Los PROFESORES/AS de CANTO (07-XI-2005)
(Jesús Manuel Piedra Sánchez)
No es mi intención nombrar a nadie
en estas páginas, pues estoy convencido de la bondad de todos los profesores (en adelante, profesores se refiere tanto a hombres
como a mujeres) que se dedican a
la Enseñanza del CANTO por excelencia. Como digo en la página principal de
“Consejos para cantar mejor”, en estas líneas no quiero mirar libros, salvo
para citarlos, sólo quiero recordar. Porque la memoria puede fallar, pero
también encierra una cantidad de caminos, que si los encuentras por otros
lugares, nunca lograrás hallar. Y la frescura de tu intimidad y convencimiento
siempre estará a salvo.
Un gran profesor de canto del
Conservatorio Superior de Madrid –no sé si aún estará en activo e incluso
vivo-, decía que el alumno se olvidaba inmediatamente de su primer profesor, el
que le había enseñado todo el inicio, la base, y lo más importante: “ el amor por el canto, sus posibilidades en esta
disciplina-arte, y todo lo necesario para iniciarse en esta difícil e
interminable carrera”. Luego pasaba a otro profesor, que igual era peor que el
primero, o no le enseñaba casi nada, pero “vendía” sus actuaciones, es decir,
le sacaba al público. En este momento, por lo general, en los currículums de los alumnos ya no aparece el primer
profesor, sino el segundo y todos los posteriores con quienes “perfecciona” su
estilo, su repertorio, etc.
Mirad: He dado con profesores de
canto que fueron grandes cantantes (o cantores) y con otros que no lo han sido
ni lo serán. De aquí mi primera pregunta:
¿UN PROFESOR DE CANTO DEBE SER o haber sido UN GRAN CANTANTE?
--Esta pregunta
hacérosla también para cualquier otra modalidad de la Música. Pianista, compositor, etc.
--He conocido grandes
carreras de música con una negada aptitud para la interpretación. He conocido
compositores que no saben hacer un motete para un coro de cuatro voces. Lo
hacen, sí, pero no hay quien lo cante. ¿Mozart
estudió toda la carrera de música antes de hacer su primera y posteriores
composiciones? PUES NO.
Estudió toda la
carrera de piano antes de tocar fantásticamente para el gran público? Pues NO. ¿Componía
bien? ¿Tocaba bien? SIN DUDA.
--Por tanto ¿Qué SE NECESITA PARA HACER UNA BUENA CARRERA DE MÚSICA,
en cualquier modalidad? –Un BUEN PROFESOR.
--Esta es, sin dudarlo, la mejor respuesta
para mí. Luego está la PRÁCTICA de la disciplina. Y ya partimos de esta
conclusión, si os parece…
--Evidentemente si
hay unas grandes cualidades, si hay unos buenos profesores, y realizas una
excelente carrera en el Conservatorio, ES LO IDEAL. Pero lo último no es lo
imprescindible. (¿Dijeron que Pavarotti no sabía leer a primera vista una partitura
difícil? –Pues eso es muy común en muchos cantantes-). Como en todo, lo
imprescindible es el trabajo continuo. Hay cantantes que cuando ya empiezan a
salir a la luz se lo toman todo por hecho. A algunos les he dicho: “Necesitas
que alguien, aunque sepa menos que tú, te oiga y corrija continuamente, pues tú
solo no te puedes ver los fallos”. Y es una de las verdades en las que más
creo. A muchos cantantes, se les dice que hagan esto o lo otro y de esta
manera; dicen que sí y cuando salen al escenario lo hacen como siempre. Y eso
no es bueno. El canto, como todo en la vida, es un empezar continuo. (repito el vocablo y lo repetiré muchas veces). Y además del
ejercicio diario, como en cualquier disciplina -por ejemplo el atleta- se debe
cuidar la técnica. Y la técnica es algo que ayuda para llegar al mejor
resultado con el menor esfuerzo. También está la forma de hacer llegar al
público cualquier interpretación; la expresión es lo que te va a comunicar con
la gente, lo que va a hacer un espectáculo de tu actuación. Y esa expresión –la
llamamos así para entendernos-, la debes sentir tú pero como todos los
sentimientos a veces te pueden llevar a engaño. Por eso se requiere tener
siempre un “tutor” junto a ti. Es quien va a “verte” la evolución, quien va a
“sentirte” esa expresión, la emoción de tu voz que se dice ahora, aunque
prefiero decir la emoción de tu corazón que se oye y siente por tu voz. Por eso
oirás que muchos cantantes son técnicamente perfectos pero muy “fríos”. Y ¿a
que te gusta más un cantante menos técnico y más temperamental que te haga
vibrar y emocionarte?. Ahí está la gran diferencia.
Ahí es donde yo quiero llegar. La interpretación debe ser fiel a la partitura,
pero es una creación absoluta del arte. Y precisamente en la música la
importancia de la interpretación es vital, pues el compositor crea la obra pero
sólo se ve cuando es interpretada. No pasa lo mismo en otras artes, como la
pintura, escultura, literatura, etc… en las que el
espectador está en contacto directo con la obra. En la Música, el contacto
se establece en la interpretación. Y eso es algo que no debemos olvidar
nunca. Porque luego viene el momento emocional. El compositor crea una obra en
un momento emocional determinado. Igual cambia ciertas partes si la compone en
otro. Pero el intérprete, cada vez que la interpreta puede tener un momento
emocional diferente, por sí mismo, por el tipo de público que le escucha, por
el elemento ambiental donde tiene que desarrollarla, por la imposición del
director de orquesta o directores de escena en la ópera, que pretenden un tempo
determinado o una situación global que intentan hacer llegar al público. Por
eso el cantante debe ser maleable, ser artista integral, ser creador
continuado, flexible, y con todos esos elementos hacer la obra que él tiene que
sentir en su más profundo ser. Por todo,
ser cantante es un estado maravilloso del arte musical. Porque NO SE
OLVIDE que el intérprete primero de la obra es el Director, y el cantante deberá
seguir las pautas que se marcan, aunque ciertamente al cantante, también intérprete,
se le deja su particular creación que realizará poniendo en funcionamiento los máximos
mecanismos técnicos y expresivos que posee y que deben enriquecer la
interpretación general que marca el director. ¿Qué es difícil para un cantante
ser creativo cuando tiene que ajustarse a pautas interpretativas generales que
marca otra persona? Claro; ahí está la belleza de este arte. Otra cosa será
cuando, en concierto de cámara, con piano u otro medio de acompañamiento más
reducido, el cantante quiera desarrollar toda la naturaleza de la interpretación.
(Mucho había que hablar sobre esto).
--Y por todo ello, el
cantante tiene que ser muy “humilde” y saber
cual es su función. No diré que hay muchos cantantes con estas cualidades. Sí
los hay. Pero (el ..pero.. de
siempre…) ¡hay tantos que se lo creen…!
Es curioso, pero como también en todo en la vida, los “grandes” son los que
aparentemente no se lo creen tanto. Lo que sucede es que es tan difícil una
carrera de cantante de primera fila… que yo creo que no valemos todos. Y es
tanto el sacrificio personal, la concentración, el estudio, los ejercicios
–vocales y físicos-, la búsqueda del perfeccionismo, que suelen ir como de otro
mundo… y reconozco que no es extraño. Pero esto no es creérselo, sino
responsabilidad. Ved la cara de un cantante, pianista, violinista, director…
cuando están en la “faena”. Y mirarles
cuando han acabado y ya están relajados. ¡No tiene nada que ver!. En mi modesta “carrera” como director de coro con
muchísima experiencia, puedo sentir la tensión, que no nervios, antes de un concierto. Pero cuando termina
–estoy hablando de algo tan “sencillo” como un concierto de coro-, estoy un
poco “zombi” durante más o menos una hora. Figuraos en el otro nivel, el más
alto; una ópera, un concierto de orquesta, etc…
---Seguimos hablando
del ser creído. Y resulta que los cantantes de “segunda fila” o de “tercera”,
aglutinan, por lo general, una serie de posturas que en nada tienen que ver con
lo expuesto en el punto anterior. Decía antes que hay muchos cantantes que en
cuanto empiezan a salir lo toman todo por hecho. Es verdad. Ya no hay nadie que
les diga cómo tienen que cantar (salvo si quien se lo dice es un director o … de fama mundial…) e inician las críticas a otros
compañeros porque ya piensan que son peores y se preguntan qué harán para
actuar tanto… Quien lea esto, si está en
estos medios de la música, se dará cuenta que tengo toda la razón.
---Retomamos la idea del profesor de canto, que nunca he
dejado, pues todas estas disquisiciones son para comprender mejor su función.
He recibido lecciones de unos 7 u 8
profesores con bastante currículums y que además se dedican
a ello haciendo cursos por distintas federaciones de coros españolas, o cursos
de verano, etc. Tengo que decir, con toda la verdad del mundo, que la técnica
de canto es básicamente la misma y muy sencilla. (Ojo: no estoy diciendo que
sea fácil, sino al contrario). Pero quieren dejar tantos toques personales que
me han vuelto loco. Uno, que lo quiere
probar todo para luego tratar de enseñar lo que pueda a otros (dentro del coro
para que suene mejor, en ningún momento ejercer de lo que no soy), empiezo a
hacer cosas.. Recuerdo no hace mucho un curso que daba
entre otros un “excelente director”?¿ y un cantante
solista… supongo que de oratorio, por la voz… Sí que cantaba bien, pero ese
curso debía ser para coros no para
solistas ---es diferente cantar en coro o de solista, esa es otra---. Pues en
aquél momento después de unos 25 años, había retornado al conservatorio y
aunque mis estudios musicales han sido sobre piano, órgano, etc., me dije que
con mis 44 años y a lo que me dedico en mis horas libres, podía hacer canto
(más que todo, mi vuelta era para comprobar el estado de la evolución de la
enseñanza del Conservatorio –que me defraudó por completo) y me presenté a una
prueba para entrar a 5º con “O Isis y Osiris” y algún aria más.
--Uno puede estar a
vuelta de todo, con mi edad. Pero como adoctrino sobre la humildad en el
sentido de recepción a las cosas vengan de donde vengan porque es en lo que
creo, también trabajé sobre aquélla
técnica que me habían sugerido en el curso …. Cuando en la semana siguiente voy al
conservatorio y me toca repertorio, puse en marcha aquello. Se me queda mirando la profesora… y me dice:
¿Pero… qué estás haciendo??. (…y alguna cosa más… je je …). Y la verdad no
sabía cómo salir, evidentemente por educación. Es un claro ejemplo. (No he
vuelto más a un curso de estos por el principal motivo de que como dije en el
coloquio de Agosto en Santoña, no veo la bondad de que dos de cada coro acudan
a un curso me da igual lo largo que sea, lo máximo 5 días, sino que prefiero que
venga el “profe” y me coja al coro entero durante uno
o dos días. Estoy convencido de que es mejor para cada cantor del coro, y para
el conjunto de mi coral).
--Estoy intentando
decir que en esto de los profesores hay un poco o un mucho de ¡bluff!. También hay cantantes
avanzados de coro que, como han estudiado con fulano y mengano, se lanzan a dar
clases de canto… ¡Cuidado! Estos cantantes seguramente han hecho algunos
“bolos” pero seguramente no han cantado una ópera o un oratorio como solistas,
que también es algo importante, porque quien sabe y puede hacerlo seguro que
tiene unos importantes conocimientos sobre el canto, sobre todo porque ha
estudiado con los mejores y ha practicado
mucho….
--Puse un apunte en
el sentido de que mi vuelta al Conservatorio me defraudó. Ciertamente. En cinco
o seis horas semanales en una carrera de canto, resulta que sólo había UNA HORA
para el canto. Media hora para vocalises y media hora
para repertorio… ¿A que esos no fueron los estudios que siguió
Mozart y otros? Por eso he subrayado la palabra practicado en el párrafo
anterior. No me extraña que con los miles de alumnos que hacen
piano, violín, canto, etc., sólo salgan muy pero que muy poquitos que realmente
se puedan dedicar a la música con todas las garantías. ¿Tendrán alguna
responsabilidad en esto los profesores, además del Plan de Estudios? (Para otra
dejo también la incongruencia de que cualquier titulado de “otra cosa” pueda
hacer la oposición para Profesor de Música de IES con tal de que sepa bien los
temarios correspondientes, por así decirlo, en lugar de concentrarlo en las
personas que tengan títulos superiores de Música. Así nos luce el pelo y así se
incorpora la juventud al arte…. –al revés p’a que me entiendas….).
En definitiva tengo
que decir sinceramente que algunos profesores, más bien, ahora sí, profesoras,
me han gustado mucho. Pero no por sus “novedades” sino por su “NATURALIDAD”.
Porque cantar es como respirar. Nunca me canso de decir que cuando somos niños
cantamos bien. Emitimos bien. Respiramos bien. Y a medida que vamos para
adultos cambiamos todas estas rutinas, como cambiamos otras de comportamiento
general. Y debemos volver a la NORMALIDAD, lo que paradójicamente es lo
difícil. (En la mesa de mi antiguo despacho de trabajo puse una frase mía que
decía: “Hacer que las cosas parezcan fáciles”). A modo de anécdota, recuerdo
que ya desde la primera edición de Operación Triunfo, y también con la edición
de este año, mis cantores del coro me venían diciendo “muy contentos” que lo
que les decían los profesores de la academia sobre respiración, emisión y
muchos de los ejercicios que hacían, ya se los había enseñado yo hace muchos
años… Pues ¡Claro! –les respondía yo. –Si Todo está inventado. Sólo hay que
descubrirlo y saber dónde está.
UN BUEN PROFESOR
/A y un contínuo
trabajo de PRÁCTICA. Estas son las dos
claves, siempre para mí, de poder aprender a cantar bien.
Y ahora varias cuestiones:
-¿Puede ser buen profesor alguien con bajo historial en el mundo de
la interpretación?
-Evidentemente. Por razones de la vida,
alguien puede haber hecho una excelente carrera académica, realizado cursos con
gente interesante, y tener una cierta experiencia interpretativa, quizá corta
pero intensa, trabajando con artistas de primera fila. Luego está su cualidad
didáctica, para hacer entender bien lo que debes aprender.
-¿Puede ser buen profesor alguien
que ha desarrollado una gran carrera y con menos estudios académicos?
-Evidentemente. También. Posiblemente yo
confíe más en esta persona en principio. Porque no sólo se aprende en los
Conservatorios. Se aprende de todo lo que han aprendido y enseñan las grandes
figuras, cantantes y directores, con las
que trabajas a un palmo en el escenario. Pues la experiencia de todos ellos se reflejan en esta persona, que si es “humilde” absorbe todo
lo que le muestran. Por otra parte, la propia experiencia de cada uno es su
mayor riqueza. Pienso firmemente que hay mejores profesionales del canto –como
profesores- en los escenarios que en los
conservatorios. (No estoy diciendo que en estos no existan, sino que hay
menos).
-¿Es una buena escuela un Coro?
-Evidentemente, la mejor para
iniciarse en el canto. También dependerá del director y del repertorio. Y así como estoy convencido de que es bueno para
un director de coro cantar en otro coro
“mejor” con un buen director, también lo estoy que es bueno para un cantante en
sus primeros momentos, incorporarse en
un coro, aunque sea “menor”. Si el director es consciente y conoce, tanto sus propias
limitaciones como lo que debe hacer, buscará una salida excelente a este
cantante. Conozco a varios directores de coro que hacen un trabajo impagable
con sus cantores en el tema del canto. Pues en corto espacio hay que lograr un
sonido homogéneo e incluso hacer cantar solos a
alguien sin experiencia; y eso lo logran sin apuros ellos solitos, ya que
normalmente los coros no disponen de fondos suficientes para financiar un
profesor de canto profesional. Y voy a atreverme a decir que el profesor/a de
canto que no ha trabajado nunca en coros y/o con coros, no puede ser nunca un
buen profesor.
-¿Es
bueno para un cantante en los primeros momentos, cantar solos en bodas y bolos?
-Cuando te lo diga el
“tutor-profesor”. No hay que tener prisa. Todo en su momento. Por la prisa se
pierden muchas cosas, entre ellas, una buena carrera.
¿Es bueno asistir a las Clases
Magistrales de los “prima donna”?
-Evidentemente. Lo que pasa es que
si no tienes un buen nivel no llegarás a comprenderlo todo, seguramente. Pero tienes
que tener en cuenta que los cantantes de primera fila, conocen una serie de
técnicas que posiblemente ni están escritas. Porque han aprendido a salir de
situaciones difíciles poniendo en práctica recursos que conocían pero no
practicaban hasta no tener necesidad y otros que se los habrán tenido que
inventar a la fuerza y les dio resultado. Esto es todo como en la propia vida,
que siempre digo.
¿Se debe hacer caso valoraciones
de personas sin conocimientos musicales, pero con gran afición?
-¡Ay!, Amigo mío. No puedes hacerte idea de cuántas
personas, que nunca estudiaron música, entienden tanto de Música, o más, que
los verdaderos músicos. Claro que no es todo el mundo que parezca que entiende,
en seguida te darás cuenta. Hay personas verdaderamente expertas en cada uno de
los repertorios, fundamentalmente porque oyen mucha música, leen mucho,
comentan en círculos musicales… Ojo con estas personas que, además, suelen “clavar”
su opinión. Y lo hay al revés. Músicos que se dedican sólo a lo suyo y no
entienden, la verdad, mucho de cierto tipo de música. Hay muchos más de lo que
parece.
CONCLUSIONES:
1º.- Desconfía del
profesor de canto que ni tenga una buena carrera académica ni mucha experiencia
cantando. Posiblemente le haga falta el dinero. Siempre hay excepciones. Y un
profesor deficiente puede provocarte pérdidas de voz y lesiones en los órganos fonadores.
2º.- Confía en un
profesor que te corrija continuamente. Porque tu voz la oye él. Tú sólo la
sientes. Y como dije, podemos equivocarnos en los sentimientos.
3º.- Ten la sensación
de que siempre tienes algo que aprender. De ti mismo y sobre todo, de otros,
aunque los consideres menores.
4º.- Practica mucho,
en las clases y en tu casa. Todo el tiempo que puedas. Canta siempre mirándote
hacia adentro, explorando tus sensaciones. Nunca fuerces sino que todo sea lo
más natural.
5º.- Escucha mucha
Música. Escucha muchos cantantes de tu tesitura. Si tienes videos, observa las articulaciones
de su boca en los diferentes pasajes.
El buen escritor ha leído muchísimo
antes de ponerse a escribir. El buen cantante tiene que oír mucho antes de
ponerse a cantar.
6º.- Nunca te quedes
con una duda. Pregunta a tu profesor todo lo que no entiendas y todo lo que
descubras. Valora al profesor que te lo hace entender sencillamente y te repite lo de la naturalidad. Y oblígale
a que, después de un tiempo, te haga una valoración de tus posibilidades. Tú
mismo sabrás si quieres o no seguir. Dependerá de tus ambiciones. Pero que te
hable claro y no te ofendas ni le menoscabes si te dice que para primeros
papeles no vas a tener posibilidades. En todo se disfruta. Mira: Yo quería
haber sido director de orquesta sinfónica. La verdad es que tuve que trabajar
en otras cosas muchas horas y no pudo ser. Pero hago otra labor sencilla como
director de coro y cantor de otro coro. Y no creas que considero
que mi labor es menor que la de un director de gran orquesta, sino al
contrario. ¡A ese le quisiera yo ver enseñando, desde la primera nota, a 40
personas de edad media alta, que ni siquiera saben leer una partitura, preparar
un repertorio de 120 obras que encima suenan bastante bien! Cada uno tiene un
valor, y no puede compararse, está en estadios diferentes. Todos participamos
del puzzle que forma el gran mundo de la Música. Y cada uno tenemos un público
que seguro nos valora.
7º.- Obliga a tu
profesor a hacer repertorio. Que no te deje sólo en los ejercicios. Aunque sea
un repertorio fácil, que te lo haga hacer. Es como si a un ciclista le
tienen siempre en el rodillo sin salir a
la carretera… La PRÁCTICA es lo que te dará confianza y donde podrás
desarrollar los ejercicios de técnica vocal. Si grabas el repertorio en
diferentes fases, tú mismo comprobarás la evolución. Si lo haces conjuntamente
con el profesor, mejor. Así lo analizáis. E intenta, alguna vez, que algún buen
coro te deje cantar con ellos algún programa. Verás que bien te viene.
8º.- Nunca subestimes
a otro cantante. Igual tenía peor voz que tú pero ha trabajado más y mejor, y
ahora está en el sitio que le corresponde. Y tú también. Sé sincero contigo
mismo. Cuando te valores, mira tu trayectoria. Pregunta el por qué. Seguramente
tienes que trabajar mucho más. Nunca lo dejes de hacer. A veces la vida también
es un poco injusta y aquí se refleja de igual modo. Posiblemente te merecías
más y, entre otras cosas, no has hecho la pelota a nadie (otra de las cosas que
sobran en este mundillo en el que los músicos generalmente no mandan, sino que
lo hacen los gestores y los políticos). Ya llegará tu momento si tiene que
llegar; si no, disfruta con lo que tienes, sin acomodarte.
9º.- Si la Música no
es para ti más que un medio, abandona. Si la Música es para ti un fín, dedícale todas las horas que puedas, o dedícale tu
propia vida.
La propia Música te lo va a pagar con
creces. Y entonces podrás cantar, enseñar y disfrutar de Ella. En cualquier
ámbito que te muevas.
10º.- Todas estas cosas
te las tendría que inculcar un buen profesor. Y algunas más. Porque forman
parte de la Actitud de un buen cantante, previa a cualquier preparación técnica
y a cualquier desarrollo posterior. Es mi opinión, repito. Un buen profesor lo
vas a sentir que lo es. Tú mismo lo vas a saber. Y la última cosa: La carrera
de cantante y de músico, en general, no es para hacerse millonario. Sólo las
excepciones, muy pocas. Así que ten muy en cuenta el punto noveno anterior.
Porque sólo así la Música te hará feliz.
Jesús Manuel Piedra Sánchez
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