LA PEDAGOGIA DE LAS REDADAS
CARLOS MONSIVÁIS
A propósito de la redada ocurrida en la ciudad de Guadalajara (México) en Mayo, 2002
 

 

Se detiene al candidato a pecador para cerciorarse de la existencia del pecado. No otra es la lógica de las redadas, según la prensa de Jalisco el reventón policiaco lanzado contra los reventones de los ciudadanos, la aplicación de la fórmula, facilona, que moraliza con violencia a los sectores en peligro de extraviarse en la senda de la virtud. Si, por la presión ciudadana y el arraigo creciente de la noción de los derechos humanos, las razzias o redadas han disminuido en la Ciudad de México, en el Cinturón del Ripalda, o como se le llame a los espacios tradicionales de los alcaldes panistas, vuelven como estrategia de contención de la modernidad. Todo, con el apoyo del gobierno federal panista.

Con todo, la meta primordial de las redadas es el regaño que filtra el castigo ejemplar. Al despreciar los derechos constitucionales y los derechos humanos de las personas, al establecer la inermidad de los que no comparten la ideología del gobierno (la que sea), las redadas se constituyen en la escritura en la pared: Nunca creas en la fuerza de tus derechos, porque éstos son un préstamo o una conclusión siempre provisional de las autoridades. Resígnate. Tú y tus semejantes aprenderán a la fuerza que nunca aprenderán bastante, porque el verdadero conocimiento le pertenece al gobierno.

 

Basta una llamada telefónica

 

Un ejemplo límite: a las 12 horas del domingo 5 de mayo en el municipio de Tlajomulco de Zúñiga, elementos de la Procuraduría General de la República y de la policía del estado de Jalisco irrumpen en un rave de duración programada de 12 horas en el club Deportivo Oro. Acuden también 30 policías municipales que no intervienen. Los Elementos del Orden, entre insultos y atropellos físicos, mantienen boca abajo a cerca de mil 500 jóvenes mientras los escudriñaban.

Las autoridades se explican: Se recibió una llamada telefónica en Preventel, que denunció la venta de drogas en ese tipo de fiestas. El subdirector de la policía estatal es todavía más vacilante en su discurso: En denuncia ciudadana que se presentó a través del Consejo Estatal de Seguridad Pública, además de la solicitud de apoyo de la PGR, acudimos al club Deportivo Oro. Al momento de localizar la revisión se localizó droga tirada, se aseguró a las personas que la portaban y estaban bajo sus efectos. Fueron arrestadas 360 pastillas conocidas como tachas, seis éxtasis (conocidas como tachas, aclaración del autor de estas notas), 174 sicotrópicas, 620 gramos de mariguana y 13 pipas. También, siete bolsitas con distintas pastillas. La revisión duró cerca de tres horas y no se eximió ni al velador del club ni a los 34 DJ presentes, de Guadalajara, la Ciudad de México y (algunos) de Canadá. Se detuvo a 25 jóvenes de los cuales se liberó después a 20. (La información, de los diarios Público y Mural, 6 de mayo de 2002).

El gobernador panista Francisco Ramírez Acuña describe lo ocurrido: Son acciones muy concretas de la policía estatal, en donde coordinándonos con las otras policías, no vamos a permitir que se estén dando este tipo de reuniones de francachelas y verdaderas orgías. Les pedimos a los medios y a la propia ciudadanía que nos hagan saber en dónde se están realizando o se pretenden realizar, para que lleguemos y se impidan... No me preocupan las quejas por violaciones a los derechos de los detenidos o revisados por la policía en Tlajomulco de Zúñiga. Si quienes violan la ley se quejan, pues que se quejen, pero lo importante y lo primero es proteger a la ciudadanía. Habrá cero tolerancia a los excesos en raves.

De lo anterior se desprende: a) El gobierno de Jalisco no admitirá las francachelas y las verdaderas orgías, con lo cual el criterio aplicado es notoriamente moralista, más moralista que policiaco, porque se busca proteger la moral y las buenas costumbres y su idea de francachela y orgía b) El gobierno de Jalisco, carente de conductos informativos propios, invita a la ciudadanía y los medios a ejercer funciones policiacas o de delación; c) Las protestas por violaciones a los derechos humanos le tienen sin cuidado, porque tras esa excusa se ocultan los delincuentes, con lo cual, de antemano, el gobernador declara culpables a los quejosos; d) a la ciudadanía la protege el maltrato de mil 500 jóvenes para terminar con la captura de cinco, dos de ellos menores de edad; e) Francamente, no tiene en el gobierno de Jalisco dónde aplicar la cero tolerancia.

El director de Seguridad Pública de Jalisco, Aldo Monjardín Díaz, anuncia la institucionalización de los operativos en fiestas masivas. Y se lanzó a una notable explicación administrativa: La actuación de los 100 elementos de las diferentes corporaciones fue conforme a derecho y sólo se portaron rudos con quien estuvo agresivo. La mayoría (de los agresivos) son gente que son rebeldes o que estaban bajo los influjos de la droga y el alcohol, entonces hubo necesidad de apretarles un poquito más la orden, de gritarles, porque negociar con cada uno de ellos era no llegar a nada. Desopilante, como alguna vez se dijo. Ahora resulta que: a) el centro del consumo de drogas son las fiestas masivas, cuya extinción significará la reconversión devocional de los jóvenes; b) emplear a 150 policías, con todo y PGR, es el método adecuado para rescatar a la sociedad capturada por los jóvenes; c) el maltrato es conforme a derecho y el maltrato admite un gran eufemismo: apretarles un poquito más la orden. Y todavía dicen que no hay poesía policiaca.

Con tal que se advierte la vida legislativa, la fracción panista en el municipio protesta, no por la redada, sino porque al autorizar los raves se permite este tipo de agravios al reglamento municipal, y queremos que se sancione de manera adecuada y ejemplar a los responsables. El regidor del PRD se suma a la petición de los panistas. Sin embargo, el director de Padrón y Licencia de Tlajomulco, Ricardo Alfonso Villegas, admitió haber dado el permiso para la fiesta electrónica.

No sólo el PRD de Jalisco, atento a la protección de la moral, apoya. También, el director del Instituto de la Juventud, Raúl Vargas de la Torre, alaba el operativo porque ayudó a evitar peores consecuencias. Porque no pensar en las muchachas que van en un plan de diversión, de convivencia y muchas veces los índices, a los pocos meses, (señalan) que eran muchachas que fueron ultrajadas o que se enlistan en las estadísticas de madres solteras. Así que sin los raves no habría explosión demográfica y sin la sociología gubernamental no habría explicaciones de la conducta.

Las declaraciones retratan la ética y la lógica de la administración panista. El secretario general de Gobierno, Héctor Pérez Plazola, se extiende en su reconocimiento de los admiradores de la mano dura: El gobierno ha recibido más felicitaciones que denuncias por el operativo antidrogas. Hay muchos otros sectores que han visto con buenos ojos que se actúe en esto, ya en años anteriores habían pasado cosas por el estilo y desgraciadamente no se atacaron desde el principio. Triste por no prohibir a tiempo a Mick Jagger y Janis Joplin, el secretario de Gobierno se alegra al responder a sus críticos: Si nos dicen en dónde están otro tipo de actos que puedan ser atacados, los atacaremos. ¡Qué prodigio! Un gobierno que no se mueve si no le llegan las denuncias. Con razón el jefe policiaco es persuasivo: Hay imágenes donde parece que están jaloneando a los muchachos, pero no pasa eso, sino que lo están conduciendo. Por supuesto, el sector industrial de Jalisco se pronuncia por que se repitan con frecuencia los operativos antidrogas. Y el presidente de la Canaco de Guadalajara, Raúl Alejandro Padilla Orozco, califica de pseudointelectuales a quienes alegan del gran consumo y la gran venta de drogas en otros ambientes. Es como si, porque mi vecino es narco, yo ya tengo autoridad para también serlo. No hay: el rencor de los moralizadores se debe en parte a su pleito con la lógica.

 

Lo ocurrido según los francachelas

 

La versión de las jóvenes santamente apañados es muy distinta. Para empezar, como demuestran las fotos, y en pleno desmentido de las afirmaciones de la Dirección de Seguridad, los policías sí iban armados. Y el trato fue muy áspero. Lo que sigue es un collage de distintas declaraciones, y cartas a los periódicos, más algunas citas del excelente artículo de la investigadora Rossana Reguillo:

—La orden fue, ¡Pecho a tierra! ¡Ora, putos! ¡Al piso, boca abajo! Los policías llevaban armas, escudos, toletes y perros (sin bozal) para someter a los mil 500 jóvenes se les cateó hasta por tres policías hombres, algunos Disk-J fueron bajados de las tornamesas con una pistola en la sien, y ante la avanzada de la policía la gente tiraba sus mochilas, chamarras y bolsas. ¿Cómo establecer quién portaba un cigarro de mariguana y quién una bolsa de tachas? Muchos tragamos tierra y pasamos el susto de la vida.

Nos apuntaban con pistolas y nos gritaban: ¡Ya se los llevó la chingada! Un policía me golpeó en la cara, unos ordenaban que se sienten y otros que se acuesten, y a los que estaban sentados llegaba otro y le daba un patín para que se acostara y ni siquiera se ponían de acuerdo. Una chava quiso levantarse a hacer pipí, le pidió permiso, se lo negaron tres veces y ella se levantó porque su necesidad era de urgencia y le dieron un golpe terrible. Algunas mujeres fueron manoseadas. Los DJ se quejan de que les robaron sus discos.

¿Por qué no hicieron un chequeo previo? Yo no iba a drogarme ni a vender droga y me trataron como si fuera colaborador del Señor de los Cielos. ¿Por qué me maltrataron como a un perro y me tuvieron ahí tragando tierra y aguantando durante horas las ganas de ir al baño y el miedo por la incertidumbre de no saber bien a bien qué estaba pasando? Si el gobernador es un retrógrado, eso no tiene que ser causa de esos actos que atentan contra la libertad de expresión y de decisión. A mí nadie va a venir a insultarme por preferir tal o cual género musical. Mejor que el gobernador haga campañas educativas que hagan conscientes a la gente de los riesgos que toma con las drogas. Ellos sabrán lo que hacen.

Pasó el policía y se me quedó viendo, yo levanté la cabeza para verlo y me agarró y me pegó con su cuerno de chivo o lo que traigan. Cortaban cartucho, era la primera vez que iba, ya el trauma te queda, era un rave, no una fiesta clandestina. Todos mis amigos quedaron en grupos, uno de ellos traía una casa de campaña y una mochila, una cámara, tres chamarras, un llavero, todo con violencia física y verbal le fue arrebatado por policías. No se puede describir la rabia e impotencia que esto causa, golpes y amenazas bastaron para acabar con todo. Yo no defiendo ni censuro a los jóvenes que traían droga, si es que la traían, lo que no se puede tolerar es que tengamos más miedo, porque ésa es la palabra, miedo, a los policías que a los mismos delincuentes.

Fue un acto de fascismo anticonstitucional. No cuenten con nuestro voto en las próximos elecciones. El gobernador no puede impedir que existan elecciones. El gobernador no puede impedir que existan las fiestas raves sólo porque las confunde con orgías. Invito a Ramírez Acuña a que asista a una de esas fiestas, para que vea que no son francachelas, sino una simple manera de divertirse y expresarse bailando. El mismo problema de drogas de las raves se puede encontrar en lugares que gozan de buena popularidad. Ese dispositivo fue una burla. Si quieren encontrar narcotraficantes, que busquen en la cartera de clientes de automóviles de lujo.

 

La conclusión provisional

 

Continúan las demandas en la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco. En los periódicos y las estaciones de radio se prodigan testimonios. Se ha convocado para el domingo 12 de mayo a un mitin musical en la Plaza de Armas de Guadalajara para protestar por la redada. El volante es muy escueto: Basta de silencio. Expresión, no represión. Brinda tu apoyo y mesura evitando las armas, el consumo de drogas y alcohol.

El síndrome del Alcalde Panista, y más si le toca gobernar en el Cinturón de Ripalda, es muy simple y su rasgo central es no fijarse en las consecuencias de sus actos represivos, sino en su imposibilidad de evitarlos. Está en su naturaleza y contra ella no le ve el caso a fijarse en las leyes.

REVISTA PROCESO

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