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Cocaína
Errico Malatesta
En 1922 el periódico Umanità Nova
publicó un artículo decididamente antiprohibicionista del veterano ideólogo
anarquista Errico Malatesta (1853-1932) —próximo a cumplir setenta años—, que
fue traducido, difundido y ampliamente debatido por sus correligionarios
españoles de la época, sobre los que siempre ejerció una notable influencia.
En Francia existen leyes severas contra quien usa y quien expende cocaína. Y,
como es habitual, el azote se extiende y se intensifica a pesar de las leyes y
quizá a causa de las leyes. Igualmente en el resto de Europa y en América.
El doctor Courtois, de la Academia de Medicina francesa, que ya el año pasado
había lanzado un grito de alarma contra el peligro de la cocaína, comprobado el
fracaso de la legislación penal, pide... nuevas y más severas leyes. Es el viejo
error de los legisladores, a pesar de que la experiencia haya siempre,
invariablemente, demostrado que nunca la ley, por bárbara que sea, ha servido
para suprimir un vicio, o para desanimar el delito.
Cuanto más severas sean las penas impuestas a los consumidores y a los
negociantes de cocaína, más aumentará en los consumidores la atracción por el
fruto prohibido y la fascinación por el peligro afrontado, y en los
especuladores, la avidez de ganancia, que es ya ingente y crecerá con el crecer
de la ley.
Es inútil esperar de la ley.
Nosotros proponemos otro remedio.
Declarar libre el uso y comercio de la cocaína, y abrir las expendidurías en las
que la cocaína sea vendida a precio de costo, o incluso, bajo costo. Y después
hacer una gran propaganda para explicar al público y poner al alcance de la mano
los daños de la cocaína; nadie haría propaganda contraría porque nadie podría
ganar con el mal de los cocainómanos.
Ciertamente con esto no desaparecería completamente el uso dañino de la cocaína,
porque persistirían las causas sociales que causan los desgraciados y los
empujan al uso de estupefacientes.
Pero de cualquier modo el mal disminuiría, porque nadie podría ganar con la
venta de la droga, y nadie podría especular con la caza de los especuladores.
Y por eso nuestra propuesta no será tomada en consideración, o será tratada de
quimérica y loca.
Sin embargo la gente inteligente y desinteresada podría decir: "Después de que
las leyes penales se han mostrado impotentes, ¿no estaría bien, al menos a
título de experimento, probar el método anarquista?"
Enrico Malatesta, en Umanità Nova, traducido en un suelto anarquista (1922).
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