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Los doce trabajos de Hercules


Noveno Trabajo, El cinturón de Hipólita
 
 

Para el noveno trabajo, Euristeo le pidió a Hércules el cinturón de Hipólita [Hip-POLLY-tee] para regalárselo a su hija Admete. No se trataba de ningún cinturón ordinario y tampoco Hipólita era una guerrera ordinaria. Hipólita era la reina de las Amazonas, una tribu de mujeres guerreras y además era hija del Dios de la guerra, Ares (Marte). Y el cinturón en cuestión era un cinturón de Oro que le fue obsequiado por su propio padre. Además este cinturón simbolizaba el poder que Hipólita tenia como reina de las amazonas. El cinturón lo usaba a modo de bandolera, es decir que el cinto le cruzaba el pecho (como la camiseta de River Plate..jeje), de esta forma podía usarlo para llevar la lanza y la espada.

Estas Amazonas no tenían nada ver con el río Amazonas en América del sur. (Ni tampoco con el sitio Web). Su nombre viene de un termino griego que significa "que le falta un seno". Esto es porque el pecho derecho de una Amazona tendía a desaparecer cada vez que arrojaban una lanza.
Las Amazonas vivían separadas de los hombres, y si alguna vez daban a luz, conservaban a quienes nacían mujeres para educarlas como guerreras.

Los amigos de Hércules (Yolaos, Telamon, Teseo y Peleo, entre otros) sabían que el héroe no podría enfrentar solo a todo el ejército de las Amazonas, así que se le unieron y juntos se embarcaron a la aventura. Después de un largo viaje, llegaron al puerto de Temiscira ya en tierra Amazona. Ni bien arribaron, Hércules y los Griegos, Hipólita vino a recibirlos. Ella le preguntó a Hércules el motivo de su visita, y cuando él le reveló el motivo del viaje, ella prometió darle la el cinturón.

Pero la diosa Hera sabía que la llegada de Hércules no significaría otra cosa que problemas para las Amazonas. Entonces la diosa (quien no simpatizaba demasiado con Hércules debido a que este era producto de una aventura de su marido Zeus) se presentó disfrazada como guerrera Amazona, y comenzó a difundir entre las amazonas que estos extranjeros que habían llegado tenían la intención de secuestrar a la reina. Entonces las Amazonas se pusieron sus armaduras y cabalgaron hacia donde estaba la nave con la intención de dar muerte a los invasores.

Cuando Hércules vio que se acercaban las amazonas vistiendo sus armaduras y armadas hasta los dientes, comprendió que estaba habría que combatir y dedujo que la reina lo había traicionado.
Pensando rápidamente, tomó su espada, mató a Hipólita y le quitó el cinturón. Luego de esto Hércules y los griegos enfrentaron a las amazonas en una feroz batalla de la cual salieron victoriosos.. Luego de esto emprendieron el camino de regreso.

En su camino de regreso Hércules hizo un alto en Mariandino, donde participó en unos juegos fúnebres en honor a Priolao, un hermano del rey Lico. Durante un combate de pugilato mató a Ticia, campeón de la ciudad. Como compensación, libró una serie de batallas contra los enemigos de Lico. Pero apenas el héroe abandonó Mariandino, el rey Ámico les arrebató los terrenos que para ellos había ganado Hércules.

Después pasó por Troya, donde liberó a Hesíone de un monstruo al que iba a ser sacrificada. Mas adelante nos adentraremos en la historia de Hércules en Troya.

Finalmente Hércules consiguió llegó a Micenas donde entregó el cinturón a Euristeo.

 
Décimo Trabajo, Los bueyes de Gerionte
 
 

Para lograr su décimo trabajo, Hércules tuvo que viajar al extremo del mundo. Euristeo le ordenó que le trajera el ganado del monstruo Geriontes. Geriontes era el hijo de Criasor y de Calírroe. Geriontes tenia una manada de bueyes rojos que eran pastoreados por un hijo de Ares llamado Euritión y por el perro bicéfalo Ortro, hijo de Tifón y Equidna.

Criasor había salido del cuerpo de la medusa de Gorgon después de que Perseo la decapitara, y Calírroe era la hija de dos Titanes, Océano y Tetis. Con tal linaje, no era de extrañarse que Geriontes mismo era absolutamente único. Parece que Geriontes tenía tres cabezas y tres sistemas de piernas unidas a la cintura.

Y la hija del titán Océano, Calírroe... dio a luz a un hijo que era el más fuerte de todos los hombres, Geriontes, a quien Hércules mató en Eritia.
Hesíodo, Teogonía, 980.

Geriontes vivió en una isla llamada Eritia, que estaba cerca del límite de Europa y de Libia. En esta isla, Geriontes tenia una manada de bueyes rojos que eran vigilados por el hermano de Cerbero, Ortro. Hércules partió para Eritia, durante este viaje Heracles realizó numerosas hazañas. Luchó con Monstruos. Fue asaltado por bandidos. En Ligurgia, capitaneados por Ligis, fue atacado por tal numero de indígenas que se quedó sin flechas, Zeus, para ayudarle hizo caer una lluvia de piedras. Hasta que llego al lugar en donde Libia se encontraba con Europa. Aquí, Apollodorus nos dice que, Hércules construyó dos montañas, una en Europa y una en Libia, para conmemorar su extenso viaje. Otros cuentan que Hércules partió una montaña en dos. De cualquier manera, estas montañas se conocía como las puertas o los pilares de Hércules. El estrecho que Hércules generó, cuando partió la montaña en dos, ahora se llama el Estrecho de Gibraltar, entre España y Marruecos, la entrada del mar mediterráneo al Océano Atlántico.

Para llegar a la isla de Eritia obligó a Helios (el titán que personificaba al sol), amenazándole con sus flechas, a que le prestara la copa con la que se trasladaba cada noche de Occidente a Oriente. Una vez en tierra, abatió primero a Ortro y después a Euritión con sus flechas.

Algunos testigos del área divulgaron estos acontecimientos a Geriontes. Justo cuando Hércules se escapaba con la manada, Geriontes lo atacó. Hércules lo enfrentó en combate y lo mató con sus flechas. El robar de los ganados no era nada, ahora Hércules tenía que llevar la manada de nuevo a Grecia. En Liguria, dos hijos de Poseidón (el dios del mar), Alebión y Dércino, intentado para robar los ganados, por lo tanto Hércules tuvo que matarlos. En Regio, un Toro huyó y saltó al mar. El Toro nadó hasta Sicilia y después continuó hasta el país vecino. La palabra nativa para el Toro era " italus, " y es así que el dicho país pasó a ser llamado, a causa del Toro, Italia.

Este Toro fue encontrado por el rey Erix, otro de los hijos de Poseidón, y Erix decidió poner este Toro en su propia manada.
Mientras tanto, Hércules buscaba al animal fugitivo. Le confió temporalmente el resto de la manada al dios Hefesto para poder proseguir la búsqueda.
Finalmente encontró al toro en la manada de Erix, pero el rey solo lo devolvería si el héroe lograba vencerlo en una competencia de la lucha. Hércules, quien nunca huía a ninguna clase de competencia venció a Erix tres veces en la lucha, matándolo, tomando al Toro, y volviendo a la manada.

Hércules ya estaba en la costa del mar Jónico, y el final de su viaje finalmente en vista. Hera, sin embargo, no estaba interesada en permitir que el héroe lograra finalizar este trabajo.

Ella envió unos tábanos para que atacaran al ganado, lo cual ocasionó que la manada se dispersara por todas partes. Ahora Hércules tenía que recorrer los alrededores de Tracia y recolectar los bueyes dispersos. Finalmente, logró reagrupar la manada o parte de ella. No sin antes bloquear el Río Estrimon, al cual culpaba del retraso que había sufrido en la recuperación de los bueyes, por lo tanto lo relleno con rocas hasta hacerlo innavegable.

Al llegar a Micenas, Euristeo sacrificó lo que quedaba de la manada en honor a Hera.

 
Undécimo Trabajo, Las manzanas de oro de las Hespérides
 


Después de ocho años y de un mes, después de realizar diez trabajos sobrehumanos, todavía no había satisfecho al Rey Euristeo quien le encargaría la realización de dos trabajos más al héroe, puesto que los trabajos de la Hidra (donde recibió ayuda de Yolaos) y el de los establos de Augias (donde recibió una parte del ganado por haberlos limpiado), no fueron realizados según las indicaciones de Euristeo.

Euristeo, entonces, le ordenó a Hércules que le trajera las manzanas de oro que pertenecieron a Zeus, rey de los dioses. Hera había dado estas manzanas a Zeus como regalo de la boda, esta era una tarea prácticamente imposible, y una tentación al destino trágico ya que de por si Hera no simpatizaba con Hércules y al robarle a Zeus el regalo de boda que le había hecho su esposa contribuiría, sin lugar a dudas, a enojar aun mas a la Diosa.

 

Estas manzanas estaban resguardadas un jardín en el borde norteño del mundo, vigiladas no solo por un dragón de cien cabezas, llamado Ladon, sino también por las Hespéride, las ninfas hijas del titán Atlas, el titán quién sostenía el cielo y la tierra sobre sus hombros. El primer problema que Hércules tenia era que él no sabía donde estaba el jardín.

Así que viajó a través de Libia, de Egipto, de Arabia, y de Asia, teniendo aventuras en el camino. Kyknos, el hijo del dios de la guerra, Ares (Marte), lo paró en su camino y le propuso un desafío de lucha. Después de que la lucha fuera interrumpida por un rayo, lo cual, seguramente era una señal enviada por Zeus, Hércules continuó su viaje a Iliria, donde él se encontró con el dios del mas Nereo quien conocía la ubicación del jardín en donde las manzanas eran guardadas. Nereo no deseaba confrontar a Hércules ya que debería revelarle la ubicación del jardín secreto de modo que se transformaba en toda clase de formas, intentando escaparse, pero Hércules logró atraparlo y lo sostuvo firmemente hasta que Nereo le proporciono la información que necesitaba.

Continuando en su búsqueda, Hércules fue parado por Anteo, el hijo del dios del mar, Poseidón, que también desafió Hércules a luchar. Hércules lo derrotó levantándolo ya que cuando Anteo tocaba tierra esta le daba una fuerza prácticamente invencible.

Después de esto, Hércules se encontró con Busiris, otro de los hijos de Poseidón, este lo capturo, y lo condujo a un altar para ser sacrificado humano. Pero Hércules se escapó, luego de matar a Busiris, y así continuó su viaje. Hércules llegó a la roca en el monte Cáucaso donde Prometeo estaba encadenado. Prometeo, había robado de los dioses el secreto del fuego, para dárselo al hombre, ante esta acción fue condenado por Zeus a un horrible tormento. Fue encadenado a la montaña, y cada día un águila monstruosa venia a comer su hígado, picoteando y torturando al indefenso Prometeo. Después de que el águila se alejaba, el hígado de Prometeo volvía a crecer. De este modo solo tenia que esperar al día siguiente cuando el águila volvería a reanudar el tormento.
Este suplicio se extendió por 30 años, hasta que Hércules lo encontró y mató al águila. En gratitud, Prometeo le dijo a Hércules el secreto a conseguir las manzanas. Le dijo que tendría que enviar a Atlas a buscarlas, en vez de ir el mismo.
Atlas odiaba tanto la tarea de soportar sobre sus espaldas el peso de la tierra y los cielos que aceptó ir a buscarle las manzanas a Hércules a cambio de que este sostuviera la carga mientras realizaba la búsqueda.

Todo sucedió pues como Prometeo había predicho, Atlas fue a conseguir las manzanas mientras que Hércules fue puesto en el lugar del atlas, con el peso del mundo literalmente en sus hombros. Cuando el atlas volvió con las manzanas de oro, Atlas le dijo a Hércules que él llevaría a Euristeo las manzanas y le pidió a Hércules que le aguantara el mundo un rato más. Hércules aceptó, pero le pidió a Atlas si podía sostener el peso del mundo solo por un momento para que el héroe pudiera colocarse en los hombros alguna especie de acolchado suave para ayudarle a llevar el peso del cielo y de la tierra. Atlas puso las manzanas en la tierra, y levantó la carga sobre sus propios hombros. Hércules tomó las manzanas y escapó rápidamente, llevándoselas a Euristeo.

Había un problema final: como las manzanas pertenecieron a los dioses, estas no podrían pertenecer a Euristeo. Así que después de todo lo que le había costado a Hércules conseguirlas, tuvo que devolverlas a Atenea, quien las regresó de nuevo al jardín en el borde norteño del mundo.

 
Duodécimo Trabajo, Cerbero
 
 

El trabajo más peligroso de todo era el duodécimo y el final. Euristeo le pidió Hércules que bajara al Orco (el infierno) y secuestrara a la bestia llamada Cerbero (o el Kerberos). Euristeo debe haber pensado que Hércules nunca regresaría de aquel sitio.

Los Griegos creían que luego de que moría, su espíritu iba a morar a un mundo que se encontraba en las entrañas de la tierra (el Orco) quedándose allí por el resto de la eternidad. Este submundo era el reino de Hades, también llamado Pluto, y su esposa, Persefone. Dependiendo de cómo la persona había vivido su vida, podía o no experimentar un castigo eterno. Todas las almas, buenas y malas, eran destinadas al reino de Hades. Y el trato que recibían era similar al que ellas habían dispensado a su prójimo mientras estaban con vida.

Cerbero era la bestia, o "perro guardián", cuya función era la de hacer guardia en la entrada a Hades y prevenir así que los vivos no entraran al Orco, pero principalmente, que los muertos no se escaparan de el. Según Apollodorus, Cerbero era una mezcla extraña de criaturas: él tenía tres cabezas de perros salvajes, la cola de un dragón o de serpiente, y cabezas de serpientes le salían por toda la espalda. Hesíodo, sin embargo, decía que Cerbero tenía cincuenta cabezas y se alimentaba de carne cruda. Los padres de Cerbero eran el monstruo Equidna (mitad-mujer, mitad-serpiente) y Tifón (un gigante que lanzaba fuego y estaba cubierto de dragones y serpientes). Incluso los dioses del Olimpo le temían a Tifón.

Entre los niños atribuidos a este par tremendo estaban Ortro (u Othros), la Hydra de Lerna, y la Quimera. Ortro era un perro de casa que tenia dos cabezas y estaba a cargo de vigilar los ganados de Geriontes. Con la Quimera, Ortro engendró el león de Nemea y la Esfinge. La Quimera era un monstruo de tres cabezas que lanzaba fuego, era también parte león, serpiente, y cabra. Hércules se parecía tener mucha experiencia con esta familia: él mató a Ortro, cuando le robó los ganados a Geriontes, y estranguló el león de Nemea. Comparado a estos miembros desafortunados de la familia, Cerbero tenia suerte de que el Héroe solo tuviera que secuestrarlo.

Antes de hacer el viaje al Orco, Hércules pensó que debería tomar algunas precauciones adicionales. Este era, después de todo, un viaje del cual ningún mortal había vuelto jamás. Hércules sabía que una vez en el reino de Hades, era muy probable que no se le permitiera volver al mundo de los vivos. El héroe fue a Eleusis y vio Eumolpus, un sacerdote que conocía los misterios de Eleusianos. Los misterios eran ritos religiosos sagrados que celebraron el mito de Demeter y de su hija Persefone. La creencia era que quienes aprendieran los secretos de los misterios tendrían felicidad en el Orco. Después de que el héroe aprobara algunas condiciones para ser aceptado como miembro, Eumolpus inició Hércules en los misterios.

Hércules fue a un lugar llamado Taenarum en Laconia. A través de una profunda cueva rocosa, Hércules halló el camino al Orco. Encontró monstruos, héroes, y fantasmas a medida que iba avanzando. Incluso hasta participó en una competencia de la lucha! Entonces, finalmente, encontró a Hades y le preguntó al dios por Cerbero. El señor del Orco contestó que Hércules podría llevarse a Cerbero con él, pero solamente si lograba dominarlo nada más que con su propia fuerza bruta.

Hércules, desarmado, se fue en busca de Cerbero. Cerca de las puertas de Aqueron, uno de los cinco ríos del Orco, Hércules encontró a Cerbero. Entonces el héroe rodeó con sus brazos el cuello de la bestia, seguramente tomando las tres cabezas del perro, comenzando así la feroz batalla. La cola de dragón del perro mordía a Hércules tratando de que este vacilara y le soltara el cuello pero el héroe continuaba ahorcando como si nada sucediera. Finalmente la bestia se dio por vencida entregándose dócilmente a Hércules quien lo llevó hasta Euristeo.

A diferencia de otros monstruos que Hércules había combatido y llevado ante la presencia de Euristeo, Cerbero fue regresado sano y salvo al Orco, el héroe no le había causado a la bestia ningún daño duradero, salvo la herida en el orgullo.

 
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