Corrían los tiempos de la España Negra, en la que Felipe II era el amo y señor del mundo.
Sin embargo, los anglosajones nos tenían mucha envidia, ya que si en España no se ponía nunca el
sol, en Inglaterra nunca salía debido a las continuas borrascas. Por lo que la Queen Elizabeth
decidió poner a su servicio a un tal Sir Francis Drake, pirata donde los haya, que se dedicaba
a saquear y hundir los barcos españoles que regresaban cargados de las Américas (y no
precisamente con café de Juan Valdéz).
Este tal Drake empezó a tocarnos las narices en sobremanera. Y lo peor de todo era que
encima nos ganaban en las guerras. El balance en aquella época estaba de la siguiente forma:
| España | Inglaterra | |
|---|---|---|
| Barcos flotando | 2 ó 3 | Todos |
| Barcos hundidos | Casi todos | Ninguno |
| Buque insignia | El Barco de Chanquete* | Queen Rigoberta |
| Moral de la tropa | Por los suelos | Eran inmorales |
| Marcador | Inglaterra nos estaba ganando por goleada | |
Así las cosas, Felipe II ordenó a los astilleros construir una flota nueva, una flota de guerra,
capaz de atemorizar a los barcos ingleses con tan solo otear la bandera que ondeaba en el mástil.
Sería el terror de los mares!. Pero no contó con que Drake era más listo, más guapo, y más rico
(sobre todo después de desvalijar TODOS los barcos que volvían de América), además de montárselo
con la Queen Elizabeth. Total, que el Drake aprovechó un descuido para hundir la flota en construcción
de los astilleros. Aquí se nota la moralidad, y la valentía del pirata. Fue como robarle un caramelo
a un niño, que no tiene primo de Zumosol.
Idas ya las cosas de castaño a oscuro, no quedó más remedio que coger el barco de Chanquete, y echarlo a
la mar, junto con unos botes salvavidas. Tripulados por los más temibles pescadores del Imperio Español
(los atunes huían despavoridos),
cargados con las armas más mortiferas de la época(cañas de pescar con mira telescópica y mosca de cabeza
de ajo, que no mata, pero desmoraliza, y redes de deriva) y un mapa para no perderse,
emprendieron el rumbo para ajustar las cuentas a esos hijos de la Gran Bretaña. La Armada Invencible
(como posteriormente fue llamada) surcaba el Atlántico, cruzó con paso firme el Mar Cantábrico, ya se
disponía a doblar el Canal de la Mancha y enfilar el estuario del Támesis... cuando una inoportuna tormenta veraniega hizo acto de aparición.
Por desgracia, con lo único con lo que no habían contado era con las inclemencias del tiempo. El barco empezó
a hacer aguas. Los marineros achicaban con los calcetines, hubo incluso quién probó a beberse el agua, pero
contra los elementos no se puede luchar.
Mientras, en Buckingham Palace, en Londón, Sir Drake atendía a las peticiones de la Queen Elizabeth,
cuando le comunicaron que la Armada Invencible se adentraba en el Canal, por lo que fue allí con su yate de
recreo. Una vez más, demostró su valentía, moralidad y altruismo, ayudando a la Flota a hacer fondo. Esta vez
fué como atracar a punta de pistola a un mendigo ciego, sordo, cojo y encima tartamudo.
Desde entonces, el Barco de Chanquete, yace en el fondo del Canal de la Mancha, y el que hay en Nerja es una
reproducción, en memoria de aquellos valientes pescadores que no pescaron más que un resfriado por aquellas
aguas.