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ESTOS SON LOS ARTICULOS
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Influencia del Factor Militar en la Pol�tica
Exterior Argentina

por Luciana Salvador

Invariablemente Walsh maravilla, hasta con una reedici�n

por Paula Oliva

La simpleza de "El Amateur" es la clave de su �xito

por Paula Oliva

La Argentina en un mundo cambiante


por Luciana Salvador

�Podemos elegir...?


por Mar�a Julia Correa

Un buen amigo


por Mar�a Julia Correa

M�s voluntarios,m�s parados

por Luis Carbonell
Internet, vicio o beneficio


por Carlos Saviduzzi

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La simpleza de "El Amateur" es la clave de su �xito

         Un escenario sin ambientaci�n, negro de punta a punta, dos bicicletas y un par de actores talentosos es lo �nico que necesita El Amateur para ser excelente.

         Esta pieza, una de las m�s premiadas en los �ltimos a�os, demuestra que una idea sencilla puede acaparar mucho m�s la atenci�n –y mantenerla- que las superproducciones que, si bien entretienen, no necesariamente dejan una marca en el espectador.

         Mauricio Dayub escribi� el gui�n de la obra e interpreta al personaje principal, El P�jaro, que junto a su amigo Lopecito –Vando Villamil- demuestran con la m�s grande simpleza que se puede volar para realizar los sue�os sin importar nada m�s.

         Cuando comienza la funci�n la charla entre dos marginales que fueron despedidos del frigor�fico donde trabajaban, no parece ser el mejor punto de partida para hablar de grandes anhelos. Sin embargo, la sencillez de los personajes refleja ideas que no necesitan m�s que ser dichas para que cualquiera encuentre un paralelo entre su propio sue�o y el de esta met�fora que desde 1997 atrae m�s y m�s espectadores y se mantiene en cartelera.

         Las interpretaciones son muy exactas: los dos actores supieron encontrar y acentuar el perfil necesario para cada personaje, pero tambi�n mostraron que si bien en lo superficial el p�blico puede no verse reflejado, los razonamientos de esos dos desempleados son, b�sicamente, los mismos de cualquiera de las personas que se sientan en una de las butacas de la diminuta sala de la calle Corrientes; "es un reflejo del marginal que todos tenemos dentro, del que dice ‘yo puedo, yo voy a poder’", aclar� el autor de la obra.

        La falta de ambientaci�n podr�a hacer suponer una falencia; sin embargo, no es necesario m�s que dos bicicletas para que Dayub y Villamil permitan que el espectador persiga, junto a ellos, el sue�o del P�jaro: batir el r�cord de pedaleo.

        "Dicen que la felicidad, en los noventa, es para unos pocos. Yo creo que nadie debe habilitarnos. Los sue�os hay que cumplirlos", resumi� Dayub y no deja dudas sobre que quiso decir cuando escribi� este argumento, que en sus or�genes hab�a sido pensado para cine, pero que al pasarlo a la pantalla grande, no tuvo resultados tan contundentes como en el teatro.

                                                                                       

Paula Oliva


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Invariablemente Walsh maravilla, hasta con una reedici�n

          En Variaciones en Rojo, Rodolfo Walsh desaf�a al lector y describe en una nota previa a la lectura del libro en qu� p�ginas est�n dadas todas las condiciones para descubrir el caso, adem�s de remarcar la tipograf�a de los p�rrafos reveladores. Sin embargo, Daniel Hern�ndez, uno de los dos personajes que muestran la relaci�n que se establece entre los tres cuentos, tiene una inteligencia asombrosa y una capacidad de descifrar los casos policiales m�s complicados que demanda total atenci�n y a�n as� los finales son sorprendentes, uno de ellos -parad�jicamente- por ser muy obvio.

         A pesar de ser tres sucesos bien diferenciados, la l�gica extremadamente detallista de Hern�ndez persiste en la resoluci�n de todos los casos y se convierte, a medida que se suman p�ginas, en una competencia mental entre �l como protagonista, el lector y los otros investigadores que se desaf�an constantemente para encontrar al verdadero asesino. Por supuesto Hern�ndez es sin duda qui�n lo resuelve primero, pero el m�s beneficiado es la persona que est�, libro en mano, abstra�do de la realidad entendiendo cada uno de los pasos que dio el criminal y el motivo que lo llevo a asesinar a determinada persona.

        Estos textos de Walsh hab�an sido editados por primera vez en la famosa colecci�n argentina de novelas polic�acas, El S�ptimo C�rculo. Otra variante de uno de estos escritos es la pel�cula nacional Asesinato a distancia, que tuvo gran �xito y es una excelente adaptaci�n del cuento hom�nimo que se presenta en este libro del periodista desaparecido durante la �ltima dictadura militar.

Paula Oliva

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Influencia del Factor Militar en la Pol�tica Exterior Argentina.

      La Pol�tica Exterior, constituida por la esencia misma de los Intereses Nacionales, maniobra pol�tica y econ�micamente para la inserci�n e interacci�n del pa�s en y con el mundo. Elemento Demogr�fico.
Elemento Geogr�fico.    Elemento Econ�mico.    Elemento Cient�fico - Tecnol�gico.
Elemento Hist�rico - Psicol�gico - Sociol�gico.  Elemento Organizativo-Administrativo.
Elemento Militar.
      Las Fuerzas Armadas constituyen un claro indicio de la ubicaci�n o tendencia internacional de su pa�s. Por ende, la raz�n de las Fuerzas Armadas no son entonces hip�tesis de conflicto, sino m�s bien los conflictos reales en que se inserta el estado por su propia decisi�n pol�tica y por las capacidades de escala que la Naci�n esta determinada a sostener en defensa de sus propios valores.

      Tomando el actor Argentina en car�cter de estudio, se puede destacar la Ley de Defensa Nacional en su Titulo I, art.2.
      Los Objetivos Estrat�gicos Militares incluyen, tanto contrarrestar amenazas como sostener iniciativas propias, ambas en relaci�n a los fines o valores que conforman la ideolog�a nacional, o intereses nacionales. Si le reconocemos a las Fuerzas Armadas este rol en la Administraci�n de la paz y en el apoyo de la Pol�tica Exterior, estamos dando cabida a una moderna pol�tica de Defensa y a su consecuente planeamiento estrat�gico.

      Las Fuerzas Armadas est�n constituidas por el Ej�rcito, la Armada y la A�rea. Este es un pilar de la pol�tica de defensa del pa�s.
      Los Jefes de los Estados Mayores Generales dependen del Ministerio de Defensa por delegaci�n del Presidente y mantiene una relaci�n funcional con el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas a los fines de la acci�n militar conjunta.
      En cierto �mbitos, existe una visi�n limitada del concepto de Defensa, de car�cter reduccionista, que la enmarca exclusivamente en uno de los campos componentes, el relativo al Instrumento militar.
      Es indiscutible que las Fuerzas Armadas constituyen los elementos integrantes sustantivos de la Defensa Nacional, configurando instituciones funcionales del Sistema, tan asociados a los aspectos propios del Estado - Naci�n que integran el campo de los intereses vitales del pa�s.
      Sin confundir pol�tica y estrategia de defensa con pol�tica y estrategia militar, puede afirmarse que la Defensa concierne a la Naci�n misma y es, por lo tanto el resultado de la integraci�n y la acci�n coordinada de todas sus fuerzas y capacidades, para la soluci�n de los conflictos de origen externo que deba enfrentar y que por su car�cter, tengan a las fuerzas militares como pivote central.

      La Defensa es una funci�n indelegable del Estado Argentino y constituye un derecho y un deber para todos los argentinos, en la forma y t�rminos que establecen las leyes.
      Todo ello ayuda a gestar una amplia base de consenso sobre tem�ticas y contribuyen a otorgarse a las pol�ticas de esta �rea el car�cter de pol�tica de Estado. Esta pol�tica ha redundado as� en una estabilidad de las decisiones en el tiempo, con mayores certidumbres para el desarrollo razonable del Instrumento Militar y un grado m�s elevado de previsibilidad y confiabilidad del pa�s ante la comunidad internacional.

      La Argentina constituye una caso paradigm�tico del contexto de los a�os noventa, en el que la institucionalidad democr�tica, la pol�tica econ�mica y la pol�tica exterior se presentan �ntimamente vinculadas.
      La pol�tica de defensa, en su m�s alto grado de abstracci�n, se encuentra a su vez estrechamente imbricada en muchas cuestiones con la pol�tica exterior del pa�s, a la cual contribuye permanentemente y en muchos casos materializa.Esta asociaci�n, en el alto nivel de la pol�tica nacional, se pone en evidencia continuamente.
Ejemplos emblem�ticos lo constituyen la participaci�n de fuerzas argentinas de coalici�n internacional de la Guerra del Golfo en 1991, bajo mandato de la ONU, como tambi�n la reinstalaci�n de la democracia en Hait�.

      Otra muestra la brinda la amplia participaci�n de tropas y unidades argentinas en las operaciones de paz bajo auspicio internacional, actividades que representan, en la pr�ctica, el compromiso de la pol�tica exterior argentina con los esfuerzos internacionales para la paz y la estabilidad.
      Las caracter�sticas actuales del escenario internacional ejercen influencia en el �mbito de la Defensa desde el �rea del Derecho.
      La Argentina se encuentra adherida a determinados instrumentos internacionales:La Organizaci�n de las Naciones Unidas.

La organizaci�n de los Estados Americanos.
El Derecho Internacional de Guerra.
El Derecho Internacional Humanitario.
Tratado sobre la no Proliferaci�n de Armas Nucleares.
Tratado de TLATELOLCO
Convenci�n del Derecho del Mar.
Tratado Ant�rtico.
Convenci�n sobre la Prohibici�n del Desarrollo, Producci�n, Almacenamiento y Uso de Armas Qu�micas y sobre su destrucci�n.
Convenci�n sobre la Prohibici�n del Desarrollo, Producci�n, Almacenamiento de Armas Bactereol�gicas y Tox�nicas y sobre su destrucci�n.
La cooperaci�n internacional de nuestro pa�s se pone tambi�n de manifiesto en su participaci�n en diversos mecanismos de consulta con diferente pa�ses, compartidos entre los Ministros de Defensa y de las Relaciones Exteriores.
Pol�tica de Defensa y Pol�tica de Seguridad se entrelazan, contribuyendo al logro de los intereses leg�timos de la Naci�n Argentina. La Rep�blica Argentina ha desarrollado, en los �ltimos a�os una pol�tica de intenso involucramiento en el proceso de redise�o del contexto estrat�gico de seguridad internacional, mediante la participaci�n de sus Fuerzas Armadas en operaciones de paz de diversa �ndole, como instrumentaci�n de la contribuci�n de la Defensa Nacional al inter�s estrat�gico y al valor que representa para nuestro pa�s la preservaci�n de la paz y la estabilidad internacionales.

      La pol�tica argentina hacia las operaciones de paz.

      Al respecto, es de se�alar que la Argentina es uno de los pa�ses que est� efectuando mayor esfuerzo en relaci�n a su PBI, en este campo de la paz, y estabilidad internacional. Hasta el presente m�s de 13.000 integrantes de las tres Fuerzas Armadas han participado en OMP.
      Actualmente el pa�s ocupa el s�ptimo lugar entre los pa�ses contribuyentes a la OMP de la ONU, y adem�s las tropas desplegadas en el terreno, la Argentina tambi�n tiene destacado personal militar jerarquizado en la sede de la ONU en Nueva York - Departamento Operaciones de Paz- en reconocimiento al esfuerzo y la compromiso del pa�s, y la idoneidad demostrada por los militares argentinos, la ONU ha colocado importantes misiones de paz al mando de nuestros oficiales. (Ver Gr�fico 1. En anexo para mayor informaci�n sobre el actual despliegue de efectivos argentinos en OMP en todo el mundo).

      Considerados que esta pol�tica nacional de participaci�n en OMP, es una contribuci�n importante a una nueva arquitectura de Seguridad Internacional, en un mundo de valores universamente compartidos y con consenso sobre ciertos principios b�sicos.
      Se confirm� la designaci�n de la Argentina como Gran Aliado Extra - OTAN de ese pa�s. Esta designaci�n constituye un reconocimiento de los EE.UU, al excelente nivel de las relaciones con la Argentina y es testimonio del afianzamiento de la democracia, de nuestra pol�tica de defensa en favor de la paz y de la seguridad internacional, y de nuestro apoyo al libre comercio internacional, es una muestra de confianza entre ambos pa�ses.
      Nuestra pol�tica de Defensa tambi�n se extiende a otros �mbitos del plano internacional.

      Tambi�n se mantendr�n el apoyo a todos los intercambios militares que, hist�ricamente, mantiene tanto el EMCFFAA como nuestras Fuerzas Armadas, en todo e mundo.
      En este sentido, la Argentina tiene en cuenta el Convenio sobre la prohibici�n del uso militar u otra forma hostil de t�cnicas de modificaci�n ambiental, adoptado en 1977 en el marco de la ONU.
      La pol�tica ambiental que desarrollara la Comisi�n del Medio Ambiente del Ministerio de Defensa, con participaci�n de las Fueras Armadas y organismos de la jurisdicci�n, se dirige conceptualmente en dos sentidos, "hacia adentro" de las instituciones militares, y "hacia afuera" de ellas.

      Las Fuerzas Armadas han establecido diversos convenios de cooperaci�n con la Secretaria de Recursos Naturales y de Desarrollo Sustentable de la Naci�n, con autoridades provinciales, municipales y organizaciones no gubernamentales. Tambi�n se mantiene una constante interrelaci�n del Ministerio de Defensa con el Ministerio del Interior en cuanto al apoyo que brindan las Fuerzas Armadas en caso de desastres naturales.
      El presupuesto es una de las claves b�sicas de la Pol�tica de Defensa. El presupuesto de Defensa representa en gran proporci�n, la cuantificaci�n de las misiones que habiendo sido expresadas previamente en abstracto, otorga objetivamente una medida de las intenciones del pa�s en cuanto al dimensionamiento de su Defensa y, por surgir de una ley del Congreso Nacional (Ley N� 24.156 de        Administraci�n Financiera y de los Sistemas de Control del Sector P�blico Nacional) y estar su ejecuci�n bajo el control del poder pol�tico, hace la previsibilidad de la Argentina, en lo relativo al desarrollo de su Instrumento Militar.

      El presupuesto General de la Administraci�n Nacional para el ejercicio fiscal 1998, fue sancionada por el Congreso Nacional
      Cabe mencionar que la Argentina informa anualmente su gasto en Defensa a la ONU, en los t�rminos y formas de las Relaciones de esta Organizaci�n.

Nota: este art�culo es s�lo un resumen, si quieres obtener el original, haz un click aqu�

Luciana Salvador

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La Argentina en un mundo cambiante.

      En este contexto, es de esperar que los conflictos comerciales se transformen en conflictos estrat�gicos-militares, desarroll�ndose en las mas variadas zonas del planeta, y representando muchas de ellas de inter�s para los Estados Unidos y para los pa�ses miembros de la "Organizaci�n del Tratado del Atl�ntico Norte" (OTAN). En consecuencia, los intereses militares de los Estados Unidos han variado en comparaci�n a los que persegu�a durante la "guerra fr�a". La Rep�blica Argentina, que tampoco fue ajena a �ste cambio en el orden mundial, reorient� su pol�tica exterior hacia una mayor participaci�n en los asuntos relacionados con la seguridad y la paz internacional, actuando a consecuencia

      La consolidaci�n del sistema pol�tico democr�tico es directamente la condici�n sine qua non para detener la declinaci�n argentina y salir del aislamiento y de la situaci�n de paria internacional en que dej� al pa�s el gobierno militar. Pero, por otro lado, y en adici�n al acondicionamiento de los factores internos pol�ticos y econ�micos, la pol�tica exterior y las relaciones internacionales son instrumentos fundamentales para crear condiciones propicias en el sistema internacional y para obtener de el los recursos (mercados, alianzas integracionistas, inversiones, cr�ditos, tecnolog�a, informaci�n, seguridad, confiabilidad, paz, cooperaci�n, etc.) que permiten y coadyuven al fortalecimiento y la consolidaci�n del sistema democr�tico del pa�s. La decisi�n de participar en la construcci�n y el mantenimiento de la armon�a global llev� a la Argentina a establecer un di�logo con la OTAN, una organizaci�n compuesta por pa�ses a fines al nuestro. (Es de destacar que a los Estados Unidos, seg�n sus intereses militares, le conviene que ciertos pa�ses cuidadosamente seleccionados sean incorporados a la OTAN bajo un r�gimen especial, entre ellos la Rep. Argentina).


Historia de la Organizaci�n del Tratado del Atl�ntico Norte (OTAN)

"Estados Unidos necesita alianzas con aquellos Estados que compartan los mismos objetivos y est�n preparados para aceptar mayores responsabilidades".

      Tras el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, se elabor� una estructura de alianzas enormemente compleja. La Alianza de Bruselas sent� el precedente para la creaci�n de la OTAN, efectuada al a�o siguiente.
      En 1949, el ingreso de los Estados Unidos y los aliados de la Uni�n Occidental en el Tratado del Atl�ntico Norte estableci� un vinculo entre las dos alianzas: el TIAR (de la cual Estados Unidos formaba parte) y la OTAN. El Tratado del Atl�ntico Norte se firm� el 4 de abril de ese a�o en Washington entre los Estados Unidos, Gran Breta�a, Francia, Italia, Canad�, Noruega, B�lgica, Dinamarca, Holanda, Luxemburgo, Portugal e Islandia, y entr� en vigencia el 24 de agosto, dando nacimiento a la Organizaci�n del Tratado del Atl�ntico Norte.
      Esta agrupaci�n de los estados comunistas de Europa, salvo Yugoslavia, reform� el sistema de alianzas sovi�tico, que hab�a consistido hasta entonces en una red de tratados bilaterales, asemej�ndolo a la OTAN.

      El 7 de marzo de 1966, el Presidente de Francia, General Charles de Gaulle, comunic� al Presidente de los Estados Unidos., En la Reuni�n Cumbre de julio de 1997 se aprob� el ingreso, a partir de 1999, de tres pa�ses de Europa Oriental, como miembros de la OTAN que son: Polonia, Hungr�a y la Rep�blica Checa.. En 1994 el Consejo de Operaciones del Atl�ntico Norte invit� a los Estados de la cuenca del Mediterr�neo a tomar parte en un di�logo orientado a promover la seguridad y la estabilidad regional, dando forma a lo que se denomin� el "Di�logo Mediterr�neo". En 1997, el Secretario General viaj� al Jap�n donde se realiz� un "Simposio sobre Seguridad Internacional". "Esta visita confirm� la entidad del Jap�n como un interlocutor singular de la OTAN en el proceso de adaptaci�n y cambio de Alianza".

      En los �ltimos cinco a�os se viene tratando la posibilidad de establecer un socio estrat�gico de la OTAN, en Am�rica Latina. Estados Unidos, con su papel preponderante en la OTAN, ven�a patrocinando a la Argentina para que asuma dicho rol ante la sorpresa de los dem�s pa�ses latinoamericanos. Paralelamente la nueva pol�tica de defensa de Argentina, caracterizada por un enfoque coorporativo de la seguridad internacional resalta como objetivo la b�squeda de la integraci�n econ�mica a trav�s del Mercosur, la participaci�n militar con Brasil, Uruguay y Paraguay se ha incrementado, en forma sustancial, con un importante n�mero de ejercicios entre sus tropas. En reconocimiento a esta actitud hacia el orden internacional, los Estados Unidos designaron a nuestro pa�s como Gran Aliado Extra OTAN.

Una Argentina diferente.

"La nueva pol�tica de defensa argentina se caracteriza por un enfoque cooperativo de la seguridad internacional"

Jorge Dom�nguez, Ministro de Defensa

      El gobierno de Alfons�n enfatiz� la necesidad de diversificar el conjunto de los socios pol�ticos de Argentina, sobre la base de que las vinculaciones autom�ticas u otras formas de alineamiento resultaban incompatibles con todo proyecto que procure aumentar la capacidad de decisi�n aut�noma nacional.
      En ese marco, el gobierno radical ha introducido profundos cambios en su pol�tica exterior que le han redituado importantes logros y avances en el contexto internacional.El segundo tiempo de la pol�tica exterior parte desde 1985, en coincidencia llamativa con el Plan Austral en econom�a. Cuesti�n que se intensificar�a en la administraci�n de Menem cost�ndole la reorientaci�n significativa que sufri� la pol�tica exterior en los �ltimos 10 a�os, dando un destacad�simo papel a las relaciones entre Argentina y Estados Unidos, transform�ndose eventualmente en objetivo principal de la pol�tica exterior.

Argentina: Gran Aliado extra-OTAN

      El retorno de las instituciones democr�ticas a la Argentina en 1983 y la llegada al gobierno de la administraci�n del Presidente Menem en 1989, constituyen elementos regeneradores de confianza y previsibilidad en el plano internacional y el �nfasis de la pol�tica exterior argentina desde 1989 en la aproximaci�n cooperativa a la seguridad, simboliza en su participaci�n creciente en operaciones de mantenimiento de la paz y en la coalici�n internacional que puso fin a la invasi�n de Kuwait en 1990-1991, abrieron para la Argentina la posibilidad de ser designada "Gran Aliado extra-OTAN de los Estados Unidos" (GAEO).Fuera del pa�s, cuesti�n que fue destacada para el ingreso de la Argentina como miembro extra - OTAN).
      Se confirm� la designaci�n de la Argentina como Gran Aliado Extra-OTAN de ese pa�s. Esta designaci�n constituye un reconocimiento de los Estados Unidos al excelente nivel de las relaciones con la Argentina y es testimonio del afianzamiento de la democracia, de nuestra pol�tica de defensa en favor de la paz y de la seguridad internacional, y de nuestro apoyo libre al comercio internacional.

      La designaci�n no est� ligada a la relaci�n que los Estados Unidos o la Argentina tienen con otros pa�ses de la regi�n. La Argentina no se convierte en un aliado militar de los Estados Unidos para enfrentar amenazas comunes que puedan provenir de pa�ses vecinos al nuestro y, por otra parte, nuestro pa�s ha se�alado que no tendr�a objeci�n alguna en que esta designaci�n se extendiese a otros pa�ses de la regi�n.
      Esta designaci�n, precisamente, no genera obligaciones formales para la Argentina: al no constituir una alianza, no crea un mecanismo de concertaci�n de pol�ticas y no significa un alineamiento autom�tico de nuestro pa�s con las posiciones de los Estados Unidos

Intercambios
      El primer acercamiento formal de la Argentina a la OTAN, durante la administraci�n Menem, consisti� en la visita que realiz� el Canciller argentino Guido Di Tella a su sede en Bruselas, el 29 de septiembre de 1992. En dicha oportunidad, en su discurso ante el "Consejo Permanente" de la OTAN, expuso los principios de la pol�tica exterior y reflej� las intenciones argentinas: "Mi gobierno tiene una actitud positiva frente a los cambios que se vienen operando y la voluntad de colaborar, en la escala de sus recursos, en la nueva arquitectura en marcha." Creo que esta presencia, aunque limitada a los problemas puntuales de Bosnia, dar� lugar a intercambios mas amplios entre la OTAN y la Argentina.

      Entre ellas se puede mencionar:

      Participaci�n de un oficial de la Armada Argentina en los cursos del Colegio OTAN en Roma.

      Seminario Argentino - OTAN:

      Durante los d�as 12 y 13 de octubre de 1993, se llev� a cabo en Buenos Aires el "Seminario Argentina - OTAN sobre Seguridad Global", organizado por el "Consejo Argentino para las relaciones internacionales" (CARI) y con el auspicio del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la Rep�blica Argentina y la OTAN.

      Operaciones militares conjuntas.

      Solicitud de Menem a su par estadounidense, Bill Clinton, y a la Organizaci�n del Tratado del Atl�ntico Norte la incorporaci�n de Argentina como "miembro asociado, o una categor�a similar a establecerse".

      Segundo Seminario Argentina - OTAN, en octubre de 1999 en Buenos Aires.

      En este marco de interdependencia, la Argentina - pa�s con un perfil netamente Atl�ntico -, que comparte valores de paz y armon�a, a la vez que participa del esfuerzo internacional de mantenimiento de estos valores, forma parte de esa red de pa�ses y reconoce a la OTAN como uno de los motores de la seguridad internacional.
      En la �ltima d�cada, la pol�tica internacional ha experimentado cambios significativos. Variaciones en la estructura del poder global han afectado el funcionamiento del sistema internacional y han creado las condiciones para el surgimiento de un nuevo orden mundial. La ausencia de un segundo bando bien definido dej� a los "Estados Unidos" como �nico y hegem�nico l�der mundial.
      No obstante la incertidumbre y la inestabilidad que caracterizan este per�odo de transici�n, algunas unidades pol�ticas, entre ellas la Argentina, han visualizado la apertura de un conjunto de oportunidades pol�ticas y econ�micas para su inserci�n en el nuevo contexto externo

      Debido a las transformaciones del escenario mundial, y las propias percepciones que el marco externo y las necesidades e intereses nacionales posen los funcionarios de la administraci�n Menem, la pol�tica exterior argentina ha experimentado una reorientaci�n significativa, en este sentido ha sido objeto de una profunda redifinici�n desde el 9 de julio de 1989. Cambio de una pol�tica de confrontaci�n hacia una cooperaci�n con los Estados Unidos, demostrando con acciones muy concretas su vocaci�n por la paz y seguridad internacionales utilizando como instrumento de inserci�n la participaci�n de las Fuerzas Armadas y de Seguridad en Operaciones de Paz de diversa �ndole, siempre bajo un estricto criterio de legalidad, otorgada caso por caso por el auspicio internacional.
      Se ha dado particular importancia a la formulaci�n e implementaci�n de una nueva pol�tica de seguridad internacional.

      El lineamiento clave de la pol�tica de seguridad internacional Argentina constituye la adopci�n de una pol�tica de no proliferaci�n nuclear, misil�stica, y de armas qu�micas y biol�gicas.
Dado el protagonismo adquirido por la OTAN en la resoluci�n de conflictos internacionales, las autoridades argentinas iniciaron una serie de acercamientos e intercambios con la Alianza Atl�ntica que culminaron con la aceptaci�n de la Argentina como Aliado extra - OTAN confirmada el 26 de enero de 1998.

      La designaci�n no est� ligada a la relaci�n que los Estados Unidos o la Argentina tienen con otros pa�ses de la regi�n. La Argentina no se convierte en un aliado militar de los Estados Unidos para enfrentar amenazas comunes que puedan provenir de pa�ses vecinos al nuestro y, por otra parte, nuestro pa�s ha se�alado que no tendr�a objeci�n alguna en que esta designaci�n se extendiese a otros pa�ses de la regi�n.
      Esta designaci�n, precisamente, no genera obligaciones formales para la Argentina: al no constituir una alianza, no crea un mecanismo de concertaci�n de pol�ticas y no significa un alineamiento autom�tico de nuestro pa�s con las posiciones de los Estados Unidos.

      La pol�tica exterior de un Estado debe ser una herramienta mas para mejorar la calidad de vida de la poblaci�n. Por eso la Argentina, que en la d�cada del 90 recupero su inserci�n internacional, que con sus socios y aliados del Mercosur avanza hacia la construcci�n de un polo de poder pol�tico sudamericano y que ya es aliada extra - OTAN de los Estados Unidos, busca ahora hacer sentir su voz en el redise�o del sistema de seguridad global a trav�s de su asociaci�n con la OTAN.
      El 8 de julio de 1999 el presidente Menem env�o una carta a su par de los Estados Unidos, Bill Clinton, para ingresar al organismo como miembro pleno.

      El secretario general de la Organizaci�n del Tratado del Atl�ntico Norte, Javier Solana, rechazar�a el pedido del presidente Carlos Menen, respondiendo ante la iniciativa: "Agradece al gobierno su ofrecimiento y su buena disposici�n, pero son miembros de la OTAN los pa�ses del Atl�ntico Norte y no los del Atl�ntico Sur, como lo es la Argentina".
      Para lo cual la Argentina respondi� que es inevitable no ver la supremac�a militar de los Estados Unidos, que dejo de ser una alternativa entre otras para constituirse en un dato estructural de la nueva realidad mundial. Por eso la OTAN es hoy una alianza en la que la dimensi�n pol�tica estrat�gica es mucho mas importante que el aspecto estrictamente militar.

      La integraci�n militar entre ellos los pa�ses de la regi�n, incluso Chile, avanza aceleradamente. Cabe a esta altura destacar el papel que jugara dentro de los futuros objetivos de la pol�tica exterior de la administraci�n del electo presidente Fernando de la R�a, lo iniciado por Menem en relaci�n a la OTAN.
      Debe destacarse as�, que la Argentina siendo miembro extra - OTAN no tiene obligaciones con los Estados Unidos, y esta categor�a representa nada mas que un reconocimiento por parte de los Estados Unidos (miembro fundamental de la Alianza del Atl�ntico Norte) por la destacada participaci�n Argentina en salvaguardia de la paz internacional en los �ltimos a�os.

Nota: este art�culo es s�lo un resumen, si quieres obtener el original, haz un click aqu�

Luciana Salvador

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ARRIBA

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Podemos elegir?

  �Nunca supe que pod�a reclamar la felicidad como derecho de nacimiento
en cualquier momento, y no estar limitado por la condenatoria de mi propia
historia personal y mi pasado.

      Ese conocimiento, que antes rechazaba por ser rid�culo, fue una bendici�n
y cambi� mi vida profundamente; permiti� ser, dentro de mi imperfecci�n,
mucho m�s afectuoso, sereno y �til conmigo mismo y con todos aquellos
que me rodean... No nacimos desdichados, aprendimos a ser desdichados.

      Y, por a�adidura, nos convertimos en expertos de la ense�anza y el esfuerzo
de la desdicha. Salvamos la situaci�n con detalles aparentemente insignificantes,
pero perdemos otra vida en beneficio de la desdicha.

      Cuando recompensamos la ira, ense�amos violencia y guerra.
      Cuando apoyamos la felicidad, ense�amos amor, paz y
aceptaci�n.
      �Podemos elegir.?

Mar�a Julia Correa

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ARRIBA

Un buen amigo

      Un buen amigo no solo nos estrecha con su corriente de afecto y con
su permanente inter�s sobre lo que nos acontece.

      Tambi�n se une a nosotros en los malos momentos y sabe dar lo que tiene a su
alcance.

      Pero cuando vienen las �pocas de carest�a tambi�n est� ah� para darnos
una mano averiguando qu� nos hace falta.

      En esta amistad una corriente intermitente nos sit�a entre la soledad
y la compa��a, pues el amigo sabe esperar, confiado en el coraz�n
que le dicta cu�ndo alejarse y cu�ndo retornar.

      No hay invasi�n, no hay reproche, cada cual en su mundo y libre para ir y
venir.

      Como dos p�jaros que vigilan en un mismo �rbol, pero en distintas ramas,
que a veces cantan juntos y que otras solo escuchan...?

Mar�a Julia Correa

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ARRIBA

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M�s voluntarios, m�s parados

      No hay duda de que el fen�meno del voluntariado est� subiendo como la espuma.

      Cada vez hay m�s gente que decide emplear su tiempo, su dinero y su esfuerzo en realizar actividades de forma altruista y sin �nimo de lucro.
      El 38% de los espa�oles que hace labores de voluntariado pertenece a grupos de ayuda a los
sectores m�s necesitados de la sociedad.

      En un reciente informe del Instituto de la Juventud, se constata la gran revoluci�n de asociaciones con la aparici�n de ONGS,  en Espa�a y en el extranjero, durante las d�cadas de los 80 y 90, la que ha afectado no s�lo a los j�venes, sino tambi�n a otras edades.
      Para algunos, esta tendencia es la muestra de un nuevo esp�ritu de servicio, ayuda y colaboraci�n.         Pero estoes una verdad a medias. El espiritu del voluntario nace ante la necesidad no
satifecha de poder trabajar en lo que a uno le gustar�a. Es verdad que nuestra actual vida urbana es fren�tica y ego�sta, y que muchas veces impide que nos mostremos m�s humanos y atentos con el pr�jimo, y querramos buscar una motivaci�n m�s para irradiar generosidad a nuestros semejantes.

      Muchas veces, al buscar esa necesidad, nos alejamos demasiado de donde vivimos. Buscamos necesitados o necesidades en lugares remotos, cuando a lo mejor los tenemos delante de las narices.
Nos gusta complicarnos la vida. Pero gran parte de los voluntarios surge como consecuencia de la necesidad personal de cada uno, de querer mostrarse �til.

      Las dificultades por encontrar un trabajo que satisfaga las necesidades de cada persona son tan
grandes que llegan a esclavizarnos. Las inquietudes,aficiones, gustos y amores de las personas son el fundamento que sustenta querer seguir viviendo una vida harto dif�cil y problem�tica.
      Todo esto est� cambiando, no conforme la poblaci�n espa�ola est� madurando, sino envejeciendo.       Ante la incapacidad del mercado laboral de dar salida o posibilidades a todas esas sensaciones y vivencias imprescindibles, se recurre como mal remedio a la actividad de voluntariado.

      �A qui�n no le gustar�a cobrar por realizar lo que hace como voluntario ?
      Lo que ocurre, es que no existen, o hay muy pocas posibilidades de que dicho trabajo sea remunerado. El gobierno no debe olvidar su responsabilidad como agente social que garantiza el derecho a un trabajo digno, y, en lo posible, que nos guste. No es tolerable seguir fomentando el voluntariado cuando la tasa de desempleo es tan elevada.
      La labor que podr�a realizar un parado puede ser arrebatada por un voluntario que, inconscientemente y con toda buena intenci�n, quiera realizarla.

Luis Carbonell

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Internet,vicio o beneficio

      �Qui�n no ha visitado la Internet  o no ha o�do hablar de ella alguna vez?

      Ese sistema de comunicaci�n y de transmisi�n de la informaci�n, de la cual todos comentan que, con el pasar del tiempo, reemplazar� las necesidades de discurso y comunicaci�n del hombre, que siempre fueron b�sicas, como por ejemplo el correo, donde ya muchas personas se inclinaron hacia el E-Mail; o las llamadas telef�nicas a personas que residen en otro pa�s, las que pueden ya hacerse desde la Pc, nada m�s basta con utilizar un micr�fono y auriculares.

      Hasta las charlas se han reemplazado, por el chat: un lugar donde las personas pelean, r�en, lloran y se sienten como si estuviesen conversando una al lado de la otra y no mirando a un monitor.
En el chat, la gente sufre una transformaci�n que nunca demostr� a los dem�s, es como si se expresara
"mi otro yo".

      En general, no se sabe c�mo es la persona que est� del otro lado, o su forma de moverse, o de gesticular, ni su aspecto f�sico, ni siquiera su voz.
      Las personas pueden decir y/o hacer cosas que, posiblemente en persona, nunca har�an o dir�an.
      Pueden adquirir un rol muy distinto, el rol que ellos prefieran, y que puede ser muy distinto al de la vida real.

      Por eso, la Internet es un medio de liberaci�n y pasa a ser un poderoso medio de expresi�n.
      All� se liberan pensamientos, ideas, sentimientos, miedos; sentimientos que, con frecuencia, permanec�an encerrados en cada uno.

      Mucha gente llega a conocerse y entablar una gran amistad, tambi�n hay casos de parejas que se han casado despu�s de conocerse chateando a trav�s de su computadora.
      Pero... �Es todo tan lindo como parece o como lo pintan?
      Se han conocido muchos casos que no dejan una buena opini�n respecto de la red...
      Aqu� proponemos dos ejemplos de como la internet puede ser la chispa que encienda una actitud criminal que se encuentra oculta en personas consideradas "adictas" a ella, y quienes, a su vez, son due�os de una actitud psicol�gicamente err�nea, la que puede llevarlos a una tendencia agresiva o problem�tica.

      Hace un tiempo, en E.E.U.U., dos personas que charlaban por el famoso chat, (ella de 38 a�os, �l de 42), actividad que ya se hab�a transformado en un vicio para los dos, los condujo a un amor que parec�a ir floreciendo con el correr del tiempo. Hasta que un d�a, a ella se le ocurri� decirle a �l
"que la mate sexualmente"... y �l cumpli� su deseo: ella fue encontrada violada y asesinada en su casa al d�a siguiente, y �l...

      O tambi�n, el caso del chico espa�ol ocurrido recientemente, que asesin� a sus padres con un sable de samurai, bas�ndose en un simple juego de PC... el muchacho se hab�a mitificado tomando la
actuaci�n del personaje principal del juego.

      No todo es como lo pintan, no todo lo que brilla es oro. Estas dos historias son reales.

      La Internet puede llegar a transformarse en un vicio. Horas y horas enfrente de un monitor pueden
transformarse en una "dependencia de Internet", com�nmente llamada "Internet Addiction".
      El uso de la red puede ser muy entretenido, pero peligroso a la vez...

Carlos D. Saviduzzi

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