Mon 1 May 2006
México sufre.
La ausencia de líderes, de guías, de figuras de carácter en la vida nacional es aplastante. En los postulados de los hombrecillos públicos escucho y leo sin cesar las proclamas de hombres y mujeres que existieron hace demasiado tiempo. Hombres y mujeres que representaron algo para mi generación sólo a partir de los libros de historia, de la maestra Petrita, de las memorias de mis abuelos. En un país que vive inserto en pleno siglo XXI, es terrible saber que sólo continuamos refiriéndonos a Madero y a Zapata, a Hidalgo, a Juárez, a Villa y — cuanto más reciente — a Lázaro Cárdenas, como los guías de la Nación. Estos son los héroes de México: Memorias. Trozos de papel, recuentos, anécdotas… Capítulos incontables de novelas históricas, de estudios, de cicatrices e investigación que no se detienen. A la fecha, sin embargo, han pasado casi 80 años desde la expropiación petrolera… casi 100 años del inicio de la Revolución… casi 200 desde que el país cortó con la monarquía. México continúa cruzando así por una sequía de líderes, de grandes hombres, de héroes para el presente.
El punto es que el país necesita de estos ejemplos en cualquier dimensión, para respirar, para levantar la cara, para tener a quien imitar: Tenemos urgencia de ellos. Mi generación al menos, ha realizado una tormentosa travesía que se vanagloria de líderes como López Portillo, Salinas, el Profe Hank, Durazo, el sub Marcos, Fidel Velásquez — por nombrar a unos pocos en el ámbito político. Ellos han sido líderes indiscutibles en aquello de la ‘debacle nacional’. Del deporte ya ni hablamos: Igualmente seguimos viviendo los triunfos y las hazañas de antaño; que si el Tibio Muñoz, que si las glorias de Hugo Sánchez, que si el punch de Pipino Cuevas, que si Platas o Capilla…
Poco se rescata en el escrutinio histórico. De no ser por esos destellos solitarios al estilo de Ana Gabriela Guevara, no tenemos mucho de dónde agarrarnos. Ya se trate de fútbol o de política, de intelectuales u hombres de negocios, carecemos de historias actuales de éxito nacional, de hombres y mujeres con el mérito y la autoridad para levantar la voz y marcar el rumbo (y no se ofenda Sr. Slim, usted tampoco tiene mucho de loable como líder).
Los que existen (o de los que sabemos) generalmente viven enmarcados en un halo de olvido, relegados, sin la publicidad y la promoción necesarias. No es sorpresa que tengamos que seguir buscando en el pasado (hace 80 años o más) nuestras historias de éxito e inspiración. No es sorpresa que el grueso de la población siga absorta viendo que pasa con el lío de la Trevi, cómo va la novela de las 8, cual fue el último ex-abrupto de Don Vicente y la Doña…
Es curioso como algunos países, como nuestro vecino del norte, invierten en este rubro denominado “capital humano”. Absorben talento internacional en todos los ámbitos y continúan preparando a los suyos de la mano de los mejores. Estados Unidos tiene — aunque lo haga artificialmente en ocasiones — figuras para cada día. De cada batalla que han librado existe una leyenda y dos o tres películas: no importa si los hicieron pedazos en Pearl Harbor o les quemaron el Alamo; no importa si la historieta del vuelo United 93 es creíble o no; ahí está la leyenda, el debate, el anuncio que exalta el “orgullo” de ser gringo. Convenientemente han seleccionado a sus héroes dependiendo de los tiempos: Un día se llama Tiger Woods, otro día se llama Johnny Cash, ayer se llamaba Ronald Reagan… El caso es que siempre se tiene a la mano una historia que provoca la admiración y el respeto de las masas (a cada quien, su cada cual). Mirando esto, me pregunto constantemente si no tenemos material para exaltar el orgullo de ser mexicano. Me pregunto si con miles de millones de pesos que se van a la basura en las campañas no quedará un poquito para promover a los jóvenes talentos que existen - a duras penas - en la sierra de Oaxaca o en las costas de Guerrero. ¿No habrá un poco de dinero para producir programas de calidad, libros de antología, películas y documentales que ayuden a promover los triunfos velados que han tenido tantos en nuestro país? ¿No sobrará un poco para tender caminos que saquen del olvido al sinfín de artistas que tenemos en cada pueblo? No es posible que un país viva colgado de la sola esperanza de que Ana Gabriela gane oro en la olimpiada… ¿No ganó? Bueno ya está. A lo mejor dentro de 4 años…
Va siendo tiempo de que renovemos a nuestros líderes. Zapata y los Niños Héroes nos lo van a agradecer, créanme… ¿Dónde está nuestro Mandela, nuestro Ricardo Lagos (¿Vieron la despedida que le dieron en Chile?), nuestro Zidane, nuestra Comaneci, nuestro Plácido Domingo, nuestra Madre Teresa? Ideologías y disciplinas aparte, líderes todos… En vez de a ellos, tenemos a clanes del estilo Peje-Montiel-Madrazo, al mártir eterno ‘Temoc’ Blanco, a excelsos intelectuales como ‘Lupita’ Loaeza, a ideólogos del corte de Martí Batres, en fin. A estos les brindan espacio en nuestra vida diaria, vemos su cara en cada periódico y en cada anuncio, escuchamos sus opiniones hasta en la sopa… Repito, no es difícil entender porqué nos la pasamos viendo la novela de las 8.
Existen muchos en México que pueden llenar esos espacios con verdadera sustancia; necesitan del apoyo público, pero también del nuestro. Aportemos a su desarrollo: Hay que publicarlos, exhibirlos, impulsarlos. Descubrir y promover sus historias es comenzar a renovar a nuestros héroes.
May 1st, 2006 at 6:53 pm
Pero claro que sí tenemos heroes: ¡¡¡EL GOBER PRECIOSO chingao!!!
May 8th, 2006 at 2:19 pm
Hola!
Muy interesante artículo. Estoy de acuerdo en que existe una carencia de héroes o heroínas en nuestro país. Mi teoría coincide con lo aquí descrito en cuanto a la falta de identidad: tanto nacional, como de raza.
Supongo que debido a la mezcla que hay en este país (y que en nada se compara a la diversidad que existe en Estados Unidos), cuando vemos a nuestros indígenas en la calle, sucios y mal alimentados pidiendo dinero, no nos sentimos identificados con ellos, “no se siente feo” porque estamos acostumbrados a que nos sirvan como “mano de obra” y se ha vuelto “natural” verlos en estas condiciones. Si en el joven que está en la calle limpiando un parabrisas vieras la cara de tu hermano, o de tu amigo, harías algo por ayudarlo (Y conste que no me agrada decirlo, pero se requiere ser fuerte para reconocer las debilidades). Es gracias a esta falta de identidad, que surge el maltrato y la discriminación. La preferencia para emplear a un extranjero antes que a un mexicano. Porque siempre se le tiene mas fe al que habla con un acento distinto!.
México es el país amigo… Amigo de los de afuera, porque entre nosotros nos hacemos pedacitos.
Sigue estando presente la idea de que el abusivo es “muy vivo” o “inteligente”, en vez de reconocerlo como CORRUPTO.
Es mejor tirarle basura al de al lado, que reconocer sus aciertos y esforzarse por tener los propios (el día a día de la política). Para el caso, es verdad que es preferible ver una novela!
Pero si vamos a ver la tele, por qué no aprovechar este recurso tecnológico para exaltar los logros de nuestros deportistas, las investigaciones de nuestros científicos, el crecimiento de nuestros centros de ayuda como aquel “Circo Volador” que se menciona en otro artículo tan interesante?.
Cómo se pretende que nuestra juventud descubra su vocación cuando esta misma juventud no tiene idea de la diversidad y recursos de su propio país? Cómo elegir una carrera que no sabes que existe?
De no ser en Canal 11, cuántas veces encuentras en la t.v. un reportaje que hable del cósmos?, que explique el proceso de renovación de la naturaleza y el equilibrio del medioambiente?, que hable del cuidado de las especies en extinción?, que muestre las zonas arqueológicas y su conservación?, que explique lo que es “composta” y para qué sirve separar la basura en “orgánica” e “inorgánica”?
Me encantaría ver un programa que dedique tiempo a cubrir la participación de nuestros equipos de tae kwon do, de volley ball y otros deportes en los torneos Centro Americanos… Se han obtenido buenos lugares. Pero mejor vemos el Super Bowl! (que no tiene nada de malo, claro), pero creo que eso va dejando en todos los mexicanos la idea subconsciente de que sólo los de afuera son buenos. Cuántos en nuestro país sabrán que una mexicana cruzó con éxito el Canal de la Mancha hace relativamente poco tiempo?
Si seguimos sumergidos (y sumergiéndo a nuestros ninios) en programas de “diversión o entretenimiento” “que como forma de respeto al público, no tienen risas grabadas” y que sólo buscan mantener a la gente “distraída”, tal como le pasa a los distraídos: nos vamos a tropezar. Y a tropezar como Nación!!!
Tenemos muy buenos talentos, gente que promete mucho. Hay tanto potencial en tantas áreas que se desperdicia porque esos temas no son de interés general, que es obvio que nuestros talentos sólo tengan oportunidad de desarrollarse en otro lado.
En fin! Ciertamente es problema de todos, responsabilidad de todos, y sigue siendo un problema de preparación.