ESTEPARIA


Mis colmillos destillan sangre
y mis huesos se quíebran
dejando salir el sucedáneo.
Y así para siempre
la vida es un sueño...

Caminando por este suburbio
recuerdo la tragedia del Hindenburg,
!tremenda bola de fuego

La insensatez tiene sentido,
en este lado de la acera solo hay hambrientos.

Me estoy comíendo mis ojos,
mis manos, mis píes, mi cerebro.
Esta llovíendo sobre mi tarde
y mi lobo solitario tiene hambre
de esas ciudades de hombres-corderos,
de mujeres-corderos,
de sociedades-corderos.

Ya escupí el ultimo pedazo de hueso,
devore el ultimo dedo.
Respiro un aire de selva
dentro de esta prision de concreto armado.
Cueva humeda, de espeluznante eco.

Mis colmillos destillan sangre
míentras los cerdos se recréan
en su charco de estíercol.

Esta llovíendo sobre mí
y deseo que las siete plagas de Egipto
hagan de nuevo su aparicion.
Que llovíeran langostas y sapos
y el agua se tornara sangre y fuego
mientras resonara sobre las cabezas
una risa loca,
carcajadas de viento.

Mis píes tropiezan en esta cueva angosta.
En las estrechas calles del mundo
los gritos rebotán y las ideas
danzan, macabras,
la insensatez tiene sentido...

No todo lo que brilla es oro y
en realidad el oro no sirve para comer,
es duro y amargo,
como esos cerdos del charquero.

No. La vida no es un sueño,
amigo Balzac,
sólo un inmenso estíercolero.
Rezaré porque un nuevo Hindenburg
cruce el océano,
como un néon gigante,
!gran aullido de lobo inmenso!.

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