«Mientras
me quieras»
Paola
se negó a hacer algo «tan cursi», y me dejó sola.
Me apoyé en la puerta para escribir mi nota. Se oía un jaleo
tremendo. De pronto se abrió la puerta y me fui al suelo. Unos zapatos
deportivos negros y brillantes asomaron ante mis ojos. ¡Qué
vergüenza! Levanté la vista lentamente con aputo hasta dar
con unos ojos azules que me miraban fijamente. Me resultaron conocidos.
¡Eran los ojos de Nick Carter! Me estaba mirando, me estaba sonríendo
¡a mí! y sólo ¡a mí! Me quitó la
nota de la mano. Sonrió y me dijo algo, pero la música tapó
sus palabras. Entonces me tomó del brazo y salimos por la puerta
trasera. «Las fiestas de la discográfica no son mi fuerte.
Iba a salir a tomar aire. ¿Te apuntas?». Estaba temblorosa
y sólo pude asentir la cabeza. Nick me tomó la mano y salimos
afuera. Recorrimos varias calles hasta sentarnos en un parque y pasamos
la tarde en silencio. Todavía recuerdo sus labios en mi mejilla
cuando tocó la despedida. Umm ¡quiero volver a Londres!
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