LECCIÓN UNO:
Los sonidos del Quenya:
Pronunciación y
Acentuación:
COMENTARIOS GENERALES:
El
Quenya como entidad en nuestro propio mundo, existe principalmente como un
idioma escrito: los entusiastas del Quenya se hallan muy dispersos y, por regla
general comparten sus composiciones tan solo mediante la escritura (me referiré
a los usuarios del Quenya como escritores
y no como parlantes). No
obstante, habéis de saber que podemos aproximarnos mucho a la pronunciación que
Tolkien imaginó, así como a sus intenciones.
Existen
algunas grabaciones del propio Tolkien leyendo textos en Quenya. En una
entrevista para la televisión, recitó el solemne elen síla lúmenn’ omentielvo.
Hizo también dos notabilísimas grabaciones de Namárië (cantado y
hablado). La versión hablada está disponible en la red, en:
http://www.salon.com/audio/2000/10/05/tolkien_elvish/index.html
(bajo Poema Elfico).
Hay
algunas líneas de esta versión de Namárië
que son diferentes a las correspondientes en LotR. La grabación dice: inyar
únóti nar ve rámar aldaron / inyar ve lintë yulmar vánier, en vez de
decir: yen únótime ve rámar aldaron / yen ve lintë yuldar(a)
vánier,
como aparece en LotR. La grabación se hizo antes de publicar el libro (por
consiguiente antes de las revisiones finales). También existe una grabación muy
posterior con el mismo texto que el del libro. No la he oído y por eso no la
comentaré.
La
mayor parte de las grabaciones existentes son interesantes, pero no son nuestra
principal fuente de información. La gran mayoría de todo lo que sabemos sobre
la pronunciación Quenya, se basa en las notas que Tolkien escribió sobre como
debían pronunciarse sus lenguas, sobre todo la información disponible en el
apéndice E de LotR (realmente, la pronunciación en las grabaciones de Tolkien
no es precisamente la mejor posible, si nos atenemos a sus propias
descripciones técnicas, pero claro, es que él no era tampoco un nativo
Quenyaparlante).
Cualquier
lengua “normal” tiene una fonética, una serie de reglas que definen los sonidos
que deben usarse, como deben variar y comportarse, y como deben combinarse.
Esto vale para cualquier lengua, incluso para una inventada. El Quenya no es
una horda de sonidos caóticos; Tolkien construyó su fonética cuidadosamente en
dos sentidos: uno, dotándola de entidad (el Quenya clásico fue desarrollándose
gradualmente a partir del Elfico Primitivo), y el otro, dotándola de una forma
fija (definiendo el tipo de Quenya que se usaba como lengua ceremonial en la
Tierra Media). Hizo observar a Pengolodh, el sabio de Gondolin,
que las lenguas élficas tendían a usar relativamente pocos sonidos: “para hacer
un Eldar docto, un arte que no sea
despilfarrado a fuerza de prodigarse en proyectos ruinosos, para admirar una
lengua que debería usarse de forma experta y armoniosa, con unos cuantos
sonidos bien equilibrados, en vez de profusionarse desordenadamente...”
(PM:398). Ninguno de los sonidos del Quenya es especialmente exótico desde el
punto de vista europeo, pero se hallan combinados de manera exquisita.
Comparados con el Elfico de Tolkien, muchos idiomas de los llamados reales, parecen verdaderamente mucho más
complicados.
CONSIDERACIONES BASICAS:
Vamos
a establecer unas consideraciones básicas (los que tengan algún entrenamiento
lingüístico no perderán demasiado tiempo en esta sección). Los sonidos de
cualquier idioma, se dividen en dos grandes categorías: vocales y consonantes.
Las vocales son sonidos que dejan circular libremente el aire a través de la
boca: las diferentes vocales, se producen modificando la posición de la lengua
y los labios, de forma que no se obstruya el aire de forma completa y directa.
Si alargamos varias vocales, pronunciando: aaaaaaaaaaa.........,
eeeeeeeeeeeeee.........., oooooooooo..........., vamos a sentir fácilmente el
flujo de aire correr a través de nuestra boca, sin apenas obstáculos:
simplemente tendremos que configurar la lengua y los labios para “formar” el
sonido deseado. Las vocales pueden ser más o menos abiertas o cerradas: solo
deberemos tener en cuenta que la posición de la lengua y la mandíbula inferior
en la pronunciación de aaaaaaa........, es diferente a la posición requerida
para pronunciar oooooooooo........, y entender lo que esto significa. La vocal a (como en “parte”), es la más abierta,
mientras que la u (como la de “rudo”)
es la más cerrada. En medio de estas dos, hay otras vocales. Vocales que pueden
ser más o menos redondeadas,
principalmente dependiendo de la posición de los labios; la vocal u (que ya se ha descrito), se dice que
es redondeada porque se produce con los labios puestos como “haciendo
pucheros”. Una vocal como o (como en
el inglés sore)(1), se pronuncia mucho como la a
de “parte”, pero la o es redondeada y
la a no lo es (por hacerlas
audiblemente distintas).
Cuando
pronunciamos vocales, el aire “solo” se modifica (lo que significa que solo
usamos los sistemas ya descritos). Nunca se le debe “obstruir”. Sin embargo, en
el caso de las consonantes el aire se obstruye de forma más activa. En
referencia a esto, Tolkien nos informa de que un término para definir a una
consonante en el Elfico moderno, sería tapta tengwë, o solo tapta,
que significa “estorbo” (VT39:7). En el caso más extremo el aire se puede
detener por completo por un momento: esto se percibe claramente en casos como
el de la consonante p, que se
pronuncia juntando los labios por un momento y cortando el flujo de aire que
viene desde los pulmones, permitiendo crear una pequeña presión dentro de la
boca. Luego los labios se separan de repente, dejando salir el aire en una
pequeña explosión, siendo esta precisamente la que constituye el sonido de la p. Este tipo de consonantes explosivas,
son: t, p, k, y sus contrapartidas
son: d, b, g (la g como la de “gato”, no con el sonido de “yin”). Todas se forman
reteniendo el aire y luego dejándolo salir de repente, por diferentes sitios de
la boca. En vez de retener completamente el aire, podemos también hacerlo salir
de forma silbante por una abertura pequeña, como cuando se pronuncia la f (forzando la salida del aire entre el
labio inferior y los dientes superiores); estos sonidos de fricción, se llaman fricativos (o espirantes), e incluyen consonantes como: f, th, v. Aún hay otras opciones para manipular la corriente de
aire, como dirigirlo a través de la nariz para obtener consonantes nasales, como: n, m.
Debemos
comprender también el concepto de la voz.
Los Humanos (y los Elfos parece que también), vienen de fábrica con un
dispositivo zumbador instalado en sus gargantas, al que llamamos cuerdas vocales.
Haciendo
vibrar esas cuerdas vocales, podemos añadir ruido
a esa corriente de aire, antes de que entren en funcionamiento los propios
órganos del habla. La presencia o la falta de articulación es lo que diferencia
por ejemplo el sonido de la v frente
al de la f. Si dejamos salir un
sonido como fffffffffffff.........., y de repente, lo cambiamos a
vvvvvvv........., sentiremos vibrar el zumbador
de nuestra garganta (pon un dedo en tu glotis –lo que en los hombres se llama
la Nuez de Adán, menos prominente en las mujeres-, y podrás sentir
perfectamente la vibración de las cuerdas vocales). En principio, el
dispositivo de articulación está diseñado para producir el doble de sonidos de
los que producimos en realidad, con el fin de que la pronunciación usando la
vibración de las cuerdas vocales o no, tenga más versatilidad. Los sonidos
producidos haciendo vibrar las cuerdas vocales, son los articulados, y los que se producen sin hacerlas vibrar, son inarticulados. En la práctica, la
mayoría de los sonidos de un idioma no son versiones inarticuladas. Algunos
sonidos serian apenas perceptibles de no ser por la articulación (p.e.: la n se vería reducida a un leve
resoplido). En Quenya todas las vocales son articuladas (en japonés, por
ejemplo, las vocales pueden perder su articulación en ciertos entornos o
contextos). Ya nos hemos referido a d, b,
g, como contrapuestas a t, p, k;
son contrapuestas en el sentido de que las primeras se articulan y las otras
no. Una característica propia del Quenya (al menos del dialecto Noldorin), es
la limitadísima distribución de las articulaciones explosivas d, b, g; estas solo se encuentran en el
centro de las palabras y por consiguiente, solo como parte de los grupos de
consonantes nd/ld/rd, mb y ng. Algunos parlantes también pronuncian
lb en vez de lv (posiblemente Tolkien imaginó diferentes reglas para el Vanyarin, el dialecto del Quenya tan
descortésmente tratado: Silm, contiene un lamento llamado Aldudénië, escrito en Vanyarin
Elfico; esta palabra ha desconcertado a los investigadores, al
encontrarse con una d en una posición
en la que sería casi imposible que pudiera
encontrarse en el Noldorin Quenya).
SILABAS:
Compuestas
de vocales y consonantes, aunque el acto de hablar no es una caótica explosión
de sonidos. Más bien se organiza dentro de unos ritmos unidos que se llaman sílabas. Las palabras más cortas posibles,
son necesariamente monosílabas, es
decir: que tienen solo una sílaba
(como “de” o su equivalente en Quenya: ho). Las palabras con más de una
sílaba (polisílabas), son como
sucesiones de rítmicos latidos. Una palabra como “dedo” tiene dos sílabas (de-do),
una palabra como “carpeta” tiene tres sílabas (car-pe-ta), una palabra como
“ordenador” tiene cuatro (or-de-na-dor), y así sucesivamente, aunque obviamente
no podríamos ir mucho más allá de no ser que las palabras tuvieran una longitud
impracticable y difícil de pronunciar. Algunos idiomas orientales como el
vietnamita, muestran una gran preferencia por los monosílabos, pero es
evidente, por los ejemplos que hemos dado, que los idiomas europeos emplean por
lo general palabras más largas, y el Quenya de Tolkien se distingue por el uso
de grandes vocablos (como el finés). Consideremos si no, palabras como Ainulindalë
o Silmarillion
(cinco sílabas: ai-un-lin-da-lë, sil-ma-ril-li-on). Una palabra Quenya sin
declinar tiene normalmente dos o tres sílabas, y este número va aumentando
conforme se le van añadiendo las terminaciones declinativas y los compuestos.
LOS SONIDOS DEL QUENYA:
En
Quenya las vocales básicas son: a, e, i,
o, u (cortas y largas). También se pueden combinar en diptongos, que son
grupos de dos vocales básicas, pronunciadas juntas como una sola sílaba. Hay
tres diptongos con -i (ai, oi, ui), y tres más con -u (au,
eu, iu, aunque los diptongos eu e
iu son bastante raros). Las
consonantes del Quenya de la Tercera Edad, son: c(=k), d, f, g, gw, h, hy, hw, l, ly, m, n, nw, ny, p qu, r, ry, s, t, ty,
v, y, w (esta lista no está libre de controversias; el sistema de
consonantes del Quenya, es susceptible
de ser analizado en más de una ocasión). La escritura Elfica, la ortografía
Tengwar, mantiene también la distinción entre algunas consonantes que, en la
Tercera Edad, se pronunciaban de forma parecida, y así, se mezclaron todas (ф unida con s, mientras que la ñ
inicial cambió a n; discusión que ya
hemos desarrollado en las definiciones ortográficas). En la transcripción y la
ortografía que se usan en este curso, la anterior presencia de las distintas
consonantes "perdidas", se refleja tan solo en dos casos: hl y hr
que, originalmente son las l y r inarticuladas, y que se convirtieron más
tarde en las l y r normales (y a pesar de todo, no están incluidas en la lista de
consonantes de la Tercera Edad que se ofreció antes). Así nos encontramos hrívë
(invierno), simplemente como rívë, haciendo de menos la típica
pronunciación imaginada por Tolkien para la Tercera Edad (haciendo desaparecer
la h y dejando la r normal).
Aunque
aquí las consonantes hy, gw, hw, ly, nw,
ny, ry, ty, qu(y hr, hl), están
escritas con dos letras (dígrafos),
deberemos evidentemente darles un sonido unitario: su pronunciación se
desarrollará más adelante con más detalle. Los dígrafos -w representan consonantes labiales, mientras que los dígrafos -y son consonantes palatales; también
más adelante se detallan estos términos. Debemos entender que qu, es simplemente una forma estética de
deletrear lo que de otra manera se representaría como cw (la mayoría de la gente estará de acuerdo en considerar que Quenya es estéticamente más asimilable
que lo podría ser Cwenya), así que qu al igual que nw, son consonantes labiales. Al contar las sílabas recordaremos
que no hay una vocal u en qu; en este caso, la u es la w. Una palabra como alqua (cisne) solo tiene dos
sílabas: al-qua(=al-cwa). No debemos
pensar en al-qu-a y deducir que son
tres sílabas. En la escritura Tengwar la qu
está representada por un solo signo, y en la mayoría de las fuentes antiguas,
Tolkien tan solo usó la q para
representarla.
CONSONANTES DOBLES:
Algunas
consonantes aparecen en su versión larga o doble; las consonantes dobles
opuestas a las sencillas son comparables a las vocales largas opuestas a las
cortas. Casos obvios que se representan directamente en la ortografía, y son: cc, ll, mm, nn, pp, rr, ss, tt (p.e.: ecco "lanza", colla "esconder", lamma
"sonido", anna
"regalo", lappa "dobladillo
en la ropa", yarra
"gruñir", essë
"nombre", atta
"dos"). El grupo pp es
extraño, y se encuentra tan solo en el material antiguo rescatado para LotR. En
Notas sobre la Pronunciación, un
apéndice de Silm, Christopher Tolkien hizo notar que: "las consonantes escritas dos veces, se
pronuncian largas, así Yavanna tiene
la n larga, como sonaría la de
"innato", no como la n
corta de "inicio"". Las palabras como tana (que), opuesta a tanna
(firma, signo), tyelë (interrupciones) opuesta a tyellë (grado); ata
(otra vez) opuesta a atta (dos), deberían oírse de formas
diferentes. Es posible que algunas de las consonantes escritas como dígrafos,
puedan también considerarse consonantes dobles cuando aparezcan entre vocales;
p.e.: ny = n larga o n doble palatalizada (más
adelante veremos más sobre todo esto).
GRUPOS DE CONSONANTES (LO CONTRARIO DE LAS SIMPLES):
Es
difícil pronunciar una secuencia de varias consonantes, por eso la mayoría de
los idiomas del mundo las reducen a grupos relativamente pequeños. La palabra
típica en cualquier idioma, está formada por una serie de vocales y consonantes
(consonantes simples o grupos de ellas relativamente cortos), alternándose. El
núcleo de cada sílaba lleva generalmente una vocal. El Quenya de Tolkien no es
una excepción; este idioma posee unas reglas bastante restrictivas en cuanto a
como deben combinarse vocales y consonantes dentro de las sílabas y las
palabras más largas. A pesar de todo, los grupos de consonantes son bastante
comunes, pero no se distribuyen "libremente" como p.e.: en inglés.
Mientras que en inglés y en Sindarin se permiten grupos de consonantes al
principio de las palabras, en el Quenya no (SD:417-418). Una palabra como
"scream" que comienza con un grupo de no menos de tres consonantes,
sería una forma imposible en Quenya y, por supuesto, impensable en español.
Tolkien advirtió que el nombre con el que los Woses u Hombres Salvajes
se autodenominaban: Drughu, se adaptó al Quenya como Rú (UT:385). El Quenya no
podía conservar el grupo inicial dr-
de la forma original de esta palabra tomada de otra lengua (esto, además del
hecho de que el Quenya nunca podría tener una d- en esta posición). El Quenya permite un número medianamente
limitado de consonantes en grupo, entre las vocales en el centro de las
palabras; entre los "frecuentes" de los grupos "favoritos",
Tolkien citó: ld, mb, mp, nc, nd, ng,
ngw, nqu, nt, ps, tx, x(=cs). Así
tenemos algunos estilos típicos de palabras como Elda "Elfo", lambë
"lengua, idioma", tumpo
"encorvarse", ranco
"brazo", etc. Finalmente diremos que, al final de una palabra
solo puede haber una de estas cinco consonantes: -l, -n, -r, -s, -t. (Cartas:425; sin embargo, la mayoría de las
palabras Quenya terminan en vocal). Los grupos de consonantes o las consonantes
dobles no se encuentran al final de las palabras, aunque a veces puede ocurrir,
si una vocal final desaparece (elisión),
porque la siguiente palabra empiece por la misma o una vocal con sonido
similar. En LotR tenemos curiosamente una terminación -nn en la frase: lúmenn' omentielvo (en la hora de
nuestro encuentro), pero tan solo motivada por la reducción de lúmenna
omentielvo (esta forma completa, aparece en WJ:367 y Cartas:424). El único
grupo de consonantes genuino que se puede encontrar al final de una palabra,
parece ser -nt, usado como una
específica terminación gramatical (el dativo dual que veremos en próximas
lecciones), p.e.: ciryant (por un par de barcos), formado a partir de cirya
(barco). Los experimentos del Quenya más viejo de Tolkien, como nos recuerda el
QL de 1915, eran más liberales a este respecto.
Qenya, permitía más
consonantes finales y hasta algún grupo de consonantes al final, pero según el
estilo Quenya de LotR, desarrollado en las notas de Tolkien, la fonética se
hizo más estricta. Así nos dio una lengua con un sabor más claramente definido.
PRONUNCIACION:
Vocales:
Las
vocales en Quenya, son puras. Para
quiénes quieran pronunciar las vocales
élficas con cierto grado de precisión, Tolkien recomendó el modelo de las
vocales italianas (como hizo Zamenhof con el Esperanto, más o menos). Los
angloparlantes han adquirido el hábito de "empañar" algunas vocales,
especialmente cuando no son completamente enfatizadas; así en una palabra como
"banana" tan solo la a del
centro es la que tiene el sonido propio y real de la a. Las otras dos no se enfatizan, suenan (insisto) como
"empañadas", con una oscura reducción que los lingüistas llaman schwa (de la palabra hebrea que
significa "insignificancia"; los libros de texto ingleses prefieren a
veces el vocablo shwa). Pero en
Quenya, todas las vocales en todas las posiciones deben pronunciarse clara y
distintamente; aunque algunas tendencias "empañadoras" aún persistan.
Recordemos
que el Quenya tiene vocales largas y cortas; las largas se marcan con un
acento: á, é, í, ó, ú, mientras que
las cortas se escriben normalmente. Las largas y las cortas deben pronunciarse
de forma diferente. A veces una vocal larga, es lo único que diferencia a dos
palabras que, de no ser así, serían muy similares, p.e.: cu, con una u corta, significa
"sumergido", mientras que cú con una ú larga, es "creciente".
La á larga se puede asimilar a la del
"father" inglés: má "mano", nárë
"llama", quáco "cuervo".
Sin embargo, el inglés no tiene nada que se parezca a la a corta del Quenya (2).
Es absolutamente necesario dominar este tema, ya que la a corta es, con diferencia, la vocal más utilizada en el Quenya.
Tolkien indicó que debía ser más abierta que la á larga. Lo que estamos buscando es una vocal que por su propio
sonido (o calidad) se halle a medio camino entre la de "father" y la
de "cat", pero en su longitud (o cantidad) debería expresar todo su
significado en una palabra tan corta como la última de las dos citadas. La
vocal que se oye en el vocablo español "padre", sería la correcta.
Los angloparlantes se aferran a una a
corta, aislando la primera parte del diptongo ai, como p.e. en "aisle" (pasillo).
NOTA: Si dispones de la versión original de Starwars, escucha cuidadosamente cuando
Harrison Ford aparece por espacio de
45 minutos, presentándose a sí mismo como Han
Solo: Ford consigue una pronunciación perfecta del estilo Quenya para la a corta, cuando dice: "Han",
produciendo un sonido vocal como sería el del Quenya (p.e.: hanu "macho", handa "inteligente"; aparentemente en la palabra
"Han", subyace cierta raíz Quenya).
Pero
después, en el transcurso de la película, la vocal de "Han" se
pronuncia sin consistencia, de nuevo como la a larga del inglés, como la de "father" o la de
"cat", que es precisamente la vocal que en Quenya debe evitarse. La
consistencia lingüística no era la, ejem... "fuerza" de Starwars. Y
ya de paso, ¿recuerdas Endor, la luna verde donde George
Lucas colocó a sus reinventados "ositos de peluche" en la 3ª
película? ¡Adivina cual es la palabra Quenya que significa "Tierra
Media"! Seguramente, Lucas diría que su intención era rendir un homenaje a
Tolkien...
NOTA ACTUALIZADA: Ahora ha aparecido la película de Peter Jackson, La Comunidad
del Anillo, y puedo citar ejemplos de la banda sonora de esta película;
la mayoría de los interesados en el trabajo de Tolkien habrán visto ya la
película, y muchos la habrán comprado en video o DVD. Hay buenos ejemplos de la
a corta élfica en el nombre sindarin Caradhras
"Cuerno Rojo", tal y como lo pronuncia Christopher Lee (Saruman)
en la escena en la que está epiandoa las tropas volviendo a Isengard:
"Así Gandalf, intenta conducirlos a
Caradhras...". Lee, hace aquí una más o menos correcta pronunciación
de la a corta en otra escena, poco
después de la citada, cuando está en lo más alto de Isengard, leyendo una
invocación en Quenya: "Nai yarvaxëa rasselya
taltuva notto-carinnar..." (pero la
última palabra suena como cárinnar, alargando la primera
vocal. Después de todo, Chris Lee no es tampoco un nativo Quenyaparlante!).
Un
desafío extra para los angloparlantes es pronunciar –a como una verdadera vocal al final de una palabra. Donde la
ortografía inglesa tiene una –a final, la pronunciación suele convertirla en un
schwa. Contrastemos la pronunciación inglesa y la española de la vocal final en
un nombre como Sara; en español, el estilo inglés de reducción o empañamiento
de la vocal final no se produce. En una fuente muy antigua, Tolkien sentó que
el Qenya, como el inglés, cambia el final, convirtiendo la –a átona en un schwa
(“como en un drama inglés...”, QL:9), pero no hay nada que indique que esa idea
sea válida décadas después de haber escrito LotR. Aunque en realidad la fuente
citada solo hacía referencia a un importante dialecto como era el Qenya, donde
no se producía la debilidad de la –a final. Por eso, debemos intentar
pronunciar una a completa en todas
las posiciones: nunca las a en una
palabra como anna (regalo), deben pronunciarse como las del nombre Anna en inglés.
La é larga es otro sonido que no se
encuentra en el inglés contemporáneo. La é
larga del inglés, se convierte en i
larga (la í del Quenya) desde hace
siglos, pienso que es porque desciende de una forma más habitual, como es la ee de see (ver)(3). La é Quenya tiene el valor de la eh alemana, como en Mehr. La pronunciación de ai
en la palabra inglesa air, se
aproxima algo a la é, pero en
realidad es una e corta seguida de un
schwa. Tolkien dice que la é debe ser
más cerrada que la e corta (ver el
apéndice E de LotR), aunque solo alargando la vocal que se oye en la voz
inglesa end, no será suficiente. La
calidad que se busca en esta vocal, debe estar a medio camino entre el sonido end y el sonido see, pero tan larga como la última: nén “agua”, ré
“día”, ména “región”.
La e corta se pronuncia como la inglesa de end. En Quenya, este sonido puede
también estar al final de la palabra. Aunque en inglés, la e final es generalmente muda, Tolkien solía emplear el carácter ë en esta posición y, por eso, lo
haremos así en este curso. Esto es tan solo para recordar a los ingleses que,
en Quenya esta letra se pronuncia de forma diferente. Pero aunque el final e nunca aparece en el inglés hablado,
algunos tienden a sustituirla por i o
ey (siguiendo la práctica inglesa en
los raros casos en que un final en e
tiene sonido, como cuando se pronuncia Jesse
como “Yesi”, o Karate como “karatey”). La e Quenya debe tener el valor descrito más atrás en todas las
posiciones. No debe pronunciarse i,
no debe ser como el sonido de una –y-
arrastrándose: lómë “noche”, morë “negro”, tinwë “destello”.
La í larga se pronuncia como la de machine, lo mismo que la ee inglesa de see: la palabra Quenya sí (ahora) es similar en sonido.
Otros ejemplos serían: nís “mujer”, ríma “borde”. Esta í larga debe ser considerablemente más
larga que la i corta, que debe
pronunciarse como la del vocablo inglés pit:
Titta
“diminuto”, imbë “entre”, vinya “nuevo”. En una antigua
fuente, Tolkien adoptó precisamente la palabra pit como ejemplo de la i
corta Quenya (QL:8). Los últimos escritos sugieren que la calidad de sonido de
esta vocal, debe ser como la i de machine, que en inglés es similar a la
terminación (también inglesa) ee, que
empieza con sonido y se corta en seco (la final ee también puede acortarse en inglés, lo que sirve para hacer la
distinción entre la i y la í). Significaremos que la i nunca se pronunciará ai como en la palabra inglesa fine (fain)(La palabra Quenya finë
“alarce” tiene dos sílabas, las vocales vienen a sonar como la de pit (mejor algo más cerrada), y la de pet, respectivamente). Por supuesto esto
también sirve para el final en –i
(generalmente una terminación plural). Si se me permite otra referencia a
Starwars, os diré que el Jedi de
George Lucas, podrá pronunciarse Jedai,
pero el Quendi de Tolkien definitivamente no admite la pronunciación quendai. En Quenya, el final –i debe pronunciarse como en Iraqui, Mississippi, etc....
La ó larga se pronuncia más o menos como la
de la palabra inglesa sore, pero
preferiblemente un poco más tensa y cerrada (a mitad de camino entre el sonido
de sore y el vocablo inglés oo, como son)(4): mól
“esclavo”, tó “lana”, óma “voz”. La o corta como la del inglés for
(cuando se acentua), o como en box.
La calidad de esta última vocal, debe ser algo más abierta que la a según las descripciones de Tolkien. Él
ya usó esta pronunciación en la mayoría de los casos en que grabó la lectura de
Namárië; quizá se le podría atribuir
el acento inglés. Algunas palabras con o:
rondo
“cueva”, olos “sueño”, tolto “ocho”. Por supuesto, la o Quenya no se pronuncia ow como la inglesa de so, also(5); una palabra como tolto,
no deberá sonar “tol-tow”. Nunca debe
reducirse el sonido de la o a un
schwa; hay que tener especial cuidado con la terminación –on, que generalmente se encuentra en nombres masculinos (y también
en genitivos plurales como en el Silmarillion; ver las últimas lecciones). El
estilo inglés de pronunciación para un nombre como Sauron, daría como resultado a un Elfo escribiendo algo como “Sór’n”
(o más bien: “Sóren”). La terminación –on
debería sonar como la primera sílaba de la palabra inglesa online, con la vocal completamente intacta aunque no acentuada,
igual que en Sauron. En la película
de Jackson los actores exhiben una buena pronunciación de este nombre,
especialmente oyendo como lo pronuncian Gandalf
y Saruman. Un buen ejemplo de la o corta lo tenemos en el nombre de Mordor tal y como lo pronuncian los dos
actores citados.
La ú larga es la vocal de la palabra
inglesa brute, lo que en inglés suena
habitualmente como oo (fool): Númen “oeste”, cú
“creciente”, yuyo “ambos”. Debemos distinguir entre la u corta y la ú larga. La
primera suena como la del inglés put.
La forma ideal de la u corta, sería
algo más redondeada que la de put;
debería ser una versión más corta de la ú
larga, u oo, como se describió antes:
Cúndu
“príncipe”, nuru “muerte”, ulundo “monstruo”. Advierto que la u Quenya nunca se pronuncia yu como en el inglés union(6); ulundo no puede decirse yulundo.
Los
que hablan inglés deben poner cuidado especial cuando se encuentren con una
combinación vocal+r. En las
combinaciones ar, or muchos tienen
tendencia a alargar la vocal cuando en realidad debería acortarse (y muchos hacen la r casi sorda, especialmente cuando va seguida por otra consonante).
Pero en Quenya, palabras como narda “nudo” o lorna “dormido”, la vocal
que va ante la r debe acortarse,
indicando así la ausencia de acento. No se permite dejar arrastrar la
pronunciación hacia “ná(r)da”, “ló(r)na”,
no caigamos en la tentación de dejarnos llevar por los defectos de conversación
del inglés.
Donde
aparecen los grupos er, ir, ur (p.e.:
en palabras como sercë “sangre”, tirno “vigilante”, turma
“escudo”), los angloparlantes deberán tener cuidado de NO pronunciar las vocales
según el modelo inglés serve, girl, turn
(una vez tuve una profesora de inglés que describía la vocal de girl como “uno de los sonidos más feos
del mundo de los idiomas”. Ella enseñaba inglés de nivel universitario por lo
que algo debería de saber, aunque creo que no lo decía completamente en
serio...). La e, i, u cortas, deben
sonar tal y como se describen más atrás, completamente independientes de la r que les sigue. En el apéndice E de
LotR, Tolkien recalcó que er, ir, ur
deben sonar, no como en inglés fern, fir,
fur, sino como air, eer, oor(7) (así debe hacerse, en la forma
natural en que un angloparlante pronunciaría air, eer, oor, aunque debemos comprender que esto es tan solo un
modo aproximado a lo que sería la pronunciación ideal). En la película de Peter
Jackson, los actores luchan por pronunciar correctamente la sílaba final del
nombre Isildur, con resultados variables. En la escena de recuerdo
(flashback), donde Elrond
(interpretado por Hugo Weaving),
lleva a Isildur al Monte Maldito y le apremia para que
destruya el Anillo, la pronunciación
que hace Weaving del nombre Isildur es muy buena, siguiendo al pie de la letra
las líneas maestras que dictó Tolkien.
Los diptongos:
Como
complemento a lo básico, que es la
explicación dada acerca del sonido de las vocales (lo que los lingüistas han
dado en llamar monotongos), tenemos
ahora los diptongos: combinaciones de
dos vocales básicas que van juntas dentro de una misma sílaba, tomadas como una
única vocal a la hora de construir palabras. Los diptongos en Quenya, son: ai, au, eu, iu, oi, ui.
El diptongo ai: Tiene el mismo sonido que aparece en la palabra inglesa aisle(8). No es como el de mail(8), aunque en la ortografía inglesa, el
diptongo ai representa a este último
sonido (mail). La primera sílaba de faila
“justo, generoso”, no se pronuncia como fail
en inglés, sino que tiene el sonido de I
(ai), como eye: Aica “terrible”, caima
“cama”, aira “contento”. Por supuesto, la primera sílaba de la última
palabra, no suena como la inglesa air!.
El diptongo au: Se pronuncia como Haus
en alemán, o más o menos como ow del
inglés cow: aulë “invento”, laurëa
“dorado”, taurë “bosque”. Nunca sonará como en el inglés caught, aura (en estas palabras au se pronuncia como la ó del Quenya). En sus Notas sobre la Pronunciación, el
apéndice del Silmarillion, Christopher Tolkien dice que la primera sílaba de Sauron
debe ser como la del inglés sour y no
como la de sore (sin embargo, el
diptongo de sour en el inglés
británico, va seguido por un schwa, una temerosa reminiscencia de otro tipo de
terminación en r sorda. Este schwa,
no debe sonar cuando se pronuncie Sauron).
El diptongo eu: No existe en inglés, pero no es muy diferente a la o del inglés so. La única diferencia es que, en inglés, la primera parte del
diptongo sería un schwa, mientras que en Quenya, sería una e normal (como la de end).
Algunas pronunciaciones inglesas de alto nivel que hacen sonar la o como en so, están más cercanas al eu
Quenya (cosa que no ocurre con la pronunciación americana). Los ejemplos
Quenya: leuca “serpiente”, neuma “trampa”, peu “par de labios”. Este
diptongo no es muy común.
El diptongo iu: Suena yu como
el inglés yule, con arreglo a la
pronunciación habitual en la Tercera Edad. Tolkien imaginó que, originalmente
este diptongo se habría creado a partir de otros diptongos Quenya, enfatizando
más en el primer elemento que en el último (apéndice E de LotR). Sin embargo,
la pronunciación de la Tercera Edad en esta materia, se parece bastante a la
inglesa. Este diptongo no es raro en absoluto; en las Etimologías, se halla en
una buena cantidad de palabras (miule “gimoteando”, piuta
“escupir”, siulë “incitación”, y el grupo tiuca “obeso, gordo”, tiuco
“muslo” y tiuya “hinchazón”; se pueden encontrar algunos ejemplos más de iu en los materiales más antiguos).
El diptongo oi: Es fácil. Corresponde al sonido inglés oi u oy,
como el de oil, toy, etc.: coirëa
“viviendo”, soica “sediento”, oira “eterno”.
El diptongo ui: A veces lo compara Tolkien con el sonido inglés ruin. Es un extraño ejemplo, teniendo en
cuenta que la palabra ruin no se
pronuncia como diptongo, sino con dos sílabas distintas: ru-in. Más bien sería ooy,
como en la frase inglesa too young: huinë
“sombra”, cuilë “vida”, uilë “(larga, trepadora) planta”.
Vemos que la combinación qui no contiene este diptongo; es
tan solo una forma visual de definir cwi
(p.e.: orqui “orcos”çèorcwi).
Todos
los otros grupos de vocales no son diptongos, sino simplemente vocales que
pertenecen a sílabas separadas y que deben pronunciarse separadamente. En
términos lingüísticos, las vocales que se encuentran en contacto directo entre
ellas sin formar por ello un diptongo, se define como hiato. El Elfico Primitivo no tiene aparentemente este tipo de
combinaciones, al menos en el centro de las palabras: para el Fëanor, Tolkien saca la siguiente
conclusión: “nuestros padres...construyeron palabras con las vocales y las
separaron mediante las consonantes, como si fueran paredes...” (VT39:10). Pero
algunas consonantes se han perdido en Quenya, por eso las vocales (en un
principio separadas), han ido tomando contacto directo (VT39:6). En Quenya
podemos encontrar palabras polisílabas compuestas exclusivamente por vocales,
como Ëa
(uno de los nombres del universo), o como oa (fuera). Las combinaciones más
frecuentes de vocales formando hiato, son: ea,
eo, ie, io, oa; cada vocal debe sonar con su propio sonido. Tolkien
enfatizó este hecho añadiendo diéresis o puntos a una de las vocales, y dentro
de la inconsistencia gramatical aquí impuesta por el escaso material
disponible, nosotros vamos a escribir: ëa
(Eä), ëo (Eö), oë. De esta manera no tendremos excusa para cometer errores
al pronunciar ëa como en el inglés Heart o please, o oë como en canoe o foetus (son posibles también otras distorsiones: Cate Blanchett,
simplemente redujo Eärendil a Erendil en la única vez que su
versión de Galadriel tuvo que pronunciar ese nombre en la película de Jackson:
“Te doy la luz de E(ä)rendil, nuestra más bienamada estrella...” ¿Podría
alguien por favor ponernos una vocal más en la versión del director?
En
este curso no vamos a usar la diéresis en la combinación ie (excepto cuando sea terminación), y oa, pero como se indica en ciertos manuscritos de Tolkien acerca
del deletreo de ië y oä, las vocales deben pronunciarse por
separado, y no juntas como en el inglés piece,
tie, load(9). De acuerdo con
esto, Christopher Tolkien en Notas sobre la Pronunciación que añadió al
Silmarillion, indica que el nombre Nena de be pronunciarse Ni-enna,
no Nena como si ie fuera una sola pieza
(inmediatamente después del punto en el que Cate Blanchett distorsiona el
nombre Eärendil, pronuncia la palabra
namárië
(adiós). Me alegro de poder decir que, en esta ocasión, hizo un mejor trabajo
con esta palabra, pronunciando el –ië
más o menos bien!) Algunas palabras con vocales en hiato: fëa “alma”, lëo
“sombra”, loënde “año-medio” (el día medio del año en el calendario
Elfico), coa “casa”, tië “camino”.
Consonantes:
La mayoría de las consonantes Quenya son
fáciles de pronunciar para la gente que está habituada a un idioma occidental.
Debemos observar estos puntos:
[.]
La c
siempre se pronuncia k, nunca s; es cierto que Tolkien
usa la letra k en vez de la c en muchas fuentes. Celma
(canal), o cirya (barco) no se pronuncian selma y sirya (esto viene
de la gramática Sindarin: cuando Celeborn
se pronunciaba Seleborn, en la
versión animada de LotR de Rankin/Bass, lo que da a entender que los
productores nunca han visto el famoso apéndice E).
[.]
En los grupos hw, hy, hl, hr, la letra h no se pronuncia por separado.
Estos son dígrafos que representan
una consonante unitaria.
[.]
¿Cómo podemos pronunciar hl, hr, cuando en su origen tanto l
como r eran sordas? Esto era así porque se
pronunciaban sin hacer vibrar las cuerdas vocales, resultando lo que podría
describirse como susurrantes
versiones de l y r normales (si eres capaz de aislar la l inglesa de please,
tendrás una l sorda, aunque en este
caso, es solo incidentalmente sorda debido a la influencia de la p sorda explosiva que le precede. En
inglés no existe una l sorda como
sonido independiente, como pasaba en el Qenya
original). En el Quenya estos sonidos son bastante raros; los ejemplos
incluyen: hrívë (invierno), hlócë (serpiente, dragón).
Tolkien
sin embargo, afirmó que en la Tercera Edad hr y hl venían pronunciándose
como las r y l sordas normales, aún cuando el deletreo hl, hr aún persiste en la escritura.
[.]
Como hw
se corresponde con la wh inglesa en
los dialectos donde ésta se distingue de la w
normal (p.e.: witch y which son dos palabra audiblemente
distintas; en el inglés-americano así como en el del norte británico se
mantiene esta distinción, aunque ya se ha abandonado en la Pronunciación
Británica Recomendada). Hw es simplemente una (débil)
versión del sonido que se hace cuando se sopla una vela. Hw no es un sonido muy
frecuente en el Quenya, pero aquí hay una pequeña muestra de las palabras que
nos podemos encontrar: hwan (hongo), hwarma (barrera), hwarin
(torcido), hwermë (muestra, código), gesta (brisa, aliento, soplo de
aire)(también como verbo: hwesta = soplar), hwindë
(remolino).
[.]
Como hy
representa a un sonido que puede encontrarse en inglés, pero que no se reconoce
como dos consonantes diferentes en este idioma. Hy denota lo que era un
término alemán definido como ich-Laut
o “sonido ich”, hasta que se ejemplificó como ch en la palabra alemana ich
(yo)(10). Para los angloparlantes
podría sonar más como sh (alguien podría imaginarse a
Kennedy entrenando larga y duramente para terminar diciendo: “Ish bin ein Berliner”). Como ya he
dicho, en inglés se puede oir una débil versión de este sonido en cuestión, en
palabras como hew, huge, human; la h se puede pronunciar como una (oscura) hy. En SD:418-419, Tolkien afirma que en
Quenya o Avalonio el sonido hy es
“aproximadamente equivalente a la...h
de huge”. En el apéndice E de LotR,
también puntualizó que hy es como la
relación existente entre y y hw (ya explicada) con la w normal: una es sorda y la otra sonora.
Así, otra forma de llegar a hy, sería
empezar con el sonido de la y (como
en you), y producir una variedad
susurrante de esta. Una vez extendido el sonido, solo tienes que consolidarlo;
se debe pronunciar con la misma fuerza que la sh inglesa: hyarmen (sur), hyalma (concha), hyellë
(cristal). Parece ser que hy aparece
como normal general al principio de las palabras; ahya- (cambio), es el
único ejemplo conocido (de momento) de hy
colocada entre vocales y en el centro de una palabra. No obstante, en la
combinación ht, la h siguiendo a
ciertas vocales debe pronunciarse como hy;
ver más adelante. En el apéndice E de LotR, Tolkien asegura que los parlantes
del Westron (Oestron en la traducción
española)(el supuesto “lenguaje original” del Libro Rojo que Tolkien “tradujo”
al inglés), sustituían el sonido sh
por el Quenya hy. Los angloparlantes
que no cuiden la sutileza de los detalles fonológicos, pueden por supuesto
hacer lo mismo: convertir una palabra como hyalma en “shalma”. Esta sería en teoría una pronunciación que también
existiría en la Tierra Media, aunque no sería más importante que la propia
pronunciación Elfica (y parece más seguro apostar por la segunda!). Supongo que
habrá muchos angloparlantes a los que les resultará difícil explicar la
diferencia. Incidentalmente, se puede conseguir un bonito sonido hy empezando por el de sh; solo hay que asegurarse de que tu
lengua no esté levantada (puedes apretar su punta contra los dientes inferiores
para obtener el efecto deseado). Si intentas pronunciar sh con la lengua en esta posición, deberías poder conseguir un sonido
como el de hy.
[.]
Aparte de su función en los grupos hw, hy, hl, hr, la letra h representa un sonido independiente,
que se pronuncia de forma diferente dependiendo de la posición que ocupe.
Parece que, originalmente la h Quenya
(al menos por la parte que le toca de la kh del Elfico Primitivo), era
típicamente más fuerte que la h
inglesa, es decir, una h “aspirada”
como la de high. En Fëanoriano parece ser que se pronunciaba
como la ch del alemán ach(11),
o como la escocesa de loch(12), o como la x cirílica. En la fonética de la escritura, el sonido se
representaba como (x). Más tarde, en el principio de las palabras se fue
debilitando la (x) y convirtiéndose en un sonido como el de la h inglesa. En el apéndice E de LotR
Tolkien nos informa de que la letra Tengwar
que corresponde a esa (x), se llamaba originalmente harma; se llamaba así
naturalmente porque la inicial del nombre era un ejemplo del sonido de la letra
en cuestión (x). Pero cuando (x) en esta posición, cambió eventualmente a la h inglesa, el tengwa correspondiente se renombró como aha, de forma que, (x) en
el centro de las palabras no quedara debilitada. Se extraen estas reglas de
todo esto: al principio de las palabras (ante una vocal), la letra h se pronunciaba como la h inglesa, pero en el centro de las
palabras, la h se pronunciaba (x):
como entre vocales, en aha (ira), y de forma similar ante
la t en palabras como pahta
(cerrado), ohta (guerra), nuhta- (atrofiar).
En
una fuente posterior, Tolkien afirma que “en Quenya y en Telerin, la (x) se
convierte en h en la mayoría de los
casos” (VT41:9). Cualquier palabra como aha puede sin embargo pronunciarse
con el estilo inglés de h “aspirada”.
Pero el grupo ht probablemente deba
siempre pronunciarse (xt); la h
“aspirada” más débil sería difícilmente audible en esas circunstancias.
Esta
regla precisa de una modificación. Probablemente la h ante la t se
pronunciaba originalmente (x) en todos los casos. Siguiendo a alguna de las
vocales a, o, u, persistía la
pronunciación como en los ejemplos pahta, ohta, nuhta anteriores. Pero
siguiendo a las vocales i, e, el
original (x) se convertía en un sonido similar al alemán ich (el alemán pudo proporcionar a Tolkien la inspiración necesaria
para desarrollar toda esta parte de la fonología Quenya). Así, en palabras como
hete
(lanza), rihta (sacudir), la h
se pronunciaba tal y como se ha descrito antes la hy. De nuevo Tolkien imaginó que los Humanos (Mortales) de Westron
(Oestron), tenían cierta tendencia a sustituir el sonido original por el sonido
de la sh inglesa, y decir: “eshtë”, “rishta”.
[.]
La l
Quenya “representa más o menos el sonido
inglés de la l inicial en “let””
(apéndice E de LotR). ¿Porqué especificó Tolkien que la l Quenya corresponde al sonido de la l inicial inglesa (con independencia de la posición que esta ocupe
en la palabra Quenya)? Tolkien era perfectamente consciente de que la l en el inglés británico se pronuncia de
forma diferente según la posición que ocupe. Una inicial l, como en let, tiene un
sonido claramente “de l” y, este es
el tipo de l que se usa en Quenya en
todas las posiciones (lo que es también el caso de otros idiomas como el
alemán). Pero cuando la l no es
inicial, el inglés en la mayoría de los casos emplea lo que podríamos llamar
una “l oscura”, que se diferencia de
la “clara” en que la primera se pronuncia arqueando
hacia arriba la parte trasera de la lengua: contrastemos los dos sonidos de la l, en dos palabras como let (l
clara) u fill (l oscura). Comparada con la clara, la oscura suena en un tono más
bajo, y este es precisamente el sonido que debemos evitar en Quenya. Este puede
ser uno de los problemas de los americanos, ya que sus l tienden a ser más oscuras en todas las posiciones, incluso las
que son iniciales (al menos así es como se perciben con unas orejas europeas).
Los perfeccionistas también observarán otro detalle: en Cartas:425, Tolkien
mencionó la l Quenya “entre dientes”,
sonido que se consigue tocando con la punta de la lengua los dientes
superiores. En inglés se usa habitualmente una l “alveolar”, que es un sonido producido con la punta de la lengua
colocada algo más atrás, por la parte anterior de los dientes pero sin
tocarlos. Esto también produce un sonido más oscuro. Cuando pronunciemos una l Quenya, deberemos asegurarnos de que
la lengua toque los dientes.
[.] La n Quenya es como la inglesa. Por
regla general, este sonido ha sido siempre el de una n normal, pero en algunos casos representa a la vieja ng como la del inglés king, ding (debo advertir que con la g
no hay diferencia entre lo que se lee y lo que se escribe). A diferencia del
inglés, en Quenya si puede haber una g
al principio de una palabra. Como ya se ha dicho a la hora de describir las
reglas ortográficas, Tolkien usó a veces la letra ñ para representar a la vieja ng,
p.e.: ñoldor. Añadió en una ocasión una nota al pie a la palabra Noldor
(deletreada así), informando al lector de que la inicial n se pronunciaba ng como
en ding (Cartas:176). Esta es, sin
embargo, la pronunciación arcaica; la gente que habla el Quenya diario de Frodo dice simplemente Noldor: el apéndice E de LotR indica
claramente que en la Tercera Edad, la inicial ñ debía pronunciarse como una n
normal, e incluso la ñ Elfica se ha
traducido como n. Aquí hemos adoptado
el mismo sistema, por lo que la n en
todos los casos representará a la n
inglesa normal, independientemente de su historial fonológico en Quenya. Digo
“en todos los casos” porque delante de la c(=k),
g, qu, la n aún se pronuncia ñ. Esto no supone un gran problema, pues
es la forma habitual de pronunciación del inglés y bastantes más idiomas. En
una palabra como anca (mandíbula), el grupo nc
pasa a pronunciarse nk como en inglés
tank, y en una palabra como anga
(hierro) la ng debe sonar como la ng inglesa de finger(13). Tengamos en
cuenta que cuando aparece en el centro de las palabras, la ng Quenya debe pronunciarse con la g muy audible (esto sirve también para el grupo ngw como en tengwa “letra”). Hemos
descrito no solo la ñ sino también la
ng inglesa de king, ya que ambas son la misma g
(pero, cuidado: la ng Quenya no debe
pronunciarse con sonido nj como en ángel, sino como en soga. El sonido de una g
blanda como la del inglés gin(14), no existe en Quenya.
[.] La r Quenya “representa una r vibrante en
todas las posiciones”; el sonido no decae ante una consonante (como ocurre
en el inglés británico con part)(apéndice
E de LotR). La r inglesa es mucho más
débil que la Quenya. Esta debilidad viene dada por la tendencia a desaparecer
de la pronunciación ante otra consonante y al final de las palabras (excepto
cuando la siguiente palabra empieza en vocal y, por analogía, algunos
angloparlantes introducen el sonido r
cuando una palabra debería terminar en vocal y va ante otra que empieza también
en vocal. Esto sería como si vanilla ice(15) se convirtiera en vanillar ice o, si te gustara mucho, en vanilla rice!(16) Por supuesto, esto no ocurre en el Quenya). La r Quenya debe ser vibrante, como la
española, la italiana, la rusa, etc., o incluso como la del inglés de
Escocia. Ciertas sutilezas de la
gramática Tengwar, sugieren que la r
Quenya podría quedar algo más debilitada cuando va inmediatamente delante de
consonantes (como oposición a las vocales), y al final de las palabras. No
obstante deberá tener una vibración notoria, lo suficiente como para que se
produzca un sonido completamente distinto en cada una de estas posiciones: parma
(libro), erdë (semilla), tasar (sauce), Eldar (Elfos). La vocal
ante la r, no debe alargarse o ser
afectada de manera alguna. En la película de Jackson, los actores que
interpretan a Gandalf y Saruman pronuncian Mordor correctamente, con
erres vibrantes y vocales cortas (sin embargo, el Frodo de Elijah Wood,
dice invariablemente Módó con unas
erres completamente "planas", sin sonido). En la película, Mordor es el nombre Sindarin de Tierra
Negra pero, por su forma y pronunciación, la palabra podría pasar perfectamente
por "mordor", el vocablo
Quenya que significa "sombras" o "manchas" (el plural de
"mordo").
La r "uvular"(17), que es común en idiomas como el
francés y el alemán, puede aparecer en Quenya por lo que nos dice el apéndice E
de LotR: "un sonido que los Elfos
encontraban desagradable..." (esto sugiere quizá que era así como los
Orcos pronunciaban la r!).
[.] La consonante s
es siempre sorda, "...como en inglés
lo son: "so", "geese"..." (apéndice E de LotR). La s en inglés suele sonar como z,
aunque se escriba s. Por ejemplo,
aunque la s de house es sorda, en su plural houses
tiene sonido (por esta razón Tolkien afirmó que a él le hubiera gustado más el
término houzes; ver PM:24). Cuando
pronunciemos Quenya, deberemos tener cuidado de no hacer la s sonora, convirtiéndola en z: asar (fiesta), olos (sueño), nausë
(imaginación). El Quenya del Exilio en la Tercera Edad no tiene ningún sonido z (Tolkien imaginó que habría tenido
quizá una z en el primer período,
pero con el tiempo se convirtió en r,
fundiéndose con la r original. Por
ejemplo, en UT:396, se indica que el plural de olos (sueño) era en un
principio olozi, pero después se convirtió en olori). Donde figura
entre vocales, la s representa a la
vieja ф (más o menos th como en
thin); las palabras asar
y nausë
mencionadas antes, representan a las antiguas aфar y nauфë
que se encontraban en la ortografía Tengwar.
[.] Sobre la v
y la w: asumiremos que se pronuncian
como en vine y wine(18) respectivamente
(pero la inicial nw no es
estrictamente n+w, sino simplemente
lo que se llama una n
"labializada"; ver más adelante). Hay sin embargo, algún punto
que no está muy claro en este tema: el apéndice E de LotR parece indicar que en
el Quenya de la Tercera Edad, la inicial w
debía pronunciarse como v : se dice
que el nombre de la letra tengwa vilya,
fue en un principio wilya. Por otra
parte Tolkien indicó que la palabra véra
(personal, privado, propio), fue wéra en el llamado Viejo Quenya (PM:340). En las Etym, la
evidencia es algo diferente. A veces Tolkien emplea las raíces primitivas de la
w para producir palabras con v-, como cuando la raíz WAN
produce la palabra Quenya vanya-
(ir, partir, desaparecer). Otras veces enumera listas de formas dobles, como
cuando la raíz WÂ (o WAWA, WAIWA) produce las Quenya vaiwa
y waiwa,
significando las dos "viento". Bajo la raíz WAY, Tolkien dio una
palabra "envolvente" como w-vaia, indicando evidentemente una
forma doble: waia y vaia (todos los otros ejemplos se
encuentran en LR:397). En LR:398 hay varias formas dobles, pero en el caso del
verbo vilin (yo vuelo) que procede de la raíz WIL, Tolkien lo cambió
curiosamente a wilin. ¿Decidió de repente tomar la ortografía del Viejo Quenya
para no tener que elegir entre una y otra?
El peso de la evidencia parece indicar que al principio
de las palabras la w- acaba
pronunciándose como una v- normal,
como ocurría en la Tercera Edad; cuando Tolkien ofrece formas dobles en w- y v-,
debemos pensar que la primera es la forma arcaica. No obstante, aún no
tengo claro este punto, aunque donde Tolkien use una forma v- en vez de la w- (sola
o como alternativa a la w-), yo usaré
también la forma v- en este curso
(esto concierne también a vilin!) A pesar de todo, es posible
que de acuerdo con la pronunciación de todas las iniciales en w- en la Tercera Edad, estas debieran
sonar como v-; la distinción original
entre la inicial v- y la w- se ha perdido en el idioma hablado.
No está claro si Tolkien considera que esta distinción se sostiene
consistentemente en la gramática tengwar o no (como cuando se describe la
distinción entre ф y s, aunque acaben las dos pronunciándose
s). Así la letra llamada wilya=vilya, aún se usa como v
representando a la w, mientras que
otra letra vala, se usaba simplemente
como v. En el caso de los grupos lw y lv
, la distinción podría definirse alterando la pronunciación de la última:
"para lv y no para lw, muchos Elfos usaban lb" (apéndice E de LotR). Así que
una palabra como elvëa (estrellado, radiante), podría pronunciarse elbëa,
y también podría escribirse en tengwar. Aunque frecuente, esta no parece ser una
pronunciación demasiado habitual, y la ortografía empleada por Tolkien apunta
hacia la forma lv. Por ejemplo celvar
(o kelvar
"animales"), en vez de celbar en el habla de Yavanna y Manwë en el Silm, capítulo 2. En PM:340, Tolkien dá una palabra
Quenya que significa "rama", y es olba en vez de olva
(a pesar de todo).
[.] La letra y
solo se usa como consonante, como la del inglés yes: Tolkien simplificó este tema y lo definió como "una de
las mayores aportaciones del latín a las reglas gramaticales del Quenya"
(Cartas:176). La "vocal" y,
como la alemana ü o la francesa u de lune,
no existe en Quenya (aunque sí en Sindarin).
El tema de la
aspiración:
Hay cierta incertidumbre a la hora de considerar la
pronunciación exacta de los registros de la c
sorda (=k), t, p: en inglés como en otros idiomas, cuando estos sonidos
aparecen ante una vocal, al principio de la palabra, son aspirados. Esto es: una h-
soltando el aire y luego introduciéndolo. En esta situación se encuentra un
manojo de combinaciones: k+h, t+h, p+h
(como en backhand, outhouse, scrap-heap).
El que está hablando no es consciente de todo esto, no percibe realmente los
distintos sonidos de la h: solo al
principio de la palabra es cuando esperamos oir k, t, p. Pero en algunos idiomas como el francés, el ruso y (quizá
el más importante) el finés, no existen demasiadas h siguiendo a estas consonantes citadas cuando se encuentran en
determinadas posiciones.
¿Deberían las t, p,
c, del Quenya ser aspiradas como en inglés, o deberían pronunciarse como en
francés o en finés? Esta cuestión no la aborda directamente Tolkien en ninguno
de sus trabajos publicados. Podemos decir que las t, p, c, Quenya son descendientes directas de las consonantes del
Elfico Primitivo, las cuales no eran aspiradas, ya que en la antigua lengua ya
existían otros sonidos aspirados como th,
ph, kh, que se convirtieron más tarde en las s, f y h Quenya (p.e.:
dos palabras primitivas completamente distintas como thaurâ (detestable) y taurâ
(dominante, magistral), donde la th de
la primera debe sonar (en boca de un angloparlante) de la peor manera
imaginable! Sin embargo, la t de la segunda debe pronunciarse al
estilo francés, sin aspiración). Así, las Quenya t, p, c que no son aspiradas, ¿han sido así desde las lenguas
primitivas?
Desde que los sonidos aspirados primitivos se cambiaron,
añadiendo aspiración a t, p, c, ya no
hay lugar a la confusión. Podría tener su importancia dado que, en los sistemas
de escritura ideados para el Fëanor
había originariamente letras diferentes para los sonidos aspirados: “El sistema
Feanoriano original, también poseía notas con la extensión de las raíces, por
encima y por debajo de los renglones escritos. Estas representaban a las
consonantes aspiradas (p.e.: t+h, p+h,
k+h)” (Apéndice E de LotR). Sin embargo, estas no son las letras t, p, c Quenya. Considerando todo esto,
creo que las t, p, c, en Quenya deben
pronunciarse sin aspiración.
Para los que acostumbran a deslizar el aire para producir
una h después de estas consonantes,
puede ser difícil su pronunciación hasta que sean realmente conscientes de toda
su entidad. Un maestro de fonología me dijo en cierta ocasión, que una manera
de conseguir una buena aspiración era practicar la pronunciación de t, p, c/k, con una vela encendida
delante de la boca; el objetivo es conseguir los sonidos de estas consonantes
sin que oscile la llama (ya que el aire que debería salir y no sale, es el que
provoca el efecto de la aspiración).
Las contrapuestas “sonoras” a t, p, c/k, son d, b, g(fuerte)
respectivamente, y no son aspiradas en inglés. Por esta razón, los que están
acostumbrados a los sonidos sordos pronunciados en sus variaciones aspiradas
(erróneamente), perciben sonidos sordos sin aspirar, como sonidos
complementarios. Pronunciadas sin aspirar, las palabras Quenya como tarya
(rígido), parma (libro) o calma (lámpara), pueden sonar como darya, barma, galma a los oídos de los
angloparlantes (los franceses, rusos o fineses no tendrán confusión). Cuando se
pronuncian algunas de estas palabras, no se deben hacer vibrar las cuerdas
vocales para producir los sonidos d, b, g.
Aunque no deberíamos perder demasiado tiempo en intentar añadirles aspiración;
como ya he dicho, la pronunciación correcta de las t, p, c Quenya, no se encuentra publicada en ningún sitio. Si
realmente no es correcto el añadir la aspiración a estas consonantes, por lo
menos nos equivocaremos menos que Tolkien cuando leyó Namárië.
Consonantes
palatalizadas y labializadas:
En Quenya encontramos palabras como nyarma (cuento), tyalië
(jugar) o nwalca (cruel). Del deletreo de ellas, parece desprenderse que
algunas palabras empiezan con grupos de consonantes: n+y, t+y, n+w. Sin embargo, esto no estaría de acuerdo con lo
establecido en el Informe Lowdham, que dice: “El Adunáico como el Avalonio
(Quenya), no permiten más de una consonante básica al principio de cualquier
palabra” (SD:417-418). Entonces, ¿cómo se explica esto?
La solución parece estar en que las “combinaciones” como
la ny de nyarma, se consideran
como una sola consonante: ny no sería
un grupo formado por n+y, sino un
mismo y único sonido oportunamente representado por la letra ñ de la ortografía española (como en señor). Por supuesto, el sonido real se
parecerá mucho más a senyor, aunque
la ñ sea en realidad una sola
consonante. Esta supuesta ñ no es más
que una versión “palatalizada” de la n,
una n que se “tiñe”, se matiza hacia
la y. El inglés usa una consonante
palatalizada diferente, representada por el dígrafo sh (lo que no es, ni mucho menos, un conjunto s+h); esto se puede describir como “una s palatalizada”. Con el fin de comparar al detalle la pronunciación
de s y sh , podemos percibir el mecanismo de palatalización en nuestra
propia boca: una consonante se palataliza cuando se arquea la parte de atrás de
la lengua hacia el “tejado” de la boca (el paladar, de ahí el término
“palatalizada”). La relación entre la s y
la sh es similar a la que existe
entre la n y la ny Quenya (ñ española).
Además de la ny
en Quenya son también palatalizadas las consonantes ty, ly, ry (p.e.: en tyalië (jugar), alya (río), verya
(hervir)); estas son palatalizadas contrarias a las normales t, l, r. Con referencia a ty, Tolkien escribió que se podía
pronunciar como la t del inglés tune (ver p.e.: SD:418-419); (debemos
advertir que, cuando dice esto, está pensando en dialectos donde existen
vocablos como tyoon; este no es el caso del inglés americano).
En Gondor,
algunos Mortales Quenyaparlantes pronunciaban supuestamente la ty como ch , como la del inglés church,
lo que no se acercaba ni de lejos a lo que debería ser la pronunciación Elfica
correcta. Así que para la consonante ly,
sería similar el uso de lh como en el
portugués olho (ojo). En el apéndice
E de LotR, Tolkien hizo notar que la l
debería tener también “cierto grado de palatalización, entre la e, i
y una consonante, o como terminación después de e, i”. La frase “cierto grado”, parece sugerir que la l no debe tener un “soplo completo” de palatalización en las posiciones descritas
(como en el sonido ly), sino que en
palabras como Eldar, Elfos o amil (madre), la l debería tener un ligero tinte de
palatalización.
Además de las consonantes palatalizadas, tenemos las
labializadas: nw, gw, qu(=cw). No son realmente grupos n+w, g+w, c+w. Por el contrario,
representan a n, g, c(k), pronunciadas con labios de “pucheros”, como para
pronunciar la w: con los labios de
“pucheros”, la consonante se “labializa” (esta palabra viene del término latín
que se usa para definir “labios”). La qu
Quenya, puede pronunciarse como la inglesa de queen, pero lo ideal sería pronunciarla como k y w unidas en un sonido
único (es verdad que existe cierta fuente antigua en la que Tolkien afirma que,
aunque qu era en su origen solo una k “acompañada por labios redondeados”,
“ahora suena prácticamente como la qu
inglesa”: una k “redondeada” y
seguida por un sonido w
independiente”: Ver Parma Eldalamberon,
número 13, página 63. No obstante, creo que esta idea puede descartarse por
medio de la información suministrada por fuentes más modernas, indicando que en
el Quenya no existen grupos de consonantes en los inicios de las palabras:
SD:417-418). Nw y gw representan versiones unidas de n/w, g/w. Debemos concluir que nw es una sola consonante labializada y
solo al principio de la palabra, donde representa a la antigua ngw (p.e.: Tolkien podría también haber
deletreado ñw usando la ñ en vez de la ng). En el centro de las palabras, p.e.: en vanwa (ido, perdido), la nw es realmente un grupo n+w, y así está descrito en la
ortografía Tengwar, pero las
consonantes labializadas qu y gw también se hallan en el centro de las
palabras. De hecho, gw tan solo se
encuentra en esa posición, y siempre en la combinación ngw (no ñw, sino ñgw, incluso usando ñ como hizo Tolkien): lingwë (pez), nangwa (mandíbula), sungwa
(vaso).
El tema de la
longitud:
Puede parecer que cuando se encuentran entre vocales, las
consonantes palatalizadas y labializadas cuentan como largas o dobles (como si
los dígrafos representaran grupos de consonantes después de todo). Contra el
uso de la ñ con el valor español,
está el de la n palatalizada (y no
como Tolkien hacía con frecuencia: el de la ng
como en king), nos podemos plantear
si una palabra como atarinya (mi padre)(LR:61), se representa como atariña.
Si es así, el grupo ny en el centro de
las palabras denotaría una n “muy”
palatalizada. Entonces, la misma palabra “Quenya”, se pronunciaría Queña
en vez de Quen-ya. Otra posibilidad sería Queñya, con la n palatalizada correctamente, aunque aún
habría un sonido relativamente distinto al de la y que le sigue y no sería el mismo sonido que el de la ny al principio de la palabra). Al leer
una versión de Namárië, Tolkien
pronunció (al menos una vez) la palabra inyar con el sonido iññar
(aunque la segunda vez dijo simplemente inyar,
con n+y). En cualquier caso, los
grupos ny, ly, ry, ty, qu(=cu), deben contar (para la aplicación
del acento) como dos consonantes largas o un grupo de consonantes (ver más
adelante), aunque también está claro que, a veces, deben analizarse por
separado, como consonantes unitarias.
Acentuación /
Énfasis:
Dondequiera que
exista un idioma con palabras polisílabas, sus parlantes enunciaran algunas de
estas sílabas con más fuerza que las otras. Decimos en este caso, que esas
sílabas son enfatizadas o acentuadas. En algunos idiomas, no se enfatizan unas
más que otras, p.e.: el japonés pone la misma intensidad aproximada en todas
las sílabas, resultando para los extranjeros un idioma poco atractivo, al que
se refieren como a “una máquina de disparar palabras”. Pero en los idiomas
occidentales, lo normal es una gran variedad de énfasis: algunas sílabas se
enfatizan, y otras, naturalmente no...
Las reglas que definen cuales se enfatizan y cuales no,
varían considerablemente. Algunos idiomas usan un sistema muy simple: en
francés, las palabras que no llevan énfasis se acentúan siempre en la última
sílaba. Para los nativos, París no es PARís como sería por ejemplo en inglés, sino parIS (la s en francés y
en esa posición no se pronuncia, pero esto no influye para nada en el acento).
El sistema finés es también muy simple, enfatizando todas las palabras en la
primera sílaba: los ingleses dirían “naturalmente” HelSINKI, pero los residentes de la ciudad insistirían en llamarla HELsinki.
Dado que el finés fue una fuente importante en la
inspiración de Tolkien, se podía pensar que se limitó a copiar ese simple
sistema de acentuar todas las palabras en la primera sílaba para aplicarlo al
Quenya. En la historia ficticia o “interna” del idioma, imaginó un período
antiguo en el que las palabras se acentuaban así (el llamado “período de
retractación”, WJ:366). No obstante, este sistema fue reemplazado por uno
nuevo, antes ya de que los Noldor
partieran hacia el Exilio, por lo que el Quenya como idioma en la tradición de
la Tierra Media, empleó diferentes diseños de acentuación que se describen con
detalle en el apéndice E de LotR. Este es el sistema que usaremos (parece que
Tolkien lo copiara del Latín!)
Las palabras de una sola sílaba como nat (cosa), no plantean
ningún problema como es obvio; esta única sílaba es también la única candidata
a recibir el acento. Las palabras polisílabas más simples, las de dos sílabas,
tampoco crean ningún problema: en el apéndice E de LotR, Tolkien observó que
“en palabras de dos sílabas (el acento) recae, prácticamente en todos los
casos, en la primera sílaba”. Como implica esta frase, puede haber algunas
excepciones; la única conocida es la de la palabra avá (no lo hagas!), que
se acentúa en la sílaba final: aVÁ
(aunque esta única palabra también aparece con la forma alternativa áva,
acentuada en la primera sílaba cumpliendo con la regla general: Áva). El nombre del Reino Bendito, Aman, lo he escuchado pronunciar
varias veces con el acento en la segunda sílaba en vez de en la primera, aunque
la pronunciación correcta sería AMan si
nos fiamos de las reglas dadas por Tolkien (AmAN
podría ser la capital de Jordania!)
Las palabras largas con tres o más sílabas, son
ligeramente más complicadas para acentuar. Muchas de ellas se acentuan en la
segunda o en la última sílaba. Sin embargo, en algunos casos el espacio entre
la segunda sílaba y la última, no está cualificado para llevar un acento: esta
sílaba no se acentúa si es corta. ¿Cómo se reconoce una sílaba corta?: si no
contiene una vocal larga (acentuada), es sin duda, un buen principio. Una vocal
así, es necesariamente corta. Si la vocal va seguida por una sola consonante o
por ninguna en absoluto, esa sílaba tiene alguna posibilidad de llevar un acento.
Lo único que ya podría confundirla con una sílaba larga, sería que, en vez de
una vocal corta, fuera uno de los diptongos: ai, au, eu, oi, ui, iu. Dos vocales combinadas en un diptongo,
tienen el mismo valor en cuanto a longitud que una sola vocal larga (marcada
con un acento). Pero si no hay diptongo, si no hay vocal larga y no hay vocal
corta seguida por más de una consonante, la sílaba en cuestión será
irremediablemente corta. Si todo esto se concentra de la segunda a la última
sílaba en una palabra de tres o más sílabas, la penúltima de esas sílabas tiene
todos los números para llevar el acento. En algunos casos, el acento se
traslada una posición hacia delante, cayendo en la tercera sílaba desde el
final (no importa lo que esta sílaba parezca). Tolkien hizo notar que las
palabras con varias formas “son las favoritas de los idiomas Eldarin,
principalmente del Quenya”. Ejemplos:
[.] Una palabra como westalë (boda) se acentua VESTalë. De la segunda a la última
sílaba no pueden recibir el acento porque su vocal (la a) es corta y va seguida por solo una consonante (la l); así que el acento se traslada una
posición hacia delante, a la tercera sílaba desde el final. Las formas plurales
como Teleri
(el mar de los Elfos) e Istari (los Magos), a veces se
pronuncian mal: TelERI, IsTARI; aplicando
las reglas de Tolkien, hemos de concluir que se deben pronunciar: TELeri, ISTari. La penúltima y corta
sílaba en estas palabras, no se puede acentuar.
[.] A una palabra como Eressëa (el nombre de una
isla cercana al Reino Bendito) han intentado colocarle el acento en la segunda
sílaba desde el final (siguiendo el diseño de acentuación aplicado a Eritrea!)
Pero, la segunda sílaba desde el final en Er-ess-e-a,
es justamente la ë corta, no seguida
por un grupo de consonantes (ni siquiera por una), esta sílaba no se puede
acentuar y el acento deberá trasladarse a la sílaba anterior: ErESSëa. Otras palabras con el mismo
diseño (sin consonante que siga a la vocal corta en la segunda sílaba desde el
final): Eldalië (el pueblo de los Elfos)(ElDAlië, aunque la palabra Elda (Elfo) va, por supuesto, acentuada
Elda), Tilion “El Cornudo”, nombre de Maía, TILion, laureä
(dorado): LAURëa, Yavannië (Septiembre): YaVANNië,
Silmarillion
(La Historia de los Simarils): SilmaRILLion.
Pero aunque algunas palabras eran sus “favoritas”, no
faltan ciertamente palabras que puedan recibir el acento en la segunda sílaba
desde el final. Ejemplos:
1.- El título Varda Elentári (Estrella Reina), se
pronuncia ElenTÁRI, ya que la vocal á en la segunda sílaba desde el final,
es larga (si hubiera sido una a
corta, no hubiera ido acentuada de no hallarse seguida por más de una
consonante, y la tercera sílaba desde el final lo hubiera llevado en su lugar: ELENtari, pero esta palabra no existe).
Los nombres Númenórë, Valinórë, se acentuan asimismo en la ó larga (la segunda sílaba desde el
final, mientras que en las formas cortas Númenor, Valinor, el acento recae en
la tercera sílaba desde el final: NÚMenor,
VALinor.
2.- Las palabras como hastaina (estropeado), o Valarauco
(poder demoníaco)(en Sindarin: balrog, se acentuan: hasTAINa, ValaRAUCo, ya que los
diptongos ai y au cuentan como vocales largas a la hora de acentuar.
3.- Los nombres como Elendil e Isildur, se acentuan: ELENDil e IsILDur, ya que la vocal de la segunda sílaba desde el final,
aunque es corta, va seguida por más de una consonante (los grupos nd y ld
respectivamente). Una consonante doble tendría el mismo efecto que un grupo de consonantes
diferentes; por ejemplo:Elenna(Estrella Protectora, un
nombre de Númenor), se pronuncia : ELENNa (contrastar con el adjetivo elena
(estelar, de las estrellas): este se puede acentuar Elena, ya que la segunda sílaba desde el final en, es corta y por lo tanto incapaz de llevar acento, al contrario
de lo que sucede con la sílaba larga enn
de Elenna).
AVISO: Una letra
x representa a dos consonantes ks. Por consiguiente, una palabra como Helcaraxë
(el nombre de un sitio), se acentúa HelcarAXë
(no HelCARaxë como si hubiera solo
una consonante siguiendo a la a en la
segunda sílaba desde el final). Ver la forma alternativa Helkarakse en Etym, entrada KARAK.
Como citábamos más atrás, algunas combinaciones pueden
aparentemente tomarse como consonantes únicas: qu (por cw/kw),
representa a la labializada k, no a k+w. De la misma manera, ny, ty, ly, ry, representarían a las
palatalizadas n, t, l, r (la primera
= ñ española). Pero en el centro de
las palabras, a la hora de colocar los acentos, parece que qu, ly, ny, ty, etc., cuentan como grupos de consonantes (dobles
consonantes o grupos –no podemos precisar lo que pensaba Tolkien). En WJ:407,
Tolkien indica que el nombre compuesto ciryaquen (marinero)(compuesto de cirya
(barco) y de quen (persona)), se acentuaba cirYAquen. Si qu(=cw/kw), fuera tomada en ese caso como
una consonante simple, una k
labializada, no habría un grupo de consonantes siguiendo a la a y no podría llevar acento: entonces la
palabra debería pronunciarse CIRyaquen.
Debemos suponer que aquí, la qu
cuenta como un conjunto k+w, o bien
representa a una larga o doble k
labializada (o una kw labializada,
seguida por w). La última línea, es: “se pronuncia cirYAquen”, y esto implica que todo lo demás son simplemente
vaguedades académicas. Algunas otras palabras incluyen esta combinación en
cuestión: Elenya (el primer día de la semana de seis días del Eldarin,
acentuado: ELENya), Calacirya
o Calacilya
(un sitio en el Reino Bendito, acentuado: CalaCIrya,
CalaCILya).
Algunas palabras de consideración acerca de la
forma de usar los acentos:
Advertimos de que la marca de acento que puede aparecer
sobre las vocales (á, é, í, ó, ú), tan solo indica que la vocal en cuestión es
larga. Mientras este símbolo suele indicar por regla general a la sílaba
acentuada, no es así en el caso de la ortografía de Tolkien para el Quenya
(alguien podría pensar que, basándonos en eso, Pokémon tampoco podría acentuarse en la é, por eso Tolkien no profundizó demasiado en este tema!) Una vocal
larga normalmente recibirá el acento, como en el ejemplo de Elentári ya citado, aunque puede no ser
así necesariamente: si la vocal larga no aparece en la segunda sílaba desde el
final, su longitud (y por consiguiente el acento que la distinguiría!), sería
irrelevante para la colocación del acento. En una palabra como Úlairi,
que es el nombre Quenya para definir a los Espectros del Anillo o Nazgûl,
el acento recae en el diptongo ai y
no en la ú. El deletreo palantír
está mal empleado, pues esa palabra debería llevar el acento en tír. Este es el comentario de Ian McKellen, que interpreta a Gandalf en la película de Peter Jackson, lo que describió cuando
la película se rodaba:
“...he aprendido una nueva pronunciación. He
estado todo el tiempo diciendo “palanTÍR” en vez de acentuar como en el viejo
inglés en la primera sílaba. Con esa palabra estuve a punto de cometer un
error, lo que evitó Andrew Jack el tutor del Dialecto; él me enseñó un acento
que se usa en Norfolk para Restauración, y para supervisar los acentos de LotR,
los idiomas y todo lo referente a las vocales: Palantír, siendo estrictos con
su origen élfico, debería seguir las reglas de Tolkien que dicen que una sílaba
ante una consonante doble debe acentuarse: paLANTír sería el sonido más cercano
a la “iluminación”...”
Andrew Jack estaba en lo cierto. Palantír no debe acentuarse en la sílaba final; virtualmente
ninguna palabra polisílaba Quenya se acentua de esa manera (como dije antes, avá
(no lo hagas!), es la única excepción). En su lugar será la a en la segunda sílaba desde el final la
que lleve el acento, pues va seguida por el grupo de consonantes nt (este grupo no debería tomarse como
consonante doble como hace McKellen; yo me reservo ese término para los grupos
de dos consonantes idénticas, como tt
o nn –por lo que respecta a la
colocación de los acentos, la doble consonante y los grupos de consonantes
diferentes, tienen el mismo efecto). Así que, adoptaremos palANTír (en la forma
plural sin embargo, donde de repente aparece la í larga en la segunda sílaba desde el final, será esta la que
recibirá el acento: palanTÍRi).
En el caso de las palabras largas terminadas en dos
sílabas cortas, la última de estas sílabas puede llevar un acento secundario y
más débil. En una palabra como hísimë (neblina), el acento
principal irá en hís, pero la sílaba
final –më está también acentuada
aunque no completamente. Este acento secundario es mucho más débil que el
principal (sin embargo, Tolkien indicó que en poesía, el acento secundario
podía usarse métricamente: RGEO:69).
Velocidad:
Finalmente, una pequeña nota acerca de algo que conocemos
poco: ¿Se debe conversar rápido al hablar en Quenya? Las pocas grabaciones de
Tolkien no son reveladoras en este sentido; él, inevitablemente hablaba muy
pausadamente en Quenya, pero recordando a Míriel, la madre de Fëanor...:
“ella hablaba rápidamente y se vanagloriaba de su destreza” (PM:333).
Hablar Quenya
rápido es, por supuesto, tener un buen Quenya. Cuando Tolkien escribió también
que: “los Elfos hacían un uso considerable de...gestos concomitantes” (WJ:416),
nos hace recordar lo mucho que le gustaba el italiano (ver Cartas:223).
Sumario de la Lección
Uno:
Las vocales Quenya son: a, e, i, o, u; las vocales largas
van marcadas con un acento: á, é, í, ó, ú. Las vocales deben ser puras,
pronunciadas con sus valores italianos;
la á y la é largas, son notablemente más cerradas que la a y la e cortas. Algunas
vocales llevan diéresis (ä, ë, etc.),
pero esto no afecta a su pronunciación, tan solo es una aclaración para los
habituales de la ortografía inglesa. Los diptongos son: ai, au, eu, oi, ui, iu. La consonante c se pronuncia siempre como k;
la l se pronuncia como en clear, con l dental; la r debe ser
vibrante; la s es siempre sorda; la y solo se usa como consonante (como en you). Idealmente, las consonantes t, p, c, deben pronunciarse sin aspiración. Las consonantes palatalizadas se representan con dígrafos acabados en –y (ty,
ny, etc.); las consonantes labializadas
se escriben con dígrafos terminados en –w
(p.e.: nw, pero cw debe deletrearse como qu).
La h se pronuncia (x) como en alemán ach-Laut ante la t, a
menos que esta combinación ht vaya
precedida por una de las dos vocales e
o i , en cuyo caso, la h sonará como en alemán ich-Laut. De otra manera, la h se pronunciará como la inglesa; los
dígrafos hy, hw, representan a las
voces ich-Laut y a la w sorda (como la angloamericana wh) respectivamente. Las combinaciones hl, hr, se representan con las l, r sordas, pero en la Tercera Edad
estos sonidos se pronunciaban como las l,
r normales. En las palabras polisílabas, el acento se pone en la segunda
sílaba desde el final cuando esta es larga (incluyendo también una vocal larga,
un diptongo o una vocal seguida por un grupo de consonantes o una consonante
doble). Si la segunda sílaba desde el final es corta, el acento se traslada a
la tercera sílaba desde el final (a menos que la palabra tenga solo dos
sílabas, en cuyo caso la primera sílaba será la que lleve el acento,
independientemente de que sea corta o
larga).
EJERCICIOS:
La mayoría de las sutiles críticas que me hacen en cuanto
a la pronunciación, no pueden, desafortunadamente, rebatirse con ejercicios; no
estamos en un aula donde yo pueda valorar vuestra pronunciación. Pero si nos
esforzamos en controlar la acentuación de la h al menos, será posible conseguir unos ejercicios cuando menos
dignos:
1.: Determinar que tipo de vocal (única o diptongo)
llevará el acento en las palabras siguientes (no es necesario indicar donde
empieza y acaba la sílaba):
EJERCICIOS EXTRA SOBRE LOS ACENTOS:
Oyendo algunas líneas de Sindarin en la película, vemos
que uno de los ejemplos más prominentes de Quenya en La Comunidad del Anillo de
Peter Jackson, es la escena en la que Saruman
(Christopher Lee) en lo más alto de Isengard,
lee una invocación para provocar una avalancha que detenga a la Comunidad. Pide
a la montaña que intentan cruzar: “Nai yarvaxëa rasselya taltuva
notto-carinnar!” (“que tu sangriento cuerno caiga sobre las cabezas de
mis enemigos!”)(no está traducido en la película). El actor acentúa así las
palabras: “nai yarVAXëa RASSelya TALTuva
notto-CARinnar”. ¿Están todas las palabras correctamente acentuadas, de
acuerdo con las líneas maestras dictadas por Tolkien? Si no es así, ¿cuáles
están bien y cuáles mal?
2.: En las palabras Quenya en que aparece la h tal y como se ha especificado, se
puede pronunciar de varias maneras. Ignorando los dígrafos hw y hy, la h se puede pronunciar:
a: Como una “h aspirada” como en el inglés high
b: más o menos
como la inglesa huge, human, o
idealmente como la ch alemana de ich Laut
c: como la ch alemana de ach o la escocesa loch
(fonéticamente x)
d: la h
no se pronuncia en forma alguna, solo indica que la consonante siguiente era
sorda en el Quenya arcaica.
Selecciona las palabras siguientes, dentro de cada una de
las cuatro categorías anteriores:
NOTAS:
(1): sore = sour (2):
father = la a de padre (3): see
= si (4): soon = sun
(5): so = sou, also = alsou (6): union
= yunion (7): air = er, eer = ir, oor = ur
(8): aisle = aisl (9):
piece = pis, tie = tai, load =lod (10):
ich = ij (11):
ach = ak (12):
loch = lok (13):
finger = finguer (14):
gin = yin (15):
vanilla ice = vanila ais (16):
vanilla rice = vanila rais (17):
r “uvular” = “egue” (18):
vine = vain, wine = guain
(N. del T.)
LECCIÓN
DOS:
El NOMBRE
/ La FORMA PLURAL / El
ARTICULO:
Las palabras que definen cosas como oposición a las
acciones, se llaman nombres. Las cosas en cuestión pueden ser inanimadas
(como una piedra), animadas (como una persona, mujer, chico), naturales (como
un árbol), artificiales (como un puente, una casa), concretas (como (otra vez)
una piedra) o completamente abstractas (como el odio). Los nombres de personas
como Pedro o María, también se consideran nombres.
A veces, un nombre puede definir no a un objeto o
personas distintas, sino a una sustancia completa (como el oro o el agua). Esto
como es natural, incluye muchas cosas.
En la mayoría de los idiomas un nombre se puede declinar,
es decir que puede aparecer de varias formas que modifican su significado, o
bien lo hace dentro de un específico contexto gramatical. Por ejemplo en
inglés: si quisiéramos conectar dos nombres como María y casa, de manera
que quedara claro que María es la dueña de la casa, modificaríamos el nombre de
María añadiéndole la terminación –‘s,
y convirtiéndolo en María’s que, al
leerse conectado con casa, daría la
frase: Mary’s house (María’s casa =
la casa de María). O bien comenzando con un nombre como tree (árbol), si queremos dejar claro que estamos hablando de más
de un árbol modificaremos la palabra a su forma plural, añadiendo la
terminación –s, y obteniendo trees (árboles). En inglés, un nombre no
puede tener muchas más formas y, tampoco en la mayoría de los idiomas; está el
singular: girl (chica), su plural: girls (chicas), la forma que se usa para
indicar que “al nombre le pertenece algo” (genitivo sajón): girl’s (de la chica), y la combinación
del plural y ese posesivo (genitivo sajón): girls’
(de las chicas), que por desgracia no se diferencia mucho en su sonido al
plural o al posesivo singular, aunque los angloparlantes consiguen entenderse
sin demasiados problemas (tenemos la seguridad de que los equivalentes en
Quenya son muy distintos en su forma!) Así que un nombre en inglés tan solo
puede manifestarse de cuatro maneras diferentes.
Un nombre Quenya por el contrario, puede presentarse en cientos
de formas diferentes. Puede llevar finales no solo para dos diferentes tipos de
plural, sino que además puede denotar “un par” de cosas, así como también puede
llevar finales para expresar significados de emplazamientos colocados delante
del nombre, que en inglés (y en otros idiomas –la mayoría-), se concretan con
palabras cortas como: for (para,
por), in/on (en, dentro, dentro de,
encima de, sobre), from (de, desde), to (a, para), of (de), with (con).
Finalmente, diremos que un nombre Quenya también puede llevar terminaciones que
indiquen quien es el “propietario de ello”, p.e.: -rya- (suyo, de ella), en
la palabra máryat (las manos de ella), en Namárië (el final –t de esta forma, es uno de los finales que
definen un par de algo, en este caso
un par natural de manos).
Habiendo leído lo anterior, no debéis sucumbir a la idea
de que el Quenya es un idioma terriblemente difícil (imagínate: “cientos de
formas diferentes de expresar lo que en inglés y en la mayoría de idiomas se
hace solo con cuatro”!), o pensar que el Quenya es una especie de “superidioma” (guau!: “cientos de formas
diferentes de combinaciones, mientras que los pobres nativos de otros idiomas
tienen que conformarse con un penoso manojo de cuatro o pocas más”!)
Simplemente, se organiza la información de forma diferente, eso es todo –un
idioma “normal” prefiere una “sarta de palabras cortas”, mientras que el Quenya
salta entre las ideas para expresarlas dentro de un gran vocablo. Los cientos
de formas diferentes quedan reducidos a un número mucho más bajo y manejable
con posibilidades de combinarse, así que no hay razón para desesperarse. La
explicación a lo que digo es sencilla: no necesitamos aprender doscientos
cincuenta símbolos numéricos diferentes para aprender a contar hasta 250; bastará
con que aprendamos solo diez: del 0 al 9.
La mayoría de las terminaciones de los nombres no las
veremos antes de que hayan pasado algunas lecciones. Empezaremos con algo que
será bastante familiar, que se puede encontrar en la insignificante lista de los
nombres en inglés (de sus funciones y posibilidades): convertir un nombre en
plural (desde una unidad a varias).
En Quenya hay dos formas plurales diferentes. Uno se
forma añadiendo la terminación –li al
nombre. Tolkien le llamó partitivo plural
(WJ:388), el otro es el plural general
o normal (ver Etym, entrada TELES). Por
desgracia la función del partitivo plural (al diferir en su significado del
plural normal), aún no está perfectamente definida o comprendida. Tenemos
algunos ejemplos en nuestras escasas fuentes de material, pero no son de gran
ayuda. Durante mucho tiempo se especuló con la idea de que este plural
implicaba que había “muchas” de las cosas en cuestión; así que Eldali (formado a partir de Elda “Elfo”), significaría algo como “muchos
Elfos”. Puede que sea así, pero en varios ejemplos de los que tenemos, no
parece haber implicación de “muchos”. También se ha sugerido que Eldali pueda significar algo como
“algunos/varios Elfos”, algo como formando parte de un grupo más grande o numeroso,
algo considerado como parte de ese grupo más grande: el término “partitivo
plural” podría apuntar en esa dirección, sin embargo, dejaremos de lado la
mayor parte del partitivo plural en este curso. Aún no he comprendido bien su
función, por lo que no me arriesgaré a fabricar unos ejercicios que lo único
que conseguirían sería fomentar las interpretaciones (quizá incorrectas), o
fomentar las dudas más contraproducentes (presento, eso sí, unas ideas acerca
de la terminación –li del plural en
los apéndices de este curso).
Por ahora, nos conformaremos con el plural normal.
Cualquier lector de las narraciones de Tolkien, habrá encontrado cantidades de
ejemplos de esta forma; son especialmente numerosos en Silm. Los nombres que terminan en cualquiera de las cuatro vocales:
-a, -o, -i, -u, además de los nombres
terminados en –ië, forman su plural
con la adición de –r al final. Estos
son los nombres de varios grupos de gente que se citan en Silm:
Elda (Elfo), plural: Eldar
Vala (Dios –técnicamente: ángel), plural: Valar
Ainu (espíritu de la Primera Creación de Dios), plural: Ainur
Noldo
(Noldo, miembro del Segundo Clan de los Eldar), plural: Noldor
Valië (Vala hembra/Diosa), plural: Valier
Hay más ejemplos de final –ië como tiër (caminos) en Namárië; comparar con el singular tië
(camino)(con arreglo a las especificaciones aquí empleadas, la diéresis de tië se pierde en la formación del plural
tier, porque los puntos solo indican
que el final –ë no es mudo, pero en tier,
la e no es el final ya que se ha
añadido otro y por eso se quitan los puntos). Los ejemplos de plurales de
nombres terminados en –i son raros,
ya que los mismos nombres con este final, también son raros, pero en MR:229 encontramos
quendir
como plural de quendi (mujer Elfo/Elfa)(?) (y también quendur como plural de quendu
(elfo); los nombres acabados en –u
tampoco abundan).
Esta palabra singular: quendi (elfa), no debe
confundirse con el plural quendi que muchos lectores de
Tolkien recordarán del Silm, en la descripción que se hace en el capítulo 3,
acerca del despertar de los Elfos: “...se llamaron a sí mismos los Quendi, que significa aquellos que hablan con voz, porque
hasta entonces no habían encontrado a ningún ser vivo que hablara o
cantara...”. Quendi es la forma
plural de Quendë (Elfo); los nombres
terminados en –ë, habitualmente
forman su plural terminándolo en –i y
como vemos, esta –i sustituye al
final –ë en vez de añadírsele. En
WJ:361, Tolkien se refiere explícitamente a “los nombres con final –ë, la mayoría de los cuales, formaban
su plural terminándolo en –i...”
Como todo esto implica, hay excepciones; existen algunos
nombres acabados en –ë con otra
terminación plural: -r. Una excepción
ya la hemos visto: donde la –ë es
parte de –ië; también tenemos
plurales acabados en –ier, como tier
(caminos). Así que deberemos evitar formas plurales tan complicadas como **tii.
Otras excepciones no se pueden explicar con facilidad. En el apéndice E de
LotR, tenemos tyeller (categorías) que, evidentemente, es el plural de tyellë.
¿Porqué tyeller en vez de **tyelli? En LR:47 se indica
asimismo que el plural de mallë (senda), es maller,
¿porqué no **malli? Puede que los nombres que acaban en -lë formen su plural en -ler porque la terminación normal **-li podría confundirse con el
partitivo plural que acaba en -li y
que ya hemos mencionado de pasada. Por desgracia tenemos pocos ejemplos que
puedan desmentir o confirmar este extremo (y es por eso, que no nos
arriesgaremos a construir ejercicios basados en meras suposiciones, aunque
también podría seguir esa fórmula en mis propias composiciones Quenya). La
forma tyeller confundió a los primeros investigadores; con muy pocos
ejemplos, sacaron la errónea conclusión de que los nombres terminados en -ë, llevaban generalmente sus plurales
terminados en -er. El nombre de la
antigua revista Parma Eldalamberon
(Libro de las Lenguas Elficas, aún hoy publicada esporádicamente), refleja
claramente este error: el título incorpora **lamber como supuesto plural de lambë
(lengua, idioma), aunque nosotros ahora sabemos que el plural correcto debe ser
lambi.
A pesar de que este error se descubrió muy pronto, y fue reconocido por todos,
el editor nunca se preocupó de corregir el nombre de la revista y cambiarlo por
el correcto, que hubiera sido: Parma
Eldalambion (de vez en cuando recibo algún E-mail preguntándome porque mi
web se llama Ardalambion en vez de Ardalamberon...) En algunos casos el
mismo Tolkien parecía indeciso acerca de la terminación plural que debía usar.
En PM:332, la forma plural de Ingwë (Elfo del Primer Clan, llamado
también el Elfo-Rey de este Clan), se da como Ingwi como era
previsible; algunas páginas más adelante en PM:340, encontramos Ingwer
(el contexto es el siguiente: se dice que el Primer Clan, los Vanyar,
se habían llamado a sí mismos Ingwer, entonces ¿esta es una forma
reflejo de un uso especial Vanyarin?)
En el antiguo "Qenya" de Tolkien, abundaban más los nombres
terminados en -ë que formaban su
plural terminando en -er. Por
ejemplo, al antiguo poema Narqelion,
lleva lasser como el plural de lassë (hoja), pero en Namárië en LotR, Tolkien usó la forma lassi
para el plural.
Por lo que yo sé, las palabras de los ejercicios que hay
al final de la lección, siguen al dedillo la regla general y normal: los
nombres que terminan en -ë (excepto
si -ë forma parte de -ië), llevan el plural acabado en -i.
Esto ya solo nos deja un grupo de nombres a considerar:
los que acaban en consonante. Estos nombres, como los que acaban en -ë, llevan el plural acabado en -i. Algunos ejemplos: Eleni
(estrellas), es la forma plural de Elen (estrella) que aparece en Namárië (y también en WJ:362, donde se
citan ambos, el singular y el plural). El Silmarillion
tiene atani (hombres; no "machos", sino "humanos",
en comparación con los Elfos); esta forma viene de la palabra singular atan.
En concordancia con WJ:388, la palabra casar (enano), tiene como plural a casari
(enanos).
De estas dos terminaciones plurales ( la -r de Eldar (Elfos), y la -i de
Atani (Hombres Mortales), Tolkien
imaginó que la última era la más vieja. La forma plural terminada en -i, viene directamente del Elfico
Primitivo -î; una palabra como Quendi, representa a la forma primitiva Kwendî. El final plural en -r llegó más tarde: "Para mostrar
algunos de los nuevos mecanismos, diré que el uso de la r en palabras de forma determinada lo empezaron a realizar los Noldor..." (PM:402). En los
términos de muchos de los primarios, las dos formas de terminación plural se
hallaban presentes en la concepción que Tolkien tenía desde el principio; ya en
sus primeros trabajos en "Qenya", escritos durante la 1ª Guerra
Mundial, encontramos formas como Qendi y Eldar coexistiendo. Las
terminaciones plurales hermanadas, son un hecho que, evidentemente sobrevivió a
través de todas las etapas del desarrollo del Quenya, desde 1915 hasta 1973.
NOTA ACERCA DE LAS DIFERENTES PALABRAS QUE
EXISTEN PARA DEFINIR "ELFO":
Como un atento lector ya habrá deducido de todo lo leído
hasta ahora, hay más de una palabra para definir "Elfo". La palabra
con la aplicación más amplia bajo el punto de vista de la ficción creada por
Tolkien, era Quendë, plural Quendi. Esta forma se asocia con la
forma hablada (quet-), y últimamente
Tolkien especuló con el hecho de que estas palabras eran efectivamente
derivadas de la base primitiva KWE-,
teniendo sonido de vocal (ver WJ:391-392). Cuando los Elfos despertaron en el
lago de Cuíviénen, se autodenominaron
Quendi
(Kwendî
en Elfico Primitivo), ya que no habían conocido a ninguna criatura viva
parlante. Eventualmente, el dios Oromë los
encontró bajo la luz de las estrellas y les dio un nombre nuevo, que en su
propio idioma era Eldâi, casi siempre traducido como "El Pueblo de la
Estrella". En Quenya, esta antigua palabra aparece más tarde como Eldar,
singular Elda. En un principio el término Eldar (Eldâi) se aplicó a la raza completa de
los Elfos, pero más tarde, solo se usaba para referirse a los Elfos que
aceptaron la invitación del Valar a
marchar y morar en el Reino Bendito de Aman, embarcándose en el Gran Exilio
hacia allí (el término Eldar también puede aplicarse a
aquellos que nunca hicieron el Camino hacia Aman, como los Sindar o Elfos Grises que se quedaron en Beleriand). Aquellos que rechazaron la
invitación se llamaron Avari (los Rehusadores) y, de esta
manera, todos los Elfos (Quendi)
se pueden dividir en dos grupos: Eldar y Avari. Tan solo los
primeros tuvieron un papel destacado en las narraciones de Tolkien. La
situación en el Quenya moderno, ha quedado así: Quendë, plural Quendi,
que permanece como el universal y verdaderamente único término para definir a
los Elfos de cualquier tipo, aunque esta era una palabra técnica, usada
principalmente por los Maestros del
Conocimiento, y no una palabra de uso diario. El género de Quendë
(Elfo), tiene variaciones específicas: quendu (masculino) y quendi
(femenino), que se usan exclusivamente cuando se quiere especificar si la
referencia es a un sexo o al otro: no existen en el Quenya palabras para
definir hombre o mujer (las palabras para esa función serían nér y nís,
pero aplicables a cualquier raza racional, no solo a los Elfos). El término
normal, de diario para definir a un Elfo, era Elda y de hecho, esa palabra no se aplicaba
técnicamente a los Elfos de las tribus de la oscura Avarin, que vivían en algún sitio lejano, hacia el este de la
Tierra Media, lo cual no era un problema ya que nunca se habían visto.
Atendiendo al compuesto Eldalië (combinación de Elda con lië "gente"), Tolkien escribió que "...cuando uno de
los Elfos de Aman usó esta palabra, "mencionó" vagamente a toda la
raza de los Elfos, aunque es seguro que no estaba pensando en los Avari
..." (WJ:374). A lo largo de los ejercicios de este curso, he
usado Elda (en vez de Quendë), como la traducción standard
de Elfo, sin tener en cuenta ningún significado especial que pudiera subyacer
en el mito creado por Tolkien. Como ya dije en la Introducción, en estos
ejercicios encontraremos amplias y específicas referencias a las narraciones y
los mitos de Tolkien.
EL ARTICULO:
Aún queda tiempo para algo más en esta lección: el
artículo. Un artículo, lingüísticamente hablando, es como las palabras el, ella, o un, una, uno.
Estas palabras pequeñas se usan conjuntamente con los nombres para expresar
diferentes matices de significado, como: el
caballo, un caballo... Cualquiera que sea capaz de leer este texto, sabrá
cual es la diferencia y no necesitará más explicaciones. Resumiendo: un caballo, se refiere a un caballo que no se ha mencionado antes, por eso lleva
el artículo un como a modo de
introducción: Mira, hay un caballo fuera!.
También podemos usar un caballo, si
queremos decir algo cierto acerca de algún caballo, como: un caballo es un animal. Si por el contrario, decimos: el caballo, nos estaremos refiriendo a un caballo determinado, así que el, será el artículo definido o
determinado, mientras que un, una, uno,
al carecer de aspecto definido, será el artículo indeterminado o indefinido.
Al menos en este aspecto el Quenya es tan simple como lo
pueda ser cualquier otro idioma. En Quenya solo hay un artículo, que
corresponde al artículo determinado (el/ella) (si existiera el indeterminado lo
distinguiríamos, pero tan solo podemos hablar de "el artículo",
cuando trabajamos con Quenya). La palabra correspondiente al artículo, es i.
En Namárië por ejemplo, consta i
eleni (las estrellas). Como puede deducirse de esto, el Quenya no tiene
palabras que se correspondan con "un, una, uno". Cuando se
traduce Quenya, tan solo debemos
preocuparnos de colocar "un, una, uno", donde nuestra propia
gramática lo requiera, lo cual es válido prácticamente para cualquier idioma,
como en el famoso y magnífico elen síla lúmenn' omentielvo (una
estrella brilla sobre nosotros en el momento de nuestro encuentro). Como vemos,
la primera palabra de la frase es simplemente elen (estrella), sin nada
delante que se parezca a un artículo indefinido (se deduce por la misma frase).
En Quenya no hay manera de distinguir entre "estrella" y "una
estrella"; ambas son elen. Afortunadamente, no hay mucho
que distinguir. Los idiomas como el árabe, hebreo y griego clásico emplean un
sistema similar: hay un artículo definido (determinado) que corresponde a
"el/ella", pero no hay nada que signifique "un/una/uno"
(también es así en Esperanto). Después de todo, la ausencia del artículo
determinado deberá ser suficiente para señalar que un nombre (común) es
indefinido, así que, visto de esa manera, el artículo determinado puede
resultar incluso superfluo. Tolkien decidió hacer su Quenya sin él, por
consiguiente, tan solo deberemos conocer i (el/ella).
A veces Tolkien conecta el artículo a la siguiente
palabra por medio de un guión o un punto: i-mar (la Tierra)(Canción de Fíriel), i.coimas (el pan de la
vida)(PM:396). Sin embargo, no lo hizo en LotR (ya hemos citado el ejemplo i
eleni (las estrellas) en Namárië)
y nosotros tampoco lo haremos.
El artículo Quenya se usa generalmente como el nuestro.
No obstante, algunos nombres que en nuestro idioma requerirían del artículo,
figuran en Quenya como nombres propios y, por consiguiente, sin el artículo.
Por ejemplo, la frase: Anar caluva tielyanna, se traduce
como: "el Sol brillará sobre nuestro
camino" (UT:22,51); en la frase
Quenya no hay artículo. El Sol, no se escribe **i Anar, sino
simplemente Anar, que aquí se percibe como nombre propio, designando a un
único cuerpo celeste y por eso no se puede decir "el Anar", por el
mismo motivo que no decimos "el Marte". El nombre de la Luna, Isil,
tiene indudablemente el mismo tratamiento a este respecto. También podemos ver
que ambas palabras se usan como nombres propios en Silm, capítulo 11: "Isil fue la primera que se engendró y
preparó, y la primera en levantarse de entre la bendición de las
estrellas...Anar se levantó glorioso, y el primer amanecer del Sol fue como una
gran llama..."
También advertimos que ante un plural que define a un
pueblo entero (o raza), no se usa el artículo. WJ:404, menciona un dicho: Valar
valuvar (se hará la voluntad de Valar)(o más literalmente: "Valar
juzgará"). El Valar en Quenya,
es simplemente Valar, no i Valar. De forma similar PM:395 tiene: lambë
Quendion, como "Lengua de los Elfos", y coimas Eldaron, como
"pan de vida de los Eldar", y no: **lambë i Quendion, ni **coimas i Eldaron (el
final -on añadido aquí, a los
plurales Quendi, Eldar, significa
"de"; este final no debería afectar a la aparición o no del artículo
ante la palabra en cuestión).
Comparemos este uso con el que Tolkien da a la palabra
"Hombres" cuando aparece en sus narraciones, cuando se refiere a la
Raza Humana: "Hombres despertaron en
Hildórien a la salida del Sol...Una
oscuridad cayó sobre los corazones de Hombres...Hombres (se dijo), eran por
aquél entonces poco numerosos..." (Silm, capítulo 17). Por el contrario,
"los Hombres" no se hubiera referido a la raza completa, sino tan
solo a un grupo casual de Hombres o Humanos. Los plurales Quenya que definen
pueblos o razas enteras, parecen funcionar de forma parecida. En un texto
Quenya no habría artículos ante plurales como: Valar, Eldar, Vanyar, Noldor,
Lindar, Teleri, Atani, etc., desde el momento en que se está
considerando al pueblo o raza por entero, aunque en las narraciones en inglés,
Tolkien habla de "el Valar", "el Eldar", etc. Sin embargo,
si sustituimos Eldar por su equivalente Elfos, vemos que en nuestro idioma
tampoco será imprescindible el artículo (p.e.: "Elfos son
maravillosos" = "Eldar nar vanyë"; si decimos "los Elfos
son maravillosos" = "i Eldar nar vanyë", probablemente estaremos
describiendo por UNA vez a un grupo PARTICULAR de Elfos, y NO a la raza COMPLETA).
Ocasionalmente, sobre todo en poesía, el artículo parece
desaparecer sin motivo alguno aparente. Quizá se omita simplemente por
cuestiones de métrica de los versos. La primera línea de Namárië: ai! laurië lantar lassi súrinen, la
tradujo Tolkien como: "ah! Como el
oro caen (las) hojas ...",
aunque i no figura ante lassi (hojas) en el texto Quenya
"original". El poema Markirya
también se olvida del artículo en algunos sitios, si tenemos que opinar sobre
la traducción de Tolkien.
Sumario de la Lección
Dos:
Hay una terminación plural que es -li, cuya función aún no se ha comprendido del todo, por ese motivo
la dejaremos de lado por el momento. El plural normal se forma añadiendo -r a los nombres que terminan en a, i,
o, u, además de a los nombres acabados en -ië.
Si por el contrario, los nombres terminan en -ë (excepto por supuesto la -ë
que forma parte de -ië), la
terminación plural será -i (suprimiendo
el final -ë); los nombres que
terminan en consonante también forman sus plurales acabados en -i. El artículo definido (determinado)
Quenya, se corresponde con "el/ella", y es i; no existe en Quenya el
artículo indefinido (indeterminado).
VOCABULARIO:
Rememorando a Frodo
cuando escuchaba a Galadriel cantando
Namárië, en LotR se establece que:
"la forma de hablar de los Elfos
queda esculpida para siempre en su memoria...". Esto puede servir de
aliciente a la hora de intentar memorizar el vocabulario Quenya. En las
siguientes lecciones, mientras desarrollamos ciertos aspectos del Quenya,
mencionaré algunas palabras, pero en los ejercicios, tan solo emplearé palabras
del vocabulario que, de ahora en adelante, presentaré al final de cada lección.
Así que eso será todo lo que habrá que memorizar con esmero (para hacer los
ejercicios de lecciones posteriores, siempre necesitarás recordar palabras que
hayan aparecido en anteriores). Veremos doce nuevas palabras en cada lección:
un número reducido si tenemos en cuenta que los Elfos preferían contar por
docenas en vez de por decenas como nosotros. Una única lista de todo el
vocabulario que se usará a partir de ahora en los ejercicios de este curso,
puede descargarse en:
http://www.uib.no/People/hnohf/q-vocab.rtf
minë = uno (a
partir de ahora daremos un nuevo número en cada lección)
Anar = (el) Sol
Isil = (la)
Luna
Ar = y (una
de las palabras que nos permitirá hacer dos ejercicios en uno, traduciendo
"El Sol y la Luna", por ejemplo)
Elda = Elfo
Lië = gente
(un grupo étnico completo o una raza, como en: Eldalië = el pueblo de
los Elfos)
Vendë = doncella
(en Quenya arcaico es wendë)
Rocco = caballo
(específicamente un caballo rápido, para montar)
Aran = rey
Tári = reina
Tasar = sauce
(por su forma podría ser el plural de **tasa, pero esa palabra no existe,
y aquí el final -r es parte de la
palabra básica y no una simple terminación. Esta palabra, aparece compuesta, en
LotR: Treebeard(Bárbol), cantando: "en la pradera de los sauces de
Tasarinan (Valle de los Sauces),
paseé por la primavera...")
nu= debajo
Ejercicios:
1.: Traducir al español:
2.: Traducir al Quenya:
LECCION
TRES:
NOMBRE DUAL /
VARIACION DE LA RAIZ:
NOMBRE DUAL:
En
la lección anterior hemos visto dos formas del plural Quenya: el siempre
misterioso partitivo plural terminado
en –li, y el plural normal acabado en
–r o en –i (dependiendo de la forma de la palabra). Como casi todos los
idiomas reales, el Quenya posee una
forma dual, la cual no tiene contrapartida en inglés. El nombre dual hace
referencia a “dos cosas”, “una pareja de cosas”. El dual se forma con una de
estas dos terminaciones: -u o –t.
Dentro
del espacio temporal ficticio creado por Tolkien, estas dos terminaciones
tenían en un principio significados diferentes y así, no terminaban de ser
completamente intercambiables. Una nota al pie, en Cartas:427 proporciona
alguna información sobre esto. La final –u
(del Elfico Primitivo –û), se usaba
en al caso de pares naturales, de dos
cosas o personas pertenecientes de alguna manera a una pareja lógica. P.e.: con arreglo a VT39:9,11,
la palabra pé “labio” tiene su forma dual en peu “labios”, que se
refiere al “par de labios” de una persona (y no por ejemplo al labio superior
de una y al inferior de otra, ya que para definir esto último usaríamos el
término “dos labios” y no el de “un par natural”). El nombre veru ”pareja
casada, marido-mujer”, tiene forma dual; en este caso no existe la raíz
correspondiente al singular “esposa” (aunque tenemos verno “marido” y vessë
“esposa” de la misma raíz; ver LR:352). El nombre alda “árbol” aparece en
la forma dual refiriéndose no a una casual pareja de árboles, sino a los Dos Árboles de Valinor: Aldu.
Advertimos
que, si el final –u se añade a un
nombre terminado en vocal, esta se desplazará: así, el dual de alda
será aldu
en vez de **aldau, aunque una palabra señalada en PM:138, reproduciendo
un borrador de los apéndices de LotR, parece sugerir que Tolkien consideró en
algún momento la última de las formas citadas. Hay también una fuente antigua
que lleva el término aldaru, aparentemente formado por la
adición de la terminación dual –u a aldar
“árboles” (el plural normal), pero esto parece ser tan solo un antiguo
experimento de Tolkien que, probablemente ya estaría obsoleto cuando se
escribió LotR. En la forma dual peu, la vocal final de pé
“labio” no se desplaza por la terminación dual –u. Sin embargo, pé parece descender de la forma del
Elfico Primitivo peñe, en tanto que la forma dual peu viene de peñû
(VT39:9), por eso la e de peu no
era el final originalmente.
En
cuanto a –t, la otra terminación
dual, y de acuerdo a lo que figura en Cartas:427, diremos que representa un
elemento antiguo: ata. Este, según Tolkien, era originalmente “un puro numeral”;
efectivamente se refiere a la palabra Quenya que define al numeral “dos”: atta.
Pero con la frase “un puro numeral”, quiso evidentemente decir qye la
terminación dual –t denotaría dos
cosas relacionadas casualmente. Por ejemplo, ciryat como la forma dual
de cirya
“barco”, se referiría a dos barcos cualesquiera; ciryat podría ser solo
una forma abreviada de la frase atta ciryar “dos barcos”. No
obstante, Tolkien en un examen posterior,, indicó que en el “Quenya moderno”,
las formas duales “se usaban solo para referirse a parejas naturales”.
Precisamente no queda muy claro lo que quiere decir con “Quenya moderno”;
podría referirse al Quenya como lengua ritual en la Tierra Media, en vez de a
la lengua vernácula de los Eldar en Valinor. En cualquier caso el Quenya de la
Tercera Edad al que nos apuntamos en este curso, debe incluirse en lo que Tolkien
llama “Quenya moderno”, así que aquí seguiremos la regla que dice que cualquier
forma dual debe referirse a algún tipo de pareja natural o lógica, y no a dos
cosas relacionadas casual o accidentalmente. En otras palabras, la terminación
dual –t viene a tener el mismo
significado que la terminación dual –u.
Un dual como ciryat “dos barcos” (llamados curiosamente ciriat en Cartas:427),
podría no referirse en el Quenya moderno a dos barcos cualesquiera, sino a dos
barcos que, de alguna manera, constituyen una pareja, como dos barcos hermanos.
Si nos queremos referir a dos barcos que no constituyan una pareja lógica o
natural (como serían dos barcos vistos juntos al pasar), no deberíamos usar la
forma dual, sino simplemente el numeral atta “dos” = atta ciryar.
Como
quiera que las dos terminaciones –t y
–u
vienen a tener el mismo significado, será necesario determinar algunas
reglas para su uso. El definir cual de las dos deberemos usar en cada caso,
vendrá determinado por la propia forma de la palabra (así como la forma de la
palabra determina también el tipo de terminación plural que debe llevar –i o –r).
En Cartas:427, Tolkien advirtió que “la
elección de –t o –u, (se) decidía mediante “eufonía””, es decir: la que
sonara mejor, añadiendo como ejemplo que –u
debería preferirse a –t, si la
palabra que debe llevar la terminación dual ya lleva una t o una d (como sonido
similar). Así pues, el dual de alda será aldu en vez de **aldat.
Parece que por lo que concierne al “Quenya moderno”, la final –t podría ser la mejor opción, aunque si
el nombre en cuestión ya tiene una t
o una d, optaremos por la –u (recordando que este final desplaza a
cualquier vocal final). En la lista de duales de la Carta Plotz, ciryat
(una pareja de barcos) y lasset (una pareja de hojas), formados
a partir de cirya “barco” y lassë “hoja”; se confirma que las
palabras que no llevan t o d, tendrán su terminación dual en –t. Quizá sería preferible el final en –u en el caso de los nombres que
terminen en consonante, aunque –t no se
pudiera añadir directamente a algunas palabras sin provocar un final con un
grupo de consonantes, cosa que la fonética Quenya no permite; por desgracia, no
hay ejemplos (si a pesar de todo, se usa el final –t, habrá que insertar una vocal ante él, produciendo
inevitablemente una terminación más larga (probablemente –et). En los ejercicios que siguen, mostraremos este problema
mientras alguien no consiga la solución).
Está
claro no obstante, que el Quenya posee algunas formas duales antiguas, que no
siguen las reglas normales de la terminación en –t, sustituida por –u
solo cuando hay una d o una t en la palabra a la que se ha de
añadir. Los ejemplos veru “pareja casada” y peu
“labios, par de labios”, son prueba de ello; en esas palabras no hay t ni d,
pero la terminación es en –u en vez
de en –t. Presumiblemente, estas son
formas duales “fosilizadas”, que reflejan el sistema más antiguo, en el cual,
solo la forma –u se usa en el caso de
partes del cuerpo pares, como por ejemplo: orejas, ojos, brazos, piernas, pies,
manos, etc. (La otra terminación –t,
puede emplearse si otras terminaciones se imponen ante el final dual
propiamente dicho; volveremos a esto en las siguientes lecciones). La palabra
en Quenya que significa “brazo”, es ranco; la forma dual para definir
“el par de brazos de una persona”, no está confirmada, pero mis mejores
suposiciones me indican que debe ser rancu. El compuesto hendumaica
(perspicaz, sagaz), que se menciona en WJ:337, puede llevar el dual hendu
“(par de) ojos”. La palabra Quenya que significa “ojo”, es hen o hend antes de un final (las Etim. Solo mencionan el plural
normal hendi “ojos”, LR:364). En el caso de esta palabra, la
terminación dual debería ser –u en
vez de –t , ya que hay una d en hend. La palabra tál
“pie”, probablemente lleve el dual talu (ver más adelante el
acortamiento de la vocal).
VARIACIÓN DE LA RAIZ:
Este
es un tema con el que habremos de emplear algunas líneas y, aún cuando estemos
en los primeros niveles de este curso, es algo que no se puede evitar. Entraré
en detalles, pero podéis estar seguros de que no seréis capaces de recordar
todas las palabras y ejemplos que vais a ver; limitaos pues, a intentar
entender lo máximo posible de este apartado.
A
veces la forma de una palabra Quenya sufre cambios cuando se le añaden
terminaciones. Yan antes hemos mencionado dos palabras. Si añades un final a tál
"pie", p.e.: -i, para
formar el plural, o una -u para
formar el dual, la vocal larga á, se
acortará y se convertirá en a. Así,
el plural "pies", será tali en vez de **táli y el dual "un
par de pies", será talu en vez de **tálu. En cada caso, se
puede decir que tál "pie", tiene la raíz -tal. De la misma manera la palabra hen "ojo",
tiene la raíz hend- y su plural será hendi
en vez de **heni. La forma de la raíz no se produce sola, sino que se
forma mediante adiciones. Cuando presentamos una glosa, representaremos cada
variación radical mediante la forma original seguida de la forma radical (entre paréntesis), con
un guión donde comienza la terminación, p.e.: tál (tal-) "pie", hen
(hend-)
"ojo".
En
el caso de tál frente a tal-, la variación se debe al hecho
de que frecuentemente las vocales se alargaban en las palabras monosílabas,
pero cuando la palabra tenía terminaciones, obviamente quedaba con más de una
sílaba, y entonces, el alargarla no tenía demasiado sentido (otro ejemplo del
mismo caso, parece ser nér "hombre", plural neri
"hombres", MR:213/LR:354). Originalmente, la vocal era corta en todas
las formas. Es cierto que la forma de la raíz da una idea de cómo quedará la
palabra, y en una primera etapa de la larga evolución lingüística, Tolkien tuvo
una idea detallada de todo esto. Hen "ojo" en su raíz hend-, refleja la "base"
primitiva KHEN-D-E, de la cual es el
último derivado (LR:364). El Quenya podría no tener -nd al final de una palabra y simplificarlo a un final -n cuando la palabra está sola (así hen
representaría de alguna manera la forma completa imposible que sería hend),
pero ante una terminación, -nd- no es
el final y, por consiguiente, puede estar. Muchas variaciones radicales se
componen de enjambres de sonidos que no se permiten al final de las palabras,
por lo que pueden aparecer por cualquier otro sitio. Una palabra como talan
"piso, planta", no tiene a **talani como plural, como cabría
esperar, sino a talami. El radical es talam-
porque es esa la forma de la raíz de la palabra en el Elfico Primitivo: TALAM (LR:390). Porque Quenya se
desarrolló a partir del Elfico Primitivo, y este tiene una regla que dice que
solo determinadas consonantes pueden estar al final de las palabras, y m no es precisamente una de ellas. La
consonante permitida más cercana, es n,
y por eso la vieja palabra talam se convirtió en talan,
aunque su plural sigue siendo talami (y otras formas que se pueden
añadir a la palabra), la m que no va
al final, persiste sin embargo. Otro caso similar es filit
"pajarito", que tiene el radical filic-,
plural filici "pajaritos": la raíz primitiva de la palabra
era PHILIK (LR:381), pero Quenya no
permite la -k al final de una
palabra, por eso debe ir la -t.
Cuando no sea final, dejaremos la k
(mejor dicho: la c, en este curso).
En
algunos casos, la forma "independiente" es un tipo de palabra
simplificada o acortada, donde la forma del radical es reflejo de la forma original.
Por ejemplo, Tolkien imaginó que la palabra merendë "fiesta,
festival" se acortaba a meren, aunque el radical es merend- (LR:372). Así que el plural de meren
es merendi,
y no **mereni.
Cuando está sola, la palabra nissë "mujer", se reduce a
nis
(o nís
con vocal larga) , pero ante el final, se mantiene la doble ss, por lo que el plural
"mujeres" será nissi (LR:377, MR:213). Un caso
parecido es el de Silmarillë, el nombre de una de las legendarias joyas creadas
por los Fëanor; generalmente esta palabra se acorta a Silmaril,
pero ante las terminaciones, la doble ll
de la forma completa, se preserva (Silmarill-),
por lo que el plural será siempre Silmarilli. En el caso de las
palabras compuestas, es decir, palabras formadas por otras varias palabras, el segundo
elemento del compuesto acostumbra a reducirse, pero la forma completa puede
volver a aparecer en una terminación, p.e.: el nombre Sindel "Elfo
Gris" (WJ:384), incorpora -el
como una forma reducida de Elda "Elfo". El plural de Sindel
no es **Sindeli, sino Sindeldi, preservando el grupo -ld- que aparece en Elda (aunque la terminación -a se pierde en el compuesto, no podemos formar el plural **Sindeldar).
En
otros casos, una palabra se puede contraer cuando se le añaden terminaciones.
En estos casos, la forma radical no refleja la más vieja y completa forma de la
palabra en cuestión. Estas contracciones se llevan a cabo generalmente en
palabras de dos sílabas que contienen dos vocales idénticas, p.e.: feren
"haya", se reduce a fern-
ante una terminación, y su plural será ferni en vez de **fereni. WJ:416, indica
asimismo que laman "animal" se puede reducir a lamn- ante una terminación, así
tendremos lamni "animales", aunque la forma reducida lamani
también se usa. Ocasionalmente, las formas contraidas sufren algunos cambios
cuando se comparan con las normales; como el plural de seler "hermana"
que podría ser **selri, pero que como lr
es un grupo no permitido en Quenya, deberemos cambiar a ll, con lo que el plural "hermanas", será selli
(LR:392).
Hay
otra variante del radical que está bastante menos comprobada en cuanto a los
nombres se refiere, pero hay indicios de algunos efectos de cambio en la vocal
final de algunas palabras cuando se les añade una terminación. En Quenya, las
vocales finales -o y -ë, se convierten a veces en las finales
-u e -i del Elfico Primitivo. En
una cierta etapa de la evolución de la lengua, la versión original de la -i corta, se convertía en -e cuando la vocal era final; lo mismo
pasaba con la -u corta que se
convertía en -o. Por ejemplo: la
palabra primitiva tundu "colina",
se convierte en tundo en Quenya (LR:395). Aunque este cambio solo se produce
cuando la vocal es final, es posible que se conservara el atributo original
ante una terminación. El plural "colinas" podría muy bien ser tundur
en vez de tundor, aunque ninguno de los dos está contrastado. Con arreglo
a SD:415, el nombre Quenya lómë "noche" tiene a lómi- como radical, lo que
evidentemente, significa que la vocal final -ë,
cambia a -i si se añade una
terminación tras ella. P.e.: añadiendo a lómë la terminación del dual -t (para expresar "un par de
noches"), tendríamos lómit en vez de lómet. Esto es así,
porque lómë procede del vocablo primitivo dômi (LR:354), e -i nunca se convertirá en -e excepto cuando sea final. Pienso que
ciertas palabras de Namárië como lírinen
y súrinen,
son buenos ejemplos de este fenómeno: estas son formas de lírë "canción"
y súre
"viento" (la última da testimonio de sí misma en MC:222; el
significado del final -nen que se ve
en lírinen
y súrinen
se dilucidará en una próxima lección). Si originalmente, esta palabra que
terminaba en -i se convirtió más
tarde en -ë (solo siendo final),
podría ser porque en esta palabra, -ë
fuera plausible de convertirse en -i-
ante la terminación. Diríamos entonces que el radical de súrë, es súri-.
Parece
ser que existen variaciones similares concerniendo a la vocal final -o que, en algunos casos, proviene del
final primitivo -u; otra vez el
atributo antiguo de la vocal, puede resurgir si se le añade una terminación.
Por ejemplo: rusco "zorro", se dice que tiene el radical ruscu-, por eso, si le añadimos la
terminación dual hablando de "un par de zorros", la forma resultante
sería probablemente ruscut en vez de ruscot.
Sin embargo, el tratamiento de este fenómeno no es extensivo a los escritos
publicados de Tolkien; de acuerdo con lo establecido en SD:415 y VT41:10, lómë y
rusco,
tienen los radicales lómi- y ruscu-, siendo estas las referencias
explícitas más acertadas que hemos conseguido.
No
debemos desesperar, pero pensemos que todas estas cosas extrañas suceden cuando
se añaden terminaciones a una palabra Quenya, así que disponemos de un enorme
potencial para cometer embarazosos errores (o al menos una gran cantidad de
material para memorizar). La mayoría de las palabras Quenya, parecen
comportarse bastante bien, sin diferencias que tener que recordar en sus formas
radicales; solo añadir la terminación y ya está. Donde sepamos que hay formas
radicales diferentes (o donde tengamos buenas razones para sospechar que las
hay), lo indicaremos al presentar la palabra, si es relevante para los
ejercicios.
Sumario de la Lección
Tres:
Además de la(s) forma(s) plural(es), el Quenya tiene
también un número "dual" para definir un par de cosas formando un tipo de pareja natural o lógica
(asumimos que dos cosas asociadas solo casualmente, se definen con un plural
normal en conjunción con el numeral atta "dos"). El dual se
forma con una de estas dos terminaciones: -t
o -u
(la última desplaza a la vocal final; el dual de alda "árbol",
será
aldu y no **aldau. La elección preferida parece ser -t pero si la palabra ya lleva una terminación añadida y esta
contiene una t o una d, es preferible el final alternativo en
-u (por motivos de eufonía, si quieres, para evitar una
aglomeración de t o sonidos
similares). Sin embargo, parece haber cierto número de viejas y fosilizadas formas duales que terminan
en -u aunque no haya t o d
en la palabra en cuestión, como veru (pareja casada), y peu
(par de labios). El último ejemplo sugiere que todas las partes del cuerpo que
se presentan en parejas, deben definirse con la forma dual terminada en -u y no en -t, independientemente de la forma de la palabra (aunque es
evidente que se prefiere la -t, si
hay otras terminaciones inmiscuidas ante el propio final dual; tendremos más de
todo esto más adelante).
Unas pocas palabras en Quenya sufren cambios cuando las
terminaciones son apéndices de ellas mismas, como talan “piso” que se
convierte en talam-, plural talami. Sería talam- la forma radical
de talan.
De la misma manera, las vocales finales –o
y –ë, aparecen a veces como –u e
–i respectivamente si se añade alguna terminación; de esta manera, Lomé
“noche” tiene como radical a lómi-. En muchos casos, la forma del
radical rememora la vieja forma de las palabras (sonidos o combinaciones que no
sobrevivieron al final de una palabra, son preservados pero no como final),
aunque la forma del radical también puede representar una contracción.
VOCABULARIO:
Atta : dos
Hen (hend-):
ojo
Ranco : brazo
Ando: puerta
Cirya: barco
Aiwë: pájaro
Talan (talam-):
piso
Nér (ner-):
hombre (macho adulto de una especie racional: Elfo, Mortal u otros)
Nís (niss-):
mujer (similarmente: hembra adulta de una especie racional)
Sar (sard-):
piedra (piedra pequeña, no piedra como material)
Alda: árbol
Oron (oront-):
montaña
EJERCICIOS:
1.: Traducir al
español:
A.
Hendu
B.
Atta
hendi (y responde: ¿cuál es la
diferencia entre este y el hendu de arriba?)
C.
Aldu
D.
Atta
aldar (y responde otra vez: ¿cuál
es la diferencia entre este y el aldu anterior?)
E.
Minë
nér ar minë nís
F.
I
sardi
G.
Talami
H.
Oronti
2.: Traducir al
Quenya:
I.
Dos
barcos (solo dos barcos que se cruzan accidentalmente)
J.
Dos
barcos (dos barcos, gemelos, iguales)
K.
Brazos
(los dos brazos de una persona)
L.
Dos montañas
(iguales, como “Twin Peaks” si
quieres; usa la forma dual)
M.
Doble
puerta (forma dual)
N.
Dos
pájaros (una pareja)
O.
Dos
pájaros (SOLO dos pájaros)
P.
Hombres
y mujeres
LECCION
CUATRO:
El Adjetivo. / La cópula. / Concordancia
adjetival en número:
El vocabulario de cualquier idioma se divide en varias
clases de palabras (varias partes de la oración). Los idiomas de Tolkien se
diseñaron para ser "de tipo europeo
en estilo y estructura" (Cartas:175), por eso y porque las partes de
la oración no son muy exóticas, deberían ser absolutamente familiares para
cualquier estudiante de Europa o América. Ya hemos hablado de los nombres.
Ahora nos toca hablar de los adjetivos.
Los adjetivos son palabras con la misión de describir. Si
queremos decir que algo o alguien posee cierta cualidad, encontraremos siempre
algún adjetivo que haga ese trabajo. En una frase como "la casa es
roja", la palabra "roja" es el adjetivo: describe a la casa. Hay
adjetivos para definir todas las cualidades, útiles para decir que algo o
alguien es grande, nauseabundo, pequeño, alegre, triste, tonto, estropeado,
maravilloso, delgado, alto, bonito, odioso o cualquier otra cosa que demande la
ocasión.
Se pueden distinguir dos formas diferentes del uso de un
adjetivo:
[1] Combinándose con el nombre al cual describe, dando
como resultado frases del tipo de: "hombres altos", o:
"(un/el)libro rojo". Estas frases se pueden insertar en una oración
completa, como "los hombres altos me asustaron", o "el libro
rojo es mío", en donde las palabras "alto" y "rojo",
añaden más información acerca de los nombres a los que acompañan. Esta acción
se realiza atributivamente: la
cualidad en cuestión, se presenta como un atributo
del nombre, o se le atribuye a él (hombres altos, con lo que sabemos
exactamente de que tipo de hombres estamos hablando: altos. Su altura es su atributo).
[2] Construyendo oraciones en las que el punto principal
de interés sea que alguien o algo posea una cualidad específica. No se puede
tan solo presuponer la altura cuando
hablamos de "hombres altos", queremos decir que "los hombres SON
altos", y esa es la parte que queremos definir, como en este caso
"los hombres", y se le añade el adjetivo que determina la cualidad
que poseen. Este tipo de adjetivo se llama predicativo.
Como cualquier lector atento habrá sospechado por lo
leído, hay más de una complicación: no se puede decir "los hombres
altos", sino "los hombres son altos". Las oraciones del tipo de
"los hombres altos", podrían ser válidas en bastantes idiomas (el
Quenya incluso podría ser uno de ellos), pero en el nuestro hay que pasar por
una palabra como "son" o "es", colocada ante el adjetivo,
cuando se usa como predicado: "el libro es rojo", "los hombres
son altos". Este "es"/"son", no da en realidad un
significado completo (he aquí la razón por la que algunos idiomas no usan este
tipo de palabras), pero se usa para emparejar
al adjetivo con las palabras que nos dicen realmente de quien queremos hablar (como el libro y los
hombres de nuestros ejemplos). "Es"/"son", se llama cópula. En oraciones como "el oro
es maravilloso", "estoy elegante", o "las piedras son
duras", se puede percibir la función principal de la cópula (aquí
manifestada como "es", "estoy" y "son"), que es
simplemente, conectar a los adjetivos que la siguen: "maravilloso",
"elegante" y "duras", con la cosa(s) o persona(s) sobre las
que estamos hablando: "oro", "yo" y "piedras". La
cópula es parte integrante del predicado de la oración. Esta es una de las
construcciones más importantes que los de habla inglesa tienen a su diposición
cuando quieren decir que X posee la
cualidad de Y.
Bien, volvamos al Quenya. Cuando se compara con la
plétora de formas que puede tener un nombre, un adjetivo parece bastante
restringido. La gran mayoría de los adjetivos Quenya acaban en -a o en -ë. La última es menos común y aparece generalmente para definir
los colores: minquë "blanco", morë "negro", carnë
"rojo", varnë "marrón", etc. Cuando un adjetivo no termina ni
en -a ni en -ë, lo hace siempre en -in,
p.e.: firin "muerto", hwarin "torcido", melin
"querido" o latin "abierto, libre, claro
(de tierra)". El último de estos se encuentra también en los escritos de
Tolkien, como latin(a) (LR:368), sugiriendo que latin
es una forma acortada de la forma más larga latina, apareciendo ambas
en el idioma (quizá todos los adjetivos terminados en -in se consideren formas cortas de otras formas más completas
terminadas en -ina). Los adjetivos
que no terminan en -a, -ë, -in, son muy
raros; al menos tenemos constancia de la existencia de teren
"delgado", pero incluso este, tiene una forma larga acabada en -ë: terenë. Los adjetivos que acaban en -a son, con diferencia, los más comunes.
La -a como vocal final, puede
aparecer por sí misma, como en lára "piso", pero
acostumbra a ser parte de un final adjetival más largo, como -wa, -na (variante -da), -ima, -ya.
Ejemplos: helwa "pálido", harna "herido", melda
"querido, amado", melima "adorable", vanya
"maravilloso". La misma palabra Quenya,
tiene su origen en el final adjetival -ya,
que significa Quendi de los Elfos, aunque Tolkien decidió que provenía del uso de
un nombre del Alto Elfico
(Cartas:176, WJ:360-361, 374).
En Quenya, un adjetivo también se puede combinar
directamente con un nombre, describiéndolo. Tenemos muchos ejemplos de
adjetivos que se usan atributivamente de esa manera; incluidos en las
oraciones: lintë yuldar "corriente veloz" (Namárië), luini tellumar "bóvedas
azules" (prosa estilo Namárië), fána
cirya "un barco blanco" (Markirya),
quantë
tengwi "signos completos" (término usado por los primeros
lingüistas; no discutiremos aquí su verdadero significado; ver VT39:5). En
estos ejemplos, el orden de las palabras es el mismo que en inglés y el inverso
al castellano: ADJETIVO+NOMBRE,
aunque en Quenya puede también darse el caso de que el adjetivo siga al nombre,
p.e.: en Markirya está anar púrëa "sol nubloso"
(literalmente: "(un) sol nubloso"), y en LR:47, tenemos: mallë
téra (literalmente "carretera recta", en vez de "recta
carretera")(LR:43). Quizá se emplee este orden cuando se quiera enfatizar
el adjetivo: el contexto en LR:47, indica que esta es una "recta
carretera" en oposición a una con curvas. No obstante, el que el adjetivo
siga al nombre, puede ser algo habitual en el caso de un título adjetival, que se use en conjunción con el siguiente nombre:
en UT:305, tenemos: Elendil Voronda "Elendil el Fiel" (pues bien, esta
forma se convierte en Elendil Vorondo al declinarse;
volveremos sobre la terminación -o
más adelante). Es casi seguro que se pueda usar el orden inverso Voronda
Elendil, pero eso (sospecho) sería tan solo una forma casual de definir
al Fiel Elendil y no significaría lo
mismo, no tendría la misma intensidad y solemnidad que Elendil el Fiel con el adjetivo usado como un título. Destacaremos
que en el Quenya (al contrario que en el inglés), no va insertado un artículo
ante un adjetivo usado como título (no sería **Elendil i Voronda, al
menos no es necesario!).
Entonces ¿qué hay acerca del uso de los adjetivos como
predicados (“rojo” como predicado de la oración el libro es rojo)? (contrastar con el uso atributivo del adjetivo
en una frase como “el libro rojo”).
El adjetivo vanwa “perdido”, se usa
predicativamente en Namárië: Vanwa
ná...Valimar “perdido está...Valimar” (un sitio en el Reino Bendito que
Galadriel pensó que no vería nunca más). Esta oración nos dice que la cópula
“es/está”, tiene la forma ná en Quenya. El plural “son/están”,
parece ser nar, aparecido en una antigua versión de Namárië y grabado en cassette
por Tolkien (ver Una Introducción al
Elfico, de Jim Allan, página 5).
Generalmente se asume que estas cópulas
deben ser como las inglesas, p.e.:
I
parma ná carnë = El libro es rojo.
Ulundo
ná úmëa = Un monstruo es maligno.
I neri nar hallë = Los hombres son
altos.
En esta lección, publicada en Diciembre de 2000, deslicé
disimuladamente en este punto la siguiente advertencia:
“Debería
añadir que, debido a la extrema carencia de ejemplos, no podemos asegurar cual
es el orden ideal de las palabras. A partir del ejemplo vanwa
ná...Valimar “perdido
está...Valimar” en Namárië, se podría argumentar que ná
debería seguir al adjetivo, por lo que “el libro es rojo” debería ser i parma carnë na “el
libro rojo es”. Sería interesante saber
si ná “es/está” podría seguir
detrás de vanwa “perdido”, si colocamos Valimar al principio de la
oración; ¿sería Valimar está
perdido = Valimar ná vanwa al estilo
inglés, o quizá: Valimar vanwa ná? En los ejemplos citados y en los
ejercicios siguientes, he organizado las oraciones siguiendo el orden inglés,
pero Tolkien puede que haya hecho algo más exótico. No hay forma de saber como
era lo anterior al metrial publicado...”
He revisado esta lección en Noviembre de 2001 y este
pasado verano he añadido algunos ejemplos más, concernientes a la palabra ná.
Parece existir cierta tendencia a colocar ná al final de la oración, como en
el ejemplo lá caritas...alasaila ná (literalmente: “no hacerlo imprudente
es”)(VT42:34). El mismo artículo en donde se proporciona este ejemplo, cita
también la fórmula A ná calima lá B (literalmente: “A brilla más allá de B”), como
la forma de expresión Quenya “A brilla tanto como B” (VT42:32). Advertimos que
esta fórmula utiliza el sistema inglés del orden de las palabras, con ná
“es/está”, precediendo en vez de siguiendo a calima “brillo”. Así,
parece que las oraciones como i parma ná carnë, corresponden
palabra por palabra a la inglesa “el libro es rojo”, después de todo. Por
consiguiente, no he revisado muchos de los ejemplos o ejercicios de este curso,
usando el orden inglés de las palabras en lo que a la cópula se refiere. Sin
embargo, el orden i parma carnë ná “el libro rojo es”, también debe considerarse
como una alternativa perfectamente válida, y Tolkien pudo haber hecho de este
último el orden más común. Debemos esperar a tener más ejemplos, para obtener
mayor seguridad.
Nueva nota de Enero de 2002:
“Este mes
he añadido nuevos ejemplos a lo ya publicado. Parece que el nuevo orden de las
palabras es simplemente una prueba. El ejemplo elyë na manna “benditos seáis”
de VT43:26, lleva el orden del estilo inglés y la cópula “es/son”, aparece con
la forma corta na en vez de con ná. Sin embargo, mantengo ná
en los ejercicios de este curso; la palabra na tiene otros y muy diferentes
significados. Quizá la forma corta na- sea preferible cuando haya que añadir
alguna terminación; la forma plural es nar “son/están”. Por supuesto, la forma nár
aunque no está contrastada, sería igualmente válida por lo que sabemos hasta
ahora...”
En la Canción de
Fíriel (un texto pre-LotR, la palabra que figura para “es/está” es ye
en vez de ná o na: írima ye Númenor “bonita
es Númenor” (LR:72). Sin embargo en el QL:64 y en Etym. (LR:374), se apunta ná y en Namárië tenemos también esta
última en el texto más moderno. Tanto Etym como QL, son anteriores a la Canción
de Fíriel, pero Namárië es posterior, así que parece ser que ye
tan solo fue un experimento más de la evolución del Quenya de Tolkien. En la
Canción de Fíriel vemos también una terminación para “es/está” en –ië, añadido a los adjetivos y
desplazando a las vocales finales: así, en esta canción tenemos márië
“(ello) es bueno”, derivado del adjetivo mára “bueno”. Esta terminación está
muy relacionada con la palabra ye. No creo que el sistema de
utilización de la terminación –ië
“es/está”, sea válido para el estilo Quenya de LotR, y no recomendaré su uso.
El final –ië tiene otras funciones en
el Quenya moderno.
Otro sistema que puede ser válido: no usar ninguna
cópula. Simplemente yuxtaponer el nombre y el adjetivo, dando “es/está” por
entendido: Ilu vanya “el Mundo (es) bello” (Canción de Fíriel), maller
raicar “carreteras (son) curvas” (LR:47). La fórmula “A brilla más allá
de B” = “A es tan brillante como B”, referida más atrás como “A (ná) calima
lá B” en VT42:32. Como se sugiere por los paréntesis, ná
se puede omitir. El ejemplo malle téra “una carretera recta”
mencionado más atrás, también podría interpretarse como “una carretera (es)
recta”, si el contexto lo permite. La versión final de la traducción que
Tolkien hizo de la Salve, publicada en Enero de 2002, está desprovista de
cópulas: Aistana elyë, ar aistana i yávë mónalyo “bendita (seas) tú, y
bendito (es) el fruto de tu matriz”.
Debemos asumir que la cópula ná, nar, no se limita a
la combinación de nombres y adjetivos, sino que también se usa para igualar a
los nombres: parmar nar engwi “libros son cosas”, Fëanáro ná Noldo “Fëanor
es un Noldo” (advierto de pasada que la última forma Quenya del nombre Fëanor,
es Fëanáro;
Fëanor es una forma “híbrida” Quenya-Sindarin, que se usaba en la Tierra Media
después de su muerte). Vemos otra vez que se puede mantener el significado sin
necesidad de conservar la cópula: parmar nati, Fëanáro Noldo.
CONCORDANCIA ADJETIVAL EN NUMERO:
Los adjetivos
Quenya deben concordar en número con el número que describen. Esto es: si el
nombre es plural, el adjetivo debe ser plural; si el adjetivo describe a varios
nombres también debe ser plural, aunque cada uno de esos nombres será singular.
Esto es así también en español, y no nos debe extrañar que Tolkien hiciera
concordar a los adjetivos en un lenguaje altamente declinable como este.
No tenemos
ejemplos de lo que podría pasar si un adjetivo tuviera que concordar con un
nombre en la forma dual (o con un nombre en partitivo plural terminado en –li). Aunque generalmente se asume que
no hay formas especiales de los adjetivos para el dual y el partitivo plural,
sino solo para el plural (¿o deberíamos decir el “no singular”?)
¿Cómo se
construye entonces la forma plural de los adjetivos? Por los ejemplos que
tenemos disponibles, vemos que Tolkien experimentó con varios sistemas a través
de los años. En las fuentes más antiguas, los adjetivos terminados en –a forman sus plurales añadiendo el
final –r, así como los nombres lo
hacen en –a. Por ejemplo: el mapa más
antiguo del mundo imaginario de Tolkien (descrito como un barco imaginario),
incluye una referencia a i Nori Landar. Esto evidentemente
significa “las Tierras Anchas” (LT1:84-85); el adjetivo landa “ancho” aparece en Etym, entrada LAD. En LT1:85, Christopher Tolkien sugiere la traducción “Las
Grandes Tierras”. Aquí el nombre plural nori “tierras” se describe con el
adjetivo landa “ancho” (otro ejemplo de un adjetivo atributivo siguiendo
al nombre), y como el nombre es plural, el adjetivo toma la terminación plural –r para concordar con él. Este sistema
que tienen los adjetivos para formar el plural, era aún válido después de 1937
o un poco antes; ya hemos señalado el ejemplo maller raicar “carreteras
(son) curvas” de LR:47, donde el adjetivo raica “curva” (enumerado por él
mismo en LR:383), es plural en concordancia con maller.
Sin embargo,
este sistema no es recomendable a la hora de escribir; la evidencia demuestra
que en el estilo LotR ya se abandonó. Tolkien de alguna manera, recuperó del
pasado y revivió un sistema que habría usado en su primer “Qenya”, para el
primer poema que escribió: Narqelion de 1915-16. En este poema,
los adjetivos acabados en –a forman
sus plurales por medio de la terminación –i.
Por ejemplo, la frase sangar úmëai, que aparece en este
poema, aparentemente significa “multitudes grandes” = “grandes multitudes”; el
adjetivo úmëa “grande” se enumera en el primer QL (QL:97), aunque en el
Quenya moderno la palabra úmëa significa “maligno”. Más tarde
Tolkien introdujo una complicación añadida: los adjetivos terminados en –a tienen su plural en –ai tan solo en el Quenya arcaico. En el
Quenya del Exilio, el que hablaban los Noldor después de volver a la Tierra
Media, -ai se redujo a –ë al final de las palabras de más de
una sílaba (WJ:407; considerando la terminación –vë como representación del arcaico “Q-vai”). Así, mientras la
forma plural de quanta “completo” era quantai en las etapas más antiguas
del idioma, más tarde se convirtió en quantë. Esta forma ya la hemos visto
en algunos ejemplos señalados antes: quentë tengwi “signos completos”,
donde quanta aparece en la forma plural en concordancia con tengwi
“signos” (VT39:5).
Hay un caso
especial a considerar: los adjetivos terminados en -ëa como laurëa "dorado". En el
Quenya arcaico su forma plural era laurëai, pero ¿cuándo se convirtió -ai en -e?¿Porqué? Laurëe no fue una forma duradera;
para erradicar la molesta combinación de dos -e's concomitantes, la primera se convirtió en i. Así es como la forma plural de laurëa en el Quenya del
Exilio aparece como laurië, como en la primera línea de Namárië: Ai! laurië lantar lassi súrinen...
"Ah!, doradas caen las hojas en el viento...!" (el adjetivo va en
plural en concordancia con el nombre al que describe: lassi "hojas").
Los adjetivos
terminados en -ë, parecen comportarse
como la mayoría de los nombres con la misma forma: -ë se convierte en -i en
el plural. No tenemos muchos ejemplos, pero la frase luini tellumar "bóvedas
azules" en la versión en prosa de Namárië,
parece incorporar la forma plural de un adjetivo: luinë "azul"
(actualmente no se encuentra con esa forma, pero como se observó antes, axisten
muchos adjetivos-colores, terminados en -ë).
Aún más, En Etym Tolkien llama la atención acerca del adjetivo maitë
"cercano", que tiene como forma plural a maisi (LR:371).
Evidentemente, aclararemos esta forma plural antes de pasar a otro punto: estos
adjetivos acabados en -itë, tienen
sus formas plurales en -isi, la consonante
t se convierte en s ante la i. Esta idea particular parece haber surgido más tarde: en una
fuente posterior a LotR, Tolkien escribió hloníti tengwi, y no hlonísi
tengwi "signos fonéticos" (WJ:395). Por eso quizá la forma
plural de maitë pudiera ser simplemente maiti.
Algunas formas
plurales de adjetivos terminan en una consonante, como firin
"muertos", aunque no hay demasiados ejemplos para guiarnos.
Tradicionalmente se asume que forman sus plurales terminados en -i, tal y como hacen los nombres con esa
forma, y eso parece lo más razonable.
Por eso,
"muertos hombres/hombres muertos", podría ser firini neri. Si se puede
levantar algún argumento en contra de esto, será que los adjetivos terminados
en -in, parecen ser formas acortadas
de los adjetivos más largos terminados en -ina.
Como se apuntó más atrás, Tolkien definió el adjetivo que significa
"abierto, libre, claro (de la tierra)", como latin(a), indicando dos
formas: latin y latina. La forma plural de latina
debería ser latinë, antiguamente latinai. Pero, ¿qué pasa con latin?
Si tan solo fuera una forma acortada de latina, la forma plural ¿sería latinë
en vez de latini? No podemos estar seguros; en los ejercicios que siguen
al final de la lección, me he ceñido a lo que está tradicionalmente aceptado,
usando los plurales terminados en -i.
Los adjetivos
que acaban en consonante son, de cualquier forma, muy raros, por eso es
incierto que pongan en peligro la calidad de nuestros propios textos Quenya.
¿En que
posiciones concuerdan en número los adjetivos? Ejemplos comprobados como el ya
señalado luini tellumar "bóvedas azules", parecerían indicar
que un adjetivo atributivo delante de un nombre, muestra concordancia. También
lo hace un adjetivo atributivo siguiendo a un nombre; en Markirya tenemos: i fairi nécë "los pálidos
fantasmas" (néca, plural nécë "vago, difuminado,
indefinido, difícil de ver", etc., MC:223). Un adjetivo separado del
nombre al que describe, también concuerda en número, como lauréa "dorado"
aparece en la forma plural laurië en la primera línea de Namárië: laurië lantar lassi
"doradas caen las hojas" (en la prosa Namárië, es: lassi
lantar laurië "hojas caen doradas"). De los adjetivos
predicativos también tenemos pocos ejemplos. En alemán, los adjetivos
atributivos concuerdan en número, pero los predicativos no. El viejo ejemplo maller
raicar "carreteras/caminos (son) curvos/curvados/con curvas"
en LR:47, indicaría que en Quenya, los adjetivos concuerdan en número también
cuando son predicativos. En el Quenya más moderno, se puede leer maller(nar)
raicë, desde que Tolkien cambió
las reglas para la formación de los plurales de los adjetivos.
Para resumir,
concluiremos que los adjetivos concuerdan en número con los nombres que
describen "en cualquier circunstancia" (ya estén delante, detrás,
separados del nombre, ya sean distributivos o predicativos). Hay unos cuantos
ejemplos aunque no demasiado fiables. El apéndice E del ensayo Quendi y Eldar de 1960, contiene varios
ejemplos del "buen funcionamiento" del plural de los adjetivos atributivos
usados con el nombre plural tengwi "signos",
recuperando varias frases usadas por los antiguos lingüistas Elficos, cuando
intentaban analizar la estructura de su lengua (como ya hemos dicho antes, aquí
no vamos a necesitar conocer el significado exacto de esos términos). Junto con
hlónti
tengwi "signos fonéticos" y quantë tengwi
"signos completos" ya señalados (WJ:395, VT39:5), tenemos racinë
tengwi "signos desheredados" y penyë tengwi "signos
inadecuados" (VT39:6; el singular de este último penya tengwë "un
signo inadecuado", está comprobado en VT39:19). En estas frases, los
adjetivos hlonítë "fonético", quanta
"completo", racina "desheredado" y penya
"inadecuado", asumen sus formas plurales concordando perfectamente
bien con tengwi "signos, elementos, sonidos". Tanto bueno!
Volvemos entonces al borrador del material del apéndice E de Quendi y Eldar.
Aquí Tolkien no permitió la concordancia en número de los adjetivos, y tenemos
frases como lehta tengwi "libres, elementos liberados", sarda
tengwi "sonidos difíciles" y tapta tengwi
"elementos sobrantes" (VT39:17). Deberían ser así: lehtë
tengwi, sardë tengwi, taptë tengwi, pero no se encuentran estas formas.
Al menos, aceptaremos que hay varias clases de adjetivos, unos concuerdan en
número y otros no (y creo que esto es lo más cercano a la realidad), parece que
Tolkien en el boceto del material, empleó un sistema por medio del cual, un
adjetivo atributivo colocado inmediatamente delante de su nombre, no concuerda
en número con él. Aunque en el apéndice definitivo parece ser que introdujo la
concordancia también en esa posición, y
por eso tenemos el ejemplo quantë tengwi en vez de (?)quanta
tengwi significando "signos completos". La gramática élfica
se pudo aclarar y cambiar rápidamente en el momento en que Tolkien hizo sus
revisiones, así que no deberíamos sorprendernos de todo esto.
La última
versión del poema Markirya, la que
piensa Christopher Tolkien quesu padre en algún momento de la última década de
su vida (1963-73), es también reveladora. En la frase "torres
caídas", Tolkien escribió primero el adjetivo atalantëa "ruinoso,
derribado" en su forma plural atalantië, tal y como era de
esperar. Luego, de acuerdo con lo que dice su hijo, cambió misteriosamente atalantië
al singular (o a alguna forma declinada) atalantëa, aunque el nombre adyacente "torres" seguía en plural
(MC:222). De nuevo parece estar experimentando con un sistema mediante el cual,
los adjetivos atributivos inmediatamente delante del nombre al que describen,
no concuerdan en número con él, sino que figuran con sus formas no declinadas.
Un sistema parecido se advierte en los escritos Westron, la "Lengua Común" de la Tierra Media (una lengua
de la que solo hizo un boceto). ¿Consideró quizá el autor introducir también en
el Quenya una especie de sistema "parpadeante"?
Sin embargo, lo
que yo recomendaría es la absoluta concordancia en número de los adjetivos. En
LotR, Namárië, tenemos la frase lintë yuldar "corrientes
rápidas", y en la traducción interlineal en RGEO:66, Tolkien apunta
directamente que lintë es un adjetivo plural. Aceptaremos pues, que lintë
representa al viejo lintai, la forma plural del adjetivo linta. Si un adjetivo
atributivo que va inmediatamente delante del nombre al que describe no
concuerda en número con él, "corrientes rápidas" debería haber sido
(?)linta
yuldar. La fuente en la que Tolkien explicó que lintë era una forma
plural, se publicó durante su vida, posiblemente como una nota añadida a la
última versión de Markirya. Su
decisión final por lo tanto, parece haber sido que los adjetivos deben
concordar en número con sus nombres, incluso cuando el adjetivo aparezca
inmediatamente delante del nombre. Sospecho que pasaría muchas noches en vela,
considerando cuidadosamente los pros y contras de esta importante cuestión.
NOTA
ACERCA DE LOS ADJETIVOS USADOS COMO NOMBRES:
Como ya se ha
descrito, Tolkien en cierta etapa decidió
que los adjetivos terminados en -a
tuvieran sus plurales terminados en -ar
(si se usaban como nombres), porque en algunos casos se declinaban como
nombres. Dejó instaurado que,en vez de decir penyë tengwi
"signos inadecuados", los Elfos se podían referir simplemente al penyar
de "algunos inadecuados" (usando(el adjetivo)penya como nombre
técnico; VT39:19). Uno de los ejemplos más conocidos lo proporciona el adjetivo
vanya
"amable, maravilloso"; este podría tener su forma plural en vanyë (p.e.: vanyë
nissi "mujeres maravillosas"). No obstante, el adjetivo vanya,
se puede usar también como nombre: un
Vanya o un Gentil, palabra usada
para describir a cierto miembro del Primer
Clan de los Eldar, por lo que deducimos que el Clan completo se definía
como los Vanyar, tal y como aparece
en Silm, capítulo 3: "...los Vanyar eran (de Ingwë) la gente; son los Elfos Gentiles...".
Usando otro adjetivo: "maravilloso", en Quenya vanima, Treebeard (Bárbol) empleó otro plural
con estilo de nombre, cuando saludó a Celeborn
y Galadriel como a vanimar
"los maravillosos" (traducido en Cartas:308).
Los adjetivos
terminados en -ë, deberían tener sus
formas plurales terminadas en -i si
se usan como nombres, ya que la mayoría de los nombres terminados en -ë también tienen -i como terminación de sus plurales.
Sumario de
la Lección Cuatro:
Los adjetivos
son palabras que se usan para describir cualidades como "alto,
maravilloso". Se pueden combinar con los nombres, formando frases como
"(un/el) libro rojo", "hombres altos", donde los adjetivos
"rojo" y "altos", describen a los nombres "libro"
y "hombres"; este tipo de adjetivo se llama atributivo. Pero también
se pueden formar oraciones como "el libro es rojo" o "los
hombres son altos", donde el punto principal de la oración queda adscrito
a cierta cualidad de un nombre determinado; aquí el adjetivo se usa como
predicado. En algunos casos, se usan cópulas como "es/son" (en los
ejemplos), para dejar clara la relación entre el nombre y el adjetivo. Algunos
idiomas lo hace sin la cópula (como sería escribir "el libro rojo"),
y esto parece estar también permitido en el Quenya, a pesar de que, la cópula
concreta ná "es/está", o nar "son/están", también
se usa.-_La mayoría de los adjetivos en Quenya, terminan en vocal -a, y algunos también en -ë; los únicos que terminan en
consonante, son unos cuantos que acaban en -in
(aparentemente la forma corta de -ina).
Los adjetivos Quenya concuerdan en número; si un adjetivo describe a un nombre
plural o a más de un nombre, el adjetivo deberá ir también en plural. Los
adjetivos terminados en -a, forman
sus plurales acabados en -ë (el viejo
-ai); advertimos que si el adjetivo
termina en -ëa, su forma plural será -ië para evitar una terminación -ëe). Los adjetivos que terminan en -ë forman sus plurales acabados en -i; de los pocos adjetivos que terminan
en -in no hay muchos ejemplos, pero
asumiremos que para sus plurales se les añadirá una terminación en -i.
VOCABULARIO:
Excepto por las
dos primeras palabras, todas las demás son adjetivos. No te preocupes de las
otras palabras que aparecen en los ejercicios que siguen; aquellas que ya has
memorizado cuidadosamente, siguiendo las instrucciones de la Lección Dos:
Neldë: "tres"
Ná: "es/está" (nar: "son/están")
Vanya: "maravilloso, gentil"
Alta: "grande" (=usado en sentido
físico)
Calima: "brillo"
Taura: "poderoso"
Saila: "sabio, prudente" (usaremos
esta forma más moderna que sustituye a la antigua saira)
Úmëa: "malvado, maligno"
Carnë: "rojo" (sospechamos que el
Católico Devoto Tolkien pensaba en los cardenales con sus rojas vestiduras; la
palabra italiana earne "(roja) carne", también tiene su importancia en
esto)
Minquë: "blanco"
Morë: "negro"
Firin: "muerto"
EJERCICIOS:
1. Traducir al
español:
A.
morë rocco
B.
calimë hendu
C.
neldë firini neri
D.
vanyë aiwi
E.
tári ná taura nís
F.
I oronti nar altë
G.
Aran taura (dos posibles traducciones)
H.
I nér ar i nís sar sailë
2. Traducir al
Quenya:
I.
La
puerta blanca
J.
Un
barco grande
K.
El
suelo es rojo
L.
Una
piedra negra y tres piedras blancas
M.
Los
reyes prudentes son hombres poderosos
N.
El
hombre poderoso y la mujer maravillosa son malignos
O.
Los Elfos
son maravillosos
P.
Los
Elfos son gente maravillosa
LECCION
CINCO:
El verbo: Tiempo presente y concordancia en
número. /. Sujeto/Objeto./. La forma superlativa de los adjetivos:
Como ya se mencionó al principio de la lección anterior,
en el vocabulario de cualquier idioma se distinguen varias clases de palabras.
Ya hemos especificado las funciones de los nombres que denotan cosas, y de los
adjetivos que son palabras que se usan para describir nombres (los lingüistas
puede que encuentren simplistas estas definiciones, pero servirán a nuestros
propósitos). Ya hemos pasado por otras tres partes de la gramática sin
profundizar en ellas. En una parte de la Lección Dos, memorizamos la palabra nu
"bajo" como preposición; las preposiciones son palabras pequeñas o
partículas, como "bajo, sobre, de, a, en", que se usan para dar
información sobre las relaciones espaciales (p.e.: "bajo el árbol" = nu i
alda), aunque con frecuencia se usan en contextos más abstractos. En la
palabra ar "y", tenemos la representación más típica de las
conjunciones, palabras que se usan para conectar a otras palabras, frases u
oraciones, p.e.: Anar ar Isil "el Sol y la Luna". No parece necesario
un minucioso estudio de las preposiciones y conjunciones: en Quenya, parecen
comportarse bastante mejor que en la mayoría de los idiomas, así que nos
limitaremos a aprender en cada momento la palabra correspondiente en Quenya.
Normalmente, no se declinan en ningún caso.
Otra parte del lenguaje que ya hemos tratado, es algo más
sofisticada e intrincada: el verbo. Nos encontramos con un verbo en la lección
anterior: ná "es", con su plural nar "son". Como
verbo, este en concreto no es muy excitante; se usa simplemente para coordinar
un nombre con algún tipo de predicado que nos dice lo que "es" el
nombre: aran ná taura "un rey es poderoso", tasar
ná alda "un sauce es un árbol". Como dije en la lección
anterior, la cópula ná no proporciona en realidad demasiada información, excepto la
de clarificar la relación entre los elementos varios de la oración. No nos
dicen lo que "es" algo o alguien, sino lo que "hace" ese
algo o alguien. La mayoría de los otros verbos (mejor dicho todos los otros verbos), están llenos de
significado. El verbo, lleva la acción al lenguaje.
En una oración como El
Elfo baila, es fácil identificar a baila
como a la palabra-acción, que nos dice que está pasando. Y sabemos seguro que baila es una forma del verbo bailar. Este verbo también puede aparecer
de otras maneras; en vez de baila
podría ser bailó, lo cual trasladaría
la acción al pasado: El Elfo bailó.
Esto ilustra un hecho importante de los verbos en los idiomas europeos: la
forma del verbo ofrece información acerca de cuando tiene lugar la acción en cuestión, en el presente o en el
pasado. Algunos idiomas tienen incluso formas especiales de futuro. Tolkien
dotó al Quenya de todo esto. Las diferentes "formas de tiempo" del
verbo, se llaman de varias maneras; hablamos del tiempo presente, del pasado y
del futuro. En esta lección solo trataremos el presente, y volveremos sobre los
otros tiempos más adelante (la "Trinidad"
del presente, pasado y futuro no representa sin embargo a todos los tiempos
existentes. Conoceremos en este curso un total de cinco tiempos diferentes, y
me sorprendería que en el material que
falta por publicar no aparecieran algunos más de los que hasta ahora
conocemos).
Llegados a este punto, debo hacer una advertencia: no
tenemos demasiada información explícita acerca del verbo Quenya. En la ya
mencionada carta que Tolkien escribió a Dick Plotz en algún momento a medidados
de los '60, expuso la declinación de los nombres. Una información similar sobre
los verbos debería haber sido lo siguiente; nunca se hizo. Y esto es lo más
desafortunado. No que Tolkien se llevara esa información a la tumba; sabemos
que escribió sobre esas materias, aunque no se ha publicado. Por ahora
deberemos hacer todos los esfuerzos posibles por nosotros mismos, si queremos
contar con reglas gramaticales que permitan que los poemas en Quenya puedan
llevar verbos. Observando el tiempo presente, descubrimos algunos retazos de
información, aparecidos afortunadamente en VT#41, de Julio de 2000. Combinando
esta información con algunas deducciones
lingüísticas, probablemente podremos sacar algo en claro del sistema que
Tolkien tenía en mente.
Por la forma en que aparecen en algunas fuentes, los verbos Quenya están encuadrados en dos
grandes categorías (aunque hay algunos
en nuestra recopilación que incluiría también de buena gana, sobre todo
si excluimos el material del Quenya antiguo, donde hay algunas cosas realmente
misteriosas acerca del sistema verbal). La primera y mayor de las categorías es
la que podríamos denominar como la de "verbos
con raíz A-", porque todos ellos acaban en -a. Otro término para lo mismo, sería "verbos derivados", porque esos verbos
nunca representan la pura y primitiva palabra-raíz,
sino que son derivados formados por la adición de terminaciones a esa raíz. Los
finales más frecuentes de los verbos de este grupo, son -ye y -ta; veremos
también, pero más raramente la final -na
o solo -a. Ejemplos:
Calya
"iluminar" (raiz KAL-)
Tulta
"enviar a por, buscar, convocar" (raíz TUL-)
Harna
"herir" (raíz SKAR-; la
inicial primitiva sk- convertida en h-)
Mapa
"agarrar, asir" (raíz MAP-)
(La regla es que cuando se escriben verbos derivados como estos, debemos añadir un guión al final;
Tolkien lo hacía en sus escritos. La derivación de un verbo es una forma básica
por la cual empezamos a derivarlo hacia otras formas, como son los diferentes
tiempos).
Si estos verbos con raíz A, se pueden definir como verbos
derivados, la otra categoría no puede
llamarse de otra forma más que no
derivados o primarios. Estos son
verbos que no muestran tantas terminaciones. La derivación verbal en cuestión
se puede denominar como primaria o básica, pues representa esencialmente una
raíz primitiva sin adiciones. P.e.: el verbo mat- "comer"
viene directamente de la raíz MAT- de
significado similar. Tac- "sujetar" representa
a la raíz TAK- "fijo,
sujeto", tul-"venir" se identifica con la raíz TUL- "venir, aproximarse, mover
hacia" (contrasta con el derivado tulta- "enviar a, buscar,
convocar" de la misma raíz, derivado
por el significado de la terminación -ta).
En el caso de las raíces MEL-
"amor" y SIR- "fluir,
manar", Tolkien no usó ninguno de los dos en sus glosas de los verbos
Quenya (ver LR:372,385).
Cuando estudiemos los verbos Quenya necesitaremos
referirnos a la vocal derivada. Esta es la vocal de la palabra raíz
subyacente al verbo tal y como aparece en Quenya. En el caso de los verbos
primarios, como mel- “amar”,la vocal derivada es por supuesto
fácilmente reconocible ya que es la única vocal (la e), y también
podemos tener la seguridad de que esa será la vocal subyacente en la raíz MEL-.
En el caso de los verbos derivados como pusta- “parar” o ora-
“empujar”, las vocales de la terminación añadida (aquí esas terminaciones son –ta
y –a),no contarán como vocal derivada. Pusta- por ejemplo,
deriva de la raíz PUS- y su vocal derivada es por consiguiente, la u
y no la a. En la inmensa mayoría de casos, la vocal derivada es
simplemente la primera vocal del verbo (aunque no es así necesariamente, pues
podría haber algún prefijo).
Con todos los términos necesarios ya colocados en su
sitio, podemos por fin comenzar el estudio de la formación del tiempo presente.
Empezaremos con los verbos primarios, cuyo tiempo presente deberá parecerse al
del verbo mel- “amar”, como se atestigua en LR:61, cuando Elendil
le dice a su hijo Herendil: yonya inyë tye-méla “to
también, hijo mío, te amo”. Aquí tenemos un verbo describiendo una acción
presente o continua (en este caso permanente). Otro ejemplo del tiempo presente
del verbo primario, se puede encontrar en el mismo LotR, en el saludo famoso elen
síla lúmenn’ omentielvo “una estrella brilla/está brillando sobre la
hora de nuestro encuentro”. Síla, sería el presente del verbo sil-
“brillar con luz blanca o plateada”, tal y como aparece en elapéndice de Silm. Méla
y síla muestran la misma relación con las simples derivadas
verbales mel- y sil-: las formas de los tiempos
presentes se construyen alargando la vocal derivada (la cual se destaca por
supuesto, por llevar un acento) y añadiendo la terminación –a. Esta
conclusión se sustenta con un ejemplo en VT41:13: el verbo quet-
“hablar, decir”, aparece en tiempo presente como quéta “está
diciendo”.
Aunque las formas como méla y síla
pueden traducirse usando el tiempo presente simple, parece que el tiempo
presente en Quenya denota también acciones continuas que se traducirían mejor
utilizando el compuesto: “ser/estar”+ el gerundio del verbo en cuestión, como
en el ejemplo anterior quéta que se ha traducido como “está
diciendo”,en vez de “dice”. Llegamos pues a la conclusión de que el tiempo
presente denota más bien una acción continuada,y esto se confirma también por
otra evidencia: el tiempo presente Quenya del verbo primario mat-
“comer”, no se halla contrastado en ningún sitio del material publicado. Sin
embargo Tolkien estableció que mata era “el derivado de la
forma continua”, que podía traducirse como “está comiendo” (VT39:9; â
representa aquí una á larga).
Tolkien pone un asterisco (*) delante de mata
para marcarlo como una forma no comprobada, así que deberemos tomarla como una
forma del Elfico Primitivo y no como una forma puramente Quenya. Así es como el
Quenya desarrollado a partir del lenguaje primitivo, puede verse influido por
muchos otros ejemplos; sabemos que mata podría convertirse en máta.
Esta forma podría sufrir las mismas variaciones que méla, síla y quéta:
la vocal derivada alargada y terminada en –a (y recapitulando podemos
deducir que Tolkien quiso decir que méla, síla, quéta, derivan
del Elfico Primitivo mélâ, sílâ, kwétâ). Presumiblemente, estas
son todas las formas continuas; la palabra primitiva mata “está
comiendo”,enfatiza la naturaleza de continuidad de la acción: síla
puede ser literalmente “está brillando” en vez de “brilla”. Quizá la longitud de
la vocal derivada simbolice de alguna manera la continuidad o el mantenimiento
de la acción. En el caso de méla en la oración inyë
tye-méla, es más normal la traducción como “te amo” en vez de “te estoy
amando”, aunque este último significado parece ser el más literal.
Debemos considerar al segundo y más largo grupo de
verbos, como el de raíz A. En este caso, la información de VT41, es
particularmente valiosa.
Parece que los verbos de raíz A forman su presente de
manera parecida a la regla con que lo hacen los verbos primarios, pero la regla
necesita de una pequeña adaptación a la forma de un verbo de raíz A. Nuestro
único ejemplo fiable, es el verbo ora- “urgir, apremiar”. En
VT41:13, se indica que su presente es orea “está urgiendo,
apremiando”. Como en el caso de los verbos primarios, la vocal derivada se ha
alargado y se le ha añadido la terminación –a. Hay sin embargo una
complicación: como quiera que la derivada verbal ora- ya termina
en –a, se deberá cambiar esta vocal a una –e con el fin de evitar
a’s consecutivas: por tanto, lo que debería ser óra-a
termina siendo orea. Así, debemos concluir que los verbos como mapa-
“agarrar,asir” y lala- “sonreir”, figurarán como mápëa,
lálëa en el tiempo presente.
Los de raiz A cortos como ora-, mapa- son
sin embargo una forma bastante inusual, pues se limitan a la acción simple de
una vocal –a, a la raíz original. Como se ha dicho antes, los de raiz A
que tienen la –a tan solo como
una parte de la terminación derivada más larga (casi siempre –ya o –ta),
son mucho más normales. Ya hemos destacado ejemplos como calya-
“iluminar” y tulta- “convocar” (raices KAL-, TUL-). Estos
de raiz A complejos,llevan un grupo de consonantes siguiendo a la vocal
de la raiz original, como ly y lt en los ejemplos citados. No
tenemos ejemplos de los tiempos presentes de estos verbos. Si hemos de aplicar
lo deducido a partir del ejemplo de orea “está urgiendo”,
deberían aparecer formas como (?)cályëa “está iluminando” y (?)túltëa
“está convocando”. Sin embargo parece existir en Quenya cierta regla fonológica
prohibiendo una vocal larga inmediatamente delante de un grupo de consonantes.
Podría ser que la palabra (?)túltëa no existiera (pero
francamente no estoy seguro en el caso de cályëa, ya que ly/ny/ry
suelen contar a veces como consonantes palatalizadas unitarias, en vez de
hacerlo como grupo). A falta de ejemplos debemos aceptar que solo en algunos
casos se puede acortar la longitud de la vocal, como ocurre en el presente de
los verbos calya- y tulya-,
que serían calyëa y tultëa (aunque como ya se ha
dicho, (?)cályëa también sería posible por lo que sabemos). Esto
podría aplicarse en cualquier lugar donde aparezca un grupo de consonantes
siguiendo a la vocal del derivado verbal. Otros ejemplos son lanta-
“caer”, harna- “herir” y pusta- “parar”,los cuales,
presumiblemente, formarían sus tiempos presentes acabados en –ëa: lantëa
“está cayendo”, harnëa “está hiriendo”, pustëa
“está parando”.
Este sistema se aplica también donde hay un diptongo en
el derivado verbal, como cuando hay una vocal delante de un grupo de
consonantes, un diptongo no se puede alargar de ninguna manera. Las formas de
los presentes de los verbos como faina- “emitir luz” o auta-
“pasar”, podrían ser fainëa y autëa.
Ya sabemos lo suficiente como para empezar a construir
oraciones sencillas:
*Isil síla “la Luna está brillando” (el
tiempo presente síla se forma a partir del verbo primario sil-
“brillar”).
*I Elda lálëa “el Elfo está sonriendo” (el tiempo presente se forma a
partir del corto verbo de raiz A lala- “sonreir”).
*Lassë lantëa “una hoja está cayendo” (el tiempo presente se forma a
partir del complejo verbo de raiz A lanta- “caer”; no podemos
usar **lántëa alternativamente, porque una vocal larga no puede
ir ante un grupo de consonantes).
Podemos incluir algunos términos útiles. Una vez se
incluye un verbo en la oración denotando algún tipo de acción, se debe dedicar
otra parte de la oración a decir quien está realizando esa acción. La parte que
“hace” cualquier cosa que el verbo nos diga que se “está haciendo”,
constituye el “sujeto” de la oración. En una oración como Isil
síla “la Luna está brillando”, tenemos que Isil (la luna)
es el sujeto, ya que es la luna la que “hace” el brillo del que nos
habla el verbo síla. En una frase como i Elda máta
“el Elfo está comiendo”, i Elda “el Elfo” es el sujeto, pues el
Elfo es quien “está comiendo”.
Esta misma oración i Elda máta, tiene más
posibilidades. Podemos añadir un elemento más, como el nombre massa
“pan”, y tendremos: i Elda máta massa “el Elfo está comiendo
pan”. ¿Cuál es la función de la palabra que hemos añadido? Es el objetivo
de la acción verbal, en este caso “lo que está siendo comido”. El objetivo
de la acción verbal se llama “el objeto”, la contrapartida pasiva
del sujeto activo: el sujeto hace algo, pero el objeto es lo que
el sujeto está haciéndole a algo. El sujeto sujeta al objeto en
algún tipo de acción. Esta acción puede ser por supuesto, mucho menos dramática
que en este caso, en el que el sujeto se come al objeto. Por ejemplo, podemos
sustituirlo por la oración “el sujeto mira al objeto” (se puede rellenar
con un verbo de cualquier otro de los cinco sentidos), donde la acción del
sujeto no afecta físicamente al objeto de ninguna manera. Este no es nuestro
objetivo por ahora. La idea básica del sujeto/objeto dicotómico, es simplemente
que el sujeto le hace algo al objeto, aunque “hacerle algo a...” podría
no comprenderse en un sentido más profundo.
NOTA: Debo advertir sin embargo, que en las
orfaciones con la cópula ná/nar “es/son”,p.e.: i alda ná
tasar “el árbol es un sauce”, tasar “un sauce” no cuenta
como el objeto de i alda “el árbol”. Por supuesto i alda
es el sujeto, ya que es quien realiza la acción que existe en la oración: “el
árbol es...”, pero tasar “un sauce” no es el objeto, porque en
esta oración el árbol no le hace nada al sauce (y lo que identifica al objeto
es que se le haga algo). Más que hacerle algo al sauce, el árbol es
un sauce, que son cosas diferentes: Aquí tasar es el predicado
de i alda, como se vió en la lección anterior. Pero si
sustituimos máta “está comiendo” por ná “es”,
estamos volviendo a la construcción sujeto-verbo-objeto: I alda
máta tasar “el árbol está comiendo un sauce”. Si estás algo preocupado
porque piensas (indebidamente) que estos sonidos son algo disparatados, puedes
tener la completa seguridad de que gramaticalmente son inapelables.
En el caso de algunos verbos no hay objeto. En el caso
concreto de lanta- “caer”, podemos tener un sujeto y decir: i
Elda lantëa “el Elfo está cayendo”. Aquí el sujeto no le hace nada al
objeto; es el sujeto quien se hace algo a sí mismo. Un verbo como mat-
“comer”, sería la única opción que nos permitiría rellenar la oración con un
objeto si quisiéramos decir i Elda máta (massa) “el
Elfo está comiendo (pan)”;esto funciona como una oración completa aunque sin el
objeto. Pero algunos verbos demandan un objeto para su significado, y la
oración podría quedar incompleta sin él. Si decimos i Elda mápëa
“el Elfo está cogiendo”, provocaremos la pregunta: “el Elfo está
cogiendo...¿qué?”, y deberemos hacernos con un objeto que complete la oración.
En la Carta Plotz Tolkien indicó que en una variante del
Quenya subtitulada como Libro quenya, los nombres tienen una forma
especial cuando hacen funciones de objeto. Los nombres singulares terminados en
una vocal, convertían esta vocal en larga (p.e.: cirya “barco”,
sería ciryá si apareciera como objeto en una oración), y los
nombres que normalmente llevan el plural acabado en –r lo cambian a –i
(así “barcos” como objeto, sería ciryai en vez de ciryar).
Esta forma especial de objeto, lo que en términos lingüísticos es el caso
acusativo, era supuestamente la utilizada para escribir Quenya (¿el arcaico?).
Sin embargo, este acusativo no aparece en los textos más modernos, como en
Namárië o incluso en la última versión del poema Markirya, la cual es
contemporánea de la Carta Plotz. Namárië cantado por Galadriel, es quizá la
obra más representativa del uso del Quenya hablado de la Tercera Edad. En
cualquier caso, yo no uso ese acusativo distinto en los ejercicios de este
curso (ni en mis propias composiciones Quenya). Parece claro que el uso del
acusativo está lejos del universal, dentro o fuera del contexto ficticio. Así
que yo diría cirya(r) “barco(s)”, si la palabra
aparece como el objeto de una oración.
Con el sujeto y el objeto colocados, podemos adentrarnos
en otra faceta del verbo Quenya. Así como los adjetivos concuerdan en número
con los nombres a los que describen, los verbos también concuerdan en número
con sus sujetos. Vamos a echar un vistazo a la primera línea de Namárië: laurië
lantar lassi “como oro caen las hojas”, o literalmente: “doradas caen
(las) hojas”. Aquí el adjetivo laurëa “dorado” aparece en su
forma plural laurië, concordando en número con el nombre plural lassi
“hojas”, como se vió en la lección anterior. Pero el verbo lanta-
“caer” también debe concordar con su sujeto plural que es lassi.
Por consiguiente, el verbo lanta- toma la terminación –r
(el último verbo se parece a un supuesto tiempo aoristo, que veremos más
adelante; podemos pensar que el aoristo lantar es la
contrapartida del presente lantëar, como en nuestro idioma sería
“caer”, frente a “están cayendo” respectivamente). El plural terminado en –r
nos lo hemos encontrado ya en el apartado de los nombres, como en Eldar
“Elfos”, pero los nombres también pueden tener plurales acabados en –i,
dependiendo de su forma. En el caso de los verbos, la terminación plural en –r
parece ser la universal, independientemente de cómo sea el verbo. El final en –r
no es exclusivo del presente, sino que se usa de forma parecida en los demás
tiempos verbales dondequiera que aparezca un sujeto en plural.
Tenemos ya que la terminación plural del verbo ná-
“es”, sería nar “son” (alguien podría preguntar porque el plural
de ná- no puede ser nár, manteniendo intacta la
vocal larga. Es cierto, podría serlo...si no fuera porque podría llevarnos a
confusión con el nombre nár “llama”).
La existencia de más de un sujeto, produce en el verbo el
mismo efecto que un solo sujeto plural: el verbo tomará la terminación –r
en ambos casos:
I
arani matar “los reyes están comiendo” (singular: i aran máta
“el rey está comiendo”
I
aran ar i tári mátar “el rey y la reina están comiendo” (si queremos
que el verbo mat- “comer” aparezca en el presente singular máta,
debemos enviar a paseo al rey o a la reina para que quede un solo sujeto).
Por otra parte, tanto en el caso de un objeto plural como
en el de objetos múltiples no se produce ningún efecto sobre el verbo, p.e.: i
aran máta massa ar apsa “el rey está comiendo pan y carne” (apsa
“comida cocinada, carne”). El verbo solo concuerda en número con el sujeto.
Tendremos en cuenta que el verbo tan solo tiene una forma
plural que es la terminada en –r. En otras palabras: el verbo llevará el
final –r no solo donde el sujeto sea un plural normal (acabado en –r
o en –i), sino también donde sea dual (acabado en –u o en –t),
y donde sea partitivo plural (acabado en –li). No obstante, no tenemos
ejemplos en el Quenya de LotR y en particular, no podemos estar seguros de que
el verbo tenga una forma dual especial para usar con objetos duales (acabados
en –t en la mayoría de los nombres como en Aldu sílat, en vez de Aldu
sílar “los dos árboles están...brillando (??????)”. El material publicado
hasta el momento, no nos permite sacar conclusiones fiables en este aspecto,
por eso solo los sujetos llevan forma dual en los ejercicios de este curso.
Lo último que debemos considerar en el tema de los verbos
es la cuestión del orden de las palabras. ¿En qué parte de la oración debe
colocarse el verbo? Generalmente, en las oraciones van el sujeto, el verbo y el
objeto (si hay objeto), por ese orden. El lector atento ya habrá advertido que
las oraciones Quenya vistas más atrás, están organizadas de la misma manera.
Este parece ser el orden típico de las palabras en la prosa Quenya. Ejemplos de
esto, son: lassi lantar “hojas caen”, y: mornië caita
“la oscuridad cae (sobre las espumosas olas)” (ambas de la versión en prosa de
Namárië). Pero hay también ejemplos de oraciones que llevan primero el verbo,
p.e.: en el llanto de Fingon delante de Nirmaeth Arnoediad: auta
i Lomé!, literalmente: “pasa la noche!”, pero traducido como: “la noche
está pasando!” en el Silm capítulo 20. Los dos ejemplos señalados con el orden sujeto-verbo
de la prosa Namárië, aparecen en la versión poética de LotR con el orden verbo-sujeto:
lantar lassi y caita mornië. En inglés, la única
forma de construir una pregunta es precisamente esa, en ese orden verbo-sujeto,
p.e.: “los Elfos son maravillosos” çè “¿son los Elfos maravillosos?” En nuestro idioma no
ocurre eso y en Quenya tampoco (auta i lomé! “pasa la noche!” en
vez de “la noche está pasando!/pasa!”, sea quizá tan solo el ejemplo del estilo
dramático de un lenguaje afectado; evidentemente la acción verbal se considera
mucho más importante que el sujeto que la ejecuta. Sospecho que en un contexto
menos dramático, podríamos decir i Lomé auta!).
Namárië nos proporciona también un ejemplo de una oración
con sujeto, verbo y objeto: hísië untúpa Calaciryo míri “el
misterio (sujeto) cubre (verbo) las joyas de Calacirya (toda esta última frase
completa es el objeto)”. Aquí, otra vez el orden de las palabras es bastante
flexible, especialmente en poesía como muestran los ejemplos de Namárië.
Tenemos objeto-sujeto-verbo en la frase maryát Elentári ortanë,
literalmente: “sus manos (la) Reina de las Estrellas levantó”, traducido en
LotR como: “la Reina de las Estrellas tiene sus manos levantadas”. La oración ilyë
tier undulávë lumbulë, literalmente: “todos los caminos cubiertos por
la Sombra”, lleva el orden objeto-verbo-sujeto (en LotR Tolkien lo tradujo
como: “todos los caminos están sumidos en la Sombra”). En la versión en prosa
de Namárië Tolkien reorganizó de forma interesante estas dos construcciones
sujeto-verbo-objeto: Elentári ortanë máryat, y: lumbulë
undulávë ilyë tier. Esto es lo que nos hace pensar que este es el orden
normal, preferido cuando no hay involucradas consideraciones poéticas o
dramáticas.
En general, debemos ser cuidadosos a la hora de colocar
el objeto ante el sujeto, pues en algunos casos podría haber confusión para
reconocer a uno u otro (aunque la forma más común del Quenya, no posee un caso
acusativo distinto para el objeto). No obstante se permiten ciertas inversiones
cuando el sujeto es singular y el objeto es plural, o viceversa. En ese caso,
el verbo, concordando en número solo con el sujeto, lo identificará
automáticamente. En la oración ilyë tier undulávë lumbulë,
podemos certificar que lumbulë “sombra” es el sujeto, y no ilyë
tier “todos los caminos”, porque el verbo undulávë no
lleva la terminación –r para concordar con la palabra plural tier,
así que no puede ser el sujeto, y si lo será el nombre singular lumbulë
“sombra”.
MAS COSAS SOBRE LOS ADJETIVOS:
En inglés y en otros idiomas europeos, los adjetivos
tienen formas especiales para usarlos en comparaciones. En español, el
comparativo se forma anteponiendo al adjetivo la partícula “más”, y el
superlativo, anteponiendo al adjetivo la partícula “el/la/lo más”, p.e.:
el adjetivo alto: su comparativo sería “más alto” y su superlativo “el
más alto”. La función de estas formas, es la de facilitar la comparación entre
varias partes. Si queremos decir que una de las partes posee la cualidad
descrita por el adjetivo en mayor medida que otra de las partes, deberemos usar
el comparativo: “Pedro es más alto que Pablo”. La forma superlativa se
usa cuando queremos decir que una de las partes posee la cualidad descrita por
el adjetivo en mayor medida quie cualquier otra de las partes que pudieran
considerarse: “Pedro es el chico más alto de la clase”.
En la primera versión de esta lección, publicada en
Diciembre de 2000, escribí: “cuando intentamos trasladar todo esto al
Quenya, no hay mucho que decir. El material publicado no contiene absolutamente
ninguna información sobre las formas comparativas; no tenemos una palabra que
podamos usar como “más””.
Desde entonces, la situación afortunadamente ha cambiado;
durante el 2001 apareció una pequeña información en las revistas Tyalië
Tyelelliéva y Vinyar Tengwar. Ahora ya tenemos una palabra que
significa “más”: malda, y también conocemos una fórmula
para usar en las comparaciones: “A es más brillante que B”, se puede expresar A
ná calima lá B, literalmente: “A brilla más allá que B” (VT42:32). Sin
embargo, la palabra lá tiene otros significados además de “más
allá”, y será más práctico ver y ensayar esos usos en las comparaciones en una
lección posterior (“Los diferentes usos de lá”, Lección
Dieciocho).
Aquí y ahora nos centraremos en la forma superlativa de
los adjetivos. Hay disponible un diminuto rastro de evidencias: En
Cartas:278-279, Tolkien explicó la forma adjetival ancalima que
aparece en LotR. La tradujo como “excesivamente brillante” y estableció que era
la construcción calima “brillante” con el prefijo an- añadido, tomando a este último como “un
prefijo superlativo o intensivo”. Por esta razón, muchos han usado el
prefijo an- como el equivalente a la terminación inglesa –est, ó
a la partícula española el/la/lo más, para construir la forma
superlativa de los adjetivos, p.e.: anvanya “el más bello”, de vanya
“bello/maravilloso” (pero debemos recordar que ancalima sigue
siendo el único ejemplo comprobado del prefijo an- usado de este modo).
Uno desearía que esta forma del prefijo an- fuera
realmente la equivalente al superlativo, es decir: la forma del adjetivo que
implica tener la mayor parte de la cualidad descrita, en comparación con todos
los demás involucrados. Hay que advertir que Tolkien tradujo ancalima
no como “el más brillante”, sino como “excesivamente brillante”. Cuando
describe an- como un prefijo superlativo o intensivo, puede casi
tomarse como “un prefijo superlativo en vez de intensivo”. Así pues, an-
quizá implique “muy, excesivamente”, en vez de “el más” en
comparación con otros. Hay que observar a pesar de todo, que el contexto en el
qe se encuentra la palabra, parece implicar cierto grado de “comparación”: en
LotR, ancalima aparece como parte de la alocución en la Lengua de
Frodo, en la guarida de Shelob (Ella-Laraña) (volumen 2, Libro 4,
capítulo IX): Aiya Eärendil Elenion Ancalima. No hay traducción
en el mismo LotR, pero más tarde Tolkien estableció este significado: “Hola
Eärendil la más brillante de las estrellas” (Cartas:385). En la mitología
de Tolkien, Eärendil lleva el brillante Silmaril depositado en los
cielos y que daba el brillo a las estrellas. Así, aquí el significado parece
ser un superlativo genuino: “la más brillante de las estrellas” en el sentido
más completo de “más brillante que cualquiera de entre todas las otras”. En
cualquier caso, no existe más información en cuanto a como deben formarse los
superlativos, así que elegiremos esta opción. Deberemos no obstante estar
preparados por si en futuras publicaciones apareciera más información al
respecto.
El prefijo an- no puede aplicarse mecánicamente a
cualquier adjetivo Quenya, o a grupos de consonantes en los que el Quenya no lo
permitiría. An- se puede usar de las siguientes formas, con los
adjetivos que empiezan en vocal, o en c-, n-, qu-, t-, v-, w- e y-:
An+alta
= “grande” (en medida) = analta “el más grande”
An+calima
= “brillo” = ancalima “el más brillante” (nuestro único ejemplo
contrastado)
An+norma
= “duro” = anorma “el más duro”
An+quanta
= “lleno, completo” = anquanta “el más lleno, completo”
An+vanya
= “maravilloso” = anvanya “el más maravilloso”
An+wenya
= “verde” = anwenya “el más verde”
An+yára
= “viejo” = anyára “el más viejo”
Quizá pudiéramos incluir los adjetivos comenzados en f-
y h- (no hay ejemplos):
An+fána
= “blanco” = (?)anfána “el más blanco”
An+halla
= “alto” = (?)anhalla “el más alto”
Lo que pasaría en otros casos, no lo sabemos con certeza.
También podría insertarse una vocal extra (e o a) entre el
prefijo y el adjetivo con el fin de romper cualquier tipo imposible de grupo
consonántico, o cambiar la –n final del prefijo convirtiéndola en algo
similar (o igual) a la primera consonante del adjetivo. Se observan algunas
similitudes en varios sitios de nuestra recopilación, así que esta se ha
convertido en nuestra teoría favorita en cuanto al uso de an-. Ante la
consonante p, la n de an- debería pronunciarse con los
labios cerrados, ya que la pronunciación
de la p requiere ser algo cerrada; así pues n podría
convertirse en m. De pitya “pequeño” podríamos derivar a ampitya
“el más pequeño”, lo cual sería el resultado remodelado de la palabra imposible
en Quenya anpitya (En Quenya no existe el conjunto –np- y,
por el contrario, el grupo –mp- es bastante común).
Ante las consonantes l-, r-, s-, m-, la n
de an- se asimilaría completamente al convertirse en la idéntica
consonante a la del principio de la siguiente palabra:
An+lauca
“caliente” = allauca “el más caliente”
An+ringa
“frío” = arringa “el más frío”
An+sarda
“difícil” = assarda “el más difícil”
An+moina
“querido” = amohína “el más querido”
Existen algunas asimilaciones comprobadas como –nl-
convertida en –ll- en el compuesto Númellótë “Flor del
Oeste” (UT:227, es claramente un compuesto de los nombres bien conocidos númen
“oeste” y lótë “flor”). El grupo nm transformado en mm,
se vé en el nombre del Elfo Vanyarin Elemmírë, citado en Silm:
del nombre (de ella(?)), que aparentemente, significa “Joya de la Estrella” (elen
“estrella” + mírë “joya”).
Sumario de la Lección Cinco:
Las dos grandes categorías de los verbos Quenya son: los
verbos primarios que representan una antigua raíz sin adiciones, y los verbos
de raíz A, que llevan adicionado un final que incluirá la vocal a de la
raíz original (a veces solo –a, aunque por lo general son finales más
largos como –ya o –ta). Los verbos primarios forman sus presentes
alargando la vocal derivada y añadiendo –a, p.e.: síla
“está brillando”, de sil- “brillar”. Los de raíz A, forman sus
presentes de alguna manera con la misma regla, excepto cuando se añade la
terminación –a en determinados derivados (que ya terminan en –a),
que deberían ser –aa y se cambian a –ëa. En nuestro único ejemplo
comprobado del presente de un verbo de raíz A, orea de ora-
“impeler”, la vocal derivada se ha alargado. Sin embargo, en la fonología
Quenya hasta donde la entendemos, una vocal no puede estar delante de un grupo
de consonantes, y la mayoría de los derivados de A tienen un grupo de este tipo
siguiendo a la vocal derivada (p.e.: lanta- “caer”, hilva-
“seguir”). Probablemente algunos verbos podrían formar su presente terminado en
–ëa, pero la vocal derivada seguiría siendo corta. Solo los
(relativamente pocos) derivados de A sin un grupo de consonantes siguiendo a la
vocal derivada, pueden alargarla en el presente. Un verbo concuerda en número
con su sujeto, llevando el final –r si el sujeto es plural: elen
síla “una estrella está
brillando”, eleni sílar “las estrellas están brillando”.
La forma superlativa de los adjetivos se obtiene
añadiendo el prefijo an-, como en ancalima “el más
brillante”, de calima “brillo”. Debemos tener en cuenta sin
embargo, que la n de este prefijo (an-) se asemeja en muchos
casos a la primera consonante del adjetivo, o al grupo de consonantes que la
fonología Quenya no permitiría formar. P.e.: an+lauca “templado”
podría producir allauca “el más templado” (**anlauca
es una palabra imposible en Quenya).
VOCABULARIO:
Canta “cuatro”
Nauco “enano”
Parma “libro”
Tiuca “gordo”
Mapa- “agarrar,
asir”
Tir- “vigilar,
guardar”
Lala- “sonreir”
(de acuerdo con la última fuente PM:359; anteriormente el verbo lala-
de una derivación
diferente significaba “negar”: ver la entrada LA- en Etym. No
necesitamos saber cual de los dos es más obsoleto; aquí usaremos lala-
como “sonreir”).
Caita- “tumbarse,
yacer”
Tulta- “convocar”
Linda- “cantar”
(la palabra Ainulindalë o “Música (cantada) de los
Ainur”).
Mat- “comer”
Cenda- “leer”
EJERCICIOS:
1.Traducir al
español:
2. Traducir al
Quenya:
Curambar
Ranatani (Mar Vanwa Tyaliéva)