«Mientras
me quieras»
Nos
escondimos en el baño de señoras para estudiar el terreno.
Junto a la sala privada había una puerta con pinta de salida de
emergencia. ¡Estaba abierta! Uno de los camareros apareció
con una bolsa de basura y lo seguimos. Estuvimos esperando un buen rato
y cada vez que se abría la puerta salía un camarero diferente,
pero ni rastro de los BSB. Volvimos a oír la puerta, pero yo apenas
levanté la cabeza.
Paola
pegó un salto «¡Es Howie, es Howie!», gritaba
como una posesa. Nos miramos, nos tomamos de la mano y lo abordamos en
el callejón. Antes de que le dijéramos nada Howie me miró
y me sonrió. Se acordaba de todo. «Dos veces en un día»,
dijo riendo. Le explicamos cuánto nos gustaba el grupo y que no
podíamos irnos sin volver a verlo. Había ido al Planet con
su familia. El resto del grupo estaban haciendo turismo. Pero Howie nos
valía. Nos firmó autográfos, nos fotografíamos
y nos besó por partida doble en la mejilla.
¡No
lo olvidaré nunca!
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