- Diario Clarin
- Domingo 21 de octubre de 2001
-
-
El
hurac�n goza de buena salud
- Pese a la fiebre que desata, Soledad mostr� que
art�sticamente se debate entre la b�squeda y viejos tics.
-
Ustedes saben que nosotros somos medio
de hacer lo que ustedes quieren", dijo textual y naturalmente, Soledad. El recital de
presentaci�n de Libre, su �ltimo disco, mostr� que la oraci�n no fue de circunstancia.
Pese a los tironeos m�s medi�ticos que otra cosa entre folclore y pop
mel�dico, la Sole festivalera y la de proyecci�n internacional, todos los
caminos conducen a esa frase.
Como Sandro, Soledad hace de cada recital un show de complicidades. El di�logo forma
parte de la puesta en escena: muchas canciones parecen una excusa para que la
comunicaci�n en forma de gui�os, de parlamentos sobre el pa�s, sus novios o lo
que sea ocurra. El fen�meno, claramente apoyado en el vivo, tiene su
alucinante correspondencia entre las butacas: el club de fans (en realidad, un comando
que tira papelitos y ataca con aerosoles de nieve), un pintor que le acerca un retrato a
lo Mirtha Legrand, flores y banderas encendidas de amor y nacionalismo.
Entonces, poco importa si la producci�n apuesta a intercalar algunos n�meros de baile
cada cinco o seis temas, o si hay un numero de luces l�ser auspiciado por un
supermercado. Son meros adornitos para un p�blico que se muestra locamente embelesado. Y
pese a que ella en ning�n momento abandona la premisa demag�gica que todo lo rige
("hacer lo que ustedes quieren") y mantiene alto el control y la seducci�n,
algunos esfuerzos de superaci�n art�stica como la interpretaci�n del son Obsesi�n
o de Quiero abrazarte tanto, de V�ctor Manuel pasan desapercibidos entre la
previsible vor�gine de chacareras y chamam�s y el alboroto del p�blico.
Pese a algunos amagues, hay poco lugar para el intimismo. Adem�s de Obsesi�n
donde su voz encuentra el punto justo, Soledad se luce en Canci�n del
jangadero y en la zamba Luna cautiva. En este marco, los temas "con
mensaje" como ella misma define son casi como una concesi�n a algunos
lugares comunes del folclore en general y de Soledad en particular.
Con la direcci�n musical de Gerardo Gardel�n, dos teclados, un bajo el�ctrico, tres
guitarras y dos bater�as, el sonido de Soledad va y viene de la ortodoxia folcl�rica a
la del pop. Las guitarras siguen sosteniendo el pulso m�s caliente del repertorio y se
escuchan saludables y poderosas, los teclados por momentos remplazan lo irremplazable,
como el acorde�n en el chamam� y la chamarra, y la apuesta mayor es al ritmo pegadizo y
bailable.
A la hora exacta de show aparece Natalia Pastorutti para hacer Todos juntos, el
cl�sico de Los Jaivas. La hermana menor se queda en escena, pero Soledad no pierde el
control de la situaci�n. Cuando ya madura el final, ocurren una serie de literalidades:
canta No vale la pena, del mexicano Juan Gabriel, y suben mariachis; en Obsesi�n
toma postura de bolero, se sienta en un taburete con una flor en el pelo y un chico a su
lado que toma, desolado, whisky; en Luna cautiva se ve, en el fondo, la imagen de
una... luna. Despu�s, aparece Alejandro Lerner para acompa�ar en Libre y V�ctor
Heredia en Ayer te v�.
Soledad no busca ninguna sofisticaci�n ni rodeo; s� el impacto constante. Quiz�s
correrse de la presi�n de lo que se espera de ella le genere un marco de riesgo
que la oxigene. Algunos temas de su �ltimo disco van en ese sentido, buscan ese camino.
En vivo, lamentablemente o no, Soledad sigue cristalizada en palabras como euforia o
carisma.
SOLEDAD
Presentaci�n de Libre
Invitada especial: Natalia Pastorutti.
Direcci�n musical: Gerardo Gardel�n.
Lugar: Teatro Gran Rex. Viernes, s�bado y domingo.
Calificaci�n: Bueno