VIETNAM Bueno, pero ¿qué hay en Vietnam?. Era la pregunta que me hacían todos los amigos, cuando les comentaba mi intención de viajar hasta allí. Y en Vietnam hay una gente majisima y amable, a la que todavía no les ha afectado el turismo, lo que no se puede decir de numerosos países. Recorrer las escasas carreteras del país, es una buena manera de impregnarse de la vida rural, que todavía impera. Las tumbas en medio de los numerosos campos de arroz, los niños montados sobre búfalos de agua, como si de caballos se tratasen, las mujeres conduciendo manadas de gansos por los caminos. En la antigua capital del país, HUÉ, se encuentran las Tumbas Imperiales y lo que queda de la Ciudad Prohibida, arrasada por los colonialistas franceses. En la espectacular bahía de HALONG, estan las famosas y numerosas, alrededor de 1600, islas de piedra caliza, comparadas con inmortales piezas de una partida de ajedrez, que aun se esta jugando. El mercado flotante de CAN THO, en uno de los ocho brazos del delta del río Mekong, donde se comercia y se vive en barcas, y los múltiples colores y olores de sus mercancías, son un espectáculo para los sentidos. La extensa HO CHI MING City, antigua SAIGON, donde aun se puede palpar el ambiente colonial francés en sus grandes avenidas y en la Catedral de Notre Dame. En la capital HANOI, podréis ver la Pagoda de un Pilar, que es una de las mas bellas del país. Si por cada una de estos lugares, Vietnam merece un viaje, lo que termina de enamorar al viajero, son las regiones interiores como BUON ME THUOT, aun abandonadas por la mano del gobierno central, donde cuando llueve, y esto sucede bastante a menudo, los caminos se convierten en trampas de barro, que cada persona sortea como buenamente puede. Allí puedes visitar algunas de las numerosas aldeas de las minorías m'nong y ede, y poder ver su estilo, aun primitivo, de vida. Se basan en sociedades matriarcales, y así, cuando una joven pareja se casa, se van a vivir a la choza de la madre de la novia, haciendo estancias nuevas para poder cobijarlos. Pero lo que mas impresiona, es ver la mirada de inocencia en los ojos de los niños. Nunca habréis visto una mirada así, en ningún lugar adonde halláis ido.