La "Sarandi" salió en viaje de inspección
al estrecho de Magallanes, donde en San Gregorio dejó una
inscripción sobre la soberanía argentina en el lugar,
y a la isla de los Estados e isla Nueva. En el periplo se encargó
de sacar unos loberos de la zona. Al regresar a las Malvinas encontró
que una sublevación había terminado con el orden
impuesto por Mestivier, además de su vida. Pinedo arrestó
a los sublevados y estaba realizando los preparativos para zarpar
hacia Buenos Aires cuando, el 1° de enero de 1933, arribo
la corbeta de guerra "Clio", de la flota británica,
al destruido Puerto Egmont y puso su pabellón.
Pinedo
lo único que hizo fue protestar enérgicamente, pero
según sus declaraciones, decidió no presentar combata
dado que muchos de sus hombres eran ingleses y además el
poder de la Clío era el triple. El 3 de enero, luego de
nombrar Gobernador Interino de Malvinas a Juan Simón (capataz
de Vernet) regresó a Buenos Aires. A su arribo se realizaron
los consejos de guerra pertinentes (a Pinedo por no resistir y
a los sublevados) además de las reclamaciones a Inglaterra.
Mientras
tanto los ingleses se apropiaban del territorio y procedían
al hostigamiento sistemático de la población argentina.
Esta fue dispersada y expulsada, apropiándose los invasores
de todas las Islas y sus bienes.
Si
bien Pinedo delegó a Simón la gobernación
el que realmente ejerció un poder real fue Capitán
J.J. Onslow de la Marina Real Británica. La "Clío"
se fue a los pocos días de las Malvinas (14 de enero) y
nombró a otro hombre de Vernet, el escocés Guillermo
Dickson, para que izara el pabellón y esperara a otras
naves británicas. Durante 1833 las islas quedaron sin gobierno
y solo residieron en ella 26 personas. Brisbane arribó
como administrador de Vernet y recibieron la visita de la "Beagle"
con Fitz Roy.
Cuando
Fitz Roy pasó por las Malvinas se llevó una fea
impresión. El ya había estado en las islas durante
la expedición anterior de la "Beagle" y además
de sorprendido por el cambio de bandera de la colonia y comentó:
" ... en lugar de la alegre aldehuela que esperaba encontrar
sólo hay unas casuchas de piedra semi arruinadas,
uno que otro aislado rancho de turba; dos o tres botes despanzurrados...
y uno que otro ser humano de aspecto miserable." También
describió a los gauchos de Vernet cuando estaban ociosos
en puerto Luis: "... peleaban con cuchillo largo ocasionándose
graves heridas. Poncho suelto, sombrero gacho, cabello largo,
tez trigueña y ojos indios resultan tipos mas adecuados
al lápiz de un artista que al tranquilo hogar de un colono
industrioso..". Además comentó extrañado
que dormían al aire libre sobre sus recados.
En
agosto de ese año, dos gauchos y cinco indios comandados
por el gaucho Antonio Rivero protagonizaron otra sublevación
matando a Brisbane, Juan Simón, Dickson y otros compañeros.
Durante varios días continuaron con los saqueos y atemorizando
a los sobrevivientes.
El
7 de enero de 1834 llega la nave inglesa "Challenger".
Su capitán liberó a los prisioneros de Rivero y
dejó al teniente Henry Smith con 6 soldados al mando de
la guarnición. Luego de irse comenzaron una serie de escaramuzas
con los gauchos e indios hasta que lograron apresar a Rivero que
fue trasladado por la "Beagle" hasta Río de Janeiro.
A esta altura los colonos que quedaban desperdigados por las islas,
además de los soldados ingleses, no llegaban a 40 de lo
que fuera una floreciente colonia argentina. Desde ese momento
quedó bajo gobierno británico. El siguiente gobernador
fue John Tissen (1839 a 1841). En 1834 se fundó una compañía
que comenzó a trabajar en las islas, en una concesión
de 6.000 hectáreas, y trajo los primeros 18 colonos británicos.
Por
su parte, el gobierno argentino no estaba en condiciones militares
de afrontar por las armas a la mayor potencia marítima
de la época. Informado por José María Pinedo,
el gobierno de Buenos Aires, encabezado por Juan Ramón
Balcarce, protestó de inmediato ante el encargado de negocios
británico, Philip Gore. Simultáneamente casi, el
17 de junio de 1833, el representante argentino en Londres, Manuel
Moreno, presentaba ante el Foreign Office una extensa protesta.
Los
reclamos argentinos se sucedieron en diciembre de 1834, en abril
de 1835, en febrero de 1842 y así sucesivamente, ya que
la Argentina no sólo que nunca dejó prescribir sus
derechos soberanos, sino que de año en año y de
gobierno en gobierno sentía en carne propia y en su sensibilidad
nacional, el despojo armado de una parte de su territorio.