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Se detiene al candidato a pecador para cerciorarse de la
existencia del pecado. No otra es la lógica de las redadas, según
la prensa de Jalisco el reventón policiaco lanzado contra los
reventones de los ciudadanos, la aplicación de la fórmula,
facilona, que moraliza con violencia a los sectores en peligro de
extraviarse en la senda de la virtud. Si, por la presión
ciudadana y el arraigo creciente de la noción de los derechos
humanos, las razzias o redadas han disminuido en la Ciudad de México,
en el Cinturón del Ripalda, o como se le llame a los espacios
tradicionales de los alcaldes panistas, vuelven como estrategia de
contención de la modernidad. Todo, con el apoyo del gobierno
federal panista.
Con todo, la meta primordial de las redadas es el regaño que
filtra el castigo ejemplar. Al despreciar los derechos
constitucionales y los derechos humanos de las personas, al
establecer la inermidad de los que no comparten la ideología del
gobierno (la que sea), las redadas se constituyen en la escritura
en la pared: Nunca creas en la fuerza de tus derechos, porque éstos
son un préstamo o una conclusión siempre provisional de las
autoridades. Resígnate. Tú y tus semejantes aprenderán a la
fuerza que nunca aprenderán bastante, porque el verdadero
conocimiento le pertenece al gobierno.
Basta una llamada telefónica
Un ejemplo límite: a las 12 horas del domingo 5 de mayo en el
municipio de Tlajomulco de Zúñiga, elementos de la Procuraduría
General de la República y de la policía del estado de Jalisco
irrumpen en un rave de duración programada de 12 horas en el club
Deportivo Oro. Acuden también 30 policías municipales que no
intervienen. Los Elementos del Orden, entre insultos y atropellos
físicos, mantienen boca abajo a cerca de mil 500 jóvenes
mientras los escudriñaban.
Las autoridades se explican: Se recibió una llamada telefónica
en Preventel, que denunció la venta de drogas en ese tipo de
fiestas. El subdirector de la policía estatal es todavía más
vacilante en su discurso: En denuncia ciudadana que se presentó a
través del Consejo Estatal de Seguridad Pública, además de la
solicitud de apoyo de la PGR, acudimos al club Deportivo Oro. Al
momento de localizar la revisión se localizó droga tirada, se
aseguró a las personas que la portaban y estaban bajo sus
efectos. Fueron arrestadas 360 pastillas conocidas como tachas,
seis éxtasis (conocidas como tachas, aclaración del autor de
estas notas), 174 sicotrópicas, 620 gramos de mariguana y 13
pipas. También, siete bolsitas con distintas pastillas. La revisión
duró cerca de tres horas y no se eximió ni al velador del club
ni a los 34 DJ presentes, de Guadalajara, la Ciudad de México y
(algunos) de Canadá. Se detuvo a 25 jóvenes de los cuales se
liberó después a 20. (La información, de los diarios Público y
Mural, 6 de mayo de 2002).
El gobernador panista Francisco Ramírez Acuña describe lo
ocurrido: Son acciones muy concretas de la policía estatal, en
donde coordinándonos con las otras policías, no vamos a permitir
que se estén dando este tipo de reuniones de francachelas y
verdaderas orgías. Les pedimos a los medios y a la propia
ciudadanía que nos hagan saber en dónde se están realizando o
se pretenden realizar, para que lleguemos y se impidan... No me
preocupan las quejas por violaciones a los derechos de los
detenidos o revisados por la policía en Tlajomulco de Zúñiga.
Si quienes violan la ley se quejan, pues que se quejen, pero lo
importante y lo primero es proteger a la ciudadanía. Habrá cero
tolerancia a los excesos en raves.
De lo anterior se desprende: a) El gobierno de Jalisco no
admitirá las francachelas y las verdaderas orgías, con lo cual
el criterio aplicado es notoriamente moralista, más moralista que
policiaco, porque se busca proteger la moral y las buenas
costumbres y su idea de francachela y orgía b) El gobierno de
Jalisco, carente de conductos informativos propios, invita a la
ciudadanía y los medios a ejercer funciones policiacas o de
delación; c) Las protestas por violaciones a los derechos humanos
le tienen sin cuidado, porque tras esa excusa se ocultan los
delincuentes, con lo cual, de antemano, el gobernador declara
culpables a los quejosos; d) a la ciudadanía la protege el
maltrato de mil 500 jóvenes para terminar con la captura de
cinco, dos de ellos menores de edad; e) Francamente, no tiene en
el gobierno de Jalisco dónde aplicar la cero tolerancia.
El director de Seguridad Pública de Jalisco, Aldo Monjardín Díaz,
anuncia la institucionalización de los operativos en fiestas
masivas. Y se lanzó a una notable explicación administrativa: La
actuación de los 100 elementos de las diferentes corporaciones
fue conforme a derecho y sólo se portaron rudos con quien estuvo
agresivo. La mayoría (de los agresivos) son gente que son
rebeldes o que estaban bajo los influjos de la droga y el alcohol,
entonces hubo necesidad de apretarles un poquito más la orden, de
gritarles, porque negociar con cada uno de ellos era no llegar a
nada. Desopilante, como alguna vez se dijo. Ahora resulta que: a)
el centro del consumo de drogas son las fiestas masivas, cuya
extinción significará la reconversión devocional de los jóvenes;
b) emplear a 150 policías, con todo y PGR, es el método adecuado
para rescatar a la sociedad capturada por los jóvenes; c) el
maltrato es conforme a derecho y el maltrato admite un gran
eufemismo: apretarles un poquito más la orden. Y todavía dicen
que no hay poesía policiaca.
Con tal que se advierte la vida legislativa, la fracción
panista en el municipio protesta, no por la redada, sino porque al
autorizar los raves se permite este tipo de agravios al reglamento
municipal, y queremos que se sancione de manera adecuada y
ejemplar a los responsables. El regidor del PRD se suma a la
petición de los panistas. Sin embargo, el director de Padrón y
Licencia de Tlajomulco, Ricardo Alfonso Villegas, admitió haber
dado el permiso para la fiesta electrónica.
No sólo el PRD de Jalisco, atento a la protección de la
moral, apoya. También, el director del Instituto de la Juventud,
Raúl Vargas de la Torre, alaba el operativo porque ayudó a
evitar peores consecuencias. Porque no pensar en las muchachas que
van en un plan de diversión, de convivencia y muchas veces los índices,
a los pocos meses, (señalan) que eran muchachas que fueron
ultrajadas o que se enlistan en las estadísticas de madres
solteras. Así que sin los raves no habría explosión demográfica
y sin la sociología gubernamental no habría explicaciones de la
conducta.
Las declaraciones retratan la ética y la lógica de la
administración panista. El secretario general de Gobierno, Héctor
Pérez Plazola, se extiende en su reconocimiento de los
admiradores de la mano dura: El gobierno ha recibido más
felicitaciones que denuncias por el operativo antidrogas. Hay
muchos otros sectores que han visto con buenos ojos que se actúe
en esto, ya en años anteriores habían pasado cosas por el estilo
y desgraciadamente no se atacaron desde el principio. Triste por
no prohibir a tiempo a Mick Jagger y Janis Joplin, el secretario
de Gobierno se alegra al responder a sus críticos: Si nos dicen
en dónde están otro tipo de actos que puedan ser atacados, los
atacaremos. ¡Qué prodigio! Un gobierno que no se mueve si no le
llegan las denuncias. Con razón el jefe policiaco es persuasivo:
Hay imágenes donde parece que están jaloneando a los muchachos,
pero no pasa eso, sino que lo están conduciendo. Por supuesto, el
sector industrial de Jalisco se pronuncia por que se repitan con
frecuencia los operativos antidrogas. Y el presidente de la Canaco
de Guadalajara, Raúl Alejandro Padilla Orozco, califica de
pseudointelectuales a quienes alegan del gran consumo y la gran
venta de drogas en otros ambientes. Es como si, porque mi vecino
es narco, yo ya tengo autoridad para también serlo. No hay: el
rencor de los moralizadores se debe en parte a su pleito con la lógica.
Lo ocurrido según los francachelas
La versión de las jóvenes santamente apañados es muy
distinta. Para empezar, como demuestran las fotos, y en pleno
desmentido de las afirmaciones de la Dirección de Seguridad, los
policías sí iban armados. Y el trato fue muy áspero. Lo que
sigue es un collage de distintas declaraciones, y cartas a los
periódicos, más algunas citas del excelente artículo de la
investigadora Rossana Reguillo:
—La orden fue, ¡Pecho a tierra! ¡Ora, putos! ¡Al piso,
boca abajo! Los policías llevaban armas, escudos, toletes y
perros (sin bozal) para someter a los mil 500 jóvenes se les cateó
hasta por tres policías hombres, algunos Disk-J fueron bajados de
las tornamesas con una pistola en la sien, y ante la avanzada de
la policía la gente tiraba sus mochilas, chamarras y bolsas. ¿Cómo
establecer quién portaba un cigarro de mariguana y quién una
bolsa de tachas? Muchos tragamos tierra y pasamos el susto de la
vida.
Nos apuntaban con pistolas y nos gritaban: ¡Ya se los llevó
la chingada! Un policía me golpeó en la cara, unos ordenaban que
se sienten y otros que se acuesten, y a los que estaban sentados
llegaba otro y le daba un patín para que se acostara y ni
siquiera se ponían de acuerdo. Una chava quiso levantarse a hacer
pipí, le pidió permiso, se lo negaron tres veces y ella se
levantó porque su necesidad era de urgencia y le dieron un golpe
terrible. Algunas mujeres fueron manoseadas. Los DJ se quejan de
que les robaron sus discos.
¿Por qué no hicieron un chequeo previo? Yo no iba a drogarme
ni a vender droga y me trataron como si fuera colaborador del Señor
de los Cielos. ¿Por qué me maltrataron como a un perro y me
tuvieron ahí tragando tierra y aguantando durante horas las ganas
de ir al baño y el miedo por la incertidumbre de no saber bien a
bien qué estaba pasando? Si el gobernador es un retrógrado, eso
no tiene que ser causa de esos actos que atentan contra la
libertad de expresión y de decisión. A mí nadie va a venir a
insultarme por preferir tal o cual género musical. Mejor que el
gobernador haga campañas educativas que hagan conscientes a la
gente de los riesgos que toma con las drogas. Ellos sabrán lo que
hacen.
Pasó el policía y se me quedó viendo, yo levanté la cabeza
para verlo y me agarró y me pegó con su cuerno de chivo o lo que
traigan. Cortaban cartucho, era la primera vez que iba, ya el
trauma te queda, era un rave, no una fiesta clandestina. Todos mis
amigos quedaron en grupos, uno de ellos traía una casa de campaña
y una mochila, una cámara, tres chamarras, un llavero, todo con
violencia física y verbal le fue arrebatado por policías. No se
puede describir la rabia e impotencia que esto causa, golpes y
amenazas bastaron para acabar con todo. Yo no defiendo ni censuro
a los jóvenes que traían droga, si es que la traían, lo que no
se puede tolerar es que tengamos más miedo, porque ésa es la
palabra, miedo, a los policías que a los mismos delincuentes.
Fue un acto de fascismo anticonstitucional. No cuenten con
nuestro voto en las próximos elecciones. El gobernador no puede
impedir que existan elecciones. El gobernador no puede impedir que
existan las fiestas raves sólo porque las confunde con orgías.
Invito a Ramírez Acuña a que asista a una de esas fiestas, para
que vea que no son francachelas, sino una simple manera de
divertirse y expresarse bailando. El mismo problema de drogas de
las raves se puede encontrar en lugares que gozan de buena
popularidad. Ese dispositivo fue una burla. Si quieren encontrar
narcotraficantes, que busquen en la cartera de clientes de automóviles
de lujo.
La conclusión provisional
Continúan las demandas en la Comisión Estatal de Derechos
Humanos de Jalisco. En los periódicos y las estaciones de radio
se prodigan testimonios. Se ha convocado para el domingo 12 de
mayo a un mitin musical en la Plaza de Armas de Guadalajara para
protestar por la redada. El volante es muy escueto: Basta de
silencio. Expresión, no represión. Brinda tu apoyo y mesura
evitando las armas, el consumo de drogas y alcohol.
El síndrome del Alcalde Panista, y más si le toca gobernar en
el Cinturón de Ripalda, es muy simple y su rasgo central es no
fijarse en las consecuencias de sus actos represivos, sino en su
imposibilidad de evitarlos. Está en su naturaleza y contra ella
no le ve el caso a fijarse en las leyes.
REVISTA PROCESO
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