe interpretarse lenden i coanna
como “fui a la casa”, o como “entré/fui dentro de la casa”? Donde
se suscite la confusión lo mejor será usar la palabra independiente mir
(o minna), si se quiere decir “hacia dentro”: lenden mir/minna i coa.
De la misma manera que “fuera de” es opuesto a “desde/de”, la Declaración de
Elendil demuestra que la palabra et “fuera” puede colocarse delante de
una forma ablativa para aclarar el significado: et Eärello...utúlien
“fuera de [o fuera desde] el Gran Mar...he venido”. Algunos podrían considerar
a et “fuera” como una preposición gobernando el caso ablativo (como ú
“sin” gobierna al caso genitivo).
La adición de terminaciones del alativo y el ablativo a
los nombres terminados en consonante:
Los sufijos como –nna y –llo y sus
variantes duales/plurales, nunca se pueden añadir directamente a un nombre
terminado en consonante sin crear un grupo imposible de cosnonantes. P.e.: el
alativo “a Elendil”, no puede ser **Elendilnna, ya que la fonética
Quenya no permite el grupo –lnn-. Como es evidente por la forma Elendilenna
aparecida en PM:401, el idioma ha resuelto este problema insertando una vocal –e-
de conexión ante la terminación del caso. Las formas alativa y ablativa que
aparecen en la Declaración de Elendil en LotR, son ejemplos de esto mismo: et
Eärello “fuera del Gran Mar” (Eär: el nombre Quenya del
Océano), Endorenna “a la Tierra Media” (Endor: palabra
Quenya que significa “Tierra Media”). Sin embargo, la palabra Eär
también se cita en la forma Eärë (SD:305), y Endor es una forma
corta de la más antigua y larga Endórë, así que no podemos tener la
completa seguridad de que esa “e” que aparece ante las terminaciones de
los casos en las formas citadas, no sea simplemente parte de la forma antigua
del propio nombre. Por otro lado, el ejemplo Elendilenna casi
incluye una vocal “e” conectora, por lo que no hay razón para creer que
el nombre Elendil terminara en –ë. La principal estrategia para evitar
grupos de consonantes no deseados ante la terminación de los casos, será
probablemente insertar una –e- ante la terminación.
Debemos sin embargo advertir, que en el caso de un nombre
plural requiriendo una vocal de conexión, parece que se prefiere a –i en
vez de a –e. Ya hemos mencionado que en el poema Markirya, Tolkien usó elenillor
como el ablativo plural de elen “estrella”. Efectivamente, la
terminación –llor del ablativo plural se ha añadido al nominativo plural
eleni. Una versión de Markirya tiene también mindoninnar como el
alativo plural “por encima de las torres” (antes Tolkien había decidido ir a
una forma contraída; ver más adelante). Aquí, se ha añadido la terminación del
alativo plural al nominativo plural mindoni “torres”.
NOTA:
Advertimos que a pesar de todo, estos nombres terminados en –ë con el
nominativo plural terminado en –i (p.e.: lassë “hoja”, plural: lassi),
no cambian su –ë final a -i ante
terminaciones como –nnar o –llon/-llor: Plotz indica que las
formas plurales de los casos alativo y ablativo de lassë, son
respectivamente: lassennar y lassellon, y no: **lassinnar
y **lassillon. A este respecto, los casos alativo y ablativo difieren
del caso genitivo: un nombre que forma su nominativo plural terminado en –i,
siempre lleva este final ante la terminación –on del genitivo plural: el
genitivo plural de lassë será lassion
y no **lassëon.
Si no insertamos una vocal de conexión, otra forma de
evitar un grupo de consonantes no deseado, será omitir simplemente la
consonante final del nombre que debe recibir la terminación del caso.
Especialmente donde la consonante final del nombre sea idéntica a la primera
consonante de la terminación del caso, estas dos consonantes podrán simplemente
fusionarse. Como ya se ha indicado, Tolkien usó primero mindoninnar como
el alativo plural de mindon “torre”, pero luego decidió olvidarse de la
vocal conectora introducida ante –nnar y en su lugar construyó la forma
contraída mindonnar, lo que simplemente representa: mindon+nnar.
Como vemos, la –n final de mindon se fusiona con la primera n-
de la terminación –nnar. Un ejemplo mucho más conocido, es Elenna
(de Elen+nna) como nombre de Númenor: después de seguir a la Estrella
de Eärendil a través del océano hacia su nueva tierra, los Eldain “...llamaron
a su tierra Elenna, Guía de las Estrellas...” (Akallabêth, UT:317: Elenna·nórë
= “la tierra llamada Guía de las Estrellas”). En un estilo similar, quizá
al ablativo de Menel “cielo” pudiera ser Menello (de Menel+llo),
en vez de Menelello.
NOTA:
Estoy maravillado de ver como son tratados ciertos nombres con formas
especiales en su raíz. En el caso de talan, talam “piso, planta”,
el alativo “a un piso/una planta” o “sobre/encima de un piso/una planta”, sería
talamenna, con una vocal de conexión insertada (el ablativo debería ser
ciertamente talamello), pero ¿podríamos empezar también a partir de talan
y emplear talanna (de talan+nna) como forma del alativo? Y, ¿qué
ocurre con el nombre toron, torn “hermano”?¿Debería “a un hermano” ser torenna
con una –e- insertada como vocal de conexión entre la forma de la raíz y
la terminación del caso, o podríamos simplemente decir toronna (de toron+nna)?
En este punto, no podemos saber que hubiera aceptado Tolkien como correcto. Yo
no rechazaría como errónea ninguna de estas alternativas.
Parece ser que la –n final de los cuatro puntos
cardinales: Formen, Hyarmen, Rómen, Númen “Norte, Sur, Este, Oeste”, se
pierde en la mayoría de los casos ante las terminaciones del alativo, ablativo
y locativo (el caso locativo se verá en la próxima lección). Un refugio al este
de Númenor se llamaba Rómenna, literalmente “Guardianes del este” (ver
su entrada en el índice de UT, y en LR:47), claramente debido a que los barcos
navegaban hacia allí desde los confines del Este. Por supuesto, Rómen-nna
> Rómenna es un ejemplo más de cómo la consonante final de un nombre se
fusiona con la consonante inicial de la terminación del caso. Sin embargo,
Namárië tiene a Rómello “desde el Este” como al ablativo de Rómen
“Este”, y aquí no hay duda de que la –n final se ha omitido para evitar
la forma imposible **Rómenllo. Pudiera ser que Rómenello, con
una vocal conectora insertada, hubiera sido también una forma válida, pero como
ya he dicho, las contracciones parecen ser formas habituales cuando las
palabras que definen a los cuatro puntos cardinales se han de declinar en
alativo o ablativo.
EQUË Y AUTA: DOS VERBOS PECULIARES:
◊El
verbo equë-: Tenemos
una muy temprana referencia de la palabra Quenya que significa “decir” o
“hablar”: quet- (aoristo: quetë, presente: quéta, pasado: quentë).
Este verbo no se usa siempre; hay una palabra alternativa que se usa para
introducir acotaciones. En WJ:392, Tolkien se refiere a:
“...una curiosa y evidentemente arcaica forma que
sobrevive solo en las lenguas de Aman: [el primitivo] *ekwê, Q[uenya]: eque,
T[elerin]: epe. No tiene formas de tiempos...siendo mayormente usada ante
algunos nombres propios (singulares o plurales), o ante pronombres
completamente independientes, en el sentido de “decir/dice”, o “dicho”.
Una anotación siguiéndole, directa o (más raramente) indirectamente, tras una
conjunción [p.e.: “Galadriel dijo que quería ir a la Tierra Media”].
En lo referente a la declinación, equë se puede
definir como el verbo más simple de todo el idioma. “No tiene formas de
tiempos...”, así que equë puede interpretarse como el pasado “dijo”
o el presente “digo/dice”, dependiendo del contexto (quizá incluso pudiera ser
el futuro “dirá”!). Principalmente se usa donde el sujeto es un pronombre
completamente independiente (lo que veremos más adelante en este curso), o un
nombre propio (no común). También debemos reparar en el orden de las palabras
indicado por Tolkien: la palabra equë, va delante de su sujeto. Tolkien
nos dio oraciones incluyendo la palabra equë, pero al mismo tiempo
fueron oraciones basadas en la información proporcionada por él mismo, algo que
haría posible una cosa así:
“Elendil
dice/dijo: “Fuera del Gran Mar a la Tierra Media he venido”
Tolkien glosó equë no tan solo como “dice”, sino también
como “digo”. Aunque en inglés “say” se entiende perfectamente también como
plural, parece que al contrario de lo que sucede con los verbos normales, equë
no lleva terminación –r cuando tiene un sujeto plural o más de un
sujeto. Tolkien estableció que equë es típicamente “usado ante...un
nombre propio” (singular o plural). Los nombres propios no suelen aparecer
en plural (excepto en oraciones como “hay muchos Juanes en este pueblo”), así
que cuando Tolkien habla del “plural de los nombres propios”, se está
refiriendo probablemente a varios nombres propios apareciendo juntos. Así pues,
debemos asumir que una oración como esta que sigue, debería ser cuando menos
aceptable:
Equë
Altariel ar Teleporno: “Utúliemmë Valinorello”
“Altariel y Teleporno [Galadriel y Celeborn]
dicen/dijeron: ‘Hemos venido desde Valinor’”
Tolkien indicó que equë raramente recibía sufijos
de ningún tipo, ni terminación pronominal alguna (WJ:392), aunque las formas
como equën “dije yo”
también pueden darse (WJ:415).
No debe considerarse erróneo sustituir equë por
una forma completa del verbo quet- con todas sus declinaciones normales
(Elendil quetë/quentë... “Elendil dice/dijo...”, Altariel ar
Teleporno quetir/quenter “Galadriel y Celeborn dicen/dijeron...”). Donde el
sujeto no es un nombre propio o un pronombre independiente, podría preferirse
una forma de quet-: i nís quentë... “la mujer dijo...”. Quizá el
orden de las palabras también sea importante. Tolkien parece querer decirnos
que equë se usa para introducir una anotación/acotación a continuación;
si el que habla y el tema del que se habla se mencionan tras la anotación,
quizá sea mejor usar una forma de quet-, p.e.:
Equë
Elendil: “Utúlien” “Elendil dijo: ‘He venido’”, pero:
“Utúlien”,
Elendil quentë “’He venido’, dijo
Elendil”.
También donde no haya anotación directa o indirecta
incluida en la oración, probablemente sea mejor usar una forma de quet-.
El ejemplo comprobado sin quentë Quendingoldo Elendilenna, citado más
atrás (PM:401), que aparentemente significa “Así habló Quendingoldo
[=Pengolodh], a Elendil”. Muy probablemente, hubiéramos podido sustituir quentë
por equë en este caso, pero quizá no.
◊El verbo auta-: Este verbo significa “pasar, salir”, “marchar, partir,
dejar” (lo que piense el que habla)(WJ:366). Los que hayan leído Silm, habrán
encontrado en el capítulo 20 la siguiente frase como parte de una arenga de
batalla: auta i lómë! “la noche está pasando!”
De acuerdo con las reglas desarrolladas en nuestro curso,
este verbo es bastante irregular, aunque Tolkien no pensaba así: en WJ:366,
hace referencia a sus “variadas formas regulares”. De cualquier forma,
el pasado de auta- no es **autanë como cabría esperar. Hay varias
formas posibles para este pasado. Una de ellas es anwë, formada por el
infijo nasal de la raíz primitiva AWA-; la terminación –ta de auta-
(¿quizá la primitiva awatâ-?), no aparece por ningún sitio en esta forma
de pasado. Sin embargo, la forma anwë “solo se encuentra en la lengua
arcaica”, así que nos concentraremos en las formas modernas.
Hay dos formas establecidas del pasado y el perfecto del
verbo auta-, con algunas diferencias de significado. Si el significado
es “se marchó” en el puro sentido físico, algo como dejar un sitio para ir a
otro, se usa oantë como pasado. Con arreglo a lo que dice Tolkien, esta
forma es “regular para un verbo de los terminados en –ta” (aunque la
mayoría de los verbos que terminan así, parece que forman su pasado añadiendo
simplemente la terminación –në). El pasado, se supone que desciende de awantê
que, es evidentemente un infijo nasal de awatâ, y en Quenya estas
palabras originan oantë y auta respectivamente (con el cambio awa>oa,
hemos presentado una palabra en la lección anterior: hroa “cuerpo”, que
Tolkien derivó de la primitiva srawâ). El perfecto de auta- usado
en el mismo sentido “físico”, es oantië “se ha ido [a otro sitio]”. Esta
forma perfecta está obviamente influenciada por el pasado oantë. Tolkien
advirtió que la forma oantië muestra “intrusión de –n- desde
el pasado” (WJ:366): normalmente el infijo nasal no aparece en el tiempo
perfecto.
El otro conjunto de formas del pasado y el perfecto del
verbo auta- no es menos irregular. El pasado alternativo es vánë
y el perfecto avánië. La primera sílaba de vánë parece ser la
descendiente Quenya de la raíz WÂ- (WJ:366, otra aparente manifestación
de AWA-), mientras que la terminación –në es simplemente la del
pasado normal (de nuevo, la forma perfecta parece estar influenciada por la forma
del pasado: la –n- de vánë deslizándose dentro del perfecto: avánië).
La forma vánë y el correspondiente perfecto avánië,
han adquirido un significado más “abstracto” que las formas oantë, oantië.
Vánë no significa “salió (hacia otro sitio)”, sino más bien
“desapareció, pasó”. El perfecto avánië aparece (con la terminación –r
del plural) en Namárië, en la oración yéni ve lintë yuldar avánier
“largos años han pasado como rápidos sorbos”. Esta oración ilustra
claramente el significado de esta forma perfecta, porque obviamente el
significado no es que yéni “largos años” se hayan marchado a otro
sitio. Los “largos años” simplemente han pasado, se han esfumado y no han
cambiado de lugar. Donde el sujeto es más tangible que “largos años”, las
formas vánë/avánië implicarían que dicho sujeto ha desaparecido, está
perdido, ha muerto, etc...
Tolkien indicó en efecto, que el significado de vánë/avánië
estaba influenciado por la palabra relativa vanwa “ido, perdido,
evadido, pasado”. Aparece dos veces en Namárië: si vanwa ná, Romello vanwa,
Valimar “ahora está perdido, perdido [para aquellos] venidos del Este, está
Valimar”. En WJ:366, Tolkien llama a vanwa “el participio pasado”
de auta-, aunque obviamente no tiene conexión con los participios
pasados o pasivos que hemos visto anteriormente en este curso (construidos con
las terminaciones –na o –ina). Hay evidencias de algunas
alternativas, de algunos participios más raros terminados en –nwa. Sin
embargo, con todos los intentos y propuestas, importa poco si llamamos a vanwa
participio o adjetivo verbal (como hace Nancy Martsch en su BQ).
NOTA 1: Como
se apuntó en la Lección Ocho, también es posible que Tolkien al escribir
Namárië pensara en la palabra avánier como en la forma perfecta de un verbo
que aparece en las Etym: vanya- “ir, partir, desaparecer” (ver la
entrada WAN-). Deberíamos aceptar las ideas que tuvo Tolkien después de
LotR acerca del verbo auta-; aparece después de todo, en algunas fuentes
primarias como el Silm. La palabra adjetival vanwa “ido, perdido”, se
encuentra ya en el QL de 1915 (QL:99), y se ha ido manteniendo durante todas
las etapas del desarrollo del Quenya.
NOTA 2: En
las Etym, entrada GAWA-, aparece un verbo auta- “inventar” algo
distinto. Parece que el último auta- “ir, marchar, salir” no existe en
el tiempo en que Tolkien escribe las Etym. Debemos de cualquier forma, aceptar
ambos verbos como válidos en Quenya, pudiendo distinguir entre ellos en algunos
tiempos, usando quizá la forma autanë como pasado simple de auta-
“inventar”.
TERMINACIONES
PRONOMINALES POSESIVAS:
Hasta ahora hemos visto cinco terminaciones pronominales
que se pueden añadir a los verbos en función a sus sujetos: -nyë
(acortada a –n): “yo”, -lyë: “tu”, -lmë y –mmë:
“nosotros” (inclusivo y exclusivo), más –ntë: “ellos”. También hemos
señalado que los pronombres Quenya acostumbran a aparecer como terminaciones y
no como palabras separadas como sucede en muchos idiomas.
Los pronombres también pueden describir posesión o
pertenencia. En nuestro idioma, tenemos pronombres como “mi/mío”,
“tu/su/tuyo/suyo”, “el/ella/de el/de ella”, “nosotros/nuestro”,
“vosotros/vuestro”, “ellos/de ellos”. En el Quenya, estos pronombres se definen
mediante terminaciones, aunque estas se añaden lógicamente a los nombres y no a
los verbos. P.e.: la terminación que definiría “mi”, sería –nya. Así
pues, “mi casa” sería coanya, mientras que “mi tierra” es nórenya.
El acento recaerá en la sílaba anterior a la de la terminación pronominal: co-A-nya,
nó-RE-nya. Todas las terminaciones pronominales comienzan con un
grupo de consonantes, y en concordancia con las reglas normales, el énfasis
recaerá en la segunda sílaba desde el final cuando su vocal vaya seguida por un
grupo de consonantes.
Como se ve claramente, todas las terminaciones citadas
terminan en la vocal –ë: -nyë “yo”, -lyë “tu”, etc. Las
terminaciones posesivas pronominales correspondientes, pueden derivarse
cambiando simplemente la vocal final –ë por –a. Ejemplos:
-nyë
“yo” / -nya “mi”
-lyë
“tu” / -lya “su”
-lmë
“nosotros” / -lma “nuestro” (inclusivo)
-mmë
“nosotros” / -mma “nuestro” (exclusivo)
Así, además de coanya “mi casa”, podremos obtener coalya
“su casa”, mientras que coalma y coamma se podrían traducir ambas
como “nuestra casa”.
NOTA:
Hasta ahora hemos visto que la diferencia entre el “nuestro” inclusivo y el
exclusivo, era similar a la existente entre el “nosotros” inclusivo y el
exclusivo que hemos visto en la lección anterior. Así pues, “nuestra casa” se
expresará como coalma si el único (los únicos) al/los que se
dirige/dirigen son también los propietarios de la casa, y van incluidos en la
palabra “nuestra”. De lo contrario, coamma será la palabra que
utilicemos para referirnos a “nuestra casa” si estamos hablando a una parte en
la que no se encuentran los propietarios y por consiguiente no están incluidos
en la palabra “nuestra”.
Parece razonable asumir que la terminación –ntë
“ellos”, tiene su contrapartida en –nta “de ellos”, aunque este último
sufijo no está comprobado en el material publicado hasta la fecha. Un problema
podría ser que chocara con la terminación del alativo dual, pero en el peor de
los casos sería más difícil explicar si ciryanta debe interpretarse como
“una pareja de barcos” o como “sus/de ellos barcos”. Presumiblemente, las
terminaciones deben poder combinarse: ciryantanta “a su/de ellos pareja
de barcos”! No construiré ejercicios que contengan la terminación no
contrastada –nta “su/de ellos”, y os recomiendo que no las escribáis.
Combinación de las terminaciones pronominales posesivas
con las terminaciones de caso y número:
Combinar estos dos tipos de terminaciones es lo que más
fácilmente nos permitirá manejar el total de las formas del nombre Quenya. Hemos
dejado de lado cientos de posibles combinaciones, pues ya que estamos en ello
(en las combinaciones), las terminaciones relacionadas no son demasiado
numerosas y la capacidad de nuestra memoria tampoco es ilimitada después de
todo.
Tomaremos como ejemplo la palabra sambelya “tu
habitación” (sambë “habitación”+-lya “tu”), declinándola para
todos los números y casos que hemos visto hasta ahora en este curso. Si esto
nos parece algo complicado que nos intimida al primer golpe de vista, tengo que
deciros que poco a poco iremos descubriendo que es perfectamente regular, y que
no nos vamos a encontrar nuevas informaciones en absoluto: tan solo hay que
comenzar por sambelya “tu habitación”, y tratar de hacer lo mismo con
cualquier otro nombre terminado en –a, añadiéndole las terminaciones
normales para el número y el caso. Una consecuencia de esto, será que la
palabra tendrá el plural acabado en –r (sambelyar “sus
habitaciones”), aunque sambë “habitación” aparezca en plural con la
forma acabada en –i (sambi “habitaciones”).
◊Nominativo/Acusativo: singular: sambelya “tu habitación”, dual: sambelyat “tu pareja/par de habitaciones”, plural: sambelyar “tus habitaciones” (En la forma arcaica del Quenya, que tenía un acusativo
diferente, veríamos seguramente el acusativo singular sambelyá, y el
acusativo plural sambelyai, pero en este curso no usaremos formas
diferentes).
◊Genitivo: singular: sambelyo “de tu habitación” (la
terminación –o del genitivo sustituye al final –a de sambelya,
aunque aquí la –a es parte de otra terminación), dual: sambelyato “de tu pareja/par de habitaciones”,
plural: sambelyaron
“de tus habitaciones”.
◊Posesivo: singular: sambelyava “de su habitación”, dual
(?): sambelyatwa
“de su pareja/par de habitaciones”,
plural: sambelyaiva
“de sus habitaciones”.
◊Dativo: sambelyan “para tu habitación”, dual: sambelyant “para tu pareja/par
de habitaciones”, plural: sambelyain “para tus habitaciones”.
◊Alativo: sambelyanna “a tu habitación”, dual: sambelyanta “a tu pareja/par
de habitaciones”, plural: sambelyannar “a tus habitaciones”.
◊Ablativo: sambelyallo “desde tu habitación”, dual: sambelyalto “desde tu pareja/par
de habitaciones”, plural: sambelyallo (o –llor)
“desde tus habitaciones”
(en el caso del alativo y el ablativo, el acento recae en la vocal que va
delante de la terminación del caso [p.e.: sambelyAllo], en
concordancia con las reglas normales sobre acentuación, las cuales se aplican a
todas las formas citadas aquí).
NOTA: La
Declaración de Elendil incluye las palabras sinomë maruvan, ar hildinyar
“en este lugar moraré, yo y los míos”. Del ejemplo hildinyar “los míos”, se podría deducir que los nombres plurales con
terminación –i (como hildi “de ellos”), deben asumir esa
terminación ante las terminaciones pronominales y las marcas secundarias del
plural (como –nya o –r de hildinyar). Si así fuera, “tus
habitaciones” debería ser sambilyar en vez de sambelyar
como henos puesto más atrás. Es posible, pero el ejemplo hildinyar tiene
sus propias peculiaridades; ver más adelante.
ATENCION: La
terminación del pronominal posesivo, se añade primero y las terminaciones de
número y caso se añaden tras ella: “Desde tu habitación”, sería sambelyallo
y no **sambellolya. Un ejemplo del mismísimo Tolkien, es el saludo: anar
caluva tielyanna
“el Sol brillará sobre tu
camino” (UT:22,51): el nombre tië “camino” aparece aquí en
combinación con la terminación pronominal –lya “tu” y tielya “tu
camino” se expande a su vez con la terminación del alativo: -nna
“sobre”, para expresar “sobre tu camino”.
Otro ejemplo de un nombre equipado con ambas
terminaciones: la pronominal y la del caso, aparece en el más famoso saludo
élfico: “una estrella brilla en la hora de nuestro encuentro”: elen síla
lúmenn’ omentielmo, como la versión impresa en la primera edición de LotR.
Con esta lección, ya hemos presentado toda la gramática necesaria para
comprender esta oración: elen “una estrella”, síla “brilla” o
mejor “está brillando” (el presente continuo del verbo sil-), lúmenn’
(o la forma completa lúmenna) “en (la) hora” (el nombre lúmë
“hora”+la terminación alativa –nna “en”), y finalmente, la palabra que
es de verdad relevante para lo que aquí y ahora estamos tratando: omentielmo.
Esta debe analizarse como un nombre (¿o gerundio?) abstracto omentië
“encontrando”+la terminación –lma del “nuestro” inclusivo (WJ:367), y omentielma
“nuestro encuentro”, va equipada con la terminación –o del genitivo,
para expresar “de nuestro encuentro”: así pues, omentielmo, ya
que la –o sustituye a la –a.
El dual inclusivo “nuestro”:
En la edición revisada de LotR (1966), Tolkien alteró la
palabra omentielmo, convirtiéndola en omentielvo, aunque la
traducción permaneció inalterable: “de nuestro encuentro”. Hizo una explicación
interna de este cambio, referida brevemente en una de las notas de Humphrey
Carpenter en la colección de las Cartas de Tolkien que editó (Cartas:447, notas
sobre la Carta #205):
“El idioma élfico Quenya tiene una diferencia en su
declinación dual, la cual cambia el número de personas involucradas; para dar a
entender este defecto, Tolkien remarcó que ‘era un error que habitualmente
cometen los Mortales’. En este caso, Tolkien dijo en una nota que en el
Libro de Thain de Minas Tirith (una de las supuestas fuentes de LotR), constaba
omentielvo, pero que el manuscrito original de Frodo (perdido),
probablemente llevara omentielmo; y que omentielvo es la forma
correcta en el contexto en cuestión.
El quiz de la cuestión parece ser el siguiente: en el
saludo “una estrella brilla en la hora de nuestro encuentro”, la palabra
“nuestro” se refiere al encuentro de “dos” personas (Frodo y Gildor, el primero
dirigiéndose al segundo). Sin embargo, un “nuestro” dual es apropiado aquí
(“nuestro” significando “de ti (singular) y de mí”). El manuscrito original (y
perdido) de Frodo, llevaba en cambio un “nuestro” plural (terminado en –lma,
o con la terminación –lmo del genitivo), pero ese es el tipo de
“nosotros” que se usa para referirse a algo concerniente o perteneciente a tres
o más personas. Resultaba inapropiado, cuando tan solo dos personas (Frodo y
Gildor) se encuentran involucradas en “nuestro encuentro”. Este pequeño error
gramatical de Frodo fue gentilmente subsanado en el libro de Thain de Minas
Tirith, una de las copias de su manuscrito original.
Esta explicación “interna” es tan solo una mera
racionalización por parte de Tolkien. Desde un punto de vista “externo” es
obvio lo sucedido: tras la publicación de LotR, el Profesor no pudo resistir la
tentación de seguir arreglando la tabla de los pronombres Quenya (un proceso
que había estado haciendo durante décadas). Aparentemente, decidió incluir
formas duales especiales de “nosotros” (inclusivo) y “nuestro”, que pudieran
usarse cuando tan solo dos personas son las afectadas: el que habla y al que
este se dirige... Por desgracia, esta revisión entra directamente en conflicto
con una obra ya publicada sobre el Quenya, pero a pesar de ello, el Profesor
cambió omentielmo por omentielvo y fabricó una pequeña historia
para explicar la discrepancia desde un punto de vista “interno”: Frodo
simplemente no conocía bien la gramática! Gildor señala a los otros Elfos:
“aquí tenemos a un aprendiz de la Lengua Antigua”, de repente y con aire
irónico! Quizá tengamos que imaginar un par de furtivas y divertidas sonrisas
en los labios de los asistentes: “Ah! Tras todos estos siglos, los Mortales
siguen sin ser capaces de usar bien los pronombres duales...!”
Dejemos a los pobres Mortales que intenten contestar a
esto: ¿Cuál es realmente la terminación para el dual “nuestro” (inclusivo), y
la correspondiente para el dual inclusivo de “nosotros”? La mayoría de las
extrapolaciones sinceras nos llevarían a esta conclusión: sustituyendo la
terminación –o del genitivo de omentielvo, nos daría omentielva,
pues seguramente el sufijo pronominal posesivo será –a, como en todos
los otros ejemplos comprobados de este tipo. Procedemos a aislar –lva
como terminación para el dual “nuestro” inclusivo, p.e.: coalva “nuestra casa”,
definiendo a una casa propiedad de dos personas, una de las cuales le habla a
la otra. Con arreglo al patrón observado en algunos pares como –lya
“tuyo/suyo”, frente a –lyë “tu”, podemos asegurar que nuestra
reconstruida terminación –lva “nuestro”, corresponde a una terminación –lvë
“nosotros”, un “nosotros” inclusivo dual que significa “tu y yo”: leyuvalvë i ostonna “nosotros
iremos a la ciudad [tu y yo]”. Advierto que la terminación para el “nosotros”
inclusivo presentada en la lección anterior –lmë, se referiría a un
grupo de al menos tres personas.
NOTA:
Hasta donde se sabe, el Quenya no tiene una terminación específica para el
“nosotros” exclusivo dual (literalmente: “yo y exactamente UNA persona más!”).
Se asume que –mmë se usa para el “nosotros” exclusivo, y –mma
para el “nuestro” exclusivo, y no para otro cualquier grupo de dos o más
personas afectadas. En uno de nuestros ejemplos caseros anteriores, ponemos las
palabras utúliemmë Valinorello en los labios de Galadriel y
Celeborn. Por otro lado, nadie debe sorprenderse al ver que Tolkien intentó
terminaciones específicas para el “nosotros” y el “nuestro” exclusivo dual, con
objeto de hacer la tabla de pronombres completamente simétrica.
Como ya he dicho, la más honrada y sincera reconstrucción
basada en la forma omentielvo “de nuestro encuentro”, nos llevaría a
extrapolar las terminaciones duales inclusivas –lva “nuestro” y –lvë
“nosotros”. Esta reconstrucción podría ser correcta y deberíamos prestar
atención a estas formas, usadas por muchos escritores. También existen otras
posibilidades. Si aislamos el elemento dual específico de la palabra omentielvo,
obtendremos la –v- que, de alguna manera, está relacionada con la
terminación dual –u (como en Aldu “Dos Árboles”). Pero si la –u
se transmutara en una consonante, lo haría seguramente en –w que
corresponde a una “semivocal” (la vocal u se usa de hecho como
consonante). Se ha sugerido también, que la terminación para el dual inclusivo
“nuestro” pudiera no ser –lva después de todo, sino quizá –lwa.
Con arreglo a esta teoría, añadir la terminación –o del genitivo
produciría –lvo, en vez de **-lwo, por la simple razón de que –wo-
no es una combinación posible en Quenya. En efecto, la w (la consonante
que se corresponde con la u), se convierte aquí en v ante o.
Un paralelismo fonético posible se muestra en alguno de los nombres citados en
PM:352-353. Un ejemplo es Telufinwë “El Último Finwë”, que se cita como
una forma corta de Telvo. Aparentemente, esto es el elemento inicial del
nombre completo: telu+el sufijo –o (funcionando aquí como una
terminación de masculino). Vemos como la –u de Telu se ha
convertido en v en el nombre Telvo, evidentemente ante la –o.
Podríamos imaginar un desarrollo por medio del cual, una forma como Teluo
se redujera a dos sílabas pronunciando Telwo, y esta forma finalmente se
hubiera visto alterada convirtiéndose en Telvo, deshaciéndose de la
desconocida combinación –wo-. De forma similar, omentielwo podría
haberse transmutado hacia la forma contrastada omentielvo.
Si la terminación del “nuestro” dual inclusivo es –lwa
y no –lva, podemos también asumir que la terminación del “nosotros” dual
inclusivo será –lwë en vez de –lvë. Pero extrapolar a partir de
una forma que se ha reconstruido a sí misma, es por supuesto, un negocio muy
arriesgado.
Con el fin de evitar grupos imposibles de consonantes,
deberemos insertar una vocal extra (-e-) ante la terminación pronominal
cuando esto sea necesario. Como recordaremos, esta vocal extra puede colocarse
también ante las terminaciones de caso. Combinando atar “padre” con –lya
“tu” para expresar “tu padre”, produciremos atarelya (**atarlya
no es posible en Quenya). “Nuestro padre”, sería ataremma (“nuestro”
exclusivo) o atarelma (“nuestro” inclusivo), y también atarelva o
atarelwa si “nuestro” es un pronombre dual inclusivo (“el padre de los
dos de nosotros”). Puede que si el pronombre es plural, se pueda utilizar –i-
como vocal conectora, si las terminaciones pronominales y las del caso se
comportan de la misma manera: el vocablo elenillor (acuñado por
el mismo Tolkien) “desde las estrellas/de las estrellas”. Así pues, “tus
estrellas” sería elenilyar, y “nuestros (exclusivo) padres”,
sería evidentemente atarimmar en vez de ataremmar
(por supuesto, es principalmente la –r final la que hace las funciones
de plural en este caso, así que no puede haber dudas en cuanto al número).
Puede ser que hildinyar “mis herederos” de la Declaración de Elendil,
sea un ejemplo de esto, si el nombre “heredero” fuera (?)hil, con la
raíz hild-, plural hildi.
No obstante, la terminación –nya “mi” parece ser
algo especial. Donde se requiere una vocal conectora, siempre se prefiere –i-,
independientemente de que el nombre al que se le añade sea singular o plural.
Parece que esta vocal conectora refleja la vocal de la raíz primitiva que
produce en Eldain la primera persona del pronombre: NI²- (citada en Etym y definida simplemente como “yo”). La
Canción de Fíriel tiene ananinya y no **anarenya “mi Sol”. De
forma parecida, “mi padre” es atarinya (LR:61) en vez de (?)atarenya;
no podemos saber si la última forma es también válida. El (nominativo) plural
“mis padres”, sería atarinyar, así que singular y plural permanecen
distintos. En la misma línea, la forma singular de hildinyar “mis
herederos” podría ser hildinya “mi heredero”, con la misma –i-
como vocal conectora, aunque se prefiera siempre la terminación –nya. En
el caso de otras terminaciones como –mma “nuestro”, podríamos ver una
variación entre hildemma (?) “nuestro heredero” y hildimmar
“nuestros herederos”; en el último caso, la –i- es la terminación normal
del plural nominativo, usada como vocal conectora (en Etym, entrada KHIL-,
aparecen precisamente algunas formas plurales como hildi “seguidores”,
que tiene en su significado un importante paralelismo con “herederos”).
Se ha sugerido que la terminación –nya unida a un
nombre terminado en –ë, desplazaría a la –ë con una –i
(así como la terminación plural –i desplaza a la final –ë cuando
se añade a un nombre). Sin embargo, un ejemplo del mismo Tolkien que se publicó
en el verano de 2000, demuestra que esto no es así: VT41:11 lleva órenya
y no **órinya “mi corazón” (órë “corazón”, en el sentido de
“mundo interior”). Con arreglo al sistema que estamos intentando desarrollar,
diríamos que el plural “mis corazones” sería órenyar en vez de (?)órinyar,
ya que órë termina en –ë y así no requiere vocal conectora como
sufijo. Carta Plotz: lassennar, y no **lassinnar, como el plural
alativo de lassë “hoja”, aunque el nominativo plural es lassi. En
una línea parecida veríamos lassenya “mi hoja” frente a lassenyar
“mis hojas” (más difícil: **lassinyar). La vocal conectora –i-
funciona solo en los casos en los que los nombres plurales terminan en
consonante y reciben terminaciones; los nombres en singular llevan en cambio la
–e- como conectora, excepto en el caso de la terminación –nya
“mi”, que prefiere –i- dependiendo de si el nombre al que se añade es
singular o plural (si es plural irá indicada por las terminaciones secundarias
de número y/o caso que llevará añadidas tras la terminación –nya).
NOTA: Por
supuesto, asumimos que los nombres terminados en –ë cuyas raices llevan –i-
aparecerían con la última forma cuando se añaden terminaciones. Así, si lírë
(líri-) significa “canción”, “mi canción” sería evidentemente lírinya
(plural lírinyar “mis canciones”). Esto sería bastante diferente si
viéramos líri- ante cualquier sufijo de pronombre o de caso (lírilya
“tu canción”, ablativo lírillo “de una canción”, etc.).
En algunos casos, se usan las formas contraídas en vez de
insertar vocales conectoras. En UT:193, se nos proporciona la forma aranya
sin traducir, pero que aparentemente significa “mi rey” (Erendis usa
esta palabra cuando se dirige al Rey de Númenor). Es seguramente: aran
“rey” + -nya “mi”, que daría la forma imposible **arannya,
simplificada a aranya. Posiblemente también fuera aceptable (?)araninya,
pero cuando el nombre termina en la misma consonante con la que comienza la
terminación pronominal, se permite la fusión de la última consonante del nombre
con la primera consonante de la terminación, un fenómeno que se observa también
donde aparecen involucradas las terminaciones de caso (mindonnar en vez
de mindoninnar como alativo plural de mindon “torre”; quizá “mis
torres” fuera mindonyar en vez de mindoninyar).
Especialmente donde figura la terminación –nya
“mi”, las formas contraídas pueden funcionar donde no sería necesario añadir
una contracción a una palabra permitida. La palabra del Alto Elfico que define
“hijo” es yondo, por lo que “mi hijo” será yondonya y, a pesar de
todo, existe una buena razón para dudar de que esa forma sea válida. Ya en
LR:61, Elendil se dirige a su hijo como yonya, aparentemente una
variedad contraída de yondonya. Quizá yonya se usara como “mi
hijo” principalmente cuando se dirigían al hijo como directamente afectado. Si
fuera así, tendríamos un ejemplo paralelo: una palabra para definir “niño”, es hína
o hina, usándose la última (la de la vocal corta) solo cuando “nos
dirigimos a un niño (joven)” (WJ:403). Tolkien hizo una nota acerca de este hina
usado como una forma de dirigirse a alguien, y que generalmente, aparece en la
forma hinya “mi niño”, siendo esta última una forma contraída de hinanya
(otra vez WJ:403).
Sumario de la Lección Catorce:
El caso alativo Quenya se forma con la terminación –nna
(plural –nnar) y expresa la idea básica de “a/hacia”, p.e.: ciryanna
“a un barco”. En ciertos contextos, este caso también puede expresar “sobre,
encima” o “dentro”. El caso ablativo se forma con la terminación –llo
(plural –llon, alternativamente –llor), y significa “de/desde”,
p.e.: ciryallo “de/desde un barco”; a veces el ablativo puede también
implicar “fuera de”. Las formas duales del alativo y el ablativo terminan en –nta
y en –lto respectivamente (al menos en el caso de los nombres con las formas
duales del nominativo terminadas en –t; puede ser que los nombres con
las formas duales del nominativo terminadas acabadas en –u, tengan las
terminaciones básicas en –nna o en –llo siguiendo a la vocal
citada). Si un nombre que acaba en consonante tiene que recibir la terminación
del caso alativo o ablativo, debe insertarse una vocal conectora (en el
singular –e- y en el plural –i-), ante la terminación del caso a
fin de evitar un grupo imposible de consonantes; de no ser así, usaremos la
forma contraída (p.e.: Rómello “desde el Este” = Rómen+llo). – El
verbo equë- es una forma peculiar que no se halla influenciada por el
tiempo, y raramente, lleva terminaciones de ningún tipo; significa “dicho/dijo”
o “dice” y se usa para introducir acotaciones, donde el sujeto (que sigue al
verbo equë- y precede a la
acotación) es un nombre propio o un pronombre independiente. – El verbo auta-
“pasar, salir, dejar” tiene formas sorprendentes en el pasado y el perfecto: oantë
u oantië si el verbo se refiere al hecho de dejar fisicamente un sitio
para ir a otro, pero vánë y avánië, si el verbo se refiere a
desaparición, pérdida, muerte, etc. – Los pronombres posesivos Quenya se
expresan generalmente por la adición de terminaciones al nombre relevante (la
cosa poseida). Estos sufijos incluyen –nya “mi”, -lya “tu”, -lma
“nuestro”(inclusivo) y –mma “nuestro” (exclusivo). Advierto que estas
terminaciones posesivas corresponden a las terminaciones pronominales del
sujeto añadidas a los verbos, la primera terminación en –a mientras que
la última es en –ë (asimismo, la terminación no comprobada para “suyo/de
ellos”, podría ser –nta, en correspondencia con –ntë “ellos”).
Hay también una terminación específica para el “nuestro” dual inclusivo, pero
esta forma no se puede reconstruir con entera confianza (estas son: -lva
o –lwa; tan solo –lvo con la terminación del genitivo añadida
está contrastada). Donde se requiera, se deberán incluir vocales conectoras
entre el nombre y la terminación pronominal, probablemente deberán aplicarse
las mismas reglas en el caso de las terminaciones –nna y –llo,
excepto en aquellas que terminan en –nya “mi” que parecen preferir la
vocal conectora –i-. Toda vez que un nombre lleva una terminación
pronominal, este nombre puede estar influenciado por el número o el caso, como
si se tratara de un nombre regular terminado en –a.
VOCABULARIO:
Ya hemos terminado con los números básicos del 1 al 12
(incluyendo el número que hemos deducido: rasta). Los números más altos
son desgraciadamente bastante inciertos, aunque tenemos algunas pistas. Podemos
añadir algo más a este respecto, pero en esta y en las dos lecciones
siguientes, presentaremos los números ordinales comprobados, los que muestran o
definen orden o posición en una determinada serie, como: primero, segundo,
etc...
Minya:
“primero” (el número minë “uno” y
la terminación adjetival –ya. El nombre original del “Primer Clan de los
Elfos” era Minyar, literalmente: “Los Primeros”, aunque más tarde los
Noldor les llamaron “Vanyar” o “Únicos Nobles” [WJ:380,382-383]).
Equë-: “digo/dices”
“dijo/dicho” (sin tiempo; este verbo introduce a los comentarios)
Auta-: “dejar
ir, pasar, marchar, abandonar” (pasado: oantë, perfecto: oantië,
alternativamente: vánë y avánië, refiriéndose estas dos últimas
formas a la desaparición o muerte, como se ha explicado antes). El participio
pasado de auta-, es vanwa “perdido, ido, pasado, evadido”, pero
esta palabra puede tratarse casi como un adjetivo independiente.
Menta-: “enviar”
Ruc-:
“sentir miedo/horror/temor, temer” (construido a partir de “de/desde el objeto
temido”, significando presumiblemente que sería el objeto directo
correspondiente al caso ablativo en Quenya)
Ambo: “colina”
Mindon: “(gran)
torre” (el Mindon Eldaliéva o
“Gran Torre de Eldalië”, mencionada en el Silm. La primera sílaba de mindon
es relativa al nombre minë “uno”, ya que un mindon es “una torre
aislada” y no parte de una estructura más grande).
Númen: “Oeste”
(Númenor, Númenórë “Confín del
Oeste” o “Tierra del Oeste”: núme(n)+nórë). Parece que los nombres de
los puntos cardinales se tratan como nombres propios, con mayúsculas y sin
necesidad de artículo: Rómello en Namárië (lo que Tolkien tradujo como
“desde el Este””, y que sin embargo en el texto Quenya figura sin la i).
Sambë: “habitación,
cámara” (en Sindarin sam, samm-:
el Sammath Naur, o “Cámaras de Fuego” dentro del Monte Maldito).
Yondo: “hijo”
Haira: “lejos,
remoto”
Et: “fuera”
(seguido por el ablativo para expresar “fuera de”).
Para añadir a nuestra lista tradicional de doce nuevas
glosas introduciremos también un par de nombres propios, requeridos para los
ejercicios. De acuerdo con nuestra política, evitaremos hacer referencias
explícitas a la mitología de Tolkien en estos ejercicios, por lo que aquí no
apareceran nombres propios acuñados por él. Así que, acuñaremos nuevos nombres
siguiendo sus principios. La terminación –(n)dil aparece a menudo en los
nombres masculinos, y significa “amigo” o “amante”, p.e.: Eärendil
“amigo del mar”, o Elendil “amigo de la Estrella” (pero también implica
“amigo del Elfo”, ya que las palabras elen y Elda están
relacionadas y a menudo eran confundidas por los Eldain: WJ:410). Así, nos
aventuraremos y diremos Calandil “amigo de la luz”. Para los nombres
femeninos, se pueden observar ciertos patrones en los que un adjetivo terminado
en –a puede convertirse en un nombre femenino cambiando la terminación a
–ë (no confundir con la forma plural del adjetivo), p.e.: una de las
reinas de Númenor, se llamaba Ancalimë, un nombre claramente formado a
partir del superlativo ancalima “la más brillante” (De forma similar los
nombres masculinos pueden formarse cambiando la terminación –a por –o,
o bien por –on, p.e.: Sauron, frente a saura “podrido,
asqueroso”. De repente entendemos porque el Señor Oscuro no permitía a sus
siervos usar el nombre que los Elfos le habían dado!) Comenzando a partir de un
adjetivo manejable como nessima “juvenil”, podemos derivar el posible
nombre de mujer Nessimë “la Única Joven”. Sin embargo, el significado de
los nombres Calandil y Nessimë no tiene importancia alguna para
el desarrollo de los ejercicios.
EJERCICIOS:
1: Traducir
al español:
2: Traducir al Quenya (y advierto que el “nuestro” inclusivo será un pronombre
plural, ya que la forma exacta de la terminación del dual “nuestro” inclusivo
no se puede reconstruir con exactitud y certeza):
I. Calandil dijo a Nessimë:
“Tu hijo ha salido de la casa junto con todos los chicos ha ido a la colina”
J. Desde el cielo [Menel:
el firmamento], el Sol da luz a nuestro (inclusivo) mundo, y la oscuridad ha
desaparecido
K. Calandil dijo al malvado
rey: “He enviado a tus guerreros a la Torre para encontrar a mis hijos. Mi
esclavo protegerá a los chicos y no morirán!”
L. El hombre que tenía
[arwa] los barcos, quería partir y todos los barcos se dirigieron al Oeste [confines]
M. Nosotros (exclusivo)
fuimos a un apartamento de dos habitaciones [el dual de sambë], y el
hombre de las colinas dio a su hijo una gran espada diciendo [quétala]:
“La espada viene de una tierra remota, más allá de los confines del Oeste”
(para “confines del Oeste” utilizar el superlativo de haira)
N. Todos los árboles
murieron y desaparecieron de nuestra (inclusivo) tierra y Calandil y Nessimë
dijeron: “Nosotros (exclusivo) enviaremos a nuestros (exclusivo) esclavos a
buscar una tierra con [o “teniendo”=arwa] muchos árboles”
O. La doncella dijo al
animal: “Temo [tengo miedo de] tus grandes cuernos (dual)”
P. Fui a nuestra (inclusivo)
habitación a recoger mis cosas, ya que quería dar a mi hermano mi primer libro;
el libro descansaba [estaba descansando] en el/sobre el suelo
EJERCICIOS ADICIONALES:
Relativos a
los nombres Quenya combinados con terminaciones pronominales con sufijos para
el caso y el número:
(Debemos comprobar las soluciones de los
ejercicios anteriores antes de proceder a ejecutar estos ejercicios). Los
ejercicios anteriores incluyen varios ejemplos de nombres con terminaciones
pronominales y de caso, p.e.: lielmava “de nuestro pueblo”. Un habilidoso conocedor del Quenya,
debería ser capaz de extraer de un solo vistazo el significado de ciertas
formas, percibiendo claramente que una sola palabra como ostolmallon
significa “de nuestras ciudades”, sin necesidad de descomponer dicha palabra
en: osto-lma-llo-n “ciudad-nuestra-de-plural”. Por supuesto, un
habilidoso conocedor del Quenya también sería capaz de producir ciertas
palabras, combinando las terminaciones relevantes sin vacilar.
3: Traducir
la siguiente lista de palabras Quenya en frases españolas:
NOTA: En las
soluciones de los ejercicios se usan los siguientes “equivalentes”: los
genitivos y las formas posesivo adjetivales, se han transformado en
“construcciones de...”; las formas dativas se representan como frases
preposicionales en “por/para”, mientras que las formas del alativo y el
ablativo se representan como frases que involucran a las preposiciones “a” y
“de/desde” respectivamente. Se emplea el mismo sistema en los ejercicios
siguientes de traducción del Quenya al español, con especificación de en que
momento “de” debe traducirse como genitivo (gen.) o como un posesivo-adjetival
(poss.)- En estos ejercicios hay también algunos ejemplos del sufijo para el
“nuestro” inclusivo dual, aunque con la terminación del genitivo
convenientemente añadida, ya que sabemos con certeza (gracias al famoso ejemplo
omentielvo) la forma que asumen.
a.
Coalmallon
b.
Hroanyan
c.
Hroalmain
d.
Lambelmar
e.
Nórelyanna
f.
Engwemmar
g.
Aranelyallo
h.
Mólinyo
i.
Mólinyaron
j.
Ostolmannar
k.
Lielvo
l.
Yondolyava
m.
Sambemmat
n.
Sambenyant
o.
Sambelyato
p.
Sambelmanta
q.
Sambelyalto
r.
Lienyava
s.
Yondolmaiva
t.
Tárilyan
u.
Liemmaiva
v.
Nerinyaiva
w.
Nerinyava
x.
Seldonyain
y.
Ciryammalto
z.
Yondolvo
4: Traducir
en palabras Quenya (“de”= genitivo o posesivo como
se ha especificado, “por/para”= dativo, “a”= alativo, “de/desde”= ablativo):
a.
A tus colinas
b.
Para nuestra (exclusivo) paz
c.
Tus dos volúmenes (libros)(usar la forma dual de parma)
d.
A tu torre/A tus torres (traducir el singular y el
plural por separado)
e.
De (poss.) nuestra (exclusiva) reina
f.
De (poss.) mis hermanas
g.
Desde mi hermana
h.
De (gen.) nuestros (inclusivo) regalos
i.
De (gen.) nuestro (inclusivo) oro
j.
Para nuestra (inclusivo) alegría
k.
De (gen.) tu vino
l.
Desde tu mundo
m.
De (gen.) mi Sol
n.
Por mi rey
o.
De (poss.) nuestro (exclusivo) hijo
p.
De (gen.) nuestras (exclusivo) copas
q.
Para nuestra pareja de pájaros (usar la forma dual
de aiwë)
r.
A nuestra (exclusivo) doble pared (usar la forma
dual de ramba)
s.
Desde nuestra (inclusivo) doble pared (como el
anterior)
t.
Desde nuestras tierras
u.
De (gen.) mis [dos gemelas] hermanas (usar la
forma dual de seler, sell-)
v.
De (gen.) nuestros (exclusivos) tesoros
w.
A nuestros (inclusivo) caballos
x.
De (gen.) nuestra (dual inclusivo) casa (= “de la
casa de nosotros dos”)
y.
Por mi hermano
z.
A nuestros (exclusivo) árboles
(1): La preposición “a” a la que se refiere el
texto, es la partícula “to” que llevan los infinitivos de los verbos en inglés.
En este ejemplo en particular, el original es “to recall” (recordar,
rellamar). (N del T).
LECCION QUINCE:
La terminación –rya y más cosas acerca de las terminaciones del
posesivo pronominal. / El caso Locativo. / Oraciones relativas. / Terceras
personas “oscuras”:
MAS COSAS
ACERCA DE LAS TERMINACIONES DEL POSESIVO PRONOMINAL:
(una pregunta transgresora sobre la verdadera
naturaleza de las combinaciones ly, ny, ry, ty)
En la lección anterior hemos presentado una serie de
terminaciones pronominales que pueden añadirse a los nombres: -nya “mi”,
-lya “tu”, -lma “nuestro” (inclusivo) y –mma “nuestro”
(exclusivo); además, hay una terminación para el “nuestro” inclusivo dual: -lva
ó –lwa (tan solo comprobada en la forma –lvo con la terminación –o
del genitivo). Si ignoramos una extraña variante de la terminación –lya
“tu” (-lda, que veremos más adelante), tan solo una terminación pronominal
nos queda ya por mencionar: -rya. Aparece dos veces en Namárië, la
primera vez va seguida por la terminación del genitivo, produciendo la forma –ryo:
la palabra a la que nos referimos es ómaryo, traducida como “de su/de ella voz”, la forma genitiva
de ómarya
“su/de ella voz”. La palabra óma “voz”,
está comprobada por sí misma en muchos sitios (Etym, entrada OM-;
VT39:16).
La segunda vez –rya aparece en Namárië, y tiene
también otra terminación siguiéndola, en este caso la del dual: -t. La
palabra máryat, se
traduce como “sus/de ella manos”, y se refiere a un “par natural de manos” (la
palabra má “mano”
también está contrastada). De cualquier forma, la terminación –rya viene
a significar “su/de ella”, y por los ejemplos de Namárië, está claro que se usa
combinada con otras terminaciones al igual que los otros sufijos pronominales
que ya hemos visto y practicado (samberya “su/de ella habitación”, samberyan “para su/de ella habitación”, samberyanna “a su/de ella habitación”, samberyallo “de/desde su/de ella habitación”, samberyo y samberyava “de su/de ella habitación”...y de igual manera con las
formas duales y plurales: samberyar “sus/de ella habitaciones”, samberyat “su/de ella par de habitaciones” “su/de ella apartamento
de dos habitaciones, etc...etc...).
Durante cuarenta años, desde la aparición de “La
Comunidad del Anillo” (en la que se incluye Namárië) en 1954, hasta que
Christopher Tolkien publicó “La Guerra de las Joyas” en 1994, “su/de ella” se
conocía tan solo como –rya. En el transcurso de ese tiempo, hemos tenido
un ejemplo más de –rya como “su/de ella” en el Poema Markirya publicado
en 1983 en Los Monstruos y los Críticos (aunque en Markirya “su/de ella” no se
refiere a una persona, sino a un barco). Pero cuando en 1994 apareció WJ, se
hizo evidente que el sufijo –rya no solo cubría “su/de ella” sino
también “su/de él”: Coarya se
muestra como la palabra Quenya para definir “la casa de él” o “su/de él casa”
(WJ:369, que lo lleva como koarya).
Por supuesto, la forma coarya
también podría significar “su/de ella casa”, al igual que las formas máryat, ómaryo de Namárië también podrían, en otro contexto, significar
“sus/de él manos” y “de su/de él voz”: hemos de concluir que simplemente, el
Quenya no hace distinción entre “de él” y “de ella”. De hecho, es absolutamente
posible que –rya cubra también “su/de ello” (ver más adelante), así que
tan solo existiría una terminación para la totalidad de la tercera persona del
singular en la tabla de los pronombres posesivos. La traducción dependerá
entonces del contexto.
Hay más cosas que aprender de los dos ejemplos de –rya
en Namárië. Fijémonos en la forma dual máryat “su/de ella (par de) manos”. Como se describió en la
Lección Tres, el Quenya desarrolló un sistema por medio del cual –t
sería la terminación normal del dual, sustituida generalmente por –u
solo cuando la eufonía lo requiera, cuando la palabra que deba llevarla, ya
contenga una –t- o una –d- (Cartas:427, nota al pie). Pero en la
Lección Tres también se argumentó con el ejemplo peu “(par de) labios”, que las partes del cuerpo que se
presentan en parejas en formas duales “fosilizadas” llevan siempre la
terminación –u, “reflejando el sistema más antiguo en el que la –u
denotaba un par lógico o natural...”. No obstante, debemos recordar una
advertencia que hacíamos entre paréntesis: “la otra terminación –t también
puede usarse si se incrustan otras terminaciones ante la propiamente dicha
terminación dual; volveremos a este punto en una lección posterior”. Bien,
pues ha llegado la hora de volver a ese punto en cuestión.
Hemos asumido que, suprimiendo la terminación –rya
“de ella” de la palabra máryat
“las manos de ella”, nos quedará simplemente mát “(un par de) manos”. Como quiera que la forma dual de pé “labio” es peu, podríamos deducir razonablemente que la forma dual de má “mano”, será mau “par de manos”, aunque esta última forma carece de
contraste. Si el nombre que normalmente tiene su forma dual terminada en –u,
debe recibir un sufijo pronominal posesivo, parece que debería suprimirse la
terminación –u y expresar entonces la dualidad mediante la terminación –t,
colocada tras el sufijo pronominal, como en máryat. Aunque el dual “par de labios” sea peu, debemos admitir que “sus/de ella (dos) labios” se
construirá a partir de la forma singular pé “labio”, añadiéndole –rya “de él/de ella” y luego
–t para completar la palabra con el número dual, lo que en paralelo con máryat nos daría péryat (siguiendo con esto, tendremos: genitivo: péryato, dativo: péryant,
alativo: péryanta,
ablativo: péryalto,
etc...) Aldu es
el dual normal “par de árboles”, pero “su/de ella par de árboles” quizá tendría
que construirse a partir del singular alda con los sufijos apropiados añadidos, produciendo aldaryat. Sospecho que la terminación dual –u puede
funcionar también como una vocal conectora allá donde se necesite, tal y como
ocurre con la terminación plural –i, la cual sabemos que funciona así
bajo determinadas circunstancias. La palabra que significa “pie” es tál con raíz TAL- y quizá por eso el dual “par de
pies” sea talu.
Añadiendo una terminación posesiva pronominal a tál, su raíz TAL- requeriría en cualquier caso, de
una vocal conectora antes de que podamos pensar en añadirle una –t como
marca del dual al final de la palabra. ¿Podría ser “su/de ella par de pies”
algo parecido a taluryat,
con doble marca de dual (-u y –t), al haber aparentemente dos
marcas de plural (-i y –r) en una palabra plural como talimmar “nuestros pies”? Si así fuera, sería esta una excepción
a la regla que dice que la marca dual –u no se usa ante un sufijo
posesivo pronominal. Como es usual, tenemos escasez de ejemplos, aunque en la
Declaración de Elendil se indica que “mis herederos” es hildinyar, por lo que no sería del todo imposible que la
correspondiente forma dual fuera algo como hildunyat (o puede también que la regla que determina el final –rya
“mi”, se lleve mejor con una –i- conectora, produciendo hildinyat, aunque podríamos mantener perfectamente la –u- como
conectora ante otras terminaciones pronominales, p.e.: hilduryat “su/de ella (par de) herederos”).
Otra cosa más que aprendimos de los ejemplos de Namárië
es que en máryat
“su/de ella manos” y en ómaryo “de
su voz”, el grupo –ry- puede tomarse como un grupo de consonantes (r+y)
o bien como una única consonante (una –r- palatalizada). Esto es en
cierta forma paradójico. Ya nos tropezamos con estos problemas en la Lección
Uno, pero aquí se nos plantea una nueva disyuntiva, ya que las combinaciones
con –y- (como ry, ly, ny, ty) aparecen en varias terminaciones
pronominales posesivas. Tolkien indicó repetidamente que ómaryo se acentua en la –a- en la segunda sílaba desde
el final (en una de sus transcripciones de Namárië en RGEO, indicó todos los
énfasis de esa canción, y también tenemos dos grabaciones donde se le escucha
usar esa acentuación). Para que ómaryo
pueda acentuarse de alguna manera, -ry- debe contar como un grupo de
consonantes y no como una sola. Si –ry- fuera una sola consonante, las
reglas normales dictan que el énfasis no debe recaer sobre la vocal que va
delante, sino en la tercera sílaba desde el final.
Repetidamente nos hemos referido a otra regla de la
fonética Quenya que debemos tener en cuenta: no puede haber una vocal larga
delante de un grupo de consonantes. Así pues, la vocal de má “mano” deberá lógicamente acortarse en la forma del
alativo plural mannar
“entre...las manos”, contrastada en La Canción de Fíriel. **Mánnar no sería una palabra posible en Quenya. Entonces, si
como pensamos –ry- es un grupo de consonantes, ¿porqué la –á- de máryat no se acorta? ¿Porqué no vemos (?)maryat de la misma forma que mannar?
Francamente no se me ocurre una explicación lógica y
clara. Aparentemente debemos aceptar sin más que –ry- (como –ly-,
-ny-, -ty-) cuenta como un grupo de consonantes a la hora de señalar el
énfasis, y que la vocal larga precedente no tiene porque acortarse. Así nos
quedaría márya
“su/de él/de ella mano”, mánya “mi
mano” y málya “tu
mano”, con la vocal precedente intacta. Hay otros sufijos pronominales que
deben acortarse sin asomo alguno de duda, ya que estas terminaciones preceden
incuestionablemente a un grupo de consonantes: malma y mamma =
“nuestra mano” (inclusivo y exclusivo). **Málma y **mámma
serían imposibles. Algunas variantes se acercarían a una pareja de formas a las
que ya nos hemos referido, aunque requieren terminaciones de sujeto (-mmë
“nosotros” y –nyë “yo”) en vez de terminaciones de posesivo pronominal
para añadir a los nombres: la exclamación vá significando rechazo, lleva su vocal larga acortada ante
el grupo –mm- en vammë “no
queremos”, aunque la vocal larga parece subsistir en ványë “no querré” (WJ:371). Así, podemos decir que mientras –mm-
es sin duda alguna un grupo de consonantes, -ny- puede perfectamente
tomarse como una sola consonante (una –n- palatalizada, como la –ñ-
española).
Tan solo hay un manojo de nombres que se ven afectados
por estas variaciones en cuanto a la longitud de la vocal, palabras con una
sola sílaba que termina en una vocal larga: además de má “mano”, solo están: cú “lazo”, pé “labio”, ré “día” (24 horas), y lú “tiempo, momento, ocasión. Menos mal que, en estos casos
concretos nos salva el echar mano del “Qenya” más antiguo de Tolkien. Por
supuesto, las vocales largas de estas palabras citadas se acortarían también
ante las terminaciones de caso seguidas por un grupo de consonantes, como
indica el alativo plural mannar
“dentro/entre las manos” en La Canción de Fíriel. Pero “entre/dentro de las
manos”, sería evidentemente mályannar o mályanta
como forma dual, ya que en ese caso, ly, ny, ry, ty, no contarían como
grupos de consonantes.
Por otro lado, también hay alguna evidencia que sugiere
que estas combinaciones deberían ser consideradas como grupos. En un manuscrito
de Namárië reproducido en RGEO:76, Tolkien desmenuzó la palabra ómaryo en sus sílabas constituyentes, pareciendo querer
decirnos que –ar- y –yo- son sílabas separadas, como si –ry-
fuera un grupo de consonantes genuino después de todo y no solo una –r-
palatalizada (es bastante seguro que la –r- sea palatalizada ante la –y-,
pero si la –y- sonara como una consonante diferente, tendríamos aún un
grupo). Del mismo modo, Tolkien descompuso las palabras fanyar “nubes” e ilyë “todo” en: fan-yar, il-yë. Si
–ry-, -ny-, -ly-, así como su implicación –ty- se toman realmente
como grupos de consonantes cuando aparecen en el centro de las palabras,
quedarían explicados los patrones enfáticos que se observan. Pero aún nos queda
el problema de saber porque las vocales largas no se acortan ante estas
combinaciones. Por fortuna, estas inconsistencias no nos causarán problemas
mientras no intentemos escribir en Quenya, mientras simplemente nos limitemos a
imitar el sistema (o sistemas) empleado por Tolkien.
Espero no haberos aburrido con el desarrollo académico de
los párrafos anteriores, pero lo cierto es que aún tenemos el problema de saber
como debemos pronunciar exactamente –ly-, -ny-, -ry-, -ty- cuando van en
el centro de una palabra: ¿son simples y unitarias consonantes palatalizadas,
consonantes largas palatalizadas, o consonantes simples seguidas por otra que
sería una –y-? Parece que, por lo publicado hasta ahora, no podemos dar
una respuesta concreta. Cuando Tolkien en RGEO:76, silabizó fanyar como fan-yar,
parecía querer demostrar que, al menos no tenía la pronunciación **fañ-ar en mente, aunque las –ny- y –ty- deban
pronunciarse como consonantes simples y unitarias cuando son iniciales (ya que
en Quenya no puede haber un grupo de consonantes al principio de una palabra;
SD:416,417). La elección está entre fañ-ñar (con una –ñ- doble o palatalizada), y fan-yar o fañ-yar
(con un sonido distinto para la –y-). En cualquiera de los casos, una
palabra como atarinya “mi
padre” (que sería: atariñña, o
bien: atariñya),
iría acentuada lógicamente en la –i-, acorde con las reglas normales. El
porque esta combinación –ny- (al igual que –ly-, -ry-, -ty-)
parece que pierde la capacidad de preceder a una vocal larga acortada después,
sigue siendo un misterio. Si pronunciamos la –y- con un sonido distinto,
como creo que debe ser, estas combinaciones no deberán tomarse como grupos
normales de consonantes, ya que –y- es una “semivocal” y no una
consonante propiamente dicha.
Terminaciones pronominales posesivas usadas con infinitivos:
En la Lección Diez describimos como las formas
infinitivas de los verbos tienen una forma ampliada terminada en –ta,
que se usa cuando el infinitivo debe llevar un sufijo denotando un objeto
pronombre: así carë (cari-) “hacer”, será caritas
“hacerlo” o “haciéndolo”. A algunas formas ampliadas de
infinitivo, se les puede añadir también una terminación pronominal denotando al
sujeto de la acción verbal. Nuestro ejemplo comprobado es caritalya(s),
que Tolkien tradujo como “tu haciéndo(lo)” (VT41:17). Aquí, “tu” es el sujeto
de la acción verbal (que es “haciendo”), y se expresa por medio de la
terminación posesiva pronominal –lya “tuyo”. Podemos añadir una segunda
terminación pronominal denotando al objeto al final de la palabra: caritalyas “tu haciéndolo”, tiritanyat “yo vigilándolos”.
Algunas de estas frases probablemente puedan usarse como nombres, haciendo por
ejemplo funciones de sujeto u objeto de una oración. Quizá “quiero que los
vigiles”, pudiera expresarse como: merin tiritalyat, literalmente:
“quiero tu vigilancia a ellos”. El objeto del infinitivo podría también ser una
palabra independiente, p.e.: merin tiritalya i seldor “quiero que
vigiles a los chicos” (“quiero tu vigilancia a los chicos”).
Algunos infinitivos están por su significado muy cerca de
los gerundios. Asumiremos como cierto que los gerundios regulares (acabados en –ië)
llevan también terminaciones posesivas pronominales, p.e.: tulierya “él
está viniendo” (tulië “viniendo”). Es sin embargo incierto, que se les
pueda añadir una segunda terminación pronominal para denotar al objeto [(?)carieryas
“él está haciéndolo”].
EL CASO
LOCATIVO:
En conexión con las formas mir, minna “dentro” nos
hemos ya referido a la preposición Quenya mi “en”, la cual a veces se
combina con el artículo determinado para producir la forma (mi+i)=mí
“en el/la/lo”. Aparece en Namárië, en la frase mí oromardi, traducida
como “en las altas estancias” (es así por lo menos en RGEO:66; el texto en LotR
lleva mi con vocal corta, por lo que se deduce que debe ser solo “en”,
sin el artículo incorporado, y así, la traducción ofrecida en LotR queda
simplemente en “en altas estancias”).
Con frecuencia, el Quenya reparte preposiciones usadas en
formas especiales, como cuando “a, hacia” se expresa con la terminación del
alativo –nna, mientras que “desde” se expresa mediante la terminación
del ablativo –llo (aunque el Quenya posee preposiciones independientes
para expresar los mismos significados. No sería pues una sorpresa que Quenya,
en vez de emplear una preposición como mi, utilice una forma específica
de caso con objeto de expresar el significado de “en” (o “sobre”). El caso en
cuestión es el locativo, distinguido por la terminación –ssë
(posiblemente inspirado en la terminación finesa –ssa, -ssä de
significado similar). P.e.: “en una casa” sería coassë, “en la casa”
sería i coassë, “en mi casa” sería coanyassë, etc... (por
supuesto que el acento se traslada a la vocal inmediatamente anterior a la
terminación del caso, ya que dicha terminación comienza con un grupo de
consonantes). El locativo puede hacer referencia a la “localización” en el
tiempo así como en el espacio: en una versión antigua del saludo “una estrella
brilla sobre nosotros en la hora de nuestro encuentro”, Tolkien usó el
nombre lúmë “hora” en el caso locativo (lúmessë, RS:324).
NOTA 1:
Debemos reparar en el hecho de que la terminación –ssë no es siempre el
distintivo del locativo, significando “en” o “sobre” en cualquier sitio en el
que aparezca. A veces puede funcionar como una terminación abstracta. Ya hemos
presentado el nombre alassë “alegría, júbilo”. Entulessë está
contrastado como el nombre de un barco, y significa “Retorno” (UT:171; entul-
sería el verbo “volver a venir”=”retornar, regresar”). Caimassë sería la
forma locativa de caima “cama”, pero caimassë se usa también como
un nombre “estar en la cama”=”enfermedad”, y esta es la base del adjetivo caimassëa
“postrado, enfermo” (Etym, entrada KAY-). A veces –ssë como
terminación de nombre, no es abstracto sino que parece mantener las
connotaciones de “localidad” que tiene también cuando se usa como terminación
del locativo: el nombre aicassë “pico de montaña”, se deriva del
adjetivo aica “puntiagudo”, por lo que el término aicassë se
refiere básicamente a algún tipo de “lugar puntiagudo”. La terminación –ssë
se encuentra también en los nombres de un par de meses del calendario Elfico,
citados en el apéndice D de LotR, como Víressë y Lótessë,
correspondientes más o menos a Abril y Mayo. El significado de la palabra Víressë
es incierto, pero Lótessë conecta con toda seguridad con lótë
“flor” y parece significar esencialmente “en flor”, una concreta descripción
del mes de Mayo (definir si la terminación locativa –ssë podría o
debería añadirse a un nombre que ya termina en –ssë, es más complicado).
Lótessessë parece una forma demasiado voluminosa y complicada para
expresar “en Mayo”, y aicassessë resulta igual de embarazosa para decir
“en el pico de una montaña”. En vez de añadir la terminación del locativo a los
nombres con esa forma, sería mejor usar la preposición mi “en”: mi
lótessë, mi aicassë.
NOTA 2: Como
recordaremos, el caso alativo termina en –nna y no siempre denota
movimiento hacia algo, sino que también puede expresar la idea de “sobre”. En
algunos contextos, parecería permisible usar cualquiera de los dos: el locativo
o el alativo, resultando un significado muy atractivo (caitan caimanyassë = “estoy tumbado en
mi cama” / caitan caimanyanna = “estoy
tumbado sobre mi cama”). Tolkien ya tradujo a
veces una forma locativa usando la preposición “sobre”. P.e.: ciryassë
“sobre un barco” (MC:216, donde figura como kiryasse); también mahalmassen
más adelante).
En el plural, el sufijo locativo simple –ssë se
amplia con el mismo elemento plural –n que se ve también en las formas
plurales de las terminaciones del genitivo (-on) y el ablativo (-llon).
Así, las formas del locativo plural terminan en –ssen. El locativo
plural de mahalma “trono”, aparece en El Juramento de Cirion, donde se
hacía referencia a los Valar como a i hárar mahalmassen mi Númen
“aquellos que se sientan sobre (los) tronos en el Oeste”.
La terminación del locativo dual, se forma sustituyendo
el elemento dual –t por la primera de las s de la terminación –ssë.
La terminación resultante –tsë no está comprobada en ninguna composición
Quenya de Tolkien, pero las citó en la Carta Plotz, así que, presumiblemente
podemos encontrar formas como sambetsë “en un apartamento de dos
habitaciones”, o ciryanyatsë “en mis (dos hermanos) barcos” (estas
palabras pueden verse como las formas duales más simples sambet, ciryanyat
con la terminación locativa –ssë añadida, aunque se simplifica a –së
para evitar la combinación imposible **-tssë).
Por supuesto, las terminaciones como –ssë, -ssen, -tsë,
no se pueden añadir directamente a un nombre terminado en consonante, sin
producir un grupo imposible de consonantes. Ante la escasez de ejemplos
comprobados, deberemos concluir que es necesario el uso de vocales conectoras
siguiendo las mismas reglas que se aplican en los casos alativo y ablativo: -e-
usada como conectora en el singular, y la –i- en el plural. Así pues,
tendremos elenessë “en una estrella”, y elenissen
“en las estrellas”. El dual “un par/una pareja de estrellas”, llevaría mejor la
conectora –e- ([?]elenetsë). Las formas contraídas serían así: elessë
de elen-ssë. Los puntos cardinales Formen “Norte”, Hyarmen
“Sur”, Númen “Oeste”, Rómen “Este”, es casi seguro que deben
perder su final –n en el locativo; así como también lo hacen en el
alativo y el ablativo. Probablemente “en el Norte”, sea Formessë; la
Canción de Fíriel tiene Númessier “ellos están en el Oeste”. Esta
extraña forma parece incluir la terminación –ië “es”, plural –ier
“(ellos) están”, que probablemente Tolkien suprimió más tarde. Aún así, la
forma locativa subyacente Númessë “en el Oeste”, debe presuponerse en
algunos de estos casos. Ya que el nombre Númen “Oeste” aparece también
en la forma más corta Númë, no podemos estar seguros de que la –n
final se haya suprimido, ya que esta forma locativa podría ser idéntica.
¿Deben los nombres con las formas duales terminadas en –i
construir sus locativos duales con la terminación –tsë, o esta
terminación solo debe usarse cuando tratamos con nombres que tienen sus duales
nominativos acabados en –t? ¿Podemos pensar que la forma locativa de Aldu
“Dos Árboles”, sea Aldussë con la terminación más simple –ssë,
estando ya la dualidad suficientemente expresada por –u? ¿Quizá Aldatsë
construido a partir de la forma no declinada alda? ¿O bien Aldutsë
con las dos marcas del dual: -u y –t? Personalmente me inclino
por Aldussë, a falta de ver un ejemplo del mismo Tolkien.
La(s) terminación(es) del locativo, se puede(n) combinar
con las terminaciones posesivas pronominales, como en los otros tipos de
terminaciones de caso que ya hemos visto. El Poema Markirya, lleva ringa
súmaryassë “en su/de ella frío
seno” (ringa “frío”, súma “seno”; la referencia es la del “seno
(de un barco)”.
ORACIONES
RELATIVAS:
En LotR, hay uno de los aislados ejemplos de un locativo
Quenya. La terminación –ssen para el locativo plural aparece en Namárië,
en la frase Vardo tellumar..., yassen tintilar i eleni = “Las
Cúpulas de Varda..., donde en [en las cuales] se reflejan las
estrellas”.
La palabra ya “cual/el-la cual”, aparece aquí con
la terminación del locativo –ssen para implicar que “en el/la/las
cual/cuales” es un pronombre relativo. Se puede usar para construir oraciones
relativas, esto es, oraciones “empotradas” en otras oraciones como una especie
de frases descriptivas. Dos oraciones como “el tesoro es grande” y “tu lo
encontraste”, se pueden combinar así: “el tesoro que tu encontraste es
grande”. Observemos que el pronombre “lo” de la oración “tu lo
encontraste”, se sustituye por “cual/el que”. Este pronombre relativo es capaz
de referirse a las palabras “el tesoro” y “el cual encontré”, convirtiéndolas
en una frase descriptiva que aporta una información extra acerca del “tesoro”.
Los equivalentes probables en Quenya son estos:
i harma ná alta “el tesoro es grande” + hirnelyes “tu lo
encontraste” = i harma ya hirnelyë ná alta “el tesoro el cual
encontraste es grande”
En nuestro idioma se usa “que” como pronombre relativo
(“el tesoro que tu encontraste...”). En alemán, los artículos
determinados der, das, die, también se usan como pronombres relativos.
El artículo Quenya i, puede también asumir esa función. Esto queda
evidenciado en El Juramento de Cirion, cuyas últimas palabras ejemplifican la i
usada primero como artículo y luego como pronombre relativo: ...i Eru i or ilyë
mahalmar ëa tennoio “...el Único quien está siempre por encima de todos los tronos”.
Ya que “el Único” (Eru = Dios), es una persona y no una cosa, el
pronombre relativo debe traducirse aquí como “quien” y no como “cual”. Si hay
alguna diferencia de significado entre i y ya usados como
pronombres relativos, deberá ser esta: i se refiere a una persona
(quien), mientras que ya se refiere a una cosa o situación (cual).
Fijémonos en el hecho de que estas glosas no tienen funciones interrogativas:
la palabra i no puede usarse como “¿quién?” en una pregunta como “¿quién
eres?”. El Quenya tiene una palabra concreta para el interrogativo “¿quién?”,
que es man.
NOTA:
Esta diferenciación de “quien/cual” no es solo una interpretación posible de
nuestros escasos ejemplos. Otra sugerencia para el uso de i, es cuando
el pronombre relativo es el sujeto de la oración relativa, ya que ya se
usa cuando este es el objeto: Elda i tirë Nauco “un Elfo quien
vigila/mira a un Enano”, y Elda ya tirë Nauco “un Elfo a quien
mira/vigila un Enano”. Necesitamos más ejemplos para poder reafirmar una
interpretación fiable y correcta.
La palabra i es en Quenya el “artículo
indeclinable el/la/lo” (Etym, entrada I). Esto quiere decir que i =
“el/la/lo” no puede declinarse; no puede llevar ninguna terminación de caso.
Debemos aceptar que esto es así, incluso cuando i funciona como un
pronombre relativo “quien”. Sin embargo, ya es perfectamente capaz de
llevar terminaciones de caso, como se indica mediante el ejemplo yassen
“en el cual” de Namárië. La terminación locativa es plural porque el pronombre
relativo se refiere a una palabra plural, tellumar “cúpulas”; en el caso
del singular telluma “cúpula” el pronombre relativo referente sería
singular de la misma manera: yassë. Sucede lo mismo con otros nombres: coa
yassë “una casa en la cual...”, plural: coar yassen “casas en las
cuales...”.
Además de la forma yassen en Namárië, tenemos un
ejemplo más de ya con una terminación de caso. Un antiguo poema Elfico
en el Tolkien incluye las palabras tanya wende...yar
i vilya anta miqilis, traducido como “la doncella a
quien el aire besa” (MC:215,216). Esto no es exactamente Quenya estilo
LotR, pero no lo regularizaré porque la forma yar “a quien”, es
interesante. La –r final añadida a ya, parece ser la vieja
terminación del alativo, como en mir “dentro”; aquí yar
“a quien”. Los ejemplos yassen “en el/la cual” y yar “a
quien”, sugieren que si necesitamos un pronombre relativo que tenga que llevar
terminaciones de caso, aquí tenemos ya algunos añadidos a ya-. Teniendo
en cuenta que ya significa “cual”, e i significa “quien” como se
ha teorizado antes, una forma como yassen debería poder cubrir ambos
significados: “en cual” y “en quien” (ya que no podremos obtener otra forma
distinta como sería **issen, teniendo en cuenta que i es
indeclinable). Queda claro pues, que ya puede llevar toda la variedad de
terminaciones de número y caso, siendo declinado como un nombre terminado en –a,
como en estos ejemplos:
◊Dativo: i nér yan ánen annanya “el hombre a quien dí mi regalo”, plural: i neri yain... “los
hombres a quienes...”
(la forma comprobada yar “a
quien”, que aparece en un contexto que involucra al verbo “dar”, puede también
hacer funciones de dativo, pero yar es propiamente un alativo arcaico, y
personalmente, creo que es mejor usar yan, plural: yain)
◊Genitivo: i nís yo yondo cennen “la mujer a
cuyo [=quien su] hijo yo ví” (damos por hecho que ya+terminación –o del
genitivo,produce yo y, como es usual, desparecerá la final –a), plural: i nissi yaron ... “las mujeres a cuyos [=quienes sus] hijos...” (una forma como yaron es aldaron, el plural
genitivo de alda “árbol”)
◊Posesivo: i aran yava malta mapuvan “el rey a quien [=de quien]
cogieron el oro”, plural: i arani yaiva... “los reyes cuyos
[=de quienes]...”
◊Alativo: i coa yanna lenden “la casa a la cual fui”, “la casa adonde fui”, “la casa a la que fui”, plural: i coar yannar... “las
casas a las cuales/que...”
◊Ablativo: i coa yallo tullen “la casa de la cual vine”, “la casa de donde vine”, “la casa de la que vine”, plural: i coar yallon[alternativamente
yallor]...
“las casas de las
cuales/que vine”
◊Locativo: i coa yassë marin “la casa en la cual/que vivo”, “la casa donde
vivo”, plural: i coar yassen... “las casas en/donde las que/cuales vivo”
En el nominativo singular, se usa también la forma simple
ya: i parma ya etécien “el libro el cual/que he escrito”. Puede ser que en este caso
debiera usarse yar (con la terminación –r del plural), al
referirnos a una palabra plural: i parmar yar... “los libros los
cuales/que...” (debemos distinguir al pronombre relativo comprobado yar
“a quien”, MC:215,216; esta forma incluye la vieja terminación alativa acabada
en –r). Donde se emplee i como pronombre relativo, no figurará la
terminación plural, ya que i es indeclinable: Eldar i lindar “los
Elfos cantan”.
No hemos hecho referencia a las formas duales, pero
presumiblemente serán bastante regulares: nominativo yat (p.e.: i peu
yat “el [par de] labios que...”), dativo yant (p.e.: i veru yant
“la [casada] pareja a/para quien...”), genitivo yato, posesivo yatwa(?),
alativo yanta, ablativo yalto, locativo yatsë (p.e.: i
sambet yanta/yalto/yatsë... “el apartamento de dos habitaciones a/de/en el
cual...”).
Debo destacar el hecho de que en algunos contextos
gramaticales una terminación de caso que debiera añadirse a ya, podría
omitirse y ser sobreentendida. P.e.: dado que “noche” es lómë (lómi-),
pudiera producirse una oración como lómissë yassë cenneyes “en
[la] noche en la cual/que lo ví” = “(en) la noche cuando lo ví”, que
también podría escribirse así: lómissë ya cenneyes, dejando a ya
con su propia forma, una construcción paralela a la inglesa: “in (the) night that
I saw it” (en [la] noche que yo lo ví).
Advierto que el artículo puede desaparecer ante el primer
nombre (lómissë en el ejemplo anterior); está suficientemente
determinado por la subsiguiente oración relativa. Tolkien empleó bastante esta
construcción en su traducción al Quenya de la Salve (parafraseando “en la hora
de nuestra muerte”, como: “en [la] hora que moriremos”.
Usualmente, un pronombre relativo hace referencia a un
nombre de forma que la oración relativa que le sigue, proporcione información
acerca de ese nombre, como en todos los ejemplos anteriores. Veamos sin
embargo, un ejemplo como i carir quettar “aquellos quienes forman
palabras”, tomado como una descripción de los Elfos (WJ:391). I carir
quettar es, por sí misma, una oración relativa y perfectamente podría
conectar con un nombre dejando a la oración relativa referirse a él, p.e.: Elda
i carir quettar “los Elfos quienes forman palabras”. Sin embargo,
parece que i puede ir colocado ante un verbo para expresar “el único
que/quien” (si el verbo es singular), o “aquellos que/quienes”, “los únicos
que/quienes” (si el verbo es plural, con la terminación –r). El
Juramento de Cirion proporciona otro ejemplo: i hárar mahalmassen mi
Númen “aquellos quienes se sientan sobre los tronos del/en el
Oeste”. Tenemos libertad absoluta para construir oraciones como estas:
i lindëa ná nís “[el único] que/quien está cantando es una mujer”
i hirner I malta nar alyë “[los únicos] que/quienes encontraron el oro, son ricos”
Hiruvan i suncer limpenya “encontraré [los únicos] quienes bebieron mi vino”
(singular: ...i suncë limpenya “[el único] quien bebió mi vino”).
Si ya puede usarse en varias construcciones y
estamos seguros de que i significa “quien” y ya significa “cual”,
podríamos encontrarnos diferencias de significado como ecénien i túla
“he visto [el único] quien está viniendo”, frente a: ecénien ya túla “he
visto que está viniendo” (literalmente: “he visto [que] cual está viniendo”).
La oración “lo que quiero es vino”, quizá debiera traducirse como ya merin
ná limpë (“[lo que] cual yo quiero es vino”).
El orden de las
palabras:
Algunos idiomas usan un orden especial para las palabras
en las oraciones relativas. En el alemán se insiste en colocar el verbo al
final del todo, así pues, hay construcciones como “el hombre quien allí está”
(der Mann der dort steht), en lugar de “el hombre quien/que está allí”. Por un
momento me pregunté si el Quenya emplearía un sistema similar; el verbo ëa-
“es, existe” aparece cerca del final en la oración relativa con la que termina
El Juramento de Cirion: i or ilyë mahalmar ëa tennoio,
literalmente: “quien sobre todos los tronos está siempre”. Sin embargo,
como vemos, el verbo no está del todo al final; un genuino orden alemán de las
palabras para esta misma oración sería “quien sobre todos los tronos siempre está”.
En Namárië, el verbo va inmediatamente después del
pronombre relativo en la oración relativa yassen tintilar i eleni
“en donde las estrellas se reflejan”, literalmente: “en las cuales se
reflejan las estrellas”. Podríamos pensar que este es tan solo un orden
“poético”, pero Tolkien no lo cambió en la prosa de Namárië en RGEO:66-67. ¿Hay
algo por lo que podamos distinguir si esto es un pronombre relativo con una
terminación de caso añadida? ¿Sería erróneo decir yassen i eleni tintilar,
con el sujeto del verbo precediendo en vez de siguiendo al verbo? No podemos
contestar estas preguntas. Especialmente en el caso de yasse(n), yanna(r),
yallo(n) “en/a/desde cual”, yo imitaría nuestro ejemplo comprobado y
dejaría al verbo siguiendo inmediatamente al pronombre relativo: i osto
yassë marë i nér “la ciudad en la cual el hombre vive”, i
tol yanna círar i ciryar “la isla hacia la cual los barcos están
navegando”, i nóri yallon tulir i ohtari “las tierras adonde llegan
los guerreros”. De cualquier forma, yo no establecería reglas más complicadas
de las que de por sí tiene ya el orden de las palabras en las oraciones
relativas del Quenya.
TERCERAS
PERSONAS “OSCURAS”:
Anteriormente, hemos presentado la terminación posesiva
pronominal –rya, que cubre “su/de él” y “su/de ella”. Así pues, ¿cuál es
la terminación correspondiente al sujeto que significará “el” y “ella”?
Partiendo de la base de que la terminación –lya
“tuyo” deriva de la terminación –lyë
“tu”, algunos investigadores comenzando a partir de –rya “suyo/de ella”,
han extrapolado el sufijo no comprobado –ryë como la terminación del
sujeto = “ella”. Si como se indica en Namárië, la traducción Quenya de “tu lo
encontrarás” es hiruvalyë, “ella lo encontrará” podría ser hiruvaryë.
Nancy Martsch usa esta terminación –ryë “ella” a lo largo de su Basic
Quenya (y podría ser correcto). Como sabemos que –rya cubre “su/de él” y
“su/de ella”, deberíamos aceptar que –ryë, de forma similar, podría
significar tanto “el” como “ella”.
Las terminaciones del sujeto de la Tercera Persona
Singular (las terminaciones para “el”, “ella” y “ello”), pertenecen sin
embargo a una de las partes más oscuras
de la tabla Quenya de los pronombres. En el material más cercano, relativo a la
Canción de Fíriel, se ve una terminación para “el” que es –ro. Aparece
en la forma antaváro “el dará”, comprobada en la pregunta ¿e man
antaváro? “¿qué dará él realmente?” (LR:63). Antáva, como el futuro
simple “dará”, aparece en la misma página (y en el texto completo de la Canción
de Fíriel impresa en LR:72). Este puede que no sea el genuino Quenya estilo LotR;
como se argumentó en la Lección Siete, el futuro de anta- podría ser antuva
en vez de antáva con arreglo al sistema que Tolkien decidió usar más
tarde. Aún así, la forma antaváro ilustra muy bien una aparente
propiedad de –ro: por alguna razón, la vocal que precede inmediatamente
a esta terminación, se alarga: antáva se convierte en antaváro
(al añadirle –ro, mientras que la vocal larga original de antáva
se acorta para evitar la forma **antáváro: en el Quenya no se permite
una vocal larga en la sílaba que precede a la vocal que lleva el acento
principal, excepto cuando esta sílaba es también la primera sílaba de la
palabra). ¿Debería adaptarse antaváro a algo parecido a antuváro
en el Quenya estilo LotR?
Esta terminación –ro se halla también en un poema
“Qenya” reproducido en MC:220 añadida a un par de formas verbales incluyendo la
terminación –ñë del pasado, y otra vez la vocal que precede a –ro
se alarga para recibir el acento. Una de estas formas es laustanéro, que
parece ser el verbo lausta- “hacer ruido de viento”+la terminación –ro
“el” (¿también “ello”?). La frase completa es: súru laustanéro,
traducida como: “el viento rugía” (puede que literalmente sea: “(el) viento,
el/ello [-ro] rugía”). Ya que esto es “Qenya” y no Quenya estilo LotR,
no pondremos demasiado énfasis en los detalles, pero Tolkien usaba una
terminación –ro que puede significar “el” (incluso “ello”), y esta es
una extraña manera de usar la vocal larga precedente. Se ha sugerido que la
vocal podría permanecer larga en esta posición porque Tolkien en algún momento
imaginó que en el Elfico Primitivo era larga. Si es así, la vocal –i-
que aparece en el aoristo de los verbos primarios (p.e.: tulin “vengo”)
no debería alargarse, ya que esta vocal nunca fue larga (tuliro(?) en
vez de tulíro (?) “el viene”).
¿De dónde viene esta terminación –ro “el”, y cual
usaremos para “ella”? La entrada S- de Etym, arroja algo de luz acerca
de lo que pasaba a este respecto por la mente de Tolkien. Ya hemos visto varias
palabras élficas que sirven para “el, ella, ello”. Una palabra primitiva para
“el”, se cita como sô o so “-so, declinación de verbos”,
significando posiblemente que el Elfico Primitivo podía expresar “el” mediante
la terminación –so añadida al verbo. Este –so podría tener su
origen en la terminación Quenya –ro, ya que en este último la –s-
aparece solo entre vocales, y suena como –z- cuando va tras la –r-
(el sonido –z- se funde con la –r- original). En Etym, Tolkien
citó una palabra primitiva con el significado de “ella”: sî o si
“-se declinación de verbos”. Si –so produce –ro en Quenya,
podemos perfectamente deducir que –se producirá –rë (antiguamente
–zë) como terminación que definirá “ella”. Esta –rë se halla
posiblemente validada directamente en la frase “Qenya” kirya kalliére,
traducida como: “el barco brilló” (MC:220-221), literalmente: “(el) barco, ella
brilló(?)”. Volviendo a la forma kalliére en lo referente al Quenya
estilo LotR, debemos decir que probablemente no sea más que una alteración del
vocablo calliére, pero debemos considerar que la terminación –rë,
así como –ro, parecen preferir la compañía de una vocal larga en la
sílaba precedente.
Muchos escritores han usado las terminaciones –ro
“el” y –rë “ella”, así que deberemos memorizarlas, pero hasta donde
sabemos, están solo comprobadas en los materiales fechados antes de que se
escribiera LotR. En 1994, apareció por fin un pequeño retazo de evidencia de
las ideas post-LotR de Tolkien acerca de las terminaciones pronominales para
“el” y “ella”. En el ensayo Q&E en el desarrollo de los verbos sin tiempos
como equë- “dijo, dice”, Tolkien hizo notar que aunque esta forma no
llevaba terminaciones de ningún tipo, si podría llevar ciertas terminaciones
pronominales. Citó dos ejemplos: equen traducido como “dije yo”, y eques
traducido como “dijo el/ella” (WJ:414), “dijo el, dijo alguien” (WJ:392). Aquí
tenemos una terminación –s cubriendo a ambos “el” y “ella” (o
“alguien”). En el período post-LotR, Tolkien usó demostrablemente la
terminación –rya para ambos “su/de el/ella”, así que no sorprende que
pudiera haber decidido que el Quenya debía emplear una única terminación para
ambos “el/ella”. En estos momentos, esta terminación –s cubre también
“ello”, por lo que es difícil mantenerlo aparte de la terminación –s que
ya hemos encontrado en la posición del objeto (como en tiruvantes
“ellos lo guardarán” en El Juramento de Cirion, o como caritalyas
“haciéndolo tuyo” en VT41:17). Probablemente eques signifique “lo
dijo”. Inversamente, -s hará también referencia a la gente/personas en
la posición del objeto: quizá tiruvantes también pudiera
significar “ellos lo guardarán [vigilarán] para el/ella”.
Una forma como tulis debería traducirse
indistintamente como “el/ella viene” o “ello viene”, dependiendo tan solo del
contexto. La existencia de ciertas terminaciones, no contradice necesariamente
las referencias que Tolkien hizo al primitivo: “-so declinación” y “-se
declinación” de los verbos, en las Etym: normalmente la final –o corta y
la –e del Elfico Primitivo se han perdido en el Quenya, así que las
formas primitivas como tuli-so “el viene” y tuli-se “ella viene”,
podrían haberse refundido en tulis “el/ella viene”. Decir en que momento
exacto se dejaron de lado las terminaciones de género específicas y más largas –ro
y –rë que se encuentran en el material más antiguo, es muy difícil.
Tolkien podría haberlas hecho derivar de variantes de terminaciones con vocales
largas (-sô y –sê), las finales –ô y –ê convertidas
en –o y –ë en Quenya. Quizá la terminación específica de género
se usara corta y la 3ª persona no quedara suficientemente especificada. Pero
hay varias razones para creer que Tolkien cambió de idea repetidamente en lo
que se refiere a estos detalles; no podemos especular con la posibilidad de que
las terminaciones largas –ro “el” y –rë “ella” dejaran de
emplearse al mismo tiempo.
De cualquier forma, si –s es la terminación para
definir “ella/el”, ¿dónde se ha abandonado la improbable terminación –ryë
que algunos hemos extrapolado de la terminación –rya del posesivo “su/de
el/ella”? La terminación –ryë aún puede ser válida. Quizá la terminación
para “ella/el” se alterne entre –s y –ryë del mismo modo que la
terminación para “yo” también puede aparecer como –n o –nyë
(aunque las terminaciones –s y –ryë son menos similares que –n
frente a –nyë, deberíamos comprender que –ryë podría venir
del antiguo –sye: siguiendo a una vocal, la combinación –sy- se
convierte en –zy- y luego en –ry-. Las Etym, la entrada SUS-;
de esta raíz, Tolkien derivó la palabra Quenya surya “consonante
aspirada”, que debe entenderse como susyâ en el idioma primitivo). La
terminación más larga –ryë se usaría primariamente con una segunda
terminación pronominal, denotando al objeto al que va añadida, p.e.: tiriryet “ella/el los mira”,
mientras que “ella/el mira” sería tiris o tiriryë, aunque la
última sea más común o creíble. Pero los escritores que quieren evitar el uso
de la no comprobada –ryë, pueden optar por las terminaciones específicas
de género –ro y –rë con una vocal conectora insertada: tirirot “el los mira”, tiriret “ella los mira”.
En los ejercicios de esta lección hemos evitado las
terminaciones especulativas y las construcciones se han concentrado solo en los
hechos conocidos que tenemos a nuestra disposición, con arreglo a la 3ª persona
del singular de la tabla de pronombres: en Quenya, tal y como Tolkien nos lo
presentó en el período posterior a LotR, la terminación –s se usa para
“el, ella, ello”, mientras que –rya cubre “su de el/ella” (quizá cubra
también “su de ello”: vemos como en la frase ringa súmaryassë “en
su/de ella frío seno” citada anteriormente, la referencia se hace a un barco,
por lo que “su/de ello seno”, podría ser también una traducción apropiada). Las
terminaciones largas –ro y –rë no se usan en los ejercicios ni en
las soluciones, ya que las reglas para estas en el Quenya estilo LotR son
ligeramente dudosas (no es que yo esté especialmente en desacuerdo con que
otros las puedan usar).
Sumario de la Lección Quince:
La terminación del posesivo pronominal Quenya para “su/de
el/de ella”, es –rya, funcionando como las otras terminaciones de este
tipo (terminaciones de número o caso que van añadidas tras ella). Si un nombre
dual recibe una terminación pronominal, su dualidad se indicará mediante la
adición de –t a dicha terminación (maryát “su/de ella [par de]
manos” en Namárië), con la aparente excepción de los nombres que de otra
manera, llevarán la alternativa marca dual –u. –Los infinitivos
ampliados con una terminación –ta que llevan la terminación pronominal
denotando al objeto (p.e.: caritas “hacerlo”) también
pueden llevar terminaciones pronominales posesivas denotando al sujeto, p.e.: caritalya(s)
“haciendo (lo) tuyo”. –Los nombres que terminan en una vocal larga,
p.e.: má “mano”, deben acortar esa vocal ante un grupo de consonantes;
así que el plural alativo comprobado es mannar (en vez de la forma
imposible **mánnar). Curiosamente, las vocales largas no se acortan ante
ry, ly, ny, ty, aunque estas combinaciones cuentan como grupos de
consonantes en lo que a la acentuación se refiere. –El caso locativo Quenya
tiene su final en –ssë, plural –ssen, dual –tsë (al menos
en el caso de los nombres con formas duales nominativas terminadas en –t;
los nombres con las formas duales nominativas terminadas en –u,
simplemente llevan añadido –ssë). Estas terminaciones expresan la idea
de “en, encima, sobre”, p.e.: ciryassë “(encima/sobre) un
barco”, coassen “en las casas”. –Las oraciones relativas
Quenya se pueden formar usando el pronombre relativo ya “el cual, que”. Ya
puede llevar también terminaciones de caso y número; el plural locativo yassen
“en cual, en donde” que aparece en Namárië (es plural porque se refiere a una
palabra plural). El artículo i “el/la” puede usarse también como
pronombre relativo: i Eru i or ilyë mahalmar ëa tennoio “el Único quien/que
está por encima de todos los tronos”, en El Juramento de Cirion, pero
aparentemente, i no puede llevar terminaciones de caso y número. Delante
de un verbo, i se puede usar por sí mismo para expresar “el único/los
únicos que/quienes lo hace(n)”, independientemente de lo que exprese el verbo,
p.e.: i carir quettar “los únicos/aquellos que/quienes forman palabras”.
–Las terminaciones pronominales para “el” y “ella” son bastante inciertas. El
material más antiguo contiene verbos con las terminaciones –ro “el” y –rë
“ella” (a menudo combinadas con el alargamiento de la vocal de la sílaba
precedente). En el material posterior a LotR, tenemos una prueba del uso de –s
como terminación cubriendo a ambos “el” y “ella”, y ya que la misma forma está
también comprobada con el significado de “ello” (como objeto), debemos aceptar
que –s es la terminación general que cubre todas las opciones de la 3ª
persona del singular, como sujeto y objeto. Supongo que deberíamos alternar el
uso de –s con la forma más larga –ryë (probablemente extrapolada
de la terminación posesiva –rya “su/de el/de ella”), pero en los ejercicios
tan solo usaremos la –s que es la que está comprobada.
VOCABULARIO:
Tatya: “segundo”
(el nombre original del Segundo Clan
de los Elfos, era Tatyar, literalmente “Segundos, Los Segundos”, aunque
la rama Eldarin de este Clan se llamó más tarde Noldor [WJ:380-381]. Una forma
variante de tatya, es atya [compuesto comprobado que aparece en
VT41:10], que conecta más claramente con el número básico atta “dos”.
Como explicaremos en la Lección Diecisiete, “segundo” se expresó más tarde como
attëa, pero debemos conocer también la forma arcaica tatya que
será además la que usaremos).
Mar-:
“morar, habitar”; “vivir en algún sitio”, en el sentido de “establecerse en él”
(de La Declaración de Elendil: sinomë
maruvan “en este sitio moraré”).
Ya: pronombre
relativo: “que, cual” (a menudo
con terminación de caso; se alterna como pronombre relativo con i =
“quien” refiriéndose a la gente y usado cuando no hay terminación de caso o
número añadida).
Aurë: “día”
(el período de luz del día, no las 24
horas completas).
Veru: (casados):
“pareja, hombre y esposa, par de esposos” (una forma dual antigua que aparentemente carece de
singular; hay algunas palabras para géneros específicos, como: verno
“marido” y vessë “esposa”, de la misma raíz).
Má: “mano”
Pé: “labio”,
nominativo dual: peu (con
arreglo a VT39:9 que reproduce una fuente posterior a LotR. Antiguamente, en la
entrada PEG- de Etym, la palabra pé se glosó como “boca”, lo cual
sería un claro plagio del vocablo hebreo que significa “boca”! Pero Tolkien
debió pensárselo mejor: en el apéndice E de LotR, la palabra Quenya para “boca”
es anto, palabra que ya hemos visto en la Lección Once).
Mallë: “carretera, calle”, nominativo plural: maller
(LR:47,56; SD:310) (como
teorizamos en la Lección Dos, los nombres acabados en –lë llevan por lo
general sus formas plurales terminadas en –ler y no en –li).
Hrívë: “invierno”
Apa: preposición: “tras” (solo comprobada como compuesto: apanómar “los
Nacidos después”, como un nombre élfico dado a los Hombres, los Elfos se llamaban
a sí mismos “Los Primeros Nacidos”, ver Silm al principio del capítulo doce.
Aquí consideramos que apa también funciona como preposición
independiente).
Hyarmen: “el Sur”
Hyarya: adjetivo: “izquierdo/a, zurdo/a”.
NOTA: Como
sugieren estas formas, las palabras para “Sur” y “zurdo” están estrechamente
relacionadas. Como ya explicó Tolkien en el apéndice E de LotR, los cuatro
puntos cardinales Númen, Hyarmen, Rómen, Formen = Oeste, Sur, Este,
Norte, se relacionan generalmente en ese orden concreto “empezando por la
cara Oeste”, pues por lo visto esa era la dirección en la que se encontraba
El Reino Bendito. Es casi seguro que no es una coincidencia el hecho de que las
direcciones vayan en sentido contrario a las agujas del reloj dejando al Norte
en último lugar, ya que en la Primera Edad (cuando se estableció esta
convención), el Norte era la dirección que señalaba hacia la fortaleza de
Morgoth (Angband o Thangorodrim). Nuestro narrador imaginario,
mirando hacia el Oeste, tendría el Sur a su izquierda y Tolkien explicó que Hyarmen
significa básicamente “la Región de la Izquierda”. Como también hizo notar
Tolkien, este sistema es “el opuesto al establecido en muchos idiomas”,
los cuales tienden a usar el Este (el punto por el que sale el Sol), como el punto
de inicio al que debe mirar el hipotético narrador. Así que, las palabras para
“sur” y “derecha”, deberán estar asociadas o ser idénticas, como por ejemplo el
hebreo yamîn.
EJERCICIOS:
1: Traducir
al español:
2: Traducir
al Quenya:
I. Ella vió a una pareja en
la calle.