ELLA Y USTED, relatos oníricos, etcétera
(Textos yuxtapuestos)
Ella está enferma.
En esta fase de su dolencia, se transfigura en otras personas. Me doy cuenta paulatinamente: ora es una señora, ora una mujer joven, o un hombre de mediana edad, de calva incipiente (poco duran las calvas incipientes). No sé cómo es el mecanismo: al fijar la vista en ella, se ha transmutado y no puedo apreciar la transición, sino su resultado.
Ahora se ha transformado ¿definitivamente? en una señora ya madura, pero muy cuidada, de lentes, que pregunta por su té. Le explico que es ¿era? ¿será? ella y está sufriendo una alteración, pero es en vano: incontrolable, le sucede a cada momento. Alguien a quien no puedo reconocer, ni es momento de presentaciones, le toma el tiempo, pero no puede hacer más nada por nosotros, simplemente anota en una planilla cuadriculadísima, con pluma y gesto grave, los mínimos avatares numéricos, temporales, de su delirio. En otro momento, ya tendré ocasión de reprocharle su actitud, haciéndolo sentir culpable, si es preciso, tal como se estila en estos casos. Tenemos que sujetarla para que no se transforme, ayúdeme usted, por favor, perdóneme la brusquedá, pero no es momento para quedarse al margen, hágame esta gauchada, amiga, porque del otro, del que anota, mire, ya ve que poco y nada se puede esperar. Vea, yo cuando su primo se quebró el brazo en la moto- la sacó barata- fui el único que bajó del ómnibus, y eso fue antes de reconocerlo, por puro humanismo, nomás, al final no se necesitaba valor, ni nada. Ni siquiera le toqué el brazo, solo sé que tenía el codo raro y movía el brazo en forma opuesta, digamos, queriendo levantarse. Para mí su primo había tomado algo, o quién sabe… digo, capaz que... No se ponga así, tampoco. Usted sabe que los parientes… sí, la entiendo, prácticamente se criaron juntos.
Pero el tema es que así, sujetándola entre los dos, no podemos intentar siquiera llamar al médico. ¿El celular? No compré la tarjeta, todavía.
Ahora aparecen varias personas juntas. No sé en cuál de ellas se habrá transformado, no me refiero a usted, sino a ella. El que anotaba se ha ido, y dejó caer, simplemente, su planilla, que movida por la suave brisa, se agita, revolotea, cuadriculándose aún más. Usted parece seguir siendo la misma, aunque la conozco solo de vista. Nos golpean con banquillos y sillas, pero no es de verdad, viene a ser como un ritual. Déjelos seguir.
A todo esto, ella se ha calmado. Ahora es un gordo irlandés, pelirrojo, de barba hasta la cintura, se halla que recuerda algún episodio feliz de su infancia. Déjela tranquila y vaya llamando a la Asistencia Pública, pero no para ella, sino para mí, porque uno de ellos me hizo un corte con el borde afilado del banquillo y no me había dado cuenta. Siempre pasa lo mismo. No, deje, mejor me largo hasta la Policlínica.
DE 10 A 12 Y DE 14 A 19
Ah, las excentricidades de Federico Barrios… Era un tipo un poco enciclopédico, a veces con la generalidad engañosa de una enciclopedia, a veces más parecido a un libro de texto avanzado, como ese libro de Química que me prestaste, te acordás, que trae todo, como mil páginas tiene. Allí estudié para el examen. No, las prácticas… sí, se formó el anillo. Era fundamental que se formara el anillo. De ese color no, un poco más oscuro. Vinieron a verlo, como el día en que Fernández trinitró el tolueno. Quiero decir, él decía así: esto: La ideología es una interpretación malintencionada de la realidad sostenida tozudamente por conjuntos importantes de personas, aún a riesgo de su integridad moral y/o física. Toda ideología. Quién sabe lo que quería decir, en el fondo… no, no en el fondo de sí mismo, uno cree tener fondo pero no lo tiene, es un pisito viejo de madera, nomás, roído por las termitas y las polillas, y un sótano lleno de ángeles y demonios, en peculiar precaria tregua. No, no era facho. Ser facho es otra ideología. El… decía ser socialista a la Jaurés. Claro, alguna ideología hay que tener, todo el mundo hace política, quiera o no, eso ta, aquí se mama en la cuna, tío. No sé si será así, pero se mama en la cuna. El país soviético-capitalista. Este. Eso decía Federico Barrios, no yo. No, pero ese… ese se acomodó lindo porque era colorado. Ah, me vas a decir que después… claro, pero todos hacían lo mismo. Después decían que no, que ellos no, que lo habían hecho para conseguir laburo y nadie votó al viejo Batlle. No, Federico. Vos te tenés que acordar de él: flaco, pelo blanco, perita, aspecto de profesor de Liceo. Sí, creo que sí. Lo habían destituido. Era rosacruz. No. Lo estás confundiendo con el de Física.
Y él miraba así, a lo lejos, y decía:
“Cuando se haga la revolución en este país, va a ser de diez a doce y de catorce a diecinueve”
¿Cómo que por qué?
ERA BÁRBARO
Era bárbaro. Una vez establecido por el viejo Batlle, el otro viejo Batlle, que la religión no, era un viva Don Pepe. Cada uno que hiciera lo que quisiera, y Dies irae, Dies illa, si pasaba algo, ah, yo soy uruguayo, don, voy al cielo aquel, donde se hace cola. Escribimos dios y Dios no se entera. El materialismo en cualquiera de sus variantes, unido a un escepticismo descreído repleto de excepciones, y una sabiamente-intelectual actitud ácido-negativa, que desplazaba cualquier edad de oro hacia el pasado, cuando empezó a haber un pasado aurificable, claro. Eso unido a esta separación del propio cuerpo, pero claro, después los viejos laicistas murieron y los jóvenes herederos se empezaron a olvidar de cómo funcionaba ese permiso para hacer de todo, pero después igual no hacerlo, salvo quienes lo harían igual, con o sin vivadonPepe y chau sabidilla, negativa, áspera, Murphyana racionalidad invernal depresiva y Obes, excusas para no comprometerse mediantes, faltas con aviso a la vida, mohínes para no quedar mal. Nos quedamos con el escepticismo descreído, las claves de todo lo que pasa en el mundo pero pocas (?) soluciones válidas, los tres millones de comentaristas deportivos y alguien avisó que tal vez era tarde. Tal vez. A la gente no nos gusta que nos digan que estamos haciendo mal las cosas y tenemos que cambiar. Mejor explicamos todo en función de la perversa actitud de algún demonio moderno. Debe ser porque el invierno aquí es muy crudo, nada de clima templado, hermano, entonces la gente nos ponemos depresivos, y los lunes se nos hacen viernes sin darnos cuenta de nada, salvo de que no vuelven, son otros lunes y viernes, claro, y al que deja julio, agosto se lo lleva.
Todo eso decía Federico Barrios. No yo, que gracias a Dios y al Sagrado Corazón de Jesús, Tú Reinarás, soy inmaterialista y un poco dialéctico (muy poquito).
Que si llegó el fin de las ideologías… sí, claro, el fin de las ideologías contrarias a la que actualmente mueve el mundo, joven, que es la siguiente: por la plata baila el mono, y también por los cheques, money orders, comprobantes de depósito, tarjetas internacionales, transferencias, depósitos a plazo fijo, acciones, obligaciones, fondos de inversión, y otros que espero conocer algún día. Que… le saque… el actualmente, claro. Qué descuido el mío. Ah, ya tenía conocimiento. Me alegro. En todo caso, la seguimos
EN EL ENTREVERO
Qué hacés, fiera. ¡Valorazo! en qué andás, contame. La AFAP, vieja. Ahora me cambié para la Finisterre. Estamos haciendo reafiliaciones. No, no está más. Se fue para España. Ando detrás de Samudio. Si lo llego a pescar, son tres mil pesos, Robert. Además después, de noche, tengo entrevistas por el Seguro. No, es cartera propia, no hay base de datos. Y hago afiliaciones para una Mutualista, y ayudo a mi prima con el Recontraplan. ¿NO QUERÉS una heladera? ahora es así, viene así la mano, hay que usar el NO QUERÉS y el PERO a troche y moche para diferenciarse. Ganar-Ganar o Empatar-en-todo-caso ya fue, viejo. Ahora es la No-perización. Estoy haciendo el Curso de Marketing Avanzado y el profesor un capo, dice: ayer vendí un lavarropa, vendí, porque voy y le digo: OIGA, DON NO QUIERE UN LAVARROPA y es así, tal como te digo, vos hacé la prueba. ¿Sueldo? No, PERO en qué mundo vivís, macho? ¿Estuviste fuera del país mucho tiempo? Leete a Barton y Crichtonb y después me contás. ¿Que dónde se consigue? Decime una cosa: ¿esta noche estás en tu casa, no?
OTRA CIUDAD
Cuando vas por Aparicio Saravia y para aquel lado parece que hay una zona de mutantes, porque nadie agarra por ahí si no es de ahí, como en aquella película que tiraban la bomba atómica y había unos monstruos de ojos blanquiciegos aunque viendo, algo así… antes había una ciudad, nada más. Más pobre o más rica, más sucia o más limpia, pero una. Ahora hay dos, por lo menos. Los candidatos a Ministros de Industria, o de Trabajo, van a tener que pasar una noche de invierno lluvioso en alguna de las fábricas abandonadas, repletas de ventanas con fósiles de vidrios rotos y otros fantasmas de overol sirena seis a catorce catorce a veintidós veintidós a seis, fantasmas turnantes rotativos, viejos retazos del esqueleto batllista, en la calle Veracierto, digo agosto, noche, viento. Y los Ministros del Interior, van a tener que bajarse bien de noche en la Gruta, y caminar despacio para aquel lado, y llegar hasta la parte de atrás del Cementerio del Norte, a pie, con un maletín negro y de corbatita. Y si no quieren, que salgan a buscar trabajo los lunes de mañana, con el Gallito abajo del brazo. O que vayan a leerlo al conocido local de la Plaza, como hacemos varios.
Somos chicos para tener problemas de grandes, caballero.
A AURORA DOMÍNGUEZ
le pasaba algo terrible. (relato fatídico) Ultimamente, desde que estaba sola en el apartamento, tan frío ahora, tan reducido, se le representaban una a una todas aquellas ocasiones en las que había metido la pata. Me explico: antes, a eso de las nueve, mientras rascaba con el cuchillo el pote de la margarina tratando de untar un minúsculo fragmento de la misma, sospechosamente mezclado con algo como viruta de plástico, en un pan que apenas ayer sabía ser pasable, se le representaba el día en que fue al velorio de doña Catalina y abrazó al vecino de enfrente, palméandole la espalda, confundiéndolo con el hijo de doña Catalina. El tipo, agradecido, porque a todo el mundo le gusta, estando en un velorio, que lo den por deudo y sufriente así sea el de enfrente, pero a Aurora le parecía que todos pensaban que ella era una desubicada, o que estaba sacando provecho de las circunstancias para abrazar a Alberto, que todo el mundo sabía que era un ave. Un día su amiga Floppy le dijo que era una estupidez, nadie se acordaba de semejante cosa, salvo ella misma, pero ta.
En la oficina, de pronto le sonaba el celular, y mientras atendía, se acordaba del día en que atendió el del Gerente en vez del suyo, produciendo flor de escandalete, ya que la señora del Gerente no se convencía de que su marido anduviese dejando el celular arriba de los escritorios ajenos, sino que más bien se lo habría prestado a alguna amiguita, y después mandó a una secretaria a solucionar el relajo. Esto era peor, porque de vez en cuando se lo recordaban jocosamente, en las fiestas de la oficina, pero Aurora pensaba que siempre, perpetuamente, lo recordaban, y la próxima vez que hiciese eso, a la calle, Aurorita.
Y así todo el día. Por ejemplo: al mediodía, Aurora recordaba aquella vez que sintió ruido en la cocina, se levantó y al ver una figura en la oscuridad disparó aterrorizada, para recordar después o saber que era Lucía, su amiga, la que caía, caía, manchando para siempre el piso de la cocina, tener que explicar, declarar, el abogado, la vuelta de tuerca legal, la internación, pero había forma de evitarlos, una fría forma en su mano, en la crispación del índice de su diestra, en la eterna crispación de fuerza que no alcanza para vencer… el…
Escuchó una detonación antes de caer. Sentía voces que decían eso es lo que hacen siempre, la trayectoria del proyectil atraviesa ambos nervios, es increíble, si lo quisieran hacer a propósito no podrían. No hablaban de ella o…
En la oscuridad.
Era raro eso, estar siempre en la oscuridad, siempre, recordando, solamente, recordando y que nadie quisiera acercársele, nadie, nadie. Estaba oscuro el apartamento, porque ninguno venía a buscarla, a sacarla, a librarla, ni había luz, ni calor, ni nada, solo oscuridad, noche perpetua, voces impacientes, ásperas, frías.
Salvo, a veces, esa señora que hablaba con cariño, ah, esa voz como la de Floppy, pero cansada, como de vieja, le decía querida, querida, pronto te voy a llevar, estás mejorcita, el doctor dijo, le hablaba de cosas maravillosas, remedios milagrosos pero tan caros, los estampidos terribles, pero era solo un año nuevo más. No la guerra, que ya había pasado para siempre, según se decía.
AH, LA VIDA
Cuando pasé de nuevo por allí, vi las ramas secas, desnudas, el sueño vegetal de un ser viviente, como antes, como cuando era niño, la helada era más blanca y los árboles soñaban con la primavera. No sé explicarte qué secreta complicidad sentí con aquel árbol, con su muda vida vegetal, o conmigo mismo, tal vez.
Pensé en ese código universal, sofisticado y a la vez simple, que se esconde y se revela en cada célula, en cada átomo, en los repliegues íntimos de la energía portentosa, en esta delicada capa de vida cuyo equilibrio no conocemos, pero llevamos años intentando romper, o lográndolo…
Protegidos por una capa gaseosa de una muerte instantánea, en una roca muerta a excepción de una capa infinitesimal, creemos que no pasará nada si seguimos, solo un poco más, talando selvas, eliminando especies, y lo que es peor, maltratándonos a nosotros mismos, despreciando la vida humana, esclavizándonos…
AYER ESTUVO MARCOS
¿Será teleposible?
Ayer estuvo Marcos. Ya sé, ya sé que quedé en contarte cómo lo había conocido. Fue hace mucho tiempo, como dieciseee… diecisiee…dieciocho años. Pero ta, no era lo que quería contarte ahora. Sí, sigue, sigue con el proyecto. El caso es que me contó la historia de un amigo suyo, Andrés.
Se quedó viudo hace un par de años. Andrés. Entonces va y dice que después que más o menos se amoldó como pudo a estar solo, con el retrato de la difunta en la cómoda con unas flores, fue a Carlos Gutiérrez y se compró una televisión de 28 pulgadas, o 29, una cosa descomunal. Sí.
No, ¿tarjetas? no, no sé. Ah, yo qué sé, no me acuerdo. Está el aviso ahí.
Tonces va y dice que se la trajo una tarde de esas de invierno, fría, gris, lluviosa, horriblemente cerrado el cielo. Viernes de tarde, justo llega Marcos, se ponen a mirar un poco de televisión, aunque vos sabés, Marcos no mira prácticamente nada, dice, cayó el ahijado con la señora y las nenitas, estuvieron un rato, después se lo llevaron a pasear al shopping a Andrés. Marcos se fue.
Pasaron unos cuantos días. Marcos lo llama por teléfono, y la voz del hombre suena rara, como que tiene un problema. El veterano tiene una intuición más que especial para estas cosas, y se largó hasta la casa.
Y ymmm le dice que que mirá, la televisión resultó una cosa fabulosa. Una noche estaba todo en silencio y yo en la cocina, cortando una pizzita que había traído. Sentía el eco de la tele, y de repente, porque estaba el informativo y escucho a Traverso que de repente dice: Andrés ¿demora mucho? ¡esto es importante! yo dije, la imaginación me juega una mala pasada. Al llegar estaba terminando. Dijo debe ser que oí mal, “así está el mundo”, no “demora mucho”. Pero después viene el programa de Carola Brazzini, Hola, Carola, y cuando estaban presentando a los personajes zás, vuelta a pasar. Dice estamos esperando a Andrés que no llega. Andrés, dice y mira la cámara, si estás ahí mirando, dale, venite que estás a tiempo.Debe ser Andrés Percivale. O Andrés Suar, pero no, Suar se llama Adrián. Pero después dijo él, vuelta a decir lo mismo, estaba Karina Frizzarin, esto fue antes de la operación, y mira directo y dice: dale, Andrés González Fraga, venite. Vos viste qué preciosa era Karina Frizzarin, dice, y esos ojos azules oscuros me estaban mirando directamente a mí. A-mí.
La apagó. La apagó y salió corriendo, se acostó y se tapó la cabeza con la frazada. Puso Clarín, y punto. Por lo menos, el locutor de Clarín no se refirió a él en toda la noche, solo decía a lomodepingosehizolapatria, músicatípicayfolklórica- paralacuencadelplata. Eso era todo un alivio. Le dieron ganas de llamar a la radio para agradecerle al hombre por no nombrarlo, pero dice por ahí mejor no. Gardel tampoco le cantó una.
A la otra noche, porque claro, él de día andaba en la vuelta, los mandados, alguna visita, alguna changa de trámite para los vecinos, vuelta a lo mismo. Llega el informativo y cuando se iba a levantar para ir a la cocina, Néber lo mira y le dice… ¿ya…. se va, Andrés? mire que lo que viene es importante. Y se quedó. Se quedó. Petrificado y muerto de miedo, pero se quedó. Y entonces comenta jocosamente con los otros del informativo, se quedó, por suerte. Después lo dejó tranquilo, siguió hablando de las cosas de la política.
Más tarde le volvió a pasar lo mismo con Estadio Uno, pero fuemucho más fuerte. Estaban discutiendo y de repente Sánchez Padilla los hace callar a los otros, se saca los lentes, mira muy fijo a la cámara y dice: señor-Andrés-González-Fraga, ¿qué dice usted sobre este tema?
Entonces habló tímidamente, y S.P., ¡hable más fuerte, hombre, anímese, que usted de esto sabe lo suyo! Y empezó a hablar de todo lo que hablaba en el boliche de la esquina y unos estaban de acuerdo con él y los otros no. Se armó una discusión bárbara hasta que fueron a la tanda. El decía no, fue todo una alucinación, pero a la vuelta de la tanda, S.P. que no se retractaba de todo lo que había dicho, con todo el respeto que le merecía Andrés como persona.
Lo llamó al ahijado para invitarlo a ver televisión, que viniera con la señora. Decidió no decir nada y esperar la reacción. No pasaba absolutamente nada, programación normal, nadie les hablaba y si llamaban, eran otros números, otra gente. Después llamaron pero eran las nenas, que se habían quedado en lo de la tía, para ver si podían ir al shopping. Ni bien ellos se fueron, otra vez. Vuelta a lo mismo, que le hablaban.
Una noche, Carola Brazzini le dio la respuesta. Le habló con toda claridad de cosas incomprensibles, de tiempos y dimensiones paralelas, de aberturas en el universo y de la magia de la conciencia. Adrián Suar asentía con la cabeza y le guiñaba el ojo, viste, así son las cosas, Andrés, y ya siguieron hablando de cosas raras y llamaban para contar cosas que se cayó el sistema del canal.
Bueno, está bien, tomalo con pinzas. Sí, yo sé cómo es Marcos, por eso mismo. ¿Que qué pasó al final?
No, que le vendió el televisor a un vecino, porque era muy grande para el living, y se compró uno chiquito para llevarlo al cuarto en invierno.
¿Si siguió pasando lo mismo?, sí, pero como la pantalla es chica,a veces no ve bien si es Brazzini o Susana que le hablan, y se arma cada lío... porque viste cómo son los de la televisión de celosos entre ellos.
REALITY SHOW
Esa hipnosis en la que nos sumergimos frente a la pantalla…
Todavía me tiemblan las manos, Catalina. Te juro. Lo acontecido es absurdo, bien sabemos que prácticamente hubo una guerra civil a causa de esto, pero igual. Vos estabas a miles de kilómetros de distancia, te salvaste. Hubo matanzas en la calle, Catalina, la gente desesperada, tratando de escapar, algunos quedaban por el camino. Yo vi la muerte, salté como pude detrás de un auto, sentía silbar las balas alrededor, mientras trataba de sujetar al novel difunto dueño del auto, para que no se cayera encima mío, pero al final cayó igual, eso me salvó.
Vos sabés cómo fue todo. Al principio hacían programas de prueba, para ver la tolerancia de la gente, hubo denuncias, pero quedó tapado, dejaron un tiempo, después volvieron a la carga.
El año en que vos te fuiste empezaron. Claro, ya estábamos tan acostumbrados a ese tipo de shows, que al principio, durante las primeras escaramuzas, no digo que no hubo protestas, sí las hubo, en otros canales, pero al final se callaron, se ve que dieron con la cifra, vos sabés que lo que la tele da como cierto es la realidad, no hay nada que hacerle. Todo el mundo pensaba que los conatos de agresión eran fingidos, que había truco, un montaje, a pesar de que los presentadores insistían en que se estaba permitiendo al grupo expresar todo, lo bueno y lo malo, porque eran tiempos difíciles y así estaba el país. Cuando pasaban los primeros planos de cortes y hematomas, bueno, como que… la gente decía por la calle, es demasiado realista, otros no, que todo computarizado, superposición de imágenes y yo qué sé qué, de Windows y un poco de Internet no pasé…
El primer día de expulsiones, cuando el chico va caminando por el corredor y le disparan por la espalda, la gente seguía pensando que era simplemente un show, llamaban al canal para decirles que estaba bien, que el tipo era un inútil y un estúpido, que se lo merecía. Cuando le tocó a la muchachita pelirroja, de carita de ángel, hubo algunas protestas. Después apareció un Sitio-espejo, ¿no? en el que denunciaban que la chica nunca había aparecido ni en su casa, ni en ningún lado y los padres estaban amenazados de muerte. La cosa empezó a cambiar: manifestaciones frente al canal, partidarios y adversarios del show enfrentándose en lucha encarnizada, destrozos, heridos, cientos de detenidos, y así… el caso llegó a la Justicia. Los Jueces, que cada vez tienen más y más poder, vos sabés, decidieron que los productores del programa pasaran a ser personas no gratas, sobre todo porque se venía la manifestación de los desocupados, miles, miles y más miles, te acordás, te lo pasé por video, todo censurado, silencio electrónico total, eso lo hacen con unos aparatos muy sofisticados. Igual salió algo, borroso, pero salió.
Es lógico que hayan encarcelado a los restantes participantes, con cargos de complicidad en el homicidio, pero ese show, vos lo viste, el especial que hicieron donde penalizaron a los presentadores, en vivo y en directo, qué cosa tan fuerte, nunca hubiera creído que se iban a animar a tanto… Aunque haya tenido el rating más alto de todos los programas latinos, igualmente, todavía me tiemblan las manos. Yo solo obedecía órdenes, decía el pobre Servetti, mientras le vendaban los ojos y lo hacían caminar por el mismo corredor. Eso fue muy fuerte, Cata.
Pero claro, después vinieron los debates, los asesores del Juez aclararon bien todo, es una situación muy especial, estamos en la cibercrisis, se requerían medidas ejemplares, que fueron consultadas con las más altas esferas del poder. El debate con Pifaretti fue sensacional. Lo eligieron bien a propósito ¿viste? era el mejor amigo de Servetti. Qué bueno estuvo el programa. Cuando las cosas se explican, se entienden. Ahora es así, todo se sabe y se explica, para que uno pueda entender. La gente llamaba emocionada y decía que Servetti era un homicida y que habían hecho bien en… y qué bronca le tenían, viste por dónde venía la mano. Pifaretti explicó que Servetti estaba desesperado, no tenía trabajo, tomaba treinta y siete pastillas por día, y bueno, todos entendimos, cómo no va a ser así, yo también apreté el botón verde, Cata. Iba en rojo, setenta y cinco por ciento y pasó al verde, noventa por ciento, qué increíble, ¿no?
Ahora viene uno nuevo: denuncie a su vecino, se llama. No sé cómo es, pero lo ponen a Pifaretti, y todo lo que hace Pifaretti es éxito, Cata. Aparte dan premios y castigos. Ah, es espectacular. Vos llamás, y si perdés por muy lejos con la denuncia ganadora, vienen a tu casa y te dan un castigo, como una prenda, bah. No, disparos no, ahora no se puede más, creo.
Che Cata… ¿qué dan allá donde vos estás?
Pero… ¿nada? ¿nada? sí, ya sé que es el desierto, pero…
Lagartijas ¿Lagartijas?
Ah. Qué aburrido.
Dale, Cata. Más bien.