MANIFIESTO POR LA DESPENALIZACIÓN DE TODAS LAS DROGAS

Las drogas, tanto legales como ilegales, se vienen utilizando desde hace milenios en todas las culturas y civilizaciones de la tierra; se han utilizado en rituales religiosos y civiles, en fiestas, como remedio y cura de enfermedades, y también como alimento.
La historia de las drogas, a través de los últimos 5.000 años, demuestra que es posible su uso racional e inteligente. La "prohibición", moderno experimento del siglo XX impuesto por los USA (Estados Unidos de América), hoy en día única superpotencia planetaria, ha fracasado. En las legislaciones nacionales y en las instancias internacionales, sobre todo la ONU, no se reconoce este desastre.
El costo del intento fallido de prohibir algunas drogas, mientras por el contrario se apoya la venta de otras, como por ejemplo el alcohol, tabaco y fármacos de venta en farmacias (tranquilizantes, somníferos, barbitúricos, etc.), es universal e incalculable. Pone en peligro las libertades civiles, por la aplicación de leyes contra el uso de drogas, y ha tenido como resultado más evidente la criminalización de una parte de la sociedad, en especial trabajadores en paro, jóvenes y miembros de minorías étnicas, sociales y religiosas.
La "prohibición" ha creado un entramado mundial de corrupción, del que ha salido el mayor negocio ilegal que jamás ha existido sobre la tierra. Éste negocio alimenta los más gigantescos grupos criminales (cárteles, triadas, mafias) establecidos en todo el planeta. Sus ramificaciones e influencias llegan a todas las industrias y gobiernos. El sistema bancario internacional funciona estrechamente ligado al negocio multimillonario de las drogas legales e ilegales.
En USA tienen más de un millón de presos/as en las cárceles por asuntos de drogas. En España, a la cabeza en la Unión Europea en el número de ciudadanos/as presos/as (50.000), el 85% de todos los delitos están ligados directa o indirectamente con el consumo o el tráfico de drogas, según datos del propio Estado (Fiscalía Especial Anti-Droga, Madrid).
El estado capitalista occidental, desde la II Guerra Mundial, para mantener el control sobre la población, ha evolucionado hacia una forma "terapéutica-corporativa".
El "estado terapéutico" infantiliza a la sociedad, amparando la ambusda prohibición de ciertas drogas, a pesar de su importancia en la medicina.
Cuando el planeta está contaminado por millones de toneladas tóxicas (en la tierra, en las aguas, en el aire), las leyes actuales sólo observan moderadas multas para los que contaminan. En cambio, para los que quieren cultivar o producir ciertas sustancias milenarias, que otros/as ciudadanos/as desean adquirir, las leyes son draconianas; curiosa paradoja, las drogas ilegales en la actualidad son la "entidad maligna", el chivo expiatorio que lava todos los pecados de occidente. El "anticomunismo" ha sido sustituido por la "guerra" contra las drogas. Esta política legimita en la actualidad el control político-social de América Latina por parte de los USA. Agencias tan importantes del imperio, como la CIA y la DEA, ya participan en la cúpula del narcotráfico mundial, administrando una parte de los beneficios que sirven para la lucha contra las guerrillas y movimientos anti-neoliberales.
En suma, el prohibicionismo ha transformado una cuestión de elección personal y de salud en un drama de dimensiones mundiales.
El "estado terapéutico" administra la prohibición por medio de una basta burocracia represiva de la que forman parte grupos dogmáticos como "Proyecto Hombre"... y sectas religiosas evangélicas, como "Remar" y "Retro", entre otras... El nudo gordiano de su política se basa en la prescripción de metadona, sucedáneo sintético hecho de alquitrán de hulla y aceites pesados.
La metadona funciona en el organismo humano como una verdadera cárcel química. Es mucho más activa y fuerte que la heroína, y no produce ningún placer, además de ser antagonista de los opiáceos.
Ha llegado el momento de decir "YA BASTA" a esta moderna caza de brujas que es la prohibición.
La libertad de automedicarse y tomar drogas debería ser un derecho fundamental: proclamamos que la prohibición objetivamente es un crimen contra la humanidad.

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