- Diario La Nacion
- Martes 24 de enero de 2006
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- Soledad: festejo en
Cosqu�n
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Diez
a�os del "Tif�n"
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- La cantante celebr�
junto a Horacio Guarany una d�cada de carrera en la segunda jornada del festival
folkl�rico cosco�no
COSQUIN.- Noche de domingo. En la pe�a de C�sar Isella se escuchaba un
cantor con ganas de triunfar. A s�lo unos metros, en el escenario mayor, Soledad
festejaba diez a�os desde que fue descubierta en un reducto similar a �ste y lograba
subir con 17 a�os al escenario de la plaza Pr�spero Molina, con un permiso especial de
la Comisi�n Municipal, la anuencia de Julio Mah�rbiz, el gui�o del ex funcionario
menemista Alberto Kohan y la tutela de Isella, como padrino art�stico. Cambiaron muchas
cosas. En esta d�cada, la Sole de Arequito vendi� m�s de un mill�n setecientos mil
discos; pas� de las pilchas gauchas a mostrarse con remeras entalladas y botitas taco
aguja; casi dej� de revolear el poncho ("invento" que termin� por patentar);
se sac� el gusto de cantar no s�lo chacareras furibundas, sino tambi�n canciones m�s
pop de su autor�a, y de meter el folklore, cuando pocos lo hac�an, en c�rculos
televisivos y pel�culas y hasta se convirti� en la cara de productos adolescentes. Todo
como una especie de tsunami tel�rico que arrastr� de todo, incluso a veces a la propia
m�sica nativa.
Ahora, la cantante, que falt� s�lo una vez a la cita impostergable con el festival en
estos diez a�os, fue la encargada de abrir la segunda noche del festival con el
simb�lico grito de "Aqu� Cosqu�n" (seg�n los memoriosos ninguna mujer hab�a
tenido ese privilegio) y cerrarlo con un concierto de m�s de dos horas, un 80 por ciento
de las plazas ocupadas, un clima encendido como en sus buenas noches, gente en los techos
de las casas vecinas que revoleaban lo que ten�an a mano y un fin de fiesta que termin�
aguado por la detenci�n de un seguidor de la Sole que portaba bengalas en su mochila (ver
Apostillas).
La jornada hab�a comenzado puntualmente a las 22 y se extender�a hasta las 4. Pasaron
Los Carabajal con su set de chacareras y vidalas, Mariana Cay�n con una propuesta m�s
llamativa y aparatosa que sustancial en la ejecuci�n de la quena, un Facundo Toro m�s
influido por los sonidos rom�nticos y latinos que por la zamba, un autor como Hugo
Gim�nez Ag�ero junto a una delegaci�n musical de Santa Cruz, y el D�o Coplanacu, a
quienes, a pesar de tener un espacio consolidado en la escena actual, no se les da el
marco que merecen.
El d�o, que este a�o no tiene su cl�sica pe�a, pas� por el escenario haciendo las
canciones m�s criollas de su �ltimo disco, "Coraz�n sin tiempo", acompa�ado
por un viol�n y un piano, y termin� contagiando con su repertorio m�s bailable de
chacareras y escondidos a una platea generalmente ociosa, pero que con los Copla se larg�
a danzar por los pasillos y rincones del espacioso predio. Apurados por los organizadores
y con una puesta demasiada sencilla para un grupo de su relevancia (el tel�n de fondo y
una luz blanca apenas), mostraron que no todos reciben el mismo trato art�stico.
Otros que dejar�an una buena impresi�n fueron los integrantes de la delegaci�n de La
Rioja, provincia que este a�o tiene su propia pe�a con un elenco bien regional. Y
Orlando Veracruz, a fuerza de sus modales paisanos, su postura de gaucho gringo y su
rescate de poetas como Jos� Pedroni y Julio Mi�o, tuvo su reconocimiento. Despu�s fue
el turno de Soledad, que apareci� con la camiseta de la selecci�n de f�tbol con el
n�mero 10 en la espalda.
La "barra" de la Sole
La artista fue recibida con la ovaci�n de esa hinchada futbolera que conforma su decena
de club de fans desperdigados por todo el pa�s y que son una verdadera fuerza de choque
infantil. Fueron las mismas que silbaron cuando el locutor nombr� al m�sico C�sar
Isella, ex director art�stico de la cantante, y que abuchearon cuando en las pantallas de
video apareci� la imagen de Mah�rbiz present�ndola en aquel hist�rico enero de 1996.
Como en sus inicios, cuando algunos medios sosten�an que lo que hac�a era "punk
agropecuario", la cantante comenz� a toda marcha y envolvi� con su remolino
interpretativo a todo el p�blico, que comenz� agitando remeras, ponchos y todo lo que
ten�a a mano, en otro clara referencia futbolera.
Hay mucho c�digo de tabl�n en la m�sica de Soledad, por eso no importa c�mo juegue, lo
que diga o haga, porque va a tener la aprobaci�n de su p�blico. En la conferencia
posterior al concierto declaraba en caliente: "Est�bamos muy nerviosos y no pudimos
hacer el show que quer�amos. Hubo muchas pifiadas, cosas que sonaron mal. Seguro que
despu�s me retan por lo que digo", dec�a con espontaneidad.
Su p�blico disfrut� de principio a fin el concierto, a pesar de que su repertorio es
amplio y sus seguidores son amas de casa con varios chicos al cuidado que se emocionan con
los valsecitos como "Que nadie sepa mi sufrir"; o son adolescentes que saltan y
bailan con "Tren del cielo". Ella pasa del torbellino chacareroso de "Entre
a mi pago sin golpear", " A don Ata" o "De fiesta en fiesta" a la
madurez pop de la canci�n "A donde vayas".
Si algo no pod�a faltar para que su cumplea�os art�stico fuera completo fue la
intervenci�n de su hermana Natalia, en varios temas, y la presencia de Horacio Guarany,
semirretirado, casi sin voz, que apareci� con su verba encendida para sumarse como un
integrante m�s por veinte minutos. Para los folkloristas nost�lgicos fue emotivo volver
a ver al "Potro" subido al escenario de Cosqu�n, aunque sea para balbucear
agradecimientos, meter algunos coros o cantar casi a la manera de un gaucho punk los
versos del cl�sico "Piel morena".