Historia de Morón


Origen del Nombre
Autoridades del Partido
El Gallito de Morón
Personas Ilustres
Site del Municipio

 

  1. La conquista y el reparto de la tierra.
  2. Morón en tiempos del Virreinato (1776-1810).
  3. De la emancipación hasta Rivadavia (1810-27)
  4. Morón en la época de Rosas (1829-52)
  5. De la caida de Rosas a la Actualidad

La conquista y el reparto de la tierra

En 1582, a dos años de haber fundado Buenos Aires, Juan de Garay dotó a los vecinos más prominentes de la ciudad con tierras de chacra y estancia, las primeras destinadas al cultivo y las otras a la crianza de ganado. La concesión de estos terrenos se efectuó por medio de un sorteo, por lo cual las mismas fueron denominadas suertes. El reparto de suertes de estancia se prolongó hacia el norte hasta el actual partido de Zárate y hacia el sur hasta la Magdalena. En cuanto a las suertes de chacra, parte de las mismas fue distribuida en la Costa de San Isidro y el resto sobre el río de las Conchas (actual río Reconquista). Puede presumirse, en consecuencia, que las actuales localidades de Hurlingham y Villa Udaondo fueron ocupadas por el español desde aquel entonces.

Entre quienes bajaron con Garay desde Asunción para fundar la ciudad se encontraba el capitán Juan Ruiz de Ocaña, hijo de uno de los soldados españoles que habían arribado al Río de la Plata con don Pedro de Mendoza. Este no había resultado favorecido con tierras en aquel primer reparto, pero antes de 1589 recibió en merced unas tierras situadas al este del arroyo Morón. Esta circunstancia determinó que durante todo el siglo XVII esta zona fuera denominada Cañada de Juan Ruiz. Un testimonio posterior -el testamento de la viuda de Ruiz de Ocaña, doña Bernardina Guerra, fechado en 1638- nos informa que las mismas tenían media legua de frente al arroyo y una legua y media de fondo en dirección a la ciudad, de lo que resultaba una superficie de alrededor de 1800 hectáreas.

Los sucesivos gobernadores del Río de la Plata continuaron con la política de asignar títulos de propiedad a aquellos vecinos de Buenos Aires que los solicitaran, siempre que estos pudieran demostrar que contaban con casa poblada en la ciudad, que habían participado con armas y pertrechos en su defensa y que descendían o estaban emparentados con los vecinos fundadores. La segunda merced más antigua de nuestra zona data de 1589, en que el teniente de gobernador y justicia mayor de Buenos Aires, Hernando de Mendoza, otorgó una legua de tierras en la Cañada de Juan Ruiz a Pedro Verdún de Villaysán, contador de la Real Hacienda. Posteriormente, en 1596, el gobernador Juan Ramírez de Velasco entregó a Mateo Sánchez una fracción de similar extensión, y en 1609 el gobernador Hernandarias hizo lo propio con García Hernández.

El pago de la Cañada de Juan Ruiz se halló tempranamente conectado con la ciudad de Buenos Aires. Ya el título de propiedad de Verdún de Villaysán hace mención al camino real que conducía a Córdoba, a cuya izquierda se encontraban los terrenos que pertenecían a éste. Pronto aparecieron rutas secundarias, como el llamado camino de Andrés Lozano, que ya en 1613 bordeaba las tierras que el gobernador Diego Marín Negrón otorgó en merced a Andrés Lozano de Saravia, y que corría en dirección a un vado sobre el río de las Conchas.

El proceso de ocupación de la tierra en nuestro partido no supuso, que sepamos, el desalojo de tribus indígenas. En realidad, nada sabemos del Morón anterior a la conquista española. Aunque el arroyo pudo haber servido eventualmente de parada a las tribus nómades de querandíes que circularon por la región hasta los tiempos de la conquista, se carece de yacimientos arqueológicos que permitan determinarlo. En las primeras décadas del siglo XVII el pago de la Cañada de Juan Ruiz se hallaba aún muy próximo a la frontera con el indígena, y aunque posteriormente esta frontera se adentró en dirección al río Salado, puede considerarse que hasta la década de 1740 nuestro partido estuvo todavía en la zona de riesgo de malones. No existe ningún documento escrito, sin embargo, que permita afirmar que durante el gobierno de Hernandarias se erigió un fortín dentro de los límites actuales de nuestro partido: esta aseveración proviene de la interpretación de una pieza cartográfica realizada por el historiador Raúl Molina, que escritores locales posteriores han tomado por segura, pero que nunca ha sido respaldada por evidencias escritas o arqueológicas con el objeto de superar el campo de las presunciones.

Para contener los frecuentes ataques indígenas que asolaban a la ciudad de Buenos Aires, el gobernador Hernandarias crea un destacamento militar en la zona que corresponde al centro de la ciudad de Morón, eligiéndose ese lugar por ser una altura estratégica. El Fortín de Morón, uno de los tantos creados en la campaña bonaerense durante el siglo XVII, sirvió de base al posterior asentamiento estable de la población.

Estos pobladores se concentraron en la Cañada de Morón que era, además, la primera posta en el tránsito hacia Cuyo y el alto Perú por el nuevo camino Real (actual ruta 7).

En sus orígenes (siglos XVI y XVII) Morón formaba parte de un solo partido, el Partido de La Matanza y Cañada de Morón.

En 1784, dada la extensión del mismo, el Cabildo de Buenos Aires, establece dos autoridades, una con residencia en La Matanza y otra en la Cañada de Morón.

Esta solución trajo muchos problemas para los vecinos ya que podían reclamar indistintamente ante las dos autoridades, por lo tanto en 1812 se estableció un límite a la jurisdicción de cada autoridad: es el Camino de Burgos (actual Av. Don Bosco, límite entre Morón y La Matanza). Sin embargo el Partido no se dividió hasta 1822 cuando se crearon los Juzgados de Paz y se nombró un Juez de Paz para Morón, quedando de hecho erigido en Partido y comprendiendo los actuales partidos de Merlo, Ituzaingó y Hurlingham.

Las autoridades recibieron a través del tiempo distintas denominaciones: Alcaldes de Santa Hermandad (siglos XVII-XVIII), Jueces de Paz (desde 1812 a 1856), Presidentes de la Municipalidad ( desde 1856 a 1891) y por último Intendentes a partir de 1891. El primer Intendente de Morón fue Gregorio de Laferrere.

Morón en tiempos del Virreinato (1776-1810)

El pago de la Cañada de Morón no se constituyó en entidad administrativa independiente hasta 1785, en que por decisión del cabildo de la ciudad de Buenos Aires fue convertido en partido. Cuando esto sucedió, se le otorgó un territorio que se extendía desde el actual barrio porteño de Flores hasta el fortín de Lobos, en la frontera con los indígenas, y tuvo por máxima autoridad a un alcalde de la Santa Hermandad, nombrado por el cabildo, quien dirimía los conflictos entre los vecinos y perseguía a cuatreros y vagabundos.

Para entonces ya se había formado un reducido caserío en torno a la primitiva iglesia de Nuestra Señora del Buen Viaje, que ocupaba un conjunto de diez cuadras alrededor de la actual plaza de Morón y que fue el germen de lo que dos siglos más tarde sería nuestra populosa ciudad. Sin embargo, la mayor parte de la población del flamante partido era rural y vivía diseminada en chacras a orillas del arroyo Morón y del río Reconquista, dedicada al cultivo de trigo. El fortín de Lobos, por su parte, albergaba a varias decenas de soldados y sus familias, y se encontraba bajo las órdenes de un sargento mayor de milicias.

La legislación colonial establecía que en el partido de Morón, considerado tierra de pan llevar, la agricultura tenía prioridad por sobre la ganadería. Estaba por lo tanto prohibida la crianza de animales, a excepción de las bestias de tiro al servicio de las labores agrícolas, como los bueyes para arar o los caballos atahoneros, y de los estrictamente necesarios para el consumo. Pero la documentación de la época nos indica que estas disposiciones fueron desobedecidas, y que en Morón no faltaron grandes criadores de ganado vacuno. Su existencia generó conflictos entre dos actividades productivas cuya convivencia era entonces sumamente problemática, ya que la falta de alambrados impedía a los labradores contener a los animales ajenos, lo que a menudo les acarreaba la pérdida de sus cultivos. Las disputas entre uno y otro sector daban generalmente lugar a pleitos judiciales en los que el alcalde de la Hermandad se veía obligado a intervenir.

La presencia del camino real, que conducía a Chile y Perú, fue fundamental para el partido. Este camino, que es hoy la avenida Rivadavia, pasaba por el pueblito de Morón para dirigirse luego al río Reconquista, al que atravesaba por el que fue llamado desde entonces Paso del Rey. Un sitio alternativo para vadear el río era el llamado Paso de Morales, llamado así porque se hallaba sobre las tierras pertenecientes a Domingo Morales, en lo que luego sería la ciudad de Hurlingham. Como ninguno de estos vados tenía puente y debían pasarse a nado o en balsas hechas de cuero, el vecino Pedro Márquez construyó en 1771 un puente de madera sobre el Reconquista, el primitivo Puente Márquez, al que se llegaba a través del camino de Gaona. Existía en la zona una posta, que ofrecía caballos de refresco a los mensajeros oficiales del virrey que transitaban hacia el norte del país.

A finales del período colonial, el partido de la Cañada de Morón sufrió los primeros recortes en su territorio. Entre 1800 y 1805 se creó el partido de la Cañada de la Paja, que se extendía de Merlo hasta el fortín de Lobos. En 1806 Merlo volvió a integrarse a nuestra jurisdicción, pero San Salvador de los Lobos se segregó definitivamente para constituirse en partido. En 1807, finalmente, también San José de Flores se separó para convertirse en circunscripción independiente.

De la emancipación a la presidencia de Rivadavia (1810-1827)

Una de los primeros cambios que afectó al partido de Morón después de la Revolución de Mayo tuvo que ver con la definición de su jurisdicción territorial. Durante el período colonial, los alcaldes de los partidos de la Matanza y Cañada de Morón habían entrado a menudo en conflicto por cuestiones de competencia. No fue hasta 1812 que se otorgó a cada uno un territorio propio, siéndole asignado al primero el que se hallaba recostado sobre el río Reconquista, mientras que el segundo debió resignarse a actuar en el que se cernía sobre el río Matanza. El límite que se estableció entre ambos sigue estando en vigencia: el camino de Burgos, que es hoy la calle Don Bosco.

En 1815, la población moronense fue censada por primera vez tras haber concluido la dominación española. Este empadronamiento vino a confirmar lo que venía sucediendo desde hacía un siglo: predominaban los agricultores, que resultaron ser entonces el 56,5% de los habitantes del partido. El mismo también nos muestra, no obstante, que la aplicación de la legislación española no había logrado desarraigar la ganadería, ya que el 26,3% de los pobladores subsistía gracias a la crianza de animales. El resto de los censados se componía fundamentalmente de trabajadores manuales (zapateros, panaderos, carniceros, veleros, pulperos, carpinteros, sastres y otros, que sumaban el 3,3 %) y de comerciantes (2%), algunos de los cuales residían en el pueblito de Morón.

El partido de Morón, como todos los que componían de la Provincia de Buenos Aires, fue controlado a partir de 1822 por un juez de paz, funcionario nombrado por el gobernador que vino a reemplazar a los alcaldes de la Santa Hermandad. En nuestro caso, esta reforma vino acompañada de un reordenamiento jurisdiccional. El 6 de febrero de ese mismo año el partido de la Matanza fue suprimido para volver a reunirse con el de Morón. Pero esta reunificación fue transitoria, ya que el 29 de abril de 1825 el Tribunal Superior de Justicia restableció el juzgado de paz de la Matanza con sus límites anteriores, señalándole por territorio "todo el que sea de hacendados desde donde acaban las tierras de labranza". A resultas de esto último, el partido de Morón se circunscribió desde entonces a una extensa franja territorial que se extendía desde los actuales municipios de San Martín y Tres de Febrero hasta los de Merlo, Marcos Paz y General Las Heras.

Mientras tanto, el pueblito de Morón continuaba creciendo lentamente. Refiere el padre Juan Presas que en 1824 una delegación pontificia atravesó el territorio argentino para informarse de la situación de los fieles de nuestro país, y el 16 de enero de ese año recaló en la villa de Morón. Este se componía, según refiere el diario de uno de los sacerdotes que integraban dicha misión, de "pequeñas casas de veraneo, dispersas por una y otra parte, pobres casuchas y rancheríos". El camino que conducía al poblado era bueno, ya que muchos vecinos pudientes de Buenos Aires habían elegido la zona para retirarse a descansar con sus familias, pero las casas de hospedaje y las quintas donde éstos pasaban sus vacaciones contrastaban con los míseros ranchos de adobe de los agricultores que sembraban trigo en las chacras cercanas.

Morón en la época de Rosas (1829-1852)

Como es sabido, el partido de Morón no fue ajeno a la guerra civil que se produjo entre unitarios y federales. En el que era entonces su territorio se suscitaron dos importantes batallas, la primera de las cuales abrió y la segunda cerró el período rosista. Fue en el Puente Márquez, el 26 de abril de 1829, donde las tropas federales de Juan Manuel de Rosas vencieron a las del unitario Lavalle. Y sería en el Palomar de Caseros, el 3 de febrero de 1852, en que Rosas fue derrotado por Urquiza.

Durante el régimen rosista, la población moronense continuó en crecimiento: la misma fue empadronada en dos oportunidades, de lo que resultó la suma de 2548 habitantes en 1836 y de 2786 habitantes en 1838. Entre estos se muestra una mayor proporción de agricultores que en el censo levantado en 1815: el 62,7% de los individuos empadronados en 1838 manifestó su condición de chacarero. Esta cifra atestigua no sólo el acentuado predominio del sector agrícola sino también su crecimiento, estimulado por el incremento de la población de Buenos Aires, cuya demanda de cereales iba en aumento. En cuanto a los establecimientos ganaderos, la mayor parte de los mismos quedaron relegados en extremo oeste del partido, entre Merlo y la Cañada de la Paja (General Las Heras).

La gran mayoría de los moronenses, como era usual entre la gente del campo, militaba en el Partido Federal. Fieles como eran a la figura de Rosas, rindieron un verdadero culto a su personalidad, estimulados por la propaganda partidaria impulsada por el gobernante. Festejaban el cumpleaños del Restaurador de las Leyes o sus aniversarios políticos con bailes, carreras de sortijas y asados con cuero, e inevitablemente cerraban estos festejos paseando su retrato alrededor de la plaza. Aquellos que no concordaban con la ideología oficialista eran tildados de salvajes unitarios, y generalmente fueron perseguidos y sus bienes confiscados. Esto le sucedió, en concreto, a varios propietarios de la zona, como Mariano Castex, Fermín Rodríguez, José Timoteo Bravo y Mariano Monterroso.

El Restaurador era gran conocedor de nuestro pago, que por otra parte parece haber visitado asiduamente, ya que la parroquia del Buen Viaje se hallaba de camino a una hacienda de su propiedad, la estancia del Pino, que hoy se encuentra en el partido de la Matanza. Pero si el partido de Morón le interesaba era más bien por su posición estratégica, y mandó que se emplazaran en el mismo varias invernadas de caballos del ejército, necesitado como se hallaba de tener a mano corceles suficientes para sus emprendimientos militares. Una de dichas invernadas, provista de "regulares pastos dulces", se encontraba en 1840 en la orilla occidental del arroyo Morón, abarcando gran parte de la actual localidad de Castelar.

Entre 1838 y 1852, el partido de Morón tuvo por juez de paz a Tomás Fernández de Cieza, hombre incondicional a Rosas. Contra lo que se ha dicho tradicionalmente, éste no tenía su centro de operaciones en el pueblito de Morón sino en el de Merlo, donde era propietario de dos casas. También poseía estancias en Lobos y en Escobar, pero no fue hasta finales de su gestión que adquirió terrenos dentro de los actuales límites de nuestro partido: en abril de 1848 compró unos terrenos de poco más de 292 hectáreas junto al arroyo de Morón, que hoy forman parte de la VII Brigada Aérea. La suerte de Fernández de Cieza estuvo curiosamente ligada al destino del Restaurador, pues murió a las pocas horas de haber sido éste fue vencido en Caseros. Cuando el gobernador de Buenos Aires fue derrotado por Urquiza, en efecto, las tropas rosistas buscaron amparo en la estancia de Fernández de Cieza, y acaso para perpetrar algún tipo de venganza ataron al juez de paz a un catre y lo quemaron vivo.

De la caida de Rosas a la actualidad

En 1855 se introdujo un cambio en la administración de los partidos de la provincia de Buenos Aires: fueron creadas las municipalidades. Cada partido fue dirigido desde entonces por una corporación municipal que se componía de un juez de paz nombrado por el gobernador y de otros cuatro miembros elegidos por medio del voto de los ciudadanos. El primer juez de paz de Morón que encabezó una corporación municipal bajo este régimen fue Serapio Villegas, en 1856.

 

En 1856 asumió el Sr. Serapio Villegas el gobierno comunal y bajo su mandato se cumplió un viejo anhelo, ya que Don Pedro de Beneit planeó y llevó a cabo el primer trazado del pueblo.

El 5 de febrero de 1859 a las 7:00 am, se detuvo en nuestra estación ferrea el primer tren, conduciendo a la banda del Coronel Arenas; esta avanzó por las calles de Morón con sones marciales ante los aplausos del publico. El pueblo de Morón recibió asi al tren, orgulloso simbolo del progreso.

En 1871, el pueblo de Morón conoció el terror de la Fiebre amarilla, esta epidemia cobró 43 victimas entre las cuales se encontraba el Dr Don José María Casullo.

El 9 de abril de 1876 se conoció el primer periodico, aparecia los domingos, su nombre era "El Progreso" siendo su primer director Don Manuel Lima. Luego aparecerian "El intransigente", "La Democracia", "El civico" y "El Imparcial".

El cargo de juez de paz desapareció en 1885, para ser reemplazado primero por el de presidente de la municipalidad y luego, en 1891, por el de intendente, que todavía continúa vigente. El primer intendente de nuestro partido fue el afamado escritor Gregorio de Laferrere.

A la vez que se producían estos cambios, el partido de Morón fue sometido a la pérdida de una parte de su territorio. Recordemos que durante la primera mitad del siglo XIX, el mismo abarcaba una amplia franja territorial limitada al norte por el río Reconquista y al sur por el camino de Burgos, que como dijimos lo separaba del partido de la Matanza. Pero en la segunda mitad de ese siglo sufrió significativos recortes en su extensión, con motivo de crear nuevas unidades administrativas: en 1864 se separó el partido de San Martín y en 1865 el partido de Merlo.

A lo largo de 130 años Morón conservó sus límites de 1865, hasta que la ley provincial 11.610 estableció que fuera fraccionado en tres partidos: Ituzaingó, Hurlingham y Morón. Esta disposición se concretó con la elección de intendentes de mayo de 1995, a partir de la cual cada uno de dichos partidos contó con autoridades propias. El objetivo de esta medida fue crear municipios con una población máxima de 300.000 habitantes, de manera que la administración de los mismos se convirtiera en más eficiente. Las localidades que han permanecido dentro de los límites del partido de Morón (lo que a partir de esa ley se ha denominado "Morón residual") son las de Morón, Castelar, Haedo, Palomar y Villa Sarmiento.

Origen del Nombre del Partido de Morón

Existen diversas opiniones sobre el nombre del Partido y su origen:

a) Se atribuye al hecho de haberse elegido para ubicar el fortín una altura, montecillo o Morón.

b) Entre los primeros pobladores que se radicaron figuraban algunos naturales de la ciudad andaluza de Morón de la frontera.

c) Responde al nombre de uno de los más antiguos pobladores el Capitán Diego de Morón, que se estableció con su familia en esta zona, instalando una tahona de molino que trajo gran prosperidad al lugar. Esta es la hipótesis más aceptada sobre el origen del nombre del partido.

También debe considerarse que la zona ocupada por la ciudad de Morón fue conocida por diversos nombres que se utilizaron en forma simultánea y que se aplicaban tanto a la ciudad como a todo el partido que la zona ocupada por la ciudad de Morón fue conocida por diversos nombres que se utilizaron en forma simultánea y que se aplicaban tanto a la ciudad como a todo el partido: "Cañada de Morón", "Cañada de la Paja", "Chacra de Altolaguirre y Arguibel", "Cañada de Juan Ruiz". En el año 1932 el gobierno conservador sustituyó el nombre de Morón por el de "6 de setiembre", en conmemoración de la revolución de 1930, hasta que en 1946 recuperó su antigua denominación.

El Gallo de Morón

El juego de riñas de gallos en tiempos de la colonia fue una de las diversiones preferidas. Morón se hizo famoso en este entretenimiento y pese que fue prohibido por las autoridades, el pueblo lo seguía jugando hasta que no faltó oportunidad en que alguien dijese "como el gallo de Morón", frase que encontró aceptación entre la gente y con el tiempo se aplicó a los bravos gauchos del lugar y por extensión a todo hombre de campo de carácter jactancioso y pendenciero.

El gallo español, según la tradición, desplumado. No así el de Morón que fue pintado con importante plumaje, soberbio y erguido.

Así se lo evoca como señal de guardia, defensa y símbolo de la ciudad. Su imagen está ubicada en una esquina de la Plaza San Martín, fue obra del escultor Amado Armas e inaugurada el 11 de agosto de 1963.


Fuentes:

Municipalidad de Morón, (http://www.moron.gov.ar/)
Sintesis Historica del periodico La ciudad. (1986).
Sintesis Historica del 7 de Octubre de 1961, por Juan Antonio Presas.


 

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