| Se ha
inaugurado oficialmente el festival de cine de Sundance con el estreno
mundial de "The Laramie Project". Se trata de una adaptacion para la
televisión de una obra de teatro del dramaturgo venezolano Moisés
Kaufman, basada en la historia real del violento asesinato de un joven
gay estadounidense. El filme ha sido producido por la cadena
norteamericana HBO y narra la reacción de la localidad de Laramie tras
el brutal crimen en el cual Matthew Sheppard, estudiante homosexual de
la Universidad de Wyoming (norte de Estados Unidos) perdió la vida,
víctima de la ira de dos homófobos. La película está interpretada por
Peter Fonda, Christina Ricci, Laura Linney, Jeremy Davies,
Joshua Jackson, Steve Buscemi, Janeane Garofalo
y Camrym Manheim y no se estrenará en los cines, sino que va a ser
difundida por HBO en Estados Unidos durante el próximo mes de marzo.
Su director ha querido reavivar la memoria de Sheppard y la injusticia
que supuso su muerte.
Se ha inaugurado
oficialmente el festival de cine de Sundance con el estreno mundial de
"The Laramie Project". Se trata de una adaptacion para la televisión
de una obra de teatro del dramaturgo venezolano Moisés Kaufman, basada
en la historia real del violento asesinato de un joven gay
estadounidense. El filme ha sido producido por la cadena
norteamericana HBO y narra la reacción de la localidad de Laramie tras
el brutal crimen en el cual Matthew Sheppard, estudiante homosexual de
la Universidad de Wyoming (norte de Estados Unidos) perdió la vida,
víctima de la ira de dos homófobos. La película está interpretada por
Peter Fonda, Christina Ricci, Laura Linney, Jeremy Davies, Steve
Buscemi, Janeane Garofalo y Camrym Manheim y no se estrenará en los
cines, sino que va a ser difundida por HBO en Estados Unidos durante
el próximo mes de marzo. Su director ha querido reavivar la memoria de
Sheppard y la injusticia que supuso su muerte.
Historia de un
crimen atroz.
El suceso en el que se basa "The Laramie Project" conmocionó a la
pequeña población del estado de Wyoming y a toda la Comunidad glbt. La
víctima fue encontrada por alguien que pasó cerca del lugar de los
hechos y se encontró con el joven, gravemente herido y atado a una
valla. Su cabeza estaba cubierta de sangre y presentaba numerosos
cortes y quemaduras, lo que hizo suponer a la policía que había sido
salvajemente torturado. Matthew Sheppard, de 22 años había sido
asesinado por el simple hecho de ser gay. Tras ser atraído a un bar
por dos jóvenes que se hicieron pasar por homosexuales, fue
secuestrado y conducido en una furgoneta a una zona desierta, en la
periferia de Laramie. Los asesinos, Russel Henderson, de 21 años y
Aaron McKinney, de 22, golpearon y torturaron a Matthew hasta dejarlo
inconsciente.
Durante la mortal agresión, de nada le sirvió a Sheppard implorar y
suplicar por su vida. Cuando fue encontrado malherido, tras haber
estado toda la noche atado y a la intemperie, murió a los cinco días
en el hospital de la localidad estadounidense, incapaz de superar las
graves heridas que recibió por motivo de su orientación sexual.
Henderson y McKinney fueron condenados a pena de muerte por secuestro,
robo y asesinato en primer grado. Según Rebbeca Isaacs, directora del
colectivo National Gay and Lesbian Task Force, "la imagen de Matthew
amarrado a la valla nos ha recordado a Cristo crucificado". En las
últimas dos décadas, 21 estados en EEUU han incluido en sus estatutos
la penalización contra los llamados y tristemente conocidos hate
crimes o "crímenes por odio" hacia gays, lesbianas, transexuales y
bisexuales. Pero estas medidas todavía no son suficientes, ya que
todavía existen algunos estados en donde las relaciones sexuales entre
dos hombres constituyen un delito en sus leyes.
Tardío y sospechoso
"lo siento".
Durante el juicio, uno de los asesinos del joven gay tuvo miedo de la
pena de muerte y se declaró culpable del crimen. Se trataba de Russel
Henderson, de 21 años, condenado a dos penas de cadena perpetua sin
opción a libertad condicional. El acusado pidió disculpas delante de
los padres de la víctima, diciendo que lo sentía y "estoy dispuesto a
recibir el castigo que me merezco", alegó leyendo unos documentos que
le había preparado su abogado. Este supuesto arrepentimiento no fue
aceptado por los padres de Sheppard, ni tampoco por el juez encargado
del caso, Jeffrey Donnell, alegando que el tribunal no creía en las
palabras de remordimiento de Henderson. Según el magistrado, "el daño
causado no podrá ser olvidado nunca".
Por otra parte, la madre del joven asesinado, Judie Sheppard, afirmó
que esperaba que la vida pagara a los asesinos con la misma moneda, ya
que su hijo experimentó una muerte atroz e injusta. Russel estuvo todo
el juicio culpando de los golpes y las quemaduras al otro joven
implicado, Aaron McKinney, para el que también se pidió pena de
muerte. Finalmente se declaró culpable. Está claro que, viéndose
acorralado ante esta condena, pidió perdón para estar vivo el resto de
sus días, destinados a estar entre rejas.
A través de "The Laramie Project", Moises Kaufman ha querido alertar a
la opinión pública sobre el sufrimiento que muchos adolescentes glbt
tienen que afrontar en muchos casos. El caso de Sheppard es un ejemplo
de las fatales consecuencias que proceden del odio hacia la
diversidad, una aversión que se mastica desde la infancia, ya que la
homofobia no es una inclinación innata, sino un sentimiento totalmente
adquirido. El cine puede ser una buena manera de reivindicar y
concienciar a la sociedad en orden a provocar una total aceptación a
gays, transexuales, lesbianas y bisexuales. Pero durante el largo
camino a la equiparación, son muchos los que han perdido su vida a
manos de la mostruosidad homófoba. Difícilmente se podrá borrar el
daño de la mente de la Comunidad glbt, que mantiene como constante la
esperanza de disfrutar de los derechos que le pertenecen. |