Prospecto
Composición
Literatura de altos vuelos, escrita en lengua alemana por el mejor de todos
los escritores austriacos del s. XX, en cierta medida deudora de los postulados
literarios e ideológicos del gruppe 47, pero al mismo tiempo dotada
de una visión del mundo y del arte furiosa y obstinadamente personal.
Sus textos, compuestos de uno o dos párrafos corridos de frases de larguísimo aliento, y dotados de gran musicalidad (recordemos que la música es la primera y gran pasión de Thomas Bernhard, y que la ha estudiado con los mejores), adquieren, con el paso de los años el aspecto de esas gigantescas columnas de civilizaciones pasadas, titánicas, fijas e incólumes en un mismo lugar de la Historia. Es decir, todo lo que un lector de narrativa con bajo nivel de tolerancia considera pesado.
Propiedades
La literatura de Thomas Berhnard posee propiedades analgésicas contra
el dolor de estar vivo. Asimismo, se han observado también reacciones
muy favorables en su tratamiento contra la soledad, el resentimiento sociocultural,
la idolatría, la pedantería, la soberbia, la adulación
a uno mismo y la adoración cabañera, la mediocridad, la idealización
de la farsa que llamamos vida y la estupidez congénita del ser humano.
También se ha probado con éxito en pacientes lectores aquejados de depresiones, resaca y paranoia antropocéntrica.
Recomendable durante episodios de ansiedad, y periodos prolongados de estrés.
Aunque es pocas veces comentado, existen especialistas en el tratamiento que afirman, con gran vehemencia, que no existe la enfermedad en sí, que es el propio tratamiento el que la hace manifestarse. Es decir, que la lectura de Bernhard provoca una enfermedad llamada Bernhard que sólo encuentra cura en ella misma. Tratamiento y enfermedad son una sola cosa que se provoca y anula a sí misma constantemente.
Posología
Es conveniente comenzar el tratamiento Bernhard, o volver a él en caso
de que no sea la primera vez que se enfrente a un conato de vacío vital,
en cuanto alguno de los síntomas mencionados anteriormente empiece
a manifestarse, aunque hay pacientes lectores que reaccionan mejor en un estadio
de la enfermedad más avanzado o cuando, simplemente, ya han tocado
fondo.
Es conveniente realizar las tomas en una sola sesión de lectura, dejándose hipnotizar el paciente por esa prosa tan particular del austriaco, repleta de repeticiones de palabras y grupos de palabras que logran desarrollar sus pensamientos, de una manera obsesiva y obsesionante.
Para armonizar la toma se recomienda también acompañarla de música, preferentemente con la preferida del autor: Mozart, Händel, Bach; y, por supuesto, caminar siempre en la dirección opuesta.
Indicaciones
Alivio sintomático de personalidades inmaculadas, pagadas de sí
mismas, y baluartes de falsas verdades.
Un ejemplo sencillo: el hombre busca la Libertad, y en ella se reconoce. El tratamiento de lectura Bernhard es, ante casos tan agudos como éste, infalible:
El hombre no ama la libertad, todo lo demás es mentira, no sabe qué hacer con la libertad, apenas es libre, se dedica a abrir viejas cómodas de vestidos y ropa blanca, a ordenar viejos papeles, busca fotografías, documentos, cartas, va al jardín y escarba la tierra o anda totalmente sin sentido ni objeto en cualquier dirección sea la que fuere, y lo llaman paseo. Y cuando hay niños, se los utiliza para el famoso matar el tiempo, y se los excita y azota y abofetea, para que produzcan ese caos que, en verdad, es la salvación.
Precauciones
No es especialmente apto para los pensadores de vía estrecha ni para
los amigos de las grandes palabras ni para las almas burguesas ni para casi
nadie. Obras como Sí, Tala, El malogrado, El sobrino de Wittgenstein,
o su pentalogía autobiográfica compuesta por El origen, El sótano,
El aliento, El frío y Un niño, pueden herir brutalmente la sensibilidad
de los santurrones, los zafios, los mediocres, los apóstoles de la
modernidad. Pero, por encima de todo, son los sanos (los usurpadores, que
diría James Joyce) los que deben evitarlo:
Los enfermos son incapacitados por su enfermedad, y sólo pueden vivir de la caridad de los sanos. El enfermo, por su enfermedad, ha dejado un puesto, y de repente reclama otra vez ese puesto. Esto lo consideran los sanos siempre como algo inaudito. Por eso el enfermo que vuelve tiene siempre la sensación de que trata de meterse en una esfera en la que no se le ha perdido nada. El proceso es universalmente conocido: el enfermo se va y está ausente y los sanos ocupan inmediatamente su puesto y se apoderan realmente de ese puesto, y de repente vuelve el enfermo, que no ha muerto como se suponía, y quiere volver a ocupar su puesto, apoderarse de él, lo que indigna a los sanos, porque, por la reaparición del que había sido ya de baja, tienen que estrecharse otra vez, a lo que no están nada dispuestos y lo que exige del enfermo las fuerzas más sobrehumanas, es decir, para recuperar y apoderarse de su puesto.
Contraindicaciones
Si está usted embarazada, o cree que pudiera estarlo, de usted depende el que su hijo aún no nacido -pero ya alerta ahí dentro- crezca ciego y sordomudo en el mundo que le deja en herencia, o bien, algo mejor preparado para enfrentarse, en un futuro no muy lejano, al "examen profundo y penetrante de su catástrofe sumamente personal" y a "escaparse desde el primer instante de la vida, que conoce desde el primer instante, porque la conoce, a la muerte, que no conoce."
Interacciones
Potencia considerablemente la acción de lecturas anteriores como Montaigne,
Goethe o Ibsen.
Efectos secundarios
Salvo contadísimas excepciones en las que han aparecido cuadros episódicos
de vómito y mareos, leve irritación del córtex cerebral
y urticaria rectal, no hay nada a señalar en este apartado. De todas
formas, una vez aquejado de la enfermedad y ya en tratamiento, al enfermo
le da lo mismo:
... uno se aferraba a la vida, pero daba igual si se acababa. Igual, eso era. Era una cuestión de edad. Igual. También a mí me daba en ese momento todo igual. Una palabra hermosa, clara, corta, fácil de retener: igual. Nos comprendíamos. (...) No hay valores altos y más altos, todo eso se ha acabado. Los hombres son como son, y no pueden cambiarse, lo mismo que las cosas que los hombres han hecho, hacen y harán. La Naturaleza no conoce las diferencias de valor. Una y otra vez, se trata sólo de hombres, con todas sus debilidades y con toda su suciedad física y anímica, a cada nuevo día. Es igual que uno se desespere con su martillo neumático o con su máquina de escribir. (...) La esencia de la Naturaleza es que todo da igual. Servidor y todo da igual, oigo una y otra vez sus palabras, aunque las suyas sean también las mías y aunque yo me lo haya dicho a menudo servidor y todo da igual. Pero había que decirlo en ese momento. (...) No fuimos nosotros quienes nos llamamos, estuvimos ahí de repente y, en ese instante, se nos hizo también responsables. Nos hemos vuelto capaces de resistir y no se nos puede derribar ya, no nos aferramos ya a la vida, pero tampoco la vendemos demasiado barata, quise decir, pero no lo dije. A veces levantamos la cabeza y creemos que tenemos que decir la verdad o la aparente verdad, y la volvemos a bajar. Eso es todo.
Intoxicación y su tratamiento
Tanto para el paciente experimentado como para el neófito, la lectura
indiscriminada de las obras de Thomas Bernhard puede derivar en una total
falta de interés por el género humano.
Pero no se asuste, sólo es pura apariencia.
Su tratamiento le hará más fuerte, más flexible, más inteligente: mejor.
Advertencias
No se han descrito casos de intolerancia a este medicamento en niños
ni adolescentes. Aunque la cantidad presentada en este preparado no es, seguramente,
suficiente como para desencadenar los síntomas de intolerancia. En
el improbable caso de que apareciera alguno de esos síntomas debería
de empezar a preguntarse a sí mismo si no habrá estado siempre
equivocado, acerca de todo.
Se manifieste o no dicha intolerancia, no se le ocurra llamar a su médico.
Presentación
En forma de libro impreso, de presentación y tamaño variable,
y en ediciones rústica, de tapa dura y de bolsillo.
Traducciones del alemán (a destacar la española a cargo de Miguel Sáenz) disponibles en cualquiera de las lenguas vivas del continente europeo.
Sin receta médica - Este tipo de medicamentos debe mantenerse al alcance de los niños y los ancianos.
José Machado