|
NUEVOS
PRODUCTOS
Lanzar un producto al mercado
Juan Javier Alvarez
Para lanzar exitosamente un producto al mercado, hay que
recorrer un largo, y a veces azaroso camino. A modo de resúmen, hemos
incluido algunas sugerencias que le permitirán afrontar esta tarea sin
mayores sobresaltos.
Pasos necesarios para lanzar un nuevo
producto al mercado
Percibida una necesidad a satisfacer, hay que realizar un Estudio de
Mercado que nos permitirá conocer:
-Las condiciones de entorno
(socioeconómicas, demográficas, cambios culturales y tecnológicos, etc.)
que tornen interesante el lanzar un nuevo producto. Como es lógico, hay
que considerar las cosas también a largo plazo. ¿Cómo podrá cambiar este
escenario en el futuro? ¿De qué manera nos afectará? ¿Cómo responderemos a
eso?
-A nuestro cliente-meta (sus características, hábitos de
compra y consumo, modalidad de pago, ubicación, etc.) para llegar, por
ejemplo, a responder preguntas del tipo:
-¿Quién puede influir en
la decisión de compra? -¿Quién realiza la compra? (por ejemplo,
dentro de una familia) -¿Quién usa realmente el producto? ¿Cuáles son
sus preferencias?
-A los competidores existentes (productos
similares, su cuota de mercado, volúmen de ventas, posicionamiento,
canales de distribución empleados, fortalezas y debilidades)
-¿Qué
estrategias aplicarán en el futuro? -¿A qué nuevos mercados se
abocarán? -¿Qué novedades están desarrollando?
-Los
productos sustitutos existentes en el mercado.
-Lo que el cliente
esperaría obtener del nuevo producto, cómo, cuándo y a qué precio
(prestaciones, envase, servicios postventa, etc.)
-La determinación
de zonas y volúmenes de venta.
-La estrategia publicitaria y
promocional más adecuada para llegar al cliente-meta.
Una
consideración importante: de igual forma que determinamos FODA
(Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas) para nuestra empresa
en general, hay que hacerlo para cada producto en particular, en base a
todos los datos recogidos y a las características y posibilidades
existentes al momento. Aprovecharemos las Oportunidades de negocio que el
entorno brinda, minimizaremos nuestra exposición a las Amenazas existentes
(o intentaremos cambiar una Amenaza tornándola en Oportunidad),
potenciaremos y nos apoyaremos en nuestras Fortalezas reduciendo también
nuestras Debilidades internas.
Acerca del producto en sí, lo
primero que debemos hacer es elaborar conceptos que hagan énfasis en lo
que se determinó como relevante para los posibles clientes. ¿Un detergente
que quite rápidamente la grasa, sea muy rendidor y cuide las manos, por
ejemplo?
Luego volcaremos esto en el diseño de las características y prestaciones,
que será sometido al juicio de un conjunto de potenciales clientes; éstos
le compararán con las prestaciones de productos similares de la
competencia, y se analizará también si el concepto de producto que
pensamos producir satisface las quejas y reclamos habituales que no cubren
hasta ahora los competidores.
Es tiempo de pensar en el
volúmen estimado de ventas y la manera de alcanzarlo. Aunque todo esto dá
paso a una pregunta: ¿Es factible realizar el producto? ¿Podemos
producirlo en serie con las instalaciones y recursos existentes? En caso
afirmativo, se desarrolla un prototipo, que es probado tanto por el equipo
técnico, como por posibles consumidores.
Conociendo los costes y
tiempos requeridos para su fabricación, y estimando su volúmen y
proyección de ventas, podemos establecer el margen de beneficios. ¿Será
rentable?
Llegados a este punto, estamos a las puertas de
poder lanzarlo controladamente al mercado. Pero no a todo el mercado (un
país, por ejemplo), sino a una población representativa. Este "banco de
pruebas", totalmente real, nos permite predecir cuál será la suerte de
nuestro producto en la totalidad del mercado, a la par de corregir
aquellas deficiencias que se observen. Pero probarle de esta manera
también conlleva un cierto riesgo: estamos alertando a la competencia
sobre su inminente lanzamiento masivo, y con esto le damos tiempo para
contraatacar las ventajas diferenciales.
Una vez puesto de
lleno en el mercado, con el soporte publicitario y promocional previamente
definido, resta instrumentar los mecanismos de control y seguimiento
pertinentes para adecuarlo a cambios e innovaciones a lo largo de su ciclo
de vida.
Cuando queremos relanzar un
producto
-En este caso, debemos partir (como siempre) de un
Estudio de Mercado que nos diga las causas que originaron nuestro fracaso
anterior, tanto en las ventas como en la aceptación del producto. A modo
de ejemplo, enumeramos las siguientes:
-El producto no tiene
clientes todavía: se ha lanzado una innovación tecnológica sin que sus
potenciales clientes estén suficientemente informados acerca de sus
ventajas, o estén preparados para su uso.
-No cubre una necesidad
real: es más un enamoramiento de sus gestores, que creen que será un
éxito, que un satisfactor de cierta necesidad.
-Las ventas del
producto no son las previstas porque no existe tanta demanda: error muy
común cuando se carece de estudios sólidos de mercado, y se obra más por
intuición de los directivos que sobre datos
contrastados.
-Los clientes no perciben la diferencia entre
nuestro producto, y el de la competencia: sea por una equivocada
estrategia de comunicación, o bien por una ausencia de factores
diferenciales, lo cierto es que nuestro producto acaba siendo "uno más" de
los ya existentes en el mercado.
-Mala distribución: elección del
canal equivocado, desabastecimiento en puntos de venta, falta de
coordinación con el inicio de la campaña publicitaria,
etc.
-Problemas con el precio: el cliente no responde bien al
comparar la calidad del producto, con su precio. ¿Le considera muy caro
para lo que es? ¿O tal vez sospecha de su calidad, al ver un precio
barato?
-Con el tiempo, demuestra que no es rentable: múltiples
causas, pero entre ellas figura la utilización de precios muy bajos en la
intención de penetrar rápidamente, o el librar constantes guerras de
precios con los competidores más solventes y poderosos, que terminan
desangrando a la empresa.
-Problemas con el envase: sea porque no
es reciclable, o su tamaño o forma lo hacen poco
práctico.
-Problemas con la marca: puede deberse a que sea un
nombre de dificil retención, o poco sugestivo.
-Fallas de diseño o
producción: el producto presenta defectos que se hacen evidentes en
determinados momentos, o bajo ciertas condiciones de
uso.
-Perpetuar el mismo diseño y prestaciones aunque pase el
tiempo y evolucionen las tendencias: quedarse con el desarrollo original
sin innovar ni mejorar cosntantemente, hace que seamos muy vulnerables a
la competencia. Salvo que nuestro producto se transforme en líder
indiscutible, apreciaremos también un descenso en el volúmen de
ventas.
-Competidores poderosos: cuando el mercado cuenta con
competidores posicionados como referentes indiscutibles, con grandes
cadenas de producción y distribución, equipos de venta fuertemente
motivados y una considerable cuota de mercado, enfrentarles con un
producto cuyas ventajas puedan ser superadas con facilidad es exponerse
directamente al fracaso. Otras veces, el error está en no anticiparse a
las estrategias de la competencia, actuando reactivamente (y muy tarde,
cuando ellos ya lanzaron una mejor oferta) en vez de hacerlo
proactivamente.
-Campaña publicitaria equivocada: no se ubica
en los medios habituales de nuestro cliente-meta, o porque no destaca las
ventajas diferenciales del producto, no ayuda a un posicionamiento claro,
o bien porque fracasa en su intento de afianzar la marca.
-Fuerza
de venta con escaso entrenamiento, o poco motivada: cualquiera de estas
causas hará que las ventas no alcancen la cota
esperada.
-Lanzamiento en el peor momento: han cambiado las
condiciones socioeconómicas, se produjo un hecho que por su relevancia en
la opinión pública dificultará la venta del producto,
etc.
-Canibaliza a otros productos de la empresa: con lo que en vez
de sumar clientes, los toma de los ya existentes.
Conocidas las
causas, estamos en condiciones de corregir nuestros errores, reformulando
estrategias y cambiando inclusive su posicionamiento. Para acceder a
nuevos segmentos de clientes potenciales podríamos "desnatarlo", es decir,
quitar ciertas características de alta calidad y con ello reducir su
precio para tornarlo accesible a un amplio conjunto de la población.
Podríamos incluir premios o gratificaciones en su lanzamiento, o
combinarle con otros productos de nuestra gama. Si cabe, reformular
totalmente su envase, forma de distribución y publicidad, pero cuidando
siempre que el relanzamiento no afecte negativamente nuestro prestigio,
imagen y valor de marca.
Una vez en el mercado, cómo
ampliar la vida de un producto
Ningún producto puede permanecer
en el mercado eternamente, cosechando éxitos. Tiene su ciclo de vida
(desarrollo, lanzamiento, crecimiento, madurez y declinación) No obstante,
es posible mantenerlo rentable por más tiempo si:
-Se accede a
nuevos segmentos de posibles consumidores.
-Se amplían sus
prestaciones, mediante la innovación (telefonía móvil, por
ejemplo)
-Se motiva un aumento en su consumo, al exponer usos
alternativos hasta ahora no mencionados (con esto se consigue vender más a
los clientes existentes, y captar otros que deseen incorporarlo en
reemplazo)
-Está integrado como parte importante e indisoluble en
el resto de nuestra gama de productos (sucede con paquetes de software que
se enlazan entre sí)
Precios: el eterno
dilema
Establecer correctamente el precio de nuestro producto
debe llevar aparejado, entre otras cosas, que:
-Podamos hacer
frente a la competencia y sus precios.
-Cubramos nuestros costes y
obtengamos cierta ganancia que nos permita crecer, y no quedarnos siempre
como estamos.
-Sea percibido por nuestro cliente como justo y en un
todo de acuerdo con el nivel de prestaciones y calidad del producto. El
cliente, por motivadores intangibles (prestigio, sentido de pertenencia,
status, etc.) puede estar de acuerdo, y de hecho exigir, que un
determinado producto se pague a un valor elevado. Tengamos en cuenta,
además, que todo precio se compara con uno llamado "de referencia"; si un
CD de música vale en el comercio un cierto monto, y una revista lanza una
oferta promocional que incluye un CD similar, a la tercera parte de su
valor, el consumidor percibe rápidamente el valor de la oferta,
simplemente comparando ese precio con lo que generalmente cuesta ese CD en
el mercado.
-Nos permita conseguir una significativa cuota de
mercado. Hay que recordar que cada variación de precios influye en un
mayor o menor volúmen de ventas. Nuesto objetivo consiste en fijar el
mayor precio (siempre relacionado con el de la competencia, y también de
acuerdo a lo que puedan pagar los clientes) para obtener con ello dos
cosas: el mayor volúmen de ventas posible, y una buena
rentabilidad.
-A veces, optemos por un precio de penetración;
esto significa que será más bajo que el establecido por la competencia.
Como efecto positivo a corto plazo, nos permitirá obtener una buena cuota
de mercado; pero luego vendrá la réplica y es probable que esto origine
una guerra de precios con la competencia, que nos debilite.
Para
terminar
La clave del éxito está cifrada en mirar siempre al
mercado, y reaccionar anticipadamente. Entregar un producto que satisfaga
plenamente las necesidades de nuestros clientes, y de ser posible, algo
más. Dotarle de eficaces servicios adicionales que ayuden a la
fidelización y refuercen el valor de marca. Aplicar el Marketing Uno a
Uno. Y sobre todo, incidir siempre en el profesionalismo y la calidez del
trato humano.
Juan Javier Alvarez, colaborador
MERCADEO.COM, es consultor con estudios en The American Management &
Business Administration Institute, de EE.UU. Su e-mail es: [email protected] |