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PENSAMIENTOS
Inversión en Cultura. Espacios idóneos (10-10-2005)
(Jesús Manuel Piedra Sánchez)
El
otro día, sábado, ofrecí un Concierto de 16 obras en Colindres
dirigiendo a la Coral Canta Laredo en su 27 participación de este año. Como
siempre, una parte de los agradecimientos fue para el Sr. Cura por “prestarnos”
el espacio de la Iglesia para poder realizar nuestra labor. Y lo hago con convencimiento
y cariño sincero, desde luego. Pero también aprovecho para lanzar “mis
mensajes”, pues al no tener poder alguno en lo político –que es lo que manda-
(ni falta que hace, por otra parte), aprovecho estos momentos en que hay
bastantes personas y alguien se quedará con la idea, porque nunca se sabe quién
está en los bancos de la iglesia.
Y digo que me aproveché de la situación y
aproveché la situación. A la misma hora, España-Bélgica (clasificación “in extremis” para el mundial) y las últimas noticias de la
inauguración del Centro Cultural Reina Sofía de Valencia ¡Qué envidia!. Y simplemente sobre estas dos premisas, sin llevar a
ninguna conclusión lógica, aireé ciertas ideas –desarrolladas un poco más
aquí-, que ignoro si se las plantean los responsables políticos de cualquier
escala y condición.
¿Por
qué los coros y otros elementos culturales no tenemos más remedio que utilizar
las iglesias para los conciertos? Hablo sobre todo en los pueblos, pero también
puede aplicarse a la capital. No hay más que una respuesta: “No hay otro
espacio idóneo” en función del sonido, para poder desarrollar todo ese ingente
trabajo que se desarrolla año tras año. Sin embargo, el deporte casi siempre
tiene respuestas. Un pequeño pueblo dispone de un polideportivo donde se pueden
realizar casi todas las actividades. Posee uno o varios campos de fútbol y
quizá alguna pista de atletismo. Reconozco que uno no es un gran deportista
físico, pero puedo saber que para entrenarme corriendo no necesito ni un
polideportivo ni una pista. El campo es ancho y las playas también, y
posiblemente más saludables por estar al aire libre. Recuerdo cuando Mariano
Haro venía a Laredo a correr el cross. (¿con una ese o
con dos?). Playa, camino y alamedas; por ahí discurría. Ni que decir tiene que
no estoy contra el deporte, sino al contrario, lo cual no quita para
reivindicar también el querer de mi madre. ¿A quién quieres más, a papá o a
mamá? Y los niños, sabios, dicen: “A los dos”. Pues esa es la filosofía de esta
disquisición.
A veces se oye que el deporte es
de masas, que participa mucha más gente que en la cultura. ¿Si, verdad? Pues no. En algunos deportes, en alguna
competición evidentemente, pero no
generalicemos. Hablamos en los pueblos, pequeños y grandes. Démonos una vuelta
por el “deporte de masas” como es el fútbol, en la tercera división (que es la
más general), y contemos los espectadores en cada partido. Contemos también los
que participan. Veintidós que yo sepa –hasta ahí ya llego-. Y ahora, tomamos un
pueblo medio y analizamos las inversiones en deporte del mismo modo que lo
haremos con la cultura. Y nos
preguntamos: ¿Si en cultura invierto lo mismo que en deporte, tendríamos
parecida expectación, participación y público?. Mi
respuesta es: “Más”. Porque las casas de cultura son motores de actividad
cultural, perfecto, pero a muchas les falta “la
competición”, es decir, las muestras de presentar lo que han aprendido, que se
debe hacer en lugares adecuados. Y salvo excepciones, que también las hay,
muchos centros culturales municipales parecen planteados como sitios donde
matar el rato. Así de crudo y de real tengo que decirlo. Porque, aunque me esté equivocando, ¿por qué no hay
“polideportivos culturales”, es decir, espacios idóneos para “enseñar” la
cultura?. Hay que darse cuenta de que no vale amasar
mucho pan, si luego no tienes horno para cocerlo.
Yo sólo quiero que en los municipios
haya una especie de teatro. Como lo tiene Reinosa o
Los Corrales de Buelna. Donde lo mismo puedo presentar una obra de Teatro, como
un festival completo, o un concierto de un coro de música popular o de música
lírica. Donde haya un piano decente –esa es otra- con el que se pueda acompañar
cualquier tipo de repertorio, desde el jazz hasta la ópera; donde pueda oir a un cuarteto de cuerda con la misma calidez que en una
iglesia. Donde haya un escenario
suficiente para que se suba un grupo de danzas, o una orquesta y un coro. Donde
pueda ver y oir a un actor de monólogos, o una obra
de Sakespeare. O donde pueda representar una zarzuela
aunque sea de dos actos con tramoya limitada. Y donde los espectadores puedan
“oír bien” y disfruten de todo lo que se esta desarrollando, sin que mis pies
se queden gélidos y los glúteos
cuadrados.
Tampoco quiero un centro grandioso en
un municipio. No es necesario, que sí lo es en la capital. Lo que no quiero, es que después de trabajar
tanto y tan incómodo durante años y años, tenga que pedir, por favor, y con el
temor de que me lo nieguen, un espacio para poder presentar lo aprendido, y además -en cierta manera es lógico-, me impidan
hacer el repertorio que tengo preparado porque no sea muy adecuado para una
iglesia. Imaginemos en el deporte, que tras un continuo y trabajoso
entrenamiento no existan un polideportivo, unas pistas, o un campo de fútbol
para poder expresar el resultado de su trabajo. No lo imaginamos. Y es que,
cuando no puede llegarse al final del entrenamiento o del ensayo, con las
garantías necesarias, es decir, a la competición o al concierto, disminuye el
número de los que están y se rebaja el número de participantes que se quieren
incorporar, por falta de motivación.
Cultura y Deporte (Más me gusta Artes
y Deporte, pues el deporte tiene un gran componente cultural). Cada uno lo
suyo, porque son las actividades más necesarias para la formación personal y
donde toda edad es buena para practicarlos.
Pero no le des a mi hermano gemelo alubias y huevo, y a mí sólo me dejes
el huevo. (Seguirá………)
Jesús Manuel Piedra Sánchez
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