por J.R.R. TOLKIEN
En el principio estaba Eru, el Único, que en Arda es llamado Ilúvatar;
y primero hizo a los Ainur, los Sagrados, que eran vástagos de su pensamiento,
y estuvieron con él antes que se hiciera alguna otra cosa. Y les habló y les propuso
temas de música; y cantaron ante él, y él se sintió complacido. Pero por mucho
tiempo cada uno de ellos cantó solo, o junto con unos pocos, mientras el resto
escuchaba; porque cada uno sólo entendía aquella parte de la mente de
Ilúvatar de la que provenía él mismo, y eran muy lentos en comprender el canto
de sus hermanos. Pero cada vez que escuchaban, alcanzaban una comprensión
más profunda, y crecían en unisonancia y armonía.
Y sucedió que Ilúvatar convocó a todos los Ainur, y les comunicó un tema
poderoso, descubriendo para ellos cosas todavía más grandes y más maravillosas
que las reveladas hasta entonces; y la gloria del principio y el esplendor del
final asombraron a los Ainur, de modo que se inclinaron ante Ilúvatar y
guardaron silencio.
Entonces les dijo Ilúvatar: -Del tema que os he comunicado, quiero ahora que
hagáis, juntos y en armonía, una Gran Música. Y como os he inflamado con la
Llama Imperecedera, mostraréis vuestros poderes en el adorno de este tema mismo,
cada cual con sus propios pensamientos y recursos, si así le place. Pero yo me
sentaré y escucharé, y será de mi agrado que por medio de vosotros una gran
belleza despierte en canción.
Entonces las voces de los Ainur, como de arpas y laúdes, pífinos y trompetas, violas
y órganos, y como de coros incontables que cantan con palabras, empezaron a
convertir el tema de Ilúvatar en una gran música...