La justicia divina es amor.
Comprended que la justicia divina es de amor, no es de castigo
como la vuestra. ¿Qué sería de vosotros si Yo usara vuestras
mismas leyes para juzgaros, ante Mí para quien no valen
apariencias ni falsos argumentos? Si Yo os juzgase según vuestra
maldad y usara vuestras leyes de dureza terrible, ¿qué sería
de vosotros? Entonces sí me pediríais con justicia que tuviese
clemencia.
Mas no debéis temer porque mi amor nunca se marchita, ni cambia,
ni pasa; en cambio, vosotros sí pasáis, morís y renacéis, os
vais y luego volvéis; y así vais peregrinando, hasta que llegue
el día en que reconozcáis a vuestro Padre y os sometáis a Su
divina Ley.