Hablemos de...
El padre Eduardo Delgado
Es un religioso que hace pocos días dejó de pertenecer a la Iglesia Católica, como miembro de esa institución religiosa en calidad de sacerdote, sin embargo sigue siendo un activo integrante de la Iglesia evangelizadora, de la Iglesia liberadora en la Palabra de Jesús, de la Iglesia que cree en la Palabra viva, en la Palabra-acción en procura de paz espiritual y tranquilidad material de los sectores desposeídos del país. Se ha vuelto una franca controversia, al menos para los tradicionalistas religiosos del catolicismo, el tema del Padre Delgado, por ello, al hablar de él, dejemos que sean sus propias palabras las que lo definan...
Bueno Padre.. o ex Padre?

Como guste...

Quienes han conversado con Eduardo Delgado saben de su humildad, simpatía y profundo conocimiento de la vida, el país y el evangelio. Dedicó 25 años a la Iglesia y hoy ha decidido retirase porque se siente presionado. Su compromiso también ha sido la denuncia, pero nunca imaginó que el nuncio no le anunciara de frente sus temores. Ya sin la presión del nuncio (que es el representante diplomático del papa, y que según parece, no le gusta nadita que los suyos se anden codeando con los pobres), el Padre Eduardo, o Don Eduardo, o Máster Eduardo o simplemente Eduardo, nos concedió una entrevista, ya con pecado concebido...

- Padre Eduardo, ¿quiénes son los verdaderos responsables de los atentados terroristas que ocurren en el mundo?
El culpable es el terrorismo económico globalizado que va destruyendo culturas y que va matando gente. Hay que rechazar todo acto de violencia criminal. Pero no solo un sector fundamentalista del mundo islámico es terrorista, Bush y Blair también son terroristas; ellos en la guerra contra Irak descuartizaron a niños, mujeres, jóvenes, pero eso son actos que están ocultos.

- ¿Es correcto afirmar que colgó los hábitos?
No cuelgo los hábitos. Simplemente dejo un espacio en el que nunca usé hábitos. Jesús nunca usó ropa especial que lo distinguiera de los demás; el siempre se identificó con la vida y la cultura de su pueblo. Fue un seglar. En este momento más que dejar los hábitos, asumo las consecuencias de creer en Jesucristo.

Eduardo Delgado es un hombre sereno, de vestir sencillo. No tiene chofer a la mano, ni anillo de 32 Kilates , ni tampoco un crucifijo que pese más que la Biblia... como otritos, que sin ningún remordimiento de conciencia, viven como reyes y se dicen seguidores de Cristo.

- ¿Fue realmente el Nuncio Apostólico quien le dio el último Amen?
Primero, nadie me ha botado; segundo, yo he señalado que según me ha dicho el Superior Mayor de los Salesianos, el Nuncio Apostólico ejerce presión sobre él, porque mi comportamiento compromete a la Iglesia. Yo le respondí que si yo comprometo a la Iglesia por estar cerca de los indígenas, movimientos sociales y trabajadores, dejaré el sacerdocio, porque yo no voy a renunciar a este tipo de compromiso que tengo con los más pobres. El sacerdocio no es más que servicio, ni siquiera a Dios, a los seres humanos.

- ¿Tan malo es eso de llevarse con los pobres?
Eso es lo que a mi me preocupa, porque tienen miedo de que mi compromiso con los sectores más empobrecidos, en la lucha y en la búsqueda de cambio sea un mal para la Iglesia. Al contrario, esa es la función que nos inculcó Jesucristo. Yo me temo que a nuestras Iglesia, dentro de ella, nos conviene hacer una gran renovación, porque parece que más que buscar la gloria de Dios, está buscando la gloria de la propia Iglesia.

- Díganos señor Delgado, ¿son compatibles política y religión?
Todo acto que uno haga dentro de la sociedad tiene connotación política. Los sacerdotes estamos en la sociedad, no estamos en las nubes. Vivimos en una sociedad donde existen conflictos de intereses para provecho personal y otros, la auténtica política, busca el bien colectivo. No hay que olvidar que la Iglesia siempre ha hecho política (pero tradicionalmente a favor de los ricos y dueños del poder político de turno), incluso tiene sus nuncios que son diplomáticos del Vaticano en todos los Estados.

- Visualiza alguna salida con este gobierno gutierrista?
No hay salida. Para salir adelante el país necesita transparencia, honestidad y sabiduría con conocimiento. El gobierno carece de esto. Estamos viviendo un gobierno mediocre y así no saldrá nunca el país adelante.

- Y si sale el Lucio, ¿no será peor lo que venga?
La mayoría de ecuatorianos nos sentimos perplejos sabiendo que tenemos que continuar tres años más en un avión sin piloto. Los sectores sociales tienen su propia sabiduría y no van a caer en el mismo error que se cometió antes. Cualquier cosa que venga después por más malo que sea va a ser mejor que este gobierno.

Dante debe saber en qué paila del infierno se ven mejor el Lucio y su parentela. Porque ahí hay doble pecado: brutos y tercos.

El padre Delgado (ex Padre..., Perdón) está siguiendo una maestría en Sociología Política, por el momento está desempleado; duerme en la fundación que él dirige, “Propuesta de Acción por la Niñez” con cerca de 250 niños de la calle; es decir, sigue trabajando.

Al Padre Eduardo le gustaría que le recuerden como un compañero de camino, y le gustaría “seguir caminando con quienes ha caminado hasta ahora”.

De la entrevista realizada por Hugo Palacios del quincenario Tintají, en su edición No. 41.

 
 
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