Los humedales
litorales mediterráneos son centros vitales para la conservación
de la biodiversidad, además de poseer un alto valor científico,
genético, didáctico, social y cultural, cuya protección
debe ser ineludible, habiendo sido así reconocido por las más
altas instancias científicas y gubernamentales internacionales, como,
por ejemplo, UNESCO, CE, WWF, UICN... Los humedales litorales meditewrráneos
cumplen un importante papel como modificadores del clima y reguladores de
los regímenes hídricos, destacando su función de barrera
contra la intrusión marina, evitando los problemas de salinización
de suelos y acuíferos, actuando como espacio de recarga de los acuíferos
subterráneos. Al mismo tiempo cumplen la función de aliviadero
en el caso de sobrecarga del acuífero, reteniendo las avenidas y resultando
una muy buena protección contra las inundaciones.
A esto hay que añadir que los humedales litorales mediterráneos
como la Albufera de Oropesa, por su situación estratégica (en
medio de la ruta migratoria de aves a través del Mediterráneo)
son un lugar privilegiado de descanso para la avifauna, que lamentablemente
cada vez encuentra menos lugares para dicho fin, con los evidentes perjuicios
que ello provoca. La Albufera actualmente se encuentra en estado lamentable.
Sin embargo, la conservación, recuperación y buena gestión
del humedal supondría la utilización del espacio natural por
gran parte de las aves que antaño permanecían en él.
Ello comportaría un aumento
considerable del interés recreativo y didáctico-educativo,
cada vez más demandado por nuestros ciudadanos y turistas, que desean
algo más que hormigón a pie de playa. Además, el marjal
ha dejado un importante bagaje histórico y cultural, por cuanto ha
influido notablemente en la conformación actual de Oropesa y por los
usos y aprovechamientos a que se ha dedicado históricamente el territorio
municipal, conciencia histórica que debemos conservar.
La conservación y regeneración
del humedal supone apostar por un modelo de desarrollo sostenible: compatibilizar
la urbanización y el medio ambiente y hacer un uso racional del territorio
que garantice la calidad de vida y turística de los ciudadanos de
Oropesa en un futuro próximo. Un interés general que no debe
verse doblegado por el interés privado de unos pocos.
Quien apueste por modelos de desarrollo sostenible partirá con
indudables ventajas en un futuro. Los ayuntamientos próximos apuestan
por el medio ambiente de forma cada vez menos tímida. Peñíscola
dispone en sus proximidades de un marjal en el que se han invertido más
de 1.200 millones de las antiguas pesetas en la compra de terrenos y en el
que se está invirtiendo medios en su gestión. Además,
su sierra es un parque natural. No es un ejemplo aislado: el Clot de la Mare
de Déu de Burriana es un Paraje Natural Municipal; los estanys
de Almenara o el de Nules son otros ejemplos de esta dinámica.
Es necesario, pues, que la Albufera
de Oropesa sea protegida bajo la figura legal de Paraje Natural Municipal
o cualquier otra que garantice su correcta gestión y potenciación.
Cabe recordar, además, que la legislación medioambiental vigente
obliga a la protección de todas las zonas húmedas de la Comunidad
Valenciana sin excepción, pues ha sido un ecosistema profundamente
degradado que es prioritario conservar.
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Dirección para enviar las hojas: GECEN (Grupo por el Estudio y Conservación de los Espacios Naturales)
Apartado de Correos 1139
12080 Castellón