«Mientras
me quieras»
Paola
abrió la puerta y entramos de golpe en un almacén súper
cutre. Yo tropecé con una caja y de repente una estantería
llena de piezas de cristal se vino abajo armando un estruendo impresionante.
¡Menudo corte! Ni aquello era un comedor privado, ni allí
había nadie, y nos habíamos cargado una ¡vajilla completa!
Nos entró un ataque de risa. La que habíamos montado. Estábamos
a punto de largarnos cuando un guardia nos cerró el paso. Nos pusimos
a gritar y a explicarlo todo cada una en nuestro idioma, pero no había
manera. Nos llevó ante el director como si fuéramos unas
delincuentes y esperamos al intérprete porque allí no había
nadie que se entendiera. A los diez minutos llamaron a la puerta. ¡¡¡Era
Howie de nuevo!!! y esta vez venía acompañado de ¡Kevin,
Brian, A.J. y Nick!. Esperaban nuestra maniobra y se lo habían pasado
en grande con nosotras. «No importa quienes sean, ni que hayan hecho
para conocernos. Está claro que les importamos y eso es lo que cuenta»,
dijeron ¡en el brindis!
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