Salvador Pastore

El Maestro, en todo el sentido de la palabra, el hombre que sabe hablar con tranquilidad hasta el tema mas inquietante y rematar con fuerza sus convicciones de vida...

Pastore se luce con su poesía de la tierra, con olor a mimeografos en tiempos de la clandestinidad, transcurrido entre rucas mapuches en Ralco y con voz calma de Profesor íntegro.

Los dejo con el Maestro el gran Salvador Pastore...

 

1- Utopías.

2- Sombras de Lonquén.

3- Regresos.

4- Amar historias.

5- Mientras nos convencen.

 

 

 

Utopías

(Feb.1981)

 

Si tomo

tu cintura

y me pareces

la tierra

rodeada

de cometas.

 

Y vas

cargando flores

como un cántaro

de greda.

 

Si buscando

en la galaxia

el rocío

moja tus

párpados

y sediento

bebo

cada gota

para disfrazarme

de lluvia.

 

Y te

beso

como una tempestad

a la hiedra.

 

Habrá

un día

primaveras

como sinónimos

de humanidad

y habrás

sembrado

de hijos

este castigado

continente.

 

Si tomo

tu cabeza

entre mis manos

y construyo

un nuevo sueño

y cantando

sonriendo

saltando

repartimos

panes en la plaza.


Si tomo

tu cintura

y eres la tierra

Eres

el volcán

y saldrán

millones

de hijos.

 

Por que

desde las

selvas

y las ciudades.

 

Desde

las barricadas.

 

A pesar

de los desaparecidos

o torturados

Haremos

un día

parir un nuevo planeta.

 

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Sombras de Lonquén

(1981)

 

Llegaron

una noche,

agazapados como delincuentes.

 

Realmente

a todos los rincones

de la geografía amada,

mi amada geografía.

Somos los que levantamos

las pirámides,

los templos,

los rascacielos.

 

Damos la ribera

para que el río

mueva el tiempo

en la historia.

 

Todos reciben las monedas

todos en el banquete,

todos los criminales

Nosotros no.

 

Somos los acribillados

Todos viven en sus hospitales

todos cursan las universidades

todos viven en su mundo.

 

Nosotros, no.

 

Llegaron

un día

o una noche

drogados por la muerte.

 

Realmente

en todos los rincones

de la patria,

mi amada patria.

En limusinas al cóctel,

en yates al carnaval,

en aviones al desfile.

 

Todos llegaron a la fiesta.

 

Nosotros, no.

 

Somos la multitud,

la masa,

la humanidad.

 

Y rompieron vidrios

golpearon las mascotas,

insultaron a los ancianos.

 

Violaron estanterías

escupieron pisos

y muros.

 

A la calle

nos sacaron

a culatazos.

 

En medio

de la noche

encapuchados y maniatados.

 

Derribaron

tu rostro

y la multitud,

la masa,

la humanidad cayó.

 

Caí hombre,

caí hermano,

caí mujer,

caí pueblo.

 

Nos pasearon

las noches

por sótanos

y rincones.

 

Somos

los torturados.

 

Nos convirtieron

en huesos

y huesos aun continuamos detenidos.

 

Nos convirtieron

en cadáveres

y cadáveres fuimos por las cárceles.

 

Somos

los muertos

y aun muertos nos dinamitaron.

 

Pero nos negamos

a morir,

Nos acribillaron

nos raptaron de las tumbas,

nos cubrieron con cal

Pero aun a través del

concreto respiramos.

 

Jueces y asesinos

fueron perdonados.

 

Y acribillados,

raptados,

sepultados,

presos

seguimos en las calles

en la multitud,

en el hombre.

 

Somos los Maureira,

somos los Fernández,

somos los de Cuesta Barriga.

los de Peldehue.

 

Nos dispararon

por la espalda,

pero aun seguimos

Caminamos en los pechos

construimos con nuestros hijos.

 

Somos

los que levantamos

al mundo

para sembrar el planeta de fiestas.

Volver

 

 

Regresos

 

Siempre

hay diferencias sustanciales

entre lo de ayer

y lo de hoy.

 

Cuando creímos

tomarnos

las calles

o enfrentábamos

la represión.

 

Y nos abrazábamos

detrás del kiosco

mientras el guanaco

doblaba

las conciencias

y nada era coincidencia.

 

Por que encontrarnos

con un santo y seña

era de vida y no de muerte,

ya que la muerte

era un estado perpetuo.

 

Todo ocurría entre

el plan comunal

o el plan regional.

 

¿ Dirías hoy

que fueron tiempos felices?

Recuerdas

cuando hacíamos el amor

sobre los panfletos

y quedábamos

delatados por la tinta del mimeógrafo

o cuando nos vestíamos

de prisa

por que en ese mismo instante

un vehículo en actitud

sospechosa paraba frente a la ventana.

Estaba todo previsto,

saltar por la casa del vecino,

tomar el pasaje angosto

y separarnos

sin besos y temblando,

sin saber si volveríamos a encontrarnos.

 

Que manera de amar la vida

y soñar por el mañana.

 

¿ Dirías hoy

que fueron tiempos felices?

Avisar la hora

de llegada

es un hábito

que hasta hoy mantenemos.

La espera por el retraso

era angustiante.

 

Cuántas veces

esperé bajo el farol

y corrían unas lágrimas

junto a cada minuto.

 

Luego ver

el microbús a la distancia,

Jamás quise

tanto esos encuentros.

 

Tú bajando

del microbús

saber

que estabas y que sonreías.

 

Hoy regresó

el dictador

Pensé que bastaba

la indiferencia.

 

¿ Dirías

que fueron tiempos felices?


A veces

a lo lejos sonaban

los disparos

o estallidos

y entre la sombra

buscaba bajo

las sábanas,

te besaba la frente

tomaba tus manos

y dormía nuevamente.

 

Entre ayer y hoy

van 20 años.

 

No temo

por tus retrasos,

sigo buscando

bajo las sabanas.

 

Fue un amor

distinto.

Era como un río

serpenteando,

te buscaba

serpenteando

con miedo

entre la muerte.

 

Fue un amor

valiente.

¿Dirías hoy

que fueron tiempos felices?

Cabe también

otra pregunta.

 

¿ Habrá amores como éste?

Entre el ayer

y hoy solo

esto se mantiene.

 

Mi amor,

los sueños

la esperanza...

 

Hoy regreso

el dictador.

Que importa,

hoy llegaré

puntual.

 

Aún somos felices.

Volver

 

 

Amar historias.

Era como

un amor de viejos

tu me protegías

yo te protegías.

 

Andábamos

entre la muerte.

 

Entonces

para buscarte

en las cuarteles

legalizamos y

firmamos

papeles.

 

Reivindicamos

el matrimonio.

 

Fue distinta

la historia.

 

Andábamos

con pasión.

 

La

revolución

recorría

pintando

las esquinas.

 

Armábamos

molotov.

 

Bebíamos

la última copa

cada noche.

 

Nos andábamos

con pasión.

 

Derribábamos

auroras

en silencio.

 

Eramos

grito,

patria

rebelión.

 

Fuimos

transparentes

no recibimos

becas.

no visitamos

Europa.

 

Nos andábamos idealistas,

borrachos

y amantes.

 

Extraños

y anónimos.

 

Nuestro

amor

tiene de historia.

 

Tiene

de vida

y de muerte.

 

Tiene de

héroes,

los que no aparecían

en la prensa.

 

excepto

en el obituario

o cubiertos

con un periódico

desgajado.

 

Hay quienes

piden olvido,

que abandonemos

las estaciones.

 

Que construyamos

alta tecnología

Vender

cursos a empresas.

Globalizar y

canjear los muertos

por bonos del mercado

Mirar

al futuro,

borrón

y cuenta nueva.

 

No comprenden

la pasión

de amarte

en presente

con el pasado

hacía el futuro.

 

Quizás

entre tanto mate

y araucaria.

 

nos fuimos

haciendo tierra.

 

Y somos

mitad huinca

mitad pehuenches.

 

Vamos

por antiguos

ramales,

viejas

estaciones

recorren

nuestros cuartos.

 

Abriendo tajos

en la mina,

abriendo

surcos,

rompiendo

hachas contra

el quillay.

 

No puede

el anden quedar vacío

y dejar

solo olvido,

derribar andamios.

 

Primero

hubo un muerto

al siguiente

día veinte

luego

muertos en el río

y muertos

en las esquinas.

 

Un tiro

sobre Víctor

dos tiros sobre Víctor

miles

disparando

cañones contra Víctor.

 

Casas

trizadas

por impactos,

muertos

arrancados

de sus tumbas

para desaparecerlos

aún después de desaparecidos.

 

Como olvidar

sin morir

o perder

el alma.

 

Aún quedan

estaciones

esperando tranvías

y conservo

fotos

de los ramales.

 

Aún quedan

brochazos

en los tajamares

del Mapocho.

 

Por que nos

andábamos con pasión

Después

volamos torres

por que a oscuras

amamos

la libertad

y hacíamos

temblar al Dictador.

 

Teníamos

esperanzas.

 

Pero tu

rostro

impreso

en la foto

sobre mi pecho

me hace seguir

presente.

 

Tu recuerdo

y la razón

de las estaciones abandonadas

o los tranvías

derrumbados en la berma.

 

Sabías

que cuando abren

con un yatagan

el vientre,

el agua inunda

cada espacio

y los cuerpos

caen al fondo

y se confunden

con la arena.

 

Eso hicieron

contigo

Ricardo.

 

Como ir

de compras al mall

y callar

la historia.

 

Después

de eso

los muertos

en las calles

son lo cotidiano

Ya nadie

dice nada.

 

Entonces

mueren quemados

Siete niños

en la cárcel de menores

y nadie

dice nada.

 

Menos por los

25 asfixiados

por que

el gendarme borracho

no abrió las rejas.

 

Podrá

que nos hablen

de Aldea Global.

 

Correos electrónicos

Portales punto com.

 

Chat

,videoconferencia.

Pero aún siento el

dolor profundo.

 

Y no estoy

dispuesto

a bajar

indiferente

desde el metrotren.

 

Acaso

se puede tener

un presente

olvidando el pasado.

 

Tampoco

es venganza

es cosa de mirar

Las páginas

web de nuestros mártires

Las becas

de compensación para los hijos.

 

Ellos querían

a sus hijos profesionales

pero los

sacaron

a las 4 de la madrugada.

 

Llamaron a la guerra

Operación Cóndor

Helicópteros

de la muerte.

 

Militares

héroes disparando

por la espalda.

 

Guerra contra

obreros

y niños.

 

Cuando la salud

me acompaña

voy con su foto

en mi pecho

a reclamar

tu cuerpo.

 

Hay

estaciones vacías

que se

llenan de estudiantes,

con carnavales

y batucadas.

 

Van los funeros.

Escupen sus

nombres

rayan nuevamente

las paredes,

palomean las

calles

enrostrando

a los criminales.

 

Podrán estar viejos

y decrépitos

pero llevan

la sangre en sus huellas.

 

Cuando traten

de tirarse

a los rieles del metro

sus fantasmas

los detendrán

no podrán suicidarse

vivirán

hasta el último exhalo

es vuestra condena

sobrevivir

aferrado a los

recuerdos

de los golpes

que dieron un día.

 

De las bala

que entro

por una vértebra.

 

De un hueso

roto.

 

De un alarido

en medio de la noche.

 

Serán sus fantasmas

y morirán viejos

temblando,

sin mirar a sus hijos

a los ojos.

 

Sin acariciar

un rostro amable

por que morirán

solos ,

con la agonía

de los fantasmas.

 

y con los carnavales

de los que hoy

recorren las calles

pidiendo

lo que sus abuelos,

lo que sus padres.

 

Y sabrán

que no triunfaron.

 

Por que

seguimos amando

y nos juntamos

a cantar

y leemos poemas.

 

Hasta a veces

seguimos siendo felices.

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Mientras nos convencen

 

Tu estabas

lejos

en otros territorios.

 

Mientras

yo veía desmoronarse las torres.

 

Lloraban

los neoyorkinos

por que era terrible

encontrar la guerra

en la entrada de Manhattan

en el living

de su casa.

 

Caían bombas

que no eran bombas.

 

Explotaban

vidas incrustadas en medio

del majestuoso progreso.

 

Mientras la bolsa de Tokio

ardía en alza

por el petróleo,

el segundo avión

impactaba las torres

y las transnacionales

ganaban millones de dólares.

 

Los operadores

transpiraban extenuados

compraban y vendían.

 

Desde ventanas

saltaban hombres y mujeres.

 

Aplastados

sucumbían los voluntarios.

 

El fuego

consumía las almas.

 

Algunos

en directo

entre comercial y comercial,

sorprendidos,

estupefactos,

asombrados

seguíamos

los acontecimientos

como si fuera

el mundial de fútbol

frente a la pantalla.

 

El pipermeter

rompía recores.

 

A los canales llamaban

los agentes

Se adquirían

los mejores segundos.

 

Entre explosión y explosión

mayor era la audiencia.

 

La gente consumía

pizzas y gaseosas.

 

El reparto

a domicilio

y oficinas

no daba abasto.

 

Taxis,

motocicletas,

hombrecillos

corrían con

combos-ofertas.

 

Los casinos

quedaban vacíos.

 

La muerte en 28 pulgadas

era colosal,

nítida.

Solo el viaje

a la luna causo tal revuelo.

 

Mientras

tu estabas en otros territorios.

 

Bebías mate

y comías sopaipilla

con pebre.

 

Han pasado meses,

y siguen cayendo

bombas en los patios.

 

Harapientos

y hambrientas bocas

Alzan la vista

para ver como el progreso

en los superB-27

o el estratégico F-16

desparraman muerte

como si fuera

una noche de juerga

y las granadas fuegos artificiales.

 

Bombas

con grafitis,

noche de brujas en carnaval.

 

Ahora nos quieren

convencer

que la muerte es necesaria.

 

Hay que aniquilar

el terrorismo.

 

Es ofensiva

de la libertad,

la guerra santa.

 

A pasado un tiempo.

 

La hora

de las noticias

bajo de ranking.

 

Ya, no es Manhattan

o New York.

 

No es París

o Londres.

 

Es la mierda,

un país

de escombros

de hambrientos y

analfabetos

antioccidentales.

 

Que la guerra

tiene errores.

 

Que los terrorista

se ocultan en hospitales.

 

Tratan de convencerme

mientras frente

al televisor

un niño

descuartizado

dejo sus ojos

pegados en

el cielo.

 

El B-27 e colosal

ave mitológica

magia del progreso.

 

Y ahí quedó,

sin lágrimas, sonriendo.

 

Creyendo

que eran

bolsas de arroz y confites.

 

Caramelos

del mundo occidental.

 

Mientras

tu compartías

con los Pehuenches

del Alto Bio-Bio

y Ralco Lepoy.

 

Esos peñis alegres

que también mañana

verán como el progreso

inunda sus patios.

 

Y asfalta

sus cementerios.

 

Por que los huincas

necesitan

más kilovatios

para sus deslumbrantes

y oscuras ciudades.

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