Enviado por Mª Mar Frontera. Gracias, Mar ^.^
Cenicienta tiene ahora 75 años y se encuentra al
final de una feliz vida, sin su marido, el Príncipe, que ya ha
muerto. Pasa sus días en el porche de su casa, sentada en una
mecedora, observando el mundo con su gato Bob sobre las rodillas,
feliz. Una bella tarde, en medio de una nube, aparece de pronto
el Hada Madrina. Cenicienta le pregunta:
- Querida Hada Madrina,
después de todos estos años, ¿qué haces aquí?
La madrina responde:
- Cenicienta, desde la
última vez que nos vimos, has vivido una vida ejemplar. ¿Hay
algo que pueda hacer por tí? ¿Algún deseo que te pueda
conceder?
Cenicienta está confundida, alegre y roja de emoción. Después
de pensar un poco, murmura:
- Me gustaría ser
inmensamente rica.
En un instante, su vieja mecedora se vuelve de oro. Cenicienta
está impresionada. Su fiel gato Bob se sobresalta, y se aleja de
la mecedora. Cenicienta grita:
- ¡Gracias Madrina!
El Hada Madrina dice:
- No hay de qué. ¿Qué
te gustaría como segundo deseo?
Cenicienta baja la cabeza, mira las huellas del tiempo en su cuerpo, y dice:
- Me gustaría ser joven y bella de nuevo...
Casi instantáneamente, ella se encuentra con su
belleza de antaño. Cenicienta empieza entonces a sentir cosas de
las que casi no se acordaba: apasionamiento, ardor,... El Hada
Madrina dice entonces:
- Te queda un último
deseo. ¿Qué quieres?
Cenicienta mira a su pobre gato asustado y dice:
- Quiero que transformes
mi pobre gato en el más bello joven.
Por arte de magia, Bob se transforma en un magnífico
hombre, tan bello que los pájaros no pueden evitar dejar de
volar y caer al suelo al mirarlo. El Hada Madrina dice:
- Felicidades, Cenicienta.
Disfruta de tu nueva vida.
Y desaparece, rápida como una centella. Durante unos instantes mágicos, Cenicienta y Bob se miran tiernamente. Entonces Bob avanza hacia ella, la toma entre sus musculosos brazos y le murmura cálidamente al oído:
- ¿A que te arrepientes de
haberme hecho castrar, hija de la gran puta?