Enviado por Mª Mar Frontera. Gracias, Mar ^_^

 

Un hermoso día de verano, la condesa del Chinchón decidió dar una cena en su mansion de la sierra. Para ello, invitó a las mejores familias de la alta sociedad. Una vez la gente hubo llegado, la condesa les dijo a sus invitados:

- Como la cena aun tardará un rato, podemos pasar al salón y entretenernos jugando a las adivinanzas. Por ser la anfitriona, empezaré yo: "Larga y afilada cual estilete, por la punta saca y mete y por detrás lleva el ojete"

La gente se quedó un tanto consternada y, finalmente, un joven muy bien plantado dijo:

- Señora condesa, creo conocer la respuesta. ¿Podría acaso ser la pilila?

- ¡Pero señor! !Qué escandalo! ¡Sebastián!, la capa y el sombrero que este hombre se marcha por grosero. En fin, la respuesta era, obviamente, la aguja. Voy a proponer otra: "Grande y blanca la quisiera y que entre las piernas no me cupiera"

De nuevo, se formó un embarazoso silencio. Al final, un señor se atrevió a decir:

- Señora condesa, ¿podría estar hablando de la minga?

- ¡Oh, Dios mío! ¡Que mala educación! ¡Y en mi casa! ¡Sebastian!, la capa y el sombrero, que este hombre se marcha por grosero. La respuesta era bastante fácil; me refería a mi hermosa yegua blanca, que se encuentra en mis establos. Bueno, ya casi es la hora de la cena, así que voy a decir una más: "Cimbrel matutino, con forma de pepino, que por delante escupe gotas
y por detrás le cuelgan las pelotas"


En esas, se levantó un joven y dijo:

- ¡Sebastián!, la capa y el sombrero, ¡¡¡pero eso es una polla como una olla!!!

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