Contracara (Face off, 1997) película de John Woo.
Con John Travolta, Nicolas Cage y Joan Allen.


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FACE OFF/EL CINE DE ACCION CAMBIA LA CARA

Efectividad visual, mezcla de géneros y mutuas parodias entre John Travolta y Nicolas Cage, se encuentra en FACE OFF (Contracara, 1997), filme de un joven veterano (51 años) del cine de acción: John Woo, nacido en Cantón, criado en Hong Kong, con decenas de películas asiáticas y conocido por su Código Flecha Rota (1996).

Face off es una buena película de acción, con la lógica adiposidad argumental del género. Pero con dosis nada despreciables de ironía, lucimiento de los stars, incluida una retórica Joan Allen (Nixon), encarnación discretamente senil de la «buena conciencia» (norte)americana.

El terrorista-post Castor Troy (Nicolas Cage) ha asesinado al niño del matrimonio clásico formado por el detective FBI Sean Archer (John Travolta) y Eva (Joan Allen). Archer persigue a Troy hasta capturarlo, pero cuando ya Eva está suspirando por el rejuvenecimiento de su matrimonio, su marido se ve obligado a literalmente cambiar de cara con el terrorista, y tratar de averiguar dónde dejó la bomba instalada.

La biotecnología, que es la otra dama retórica de la película, faculta que el terrorista Troy, reviva sin rostro y obligue a que le instalen la cara de Archer. Así tenemos la inversión de mercadeo e histrionismo de esta cinta. Travolta el bueno haciendo de Cage el malo y viceversa.

Esto convierte a Face off en la más seria de las comedias de equivocaciones. La hija irresponsable de Sean Archer (teenager torpe que cambia de peinado cada media hora) se emociona con un papá tan distinto, que fuma y la salva de los violadores. Eva se vuelve dulcemente adultera con el cuerpo prestado de Castor Troy.

Travolta abunda en su capacidad de evidenciar los ridículos, de bufonear sin perder la clase, ironizando el papel de cónyuge clásico. Su tránsito de bueno a malo, favorece sus facultades. A Nicolas Cage no le resulta tan dinámico su tránsito de malo a bueno. Aunque son memorables sus pasos de danza sobre El Mesías y sus pistolas de oro.

Buena y disfrutable idea la de que estos dos iconos de los noventa intercambiaran papeles. Irónico que sus dos personalidades cinematográficas poco tienen que ver con el matrimonio pequeño burgués y que se topen con la dama Allen en condiciones tan evidentemente familiares.

Travolta demasiado divo y existencialmente bufonesco para estar casado. Cage casi siempre convicto y demasiado romántico para mirar tan patéticamente a Joan Allen y decirle: soy tu verdadero marido. El matrimonio es otro de los ganchos en busca de público de esta cinta.

Mano a mano actoral muy notable, de todas formas, en un ambiente visualmente muy sugestivo y nervioso. Aunque la nerviosidad de Woo es más serena que la de, por ejemplo, Cameron o Kate Bigelow. Más que la nerviosidad «moral», la concepción espacial de una época, sobre las sobras de varios géneros cinematográficos.

Qué es esto, se pregunta el espectador, un spaguetti-western post-industrial, con pistolas de oro, segmentos melodramáticos a cargo de Joan Allen, aderezo de intercambios genéticos, fábula moral y capítulos de película de cárcel?

La inteligencia de Woo sobrenada la guiñada de pelos del argumento, y las sobras de los géneros. Más bien es a partir de eso que revela sus dotes de realizador en una película que no decae a pesar de lo híbrido de sus ambientes.

Woo cuenta con igual talento una persecución en aeropuerto, el asalto a una cueva de traficantes-terroristas o un «tierno» encuentro matrimonial. Tras de esto queda en evidencia el viejo romanticismo de los géneros de acción, que a pesar de las tonterías del argumento de Face off, John Woo ha logrado equilibrar.

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